miércoles, 25 de junio de 2014

Maldeojos. No con mi X



No con mi X
(Artículo publicado el sábado,  21 de junio, en diarios de EPI PRESS)

Advertencia. Prometo desde lo más profundo de mis convicciones que cuando aquí se habla de católicos en ningún momento se habla de la gente de fe, del creyente raso, de los hombres y mujeres que comulgan con el ideario de esa iglesia. Dicho queda. Cuando aquí se habla de católicos siempre, siempre, me refiero a la organización, al emporio, a la jefatura de esa empresa que para mí es sólo de ambición y poder, y bajando a los detalles, bajo a la sucursal española, a la Conferencia Episcopal patria, al núcleo duro del que emanan las estrategias, como si la nueva de Cristo tuviera que ver con la factoría que hoy conocemos. ¿Es otro arrebato de este columnista contra la institución? Lo es. Y lo es porque estamos en tiempo de recaudación fiscal. ¿Lo habían olvidado?

       La iglesia católica no. Y como cada año, vuelve a la carga con su Por tantos, es decir, por tantos motivos que, según ella, tiene la gente para apoquinar, más, a sus arcas. ¿De verdad a la cabeza visible de este organismo no se le cae de vergüenza esa cabeza por pedir dinero? ¿Cuántas veces hemos escuchado a sus dirigentes, más allá de cuatro y hueras palabras, hablar de desahucios, de bancos avaros y pecadores, de familias que no tienen para comer, del desmantelamiento de la sanidad y educación públicas, de la planificada senda hacia algo parecido a la esclavitud laboral ejecutada por un Gobierno bribón al servicio de un poder al que también aspira, y sirve, la propia iglesia? ¿Sigo? Así es que cuando escucho el dichoso anuncio pidiendo la equis para esa jauría de lobos sin alma me enciendo. Ahora piden ayuda al pueblo, pero al pueblo, que le den.     

Es la cara amable, la que usan como reclamo para llenar la bolsa. Desde que se iniciaron estas campañas jamás se ha visto en la tele a energúmenos como Rouco Varela el inquisidor pidiendo dinero, que para eso está la monjita buena, la que cuida de enfermos, o el seglar que ayuda a las personas mayores. Es decir, la cara vendible del negocio. Pero yo no participo en esa farsa. No con mi X.


No hay comentarios:

Publicar un comentario