lunes, 7 de enero de 2019

Maldeojos. Pollitos estofados


Pollitos estofados
(Artículo publicado el domingo, 6 de enero, en diarios del grupo Prensa Ibérica)

     La página web de TVE se ufana, se infla como un rey mago blanco tintado de negro, de contar con los aspirantes a cocineros más pequeños que nunca. Algunos, sigo en la web, “casi no llegan a las encimeras”. Pobres niños. No me sale otra cosa. La última tanda de cocineritos forman parte de las anteriores, pequeños en manos de mayores, con lo que a los mayores les gusta el parné. Ya vamos por la edición número 6 de Masterchef junior.  TVE le ha tomado el gustillo al formato, y como Telecinco con Gran hermano, en La 1 no hay descanso, así que las cocinas no paran de echar humo, ya sea con cocineros de alto renombre –Mastechef celebrity- , con aspirantes anónimos adultos –Masterchef a secas-, o con renacuajos de ocho a doce años como Blanca, Noa, Candela, Jaime, Izan, o Pachu. Está claro que los escogen por algo más que por saber cortar verduras sin cortarse. La fama es dura, lo sabemos, y llenar la pantalla de la tele pública un par de noches a la semana, y en horas consideradas de alto consumo televisivo no es un regalo que te llega del cielo por tu cara bonita, que también. Hay que ser o pizpireta o redicho, o parlanchín o simpaticón, o ambicioso hasta el rechazo o competitiva hasta lo impropio en esa edad. Los elegidos y elegidas no pueden ser cualquiera. El espectáculo es cosa seria. Hay que elegir bien, como se eligen los perfiles de quienes de desgañitarán en la casa de Guadalix de la Sierra, que dar con diamantes brutas como la peruana Miriam Saavedra no es cosa fácil –casi me da una apoplejía cuando el otro día, creo que con la escurrida sílfide de Alberto Chicote, sometido a un régimen alimenticio tan eficaz que el año que viene el cateto Josie que idea los disfraces, para la noche de las uvas, podría pelearse con Cristina Pedroche a ver quién de los dos enseña el culo, pues eso, que por poco me quedo loco al enterarme de que Mario Vargas Llosa, literato con Nobel en su estantería, la felicitó por ganar Gran hermano. El contacto con la Preysler está dando sus frutos en tiempo récord trastornando su cabeza-.

Aznar en Botella
     Y como parece ser que en Masterchef se va hasta la presentadora –desde el lunes se verá a Eva González, quien la vea, en la nueva camada de futuros cantantes que engrosarán las listas del olvido que salgan de La voz, ahora en Antena 3, camada que formará club con los de Operación triunfo y parecidos chiringuitos canoros-, quizá sea por lo que la cocinera Samanta Vallejo-Nájera se ha restaurado como una muñeca chochona la faz, quedando como quedan todas, tirante de piel, brillante de mejillas, inflada de pómulos creyendo que así vence al tiempo y se hará eterna presentando junto a Pepe Rodríguez y el avinagrado Jordi Cruz las mil ediciones futuras que aún quedan de Masterchef, que seguro que seguirá contando con el panocho Mario Vaquerizo para hacer el chota, soltar unas plumas, decir cuatro simplezas, y llevárselo crudo. Ha dicho Samanta que este Masterchef junior es la entrega más divertida, dinámica, fresca, oh, ah, ay, yupi, y chachi que se ha visto. Aunque  a mí, ah, oh, ay, me parecen los mismos pollitos en el mismo corral haciendo monerías. El Gran Wyoming, desde el corral de los adivinos, ha demostrado que tiene boca de cabra –o sea, poder de profetizar-. Yo no me conformo con que la señora Ana Botella coja la cartera y se vaya, yo quiero que esa señora se siente delante de un juzgado por prevaricadora, dijo en 2015 el rico presentador de El intermedio en una charla ante un público entregado. Y se cumplió. Doña Botella acabó hace unos días estofada en el juzgado, que la condenó a pagar 26 millones de euros por malvender pisos públicos a empresas dedicadas al chalaneo especulativo inmobiliario siendo alcaldesa de Madrid, millonada que tendrá que abonar junto a otros cargos de su equipo. El gallito Aznar, que se sepa, aún no ha sacado el cuello por su pollita, aunque es de imaginar que el labio superior se le ha endurecido más y el cabreo que sienta será mayestático, como corresponde a pavo que se cree real, tan suculento en la olla.

Barba y bomba
     Y como no hay dos sin veinte, aparece de nuevo en La 2 un cura de alto copete, un pollo que se tiene por gallo según vestimenta. A José Antonio Reig Pla y a su empresa se le volvió a regalar un tiempo divino en un formato de entretenimiento conocido como El día del señor. Qué marcha. Con sus ropas de extravagancia muy mariquita, drapeadas, sedosas, bordadas en oro –no hay miseria, que la orgía ornamental, sueldo del político tras la máscara religiosa, y mantenimiento del negocio lo pagamos todos, sean o no sean feligreses-, el iluminado monologuista la emprendió otra vez contra los homosexuales, la ley del aborto, la de igualdad de género, contra los inmigrantes, contra el matrimonio entre personas del mismo sexo, en fin, bazofia que la tele pública permite para asombro del gentío, que en las redes sociales bramó su perplejidad. ¿Hasta cuándo se consentirá este desmán, impropio de una tele pública que no debe amparar semejantes monsergas que fomentan el odio? Aunque hay que reconocer que quienes diseñan la moda con que visten a estos actores bufos con ropajes de opulencia y opereta bien podrían apuntarse a la nueva edición que La 1 anuncia de Maestros de la costura, de nuevo con el simpar Lorenzo Caprile, el costurero real, con una malafollá casi de Granada, y Alejandro Gómez, uno que en vez de pollo se hace llamar Palomo, ve tú a saber por qué. He dicho Granada. Y enseguida he notado en la cara el zurriagazo de miles de banderas de la patria, compradas en el chino de la esquina, para ver quién la tiene más grande, si los del PP o los del vaquero de Vox, que se la medían en la plaza del Carmen granadina tratando de demostrar que su amor a la “Toma de Granada” del siglo XV por los Reyes Católicos es su actual rechazo a los infieles de barba y bomba. El espectáculo estaba servido, y las imágenes de tan rancio abolengo de pendones flamígeros, saltó en horas a los telediarios, que cocinaron unos caldos incomestibles con gallina vieja.

La guinda
Cómico Imbroda
     La política es cada vez más una extensión teatral. Hasta señores en edad de sensatez como el presidente de Melilla, del PP, Juan José Imbroda, actúan como un “showman” que entretiene al respetable. El otro día, para decir que Pablo Casado jamás subirá al Falcon con su perra, lo hizo con su banderita en el bolsillo de la camisa moviéndose sobre la tarima como un avezado cómico. ¿Recompensa? 10 segundos de Telediario.

