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miércoles, 11 de septiembre de 2019

Maldeojos. Amar en tiempos de KOZ


Amar en tiempos de KOZ
(Artículo publicado el domingo, 1 de setiembre, en diarios del grupo Prensa Ibérica)

     Que Amar es para siempre es un barco que flota en mitad de las tormentas más gordas e iracundas parece que no tiene discusión. El barco sigue ahí, en las tardes de Antena 3, y cada nueva temporada tiene su afán. Se renueva el barrio, el Asturiano, el interior de las casas, el hotel, las tramas. Y ahí me detengo. Desde principio de año los guionistas han metido una historia de amor entre mujeres, entre Luisita y Amelia, o sea, Paula Usero y Carol Rovira. Eso que se llama la comunidad LGTBI está encantada, y lo deja claro en las redes sociales, sobre todo por el empuje en dirección contraria a esa normalización y visibilidad sin tapujos que desde el partido ultraconservador del tío de la mula y fieles se lleva a cabo, como si amar a quien te salga del corazón y de la ingle necesitara el visto bueno de esta gente. Lo que pasa es que la realidad es un camión que pasa por encima y se lleva por delante a estos obsesos del amor si no encaja con sus valores. Pero no todo es idílico, romántico, y reivindicativo. Me pregunto si el amor en estos tiempos locos, de KOZ o de payasos en acción, es ir por el mundo enseñando algo para celebrar algo. Es hacerse un “paco león”, o sea, ponerte en bolas para celebrar que tienes un millón de seguidores en Instagram o en el viejo Twitter. Lo cierto es que Paco León ya se ha hecho su foto del verano con la manguera en la mano como antes se inauguraban las vacaciones con el posado de Ana Obregón al borde del mar. El otro día fue el guapo Adrián Lastra –el Pedro de Velvet- el que, escribía, se hacía #UnPacoLeonPorDetrás, es decir, enseñaba el culo. ¿Esto es amor? Sus seguidores creen que sí, y quieren más, quieren que lo enseñe todo, sobre todo la manguera. Rosa López, la de Eurovisión, sin enseñar, lo enseña todo. Forma parte de las nuevas entregas de Gourmet edition, lo más parecido a Supervivientes o a Gran Hermano que ahora tiene Telecinco como pasto de su audiencia. Conmueve ver a Rosa de España hablar de amor, de su falta, diciendo que hay chicos que lo confunden con su paquete. Que no será el de esa cosa repelente llamada Aless Gibaja, lo más opuesto a la sensualidad y el deseo que alguien pueda imaginar. Para completar el cuadro, Rosa tiene las paredes de su casa infestadas de corazones rojos atravesados con flechas. Eso sí, que nadie se confunda. Pese a mi apariencia, dice Rosa, soy una fiera en la cama. Oído.

Bertín zurró
     Resultaría raro, extraño, sesgado, increíble, insensato, inmoral y pecaminoso, además de inquietante, surrealista, troglodita, neandertal y cromañón, renacentista y pitiminí, cara de haba y dama de las camelias, revolucionario y fascista, resultaría todo eso y un carro de tonterías como las mentadas no mentar aquí hablando del amor en los tiempos de KOZ a un cabestro como Bertín Osborne, el donjuán ajamonado de la tele que cuando trata de salir del huerto con fango en el que se ha metido, de nuevo a vueltas con la cosa esa del feminismo, se hunde aún más en su propio esputo el jerezano que se echa mano de los huevos para hablar de mujeres. La gente, sobre todo de izquierdas, sobre todo si son Julia Otero o Gabriel Rufián, no sólo son iluminados sino mamarrachos, dice el chulo y arrogante presentador de una casa, que nunca sé si es la suya o la de otros. Los de Todo es mentira, en Cuatro, con Marta Flich –qué bien lo hace- hasta el regreso de Mejide, lo levantan a pulso, aunque el resto de Mediaset calla, y sólo otorga indecencia y bochorno. Además,  mucha gente anónima se ha enfadado con el machito. Y ha hurgado en los archivos. Y ha recuperado una joya en TVE. Se llama De la mano de, programa de 1985, con un encorsetado y fumador –alucina hoy ver eso- Jorge López Pedrol, que pregunta si nuestro patético caballero es machista, a lo que Bertín responde que “las machistas son ellas porque no quieren perder el estatus que les hemos dado los hombres”, En realidad, remata con una sonrisita condescendiente, “es el hombre el que está sometido”. Tanto, concluye, que “lo que debería de haber es un movimiento de liberación del hombre”. La cara de Pedrol es la de un gato escaldado con agua helada, pero se repone y sigue. ¿Te consideras muy moro en tus relaciones? No, qué va, dice con sonrisita tonta, pero es que a las mujeres les gusta que seamos machistas. Total, y ahí va la joya de la corona que retrata a este tipo de personajes, y así doy por finalizada la cosa, que la mano del machito que acarició la piel de tanta hembra también sirvió para zurrarles. Sí, contesta el sobrado personaje, alguna vez pegué a una mujer. Toma y toma, que lo sepáis, feminoides mamarrachas.

