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lunes, 27 de enero de 2020

Maldeojos. 2017/2020


1917/2020
(Artículo publicado el jueves, 23 de enero, en diarios del grupo Prensa Ibérica)
     A) Llego a casa con un pellizco emocional de los gordos porque durante las dos horas que estuve en el cine me hice la misma pregunta. ¿Es posible el disfrute estético viendo el horror de la guerra en la pantalla? 1917, la última película de Sam Mendes es eso, un bellísimo poema barroco narrado con un virtuosismo férreo y sobrecogedor que vuelve a los años de la I Guerra Mundial, al barro, la sangre, la muerte, el frío, la sinrazón. B) Pongo la tele. La 2. Está Documaster. Emite Juventudes hitlerianas. El ejército infantil nazi. Es un trabajo que firma David Korn-Brzoza. Las duras condiciones del armisticio de la Gran Guerra generaron en Alemania descontento. Hitler lo aprovechó con trolas como la superioridad de lo ario para diseñar su plan. En 1932 más de 70.000 críos lo recibían en Postdam dispuestos a dar su vida por él. El campo abonado daba sus frutos.
     C) 2020. La misma noche entro en Twitter. Antes te llevo por delante, le escribe un usuario -@Jess29774458- a la periodista murciana Rosa Roda -@RosaRodaNews-, que la llama “loca del coño”, y en otro tuit le dice, “me coméis el rabo tú y Rosa, los dos, con pin y sin él”. Rosa acaba una de sus entradas con esta etiqueta, #NoAlPinParental, y de ahí el exabrupto del tipo -¿tiene ya su denuncia?-. D) Bruno Bimbi, periodista, autor de El fin del armario, vivió 10 años en Brasil y asistió al nacimiento y auge del hoy presidente Jair Bolsonaro, que usó la expresión kit gay para crear el miedo sobre algo que no existía, todo un plan que se llevó a cabo en connivencia con la iglesia evangélica preparando el terreno para que cualquier trola se extendiera sin más. C) Me voy a la cama y veo a Abascal feliz, henchido. El campo abonado también empieza a dar frutos.


