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viernes, 8 de noviembre de 2019

Maldeojos. Geoparque granadino


Geoparque granadino
(Artículo publicado el jueves, 7 de noviembre, en diarios del grupo Prensa Ibérica)

     Hoy vamos a recorrer un tesoro oculto entre montañas que os va a dejar alucinados. Nos vamos a las comarcas del norte de Granada, dijo Jesús Calleja en la entradilla desde el helicóptero que sobrevuela los lugares que visita en Volando voy. Y sí, vaya si la zona es un flipe. Yo la conozco, y me enamoró desde el primer instante que, en la distancia, en el bus que hacía el recorrido Granada-Murcia, vi esos paisajes atormentados, bellos, enormes cárcavas que a pesar de su aparente hostilidad son capaces de guardar en sus entrañas cuevas habitables que mantienen una temperatura constante todo el año. Es la conocida como olla de Guadix, depresión natural formada hace milenios. Hace millones de años este lugar era un vergel con un río y un enorme lago, dice el narrador mientras se ven desfiladeros, cauces áridos y crestas coronadas de rala vegetación. Un flipe.

     Pero el paisaje esconde otro tesoro, el de su gente, que también descubre Volando voy, uno de los pocos programas digeribles que emite Cuatro. Para recordar la zona, Volando voy montó “la misión más multitudinaria de la historia del programa” –y así fue, se hizo una foto aérea con decenas de personas de los municipios del Geoparque granadino en lo alto de un collado que luego la Diputación de Granada usará como reclamo turístico, como apoyo de una lucha justa, la de incluir la zona en la red de geoparques que apoya la Unesco. Diputación que, por cierto, preside mi paisano José Entrena, de Villanueva Mesía-. El Volando voy dedicado a esta comarca granadina –que aunque emitido hace unas semanas no he querido olvidar por razones obvias- sigue el esquema del resto de entregas, pero de verdad les aconsejo que si no lo vieron, lo recuperen. Es un flipe.

lunes, 8 de octubre de 2018

Maldeojos. Calleja volador


Calleja volador
(Artículo publicado el martes, 2 de octubre, en diarios del grupo EPI PRESS)

     Ha vuelto otra vez y lo ha hecho con la misma energía que se fue. Jesús Calleja tiene el don, que no se estudia ni con máster ni con doctorado ni con la mínima EGB, de saber echar el brazo por el hombro a alguien sin ser afectado, de escuchar al otro y ponerse en su lugar, de ser simpático sin ser cargarte, de hablarle de tú al personal sin parecer un privilegio real. Jesús Calleja ha vuelto a Cuatro con Volando voy, ha vuelto a pueblos y zonas que no están a diario en la tele, ha vuelto con su helicóptero, sobrevolando los pueblos que luego sus habitantes verán en la sala de proyecciones para echar unas risas con el propio aventurero y los paisanos. De este momento, del momento encuentro con la gente en el teatro o el cine del lugar, seguro que copió la idea El Paisano, que ahora emite La 1.
Este domingo Jesús Calleja ha viajado a Penelles, un pueblo de Lleida, y como siempre, a su paso ha dejado una buena acción, un regalo a la comunidad, en este caso un regalo de mucha emoción y muchos sentimientos  y que despertará el recuerdo de la gente más mayor del pueblo. Gracias a Volando voy se reinauguró el cine del pueblo, un local que el tiempo arrumbó y que ahora volvió a brillar atrayendo a la fiesta a la gente con sus mejores galas. La semana pasada el equipo visitó Las Hurdes, plaza extremeña de aires y resonancias tan deprimidas en lo social y económico. La huella de Calleja fue de una importancia sin matices. Construyendo “hoteles para abejas”, ante la tremenda amenaza de extinción, empezó la lucha para combatirla. Con Volando voy y Jesús Calleja Cuatro palia un poco el sambenito de cadena friqui y sin sustancia ni norte que tanto merece. 