Maldeojos. Lo bordan


Lo bordan
(Artículo publicado el sábado, 5 de enero, en diarios del grupo Prensa Ibérica)

     Cada día me gusta más Ese programa del que usted me habla que a diario emite La 2 a una hora muy competitiva, de 9´30 a 10 de la noche, y coincidiendo con el principio de, nada menos, El intermedio de Wyoming y El hormiguero de Pablo Motos, asentados y alabados en las parrillas de La Sexta y Antena 3. Hay noches en que me pongo a ver lo que cuece el sumario, y casi siempre me interesa. El jueves pasó como invitado para hablar de su libro Bop Pop, que le echó mucha sal y pimienta a la noche, salpicando de ironía una visita que me dejó con más ganas. Del trío de presentadores, María Gómez, Alberto Casado, y Marta Flich –que se va, que ha fichado por Todo es mentira, otro intento de Cuatro de hacerle cosquillas a Zapeando, esta vez con Risto Mejide- me quedo con Marta Gómez, la cabeza de cartel, la que lleva la batuta, la que maneja el guión y parte y reparte tiempos.

     Qué barbaridad. ¿De dónde ha salido? Tiene las tablas de una clásica, y los recursos, la naturalidad, y un manejo del directo apabullante. Leo un poco para saber de dónde viene y me entero de que era reportera en Mediaset, y de hecho es quien puso en su sitio a un seguidor de la Roja en su paso por Moscú cuando la reportera le preguntó su opinión y el imbécil dijo, ¿cómo te llamas, guapa?, a lo que ella respondió con un “María, pero lo de guapa no hace falta”. María hace vibrante Ese programa del que usted me habla, programa que tiene como bandera el humor, caiga quien caiga, y juro por la sonrisa impostada de Pablo Casado y por la perra de Pedro Sánchez que seguro que algún tipo de audiencia quisquillosa se siente agraviada y ofendidita. O sea, que lo bordan.


Maldeojos. La Vox


La Vox
(Artículo publicado el jueves, 3 de enero de 2019, en diarios del grupo Prensa Ibérica)

     La última noche del año en la tele es, desde hace varios, la cosa tonta de ver si Cristina Pedroche acaba enseñando el chichi. Este tampoco lo enseñó. Y también si Alberto Chicote seguirá adelgazando. A ver en qué quedan asuntos tan capitales cuando termine el que acaba de comenzar. Ya ni siquiera interesa saber cómo lo hizo Roberto Leal en su estreno en La 1 –qué traje más feo le pusieron-, junto a la maestra Anne Igartiburu. Y por supuesto, las uvas en Telecinco son un agujero negro televisivo. Han pasado no sé cuántos días y aún no me he enterado de quién puso la cadena para acompañar a su audiencia. La nochevieja no es nada de eso. La nochevieja es, también desde hace algunos años, el especial de La 2 de Cachitos de hierro y cromo. Podría ahorrarme esta pieza yéndome a mi archivo, copiar el artículo del pasado año, y publicarlo hoy.

     Junto al especial de José Mota, Cachitos de hierro y cromo, copando las dos cadenas públicas nacionales, es lo mejor de la noche. Pero lo mejor, con abismal diferencia, con descojonante diferencia. El Cachitos que marida archivos de RTVE, que echa mano de gente de Radio 3, y que presenta Virginia Díaz, alcanzó una cota de humor que rozó la gloria este año, una combinación de ingenio, inteligencia, chispa, hilaridad, complicidad y arañazo social que consiguió que muchos no pudiéramos irnos a la cama a la hora en que nos hubiera gustado para estar frescos y escuchar en pijama el Concierto de Año Nuevo del día siguiente, el otro gran clásico de estos días. Valga este ejemplo. Mientras cantaba Bertín Osborne el New York de Frank Sinatra, se leía en los rótulos La Vox. Resumir en una palabra tanta mala uva es cosa de ingenio, acidez y tino. Qué grandes.



Fabián Marcel
(Artículo publicado el martes, 1 de enero, en diarios del grupo Prensa Ibérica)

     El pintor de los dedos de Málaga, titulaba La Opinión de Málaga hace unos días para referirse a Fabián Marcel, pasó por El hormiguero. Y sorprendió con su habilidad y su arte, decía el periódico. Y así fue. Pablo Motos dio paso al artista callejero para que en el plató demostrara que es capaz de hacer un cuadro en menos que dice misa un cura loco. Y lo hizo. Y fascinó. Sobre un cristal, con los dedos embadurnados de óleo, hace sus garabatos, restriega fondos por aquí y por allí, y cuando aún no ha pasado ni un minuto, zas, el artista te está enseñando una marina, un atardecer melancólico, una escena planetaria, una cascada con espumas de nieve y reflejos coralinos. Antes de eso, el habilidoso y audaz creador de paisajes en el cristal contó el accidente que tuvo a los diez años y que lo paralizó como un mueble. No le daban esperanzas, pero la esperanza es lo que nunca perdió.

     Recuperarse se convirtió en su reto, y la pintura en un desafío al que hacer frente. El pájaro con el que firma su obra habla de eso, de poder sentirse libre gracias a la pintura. Bien. Hasta aquí la historia y la hazaña del chileno que vive en Málaga. Pero yo me pregunto qué pasa, cómo llegan estos personajes al sumario de El hormiguero. Seguro que las redes del programa son inmensas, y que el equipo de guionistas o allegados, o alguien con olfato que ve espectáculo en las cosas cotidianas, lo pone en conocimiento de la dirección, y que todo, o casi, se tiene en cuenta, y que al fin, tras decenas de filtros, la máquina se pone en marcha para contactar e invitar a ese alguien que sorprenda a la audiencia. El “malagueño” lo consiguió. Y El hormiguero también.



Maldeojos. Menos "influencer" y más referentes


Menos “influencer” y más referentes
(Artículo publicado el domingo, 30 de diciembre, en diarios del grupo Prensa Ibérica)

     Lo dijo en directo un pensador moderno que tiene espíritu de bufón, y hasta sus maneras y su forma atrabiliaria de vestir, exagerada y divertida, con un gusto que apuesta por las mezclas más chocantes, parecen ir en esa dirección, incluso su nombre de guerra, Bop Pop, bajo el que Roberto Enríquez ha fabricado todo un personaje, es indicio de alma festivalera y cascabelera. Y al mismo tiempo, y ahí su grandeza, el brillante análisis que de la tele y la realidad y la cultura y la sociedad y la política, hace esta eminente figura de la televisión, casi siempre bajo el amparo de Andréu Buenafuente, con quien ahora comparte travesía en Late motiv. Fue ahí donde una noche soltó la verdad verdadera que leemos en el titular de esta página. En nuestra sociedad, dijo, sobran  “influencer” y faltan referentes. Hubo un silencio gélido, atroz, un zarpazo como de la ira de un dios noqueado, una hostia en la línea de flotación de tanto impostor, un bendito escupitajo sin despeinarse a tanta chuminada fruto de egos cuya megalomanía es sideral, torrencial y vertical, o sea, el tonto de arriba se mea en los tontos de abajo. Pues ahora resulta que muchos de esos “influencer” son un bluf, una estafa, una mentira gorda, es decir, los buscavidas de toda la vida. Lo decía la semana pasada La Sexta Noticias en un reportaje que daba datos escalofriantes, asoma la voz de Pedro Piqueras desde Telecinco dando a entender que hay calificativos que sólo a él le pertenecen. O sea, decía el reportaje que presentó  Helena Resano al mediodía, uno de cada cuatro seguidores de la tropa de “influencer” son falsos. Las casas comerciales, que se han gastado más de 35 millones de euros regalando productos e invirtiendo en publicidad en los perfiles de algunos de estos impostores con más jeta que los montajes de Sálvame han tirado por el retrete cerca de 12 millones porque detrás de esas abultadas filas de seguidores a los que el influyente de turno iba a influir era eso, nada, un hueco, un agujero negro, un perfil urdido por robots que multiplican los “followers” o se compran como se compra en la oscuridad el silencio entre Juan Manuel Moreno, PP, y Juan Marín, Cs, para subirse el sueldo como primera medida de Gobierno en Andalucía.