A por las Campos
     Enseguida, a raíz del fuego desatado, siempre hay un caballero dispuesto a inmolarse frente al batallón de perras con o sin flauta. El eurodiputado de VOX, Herman Tertsch, no cree que grabar las bragas de las mujeres en el metro colocándoles el móvil debajo sin que se den cuenta “sea un problema mundial”, se encara con Anabel Alonso. Sin comentarios, hijo de KOZ. Así que como a estas alturas lo que se dice el amor no sale bien parado, husmeo por los alrededores de María Teresa Campos y Edmundo Arrocet, el del bigote. La cosa está que arde, y como la veda contra las Campos se ha abierto en Mediaset, el pim pam pum es un no parar. Los de Sálvame no sueltan la presa. Enfrente, los de Viva la vida, la defienden y no ven en las fotos de mujeres saliendo “del pisito de soltero de Edmundo” prueba de infidelidad. O sí. Lo que es seguro es que Viva la vida se ha “salvamizado”. No es raro. Su nuevo director, Raúl Prieto, antes en Sálvame, con La fábrica de la tele, se abrazó a Cuarzo, la competencia, responsable del magacín. Se abrazó a Cuarzo y al arquitecto Joaquín Torres, que dejó a su mujer por su maromo. En resumen. La ficción –en Amar en Amar es para siempre y otras- y la realidad son un tren imparable, cuando de deseos y amores se trata, que se lleva por delante a los tarugos de KOZ.


La chispa
García Aguado
Que la tele no te cambie, le decía a una tal Dakota Pedro García Aguado. La chica es una problemática joven que empezó a enderezarse tras su paso por Hermano mayor, que presentaba en Cuatro Aguado, y que acabó, en carrera fulgurante, en Supervivientes. Al mismo tiempo el propio Pedro ha acabado tras su paso por la tele como director general de Juventud en el gobierno de Díaz Ayuso. Vaya si la tele cambia la vida, y mucho.


martes, 23 de julio de 2019

Maldeojos. El regreso


El regreso
(Artículo publicado el sábado, 13 de julio, en diarios del grupo Prensa Ibérica)

     Aquí se ha reconocido en más de una ocasión. Aquí ha quedado constancia de la mezcla de admiración y rechazo que me despierta el tipo de negocio con el que vive Mediaset, y Telecinco, como es el caso que atiendo hoy. Hay que reconocer su magisterio en esto de hacer de la nada un todo, hacer del fuego fatuo un incendio de proporciones siderales y convertir la historia de la flauta del cuento en su centro de gravedad. A veces me quedo pillado en la pantalla de la cadena no tanto por el interés que despierta lo que allí pasa, con intervenciones desaforadas de colaboradoras en estado de preñez verbal incandescente –no sé qué quiero decir con esto, pero me gusta cómo suena- sino por su currada puesta en escena, porque las formas superan en mucho la entraña de lo tratado, que es la nada absoluta.

