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viernes, 19 de diciembre de 2014

Maldeojos. El reloj



El reloj
(Artículo publicado el jueves, 18 de diciembre, en diarios de EPI PRESS)

     Desde el lunes, TVE coloca en la parte superior derecha de la pantalla un indicador en forma de reloj, y de color naranja, que avisa a la audiencia de la hora exacta en que el programa emitido acabará. Hablamos de los programas de la noche, es decir, el que se emita en hora de máxima audiencia. El estreno de este indicativo coincidió con el de la película de producción propia Prim, el asesinato de la calle del Turco –con aceptable audiencia del 13’2%, aunque lejísimos del 24% de La que se avecina, con más de cuatro millones de espectadores-. Este reloj, que avisa de que lo que ves acabará antes de las doce de la noche, tiene un objetivo. Que tengamos una vida más saludable, es decir, que durmamos un poquito más, que diseñemos nuestro ocio sin arramblar nuestras mínimas horas de sueño aconsejables. Las privadas se pasan nuestro sueño por el coxis.

      La televisión pública firmó el lunes un convenio con el ministerio de Sanidad por el que RTVE se compromete a colaborar con esta idea. Enternecedor. El ministro del ramo, Alfonso Alonso, como vemos, viene fuerte, con medidas radicales para mejorar nuestra salud, que tan hecha trizas y amenazada dejó Ana Mato, la ministra negra, de tanto rayo uva, según El intermedio. En el fondo todos sabemos que cada cual seguirá yéndose a la cama cuando le parezca, no tanto por el aviso del reloj como por el interés que te despierte la oferta. Y también es verdad que hay programas que te interesan pero terminan tan tarde que desistes antes de que acaben. Aún así, TVE es la cadena que, en el 64% de las veces, termina sus programas antes de la media noche. Ese reloj no servirá de mucho, pero tampoco estorba. Y puede animar al resto. 


martes, 9 de diciembre de 2014

Maldeojos. Empeños y Banco de Alimentos



Empeños y Banco de Alimentos
(Artículo publicado el domingo, 7 de diciembre, en diarios de EPI PRESS)

      En un país necesitado, 30 euros por el peluco del abuelo, señor presidente, te pueden poner la nevera en estado de gracia. Pequeña, quizá no tan hermosa como el dragón negro de un tal Coman, que andaba por la isla de Adán y Eva dando latigazos con su pájaro de ébano, pero suficiente para echarle patatas y huevos a los niños en la mesa, coño, Mariano Rajoy, que no tienes ni puta idea de qué va esto. Mira que decir que ya hemos salido de la crisis. Yo te escuché decirlo, y por un momento pensé, si no hubiera sido porque en la parte superior derecha de la pantalla se leía que las imágenes se veían en directo, que aquello era un vídeo manipulado de El Gran Wyoming, que se empeña en recordarnos que te entra el tic del ojo abriéndolo y cerrándolo como un descosido cuando mientes y sabes que mientes, gañán. La cosita está muy malita, señor Rajoy, y usted lo sabe, que aunque se haga el panolis, algún rayito de cordura aún le queda. Y digo más. Digo que el campeón de la cordura y la “shenshatez” –imposible escribirlo como usted lo dice, jodío- ha de ser consciente de que no todo son macroeconomías. La realidad, de nuevo, le da unos trompazos del carajo, campeón. ¿Usted ve los telediarios, le pasan resúmenes de prensa, o usted vive en su plasma como se vive sobre una roca inexpugnable? No, nada, lo digo porque hay una cosa llamada Banco de Alimentos. ¿Le suena? No es un banco al que pueda hundir su colega Rodrigo Rato, aunque él y otros como él, y como usted, han contribuido a edificar y a que tenga buena salud. Vamos, lo que se dice un banco de pobres porque de ahí salen condumios que hace unos días, en campaña nacional que usted habrá ignorado, se han recogido en casi todas las tiendas de España. Esos días de recogida de alimentos –le recuerdo que hablamos de España, el campeón mundial en la salida de la crisis- fue noticia en todos los telediarios porque, señor presidente, en su país hay varios millones de ciudadanos que viven en situación de pobreza extrema. Gema Escrivá, coordinadora de la campaña 2014, ha dicho que se ha superado el objetivo de llegar a los 20 millones de toneladas de comida. Bah, dirá usted con su pachorra, un banco así ni es banco ni es ná. 
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Imagen del Banco de Alimentos de Granada. Del mismo modo que emociona la solidaridad ciudadana, que este año ha aportado más de 20 toneladas de comida, enfada la ceguera y frialdal del Gobierno, que habla de un tipo de recuperación económica y de superación de la crisis que, seguro, humillará a los millones de bocas que necesitan esos alimentos para sobrevivir.