miércoles, 27 de noviembre de 2019

Maldeojos. Rosarios y ovarios


Rosarios y ovarios
(Artículo publicado el domingo, 24 de noviembre, en diarios del grupo Prensa Ibérica)
     En este país, hace algunos años, en concreto en 2013 –está internet para poner fechas exactas a los hechos-, hubo que librar batallas callejeras porque el entonces ministro de Justicia en el Gobierno de Mariano Rajoy, Alberto Ruiz Gallardón, escuchando los cuchicheos de iglesia del gerifalte católico, de infausto y tremendo recuerdo Antonio María Rouco Varela, intentó cambiar la ley del aborto enmascarándola con literatura y cuentos chinos hasta dejarla como al par le gustaba, católica, apostólica y romana. La gente, las mujeres, pillaron un cabreo del copón, del copón sacramental, empezaron a llenar las calles, a protestar en las pantallas, a llevar su enfado al Congreso, y surgió el lema, hermoso y definitorio de la intentona, que algunos recordamos, aquello de “sacad vuestros rosarios de nuestros ovarios”. ¿Recuerdan? Pues bien, ahora, seis años después, llega una señora a la Asamblea de Madrid, aprieta la boquita, se coloca la máscara de echarse al monte, y es cuando Rocío Monasterio, de nuevo, ocupa los telediarios y las tertulias, que emiten su imagen y el movimiento de sus dedos en piña como si picoteara la gallineta de su granjita, y dice lo de los “19.000 condenados a muerte”, es decir, los abortados que, oh, desprecia, según ella, la presidenta madrileña con sus políticas de apoyo. Y aquí es cuando sacan los de Vox de la naftalina a una tal Alicia Rubio, que saltó a la pista con energía y ganas, como el que dice a ver quién supera esto, siendo eso el rechazo de la propuesta de Podemos en Madrid de crear una asignatura de Educación en Valores, que ella ataca con el ya famoso “el feminismo es un cáncer” y que lo mejor para que la mujer tenga poder -¿y poderes?- es coser botones, vamos, que la solución a todo este lío es poner como asignatura obligatoria la costura en las escuelas. El premio sueco Niels Bohr le dijo a un físico, “su teoría es descabellada, pero no lo suficiente para ser correcta” –perdonen la cita pedante, pero me viene perfecta del libro que leo-.   Isabel Díaz Ayuso, vacuna y pepona, presidenta de Madrid, mirando al cielo con sus ojos de muñeca diabólica, lo dice de otra manera, “dios no me hizo perfecta, por eso no soy de Vox”. Pero votó con ellos. Toda esta historia sigue coleando en programas, en los resúmenes de la semana, en las tertulias, y en los formatos de humor. He pensado, como escuché en Más vale tarde, tal como ha dicho Mamen Mendizábal, que es tan burdo, de tal envergadura y burricie, que parece un chiste, una broma.
Fachimurcia
     Pero la periodista de La Sexta –¿de verdad que se va a quedar impune, como si fuera lo más normal, que ese partido vete a medios de comunicación que no gusten a la cúpula?-ha dicho más, le ha dicho a la diputada que “lo que  hace fuertes a las mujeres es lo que hizo mi abuela con mi madre, que es darle estudios, y mi madre conmigo, hacerme libre y tener un sueldo, no coser un botón”. ¿Lesboterrorismo, pornoterrorismo? Venga, tía, Alicia, en serio, ya has tenido tu momento brilli brilli, como decía una Salazar en Los gipsy kings, hasta has abierto telediarios, mujer, vuelve a casa, y si quieres, cose, cose, y sé feliz, pero aparta tus sucias ideas de las conquistas femeninas. Esto, en Madrid. Pero los de Andalucía piden paso. Y lo hacen a través de otro ilustre desconocido, que en dos días también saltó a los titulares y abrió programas de información y entretenimiento, el condemor de la política, el voxero de la gracia que no se puede aguantar, don Manuel Gavira, el de los abortorios, esos locales donde, en su cabecita, se matan chiquillos casi con pelos en los huevos, 19.000 crímenes, fijaba su colega Monasterio en Madrid. Así que, cantemos todas a una, “sacad vuestros rosarios de nuestros ovarios”, como antaño. ¿Hay más de estos simpáticos políticos? Hay. En Espejo público, muy temprano, entra en directo para hablar con Susanna Griso el alcalde pedáneo de Algezares, Murcia, el joven Juan José Garre, al que unas pintadas en un tobogán infantil lo señalan como “alcalde gay”, “muérete, maricón”, “maricas, hijos de puta, fuera”. Y perlas de belleza rastrojera que de nuevo han puesto a Murcia en el Telediario gracias a la revisión de un lema que crió fama y ahora ha quedado en algo bochornoso, “Murcia, qué facha eres”.
Soy maricón
     La ola de grasa y hecatombe ha rebasado los límites del Mar Menor, y por eso, que el partido de Santiago Abascal haya arrasado en la Región de Murcia incluso por encima del PP ha llamado la atención hasta de Informe Semanal, que analizó los resultados de la ultraderecha. Para el equipo del programa, Murcia se ha convertido nada menos que en “el epicentro de Vox”, decía en el sumario su presentadora, Rosa María Molló. El sociólogo de la universidad de Murcia Juan José García Escribano asegura que desde hace 20 años la derecha tiene el 60% de los votos, que ahora, de forma mayoritaria, han ido a parar a los ultras –y analiza algunas causas de ese trasvase que ha convertido a la Región en el fortín de Vox, desgaste del PP por sus escándalos de corrupción, crisis en el Mar Menor, conflicto catalán por el sentimiento español tan arraigado en Murcia, y el impacto de los mitos de la inmigración, donde no falta el fomento del miedo al otro, a lo extraño, al extranjero, sobre todo, apunto, si reza en mezquitas y el inmigrante se llama Mohamed o Abdul, pero no Wilson o Lionel. La otra mañana, Joan Coscubiela, ex diputado  y analista político en Al rojo vivo, y ante la imagen de los 52 diputados de Vox el lunes en las escalinatas del Congreso, sin duda impactante, poderosa y, para mí, desoladora, dijo que “no deberíamos de quedarnos en la capa de la mera descalificación sino ahondar en las razones del éxito del nacional populismo, un peligro sin paliativos”. Si juntamos lo del botón que hay que coser para ser poderosas, lo del aborto en Madrid y en Andalucía, o lo de las pintadas en Algezares –ya hay camisetas donde se lee “Yo también soy maricón”, es decir, ante la provocación, reacción-, hay que volver a la cantinela del “sacad vuestros rosarios de nuestros ovarios”. ¿Obligarán a las mujeres a parir, apunta Wyoming, al estilo de El cuento de la lechera? Disfruten de lo VOXtado”.