     Este método, que parecería exclusivo de Sálvame, cabeza turca que podría recibir en exclusiva los leñazos del mundo mundial, se hace extensivo al emporio, es marca de la casa. Como saben, porque lo sabe hasta Inés Arrimadas, sobre todo ella y los suyos, unos ciudadanos especializados en hacerse los locos para montar pollos y hacerse las víctimas y llorar un poquito acaparando titulares para luego, en privado, decir, como dicen, “esto nos viene bien”, pues eso, que como saben, la pobre Isabel Pantoja, con carita de niña famélica, ha tenido que dejar la isla por prescripción facultativa, y por mandato de guión, y seguir su descenso como una mortal más a los infiernos de una vulgar concursante de telerrealidad. De esta sin sustancia, con apariencia de tsunami televisivo, de Armagedón de los audímetros, llenará Mediaset su bolsa de estío.


jueves, 2 de mayo de 2019

Maldeojos. La bien pagada


La bien pagada
(Artículo publicado el domingo, 21 de abril, en diarios del grupo Prensa Ibérica)

     En la semana de pasión católica nos enteramos de lo peor que le puede pasar a un negocio, y es que la cosa empieza a no pitar, a chirriar, y que la bolsa en vez de llenarse se va vaciando. Aquí no se puede decir lo de las gallinas de José Mota, eso de las que salen por las que entran. En la iglesia católica no hay gallinas que entran. Casi todas se van saliendo. Hoy más del 27% de españoles se reconoce ateo, agnóstico o no creyente. Un estudio de la fundación Ferrer i Guardia, del que se hicieron eco la semana pasada todas las televisiones por su interés informativo, y por su morbo, dice que las bodas civiles en España alcanzan ya el 80% de las uniones. La bien pagada con el dinero de todos, ateos, agnósticos, o no creyentes, sigue como si tal cosa, dejando que gallitos con sus trajes de fantasía escupan aupados a sus púlpitos sobre el pueblo y sigan cobrando con una mano e insultando con la otra a quienes no comulgan con su moral. Y no me vengan con la letanía de que en estos días las calles se llenan de nazarenos, monísimos, de postal, de penitentes amantes del disfraz, de procesiones de vírgenes lacrimosas  o hermosos cristos llagados, atravesados por espadas como labios, no, ese cuento no cuela porque todo el mundo sabe que la religión es una cosa y lo otro, otra. Ya sabemos que otra bien pagá, a la que han pagado con oro sus carnes morenas que se rebozarán en las arenas blancas de playa Cochinos o vaya usted a saber a qué otras cochinadas someterán a Isabel Pantoja en Telecinco, ha firmado para concursar en Supervivientes. Me mola. Los 80.000 euros que se embolsará la ex presidiaria por semana –la tonadillera, mamá de Paquirrín y de otra eminencia llamada Chabelita, ganará a la semana tanto como el presidente del Gobierno al año-, los 80.000 euros, digo, saben a poco. Desde que supe que la Pantoja se iba a la isla me imaginé a Paolo Vasile descojonándose en su casa. Lo conseguí, habrá dicho el viejo zorro del pelo blanco. A los pobres se les compra con lo más fácil, con pasta. La imagen de la Pantoja medio en cueros, apartándose un poco de las cámaras, bajándose las bragas para hacer sus cosillas detrás de las palmeras, no tiene precio. Y Mediaset lo sabe. (26)

5.000 euros por mear
     Igual que sabe eso sabe que la farfolla que cría al amparo de la mamandurria Mujeres y hombres y viceversa no va a ningún sitio. Se la llevó de Telecinco a Cuatro, cambió a la señora del pene inalámbrico Emma García, que se espatarraba en la escalera del plató aferrada al micrófono como un charlatán de tómbola a sus chochonas, por la amoldable Toñi Moreno, que le ha echado al programa mucha sal y pimienta, mucha diversión, y le ha quitado el envaramiento y la fatua intensidad que le imprimía la primera, total, que el programa sigue siendo una caca, pero vista por menos gente. Por tan poca gente, y con la carne de choni y de hormonado tan al arrastre que luego pasa lo que pasa. Pasa que un lerdo, un picha brava, un calienta pantallas, un guaperas de diseño, un carita de haba, un ex tronista, no me jodas con el nombrecito, un tal Iván Sánchez, un don nadie, creyéndose que iba a partir en dos el mundo allá donde llevara el reclamo de su paquete –no hay otro en esta tropa-, le reclamarían sacando los fajos de billetes a su paso. Pero hete aquí que se postuló para ir a un pub de Zaragoza por el módico precio de 600 euros para hacer “mi show”, es decir, sonreír para las fotos, servir algunos chupitos detrás de la barra en modo cabaretera que admite billetes en la raja de las tetas, e incluso el necio se ofrece a descender del agujero negro de su fama y hablar con el público. Hilarante, ¿no? Lo bueno es lo que le contesta el dueño del pub El zorro –local donde actúan desde hace 30 años grupos de rock, así que imagínense-. Ahí va la respuesta. “Soy el dueño del local, y si me pagas 5.000 euros te dejo que entres a hacer pis, pero rapidito. No molestes, tenemos dignidad, y los shows los hacen artistas, músicos y gente así…” Esto sí que un cogotazo en el lomo, una respuesta para no levantar cabeza. La idiocia labrada en las cochineras de Mediaset no parece, como las barrabasadas del colector bucal de algunos políticos, tener límite. La vida de los que aspiran a ser bien pagados por su cara bonita no siempre es fácil. Ser ex tronista es muy duro. (51)

