Mostrando entradas con la etiqueta Atresmedia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Atresmedia. Mostrar todas las entradas

viernes, 28 de junio de 2019

Maldeojos. Canta Cantó


Canta Cantó
(Artículo publicado el jueves, 27 de mayo, en diarios del grupo Prensa Ibérica)

     Dice el ciudadano de Ciudadanos Toni Cantó que el PP te hacía rescatar carreteras que nadie usaba y que el PSOE te hace financiar una RTVE que nadie ve. Lo dice a raíz de la reforma del Gobierno para cumplir el mandato de la UE para igualar a los operadores audiovisuales. Si hasta ahora apoquinan Mediaset, Atresmedia y Movistar, con la reforma, lógico, también deben echar una mano para su financiación Netflix y HBO, que operan en España. ¿Qué dice el político del partido que habla pestes por el día del partido del hombretón reconquistador y por la noche se retuercen y desfogan, metidos en el catre, Santi, Casado, y Riverita? Pues que el PSOE quiere financiar algo que no ve nadie –repito, RTVE, el gran medio público- a costa de imponer una tasa a aquello “que sí vemos, @HBO_ES y @NetflixES)”.

     Se me ocurre un listado gordo de improperios no solo por la mala uva del que además de político es actor sino por su escaso sentido de la responsabilidad. Pero doy un paso al lado y dejo que sea gente de su gremio quien responda al ciudadano del trifachito. Dice Javier OlivaresIsabel, Víctor Ros, El ministerio del tiempo, grandes ficciones- que la ignorancia es muy atrevida, y pocos tan atrevidos como Toni Cantó, y que “estudie, que estudie un poco, que le vendría bien”. Por su parte, Alberto Caballero, que es un dios en Telecinco, creador de ficciones emblema como La que se avecina, pero defensor de la televisión pública,  le dice a Cantó que él sí ve la tele pública, que lo hace desde chico, seguirá haciéndolo, y que le sorprende que hable así de ella, fruto del “rencor o de la desfachatez política, tan unida a Ciudadanos”. Y ahora, canta, Cantó.

lunes, 26 de marzo de 2018

Maldeojos. Ojo, se habla de sexo


Ojo, se habla de sexo
(Artículo publicado el domingo, 18 de marzo, en diarios del grupo EPI PRESS)

     El verdadero capo Laureano Ubiña dice que iniciará acciones legales contra la productora Bambú y Antena 3 por la escena en la que el actor Carlos Blanco, el Oubiña de ficción en Fariña, la serie que se mantiene enhiesta como el capirote de un chaval por la mañana, mantenía relaciones sexuales con su mujer. El narcotraficante no se ha molestado por el retrato que se hace de él como delincuente y contrabandista. Es curioso que se haya molestado por una escena de cama con Esther Lago, su última mujer, que murió en accidente de tráfico en 2001. Esa escena, que seguro que en la vida real podría haber sucedido, no deja de ser un invento del guionista de Fariña, así que la posible denuncia me deja perplejo. ¿Denunciará Ubiña por no sentirse identificado en bolas con su alias de mentira, porque él jamás lo hacía así, tan salvaje, por no haberse visto en su esplendor la grandeza de su miembro, como dando a entender que más que badajo de acero se trata de pingajo de mandril? Pues no. Nada de eso. Dice que si no quitan a su personaje de la trama –eso va a ser imposible, amigo, ya se lo digo yo- demandará a unos y a otros por, atención, dar pábulo a una escena un tanto grosera que podría causar impacto a sus 14 nietos –el ñaca ñaca de Ubiña en la serie es interrumpido por la policía cuando irrumpe en su casa dentro de la llamada Operación Nécora-. Rebobinemos. El quisquilloso abuelo no se preocupa porque sus nietos sepan que su yayo montó un gran imperio sobre el tráfico ilegal de cosillas de la risa sino porque  lo hayan visto en faena con el culo al aire. ¿Qué tendría que hacer un muñequito hormonado de nombre Luis Mateucci, profesional de concursos pedorros, al enterarse de que su ex pareja, una tipa de nombre Oriana Marzolli, muñeca inflable que va y viene por los encenagados platós de Telecinco explotando auténticas bombas fétidas? Ahora se lo explico.

