Mostrando entradas con la etiqueta Pasapalabra. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pasapalabra. Mostrar todas las entradas

viernes, 14 de septiembre de 2018

Maldeojos. Canguelo


Canguelo
(Artículo publicado el martes, 13 de setiembre, en diarios del grupo EI PRESS)

     Se equivocó la paloma, decía el poema de Rafael Alberti, que tan mal leía su propia obra –aquel tonillo cursi, aquella vocecita de poeta de tardes de florilegio de señoras sensibles que leen poesías al atardecer, en fin-. Se equivocó Paolo Vasile, y lo hizo a lo grande, sin matices, sin opciones, creyendo ir al sur cuando en realidad iba al norte. Hay cosas, como las rosas de Juan Ramón Jiménez, que no se deberían de tocar porque ya son perfectas, y cualquier cambio las estropearía. Le pasó a Pasapalabra. Vasile tocó el programa y la cagó, perdonen este arrebato tan prosaico en pieza tan elevada. Digo todo esto porque el capo de Telecinco creyó tener la fórmula para catapultar a la chuchurrida franja de su parrilla que coincidía con el cañón que maneja en Antena 3 el discreto pero infalible Jorge Fernández pensando que Pasapalabra se tragaría vivo a La ruleta de la suerte, que hasta entonces competía con un agonizante Cámbiame, tontuna grande.

     Y se perdió. El programa de Christian Gálvez no era plato de consumo para audiencia que consume marranadas. Viendo Vasile que se le iba la mañana, que incluso el folletín de Pedro Piqueras empezaba a naufragar, tragado por las Noticias de Antena 3, intentó corregir el rumbo y volvió a colocar Pasaplabra en su sitio y hora. Tarde. El divertido e interesante ¡Boom! de Juanra Bonet en Antena 3 se alza a diario como líder a esa hora. Desde el lunes, con los pelos como escarpias, Pasapalabra ha comenzado la ofensiva cambiando gráficos, plató, y aumentando en tres las pruebas. Cuando empezó ¡Boom! lo hizo con la humildad del primerizo pero con la determinación del convencido. Llevaba razón. Pasapalabra es un gigante, pero hasta ellos tienen barro en los pies. Cuidadín.



miércoles, 27 de diciembre de 2017

Maldeojos. El rosco



El rosco
(Artículo publicado el jueves, 21 de diciembre, en diarios del grupo EPI PRESS)
      Sabía que era de Murcia, y sabía que iba a ganar Pasapalabra. Sabía que Antonio Ruiz es de Murcia no porque hubiera seguido su rutilante paso por el concurso de Telecinco que a diario presenta Christian Gálvez sino porque he vivido en esa tierra maravillosa muchos años y al final, claro, te quedas con ese deje de su habla, con ese tonillo que se hace tan familiar. Este hombre es de Murcia, me dije en cuanto lo escuché. Lo hago con otras personas que salen en la tele, y no fallo. Y sabía que el murciano Antonio ganaría el rosco de Pasapalabra porque la cadena lo había anunciado un día antes. Aunque este concurso es de lo poco que se salva de Telecinco, al menos de lo poco que no agrede mi sensibilidad, no soy un fiel seguidor del mismo, quizá por rechazo general a la cadena. He dicho que Telecinco anunció que un concursante se llevaría al día siguiente el rosco, es decir, un bote de 1.164.000 euros, más que el Gordo de la lotería, mucho más.
     Parece un contrasentido desvelar que un concursante ganará el premio de tal concurso cuando lo normal sería no desvelar el dato y mantener el suspense, pero las estrategias de promoción han cambiado, y todo vale para atraer a la audiencia, incluso adelantarle que Antonio ganaría a falta de decir que la palabra que contiene la J era Jaruzelski, presidente de Polonia –de 1981 a1990-. El plató fue una fiesta, y se hizo el ritual que al parecer suelen celebrar con el ganador, raparle el pelo. Antonio ha batido el récord de permanencia en el concurso, 126 programas nada menos. Detrás, mucho trabajo, mucho estudio. O sea, mejor que la lotería, que es cosa de suerte. Pasapalabra fue visto por más de dos millones y medio de espectadores. ¿Casualidad? No, trabajo y talento.