Menos desayunos
     Estos van a pasar una Nochevieja y entrada de Año Nuevo que flipas. Ni los escotes ni las transparencias de Cristina Pedroche, que apareció en Instagram en bolas –literal, porque se tapó con un montaje de bolas de navidad engarzadas, demostrando que su sentido del humor sigue intacto- los va a emocionar tanto como que sus votantes, perfectos “followers”, tragan lo que tengan que tragar. Resumiendo, y como dirá Risto Mejide en cuanto pasemos de este 2018 al 2019, todo es mentira. Así es. Todo es mentira es el nombre del nuevo intento de Cuatro para comerse un cachito de la tarta de la tarde que hasta ahora se tragan como leones, y auténticos reyes de la selva, los de Zapeando. La mayoría de los “influencer” son más falsos que las risas y los brindis que mañana se verán en el programa de Nochevieja –empacho de Roberto Leal en La 1, que por muy mono que sea el chico todo tiene un límite, que no nos dará tiempo de tragar la última uva desde la Puerta del Sol junto a la diosa y maestra Anne Igartiburu cuando nos esté pidiendo que soplemos el matasuegras para celebrar ¡Feliz 2019!, esa eterna y rancia gala con que las cadenas, todas las cadenas, meten sus ancas en el nuevo año-. En el mundo “influencer” hay mucho “postureo”. Pero indaguemos un poco más sobre lo mismo. Entre referente e influyente hay una delgadísima línea que une a las dos palabras por sus significados parentales, pero entre influyente e “influencer”, que parecen semejantes, hay un abismo. Más desayunos tenía el referente de Al rojo vivo, pero no ha conseguido ser influyente, y mucho menos “influencer”, así que Xabier Fortes se queda dentro de unos días sin esa cola rara que hasta ahora mantenía la dirección de TVE haciendo un puente entre Los desayunos, La mañana con María Casado, y vuelta a Más desayunos, tertulia política que ha enganchado menos que las Amigas y conocidas de Inés Ballester de la etapa anterior.

Pelo púbico
     Vuelvo a Andalucía, que esta semana ha estado en el candelabro de todas las teles que en el mundo son. Está claro que para la derecha más airosa, más vanagloriosa, y más por mis cojones, Andalucía se ha convertido en un espejo, en el norte, en el ejemplo de los ejemplos. Vamos, en una auténtica “influencer”. Si allí se han unido las derechas, se unen en el resto de España, sean elecciones municipales, europeas, o siderales. Es lo que deduje viendo y escuchando al líder del nuevo orden, un Pablo “Aznarín” Casado que se movía sobre una tarima como se mueven los charlatanes vendiendo el crecepelo de toda la vida, con despliegue de sonrisa triunfadora, y con el que conectó María Llapart en La Sexta para que la buena nueva que llegaba de “la gran tierra que es Andalucía” no se descarriara. Están felices. Ya sin caretas. No hay nada que ocultar. El “influencer” y el referente del PP es Vox. Si a mitad del siglo XX Carmen Martín Gaite escribía la vida provinciana de las chicas de Entre visillos, las reuniones de la derecha con la extrema derecha del vaquero Santi Abascal se hacen detrás de las cortinas, como decía Susana Díaz entre una nube de periodistas, confirmando La Sexta el comadreo. Qué pena que a José Mota, todo un referente del humor, no le haya dado tiempo a meter en su especial de Nochevieja Retratos salvajes para La 1 –Siete horas con Mariano, El inimitable, Okupas en la Moncloa, e Historia de la Munda, remedo de la película del argentino Damián Szifron- los pactos andaluces de PP, C´s y Vox, el auténtico macho alfa. Seguro que Mota sabría encontrar humor donde yo sólo veo preocupación. El vaquero Santi se ha convertido en el auténtico “influencer” de la derecha salvaje, un referente que me eriza el pelo del pubis, por lo menos. Bop Bop, ilumínanos.

La guinda
Spacey es Frank
En la nueva temporada de House of cards, y tras la acusación de acoso sexual a un chico, Kevin Spacey, el presidente de EEUU Frank Underwood, fue apartado de la serie. Ahora, en un vídeo colgado en redes sociales, el actor ha vuelto a usar el malvado y adictivo personaje para defenderse. Lo titula Let me be Frank, algo así como déjame ser Frank. Hablando a cámara, desafiante como Underwood, habla de su inocencia.

Maldeojos. Valiente, cobarde


Valiente, cobarde
(Artículo publicado el sábado, 29 de diciembre, en diarios del grupo Prensa Ibérica)

     Como es lógico pensar, nada tengo contra el trío de reporteros “especiales” que venía haciendo sus monerías en Corazón, el programa de chismes elegantes que La 1 tiene en cartera desde hace milenios, una eternidad paralela a la longevidad de Jordi Hurtado, para que todo el mundo lo entienda. En este mismo sitio comenté el error, el inmenso error de TVE al contratar a Julián Contreras –hijo de Carmina Ordóñez-, Lourdes Montes –cuñada de Contreras, esposa del torturador de toros Fran Rivera, y Rossana Zanetti, preñada y esperando hijo de David Bisbal, porque ninguno, en una televisión pública, tendría que ocupar un puesto de trabajo por una sola razón, estar relacionados con apellidos conocidos. Que nos dejen de tonterías. Esa fue la razón. Más, Corazón no subió su audiencia. La nueva RTVE no ha renovado los contratos. Bravo. Fin de la cita.

     En la cara oculta de esta luna, y también en estos días de fiesta consumista, se ha sabido que frente a la valentía de la negativa anterior asomó la cobardía siguiente, tal como Ana Belén la calificó. TVE fue cobarde al retirar el 24 Noche de encuentros –se emitió el 26, y tarde-, un especial musical “con alto poder reivindicativo” en el que las cantantes eran las protagonistas –de hecho, Paco Tomás, guionista de la cosa, ha dicho que su propuesta era que se llamara Mujer es-. Al final se emitieron galas al uso con Manuel Carrasco y Rosana por “ser más festivos”, dice RTVE, recogido por Vertele. Un error. Es justo en este tiempo en que la derecha más extrema y envalentonada se lanza al cuello de lo que llama “yihadismo femenino” cuando se hace más necesario no bajar la guardia por la igualdad y la reivindicación femenina desde la reflexión artística.


