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lunes, 30 de diciembre de 2019

Maldeojos. Soy rica


Soy rica
(Artículo publicado el martes, 24 de diciembre, en diarios del grupo Prensa Ibérica)

     Vaya día. Digo el domingo. Desde las siete y media de la mañana, que se dice pronto, se enchufaron las luces de La Sexta para terminar sobre las dos de la tarde, y sin Ferreras ni nada. A esta gente le gusta un directo más que al sinvergüenza Marcial Maciel tocar el culo de los adolescentes, todos legionarios de Cristo, secta nociva que ahora reconoce que este hijo de satanás, amparado por el Vaticano, violó a más de sesenta chiquillos a lo largo de décadas, que alcanzan los 175 si se suman los abusos cometidos por 33 curas de la congregación. Un asco. Habrá tiempo de volver a esta chusma que hace de la fe del inocente un muladar de espanto. La Sexta y La 1 y Antena 3, por más que trataran de vendernos la moto de que harían un programa novedoso el 22, el día del gran sorteo del año, hicieron el programa de siempre. Como tiene que ser.

    Las tradiciones apenas necesitan cambios. Así que vimos lo que siempre vemos. Nos levantamos con el eco de los niños y niñas de San Ildefonso cantando números y premios y al poco rato conexiones en directo en los lugares a los que voló la suerte, y por tanto las caras de la gente brindando con sus tristes vasos de plástico, sus cavas baratos, sus lágrimas, lo de tapar agujeros, los besos, lo oportuno del premio porque “el lunes me iba al paro”. Lo de siempre. Hasta que el premio toca a alguien de la tele. Antonio Miró, de La Sexta, sobrio y comedido, dio las gracias a su tío de Alcoy por repartir el 26.590. Pero la estrella fue otra alicantina, la reportera de La 1 Natalia Escudero, que desde el bar de San Vicente del Raspeig donde hacía el directo, celebró con gritos su propia suerte. María Casado, en el estudio, se partía de la risa. Hala, a disfrutarlo.



miércoles, 5 de junio de 2019

Maldeojos. Divorcio Alcántara


Divorcio Alcántara
(Artículo publicado el sábado, 1 de mayo, en diarios del grupo Prensa Ibérica)

     Veo el jueves en La 1, en La mañana de María Casado, a la madre y al hijo mayor de los Alcántara, a Ana Duato y a Pablo Rivero. Son la familia de la tele, casi la familia de España después de 18 años. El capítulo del jueves, el último de esta media emporada, fue una auténtica bomba, una revolución en el sentido literal. El matrimonio, Antonio y Merche, se separan. No es palabra menor o, como diría el recordado por sus juegos de palabras que no llevaban a sitio alguno Mariano Rajoy, es palabra mayor. He dicho que el matrimonio se separa y que en la época en que eso sucede era todavía una bomba, aunque es verdad que don Antonio Alcántara, o sea, Imanol Arias, le ha dado a la Merche motivos sobrados para mandarlo al carajo, como así fue aunque  luego volvían al fuego del hogar bajo las sábanas.

    Los actores, sentados en el plató del magacín de La 1, contaron interioridades del rodaje y coincidieron en que el equipo, como se dice de casi todos los equipos que en el cine o televisión son, son una familia. Dijo Ana Duato que el último es un capítulo para llorar, y que le gusta que le digan por la calle que viendo tal o cual secuencia hizo llorar a más de un espectador. María Casado despidió su programa, dando paso a Dar de comer, donde el malagueño Dani García demuestra que comer bien no es sinónimo de gastar mucho o volverse loco cocinando. Y llegó la noche, y después de la desafortunada TVemos, casposo programita de vídeos, Cuéntame llegó y vimos a una Merche que dijo ya está bien, cabrón, se acabó el machaque del machito. Pidió el divorcio, años 90 del XX, y Antonio dijo sí con arrogancia de animal herido. Seguirá en setiembre.

lunes, 21 de agosto de 2017

Maldeojos. Lágrimas



Lágrimas
(Artículo publicado el sábado, 19 de agosto, en diarios de EPI PRESS)