La chispa
Melani
Lo siento, me resulta esta criatura insoportable. Melani hoy “se la juega” en el bombo del llamado Eurovisión Junior, donde TVE tiene a bien participar con la niña más cursi del planeta, esa que siempre ríe y habla con el prefijo super, de forma que todo queda en superbonito, superguay, superbién, supermajo o supergracioso. Marte se llama la copla que esta noche, con voz atiplada, defenderá en Polonia. Superdivino.  Pobre niña.

martes, 22 de enero de 2019

Maldeojos. ¿Es La Sexta?


¿Es La Sexta?
(Artículo publicado el martes, 8 de enero, en diarios del grupo Prensa Ibérica )

     Empieza a tocarme los cojones La Sexta. Lo digo así de rotundo por si no me explico bien. Creo que dicho así no hay duda. La Sexta lleva tiempo despistándome, pero hace unas semanas se ha desmadrado. Es un delirio, un frenesí, una barbaridad, una cosa loca. Lo contrario de lo que uno espera de La Sexta. Opino como un señor del que no retuve el nombre que escribía en Twitter que La Sexta se está convirtiendo en una tele de mierda, no en el sentido en que uno dice que Telecinco es una televisión de mierda, no, La Sexta es una televisión de mierda porque lo ha hecho tan poco a poco que hay quien aún no se ha dado cuenta de que se ha convertido en plataforma de una chusma ideológica que uno no creía que pudiera pasar. Se ha convertido en altavoz de gente que ampara su añoranza dictatorial en la Fundación Francisco Franco.

     No hay pantalla en la que asome tanto como en diversos programas de La Sexta Juan Chicharro, un cavernícola que lanza su discurso en Liarla Pardo, en Más vale tarde, o  en Equipo de investigación. Sigamos. En La Sexta se cobijan Marhuenda e Inda, ese tipo sin escrúpulos que representa el peor periodismo, el periodismo de esputo y bilis, la información amañada con un cinismo apabullante y deshonesto. ¿Alguien da más? Si siguen La Sexta habrán comprobado que es raro ponerte frente a su programación sin que aparezca la jeta del mesías Santiago Abascal y sus acólitos lanzando mensajes que aterran, dichos con una normalidad aún más aterradora. ¿Me has traído a este programa para hundirme o para sacarme a relucir, le decía Paca Carmona a Lauren Postigo, los Martes y Trece? Pues eso. La Sexta, ¿al servicio de la extrema derecha, o qué?

lunes, 7 de enero de 2019

Maldeojos. La Vox


La Vox
(Artículo publicado el jueves, 3 de enero de 2019, en diarios del grupo Prensa Ibérica)

     La última noche del año en la tele es, desde hace varios, la cosa tonta de ver si Cristina Pedroche acaba enseñando el chichi. Este tampoco lo enseñó. Y también si Alberto Chicote seguirá adelgazando. A ver en qué quedan asuntos tan capitales cuando termine el que acaba de comenzar. Ya ni siquiera interesa saber cómo lo hizo Roberto Leal en su estreno en La 1 –qué traje más feo le pusieron-, junto a la maestra Anne Igartiburu. Y por supuesto, las uvas en Telecinco son un agujero negro televisivo. Han pasado no sé cuántos días y aún no me he enterado de quién puso la cadena para acompañar a su audiencia. La nochevieja no es nada de eso. La nochevieja es, también desde hace algunos años, el especial de La 2 de Cachitos de hierro y cromo. Podría ahorrarme esta pieza yéndome a mi archivo, copiar el artículo del pasado año, y publicarlo hoy.