Caca y coco
     Y como de todo se puede sacar chicha David Broncano –presentador de La resistencia, en #0- la quiere sacar de su desgracia como usuario de las bicis alquiladas en nuestras grandes ciudades. Una foto suya, siendo multado por la policía de Madrid, se convirtió en foco de bromas. En paralelo, en el Late motiv de Andréu Buenafuente el gran Raúl Pérez, brillante como una estrella de luz viva, salió al plató en patinete imitando a la alcaldesa, la abu Manuela Carmena –de verdad descacharrante, idéntica, monumental-. Ante tan soberbia parodia la verdadera alcaldesa, con humor, contestó en las redes sociales que sí, que vale, “pero yo nunca voy en patinete por zona peatonal, que no quiero que me multen como a David Broncano”. Y ahí empezó el lío. Broncano le ha contestado, “venga, Manuela Carmena, en serio, ¿cuándo montamos el dúo cómico la Yaya y el Millennial? Yo hago chistes y tú comentas la Constitucion. Nos forramos, Manuela, nos forramos”. Estoy seguro de que sería así, pagados, bien pagados, y mucho pagados. Pero menos que la mala leche de Mila Jiménez, que le dice a Chelo García Cortés –que va a Supervivientes- que en la isla “la limpiarás las cacas a la Pantoja”. Qué buena es la Jiménez siendo diabla. ¿Podemos meter aquí a Carlos Sobera? Sí, no sólo podemos, debemos. Este señor no sólo cobra un pastizal fomentado la ludopatía –vive, vive, vive, juega, juega, juega-sino que, insaciable, ahora se enfrasca fomentando el entretenimiento cagón que le faltaba a Cuatro colaborando en su desmantelamiento al presentar esa reunión de patanes en bañador con orgullo de bien pagado. Así que me tiro al barro. A ver, Isabel, guapa, si la otra te quita la mierda, yo, si me pagas bien, me voy a la isla y te parto los cocos.

La guinda
Lo de Risto
Al final se está asentando el programa de Risto Mejide en Cuatro. Todo es mentira ha ido perfilando sus contenidos, apostando por la política, sí, buscando a veces el choque, el espectáculo y la bronca a lo Sálvame, es verdad, pero también que ha cohesionado el formato, que el equipo funciona, y que Todo es mentira es, dentro de la cadena, de lo más digno que se puede ver en ese canal cada vez más irrelevante.

viernes, 4 de mayo de 2018

Maldeojos. Un rato en la isla


Un rato en la isla
(Artículo publicado el 29 de abril, en diarios del grupo EPI PRESS)