Maldeojos. El baile


El baile
(Artículo publicado el jueves, 27 de diciembre, en diarios del grupo Prensa Ibérica)

     Baila aunque lo suyo no es el baile, y ni siquiera cree que está bailando, pero sí. Hagan la prueba. Me refiero a los hombres y mujeres del tiempo. Cuando se ponen ante el caro plasma del mapa, empieza el meneo. Y así hasta que termina la información sobre las isobaras, el anticiclón, la gota, la entrada de la borrasca o el inminente descenso de las temperaturas que nos dejará tiesos el fin de semana. Si como espectador se pone ante la pantalla en plan normal, es decir, con el volumen dado para escuchar lo que dice el que dé esa información no hay nada raro, todo parece lógico, armónico. Pero haga la prueba. Quítele el volumen al aparato. Hágame caso, compruébelo un día. Entenderá mejor lo que digo. El hombre, la mujer que tiene enfrente, le parecerá que ha entrado en trance, que se mueve como llevado por un vals y sólo le falta ponerse el tutú.

     Uno de los maestros en esto del baile, el movimiento, la carrerilla hacia la punta del mapa para señalar con el dedo el lugar exacto de las descargas, la genuflexión y la cara de permanente asombro con los ojos muy abiertos es el incomparable Roberto Brasero, que la información del tiempo en Antena 3. Pero los más jóvenes tampoco escapan a la ley no escrita de la meteorología televisiva. Hay uno que se lleva la corona de laurel. Y está en La Sexta, y no me refiero a Alberto Herrera, que en Más vale tarde informa del tiempo pero sin mucho espacio para la danza ya que, además del modesto mapa, tiene de contenedor a Mamen Mendizábal, que suele compartir espacio en ese rinconcillo. Hablo del asturiano Adrián Cordero. Es un crack. Yo a veces le quito el volumen al aparato por si el apuesto joven se decide al fin con el “plié” y el “relevé”.


Maldeojos. 30% en GH VIP


30% en GH VIP
(Artículo publicado el martes, 25 de diciembre, en diarios del grupo Prensa Ibérica)

     Vaya tela. Un 30% de audiencia, es decir, más de tres millones y medio de espectadores son muchos, muchísimos espectadores. Y más en este tiempo de audiencias fracturadas y de consumo de televisión distinto a como hasta ahora se entendía. La final de la sucia basura, pestosa, aburrida, y de una ordinariez atronadora, la misma que rodea al resto de ediciones de Gran hermano, consiguió esos datos en su versión VIP, palabro que en la cadena de Paolo Vasile no es sinónimo de prestigio sino de todo lo contrario. Pero eso da igual. El problema lo tenemos, si es que alguien ha de tenerlo, quienes no seguimos esa vaharada tóxica que entiende el entrenamiento a años luz de lo que uno entiende por entretenerse. El jueves pasado, ante una audiencia seguro que entregada, se alzó con el premio de la sexta edición de Gran hermano VIP una señora faltona, es decir, lo que se espera de esta chusma, llamada Miriam Saavedra.

     Leo que la chabacana mentada es peruana, que enseña carne como modelo de bragas y sujetadores, y que se metió en el catre con el donjuán perdulario Carlos Lozano, tipo que fue perdiendo brillo y respeto conforme se iba acercando a las brasas fatuas y vivas de Telecinco, y poco más, suficiente para entronizar a una señora de 24 años no como modelo de lencería sino como modelo social, como ejemplo a seguir. He visto algunas veces a esta petarda en la casa de Guadalix, y siempre con maneras de actriz de quinta de telenovela, o sea, insisto, el perfil que encaja en Mediaset como un neumático suelto en manos de un chiflado que corta carreteras en Cataluña. La pájara esta se ha llevado a casa, gritando como una mona, 100.000 euros ante un 30% de la audiencia. Flipo.

Maldeojos. Los Torres dicen adiós


Los Torres dicen adiós
(Artículo publicado el domingo, 23 de diciembre, en diarios del grupo Prensa Ibérica)

     Han anunciado que se van, que lo dejan, que ya no juegan a pelearse como chiquillos con los delantales puestos mientras cortan rabos de zanahoria. Sergio Torres y Javier Torres se despiden en La 1 de Torres en la cocina, el programa de ídem que con mucha discreción pero con divertidos y eficaces resultados ha estado en la televisión pública tres años y medio. No son Carlos Arguiñano, que está en otra dimensión. Ni peor ni mejor, es otra cosa. El cocinero vasco, a eso de la una y media del día se pone su careta de bufón, suelta el chiste, su particular monólogo de presentación como hacen los del Club de la comedia o Andréu Buenafuente en su show nocturno, se lava las manos, y empieza a cocinar. Los Torres tiran de calmada ironía, sin alharacas ni sermones, y se centran en sus recetas fáciles y asequibles como norma de la casa. Se van, pero no ya. Lo anunciaron hace unos días, pero es un anuncio de futuro. Que se van, si, pero hacia marzo del año que viene. Por proyectos que tienen entre manos. Torres en la cocina es como un teatro para cocinillas que hacen de público, un poco agobiado, es verdad. Si se despistan les salpica el aceite de freír los calamares. Ahora, como es lógico y hacen los cocineros de todas las cadenas, se ponen locos haciendo recetas navideñas. El otro día hicieron unos huevos rellenos de gambas que los prueba Quim Torra el esloveno y se le quita toda la tontería. Seguro que el malagueño Dani García –tres estrellas Michelín, es decir, que roza el cielo gastronómico-, muy conocido por sus visitas a Masterchef y por otros programas de televisión como Cocineros al volante, también en TVE, o Top chef, en Antena 3, nos enseña a cocinar para creernos que, ya que no podemos comer en los comedores del restaurante del hotel Puente Romano de Marbella donde elabora sus exquisiteces, en casa también podemos sentirnos gastrónomos de exquisito paladar y discreta cartera cuando sustituya en marzo a los Torres.

Paquirrín también
     También nos enteramos de otra lumbrera que se va. Siento mucho tener que anunciar esta triste, insospechada noticia. Prepárense. Agárrense a lo que tengan a mano porque se les puede venir el mundo encima. Advertidos quedan. Paquirrín, el de la Pantoja, el pinchadiscos y eminente cantante de letras de una altura que roza la gloria verbal de los más grandes poetas del firmamento –tu amor me lleva al cielo, y tú me haces volar, si me dices te quiero, no dejo de soñar, o esta otra quizá más sublime, vamos pa´la playa que hace calor a bañarnos en cuero, quiero ver tu cuerpo cómo se mueve que no me entero, vamos pa´la playa que hace calor a bañarnos en cuero, quiero ver tu cuerpo cómo se mueve que no me entero-. Ya se lo advertí. ¿Sin habla, no? Pues bien, el señor de tanta gloria musical y literaria, don Kiko Rivera, se retira de los escenarios porque  “tiene bajón anímico y le es imposible actuar”, se leía en un titular arrasador y temible en Sálvame. ¿Qué les dije? Espero no haberles causado mucho estropicio neuronal. Sin embargo al que no lo bajan ni con agua caliente de los escenarios es a Jorge Javier Vázquez –se quejaba hace poco de que la Academia de Televisión aún no le ha dado el premio que merece. No me ha premiado, dice, siendo uno de los mejores profesionales de este país-, aunque la gira con su última función teatral no ha sentado nada bien en el pueblo tinerfeño de Güímar, cuyo ayuntamiento del PP lo contrató por 31.000 euros, cantidad que a la versión isleña de Podemos le sabe a promoción personal de su alcaldesa, que tiene fascinación con la órbita Sálvame ya que no hay fiesta que no pregone o Lidia Lozano, o Carlota Corredera, el director del chiringuito, David Valdeperas, o el que hace los recados y le lleva el café a la abotagada Belén Esteban. ¿Qué sería de la enganchada audiencia de esta indigesta diversión si a los obreros cualificados del circo les diera un vahído general y tuvieran que dejar el tajo de Sálvame como los Torres la cocina de TVE, se dice ahora que por baja audiencia? Entonces sí sabría la derecha ultramontana e hipócrita lo que significa desestabilizar España.