miércoles, 26 de septiembre de 2018

Maldeojos. A ras de Francis


A ras de Francis
(Artículo publicado el sábado, 22 de setiembre de 2018, en diarios del grupo EPI PRESS)

     Es un programa donde se encuentra como pájaro en el aire. Literal. Hablo de Francis Lorenzo. Hablo de La 2. Hablo de España a ras de cielo. Si lo ves, sabes que es un programa de La 2. Por su tono, por su tema, por su aire, esa mezcla de información, cultura, y cuidada presentación visual que da un resultado de disfrute que hace que te reconcilies con la pantalla. España a ras de cielo –nombre bien elegido, con ironía, jugando con el más conocido a ras de suelo- va de eso, de hacer un recorrido por nuestro país teniendo el foco puesto en destinos de todo tipo pero con un nexo común, verlos a vista de pájaro. El formato le viene como un guante a medida a Francis Lorenzo y a su natural sentido de la empatía, tan alejado del envaramiento y de la cercanía que uno detecta en quien la finge. Él es así. Lo mismo habla con el jardinero del jardín colgante más alto de Europa  que con una nadadora de élite.

     En la entrega que vi el jueves –ignoro si es repetición u original porque con La 2 en estos asuntos nunca se sabe- subió a una de las moles de cemento y cristal de la zona norte de Madrid para compartir con la audiencia unas vistas de infarto, visitó un faro y habló con el farero, y subió a Sierra Nevada para pasar unas horas con atletas que se preparan en las instalaciones del CAR, un Centro de Alto Rendimiento donde ese día entrenaba la nadadora olímpica Mireia Belmonte. España a ras de cielo se bebe sin apenas darte cuenta subiendo, como subió el jueves, a los techos de España. Destaco además la banda sonora, que podría ser cursilona e industrial, pero no, no lo es. Tiene gracia, energía, y muy bien elegida. Si lo ven, déjense llevar a ras de Francis.



sábado, 21 de octubre de 2017

Maldeojos. Volando con Calleja



Volando con Calleja
(Artículo publicado el jueves, 5 de octubre, en diarios de EPI PRESS)

     Lo hace bien, ya está. Parece que no forma parte del mundo de la tele, y resulta que es de lo que mejor se mueve y se ve en el mundo de la tele. Es Jesús Calleja. Y funciona. Está ligado a Cuatro desde el principio de los tiempos. Y con diferentes formatos. Lo mismo te hace un Volando voy que un Planeta Calleja o un desafío –en el Himalaya, en el Everest, o en el abismo-. Y funciona. E insisto, lo hace bien. No siempre aquí se ha escrito bien del leonés, es cierto, pero eso ha cambiado. Lo que hace Jesús en Cuatro es de lo mejor que se puede ver en la cadena friqui, quizá porque el mismo Calleja, tal como decía su madre, creo que era su madre, en la última entrega de Bertín Osborne, que visitó la casa del aventurero, sea un poco friqui desde chiquitillo ya que con trece años y una mala soga quiso ascender no sé qué montaña. Apuntaba maneras.

     En Volando voy, que es lo que ahora emite Cuatro, el equipo visita un lugar y realiza alguna misión. La imagen de la gente del pueblo sentada como el que asiste al cine de verano para ver imágenes de sus paisanos en el programa es impagable. La de Jesús dirigiéndose al público, también. Es cercano, fresco, ocurrente, es humano, sabe llegar al público sin muchos artificios, sin pinganillo, para entendernos, y por eso resulta tan natural. Es como Frank Cuesta, el que dice amar a los bichos pero los molesta en su hábitat, pero en versión buena. Jesús Calleja, a lo tonto a lo tonto, consigue lo que no consigue ni el mejor entrevistador, es decir, que el entrevistado, que se siente sólo un amigo, se encuentre tan a gusto que lo largue todo, incluso lo que no quiere. Así que relájese y vuele con Calleja.

viernes, 28 de abril de 2017

Maldeojos. ConvenZido



ConvenZido
(Artículo publicado el martes, 25de abril, en diarios de EPI PRESS)