     He decidido echarle coraje y mirar a la cara a mi enemigo, algo así como lo que dicen del miedo, que para quitárselo es mejor enfrentarse a él. Pues lo mismo. Hablo aquí de Supervivientes casi de oídas, por vídeos sueltos, guiado por un prejuicio incontrolable, y nombro a los concursantes sin saber quiénes son más allá de las caras que me dicen algo por tener un pasado que reconozco, sea el del cantante Francisco en horas bajísimas de su carrera, sea el de Mayte Zaldívar, representante de la televisión basura que pasó por los platós de Telecinco para contar sus hazañas como cornuda, ladrona, presa, expresa, y un sinfín de atributos tan apetitosos para la cadena que tanto hace por el bien de los que rozan o violan la ley a ojos vista. Los que pasan por la trena son bocado irresistible para Paolo Vasile. Aclarada mi relación con el personal aislado, quitando a los dos nombrados, junto a la peluquera Raquel Mosquera, otra reina de los programas carroña que no se caía de la pantalla desde que se quedó viuda del boxeador Pedro Carrasco, el resto de concursantes, digo, es un agujero negro, una masa informe, nombres que me pueden sonar a príncipes marcianos, a cerdos de otra galaxia con orejas de plástico, a reyes extintos o a boñigas del Caribe, pero sobre todo a nada, a rutilantes criaturas de un submundo televisivo que, a pesar de llevar décadas escribiendo de esto, no me dicen nada, no me suenan a nada, no me interesan nada. Pero lo prometido sigue en pie. Le echaré valor, me acercaré a la isla y al plató, me taparé la napia, y me tragaré la basura para luego regurgitarla y ustedes, si lo desean, leerla una vez desparramada en esta hoja.  Lo sé, esto no está pagado ni con una cena íntima con el cadáver político de Cifuentes para que cuente quién trató su cleptomanía o con Rafael Hernando para saber la clase de serrín que nutre el cerebro de un provocador que dice que los pensionistas tendrían que dar las gracias al Gobierno del PP.

Sofía y el sexo
     Creo haber contado en estas piezas que entre los etcétera que dormitan, discuten, hacen fuego, defecan, y orinan, hay una lagarta llamada Sofía Suescun que además, por lo que dicen en los platós, fornica. Esta chica es una ordinaria de libro. Cada vez que la sacan, y la sacan mucho, está discutiendo, haciendo peinetas, enseñando los dientes porque su gesto natural es como de desprecio, como de asco permanente. Según un tipo llamado maestro Joao, con una boca a lo Homer Simpson, no sé si de forma natural o gracias a siliconas en acción, alentado por Zaldívar, soltó lo que en plató se vio como una bomba. Que Sofía, la reina de la cloaca y el polígono, y un pollo llamado Hugo, habían folgado bajo las sábanas cuando el equipo del programa los rescató de la tormenta una noche en que el Caribe estuvo a punto de alfombrarse con los cadáveres de los concursantes, ay, qué mal lo pasaron, y qué bien lo pasó la cadena haciendo caja gracias a un aliado tan enfurecido, con lo bonita que queda en pantalla la lluvia, el viento, la cara desencajada y sin maquillar de los concursantes, que de repente supieron lo que significa sobrevivir en un mundo incontrolable. ¿Hubo sexo entre Sofía y Hugo, a pesar de que andan todo el rato a la gresca? Esa es la pregunta que incendia el plató del programa. Me descojono cuando escucho a una grave Sandra Barneda pedir calma, educación, que se maticen las respuestas y no se acuse a lo tonto, me quedo fascinado viéndola en el plató hablar en serio para averiguar si la barracuda del “cara de pueblo y pánfilo, es que no lo puedo soportar” –ha dicho Francisco de Hugo, un pelanas nacido en la cochinera hormonada de Mujeres y hombres y otros berzas- visitó el mejillón de la Suescun. De verdad, lo siento, perdonen la grosería. Pero este es el nivel. Mientras la Zalvívar contaba el cuento la cadena hacía caja la noche del domingo cebando lo que nadie se creyó para combatir con Masterchef, que estrenaba su sexta edición en La 1. Supervivientes es pura ficción, puro montaje, pura mentira, y la chica esta, Sofía, la estrella, oro puro, polvo de dioses, capaz de todo, chabacana, sucia, estridente y vulgar, perfecta.

