miércoles, 8 de junio de 2016

Maldeojos. Webseries



Webseries
(Artículo publicado el martes, 7 de junio, en diarios de EPI PRESS)

      La cosa ha dado el salto. Empieza a ser una industria. Puede ser negocio. Si empresas gordas como Atresmedia apuestan por las series pensadas para ser vistas en Internet es que ahí huele a dinero. Si no, de qué. De hecho el emporio presentó el viernes pasado en el cine Callao de Madrid su plataforma Flooxer dedicada a este tipo de creaciones y a ese tipo de creadores. En la sala del céntrico cine no se cabía, abarrotada  por un público juvenil, con algún que otro maromo con canas, como servidor. Quique Peinado fue el maestro de ceremonias que presentó el evento con su desparpajo e ironía y desapego habituales –colabora y es guionista de Zapeando, La Sexta-. Los equipos de las series, de las webseries presentadas –El partido, Entertaiment, Temporada baja o la  sorpresa de la noche, Paquita Salas- fueron explicando sus trabajos antes de la proyección.

      Por casualidad, o no tanto, en Soto del Real –a un par de kilómetros de la cárcel donde habita el quinqui Francisco Granados, ranita de la anfibia anura Esperanza Aguirre-, y organizado por el Hotel Prado Real, se celebra el fin de semana la segunda edición del Prado Real Web Fest. Entre las webseries nominadas, algunas de las que se verán en la plataforma Flooxer. En esta segunda edición, también dirigida por el director de cine valenciano Josevi García Herrero, y de cuyo jurado formo parte junto a los actores Jaime Pujol y Álvaro Morte, la directora Eva Lesmes, la productora Piluca Vaquero, y el compositor Josué Vergara, se han incorporado actividades de formación y algo parecido a un incipiente mercado de ideas, con ojeadores que las buscan y creadores que las tienen. Total, el mundo friqui lo es cada vez menos como definición de webserie.


lunes, 6 de junio de 2016

Maldeojos. En circulación



En circulación
(Artículo publicado el sábado, 4 de junio, en diarios de EPI PRESS)

      El ascenso meteórico de Carlos Lozano, que desde el olvido ha pasado a una presencia más o menos asentada, está sufriendo el peor castigo cuando se presenta un programa y el público decide ignorarlo, la audiencia no responde, la gente le da la espalda y nada de lo conseguido es capaz de mantenerse. Carlos Lozano se tiró al barro participando en la guarrería de Gran Hermano, ese sórdido charco de heces y orines al que algunos se tiran para ganarse las habichuelas, y al parecer demostró que tiene el coraje y la capacidad de dar espectáculo rastrero, ingrediente no sólo necesario sino muy valorado en la casa que aloja a semejante mojón. No ganó el concurso pero ganó un contrato, y no es poco en la España de Rajoy, con un Gobierno que ha llevado a la pobreza sin paliativos a casi un 30% de la población, en riesgo de exclusión social.

     Es verdad que Mediaset, a través de Cuatro, lo mandó a la cuadra, una ironía, un guiño, una redundancia que maldita la gracia, para que organizara la pachanga, hoy sin chiste alguno, de Granjero busca esposa, que tuvo sus primeros días de gloria, cuando Luján Argüelles presentó las primeras ediciones del programa para buscar pareja. Hoy día el programa es una extensión del espíritu facilón, grosero y friqui con que el emporio hace su negocio. Ni las achuladas maneras del presentador, ni la resolución de sus gestos, ni ese compadreo natural del modelo, actor, concursante, y ex marido de Mónica Hoyos, han obrado el milagro. En su estreno, noche de viernes, apenas 800.000 personas vieron la parada de los aspirantes a conocer el amor, o a seguir en la tele. A Carlos le da igual. Está otra vez en circulación. Aunque precaria. La vida catódica es dura.

domingo, 5 de junio de 2016

Maldeojos. Morder, chupar



Morder, chupar…
(Artículo publicado el jueves, 2 de junio, en diarios de EPI PRESS)

     Han besado a niños, abrazado a pensionistas, paseado las calles y visitado los mercados, tocado la guitarra, bailado, contado chistes, tratado de ser ciudadanos corrientes, y cuando aún no se diluyeron del todo esas imágenes de la campaña electoral del 20D ya tenemos de nuevo una tanda de nuevos aspectos de los candidatos. Ya los hemos visto sentados en el magacín nocturno de Pedro Piqueras, otra forma de entretener para luego seguir con los que defecan detrás de los cocoteros de la isla de Supervivientes. Y hasta los hemos visto como los dioses modernos, dobles, en dos sitios a la vez, en dos cadenas distintas, y con las dos reinas de la mañana. Ana Rosa Quintana, rodeada de niños, en 26J. Quiero gobernar, con Pablo Iglesias. Y Susana Griso, picarona, en 2 días y 1 noche, también con Iglesias –con escasa audiencia, las dos-.