Cordero de Vox
     Tonterías, clama sin apenas mover un músculo de la cara el líder vigoroso que, a pesar de ir como una bala por el mundo repartiendo sus sabios y caros consejos, descendió a la tierra y, entre otros mensajes, le dio varios, y muy sonoros, con trascendencia que aún colea en periódicos, radios, televisiones y redes sociales, a Vicente Vallés y Diario de Mallorca. Cordero de Vox que quitas el pecado del mundo, salmodió el cura Wyoming en una misa delirante del aznarismo con Dani Mateo de monaguillo, misa que echó mano de imágenes de la conversación con el líder que se bajó de los escenarios de la política para no irse jamás de ella mediante representantes de su religión en la tierra. Qué cansino este tipo. Es más arrogante que un carabinero fresco frente a un langostino congelado del ultramarinos de la esquina para la cena de mañana. El que sí se ha bajado de la escena ha sido Chiquetete, que ha dicho adiós para siempre a los 70 años, hecho que, como un Pablo Casado oportunista, deslenguado y cínico con la traumática muerte  de la chica Laura Luelmo, haciendo política con el cadáver de la zamorana, ha dado sentido a la presencia en Sálvame de la absurda Raquel Bollo, ex mujer del cantante de coplas aflamencadas acusado de maltratar a la colaboradora. Es verdad que la muerte de su ex le ha sobrevenido, pero también que le vale para justificar unos días su patética inanidad en su vuelta al plató del dramaturgo Jorgeja. La que sí me da penita es la gran Carmen Sevilla –cómo me mofaba de ella sin saber que ya empezaba a tener síntomas de esa corrosión de la memoria que la está destruyendo, ay-, que se está despidiendo del mundo, olvidándose de todos y de sí misma, puto Alzheimer. Los guionistas del tito Wyo podrían hacer chistes con el adiós de los Torres y con el cordero de Vox del PP aznariano, pero alguna lagrimilla soltarían con el irremediable de Carmen. Ay.

La guinda
Triunfitos
Si no ha habido cambios de última hora ayer los concursantes de Operación Triunfo, ganadores y perdedores, con la triunfadora de 2017 Amaia Romero y Famous, el de este año al frente, estarían grabado la gala especial de estas fiestas –sí, de estas fiestas, que así lo decía el que escribe antes de que la diputada del PP le afeara a Pedro Sánchez que dijera fiestas en vez de navidad- para el 26 en La 1. Ánimo, el olvido se acerca.

Maldeojos. Negros y gitanos


Negros y gitanos
(Artículo publicado el sábado, 22 de diciembre, en diarios del grupo Prensa Ibérica)

     Blanda con el fuerte y dura con el débil. La bien cardada Ana Rosa Quintana, lideresa de las mañanas de moco y semen, de sangre y chisme, de chusma y zafiedad, se tiró al cuello de Manuel Montoya, reblandecido y aturdido por los focos y el tercer grado al que la reina del suceso sometió al padre de Bernardo Montoya, asesino confeso de la pobre Laura Luelmo, con una entrevista nauseabunda que sólo a presentadoras de esta calaña se le ocurre hacer sin que nada se le descuelgue de su sitio. A ver, preguntó de sopetón la periodista al hombre, que atendió a Telecinco sentado en el salón de su casa, ¿tiene dos hijos asesinos o tiene más? El buen señor aseguraba que no quería saber nada más de su hijo, que tenía que pagar todo el daño que ha hecho, que ellos no tienen la culpa de lo que haya hecho Bernardo, y que están destrozados por el dolor de la familia de la chica, y que lo sienten de corazón.

     Ah, no, pensó la sargenta Ana Rosa, la cosa no es tan fácil, no se me va a ir de rositas -¿como se le fue con complacencia y gusto Santiago Abascal, el hombretón que tiene un pecho estupendo, quizá de hacer pesas mientras afila su Vox en mítines de fuego?-. Está bien que lo sienta por esa familia, sentenció la jueza de la mañana, “pero nunca podrá sentir lo que la familia de esa chica inocente”. Hay que tener un corazón de hierro oxidado para decirle eso a un hombre que trata de ponerse en el lugar de los padres de la chica asesinada, dejando al aire la duda de que el crimen de su hijo es un crimen cuya culpa ha de asumirlo él y todos los de su ralea. Por cierto, Famous, el guapísimo negro de Operación Triunfo, ganó el concurso de TVE, que si no…


Maldeojos. Verónica en ruta


Verónica en ruta
(Artículo publicado el jueves, 20 de diciembre, en diarios del grupo Prensa Ibérica)

     ¿Les suena Julie Andrieu? Era la señora que se montaba en su descapotable rojo y recorría los cuatro vientos de su país en busca de recetas de la abuela por las zonas rurales de Francia, y lo hacía sonriendo, llegando a los sitios sabiendo que su soltura, su empatía y belleza iban a conquistar no sólo a la familia visitada sino a la audiencia. Hasta hace nada la veíamos en las tardes tontas del sábado en La 2 en el programa Las recetas de Julie, que en realidad no eran de ella, como hemos visto. ¿Y ahora? Ahora tenemos el mismo día y a la misma hora el mismo programa, pero con la española Verónica Zumalacárregui y Las rutas de Verónica, que también viaja subida a un cochazo azulón, y por supuesto descapotable que, al parecer, tanto impresiona.

     Un día se va al noroeste murciano para cocinar michirones –riquísimo estofado de habas secas con hueso de jamón-, o arroz de Calasparra, y otro al alto Empordá para ver la artesanal elaboración de la anchoa de L´Escala o cómo se hace un guiso de sepia con carne de pichón. La producción del programa es espléndida, y como suele pasar en este tipo de programas, es un formato que aúna la gastronomía y los viajes. Así, Las rutas de Verónica nos enseña qué es la almadraba, la técnica fenicia de pesca gaditana y cómo se hace un atún encebollado, pero también, como en el resto de zonas vistas de España, su paisaje, que se muestra de una belleza arrebatadora con puntos de vista novedosos ya que las cámaras subidas a un dron de alta calidad obran el milagro. Verónica tiene gran soltura ante la cámara, aunque seguro lleva detrás a su equipo de guionistas, pero como es lógico, la aportación personal es eso, personal e intransferible. Y lo hace muy bien.