Para la compra
Hoy estoy generoso y voy a seguir con la lección. Ni siquiera tiene que pagarme con dinero b, ni opaco ni gris. Gratis. Además de esta canallada del Banco de Alimentos, y el empeño de los magacines de la mañana en cebarse contra su Gobierno por sacar a personas mayores lloriqueando por ser expulsadas a trompicones de sus casas por la policía, por enseñorear a jóvenes matrimonios en paro, sin cobrar ayudas de ningún tipo, y con enormes problemas para pagar alquiler, luz, calefacción, y comida básica, o sea, nada de carne y mucho menos de pescado, La Sexta ha estrenado un programa que, siendo de entretenimiento, también se vuelve contra usted y sus ufanos ministros, su ufano y delirante Carlos Flor y Ano, que ha perdido la gran oportunidad de sustituir a Ana Mato como ministro matasanos, y el público que tanto lo quiere un cómico de primera. Alfonso Alonso no tiene color. Por mal que lo haga, seguro que es mejor que la ciega del jaguar. Digo que La Sexta le hace la putada al presidente aunque emita un programa panolis, de puro entretenimiento. Y Empeños a lo bestia es eso, televisión banal, sin pretensiones. La versión yanqui de la que la nacional se ha copiado es más agresiva, más dinámica. Pero en la nuestra podemos ver cómo la realidad, más cotidiana de lo que quisiera el Gobierno, se cuela en historias como la de Paquito, el padre que acude a la tienda Nolotire, del alicantino José Luis Orantes, para vender algunos trastos –cafetera, perrito a pilas, pie de ventilador- con la esperanza de que le den al menos 30 euros. No pudo ser. La dan, por pura lástima, 25. Así, “en cuanto salga de aquí, me voy al Mercadona, que mañana recojo a mis críos, hago la compra y les doy de comer, que no tengo otra cosa, así de claro, y tú lo sabes que me has visto con ellos”. Toma, toma recuperación, Luis de Guindos

Imagen promocional de Empeños a lo bestia, en La Sexta. Pero no, no han sido tan a lo bestia. Al menos en audiencia. La cadena, esta misma semana, ha retirado el producto. La versión yanqui es más potente. Allí hay mercado. Aquí queda un poco llorón y ortopédico.


 Los gays y el “negrito”

Claro que Madam Cospedal, que está hasta por arrejuntarse con el PSOE con tal de seguir, seguro que destacaría otra historia del programa, la del tipo que tenía en casa unas botas de Leo Messi y quería venderlas por 6.000 euros para que se note el poderío económico del país. ¿6.000 euros unas botas de fútbol, exclamé? Ignacio Oberlander, socio de otra tienda en Madrid de segunda mano, abrió los ojos y babeó cuando metió su mano en el interior de la bota y, como si estuviera metiendo algo más íntimo, dijo, estoy dentro, rozando con mi puta mano el sudor de dios, quiero las botas. Al final, las botas del puto dios se quedaron en 1.150 pavos. ¿1.150 pavos unas botas sudadas de fútbol? Como mi prima Mariloli en su negocio, sigo empeñado en no entender que en nombre del fútbol hasta se mate, la madre que parió a esa chusma. La banda de cabrones que han sacado todos los programas organizando la guerra en la rivera del Manzanares habla de una sociedad enferma, unos directivos que alientan la impunidad, un deporte que no merece ese nombre, y de unos salvajes organizados muy peligrosos que no sólo tienen rapada la cabeza sino el cerebro. Menos mal que en este mundo oscuro y sucio nos queda Mariló Montero, siempre con una reflexión a mano, acertada y apoteósica. Como saben, la penúltima imbecilidad la soltó el otro día. Que dice la inepta que los que más sufren la homofobia son los gays, lesbianas, bisexuales y transexuales. La 1 no nos llena la nevera de comida pero está empeñada, a lo bestia, en reventarnos o de rabia o de risa. Y otra cosa, Hable con ellas ha vuelto a Telecinco. No tapes la anaconda –del desnudo Coman- que si no baja la audiencia, gritaba Yolanda Ramos. Hay quien dice que Coman, “el negrito” –así los llama la blanquita Mariló-, está empeñado con su arma en que la audiencia de Mediaset no pase hambre. Pero de este alimento ya hablaremos. 
Este "negrito" no es al que se refería la eminente Montero, que hablaba de que a  "los negritos no hay que darles dinero sino herramientas para que vivan". Coman, el chico "negrito" de la imagen, ya viene con la herramienta de fábrica, señora Mariló, una anaconda de ébano que, como te pille, te zampa viva. Por bocazas.