     Así que por si aún quedaban rincones a descubrir del líder de Podemos, ya sabemos que no tiene un patrón de mujer de la que enamorarse y no tiene por qué haber afinidad ideológica para encamarse con ella, o sea, que sí, que una del PP también podría hacerle tilín. ¿Ta ha ocurrido?, inquiere la periodista. Bueno, no así, pero química sí que hubo, responde el Coletas –claro que no me molesta que me llamen el Coletas, asegura, es normal en un país con nuestro sentido del humor-. El ambiente entre entrevistado y entrevistadora fue tan cómplice que rozó casi el cuchicheo entre amiguitos. Soy más de sexo de aperitivo y siesta, dijo Pablo en otro momento. Pues mira, te he traído un regalo, y Susana le entregó una caja, un juego sexual de dados. Los tiras y te puede salir morder, hacer cosquillas, chupar… Aún faltan 25 días. Esto se pone interesante.



viernes, 3 de junio de 2016

Maldeojos. La abuela de Obama



La abuela de Obama
(Artículo publicado el martes, 31 de mayo, en diarios de EPI PRESS)

      La abuela de Obama es una keniata que viste con telas elegantes y coloristas, que toca su cabeza con hermosos y artísticos lazos, y que recibe al reportero Raúl Gómez en su modesta casita. Ella es Sara, y su nieto Barack Obama. El reportero se fue a Kenia a participar en una de las carreras más duras del mundo dentro de la serie de carreras casi extremas que cada lunes emitirá la cadena #0 de Movistar en Maraton man. A Kenia le seguirán Inglaterra, California, Noruega, El Cruce, y Sevilla. Además de correr, Raúl caza historias de gente fascinante en los países que visita. Es un programa de viajes, y un programa de aventuras, y un programa de superación, y un programa para cantarle a la vida. Es la actitud que desprende el joven corredor. En la primera entrega, la de anoche, el equipo desembarcó en Kenia, palabras mayores para un corredor.

     En Iten, con su tierra roja y sus carencias en cuanto a instalaciones deportivas, se mezclan los niños descalzos con Wilson Kipsan, uno de los corredores de fondo que se ha alzado con triunfos planetarios. Allí se crían y se forman los mejores fondistas del mundo con los peores pertrechos. Tesón, disciplina, mucho esfuerzo y unas ganas locas por salir de la pobreza son motores infalibles. Cuando los críos y adolescentes, niños y niñas, ven el resultado de esos esfuerzos en héroes como Wilson, apenas hay que hacer más. Maraton man es el programa de un hombre que corre por el mundo, pero también la forma de mirar y su capacidad para hacer amigos. Nice to meet you, le dijo a la abuela de Obama arrodillándose ante la mujer, que sonreía ante un blanco tan simpático. Es usted muy guapa, le dijo. Sara, a carcajadas, le respondió, “pues llévame a tu casa”.

miércoles, 1 de junio de 2016

Maldeojos. Sagas y retoños



Sagas y retoños
(Artículo publicado el domingo, 29 de mayo, en diarios de EPI PRESS)

      A ver, ¿no les da vergüenza cobrar sin trabajar? La pregunta la hizo Paco Landaluce, vendedor de pescado, la semana pasada en el estreno de La familia pregunta, sección de La Sexta noche de cara al 26J. Yo estoy en el plató, me hacen esa pregunta, soy Albert Rivera, y rompo aguas encharcando los mocasines de Iñaki López y estropeándole la siguiente trola a Eduardo Inda. Pero el tipo no parió. Se movió tenso, miró con sus ojillos de ratón al plasma grande desde el que la familia vizcaína, sentada en el salón de casa, esperaba la respuesta, y apretándose una mano con otra, en ese tic que lo lleva a ajustarse los puños de la camisa mil veces por segundo, respondió que los suyos y el PSOE lo habían intentado y que, aunque entendía su enfado, algo habían hecho. Esta peña lleva ya mismo 6 meses tocándose la berenjena, pero ni un mes falló su nómina, ni siquiera la de Rajoy, al que ahora sacan mucho sin corbata, es decir, un tipo de la calle, un currante, un perroflauta del IBEX 35 como buen monigote de esa familia que nadie ha visto pero notamos su aliento en el cogote. Esta familia sabe lo que hace, y a quién mantener en la cúspide, cuanto más necio, mejor. Querido Jean-Claude, le escribía hace unos días nuestro presidente al presidente de la Comisión Europea recordándole que después del 26J el Gobierno que salga, si sale él, que ya sabe que sí, será fiable, de la familia, es decir, el mamporrero que sujetará con ardor la verga que volverá a follarse a España con nuevos recortes. El pardillo, calla. Olisqueando el vendaval provocado por el cabeza de familia, la naricilla de muñeca articulada de Soraya Sáez de Santamaría se enfrentó a los periodistas con aplomo de cínica experta capaz de negar la evidencia asegurando que Rajoy no quiso decir lo que dijo sino que, pandilla de gilipollas, lo que ha dicho es que está dispuesto a seguir trabajando para “fortalecer el crecimiento” y “crear empleo, gracias”. Ningún periodista se dio la vuelta y la dejó hablando sola como las locas defendiendo al cabecilla del clan, útil hasta que va por libre. Lo alucinante es que una mayoría de votantes no reprueba estas conductas de fulleros. Y los votará.