Maldeojos. Itziar y FOX


Itziar y FOX
(Artículo publicado el martes, 18 de diciembre, en diarios del grupo Prensa Ibérica)

     Felicidades a todas las mujeres que este año hemos luchado, gritado y reclamado lo que nos pertenece, escribe la cadena FOX España en un mensaje debajo de un vídeo en el que la actriz Itziar Castro amplia la idea. “Si la navidad es paz y amor, mis ovarios también lo son. Estoy harta de abrir perfumes y ollas exprés, de niños con camiones y cubos de herramientas, y de cien mil cosas más que hacen que esta navidad no nos representen, así que seguid así, reinas, seguid reclamando lo vuestro, que vais bien, vais muy bien, seguid portándoos mal, que es navidad”. Es el texto que dice Itziar Castro de pie, ante un fondo de tiras doradas de espumillón, vestida como Goya, su personaje en Vis a vis, es decir, como el resto de reclusas de esa cárcel de ficción que es otra cumbre de la ficción nacional que empezó a emitirse en Antena 3 bajo el amparo de Atresmedia Televisión durante dos temporadas, pasando la tercera y cuarta a FOX en España.

     El mensaje, atrevido y vehemente, no sólo tiene sentido sino que es necesario. Mucho más sabiendo lo que, desde el minuto uno, ha provocado. En las redes sociales, y sobre todo en el canal Youtube donde se puede ver ese saludo navideño tan reivindicativo, una jauría de ofendidos saltó con comentarios obscenos, descalificadores e intolerables sobre la actriz –gorda, muy gorda, y lesbiana-, hasta el punto de que FOX ha decidido cortar la opción de poder opinar aunque manteniendo el vídeo. No está el horno para muchos bollos –sí, hay doble sentido en la frase- gracias al fomento de una nueva ola de sentimientos primarios jaleados por la derecha más radical que de nuevo estigmatiza a la mujer y condena al patíbulo lo ganado en derechos de diversidad sexual. Qué tiempo.


miércoles, 19 de diciembre de 2018

Maldeojos. Morri Crismas


Morri crismas
(Artículo publicado el domingo, 16 de diciembre, en diarios del grupo Prensa Ibérica)

     Llegan los árboles, los villancicos, los adornos, las cenas y los momentos divertidos de la navidad a Los gipsy kings, dice el director del programa de Cuatro, Jacobo Eireos, que firma además esa cumbre de la necedad y el hastío llamado Cuatro weddings, que ni siquiera la palabra inglesa enmascara la tontería, aunque es verdad que Cuatro bodas tampoco arreglaría nada. Los gipsy king, morri crismas es un especial para abrir boca a la quinta temporada de este descacharrante hazmerreír gitano que ridiculiza, aunque se diga lo contrario, a esas familias que prestan su imagen para divertir al mundo payo. En el especial se verá –se estrena hoy- cómo vive estos días la Rebe una navidad brilli-brilli. Si el arbolito de las ciudades más grandes brilla, imagine el árbol que pondrán en sus casas las familias gitanas del programa, dice la promoción. No quiero imaginármelo. “No sus podéis perder los especiales de morri crismas de los gipsy king”, dice a voces una mujer con estola de espumillón anunciando la cosa para acabar, con chiquillería incluida, gritando “morri crismas”. Aún no he visto el especial y estoy embotado. Si la semana pasada era la inefable Leticia Sabater la que nos ponía el polvo y el ron en los labios –no seré yo quien cate nada que venga de esta señora-, Cuatro vuelve a la carga con estas familias gitanas también inefables, inabarcables, impermeables y de usar y tirar que, de nuevo, a mí no sólo no me hacen gracia sino que me producen una tristeza inefable, inabarcable e impermeable. Sin salir de la hija pequeña y más desorientada cadena de Mediaset, la burra ha vuelto a la era dando vueltas sobre lo mismo estrenando la no sé qué temporada de Ven a cenar conmigo, gourmet edition, o sea, la versión que junta a cuatro famosos en horas bajas que por unos bocadillos de mortadela vuelven a la tele por si suena la flauta y alguien se acuerda de ellos.

¿Mojama de Totana?
     Esta vez han juntado a la murciana Bárbara Rey, que puso de aperitivo “mojama de Totana” –no se hace mojama en Totana, querida, que los ingenios de salazones de atún están más pegados a la costa murciana-, se puso tensa con la presencia de Nicolás Vallejo-Nájera, hermano de la cocinera Samantha, la de Masterchef, conocido en el mundo pijo como Colate, tipo que levantó el corazón de Bárbara y, por sus miradas,  algo más. Hasta Falete, esa señora repeinada que pasa de lo ordinario a creerse la esencia de la elegancia, se dio cuenta y los dejó sentarse juntitos por ver qué pasaba. A mí me sirvió la noche para ponerle cara a una tal Gloria Camila, sí, la hija de Rocío Jurado y Ortega Cano. Y aquí me paro. Me entero de que la celebridad tiene más de doscientos mil seguidores en una red social, de que fue concursante de Supervivientes, y de que es una de las  “reporteras” de Volverte a ver, lo otro de Carlos Sobera además de su regencia al frente del “restaurante del amor” de Fisrt dates y de animador oficial a la ludopatía en ese anuncio que algún día, si no es ya, le pedirá cuentas en sueños. Se ve que el intento de Gloria Camila de ser empresaria –tienda de ropa en Sevilla, apoyada por papá- no cuajó, como tampoco el delirio de la absurda Raquel Bollo cuajó  en su tienda sevillana, hasta el punto de tener que volver al fango de Sálvame para llevar un plato de comida a la mesa. Si para los historiadores del arte Christian Gálvez es un intruso por montar una exposición en la Biblioteca Nacional sobre Leonardo da Vinci, ¿qué pensarán los chicos y chicas que han estudiado periodismo al ver que la hija del torero hace reportajes en Telecinco, igual que Julián Contreras, hijo de Carmina Ordóñez, los hace en TVE? Es fácil imaginárselo. Y también lo que pensará de todo esto la propia señorita, doña Gloria Camila, sin preparación ni estudios pero dispuesta a no soltar la herencia recibida con un carné que pone “hija de famosos”. Si la contratan a sabiendas de que “con la termomix hago unos arroces… brutales”, cocinero robot del que echó mano esta semana, Gloria, remedando a su madre, es capaz de cantar el morri crismas, comerse la mojama de Bárbara o la salchipapa de Colate, y cambiar su voz de pito por una voz más grave con tal de que Falete sea la otra señora de la velada.