     Junto al especial de José Mota, Cachitos de hierro y cromo, copando las dos cadenas públicas nacionales, es lo mejor de la noche. Pero lo mejor, con abismal diferencia, con descojonante diferencia. El Cachitos que marida archivos de RTVE, que echa mano de gente de Radio 3, y que presenta Virginia Díaz, alcanzó una cota de humor que rozó la gloria este año, una combinación de ingenio, inteligencia, chispa, hilaridad, complicidad y arañazo social que consiguió que muchos no pudiéramos irnos a la cama a la hora en que nos hubiera gustado para estar frescos y escuchar en pijama el Concierto de Año Nuevo del día siguiente, el otro gran clásico de estos días. Valga este ejemplo. Mientras cantaba Bertín Osborne el New York de Frank Sinatra, se leía en los rótulos La Vox. Resumir en una palabra tanta mala uva es cosa de ingenio, acidez y tino. Qué grandes.


Maldeojos. Itziar y FOX


Itziar y FOX
(Artículo publicado el martes, 18 de diciembre, en diarios del grupo Prensa Ibérica)

     Felicidades a todas las mujeres que este año hemos luchado, gritado y reclamado lo que nos pertenece, escribe la cadena FOX España en un mensaje debajo de un vídeo en el que la actriz Itziar Castro amplia la idea. “Si la navidad es paz y amor, mis ovarios también lo son. Estoy harta de abrir perfumes y ollas exprés, de niños con camiones y cubos de herramientas, y de cien mil cosas más que hacen que esta navidad no nos representen, así que seguid así, reinas, seguid reclamando lo vuestro, que vais bien, vais muy bien, seguid portándoos mal, que es navidad”. Es el texto que dice Itziar Castro de pie, ante un fondo de tiras doradas de espumillón, vestida como Goya, su personaje en Vis a vis, es decir, como el resto de reclusas de esa cárcel de ficción que es otra cumbre de la ficción nacional que empezó a emitirse en Antena 3 bajo el amparo de Atresmedia Televisión durante dos temporadas, pasando la tercera y cuarta a FOX en España.

     El mensaje, atrevido y vehemente, no sólo tiene sentido sino que es necesario. Mucho más sabiendo lo que, desde el minuto uno, ha provocado. En las redes sociales, y sobre todo en el canal Youtube donde se puede ver ese saludo navideño tan reivindicativo, una jauría de ofendidos saltó con comentarios obscenos, descalificadores e intolerables sobre la actriz –gorda, muy gorda, y lesbiana-, hasta el punto de que FOX ha decidido cortar la opción de poder opinar aunque manteniendo el vídeo. No está el horno para muchos bollos –sí, hay doble sentido en la frase- gracias al fomento de una nueva ola de sentimientos primarios jaleados por la derecha más radical que de nuevo estigmatiza a la mujer y condena al patíbulo lo ganado en derechos de diversidad sexual. Qué tiempo.


miércoles, 7 de noviembre de 2018

Maldeojos. VOX, Arévalo y Ortega


VOX, Arévalo, y Ortega
(Artículo publicado el domingo, 4 de noviembre, en diarios de EPI PRESS)