     Se ha dicho mucho, incluso gilipolleces de diverso grosor, sobre el atentado terrorista en Barcelona, ese que ha sembrado de espanto una vez más el corazón de la gente decente. Al instante, casi todas las cadenas interrumpieron lo que hacían y se pusieron a manejar la tragedia provocada por estos bárbaros en nombre de un islam tan podrido que no es, que no puede ser el verdadero. La conmoción ocupó las primeras horas, y la redacción de los programas con vocación informativa empezó a echar chispas. TVE, una vez más, parecía estar como coja, como despistada, como ajena. Creo, aunque sin confirmar por mi parte, que BBC World News iba delante, muy delante de nuestra tele pública. Vale, olvidemos el asunto. Al final, como era de esperar, la maquinaria funcionó a tope, y los grandes grupos de comunicación hicieron lo que tenían que hacer, unos con más y otros con menos acierto.
     Ayer no sólo no bajó el torrente informativo sino que, con más datos que aportar sobre la tragedia provocada por estos asesinos, arreció el caudal. Incluso las reinas matutinas, doña Ana Rosa Quintana y doña Susana Griso, como “simples” reporteras de calle, como leonas hambrientas, dejaron su descanso y se agarraron al micrófono en el lugar de la masacre, en plenas Ramblas. Vi a Susana, y les aseguro que no, que no iba de dueña del cortijo. Sin embargo, en todo el lío de opiniones, de mesas de redacción y de expertos de aluvión, de conexiones prescindibles, de datos sin contrastar, de alguna tendencia al sensacionalismo y a la cursi sensiblería, a las palabras huecas, quiero destacar las lágrimas con que María Casado cerró el especial de La 1 la noche del jueves. T’stimo, Barcelona, dijo con los ojos húmedos. Y en ellos nos reconocimos.

domingo, 6 de agosto de 2017

Maldeojos. Trabajando



Trabajando
(Artículo publicado el martes, 1 de julio, en diarios de EPI PRESS)

     La otra mañana me llamó la atención lo obvio. Es decir, alguien, en julio, en su puesto de trabajo, esperando las vacaciones, supongo, en agosto. O sea, el mes raso, el mes de precepto legal –sin entrar en otras consideraciones-. Las estrellas de la mañana y de la noche hace algunos días que se apartaron de los focos dejando en su lugar a gente de su equipo, a “los segundones”. Ni está Susana Griso ni está Ana Rosa Quintana, ni por supuesto la otra dama de la mañana, don Antonio García Ferreras, ni las vedetes de las noches, ni el El Gran Wyoming ni Pablo Motos. Mientras desayunaba, en vez de pasar veloz por La 1, como suelo hacer porque apenas hay asuntos que me llamen la atención, algo me retuvo en La mañana. Secuestros virtuales, se leía en el titular, una frase que forma parte de un lío de compartimentos con imágenes del estudio, de la posible conexión en directo, y del que espera su turno para entrar en otra conexión. No me extraña que las personas mayores no sepan descifrar el galimatías visual.

     La policía acaba de detener a dos delincuentes que forman parte de una banda dedicada a la extorsión. Te llaman por teléfono, te dicen que tienen retenido a tu hijo, te piden una cantidad de dinero, te lían, y hay quien acaba enviando el dinero, en el caso tratado, a Chile. Lola y Carmen cuentan su dramática experiencia. La historia me atrapa. Pero lo que de verdad me llama la atención es ver en su puesto de trabajo a la presentadora de cabecera del programa, a María Casado. La hacía de vacaciones, de vacaciones largas, de un par de meses, como las que se tomaba la divina abstrusa Mariló Montero. Pero no, María Casado estaba en su sitio, trabajando, esperando que llegara agosto.


martes, 7 de marzo de 2017

Maldeojos. El plató



El plató
(Artículo publicado el martes, 28 de febrero, en diarios de EPI PRESS)