El sultán Juanma
     Mientras, Thais Villas, El intermedio, se echa a la calle para tomarle el pulso a la navidad desde sus ya clásicos barrio rico y barrio pobre versión mercadillo donde comprar regalitos. Parece que tiene un olfato especial con las señoras ricas. Sacó a una, hasta las sienes de bótox o esas mierdas que les echan sus enemigos, que me recordó la cara que tendrá en unos años Carmen Lomana. Como media, dijeron las dos señoras, se gastarán alrededor de dos mil euros en cenas, regalos, y adornos. En el barrio pobre una mujer dijo que su único lujo –apenas puede pagar los doscientos y pico euros por la habitación en la que vive, con una pensión que no llega a cuatrocientos- es comprarse unas bragas y un sujetador rojo. Sin duda, su navidad no será brilli-brilli. Nada de estas cosas reales, del mundo a ras de suelo, del día a día de millones de españoles, se trató en el encuentro en la tercera fase marciana entre la dama Ana Rosa Quintana y el jefe de la ultraderecha, al que invitó a su programa no para sacarle los colores sino para hacerle un masaje obsceno y lavarle la cara acercándose a “su lado más personal”. Santiago Abascal estaba relajado, suelto, dominando como un vaquero la situación. Hubiera sido enternecedor que, al unísono, embebidos por las flechas de la pasión -¿hace pesas?, preguntaba la bien cardada, “se lo digo porque he visto algunas fotos…”-, terminaran la cita cantando un tierno villancico, un “morri crismas” payo, un “morri crismas” es-pa-ñol y comiendo dulces de convento, postre celestial, como apuntaba Vicente Vallés en Antena 3 Noticias 2. Por cierto, ni en sus sueños más húmedos Juanma Moreno imaginó que cantaría la sura navideña del Corán como sultán de San Telmo presidiendo la Junta de Andalucía. Alá es grande, copón, muy grande.

La guinda
Fran el facha
Lo vi la otra mañana en Espejo público –Antena 3, con Susanna Griso- donde colabora, pero apenas entendía lo que pasaba porque tenía el volumen quitado. Vi a Fran Rivera, mata toros sin que estos le hagan nada, delante de una bandera con el negro aguilucho anticonstitucional levantando un dedo muy sonriente. No me extrañó. Pero el señor ha dicho que no, que él no es franquista ni nada, que se ha malinterpretado. Pues vale.

Maldeojos. Fran y el rosco


Fran y el rosco
(Artículo publicado el sábado, 15 de diciembre, en diarios del grupo Prensa Ibérica)

     Igual que Los lobos son un tesoro para el ¡Boom! de Juanra Bonet y por supuesto de la cadena que emite a diario el concurso, con una permanencia en Antena 3 que sobrepasa los 366 programas y acumulan una fortuna, al margen del posible bote, que roza los dos millones de euros, el asturiano Fran González, Fran, es otro tesoro, otro valor seguro para las tardes de Telecinco y para el Pasapalabra de Christian Gálvez –por cierto, señalado como intruso por el Comité Español de Historia del Arte, CEAH, a raíz de la exposición que sobre Leonardo Da Vinci ha organizado en la Biblioteca Nacional. Me niego a llamarlo “curador” en vez de eso, de organizador, o director, palabreja que se usa como sinónimo de comisario de exposiciones, otra que tal-. A lo que vamos. Que Fran es un tesoro para la cadena por la audiencia y la igualada guerra contra Antena 3.

     Algunas tardes lo veo quitándome de en medio los previos y acercándome sólo al final del programa, al rosco. Este tío es magnífico. Parece que está volado cuando agacha la cabeza, aprieta el gesto y se concentra en las preguntas. El biólogo de la universidad de Oviedo tiene una serie de tics que lo hacen inconfundible, cercano, cachondo. Me gusta en especial esa forma suya de cabecear y de abrir y cerrar los ojos cuando “pasapalabra” pero al instante sabe la respuesta que deja almacenada, como un cazador furtivo, para disparar en cuanto vuelva a esa pregunta en la siguiente vuelta. Después de tanto tiempo en pantalla el espectador no sólo conoce el exterior de Fran, con una imagen de friqui inteligentísimo, sino que adivina un interior noble, sensible, nada arrogante ni fanfarrón, al contrario, sus humildes reacciones lo hacen más grande. Fran es un tesoro. Literal.


Maldeojos. La mamá de Motos


La mamá de Motos
(Artículo publicado el jueves, 13 de diciembre, en diarios del grupo Prensa Ibérica)

     No vi el programa en directo. No vi la noche del martes El hormiguero. Me enteré ayer, al día siguiente de la gesta, de esa leyenda real que dice que el espectáculo ha de seguir pase lo que pase. Lo hemos escuchado mil veces a una actriz, a un actor, a un cantante. Da igual lo que pase en tu vida, da igual lo que le pase a quien quieres. Por la noche, por la tarde, el telón sube, y tú has de ir a trabajar y poner en práctica la ley que dice que  “aquí se viene llorado”, o “follado”, como decía deslenguado y por otras cosas el hoy desaparecido de la pantalla José Manuel Parada. La gente que siguió en directo el programa de Pablo Motos no se enteró hasta el final. Todo empezó como siempre, con el baile a modo de saludo del presentador y su equipo hasta el beso final en la frente del calvo. Luego Pablo salió a la pista y dijo “ha venido a divertirse al hormiguero mi amor platónico, Paula Pausini”, que fue la invitada del día.

     La noche del martes fue un programa más. La cantante italiana conoce el espíritu del formato, su ritmo, las claves, y dio el juego esperado –más de dos millones y medio de espectadores, el tercer programa más visto del día-. La magia, el concurso, la ciencia, en fin, el despliegue acostumbrado en este show nocturno para consumir sin sobresaltos. Hasta que, apenas en los últimos segundos, Pablo Motos soltó, “voy a ver si soy capaz de decirlo, hoy le quiero dedicar el programa a mi mamá, que ha fallecido esta mañana”. Si viendo en directo esa despedida la audiencia se quedó helada, verlo en diferido, y sabiendo que su madre, Amelia Burgos, se había ido apenas unas horas antes, te deja sin resuello porque nada en el hijo lo advirtió. En la despedida sí lloró, y yo también.


Maldeojos. VoXmitando


VoXmitando
(Artículo publicado el martes, 11 de diciembre, en diarios del grupo Prensa Ibérica)

     Se dice, lo dice el jefe de ese partido que ha desestabilizado el panorama político porque dentro del sistema quiere cargarse el sistema tal como se conoce, que cuanto peor hablan de él, más crece, el partido, y más se crece él mismo, el mesías. Pues ahí va mi granito de asco. Sé que no tiene comparación con el empujón que le dio Jordi Évole en el último Sálvados dedicándole todo el tiempo metido como un troyano en el interior del bicho sin que el bicho lo supiera. Bonita, pero terrible jugada que simboliza en sí misma el río por donde navega la idea de libertad de prensa que tiene esta peña, idéntica a la que, con ese gesto adusto, maleducado, fanfarrón y antidemocrático usa Donald Trump cuando un medio no es de su agrado, prohibirle no sólo preguntar sino la entrada. En la campaña electoral andaluza, Salvados quiso estar presente, pero le negaron el permiso.

