Mostrando entradas con la etiqueta Ana Rosa Quintana. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ana Rosa Quintana. Mostrar todas las entradas

miércoles, 8 de agosto de 2018

Maldeojos. ¿Otra tonta?


¿Otra tonta?
(Artículo publicado el domingo, 5 de agosto, en diarios del grupo EPI PRESS)

     Era tonta por no saber que en su casa se apelotonaban los coches caros y sus hijos hacían fiestones con todo tipo de efectos especiales sin pasar por caja. Era Ana Pastor, la ministra más bronceada de Rajoy el fantasma, que decía con criterio de tonta que ella no sabía nada, que en el garaje podían acumularse los coches carísimos, pero que ella, mujer total, no se iba a interesar por las cosas de su hombre, coño, que bastante tenía con llevar la cruz que los señalaba como corruptos. Otra tonta de libro y magacín, capaz de abrir informativos, es Cristina de Borbon que, ciega de amor, no se enteraba de nada, entre otras cosas porque los asuntos de su maromo el empalmado eran de él y sólo de él. Ahora, el duque empalmado está en el trullo. Ella, amándolo en los vis a vis.

     Y en estas llega la detención de Juan Muñoz, empresario gaditano de la construcción, acusado por la fiscalía Anticorrupción de haber tenido tratos con el excomisario José Manuel Villarejo –el de las conversaciones con Corina, la amiga del rey Juan Carlos- por, todo presunto, haber contratado sus servicios para chantajear a terceros. Bien. El tal Muñoz podría ser un etcétera, pero es el marido de la reina mañanera de la tele Ana Rosa Quintana. Válgame dios. ¿Ha hozado El programa de verano sobre el caso, como ha hecho con los mentados y con cualquiera que mane sangre de audiencia? No, por dios. La reina Quintana se vio obligada el viernes, viendo el ruido que generaba su silencio, a enviar un comunicado a su gente pidiendo prudencia y respeto a la justicia, negadas en casos similares. ¿Es Ana Rosa otra tonta lista que se aprovecha de su posición y nos considera tontos al resto?


miércoles, 27 de septiembre de 2017

Maldeojos. Retoquitos de orfebre



Retoquitos de orfebre
(Artículo publicado el domingo, 24 de setiembre, en diarios de EPI PRESS)

     Soy el fuego que arde tu piel, soy el agua que mata tu sed, el castillo, la torre, yo soy la espada que guarda el caudal, tú el aire que respiro yo, y la luz de la luna en el mar, la garganta que ansío mojar, que temo ahogar de amor. Lo que acaban de leer –quizá hasta le suene- es la letra de la sintonía de una de las series más violentas y sanguinarias, con visos de realidad, que se han visto y se siguen viendo. Es Narcos. Una delicia de música y letra original de Rodrigo Amarante, cantante brasileño, con el que se abre el telón del infierno, de las despiadadas venganzas, de la muerte como moneda de cambio, del crimen como herramienta de gigantescas fortunas. No me canso de escuchar esa dulce melodía, ese compás lento, esa voz sugerente que habla de la pasión en susurros. Ni todas las nuevas voces, ni ese ciego apoyo a la música que pretende hacernos colar de nuevo TVE con la inminente apertura de la academia de Operación Triunfo, donde el galán de la testosterona a borbotones Carlos Lozano da paso a Roberto Leal, sabrán emocionar una milésima parte de lo que consigue la voz mecida de Amarante en la sintonía de Narcos. Todavía no ha comenzado OT y ya tengo empacho. Es lo que nos pasa a muchos con Francisco Marhuenda, que rechazamos el original y amamos la copia que ha creado el humorista Raúl Pérez. Nos lo encontramos a todas horas y en todas las cadenas, y aún así va el tipo y se cabrea porque lo han echado de 13tv. Si la música de Narcos te engatusa y engaña porque jamás imaginarías que abre las puertas del apocalipsis, saber que la nueva temporada de La mañana de La 1, cuyas novedades se presentaron la semana pasada, incluye “estar muy pendiente de los `realities´ de la casa, Masterchef y Operación Triunfo”, te da un bajón del quince por mucho que lo diga María Casado, o justo porque lo dice ella, que volvió el lunes. Al fin.