viernes, 3 de febrero de 2017

Maldeojos. Ni así



Ni así
(Artículo publicado el martes, 31 de enero, en diarios de EPI PRESS)

     Telecinco le ha visto las orejas a la loba Antena 3. Vale que diciembre, después de 27 meses imbatible, le ganara el mes por unas décimas la de Atresmedia, pero ojo, se acabó la broma. Durante enero Antena 3 ha seguido chulita, unos pasos por delante de la otra. Pero todo tiene un límite. En la última semana Telecinco se ha vuelto loca y ha decidido plantar cara. Fíjense si se ha tomado en serio lo de ganar el mes, que sin pudor ni arrobo, sin vergüenza ni recato ha echado mano de una señora a la que había echado de su reino sin contemplaciones por si al entrar a Gran Hermano VIP la audiencia hacía palmas con las orejas y llevaba el programa a audiencias históricas. Y sí, lo consiguió. Pero al revés. La señora Aída Nízar consiguió bajar la audiencia del programa. Hala. Pero los cañonazos de esta guerra para llegar a fin de mes se han diversificado.

     El fin de semana se lo suele llevar Antena 3 con sus películas de saldo y mocos. Así que Telecinco ha decidido emitir un Pasapalabra sin descanso, de lunes a domingo, aunque suponga cortarle una horita a la madre Teresa Campos, que tendrá más tiempo para irse a casa y disfrutar del amor junto a Bigote Arrocet y de camino dar a la audiencia un respiro. ¿Terminan aquí las novedades, la reacción loca de Telecinco, que sabe que la visita de Isabel Pantoja a El hormiguero no es cosa menor? Qué va. Y por eso, de nuevo con el clan de las malagueñas, decidió estrenar el domingo ¡Mamá, qué bien te conservas!, otra entrega de ese horror llamado Las Campos. Y además volvió a emitir Ocho apellidos vascos. Conclusión. Telecinco ha ido tirando con cuatro gilipolleces. Ahora tiene que afinar la basura que echa al ganado. Pues bien, ni por esas.

lunes, 25 de abril de 2016

Maldeojos. Tortillera



Tortillera
(Artículo publicado el jueves, 21 de abril, en diarios de EPI PRESS)

     Tortillera es un adjetivo mejicano relativo a la tortilla de maíz. En El Salvador, en Honduras, en Guatemala, y en Nicaragua, además, es la mujer que hace tortillas, sobre todo de maíz, o tortillero, si es un hombre. Otra acepción, quizá la única que conocemos en España, y en ese sentido la usamos, es para referirnos a una lesbiana, acepción que la RAE considera como despectiva y vulgar. La otra tarde, en Pasapalabra, concurso que a diario presenta Christian Gálvez, una de las preguntas para rellenar el rosco decía así, con la T, poéticamente, mujer homosexual. El concursante, sin pensarlo, raudo y como el que sabe que no hay fallo, contestó, tortillera. Silencio en la sala. Tensión. Noooo. La respuesta es “tríbada”. Del griego, tribo, frotar. El concursante no dijo tortillera ni en sentido vulgar ni despectivo, y se dio cuenta del error al instante.

    Tríbada no es una palabra de uso corriente para referirse a una lesbiana. Hay que hacer memoria para acordarse del libro del murciano Miguel Espinosa, La tríbada falsaria, de 1980, para tener algún referente literario concreto. Seguro que habrá otros, pero el de Espinosa, por la sonoridad y sugestión, es el que me vino a la cabeza. Me pregunto qué hubiera contestado yo en el mismo concurso, por cierto, quizá el único oasis respirable de Telecinco, tal vez de los pocos programas a los que aún no ha llegado el hedor que despide el resto de su programación. Quizá hubiera contestado igual, tortillera, aunque no encajara con la exigencia de ser un término poético. De lo que estoy seguro es de que jamás hubiera dicho tríbada, por hermosa que sea la esdrújula. Jamás he dicho tríbada para referirme a una lesbiana. Reivindico tortillera, justo para despojarle lo despectivo.