El felpudo de Lola
     Resulta que la señorita acudió al quemadero de Jorge Javier Vázquez, versión mojón de luxe, y contó que lo que iba a decir era muy fuerte, “pero que se joda”. Silencio en el plató nivel monacal. “No podía chupársela porque no me podía acercar, el pene le olía muy feo”. Supongo que sí, que hay olores que trepan. Y en cuestiones de catre, más. La bomba, como ven, fétida, fue más lejos porque lo del rabo pestoso quizá no sea por cosa de higiene sino por algo aún peor, “por promiscuidad, porque hay cosas que se pegan y dan malos olores, como algún honguito”. Basta, por dios, ya vale, Oriana, calla y tíñete el cerebro. Lo que me lleva a Lola Flores. ¿A la Faraona? A la Faraona. Si me queréis, irse. ¿Recuerdan? Pues casi lo mismo le dijo doña Lola a Quique San Francisco, por entonces pareja de su Rosarillo, la jurada que entra en éxtasis con la boca torcida en cuanto los chiquillos de La voz kids inician su torturante camino en el mundo adulto de una competición salvaje que no les debería de corresponder, atados a la cruz de ese impropio tormento con forma de micrófono. Salte del cuarto, Quique, le dijo Lola Flores, que me voy a teñir el chocho. No me digan que esta mujer no fue grande. Que me voy a teñir el chocho. Y sí, lo hacía con un mejunje que se llamaba o se llama Negro de Nápoles. Se lo contaba entre risas hace unos programas Quique San Francisco a la sin paragón Toñi Moreno, encantada de las juergas televisivas que se monta en su Viva la vida. Por cierto, querida, ¿podrías invitar una tarde tonta, de esas que no hay apenas nada que llevarse a la carpeta del chisme y el sensacionalismo al periodista catalán Arcadi Espada, ahora en gira como un niñato de Operación Triunfo para vender su libro Un buen tío –el buen tío es Francisco Camps- por si le huele raro no el pene sino el cerebro? Lo vi, y escuché en La Sexta Noche junto a Iñaki López defendiendo al padre Paco, ese mártir valenciano, y noté un cosquilleo en la bragueta que me dio qué pensar. Quita, quita.

Vibradores enormes
     Sea lo que sea, desde Laureano Ubiña a Carlos Sobera, cuando se habla de sexo y de sus cosas, de las cosas de abajo, del chichi o del pajarito o pajarraco, todo el mundo se queda quieto, atento, y sube el interés como un bizcocho. De hecho, en el titular eché mano del viejo truco de meter la palabra sexo para llamar, más, su atención, y ahí lo veo, llegando al final. Hablo de Sobera porque a su restaurante del amor se llegó el joven Aram tratando de salir de allí emparejado gracias a First dates. Y qué tal, ¿a qué te dedicas?, preguntó el celestino para relajar al comensal. Soy director comercial de una empresa de vibradores, respondió el chico. La cara de Sobera fue la imaginada, y enseguida pasó al tamaño de los instrumentos. Hay vibradores pequeñitos y vibradores del tamaño de un gnomo de jardín, respondió sin vacilar Aram. ¿Del tamaño de un gnomo de jardín?, jo, pero eso es una barbaridad, concluyó Sobera con la ceja más levantada que el pito de un macaco de los documentales de La 2. Y como del sexo al porno sólo hay un escalón que se llama María Lapiedra, estrella del mete saca sin florituras, en amores ahora con el periodista Gustavo González, pues eso, que es otra que de Supervivientes, ejemplo de obscenidad y mal gusto, y como allí andan escasos de alimentos, la señora dijo la otra noche en Telecinco, la única cadena donde vive este tipo de productos, que ella, por comida, sería capaz de tener sexo con cualquiera. El plató enmudeció. Gustavo, más. Al ver las caras de asombro matizó, “bueno, si estuviera soltera”. Y por último, como el que se limpia después del coito. ¿No creen que ya está bien, no creen que las teles han rebasado el límite de lo prudente, no creen que es hora de ir plegando velas y dejar el caso del niño Gabriel Cruz descansar un poquito? Hace tiempo que el periodismo, tal como debiera entenderse, huyó de los platós con este asunto para dar paso a escenas de desmesurada pornografía televisiva. Y no, este tipo de sexo no me va. Así que basta. Ya está bien.

