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martes, 2 de agosto de 2016

Maldeojos. Ellas



Ellas
(Artículo publicado el domingo, 17 de julio, en diarios de EPI PRESS)

      Hoy vuelve otra vez a Telecinco Hable con ellas, que sale y entra por la misma puerta, por la de atrás. Apenas sabes por qué vuelve y nunca sabes cuándo y por qué se va. Las “ellas” van y vienen, aunque Sandra Barneda y Rocío Carrasco parecen las más fuertes. También repiten esta vez. Es un Amigas y conocidas, pero en vez de en La 1 y con Inés Ballester, en Telecinco y con las mentadas, y con la Fábrica de la Tele como cabeza pensante –productora de Sálvame, De Luxe, La noria, o Cámbiame, programas de reconocido mal gusto, muy en la línea de lo que la audiencia de la casa le exige a la cadena-. En la nueva vuelta se incorpora Mónica Martínez, cuyo gran hito, hasta ahora, ha sido presentar Adán y Eva, Alba Carrillo, modelo y otras mil estupideces más cuya máxima proeza ha sido tocarle la raqueta al tenista Feliciano López, haberse separado, y estar en venta para contar sus cositas. 

     Y Josep Ferré, quizá la única “ella” que hará de su personaje, Soledad León de Salazar, un motivo, no sé si el único, para aguantar las opiniones del resto sobre una actualidad elegida como combustible de entretenimiento. El actor Josep Ferré ya dio a conocer a su Soledad, una señora de derechas, esas que llevan perlas, trajes de chaqueta, se colocan con litros de laca para que su pelo no se mueva así soplaran huracanes –tipo plasta a lo Fátima Báñez, la ministra que es más de hormigón, para jeta y melena-, y por supuesto católica, amante de las tradiciones, y de la España de toda la vida. El actor tiene tablas, y es rápido, como tiene que ser en este tipo de programas. Viene a ocupar, digo yo, el ala gamberra que ponía, en la otra esquina ideológica, la actriz Yolanda Ramos. 

viernes, 7 de noviembre de 2014

Maldeojos. Qué arte



Qué arte
(Artículo publicado el jueves, 6 de noviembre, en diarios de EPI PRESS)

      A la cárcel. Isabel Pantoja, a la cárcel. Ni la Audiencia de Málaga ni la Fiscalía se han echado atrás. La segunda rechazó la petición de sus abogados de suspender su ingreso, y la primera ha ordenado que la tonadillera delincuente duerma un tiempo entre rejas, ay, qué arte, coño. Viva la Fiscalía Anticorrupción, que en su escrito dice que la artista, por mucho que actuara –era yo la que le daba a él, era yo quien le mantenía, era yo quien le di trabajo, era yo quien le pagaba su sueldo, decía Pantoja en el juicio como se canta una copla- o justo por eso, no se mostró arrepentida en ningún momento y ni siquiera reconoció su error. Isabel Pantoja forma parte del grupo de señoras autistas que no escuchan cómo su marido aparca el jaguar en el garaje, llega a casa arrastrando bolsas pesadísimas de dinero, o se desborda la cuenta del banco como si fuera leche hervida.

       Para que el esperpento y la rabia se unan en piña repugnante Mariló Montero, defensora corajuda de Ana Mato, la de los confetis y el jaguar invisible, invita al teléfono a Diego Gómez, ex de la tonadillera, que asegura que es muy amargo que una carrera de más de 30 años tenga ese desenlace. Al tiempo, el realizador, con buen tino, pinchaba imágenes en el estudio de Luis Rollán, periodista del corazón y amigo de la delincuente, donde se derretía en lágrimas porque la noticia lo pillaba en el tajo, ay, qué arte tiene esta gente. Es un chivo expiatorio, vienen a decir, van a por ella para tapar la sinvergonzonería de otros. Lo alucinante, lo que encocora, es que estos defensores vean el efecto, no la causa por la que, de entrar, entra Pantoja al trullo. Ah, Buenafuente, todo amor, le preparó un  kit carcelario. Qué arte tiene el jodío.  
Este sujeto no llora porque su amiguita tenga una sentencia en firme como delincuente por haber colaborado con otro delincuente para forrarse de dinero con el dinero de los ciudadanos, no, este menda llora porque su amiga va a la cárcel, por la consecuencia de sus actos, no por sus actos. Qué tremendo todo.