     Mientras Ana Pastor organizaba la tertulia con representantes de partidos políticos de aquí sobre las elecciones de allí, se oían los rugidos en el pueblo de los seguidores no de Le Pen o Macron sino de Messi, que se erigió en otro rey del domingo. Mientras Sandra Barneda decía en mitad del plató de Supervivientes que estaba feliz estrenando “nuevo look”, y saludando a mogollón de patanes para defender o machacar a los concursantes en no sé qué isla hondureña, Antena 3 emitía La extraña que hay en ti, de Neil Jordan, de 2007, con Jodie Foster encarnando a una locutora de radio que quiere vengarse de la muerte de su novio de espaldas a la justicia. Mientras en La 1 se asaban unas aves al calor de unos carbones, Jordi Cruz le pedía al cocinero y modisto mongol que le hiciera un terno con piel de conejo –¿conejos morenos?, contestó el concursante sin percatarse de que el lascivo jurado jugaba con las palabras-, Jesús Calleja estrenaba otra edición en Cuatro de Planeta Calleja con Jorgeja como invitado.

     Como vemos, platos para todos los gustos. Pero culillo de mal asiento empecé a darle al mando. Y llegué a Be Mad. Y llegué a Convénzeme, y llegué a Mercedes Milá, y llegué a su programa de libros. Hablaba con Pilar Rahola, y luego con Torito, y luego con una friqui que tiene un canal en Youtube, y salió Carlota Corredera –presentaba y dirigía Sálvame y ahora, creo, Cámbiame-, y me quedé a ver qué era aquello, qué podía salir de mezcla tan explosiva donde el combustible lo pone la productora, La fábrica de la tele, la misma que la saga de los Sálvame y otros truños. ¿Una exquisitez? No, pero juntar libros, Mediaset, Milá, y La fábrica de tele podía ser de traca. Y es, pero digerible.



martes, 15 de diciembre de 2015

Maldeojos. Que viene el coco




Que viene el coco
(Artículo publicado el domingo, 13 de diciembre, en diarios de EPI PRESS)

      Supongo que lo habrán leído, o escuchado. Surgió en Twitter, y ya no ha parado. Creo que resume una sensación. A ver si están de acuerdo con lo que dijo Dani Bordas en su cuenta. Tengo la tele apagada y está saliendo Albert Rivera. No me digan que no es de lo mejor que se ha escrito sobre la presencia de los candidatos en la tele. Incluso con la tele apagada puede asomar Pedro Sánchez –qué gritos en A Coruña, qué patético- sonriendo como un actor de dentífricos. Con la tele apagada podemos ver a Pablo Iglesias con su cuello adelantado, sus brazos extendidos haciendo palmas, sus dientes desparejos y su coleta cayendo como una pesada cruz sobre el hombro. Hasta con la tele apagada sale Mariano Rajoy, ahora que se ha soltado la lengua, salió del plasma, y ha descubierto que los ciudadanos preguntan –en La Sexta Noche-, pero no se comen a nadie, además, que a él le da igual lo que pregunten porque responde cantando por verdiales. La imagen de Pablo Iglesias tocándole la guitarra a Maritere Campos, perfumada de naftalina, resume este tiempo de chichinabo político. Mi adorada Mariloli Cospedal, siempre fina, esquiva, lianta, estricta, biliosa, vestida de luto aunque lleve leotardos de lentejuelas, lo ha dicho, “los políticos no somos ni artistas ni tertulianos”. Toma, Soraya. Los programas de la tele han sustituido al programa político. Una carrera con Jesús Calleja suple el plomo repipi de Rivera. Una visita a la cocina de Bertín Osborne, el vendedor de charcutería, desenmascara al Rajoy que sigue gritando, haga lo que haga y diga lo que diga, ¡Viva el vino! Los políticos se han convertido en el coco con el que asustar a los nenes. Cállate, o te siento delante de la tele. Cómete las acelgas, o pongo la cinta sinfín con el debate de Atresmedia.
Desde el minuto uno este yogurín -de nunca me gustó la leche cortada- sabía lo que quería. Y cómo conseguirlo. Las chonis de Mujeres y hombres y viceversa hacen lo mismo en Interviú. A día de hoy el señor Albert lo ha conseguido. Pones la tele, y está él. Y la quitas, y sigue ahí.