La guinda
Jordi y Marta
El miércoles nos enteramos en El hormiguero de que Jordi Évole metió la pata con Marta Sánchez al decir que la cantante sería muy patriota en la letra del himno español, pero “tributaba en Miami”. Ese mensaje caló, y de alguna forma hasta el que firma esta pieza le dio pábulo. No es así, dijo la artista  ante Pablo Motos. Évole se ha disculpado. Quede aquí constancia, también, de mi disculpa. Eso sí, la letra no tiene arreglo.

viernes, 2 de marzo de 2018

Maldeojos. A cañonazos



A cañonazos
(Artículo publicado el jueves, 1 de marzo, en diarios del grupo EPI PRESS)

     El lunes por la noche tuvimos los primeros síntomas, las evidentes consecuencias de una guerra a cañonazos que usted, como espectador, no tiene ni por qué enterarse. Se trata de la contienda entre Telecinco y Antena 3 para ver quién se lleva febrero como cadena más vista. Aunque no sé quién va a ganar el duelo –esto lo escribí ayer-, les aseguro que la cadena victoriosa apenas lo hará por una décima sobre la derrotada. Volvamos al principio de esta pieza. El lunes por la noche, decía, tuvimos los primeros síntomas de esta guerra. ¿Recuerdan a qué hora terminó El hormiguero, con la visita de los triunfitos Amaia y Alfred al plató de Pablo Motos? Como mucho, a diario, lo de Trancas y Barrancas echa el cierre a las once menos cuarto de la noche, como mucho. Pues el lunes se prolongó la diversión hasta casi las once y media. ¿Y eso?

     La cadena sabía que la presencia de la pareja haría pupa a La voz kids, ñoñada que Rosarillo y un desatado Antonio Orozco convierten en un alucinógeno lacrimógeno. El resultado, magnífico. El hormiguero fue lo más visto de la noche con cuatro millones de espectadores. La contienda en este par de días de infarto, de infarto para los gerifaltes que hacen cuentas en sus despachos, supondría para Telecinco, si cae derrotada, perder febrero desde 2012. El martes se enfrentó el Cuerpo de élite a Marte, la peli de Scott. Y anoche Antena 3 se apresuró a estrenar, incluso sin el montaje definitivo, Fariña, serie sobre el narcotraficante gallego Sito Miñanco aprovechando la polémica del secuestro del libro. Los narcos gallegos contra Got talent, que premia otras habilidades. Hoy se saben los resultados de esta nueva contienda. Incluso empatando, gana Antena 3.


miércoles, 24 de enero de 2018

Maldeojos. Corporación



Corporación
                       (Artículo publicado el sábado, 20 de enero, en diarios del grupo EPI PRESS)
 
     Parece que sí, parece que en Atresmedia hay buen rollito entre la gente que conforma la corporación, y que las caras de La Sexta y las de Antena 3 forman un equipo unido, bien engrasado, y muy afinado. Viene bien esta palabra si tenemos en cuenta la promoción que la empresa ha empezado a emitir en programas estrella, El hormiguero en Antena 3 y El intermedio en La Sexta, donde vemos a Pablo Motos dirigiendo una orquesta en la que hacen el chorra, con humor, desde gente de informativos como Matías Prats a presentadoras de magacín como Susanna Griso, además de actores de sus series como María León o Jon PlazaolaAllí abajo-, y presentadores de concursos como Arturo Valls, Jorge Fernández o Juanra Bonet, y por supuesto Ana Pastor, Wyoming, y Cristina Pardo o Ferreras.
     
     El vídeo está hecho con el culo, es verdad, es un divertimento colegial, una gamberrada que no pasaría la prueba ni en el tribunal menos exigente, pero funciona porque lo que pretende está conseguido, hacer ver que Atresmedia, a diferencia de la competencia de Mediaset, tiene una amplia gama de formatos bien diferenciados, sean de información, de investigación, o mero entretenimiento. Frente a la monolítica oferta de Mediaset, que se reduce a formatos de corte chabacano o friqui –exceptuando gloriosas y brillantes excepciones-, brilla la diversidad en Atresmedia. Por cierto, la otra noche pasó Ferreras por El hormiguero, y Cristina Pardo echó unas risas destacando momentos que apenas se conocen de su jefe, que vivió el chaparrón soportando las puyitas con estoicismo, es decir, dejando claro que el buen rollo parece un sello de la casa.