La guinda
Bandazos en TVE
Está bien que TVE apueste por la ficción española. Está muy bien. Hace tres años dejó escapar Amar en tiempos revueltos, que brillaba con audiencias millonarias, por cosas de presupuesto. Ahora, como si tratara de imitar a Antena 3, la pública ha dado luz verde a dos nuevas producciones que casi seguro podrían competir con Amar es para siempre y El secreto de Puente Viejo. O sea, otro bandazo para volver al principio.

viernes, 7 de noviembre de 2014

Maldeojos. Qué arte



Qué arte
(Artículo publicado el jueves, 6 de noviembre, en diarios de EPI PRESS)

      A la cárcel. Isabel Pantoja, a la cárcel. Ni la Audiencia de Málaga ni la Fiscalía se han echado atrás. La segunda rechazó la petición de sus abogados de suspender su ingreso, y la primera ha ordenado que la tonadillera delincuente duerma un tiempo entre rejas, ay, qué arte, coño. Viva la Fiscalía Anticorrupción, que en su escrito dice que la artista, por mucho que actuara –era yo la que le daba a él, era yo quien le mantenía, era yo quien le di trabajo, era yo quien le pagaba su sueldo, decía Pantoja en el juicio como se canta una copla- o justo por eso, no se mostró arrepentida en ningún momento y ni siquiera reconoció su error. Isabel Pantoja forma parte del grupo de señoras autistas que no escuchan cómo su marido aparca el jaguar en el garaje, llega a casa arrastrando bolsas pesadísimas de dinero, o se desborda la cuenta del banco como si fuera leche hervida.

       Para que el esperpento y la rabia se unan en piña repugnante Mariló Montero, defensora corajuda de Ana Mato, la de los confetis y el jaguar invisible, invita al teléfono a Diego Gómez, ex de la tonadillera, que asegura que es muy amargo que una carrera de más de 30 años tenga ese desenlace. Al tiempo, el realizador, con buen tino, pinchaba imágenes en el estudio de Luis Rollán, periodista del corazón y amigo de la delincuente, donde se derretía en lágrimas porque la noticia lo pillaba en el tajo, ay, qué arte tiene esta gente. Es un chivo expiatorio, vienen a decir, van a por ella para tapar la sinvergonzonería de otros. Lo alucinante, lo que encocora, es que estos defensores vean el efecto, no la causa por la que, de entrar, entra Pantoja al trullo. Ah, Buenafuente, todo amor, le preparó un  kit carcelario. Qué arte tiene el jodío.  
Este sujeto no llora porque su amiguita tenga una sentencia en firme como delincuente por haber colaborado con otro delincuente para forrarse de dinero con el dinero de los ciudadanos, no, este menda llora porque su amiga va a la cárcel, por la consecuencia de sus actos, no por sus actos. Qué tremendo todo.




sábado, 11 de octubre de 2014

Maldeojos. Ana Ma-to, fuera



Ana Ma-to, fuera
(Artículo publicado el jueves, 9 de octubre, en diarios de EPI PRESS)

      Qué terrible que la ministra Ana Mato –y qué putada de apellido para hablar de según qué cosas- siga donde está. Es un peligro, sin paliativos. La vi en la rueda de prensa que dio la tarde del lunes, cuando se supo que una auxiliar de enfermería del hospital donde fue tratado uno de los religiosos muertos por ébola tenía el virus en su cuerpo. Palabras mayores. Esta señora, ministra de otro fantasma como Mariano Rajoy, que a estas alturas aún no la ha mandado a atender labores de su hogar, no ha dicho me voy, y nadie entiende por qué. Porque viéndola demudada, sin saber qué responder, esta señora da más miedo que tranquilidad. Hablamos de un problema gravísimo de salud pública. Y la ministra, a todos los efectos, es la responsable. Y da miedo. Mucho.

      Semejante inepta está desaparecida, pero no dimitida. El espectáculo de la mentada rueda de prensa es uno de los más intranquilizadores de los últimos años. La señora apareció protegida por unas seis personas, como sabiendo que ella no pintaba nada. De hecho fue Carmen Vinuesa, directora general de Salud, la que cogió las riendas del encuentro con los periodistas. Ana Mato miraba desencajada con los ojos abiertos, pidiendo socorro a sus colegas, nerviosa, deseando que acabara cuanto antes aquel amargo cáliz. ¿Tranquilidad a los ciudadanos? Imposible viendo a alguien así y recordando sus palabras de hace apenas un par de meses, cuando decía que el contagio era imposible, que si los protocolos, que si bla, bla, bla. Si el Gobierno quiere que nos tranquilicemos, que dimita a esta incompetente.
Ana Mato, desencaja y fuera de lugar, exhibe al país, en directo, su incapacidad, su ineptitud como ministra de Sanidad, una cartera enorme que no encaja con su incompetencia. En vez de tranquilizar, esta señora da mucho miedo.