(

viernes, 19 de junio de 2015

Maldeojos. Morancos, out



Morancos, out
(Artículo publicado el jueves, 18 de junio, en diarios de EPI PRESS)

      No he visto ni una sola entrega de Jugamos en casa. No lo digo ni con altivo desprecio. Sólo lo constato. Supongo que, como pasa en los últimos tiempos si hablamos de TVE, usted ni sabe que existe eso. Eso, Jugamos en casa, es un concurso diario que emite La 1 a eso de las 8 de la tarde, justo cuando en Antena 3 está el gamberro Juanra Bonet y ¡Boom!, y en Telecinco el sensato y eficaz Christian Gálvez y Pasapalabra, uno de los pocos productos que no avergüenzan en una cadena infestada sin antídoto por el virus del entretenimiento zafio, chabacano y maleducado. Lo que he visto de Jugamos en casa lo he visto porque tengo que verlo. Usted quizá no lo ha visto porque no le ha dado la gana, porque como apenas ve La 1 no sabe ni que existe, o porque una tarde de las siete u ocho entregas que lleva lo vio y salió cortando. Yo lo he visto en el ordenador.

      Es decir, mero trabajo, por obligación, para ver de qué va. Los presentadores son los hermanos Jorge y César Cadaval, Los Morancos de toda la vida. ¿Garantizan el humor y el despiporre? No. Garantizan un griterío del carajo. Pero cómo se puede hacer tanto jaleo en un paltó, por qué habrá que gritar tanto. Llega un momento en que es muy, muy desagradable. Jugamos en casa tiene un montón de secciones, todas simpáticas, para que los dos famosos que acompañan a los desconocidos de los dos equipos se diviertan tratando de divertirnos en casa. Y sí, hay momentos graciosos. Pero durante todo el rato tuve la sensación de ver un concurso cascado, antiguo, desfasado. Quizá el decorado, quizá la dinámica. Quizá Los Morancos, joé, y esos alaridos. Quizá que están out. 

Por más pamplinas que hagan y caras que pongan Los Morancos, Jugamos en casa ha sido retirado de la parrilla. Otro fracaso que se une a los fiascos de las últimas semanas. Estamos siendo testigos de la peor etapa de la televisión pública. Y es una putada. De las gordas.

miércoles, 4 de febrero de 2015

Maldeojos. Groucho



Groucho
(Artículo publicado el martes, 3 de febrero, en diarios de EPI PRESS)

      Empezó el año hace unos días y aún no he hablado de Mariló Montero. Y eso no puede ser. Que no decaiga. Como su programa en las mañanas de La 1 es irrelevante, y se pasa las horas hablando del colesterol y de la tensión, y dale que te pego, y vuelta a empezar, hay que vigilarla cuando sale del plató de la pública buscando otros horizontes. Con lo bien que estaría ella en Telecinco, rediós. Yo es que la veo echa una rosa platicando con Paquirrín del alma trasplantada y esas cosas, tirada en el sofá, enfundada en su pijama. Está claro que Mariló está pidiendo a gritos entrar en la cadena de estos perullos –o sea, zafio, vulgar, en el habla de Murcia, adjetivo sonoro y gráfico-. Perullo no podría estar en el rosco de Pasapalabra porque su definición no viene en la RAE, y es una pena. Esa palabra es una joya tallada por el ingenio popular.

       Perullo no está en el diccionario de referencia español ni en Pasapalabra, pero Mariló sí. ¿Qué hace Mariló Montero en Pasapalabra, se preguntarían los fieles del programa de Christian Gálvez al verla el viernes? Pues concursar, que le sacamos punta a todo. ¿O es que una intelectual no puede ir a un concurso de cultura a promocionar su libro? Quizá no es superventas como Belén Esteban, que escribió uno y, asómbrense, sin faltas, pero se curra la promoción igual. Que hay milagro en el libro sin faltas de la Esteban está claro leyéndola en el blog de GHVIP. Lean. «Hola compañeros que tal estais todos espero que muy bien yo aqui hechando mucho de menos todo aqui dentro de la casa…” Basta. ¿Dejó alguna perla Mariló? A ver esta. Pregunta. Cómico que creó Charlot. Respuesta. Groucho Marx. Un fallo lo tiene cualquiera, jolines.  

Había mepezado el año y aún no había hablado de la señora. Ella misma se encarga de que no la olvidemos.