lunes, 8 de abril de 2013

Maldeojos. Del puticlub a la frontera. Domingo, 7 de abril de 2013



Del puticlub a la frontera

      Llegó a la televisión nacional por la puerta grande, aunque no le dieron programa propio hasta que demostró que podía ser “chica España directo” contando tonterías en riguroso ídem para decir que la playa hervía de calor en agosto y que en enero hacía mucho frío en la montaña. Ya saben, un programa potente de actualidad. Ya no se hacen programas como aquellos. Pero Samanta Villar demostró tener ovarios y forjarse un futuro. Cuatro la llamó para que pasara 21 días en lo que le saliera del bolo aunque nadie le pidió que enseñara la pechuga. Se tiraba 21 días sin dormir y aparecía zombi enchufándose a sí misma con su camarilla. O 21 días fumando canutos y aparecía con una trompeta del copón echando humo de marihuana porque “como no es lo mismo contarlo que vivirlo” ella se ponía hasta el culo delante de la cámara hasta conseguir un pedo del carajo. También fueron muy divertidos sus tres semanas –bueno, bueno, chata, no fumes más- entre cartones, en una chabola, o como un paria sin papeles. Haciendo de inmigrante entre los invernaderos almerienses, vestida de señorita fina para hacer la entradilla del programa, soltó su frase preferida. España encabeza el ranquin… de inmigración ilegal, de consumo de cannabis, de prostitutas, de periodismo marrullero y sensacionalista, guapa, esto lo digo yo. Paréntesis. ¿Será marrullería de ciudadano con el colmillo machacado decir que no me creo, ni vivo ni muerto, que el murciano Ramón Luis Valcárcel, todo un señor presidente autonómico, tiene en su cuenta corriente 122 eurillos? Por los clavos de las puertas desahuciadas que lo ha declarado. Con un par de cojones. Así me convirtieran en el Diego Morgado que ha hecho de Cristo en La Biblia de Antena 3, aupando a la cadena a un “histórico” empate de audiencia con Telecinco el mes de marzo, no me lo creo. Que me den latigazos, que me crucifiquen y me escupan, no me lo creo. Eso sí, tengo por costumbre ayudar al necesitado. Así que si el tal no quiere ir a Jesús Abandonado –centro de acogida en Murcia para criaturas de Dios en apuros- en mi casa tendrá un plato de sopa. 

Emocionante momento. Samanta, convertida en Barbie Detective.


Sórdidas miradas

      Es urgente que Adela Úcar, la nueva reportera que vive en carne propia lo que vivía Villar en 21 días viaje a Murcia y se convierta durante tres semanas en presidenta de la Comunidad para que sepamos lo duro, difícil y angustioso que es vivir con la zozobra de no saber si podrás pagar la luz, llenar la nevera, o tomarte una caña a pesar de ganar más de 80.000 euros. Pero los milagros existen. De hecho, el pobre de solemnidad ha tenido una suerte acojonante. Con ese saldo medio ha conseguido que un banco le preste 750.000 euros. ¿Qué me dicen? Samanta Villar, que es de lo que hablábamos aquí, por más que ahora siga en Cuatro en un declive tan acojonante como las penurias de Ramón Luis, tendría que dedicarle una Conexión Samanta por ver qué conexiones pilla al vuelo la cazadora de historias chuscas. Es que verán, Samanta Villar se cansó de hacer el chorra en la mascarada de ser indigente, inmigrante, no comer, o ir al gimnasio, y tiró hacia arriba, es decir, ya que tengo que hacer el ganso, lo hago dándole gustillo al ojo, que no al cuerpo. Y se convirtió en una mirona. Y se fue a Miami a ver cómo follaba Marco Banderas en sus películas porno. Y se metió en un burdel para ver cómo se lo hacían las señoritas. Y se amistó con un chulo de señoras con perras para ver cómo se lo montaba con las damas. ¿Me siguen? Esa es la nueva Samanta Villar. Más sucia. Más sensacionalista. Más amarilla. No porque el sexo y sus aledaños lo sean, que no, ni mucho menos, sino porque su mirada habla de todo eso. Es como lo de las tetas a la calle de Mercedes Milá. Pues claro que un desnudo no tiene la menor importancia. Pero si lo haces convirtiéndote en mercancía para ganar audiencia, conviertes en algo podrido lo que sólo es natural y puede ser bello. Lo ruin está en la obsesiva y machacona mirada a un mundo que en Conexión Samanta huele a sórdida elección. 

Mmmm, es lo que más le gusta. Samanta como Barbie Mirona.


El tópico reportaje

      A veces, sin dejar el tono alarmista y grueso, donde investigar las causas y los por qué no interesa tanto como retratar el barullo, lo gordo, y hacer del reportaje un camino de sobresaltos con una narración sofocante, cambia el liguero del puticlub y se va a ver qué pasa en Melilla, y lo que pasa es que “yo voy a conocer de primera mano uno de los pasos fronterizos más conflictivos de Europa”, pero ella, intrépida, quiere más, y lo deja claro porque “además, conviviré con gente cuyo día a día está marcado por la frontera”, dígase por favor en el tono épico y de final del mundo con que la señora periodista lo casca. Fíjense si su trabajo es de riesgo total y de vida al límite que cuando un fanfarrón con el que le habla dice que los ha estado vigilando el servicio secreto marroquí, ella, en un plano contrapicado, con gesto dramático pero indesmayable y firme, asegura que “yo no estoy acostumbrada a que me sigan, ¿eh?”. En fin, resume para que entendamos que estamos ante un prodigio, “lo que nunca podemos ver alrededor de la valla de Melilla, hoy, en Vida en la frontera”, entradilla que hace con su propia cámara en un plano corto y mal iluminado para acentuar el dramatismo. En realidad, el reportaje es un doloroso juego del gato y el ratón entre guardia civil e inmigrantes, ampliado a lo mil veces visto de mujeres porteadoras que pasan la frontera cargadas como mulas. Faltan cinco días, decían, para que un grupo de subsaharianos intente saltar la verja. Durante el programa pusieron el contador del espectáculo en marcha. Faltan cuatro días, tres, dos, uno… Nada nuevo. Humo periodístico, farfolla informativa. Lavado de conciencia para seguir la semana que viene con sus putas, chulos, y cabaret. Anda, Samanta, vuelve a la escuela. 


Ahí va, Samanta Villar convertida por mor del guión en Barbie Portadora. Oh, cuánto esfuerzo.


La guinda                                                                                                   
Mariví Bilbao
Ya sé que una artista con la carrera de Mariví Bilbao es más que sus personajes más populares y por los que fue conocida por el gran público. Detrás de ellos hay vida. Pero también que Mariví Bilbao nos dejó en televisión figuras chispeantes, provocadoras e insolentes, de una vitalidad pegadiza. Soy más de su Marisa Benito de Aquí no hay quien viva que de su Izaskun Sagastume de La que se avecina, lo último en la tele.


Mariví Bilbao, la actriz que al final de su vida alegró la vida a mucha gente, aunque fuese con un personaje exagerado, y a veces ordinario y procaz.

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