     Como todo el mundo sabe, y más en TVE, y más en La 1, y más en el despacho de los jefes, y muchísimo más Sergio Martín, de lengua corta sílabas, el problema de Los desayunos no es ni la pésima calidad de la leche ni el café aguado, ni el azulillo de las letras ni el escaso interés de los invitados, ni los tertulianos cortados por el mismo patrón ideológico, casi todos conservadores, ni el sesgo partidista ni el hedor de su entreguismo al Gobierno. No señor. El problema de Los desayunos es el plató. Todo el mundo lo sabe. Usted, aunque no se lo crea y le importe una cagarruta de cabra salvaje, también. El plató es el culpable de que programa tan principal, en manos de periodista tan sumiso, no levante cabeza. En setiembre, con la nueva temporada, llegó este señor, sustituyó a María Casado, y cayó en picado la audiencia. Aunque no se le entiende mucho porque su dicción es prima de la que usa Javier Cárdenas, algo se pilla.

     En lo que llevamos de curso televisivo se ha cambiado dos veces el tinglado. Un pastón. El primer cambio de cromos rondó los 300.000 euros. ¿Cuál ha sido el resultado con el nuevo plató y la nueva infografía, pero con el mismo espíritu de protección partidista y gubernamental? Pues idéntico bodrio, pero reluciente. Los desayunos tiene la misma enfermedad que el Telediario ya que ambos forman parte de idéntica cuadra. Pero si hasta la sentencia judicial contra el ex ministro José Manuel Soria, que prueba que el amiguito de Rajoy disfrutó de unas vacaciones a todo tren pagadas por un empresario hotelero, se ocultó en la edición del mediodía. Así que nada, a ver cuánto les dura este plató. Que tiene la culpa de todo.

lunes, 2 de enero de 2017

Maldeojos. Maldita navidad



Maldita navidad
(Artículo publicado el domingo, 25 de diciembre, en diarios de EPI PRESS)

     Conforme nos hacemos mayores es más frecuente escuchar a más gente decir que no, que estas fiestas no me gustan. Pero la mayoría, los que pueden, señor Rajoy, los que pueden, se tiran al marisco como si no hubiera un mañana. Este año tengo dos recientes, las últimas poderosas razones, para detestar estas fechas. Hay ausencias tan gordas que ningún Gordo de la navidad ni langosta fresca suplirían, es más, en esta maldita fecha se multiplica el dolor, se agranda la herida, y lo que has avanzado en la despedida se viene abajo y te ves como al principio, hipando por los rincones. Maldita navidad. Los medios, y la tele en particular, han ido creando, desde parámetros en exclusiva económicos, el mensaje de que la navidad es la época de las reuniones familiares, de la vuelta al hogar, del turrón con el que mamá te recibe cuando abre la puerta y te aprieta entre sus brazos al regresar a casa como, como estudiante, como emigrante, sí, ministro Dastis, nada de viajes de espíritus inquietos . Cuando en estas fechas veo que la tele se pone tonta con la historia de la navidad, me pongo loco. Cuando veo que se pone ñoña, me pongo fiero. Quitados los casos concretos, personales, que pueda haber este año, que usted pueda compartir, o arrastrar de otros años, la navidad me da igual. De verdad. Pero soportar la ñoñería a la que nos someten, me supera. La otra tarde, en la 1, en España directo –prometo por mi conciencia y honor que aún se emite-, Roberto Leal, que lo hace muy bien, sin duda, con una jovialidad espontánea, nada envarada, con su pizquita de humor y retranca, cerró el programa colocando figuritas del belén navideño que se ha montado en el plató, con sus ovejitas, conejitos, pastorcitos, vaquitas, y hierbecita. La leche. No sin antes, no olvidemos que estamos en España directo, hablar del tiempo y de visitar restaurantes o dar recetas de todo tipo de comidas. Y de cantar villancicos a la virgen María en un pueblo malagueño, Casarabonela, en la Sierra de las Nieves.