viernes, 3 de febrero de 2017

Maldeojos. Ni así



Ni así
(Artículo publicado el martes, 31 de enero, en diarios de EPI PRESS)

     Telecinco le ha visto las orejas a la loba Antena 3. Vale que diciembre, después de 27 meses imbatible, le ganara el mes por unas décimas la de Atresmedia, pero ojo, se acabó la broma. Durante enero Antena 3 ha seguido chulita, unos pasos por delante de la otra. Pero todo tiene un límite. En la última semana Telecinco se ha vuelto loca y ha decidido plantar cara. Fíjense si se ha tomado en serio lo de ganar el mes, que sin pudor ni arrobo, sin vergüenza ni recato ha echado mano de una señora a la que había echado de su reino sin contemplaciones por si al entrar a Gran Hermano VIP la audiencia hacía palmas con las orejas y llevaba el programa a audiencias históricas. Y sí, lo consiguió. Pero al revés. La señora Aída Nízar consiguió bajar la audiencia del programa. Hala. Pero los cañonazos de esta guerra para llegar a fin de mes se han diversificado.

     El fin de semana se lo suele llevar Antena 3 con sus películas de saldo y mocos. Así que Telecinco ha decidido emitir un Pasapalabra sin descanso, de lunes a domingo, aunque suponga cortarle una horita a la madre Teresa Campos, que tendrá más tiempo para irse a casa y disfrutar del amor junto a Bigote Arrocet y de camino dar a la audiencia un respiro. ¿Terminan aquí las novedades, la reacción loca de Telecinco, que sabe que la visita de Isabel Pantoja a El hormiguero no es cosa menor? Qué va. Y por eso, de nuevo con el clan de las malagueñas, decidió estrenar el domingo ¡Mamá, qué bien te conservas!, otra entrega de ese horror llamado Las Campos. Y además volvió a emitir Ocho apellidos vascos. Conclusión. Telecinco ha ido tirando con cuatro gilipolleces. Ahora tiene que afinar la basura que echa al ganado. Pues bien, ni por esas.

domingo, 13 de diciembre de 2015

Maldeojos. Potencia informativa



Potencia informativa
(Artículo publicado el jueves, 10 de diciembre, en diarios de EPI PRERSS)

      El despliegue que exhibió el lunes Atresmedia fue toda una declaración. Se montó un programa televisivo de primer orden con cifras apabullantes de cámaras, pantallas, técnicos, luces, 300 personas en las gradas, varias salas paralelas para asesores, para medir el tiempo, 500 especialistas para que el tinglado saliera bien, cámaras mudas en el coche que transportaba a los candidatos desde sus sedes al edificio de Atresmedia, como concursantes de un “reallity” para enfatizar la importancia del evento, recibidos a pie de alfombra por los gerifaltes del emporio y parada de fotos como artistas ante los medios, y no uno sino dos presentadores –perfectos Vicente Vallés y Ana Pastor, que supieron preguntar con autoridad pero sin sacar sus egos de paseo-.

      El plató me recordó al de Ahora caigo, de Arturo Valls, pero sin trampilla –no hubiera estado mal haberla puesto para que se colara por ella Soraya Sáez cuando mentía o apretaba los labios quizá acordándose de Rajoy, tocándose la entrepierna en Doñana, o cada vez que Pedro Sánchez desplegaba su sonrisa, una de las más falsas, huecas, y autosuficientes de la noche-. De haberla tenido, Albert Rivera se habría precipitado por ella. Qué nervioso estaba el niño. El despliegue del lunes fue algo más que un buen programa de televisión del grupo Atresmedia. Quería dejar claro que es la referencia informativa en televisión en España. Más de 9 millones lo confirmaron. Telecinco, a su rollo. Y TVE, por desgracia, no cuenta. Un pero tan gordo que apesta, la ausencia de IU fue clamorosa. Y sí, ganó el debate Pablo Iglesias, el Camacho de la política.

Los candidatos llegan al estudio seguidos por una cámara muda -se ve, pero no se oye lo que dicen- como auténticas estrellas de reallity. Desde horas antes, avivando la audiencia, la realización, la tertulia en el plató, el recibimiento a pie de coche por los mandamases de Atresmedia, las entrevistas a la llegada, todo tenía un aire de gran acontecimiento, es decir, de gran espectáculo televisivo.