martes, 4 de noviembre de 2014

Maldeojos. Mangos, bacalaos, y chorizos



Mangos, bacalaos, y chorizos
(Artículo publicado el domingo, 2 de noviembrem en diarios de EPI PRESS)

      Nos invaden, nos comen por patas. Nunca mejor dicho. En todas las cadenas hay uno, dos, tres, o una decena de cocineros de cabecera. Unos como referentes de la cocina de toda la vida, otros como asilvestrados representantes de la cocina del bocazas. Hace unas semanas entró en las casas el cocinero David de Jorge como jamás hay que entrar en la cacharrería del dicho, llevándoselo todo por delante, porque pasa lo que tiene que pasar, que al principio hacen gracia sus maneras toscas, rudas, gruesas de palabrero sin frenos, pero luego empacha más que sus guarradas con beicon, mayonesa, y tomate frito al chorrete, palabra que adora el vasco que habla de chorrete de vino, de chorrete de aceite, de chorrete de, vale, vale, que ya mismo, sin darte cuenta, hablas de chorrete de mierda, bribón, que a veces le das a uno la comida, y tú estás en Telecinco para dar recetas, no la indigestión. El de David de Jorge es un programa de cocina heterodoxo, tan heterodoxo que a veces tira para atrás, me dice gente que ha intentado seguirlo como se sigue a una vaca sagrada pero al final desistió como se desiste de que en Estela, la concursante de Adán y Eva, pueda entrar algo que no sea el boquerón de Luis, el Adán pelirrojo que está orgulloso de su miembro. Iré por partes. Una cosa es lo de Robin Food, atracón a mano armada, y otro tipo de comidas es lo de Adán y Eva. David de Jorge te invita a veces a comerte el mango, literal, dejando que el chorrete te caiga por los labios, aunque esto suena fatal, se dice el mismo cocinero mientras se la pela al mango, que también suena regular. Los de Adán y Eva se van comiendo unos a otros lo que pueden, es decir, lo que tienen, es decir, lo único que enseñan, que por eso van en pelotas. Debajo de sus carnes no habita ni el olvido.
Estos ejemplares forman parte de la fauna de Adán y Eva, programa con el sello inconfundible de Cuatro, es decir, de Telecinco, es decir, televisión basura, televisión ignorante y analfabeta destinada a un público ¿similar?. Cuando a estos gatos les has visto el rabo, qué pueden ofrecer más. Eso es. Nada. Como no pueden enseñar otra cosa, enseñan lo que tienen, lo único que tienen. El resto es pura majadería.