Mi feliz fracaso
     Para explicarme mejor. Sofía Suescun alimenta lo de Ana Rosa. Sofía alimenta Sálvame. Sofía es Tierra de nadie. Sofía es Conexión Honduras. Sofía es Socialité. Sofía es Viva la vida. Sofía es Telecinco. El resto de concursantes son comparsa, no dan el mismo juego. Por ahora, según deduzco. Lo que sí está claro es que el nombre de Cayos Cochinos –los piratas británicos dejaron cerdos en aquellas islas para criarlos y poder alimentarse en sus idas y venidas por el Caribe- va como un guante de látex a lo que veo de Supervivientes. De hecho, una de las pruebas que pillo, en la que participa uno que se llama Logan, es comerse una tarta con nata hocicando en ella. ¿Casualidad?, preguntaría con su media lengua Javier Cárdenas. Pero no mezclemos piaras, que con una es suficiente. El mismo Logan, abundando en la misma mierda, asegura que se encontró un calcetín suyo lleno de caca humana. ¿De Melissa, de Raquel, de la propia Sofía, que no quiere perderse ninguna salsa, perdonen de nuevo la asquerosidad? Pero según mis cortas luces y mi escaso control de Supervivientes veo que en el plató que regenta una vez a la semana Jorge Javier Vázquez –junto a Barneda y Lara Álvarez, cuyo uniforme es riguroso bikini, forma el triduo de presentadores al servicio de este montaje incesante en manos de unos guionistas excelentes-, digo que veo que en plató es donde en realidad se corta el bacalao y se monta el cirio. Con decirles que entre las tertulianas, o expertas, se encuentra Carmen Gaona, todo está dicho. Esta Gaona es lo que será Sofía Suescun de mayor. Más chabacana, imposible. Más zafia, tampoco. En fin. Llego al final. Reconozco mi fracaso. He terminado mi sacrificio sin saber lo que es el Lado Salvaje o el Civilizado. ¿Quiénes defienden a quién en el plató? ¿Qué ganan los que ganan las pruebas que creo que se hacen para seguir con la farsa? ¿De qué se ríe Jorge Javier? Bueno, esto sí lo sé. De mí desde luego que no. Lo siento. Supervivientes no tiene nada que ver conmigo. ¿Y con usted?

La guinda
À punt, bienvenida
Ya se ha puesto en marcha, ahora en pruebas, la tele pública valenciana. Desde el minuto uno À Punt ha de demostrar que el cortijo que era Canal 9, al servicio del PP, no tiene cabida en la nueva televisión autonómica, y el desastre financiero, tampoco. Hay esperanza –fíjense en la nueva Telemadrid- . Empar Marco, como jefa de la casa, ha de trabajar sirviendo a los gobernados, no a los gobernantes. No hay más secreto.



martes, 23 de mayo de 2017

Maldeojos. La isla



La isla
(Artículo publicado el sábado, 20 de mayo, en diarios de EPI PRESS)

     Son 14 hombres, sí, hombres, como se hace en el formato original británico con Bear Grylls, aventurero que ha hecho de la supervivencia ante las cámaras su forma de vida y un espacio dedicado al entretenimiento, 14 tipos anónimos que son soltados en una de las islas del archipiélago panameño Las Perlas como se suelta un paquete a la orilla de la playa. Es lógico pensar en programas hermanos como Supervivientes, pero no, no son iguales. El formato adaptado por La Sexta y presentado por Pedro García Aguado, que no va de hermano mayor sino de testigo y narrador de lo que sucede en un lugar en que la vida hay que ganársela, es mil veces más interesante que el necio Supervivientes. ¿Y cuál es la recompensa? Demostrarte a ti mismo que en un mes has sobrevivido a las calamidades de no tener ni abundante agua ni comida, de estar rodeado de animales peligrosos, de poder enfermar. En fin, hay que estar majaras para ir a un lugar así por nada. ¿Por nada? Cada uno de los participantes sabe por qué. 
     En La isla no hay premio económico, ni glamur de platós iluminados, ni nominados, ni expulsados, ni broncas fomentadas por los guionistas, ni famosillos en apuros en busca de dinero y publicidad, ni chismes ni vida íntima del superviviente. El formato no es un espectáculo, pero sí espectacular, ha dicho del programa el presentador. Hasta lo que se ve en casa son imágenes que graban los propios participantes. Cuando lograron hacer fuego el día del estreno se generó una emoción que traspasó la pantalla. La isla promete eso, grandes emociones, las que genera el ser humano que, porque sí, se pone al límite. Yo no sé si lo haría, pero entiendo que alguien lo haga. Bueno, sí, qué puñeta, lo haría.