Pitingo no, por favor
No sé si algo así pensaron en el estreno de la tercera temporada de Masterchef Junior. Ay, que me da. Y eso que uno ya tiene los colmillos retorcidos. Pues no que van y sacan a Pitingo cuando los nenes cocinaban en la explanada de un parque temático. Qué miedo. Sus dientes de cal restañaban en su rostro maqueado casi a lo Antonio Machín. Anda, canta, le pidió Jordi Cruz en un momento de locura. Y cantó. Los críos, atónitos y paralizados por la visión, se miraban unos a otros como diciendo, “los mayores están zumbados, qué pinta aquí este tío”. Y el tío se echó a cantar y a hacer palmas, ole y ole, entornando sus ojillos de reptil en trance, demostrando que el flamenquito es una de las invenciones más dañinas y pedorras de las últimas décadas. Pitingo tiene un arte que no se puede aguantar. Literal. Es insoportable. No sé si antes, o después, vimos que a  Pablo, 12 años, de Madrid, se le resbaló un enorme cuenco donde su grupo preparaba la crema catalana del postre formando un berenjenal que apagó de su cara, y de golpe, las cinco estrellas Michelín de Jordi. Pablito, el niño manazas, lo dijo menos poético. “La he cagao”. Así que, padres, ya saben, de ahora en adelante, además de amenazar con dejar a los nenes encerrados en una habitación con la cara de los políticos en campaña, díganles que Pitingo puede aparecer cantando flamenquito en cualquier momento. Yo creo que funcionará. La cosa se está poniendo fea. No enciendas la tele, que aparecen. Lo de Bertín es un ejemplo. Antes se conformaba con llevar a casa a sus invitados de uno en uno, incluso se metía en la cama con algunos, como con Arturo Fernández, pero sin mariconadas, joder. Ahora hace tríos. La visita esta semana del jurado al completo de Masterchef a la cocina de Fabiola, más machista que el marido, es la demostración de que En la tuya o en la mía va sin control, es una factoría, una fábrica de churros, una fórmula, un esquema repetido que empieza haciendo el paripé de la llegada inesperada, oh, ¿cómo tú por aquí?, pasan a la escena del sofá, luego a la cocina, más tarde al epílogo del futbolín, y luego tú a tu casa y yo me quedo en la mía con la pasta, joder, joder, joder, qué chollo. 
Qué arte, ojú. Tiene un arte este menda que no se puede aguantar. De verdad. Vamos, que es insoportable. Ay, esos pelos, si es que..

Papilla homogénea
Algo así pensará Emma García, la señora espatarrada, la de las gradas de Mujeres y hombres y otros berzas, esa que no lleva micrófono de solapa sino micrófono de mano, como los de antes, esa que se ha hecho fuerte asustando no a los nenes sino a los padres. Mujeres y hombres y otros berzas es el coco, el terror de los papás con tres dedos de responsabilidad. Mira que si mi hijo me sale tronista de discoteca, mira que si mi hija es una choni encubierta que aspira a enseñar el chumino en una revista para camioneros. A Emma García le da igual. Lo que le echen. No es moco de pavo escuchar a la reina divina del amor de garrafa haciendo campaña por los niños pobres. La tía levanta una caja de cartón a modo de hucha y mirando a los berzas que la rodean les dice que todos están comprometidos con la pobreza infantil. El esturreo de risas va por dentro. Esta tropa está comprometida, sí, pero con el gimnasio y sus ombligos. Pones Antena 3 y te sale Albert Rivera, pones La Sexta y te sale Pablo Iglesias, pones La 1 y te sacan a Rajoy, pones Telecinco y te sale un choto pastoreado por Mercedes Milá o similar, pones Cuatro y te sale una ordinaria con el guacamole al aire. El otro día vi un vídeo de Adán y Eva en el que la Eva garrula hacía un examen de cultura a los adanes que la pretendían. “Pa mear y no echar gota”, diría Belén Esteban, otra que sale con la tele apagada. Dime el nombre de un escritor, inquiere la señorita. Antonio Machado, dice muy seguro un Adán con el grifo arrugado, que es “poeta y literatura”. Como suena. Poeta y literatura. Suficiente. Sólo falta que apagues la tele y siga ahí Rosa Benito, que ha vuelto al redil de Mediaset por la puerta de Sálvame. El coco tiene múltiples caras hoy en día, que homogeneizadas por la misma pantalla hace una papilla con políticos, tertulianos, cuentistas, concursantes, aspirantes, chulos, putos, y vedetes de burdel. 
Ojo, que esta absurda también aparece en cuento te descuides.