     Me enternece el romanticismo de VOX con España, con su imagen de España, con la España en la que sueñan, desean y, ¿me equivoco?, quieren imponer como la única posible. Para apoyar esa idea de España invitaron el otro día en el pueblo mallorquín de Lloret de Vistalegre a dos eminencias de indiscutida credibilidad en sus disciplinas. Al señor Arévalo, el hombre que a veces lloriquea en el sofá de Sálvame para contar sus miserias a ver si pilla cacho, como toda momia que dejó de respirar hace décadas, y a José Ortega Cano, el que a veces se pone tan a gustito que daría miedo si te lo topas de por la carretera. VOX va creciendo como partido con un estruendo de banderas que horripilan porque si te descuidas saltan la pantalla, te llenan el salón de escupitajos de amor patrio, y te cruzan la cara si les pides explicaciones. VOX llegó a Lloret de Vistalegre para luchar por la España del figurita vestido con ropajes de fantasía. La tele ama estos saraos y les da alas, pero ojo, magacines, informativos, tertulianos, ya sabemos que las bebidas, por muy isotónicas que sean, de alas, nada. Luego llegan los avemarías. Lo que no entiendo es cómo esta vez los de VOX no se han llevado a Fernando Sánchez Dragó que puede viajar con descuento gracias al IMSERSO y si le pones un micrófono cerca, le das su atril, y tiene a mano sus gafitas, o te suelta el cuento del viejo verde que se trajina a unas adolescentes japonesas que se visten como zorritas, o te suelta que en lo único que cree en política es en el “identitarismo centrípeto, conservador y soberanista” –Arévalo, hala, toma nota, ni tus gangosos lo superan-. Servidor, hasta que no vea que Belén Esteban se sienta en la primera fila de VOX no se tomará en serio nada. También ayudaría mucho que mi nueva amiga Carmen Lomana –el demonio no quiera que uno de sus belfos por mor del peso de las siliconas acabe friéndose como una panoja de pescado en los fuegos de MasterChef- saliera del armario y nos contara cómo limpiar Essspaña de okupas y narcos y de gente que no se lava. Ya puestos, en VOX deberían de contratar a la pija y a Antonia Dell´Atte para, subidas al estrado, pelearse al más puro estilo Escenas de matrimonio, bendito y alabado sea José Luis Moreno, que también conoce y retrata a esta peña.

Capullo integral
     Y como no hay dos sin tres, el humorista tenebroso, espitoso, caprichoso, hombre cabal, cómico de trayectoria impecable, látigo de cuenta chistes sin fuste, don José María Aznar, pues eso, que está de bolos y concede entrevistas a troche y moche. Sentado con Ana Rosa Quintana, levantado su dedo de dios, mirando desde sus ojillos de asustar a niños y niñas, y por supuesto poniendo tieso su dedo divino, dijo de Santiago Abascal, el profeta de la ultraderecha nacional, que es “un chico lleno de cualidades” y que confía en VOX, PP, y Ciudadanos para refundar “el centro derecha de España”. Toma, Arévalo, supéralo. Toma, Ortega Cano, maneja ese miura. Es un capullo integral, salta de sus taconazos Susanna Griso, que cuando se pone, se pone. Pero no, no se refiere a Él. Se refiere al capullo integral que viajaba en un avión de Ryanair desde Barcelona a Londres y montó en cólera porque una mujer “negra, gorda, y fea” le tocó al lado. Es un capullo integral, y un xenófobo de mierda, soltó Susanna en Espejo público y se quedó tan pancha. ¿A quién defenderían los de VOX, a la negra o al capullo integral de mierda? Ahí lo dejo. Y en estas irrumpe Jordi Évole en Liarla Pardo, lo de Cristina Pardo los domingos en La Sexta, y va y se pregunta con su dulce mala baba, su sonrisita de niño ingenuo, si Pablo Casado tiene como guionista al letrista de Maluma, cantante de rap y reguetón, por dios, aparta de mí ese cáliz hediondo, emponzoñado, chabacano, machista y hortera, de un mal gusto que aniquila, y además Jordi va y dice que hay declaraciones de Casado que no le pegan a una persona tan joven.