     En los mítines, el caporal del grupo que consiguió 12 escaños, se jactaba ante sus fieles de permitirse el lujo de no concederle a Jordi ni entrevistas ni el acceso con sus cámaras a sus sermones. Pero Salvados, Conociendo a VOX, se urdió desde donde más duele, es decir, desde dentro, y sin apenas hacer nada, o sea, encender el piloto rojo y dejar que el micrófono grabara el festival de ridículos pero potentes mensajes de odio al extranjero, a la mujer, amor a la bandera, y un puñado de agitadas mentiras que ponen los pelos de punta, a los seguidores por eso y a los no seguidores por lo mismo. Como hilo de hilván del programa se echó mano de Carlos Herrera, que analizó el fenómeno dejándome de verdad espantado por su moderación asombrosa, bendito Évole. O apaciguó su verbo de jaleador radiofónico por estar en Salvados, o hasta Herrera se une a la “voXmitera”.



jueves, 13 de diciembre de 2018

Maldeojos. Polvo y ron, polvorrón


Polvo y ron, polvorrón
(Artículo publicado el domingo, 9 de diciembre, en diarios del grupo EPI PRESS)

     Hay que reconocer que el mal gusto elevado a la quintaesencia, firmado por la inefable Leticia Sabater, puede alcanzar cotas de zafiedad y bochorno que de tan zarrapastroso dé la vuelta al calcetín y se convierta en una cosa marciana, sí, pero peligrosa por su perversa capacidad de adicción. Que la navidad está ahí con sus trineos, su papá Noel, sus pinitos, sus bolas brillantes, su nieve de mentira, sus luces callejeras, que la navidad lleva semanas asomada al salón de casa con anuncios de moco y lágrima, con reclamos para que aflojemos la guita y gastemos por encima de nuestras posibilidades es probado, pero hasta ahora no habíamos tenido la sensación de estar metidos hasta el ombligo en el barro espeso del mazapán barato hasta que la artista del submundo cerdo ha sacado su vídeo de temporada. La señora de jamones ajados venía subiendo a la Red un vídeo veraniego con la salchicha y las papas, o con los policías de dura entrepierna soñando alcanzar con sus demenciales músicas la parte final de las borracheras colectivas como cierre de discotecas, pero este año ha tenido a bien poner su desatada creatividad al servicio de “estas fiestas tan entrañables” con un villancico para enmarcar. Atención, es alucinógeno. Doña Leti acudió a Sálvame de luxe para contar la nueva al mundo. Nací medio muerta, con las rodillas torcidas, los ojos bizcos, y el estómago pequeño, dijo la estrella del porno choni musical en lo de Jorge Javier, una Leti abotagada, de papada inmensa, con la peluca mal puesta, descuidada, terrible, la antítesis del deseo.

Edu y Carmen
     La estrella del mamarracho visitó el plató vestida de mamá Noel. Está empeñada en alegrarnos la navidad contándonos las tragedias de su vida. Enseguida, uniendo un asco con otro, contó una tal Makoke, de las pocilgas de Gran Hermano VIP y pareja o ex de Kiko Matamoros, y ante el infalible polígrafo de Conchita, que sí, que tuvo lío con el actor Brad Pitt en Valladolid, y que no le gustó, y que para cenar él pidió una vulgar hamburguesa, que eso le encendió todas las alarmas, que no hubo química, y que sí, que fue muy detallista, que en la “room” había fresas y champán, y que se metió el dedo en la boca para sacarse un trozo de carne, qué asco, es decir, que no, que allí tampoco se creó un ambiente muy especial para acabar la noche cantando villancicos entre polvos y ron, ropopompón.  ¿Falta alguien en este aquelarre? Pues sí, Carmen Lomana, que entre bótox y VOX se llena la boca de porquerías y arremete contra todo lo nacido a esta parte de la izquierda volviendo al mantra de que el presidente Pedro Sánchez “es un ocupa” en La Moncloa, que representa a una izquierda patética que no tiene pudor ni vergüenza y que ahora VOX demostrará, con la irrupción conquistadora de Andalucía,  que a España no se le puede humillar. Estoy convencido de que la recauchutada dama no necesitó ni ron ni champán ni desde luego más polvo que los kilos que lleva en su jeta para escribir semejantes disparates en la redes sociales, que enseguida reprodujeron algunos magacines que han hecho de esta señora un personaje engreído y ridículo. A ver si hace migas con Eduardo Inda, que niega que VOX sea un partido de ultraderecha, y se ponen ciegos comiéndose el polvorón entre los dos. Edu y Carmen, gran pareja.

Lecquio y Garó
     Quienes sí pueden tomarse el polvorón a gusto, incluso echar un polvo y luego tomarse un ron, como querría la sardesca Leti, son los nuevos jefes de TVE. Verán, la cosa de las malas prácticas en cuanto a información se refiere en esa casa alcanzaba las 70 al trimestre, manipulación arriba, tergiversación abajo, cuando dirigían el chiringuito los amigotes del PP liderados por el zafio José Antonio Sánchez, el que decía sin que se le cayera el peluquín, que votaba al PP y que por favor, después del trabajo tan bien hecho, a ver si le conseguían un buen puestecito –ahora ha sentado el culo en la Cope, la radio santa obispal-. Estas malas prácticas eran denunciadas casi en el desierto por el CDI, Consejo de Informativos. Pues bien, ahora, con santa Rosa María Mateo al frente del emporio, sólo se han denunciado 4 casos al trimestre. Es lo que hay, le duela a quien le duela. Hay diferencia. Así que sí, Begoña Alegría, directora del área con el 84% de apoyo de la redacción, puede estar contenta y tomarse una ronda de ron con sus colegas. Justo lo que no pueden hacer dos eminencias de Telecinco, un olvidado Alessandro Lecquio –cuánto tiempo sin pisar la alfombra roja de esta página tan prestigiosa- y un Ángel Garó que salió del sarcófago donde vivía su declive para nacer en un mundo donde su supuesto humor se transformó en esencia de vinagre, mala hostia y numeritos de folclórica histérica. Creo que la otra noche discutió como lo hacen, dice el dicho, las verduleras de Gran Hermano VIP alentadas por Sandra Barneda, que se ha hecho con el ganado como una experta pastora de alimañas diseñadas para el circo. La cosa iba entre el divino y redicho Garó y una señora llamada Verdeliss, una especie de coneja paridora –leo que tiene 33 años y seis o siete hijos, y que va a por más, y que se hizo “famosa” por contar sus intimidades de embarazada, parturienta, esposa y madre feliz, en su canal de Youtube-. Se enfrentaron por El Koala y Miriam, concursantes del hediondo concurso, aconsejando el humorista sin gracia a la mamá coneja que si tanto le gustaban que se los llevara a casa. El público estalló en gritos. Y Garó se fue ofendido como una Lidia Lozano de porcelana. Recuperado el momento en lo de Ana Rosa –si me gusta su programa podría votar a Podemos, dijo sin que saltaran los empastes de sus piños- Lecquio reflexionó, “este señor siempre ha ido de divo, te habla por encima del hombro, y es insoportable”.  Nada que ver con el júbilo decante, soez y festivo de Leti, que después de contar el drama de su infancia cantó sin pudor su Polvorrón riéndose de sí misma con letras muy, muy trabajadas, tiki tiki tiki, taka, taka, taka, báilalo, rico papasito, polvo y ron, polvorrón. Dios, que pase esto cuanto antes.


La guinda
María, presidenta
Es una buena noticia. María Casado –La mañana de La 1- fue elegida esta semana la nueva presidenta de la Academia de Televisión sustituyendo en el cargo a Manuel Campo Vidal, que ejerció en el puesto durante 12 años. Sería más que conveniente que el equipo de Casado, con ella al frente, impulsara el prestigio de una academia que, representando al medio más popular, apenas tiene predicamento social.