La guinda
Saben que…
Fue usted uno de los pocos espectadores que vio el miércoles por la noche, en La 1, el debate a 9? Dos cosas. La tele pública pensaba emitirlo como el que se quita un muerto de encima, hacia la 1 de la madrugada. Pero la Junta Electoral obligó a emitirlo en horario de máxima audiencia –qué vergüenza, qué sindiós-. ¿Saben que cuando Antonio Hernando, PSOE, habló de Bárcenas se fue el sonido?  Es tanta la humillación…

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Maldeojos. El ministro



El ministro
(Artículo publicado el martes, 3 de noviembre, publicado en periódicos de EPI PRESS)

      Le reto a que me diga, o piense para sí, el nombre del ministro de Cultura. Aunque no se lo crea, Rajoy tuvo a bien no sólo premiar a Juan Ignacio Wert, aquella wertgüenza cuyo hallazgo corrió por las redes sociales, enviándolo a París como un tortolito junto a su amor –10.000 euros al mes, piso de lujo en el centro de París, asistentes, chófer, un sindiós, vamos-, sino nombrar a otro en su lugar. Insisto, aunque no se lo crea, hay ministro de Cultura, además de Educación y Deporte. ¿Se rinde? Lo entiendo. ¿Quién conoce al ministro, quién sabe su nombre? Se lo digo –vale, lo he mirado en internet-. Íñigo Méndez de Vigo. Lo máximo que ha hecho este buen hombre es acudir a charlar a Cine de barrio junto a Concha Velasco. Así se las gasta el ministro. Dice que le gusta mucho nuestro cine –“las películas antiguas, las actuales”-, y además el programa ya es mayor. Cumple estas fechas 20 años.

      El sábado pasado pasó por el plató del programa. La película fue Esa voz es una mina, de 1955, con Antonio Molina, dirigida por Luis Lucia. Es la primera vez, que yo sepa, que el ministro acude a un programa popular. ¿Para qué?, dirá el hombre. La herencia recibida es indefendible, quedan cuatro minutos para las elecciones, seguro que no sigo de ministro, ¿qué necesidad tengo, pensará, de bailar con hormigas, escalar montañas con Jesús Calleja, o pasar un mal rato contestando a tertulianos incómodos? Acudo a lo de Concha, echo la tarde, veo una peli, y me hacen la foto junto a la actriz, que no me va a preguntar por el legado de Wert. Y así fue. A otra que habría que invitar al programa es a… ¿Cómo se llama la ministra de Agricultura, Alimentación, y Medio Ambiente? 

Ahí está, el ministro con Concha Velasco. Está genial que al de Cultura le guste el cine español de otras epocas, cine donde hay joyas y donde hay truños que, a pesar de serlo, retratan muy bien la sociedad en la que se hicieron aquellas películas. Pero es curioso que Íñigo Méndez de Vigo haya elegido este programa "rancio" para decir que ama el cine español y no haga lo propio con la gente de la industra de hoy.