Telepredicador
     Seguro que Évole se refiere a las que soltó en El objetivo de Ana Pastor sobre el aborto –no es un derecho, dice, y también que derogará la ley actual-, sobre el feminismo –algo que el centro derecha debe combatir, aseguró el sonrisitas, que no dice esa Cospedal es mía, ay, Villarejo de mi alma, cloaca del Estado, mal rayo te parta-, sobre inmigración, o sobre VOX, con quien comparte, asegura echándose un capote de grana y oro sobre su hombro de hombre entero, la unidad de España y otras menudencias de centro extremo radical. Yo que él me echaba a los ruedos con Ortega y Arévalo y formaba un trío que ardía Troya. Y no quiero pensar si se camelan a Norma Duval, la musa histórica del PP, para que baje como una estrella de cabaret desde las gradas de sombra al albero de la plaza y se marque un facha-rap con el gentío aplaudiendo a rabiar –pasó por lo de Toñi Moreno, y los de ¡Viva la vida! en Telecinco tienen tanta mala leche que cuando la vedette lloraba recordando la muerte de su hermana Carla hace 8 años rotularon el momento con un “Norma Duval, puro espectáculo”, manda cojones-. Y para terminar, Jorge Javier Vázquez, la guinda. Habla en el plató suelto de lengua, como si caminara feliz por un bosque de metralla. En una gala de expulsiones, con la pantalla partida en tres con su cara, la de Darek y la de una señora llamada Miriam Saavedra, se esperaba el veredicto de la audiencia para saber quién tenía que abandonar la casa –fue Darek-, y el presentador sacó a pasear su ironía y soltó, “madre mía lo que se me acaba de ocurrir. Si está viendo alguien de VOX la tele, ve una peruana, un polaco, y un maricón, vamos, que nos cierra Mediaset”. Fernando Abascal, faro de VOX, le contestó llamándolo “millonario progre”, asegurando que “las televisiones polacas y peruanas rechazarían la basura que producís los telepredicadores”. A ver si el futuro de Abascal –el chico lleno de cualidades para san Josemari Aznar- está en la crítica televisiva y no en los festivales del humor gangoso que organizan en una España de mariquitas y toreros sin fronteras.

La guinda

Dani, no, eso no
Fue la otra noche en El intermedio, a raíz de la lectura de la hija de Felipe VI y Letizia Ortiz de unas frases de la Constitución, cuando Dani Mateo, en su habitual tono de corrosivo humor, se sonó los mocos con la bandera de España. Y no, no está bien. Y no lo está porque es un humor zafio que busca, a sabiendas, molestar a miles de personas –sí, es un objetivo del humor- con un símbolo demasiado manoseado por todos.

jueves, 18 de octubre de 2018

Maldeojos. La banderita


La banderita
(Artículo publicado el sábado, 13 de octubre, en diarios del grupo EPI PRESS)

     Pues no, yo no saqué ayer la banderita. En mi balcón, que no tengo, ni en mi terraza, que sí, no suelo colgar ni mis calzoncillos ni mis camisetas, ni mis calcetines. Veo, y me gustan, los trapos colgados en las ventanas y balcones de la Alfama de Lisboa, un festín de colorines que se agitan con el viento de ese barrio alto desde el que la ciudad parece adormilada como una gata perezosa. Pero no, en mi casa no suelo sacar trapos a la calle. Ahora, el PP de Pablo Aznarín Casado, en un arrebato de liarse la bandera a la cabeza como el que se arma de un arma contra el otro, pide colgar “España en tu balcón”. La otra mañana, rauda, mirando por encima de sus gafitas de señora pícara, la reina del matinal de Telecinco dijo que jamás habría sacado una bandera porque “te llamaban facha y reaccionaria”, pero Ana Rosa aseguró que ayer sí la colgaría en su balcón.

     Emocionante. Y casi perturbador como un sueño de polvos encabritados. Enseguida me imaginé a la Quintana en bata, uno es así, en zapatillas de guata y borla –no crean, lo de la borla de pelito bamboleante en las zapatillas de andar por casa es la última payasada de algún “influencer” de esos-, bajando al chino de la esquina para comprar una España de cuatro metros o más –no me imagino el balcón de la reina de las mañanas con un voladizo menor-, llevarla a casa y, con cuidado y mimo, colgarla hacia la calle para dar fe de que “soy española”. A los de PP –toma, Rivera, tus colegas han sido más rápidos y han sacado el matasuegras antes- se les adelantaron los de VOX, que restregaron sus cuerpos en la bandera mientras echaban fuego xenófobo, machista y homófobo por las pantallas de los informativos. Así que uno, un año más, no sacó la banderita al fresco.