25 euros al mes
Pero que no cunda el desánimo. Hay otros jóvenes que no nos sacan siempre los colores porque tal vez le hicieron caso a sus madres cuando les dijeron, hijo, no seas tarugo, hazte un módulo de cocina y te quitas de cani, que salir con la gorra ladeada en la guarrería de Mercedes Milá es pan para hoy y hambre para mañana. Verán, en Reino Unido, y en la BBC One, acaba de arrasar un concurso de cocina, pero no como aquí arrasa nuestro Masterchef de La 1 o nuestro Top Chef de Antena 3. Allí ha sido un concurso de cocineros, pero de postres. A la final llegó un hijo de emigrantes españoles, Luis Troyano, que hizo un roscón de reyes, pero no uno cualquiera sino de pimientos y aceitunas. Yo no sé si me comería un roscón así, pero tampoco digo un no rotundo, que uno no sabe sus límites. Vean a la ex concejala Olvido Hormigos, la que consiguió la fama con su chichi, que no puede probar el alcohol porque en cuanto se le encharca el hígado se deja que le coman el bacalao en plena calle, y luego, claro, tiene que hacerse un De Luxe para llorar sus ardores y pedir ayuda donde hay que pedirla, en un plató. Es lo que uno hubiera esperado del sociólogo Amando de Miguel, el escribidor de más de 150 libros y miles de fajos de artículos y miles de entrevistas en la radio. Lo que se dice el sociólogo de cabecera de este país, el de toda la vida. Tanta que le ha dado tiempo a todo. A ser de muy izquierdas, a viajar hasta ser de muy derechas, a hacerse rico y, para que no falte la guinda, a hacerse tan pobre que, según hemos sabido, su nevera está tiritando, y no es una licencia literaria, como supongo saben. Sólo puede gastarse al mes 25 euros en comida. Eso sí, tiene una mansión de dos millones de jureles. Yo que él llamaría a Ada Colau, la revolucionaria, la antisistema, la energúmena, la activista de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca a la que seguro el sociólogo habrá zurrado con su verbo más de una vez, y le pediría ayuda para que le pararan su desahucio. Y para comer, que es de lo que hablamos aquí hoy, que se vaya a la puerta donde graba Alberto Chicote, que algo pillará. 

Este señor es Amando de Miguel, el sociólogo de cabecera de este país, aquel tipo al que se llamaba para que lo explicara todo, el tipo que daba conferencias por toda España, el que no salía de la radio y de la tele... el que viajó de la izquierda más vibrante a la derecha más zoquete, el que arengaba contra los perrofalutas, los del 15M, el que viajó de la riqueza -chalé de dos millones de euros- a la pobreza -no puede pagar su casa por haber vivido por encima de sus posibilidades, y no puede cargar la nevera-. Ah, gran fallo. Esas cosas se cuentan en televisión, Miguelillo.


Televisión rápida
Los de Top Chef repiten cada semana que los víveres no usados en el programa se llevan a un banco de alimentos. Harían falta muchos programas para que sus alimentos sobrantes pudieran abastecer la nevera de Amando de Miguel y la de los pobres muy pobres en España. Ya veo a Mariano Rajoy retorcer el morro, y la jeta, como diciendo que eso es demagógico porque si algún país está soltando chispas de alegría por haber salido de la crisis ese es el nuestro. Pero los datos de Unicef en España son tozudos. Casi cuatro millones de niños viven bajo el umbral de la pobreza, es decir, España sí corre hacia los primeros puestos, pero por haber aumentado el número de niños en situación de pobreza dentro de la OCDE. Esta semana también hemos sabido gracias a Intermón Oxfam que aquí las 20 personas más ricas poseen tanto como tienen los 14 millones de los más pobres juntos. Y también, para que la provocación no tenga apenas matices, nos enteramos por la Operación Púnica que Francisco Granados, el intachable número dos del PP de Madrid con Esperanza Aguirre, el que daba lecciones de moral en las tertulias y se empavonaba hablando de transparencia, era el supuesto cabecilla de una red corrupta que trincaba dinero como el que se atiborra de pasteles de engorde. Hace unas semanas Jorge Javier Vázquez le decía a Risto Mejide en su sofá que él no hacía televisión basura sino, como algunas guarrerías de las que le gustan a David de Jorge en comida, fast tv, es decir, televisión rápida. Cuando los ricos llevan sus fortunas a niveles de tanta desigualdad, cuando la riqueza es tan obscena como la pobreza, y los políticos están al servicio o de sí mismos o de esas fortunas desmesuradas amasadas con leyes que los amparan, al resto solo nos queda, tras la estupefacción, el asco, y la desesperanza, comérnoslos a todos como se comen los chorizos, con gula, aunque nos dé indigestión, como da la comida rápida, como todo lo que es basura. 