Que viene Las Campos
Ya sabemos que la familia unida jamás será vencida. Es la idea que, seguro, movió a la aventurera Samanta Villar cuando decidió hacernos partícipes de su embarazo en ese impúdico 9 semanas con Samanta que emitió Cuatro hasta que, la semana pasada, la señora parió doble. Fue conmovedor ver en el parto al maromo de la paya con su gorrito puesto, sus miradas de ternura catódica, y a ella, que fue puta, pobre, pornostart, minera, o bailarina de barra 21 días, en su papel estelar, el de madre, “el más difícil de mi vida”, decía mientras hacía caja sin decoro. Los gemelos nacidos en la tele seguro que tienen un futuro prometedor. Habrá que seguirles los pasos, y para eso nadie mejor que sus papis, aliados de excepción para que no perdamos ripio de sus logros y miserias, de sus triunfos y recaídas, tal vez en la droga, como esquineros, o como cantantes de polígono. Tipo Paquirrín o Andreíta, la de cómete el pollo, coño, ¿mentiendes? Si las sagas políticas ofenden, las de la tele son una pesadilla. Ahí está la de las Campos, Maritere y Terelu, las Martes y Trece del dolor, unas pupas que hacen caja con sus miserias. Creo que Telecinco, con el avispado Paolo Vasile a la cabeza, capaz de advertir la mierda como la naricilla de Soraya se adelanta a las tormentas –la penúltima es la guerra contra los jueces, a los que el PP acusa de ir en tromba contra el partido, que ha de pagar 1’2 millones de fianza por pagar la obra de su sede con dinero de la caja b-, pues eso, que Telecinco ha dado luz verde a La Fábrica de la Tele, productora de eminentes gargajos como Sálvame o Cazamariposas, para grabar el piloto de Las Campos, un Alaska y Mario, pero más mari -¿más?-. Estoy nerviosito perdido, no vivo desde que me enteré. Es lo que anhelo como espectador. No tengo bastante con ver a la mamá y a la hija en el plató de ¡Qué tiempo tan feliz!, con ese derroche de naturalidad que provocan, sino que necesito saber cuándo se levantan, qué desayunan, si eructan o se tiran cuescos, si dicen palabrotas o Bigote Arrocet está todo el rato contando chistes, que yo, con él, me pasa como con otra cumbre del humor, Arévalo, que me mondo, que me retuerzo, que me voy de vareta. Quiero saber si hay risas después del amor, que tiene que ser un número ver a la Campos madre tirada en la cheslón abierta de zancas mientas el bigardo se la trajina, eso, todo eso, quiero verlo en el programa de Las Campos.

Televisivos y élite
Y luego que hagan otros para otras sagas. La de los Matamoros estaría genial. Sería imprescindible la de Belén Esteban, y obligatoria la de Ana Blanco. La señora Anne Igartiburu se retira unos meses para parir. Pero no lo hará al estilo Samanta. No abrirá las piernas ni resoplará ante una cámara, ni le cogerá a su hombre la mano mientras la matrona le dice, así, empuja, empuja, así, lo estás haciendo muy bien, y ella, sudorosa, consigue expulsar al hijo ante la audiencia. ¿Traerá Igartiburillos para seguir otros 30 años con los líos de corazón, eso sí, ajenos, que ella no se expone, salvo cuando va a Canal Sur y habla en “andalú” por su marido granaíno? Lo que yo creo de las sagas es que cuanto más conocidas son, menos importancia tienen. Los clanes televisivos son rancho popular, adormidera de las masas, distracción. Mientras, la élite, las familias que parten el bacalao, se ocultan, nada sabemos de ellas, no se prestan al juego de exponerse en sus casas como una Preyler cualquiera con su Mario Vargas Llosa ocasional. Lo sabemos casi todo de la empresa Alaska & Mario, pero desconocemos casi todo de los Pujol, Botín, Koplowitz, Aznar, Ortega. Mientras la prole de los televisivos entretiene con vulgaridades y simplezas, y trabajan para ocupar su puesto en los platós, los hijos de la élite se preparan, off shore de miradas indiscretas, en colegios de alto rendimiento. Y piensan seguir ahí, en la cúspide, pero en la sombra. 

La guinda
Que renueve
Se despidió el lunes con un capítulo memorable, Cambio de tiempo, El ministerio del Tiempo que ha emitido La 1 en su segunda temporada. En el último capítulo, irónico como todos, atrevido, moderno y peleón, Felipe II, tras la derrota de la Armada en las costas inglesas, decide viajar al pasado para corregir los errores y hacer que sea, de verdad, invencible. TVE no debería dudarlo. Que renueve por una tercera temporada.