Periodismo de hienas
     Lo digo porque la imagen de Silvia Jato dominando la escena en el plató del programa ha sido tan dura como un balazo de los criminales. La señora presenta de pie, estricta, agria, con ese puntito de altivo desprecio y evidente arrogancia, con gesto de hacer ver que aquí mando yo, quizá ayudada por ese pelo trenzado en moño alto que deja la nuca al aire como una cigüeña malhumorada. No me gusta, ya lo he escrito otras veces, sigue sin gustarme cuando la vi el otro día hablando de pamplinas impropias de una tele pública malgastando un tiempo de oro con una solemnidad insultante. Me resulta más repelente que otras caras del universo de las estiradas, y las hay que me desestabilizan. Soy así de vulnerable, amores. Toc, toc, llama Ana Rosa Quintana. Ella sabrá si por estirada o fatua, solemne o doña de corral. No sé ustedes, si es que la ven por la mañana en Telecinco dejando que el broncas Eduardo Inda –periodismo de hienas-se apodere del tiempo excretando sonidos para impedir que se escuche la opinión ajena, no sé si ustedes se han dado cuenta de que algo ha pasado en la cara de Ana Rosa. Es como si vemos a la reina de verdad, a Letizia Ortiz. Parece la de antes, la que salía en TVE con el manipulador Alfredo Urdaci –fastidia, señora mía, que ni una reina pueda borrar vídeos, wikipedias, fotos, en fin, el pasado para que no quede constancia tan chunga-, pero no es la misma. La cara de hoy ha pasado por todos los talleres para que los orfebres hayan dado con la imagen actual. Pues con Ana Rosa, igual. Es la misma, pero con las mejillas infladas, el acordeón arrugado de su cuello como estirado, y sus ojeras como si no le diera vergüenza hablar de la nueva edición de Gran Hermano. Y sin dejar de hablar de caras, y de jetas, se confirma que Fátima Báñez está hasta su higo chumbo de que la confunda con Millán Salcedo, Martes y 13, hasta el iPhone nuevo, ese de reconocimiento facial, siendo ella la que posee melena con denominación de origen y la que de verdad agradece a las vírgenes lo bien que va su ministerio.

Grotesca homofobia
     En Mediaset apenas han pasado por el taller del orfebre no sólo la presente edición de Gran Marrano por mucho que hablen, también con pompa pero sin sustancia, de GH revolution sino a ¿Quién quiere casarse con mi hijo? En Gran Hermano no hay más revolución que la de saber cuándo se tirará el primer cuesco alguno de los exiliados del país de Rajoy o del país de Puigdemont. Lo demás, hastío, frío y sed, tele de abuela, inventos, guionistas en acción, cadena antigua. En ¿Quién quiere casarse con mi hijo?, Cuatro, la novedad la pone el vestuario de la alcahueta Luján Argüelles. Lo demás, guionistas desatados, friquis de manual, ansia de foco, perfiles intercambiables con Firts dates, el propio GH, o los vecinos majaras de Ella es tu padre, donde por sacar cosa vista, leña quemada, pareja insoportable, sacan a Alaska y a su liendre, Mario Plomizo Vaquerizo. No veo la serie, y eso que Carlos Santos está inmenso como señora a lo Doubtfire, no porque Rubén Cortada apenas sirva como cosa decorativa  fruto de orfebrería cara sino por si, en un descuido, sale Vaquerizo con su boca torcida. Los que no tienen arreglo ni en el mejor de los atelier son los de Intereconomía, que no saben qué hacer para llamar la atención. El ridículo Eduardo García Serrano, el tipo que llamó zorra y guarra a una consejera catalana, participa en un gag que pretende ser cómico y sólo es patético haciendo el saludo fascista y dando pasos marciales por el plató para demostrar que es español porque no es marica y le gustan los toros, o algo así. Grotesco, de verdad. La vida, como la tele, iba en serio, venía a decir Jaime Gil de Biedma. Esta peña cutre, facha y delirante, vive en su mundo protegido por la libertad de expresión –Podemos los ha denunciado-. Que la tele va en serio, volviendo a Narcos, lo ha sabido muy bien Carlos Muñoz, que localizaba escenarios para la serie, al perder su vida a manos de sicarios en Méjico. Su cabeza agujereada por los disparos no podrá ser remendada por ningún orfebre aunque su vida sí podrá ser recordada cada vez que se oiga la dulce voz de Rodrigo Amarante en la sintonía de Narcos.