Pero qué salero tiene el condenao, con su pose de caballero respetable, pensativo, con su gomina recién echada lustrando el suave rizo de sus cabellos, con esa mirada de tiburón seguro de sus actos, ay, lo recuerdo en algunas tertulias hablando con la boca llena de moral, de integridad, de que quien lo haga mal que lo pague, en fin, esas tontunas que dice esta chusma creyendo que de verdad son inmunes porque los demás somos gilipollas... A por ellos, coño, que los chorizos caen en la cazuela y apenas necesitan vuelta y vuelta para llevárnoslos al coleto.

La guinda
TVE insensible
Cuando termina una película, las televisiones no se andan con tonterías. Nunca dejan que veamos los créditos. Ya, pero eso pasa sólo en las privadas, dirá alguien que no ve mucho TVE. La pública, que tendría que dar ejemplo de sensibilidad, los corta sin piedad “porque los espectadores pueden ver esa información en internet”, dijo Gemma Sánchez, directora de programación de TVE, en RTVE responde. Y tan feliz.


viernes, 24 de octubre de 2014

Maldeojos. Adán y Eva



Adán y Eva
(Artículo publicado el jueves, 23 de octubre, en diarios de EPI PRESS)

      Redoble de tambores, voz ahuecada, vibrante, arrastrando las sílabas, señores, señoras, de la productora de Un príncipe para Corina y ¿Quién quiere casarse con mi hijo? llega a sus pantallas, por primera vez en España después de dar la vuelta al mundo, Adán y Eva. Con ustedes la gran, la singular, la guapa, dinámica modelo, la periodista, la escritora, la presentadora de televisión que en su currículo cuenta con hitos como haber presentado el Telecupón y un programa de variedades en la tele de Murcia, con ustedes, sin más dilación, Mónica Martínez. Primera decepción. No va en cueros. Y es una afrenta para el resto de concursantes que sí llevan su jardín al aire. Dice el programa de Cuatro para la noche del martes que yendo en bolas es como volver al origen.

       Vienen a decir que la desnudez es sinónimo de transparencia exterior e interior, y que si te conocen desnudo tus rincones más escondidos afloran por arte de magia. Mentira.  Falso. Si fuera así bastaría llevar a Miguel Blesa a la isla de Croacia donde se hizo el programa, quitarle el traje protector de canalla, y esperar el milagro de ver, sin que el juez Elpidio José Silva hubiera sido castigado por juzgar al malandrín, su interior fullero, su podredumbre. Adán y Eva no es eso, es sólo un programa de entretenimiento donde tíos y tías, con ganas de notoriedad y proyectos televisivos, hacen el paripé de encontrar el amor. Una vez que les has visto el pescado, y reído las cursiladas de la presentadora, el espacio es un insulto a la inteligencia. La tropa es vulgar, ignorante, encelada, lo de siempre. Telecinco en Cuatro. 

Estos garrulos en bolas enseñan lo único que pueden enseñar, sus cuerpos. En cuanto abren la boca, como era de prever, la cagan. Sólo hay escombro en sus cerebros. Adán y Eva es como Gran Marrano o como Mujeres y hombres y viceversa, pero en pelotas. La exhibición de su incultura e ignorancia es el cebo de la productora, que ha buscado a conciencia ese perfil de tarados -¿qué es el Manzanares, decía una de las chicas?, la misma que dijo que Adán y Eva se podía leer en el primer fascículo de la Biblia, o algo así-.

martes, 14 de octubre de 2014

Maldeojos. Auryn en calzoncillos



Auryn en calzoncillos
(Artículo publicado el domingo, 13 de octubre, en diarios de EPI PRESS)