miércoles, 15 de junio de 2016

Maldeojos. Atención, niños



Atención, niños
(Artículo publicado el martes, 14 de junio, en diarios de EPI PRESS)

      No es casual. Me niego a pensar que lo sea. Han abierto la jaula, y han dejado salir a los niños a golpe de látigo en connivencia entre cadenas y papás. Todo por la pasta. Que no me vengan, ni me vendan, historias edulcoradas, monsergas sobre la ayuda a los otros, que no nos tomen por cretinos, que detrás de la ola de nenes en la pantalla hay adultos que no tienen escrúpulos. Los hemos visto bailar, cantar, mostrar sus habilidades, ahora los sacan como monos de feria entre políticos de diente retorcido que salen a por todas, que son capaces de ponerse las ropas de corderito y abrazar a los peques con la mejor de sus sonrisas como abrazan a pensionistas con una mano mientras la otra le recorta por la noche, sin focos, la prestación. Subida a esta marejada de niños en acción, la productora Magnolia TV –Supervivientes, o Gandía Shore, ejemplos de televisión bajuna, zafia, de entretenimiento grosero que vende valores que abochornan y degradan- prepara un GH para críos con la excusa de que así los padres verán qué hacen sus nenes de 4 o 5 años.

      No hay encierro, no hay nominaciones, no es un Gran Hermano al uso, faltaría más, es un “programa documental”, dice la productora, tócate la mazorca. Qué barbaridad. Ya han empezado las audiencias para elegir a los niños. Ellos no tienen poder de decisión. Detrás, los padres. Es que la niña quiere ser cantante, y por eso se presenta a La Voz Kids. Es que el niño es un artista bailando, y por eso lo llevamos a Pequeños gigantes. Es que mi crío quiere ser tertuliano, o político, y por eso sale en 26J. Quiero gobernar. Con la jaula abierta, todo es posible. Todo por la pasta. Lo que me descoloca de los nenes espiados es que no es para Telecinco sino para el canal #0 de Movistar.



domingo, 5 de junio de 2016

Maldeojos. Morder, chupar



Morder, chupar…
(Artículo publicado el jueves, 2 de junio, en diarios de EPI PRESS)

     Han besado a niños, abrazado a pensionistas, paseado las calles y visitado los mercados, tocado la guitarra, bailado, contado chistes, tratado de ser ciudadanos corrientes, y cuando aún no se diluyeron del todo esas imágenes de la campaña electoral del 20D ya tenemos de nuevo una tanda de nuevos aspectos de los candidatos. Ya los hemos visto sentados en el magacín nocturno de Pedro Piqueras, otra forma de entretener para luego seguir con los que defecan detrás de los cocoteros de la isla de Supervivientes. Y hasta los hemos visto como los dioses modernos, dobles, en dos sitios a la vez, en dos cadenas distintas, y con las dos reinas de la mañana. Ana Rosa Quintana, rodeada de niños, en 26J. Quiero gobernar, con Pablo Iglesias. Y Susana Griso, picarona, en 2 días y 1 noche, también con Iglesias –con escasa audiencia, las dos-.

     Así que por si aún quedaban rincones a descubrir del líder de Podemos, ya sabemos que no tiene un patrón de mujer de la que enamorarse y no tiene por qué haber afinidad ideológica para encamarse con ella, o sea, que sí, que una del PP también podría hacerle tilín. ¿Ta ha ocurrido?, inquiere la periodista. Bueno, no así, pero química sí que hubo, responde el Coletas –claro que no me molesta que me llamen el Coletas, asegura, es normal en un país con nuestro sentido del humor-. El ambiente entre entrevistado y entrevistadora fue tan cómplice que rozó casi el cuchicheo entre amiguitos. Soy más de sexo de aperitivo y siesta, dijo Pablo en otro momento. Pues mira, te he traído un regalo, y Susana le entregó una caja, un juego sexual de dados. Los tiras y te puede salir morder, hacer cosquillas, chupar… Aún faltan 25 días. Esto se pone interesante.