La guinda
Celebridades
Queda dicho en esta página. El martes se estrenaron dos bombazos. Gran hermano en la cadena añeja, Telecinco, y Masterchef celebrity, en La 1 –que ganó la noche-. Por allí andaba Bibiana Fernández. Qué putada. Qué pena, hablando de orfebres de la cara, lo que le han hecho a esta señora por el afán de la misma de luchar contra el tiempo, con lo guapa que era. Está claro que en esa lucha ha perdido. Qué fea la dejó el bisturí, coño.

domingo, 18 de septiembre de 2016

Maldeojos. Cine y viaje



Cine y viaje
(Artículo publicado el sábado, 17 de setiembre, en diarios de EPI PRESS)

     Viajar es un placer genial, sensual. Si al viaje le añades, además, seguir el rastro real de los escenarios donde hoy aún puedes reconocer escenas, momentos, edificios, plazas, calles o jardines de película, el viaje se convierte en una experiencia que roza lo sublime y traspasa la pantalla. Podríamos hacerlo cada uno de nosotros como viajeros, pero por ahora lo podemos hacer la noche del lunes sin salir de casa en La 1. Destinos de película es un formato que firma Globomedia para la televisión pública y que cuenta con Máxim Huerta, un señor que ha sabido quitarse en apenas unos meses el lastre de haber sido el escudero de Ana Rosa Quintana durante más de una década. Se estrenó con un viaje al corazón de Nueva York, esa ciudad que reconoce hasta quien no la ha visitado porque el cine hizo de ella un gran plató donde se han filmado películas fundamentales.

    Es un producto bien urdido, y hay que alegrarse por emitirlo la televisión pública. Se emite tarde, muy tarde, después de Olmos y Reyes, y eso resta audiencia. Quizá alguien crea que su cadena natural es La 2. Puede ser, pero me parece valiente apostar por una cadena más generalista para un programa de calidad, y Destinos de película lo es. Y mucho. Hay que destacar que el recorrido que hace Màxim, apoyado con datos, matices, cifras e historia por la narradora Mónica Chaparro no es nada relamido, es decir, nada que ver con esos programas de cine donde algún diletante ha de demostrar lo mucho que sabe . El recorrido es festivo, incitante. Quizá se eche en falte ver más cine, comparar lo que fue en la pantalla y lo que es hoy. Pero ya lo dijo Fernando Pessoa, los viajes son los viajeros, lo que vemos no es lo que vemos sino lo que somos.

martes, 6 de septiembre de 2016

Maldeojos. La salvadora



La salvadora
(Artículo publicado el jueves, 1 de setiembre, en diarios de EPI PRESS)

     Lo prometido se cumple. El pobre, y cada vez más siniestro Mariano Rajoy, no pudo prometernos nada como presidente el otro día porque la investidura le salió rana. Pero Ana Rosa Quintana no se ha presentado a ninguna investidura, y de ser presidenta de algo es de su comunidad, aunque no sé si las divinas comparten espacio con el resto y pisan escaleras, descansillos y ascensores por donde pisa la tropa. ¿Recuerdan una pieza en esta sección donde conté que las vacaciones de AR serían las vacaciones de una periodista en guardia, es decir, que se iba pero no lejos, que se iba pero seguiría mirando la actualidad con el rabillo del ojo, con el bikini puesto pero con el tacón al lado por si había que salir cortando y darle un empujón a Joaquín Prat, su sustituto, o ahora a la sustituta del sustituto, Patricia Pardo? Pues ha cumplido. Ha vuelto otra vez.