      Yo no sé si hay gente tonta o gente que se lo hace, o gente muy lista que se hace la tonta para parecer ofendida. Cámbiese tonta por otro adjetivo y llegamos al caso de Auryn, un grupo juvenil que despierta pasiones. Están de gira por los platós, por todos los platós, con nuevo disco. Lo mismo los vemos en Todo va bien, que de nuevo cambió de hora –de las 9 a las 10´30 de la noche, pero no levanta cabeza- que se dan una vuelta por T con T, que tampoco está triunfando en la tarde de La 1. Aquí nos paramos, en lo de Toñi Moreno. No sé cómo fue ni por qué, creo que por imitar una foto de la revista Rolling Stone que en su día hizo otra banda para adolescentes gritonas como Backstreet Boys, que se bajaron los pantalones a la orden del fotógrafo, que les dijo que se quedaran en calzoncillos y que abrieran un poco las piernas “porque eso a las chicas las vuelve locas”. He visto el vídeo del momento, y es de una corrección conventual. La Toñi se desata, como es su costumbre, y va de un sitio a otro del plano contando hacia atrás para llegar al momento cumbre en que los cinco se bajan el pantalón, se oyen risas y gritos en el plató, se suben el vaquero en unos segundos, y se acabó. Eso es todo. Una tontería. Pues bien, hay espectadores que con esos escasos segundos de carne al aire tuvieron bastante y han protestado a TVE por hacerlo, ojo, en “horario de protección infantil”. Ya estamos. De nuevo los críos como tapadera de borricos. Como si lo único que pudiera escandalizar a un crío es verle a otra criatura las pantorrillas o, más pecaminoso e inmoral aún, el culo o el bulto del paquete. Atención, pregunta. ¿Es ofensivo, nocivo, tóxico y peligroso, y habría que proteger a la chiquillería de programas como Pequeños gigantes o Tu cara me suena mini, donde son los propios chiquillos los que se convierten en bocado voraz de intereses comerciales a un precio aún no cuantificado porque se someten a una presión, expectativas y espíritu competitivo impropias de su edad? Qué demagogo soy, mira que mezclar calzoncillos con el salero de esos infantes.

Esta es la imagen que tanto ha molestado a los espectadores de más alta moral, como si estos zinguangos fuesen el mismo diablo que subió de los infiernos para llevarnos a todos con ellos. Todo por los niños, que no pueden ver imágenes de tan nocivo contenido peligroso. 

Sin sexo no hay serie
La señora Mercedes Milá, tan fina y puntillosa, dice en En la caja, Cuatro, otro programa que empezó brioso y se va desinflando como las mentiras del PP que reflejan algunas encuestas, que no, que faltaría más, que ella no le da a cualquiera sus datos personales, como le piden en la entrega dedicada a la Cienciología, porque eso es como si la desnudaran, y que todo tiene un límite. Porque la entiendo, me descacharro con el cerebro de esta señora. Ella puede enseñar las tetas, el culo, llevar andrajos de última moda que dejan el chichi entre brumas y gasas, lo que quiera, pero ella sabe que eso es nada, es humo, que ahí no hay más que carne. Otra cosa es enseñar su interior, “datos personales que no enseña a cualquiera”. Y otra manejarse como se maneja en la casa de  Gran Marrano donde, creo, han seleccionado a lo más granado de los borricos. Esos, para gusto de quien sigue semejante tontería, enseñan lo único que pueden enseñar, revolcones, peleas, simpleza, y mal gusto. Pero no puedo hablar mucho porque sigo sin apetito y aún no he conseguido pararme más de cinco segundos cuando veo asomar sus caras en la pantalla. No me resulta ni ofensivo. Me resulta cargante, aburridísimo. La marca Telecinco se cumple hasta en sus series. ¿Han comprobado que en Hermanos, la serie de los martes, se echan varios polvos por capítulo con regularidad matemática? Recuerden que en El príncipe ocurría lo mismo. No hay capítulo en que un hermano, que suele ser el que interpreta Antonio Velázquez, no se baje el pantalón y se quede en cueros sobre alguna señora. Es la cuota que impone Paolo Vasile a los guionistas para dar vía libre a sus historias. O lo tomas o lo dejas. Compruébenlo y me dicen. Si no hay ñaca ñaca, aunque sea relamido, qué sentido tiene una serie en Telecinco. 
Virginia, Alberto y Juan, serie Hermanos
Esta imagen del trío, dos hermanos, Antonio Velázquez y Álvaro Cervantes, y la vecina, María Valverde, se puede repetir un par de veces en Hermanos, la serie de Telecinco. Para que una serie, digamos que no sea del tipo chabacano con gritos, risas, iluminación de feria, o sea, a toda pastilla, a fogonazo limpio, tipo La que se avecina, que no necesita nada más, para que una serie que no sea así se pueda emitir en Telecinco, o sea, una serie con ambiciones, tipo El príncipe o Hermanos, Paolo Vasile lo tiene claro, y es inflexible, y se puede comprobar. Durante el capítulo, venga o no a cuento, tiene que haber una o dos escenas de cama. No falla. A mí me da la risa porque es muy descarado.