     Lo que me mola de esta historia, de este afán salvífico, mesiánico, de este volver al tajo por si “la actualidad política lo demanda” –volvió de sus vacaciones al inicio de la XII legislatura, y lo hizo el lunes, por la sesión de investidura- es la pésima confianza que tiene en su equipo. Todos los años los presentadores de programas punteros vuelven de sus vacaciones en setiembre, en la primera semana del mes, o segunda, más o menos. Pero Ana Rosa, ante lo que ella considera un evento de primera, no confía en nadie más que en ella. Susana Griso volverá cuando tenía previsto volver, quizá porque Espejo público es un engranaje bien engrasado que, ocurra lo que ocurra, estará a la altura para contarlo. El programa matinal de Telecinco también, sin duda, pero es la propia AR la que, con estas decisiones, parece señalar lo contrario en su afán de ¿protagonismo?

jueves, 4 de agosto de 2016

Maldeojos. Ana Rosa



Ana Rosa
(Artículo publicado el jueves, 21 de julio, en diarios de EPI PRESS)

      Que nadie se alarme. Es verdad que se fue un poquito. Es verdad verdadera que Ana Rosa Quintana se esquinó y, cuando encendías la tele por la mañana y, por un despiste, topabas con Telecinco, veías que ella no estaba, y que en su lugar andaba Joaquín Prat. Válgame. Un año más comprobaste que las diosas también son humanas y necesitan descansar. Necesitan tirarse de la cama, rascarse el culo, mirarse al espejo y ver que su piel no tiene la tersura que da el maquillaje ni su pelo aparece como esculpido. Ana Rosa no estaba hace unas horas, pero su ego le pedía cuentas en la intimidad. Pero insisto, que nadie se alarme. No estaba, pero nos vigilaba, nos protegía desde la distancia por si España la necesitaba. ¿Qué sería del periodismo de este país si no tuviéramos a Ana Rosa?

     Se fue de vacaciones con todo el dolor de su corazón, pero se fue sin irse, vamos, que no se fue sin mirar atrás sino ahí mismo, que los políticos son capaces de todo y en un descuido te forman un gobierno que te levanta a pulso. Claro que vuelvo si hay cambios importantes, dijo la reina del periodismo de mesa camilla, estoy de guardia. Ahora sí que me puedo ir de vacaciones, digo yo. Si Ana Rosa vigila por si este país la necesita, y ni siquiera ha bajado al sur sino que “me quedo por aquí”, podemos estar tranquilos. Dice la mujer, sobrada, ufana, que no cree que llame a Rosa Benito para la próxima temporada porque El programa de Ana Rosa ha ido dando de lado al entretenimiento para centrarse en el periodismo puro y duro. Ana Rosa ha interrumpido sus vacaciones por el inicio de la legislatura. El país la necesita. Pero a mí me da la risa.

domingo, 5 de junio de 2016

Maldeojos. Morder, chupar



Morder, chupar…
(Artículo publicado el jueves, 2 de junio, en diarios de EPI PRESS)

     Han besado a niños, abrazado a pensionistas, paseado las calles y visitado los mercados, tocado la guitarra, bailado, contado chistes, tratado de ser ciudadanos corrientes, y cuando aún no se diluyeron del todo esas imágenes de la campaña electoral del 20D ya tenemos de nuevo una tanda de nuevos aspectos de los candidatos. Ya los hemos visto sentados en el magacín nocturno de Pedro Piqueras, otra forma de entretener para luego seguir con los que defecan detrás de los cocoteros de la isla de Supervivientes. Y hasta los hemos visto como los dioses modernos, dobles, en dos sitios a la vez, en dos cadenas distintas, y con las dos reinas de la mañana. Ana Rosa Quintana, rodeada de niños, en 26J. Quiero gobernar, con Pablo Iglesias. Y Susana Griso, picarona, en 2 días y 1 noche, también con Iglesias –con escasa audiencia, las dos-.

     Así que por si aún quedaban rincones a descubrir del líder de Podemos, ya sabemos que no tiene un patrón de mujer de la que enamorarse y no tiene por qué haber afinidad ideológica para encamarse con ella, o sea, que sí, que una del PP también podría hacerle tilín. ¿Ta ha ocurrido?, inquiere la periodista. Bueno, no así, pero química sí que hubo, responde el Coletas –claro que no me molesta que me llamen el Coletas, asegura, es normal en un país con nuestro sentido del humor-. El ambiente entre entrevistado y entrevistadora fue tan cómplice que rozó casi el cuchicheo entre amiguitos. Soy más de sexo de aperitivo y siesta, dijo Pablo en otro momento. Pues mira, te he traído un regalo, y Susana le entregó una caja, un juego sexual de dados. Los tiras y te puede salir morder, hacer cosquillas, chupar… Aún faltan 25 días. Esto se pone interesante.