Aparta de mí ese pene
Sin salir de Mediaset y sin abandonar el cinismo ya mismo veremos en Cuatro la versión española de Adán y Eva, el concurso de ligue que se hace en una isla con sus participantes en cueros. ¿Desnudos? Bueno, desnudos con sus cosas pixeladas, para que nadie se ofenda si ve un cuerpo como es un cuerpo, con su culo, sus nalgas, su pene si es chico, su vagina si es chica y, en fin, eso que tenemos los humanos. Es decir, una majadería. El reclamo, es decir, la verdadera inmoralidad, es que se dice que irán desnudos, pero a la hora de la emisión las imágenes se someterán a la censura de la postproducción tapando con nubes digitales los órganos, esa cosa tan peligrosa. Las teles juegan de nuevo con la hipocresía elevada a una potencia ofensiva. Si anuncias un concurso de citas con el frutal al aire, no tapes las peras ni las manzanas porque estás estafando a la audiencia. No pixeles, porque si lo haces qué le importa a nadie lo que digan los recauchutados que saquéis. Miré un vídeo de la versión que emite una tele yanqui y casi rompo el ordenador. Veo a una rubia pechugona y a un pelo rasta con más tetas que la señorita haciendo ejercicios de yoga, pero resulta que el escultural maromo es incontenible, y en cuanto toca a la hembra se le pone el pito como una tarjeta de crédito de los directivos de Bankia. El tío va por la selva con el rabo tieso. Y ella, una señorita que no sabía donde se metía, confiesa a cámara que es incómodo tener una polla en la cara todo el rato. Pero lo alucinante es que el espectador sólo ve el fruto de la censura. Es decir, no salimos de lo mismo. Nick Jonas, el menor de los Jonas Brothers, otro grupo para adolescentes encabritadas, ha lanzado su carrera en solitario echándose mano al paquete, y por todos los santos que tiene donde agarrarse, en unas fotos para una revista. Va en calzoncillos, como los Auryn, pero en más canalla. La etapa Disney y la infancia voló, y Nick lo sabe, por eso se agarra al pajarito, para que no se escape.  En resumen, que sí, que a la infancia hay que protegerla, pero no seamos falsarios viendo en unos calzoncillos al demonio. 
El momento del incidente, esta vez con censura
Esta ridícula e incomprensible imagen es la que se ve cuando se censura justo el reclamo con el que se hizo el programa, es decir, que los concursantes irían en bolas. Tú sabes a qué vas, tú sabes lo que verás si ves este tipo de productos. Cuatro ya prepara su particular Adán y Eva. No defraudará. Es decir, censurará los pitos y las almejillas de sus concursantes de la isla. Un puro disparate.



La guinda
Torrente en GH
Como Santiago Segura el insoportable ha pasado por todos los espacios de Atresmedia, sólo le quedaba entrar a una pocilga, y lo conseguirá la semana que viene entrando a las cuadras de Gran Marrano. Nada nuevo puedo decir alguien que apenas tiene nada que decir. Y ninguna gracia puede hacer alguien que no la tiene. Pero, como otros, están en todas partes. Qué cansino el hombre, qué poco chiste tiene. Qué pesado.