Peces en el río
     La tontería, y el montaje, y lo falso, y lo grotesco, y la vergüenza, llega con otro espacio de corte parecido, Andalucía directo, que veo al visitar a un familiar que ha elegido, por encima de cualquier otra cadena, a Canal Sur como animal de compañía. Canal Sur se vuelve majara por estas fechas. Créanme, es insufrible. El Roberto Leal de Andalucía directo es Modesto Barragán, que a veces va dando paso a conexiones de una futilidad insultante, como cuando la reportera de la redacción de Almería se va a Tíjola, por el Valle del Almanzora, y arma una crónica con cuatro vecinos que cantan al lado de una hoguera hecha con palés “pero mira cómo beben los peces en el río, pero miran cómo beben por ver a dios nacío” –que sí, que sí, que esto se canta todavía en mi tierra sin que la gente esté borracha-  mientras ella le planta el micrófono a un tal Manolo, que trata de explicar no sé qué sobre no sé qué fiestas de santa Lucía. Un sindiós. No hay duda, Andalucía sigue siendo, fomentado con un descaro indignante por su tele pública, la tierra de María Santísima. El guitarreo, las palmas, las saetas, las romerías, las vírgenes y los cristos, y ahora los rancios villancicos, esculpen con mimo la imagen que luego molesta tanto de una tierra festivalera, sacristana y rancia y con un arte que no se puede aguantar que sería capaz de matar por sus santos y su niño dios. Maldita navidad. Por si faltara algo en estas fechas, hasta la Corona se pone estupenda y saca al rey para que nos dé la cena de Nochebuena con un discurso que nadie escucha, que a nadie en casa interesa, y que los medios se toman muy en serio porque al día siguiente, escrutando en el texto, el Telediario lo divide en bloques, economía, paro, terrorismo, partidos, en fin, más de diez minutos de sumario resaltando obviedades y simplezas de Felipe VI, que tuvo a bien retratarse con su familia hace unos meses para que Ana Rosa Quintana, la tertulia del corazón de María Casado en La mañana de La 1, o las Amigas y conocidas de Inés Ballester se descuernen analizando cada pliegue de la sonrisa o la dureza del gesto de la reina Letizia Ortiz, una foto de familia real deseando a los españoles felices fiestas, feliz Navidad. Maldita navidad.

Y también falaz
     ¿Falta algo? Claro, coño, Raphael. Y el puto tamborilero. En su lugar, como tocaba, ya que La 1 lo tiene claro, Miguel Bosé. Especial de Miguel Bosé. Un año, uno. Otro año, el otro. Y así la granja no se solivianta. Conservador un año, progresista al siguiente. No creo que sea la razón, de verdad, porque añadiría más hilaridad al estupor. Sí, claro, dirá el gerifalte de turno, también hay especiales navideños de Dani Martín y de la italiana Laura Pausini, que tirando de imaginación ha montado un repertorio que me pone los pelos del sobaco de punta por su atrevimiento vanguardista. Escuchen. “Jingle bells”, “Blanca navidad”, “Feliz navidad”, “Adeste fideles” y hasta “Noche de paz”. ¿Cómo se han quedado? Quizá haya que traer aquí y ahora el vídeo que por su cuenta, al margen de las televisiones, ha grabado Antonia San Juan, que ha hecho un retrato distinto de estas fiestas, que por supuesto la mayoría, pero muy mayoría, viven ajenas a su razón de ser, es decir, unas fiestas religiosas que han quedado en unas fiestas para honrar, mejor, al dios del consumo. Llama a su trabajo Navidad falaz, y así es, puro engaño, falsedad y ñoñería a raudales para encubrir el insoportable hedor de la manipulación sentimental al servicio del engranaje económico. Hasta a los de First dates se les va la pinza y emiten un First dates Christmas y los zumbados de Cuarto milenio zoom se ponen estupendos y se hacen preguntas del tipo ¿cuándo nació Jesús?, ¿qué fue la estrella de Belén? ¿por qué hay etapas de la vida del Mesías de las que apenas se sabe nada? Íker Jiménez, payo, cómete un polvorón y habla al mismo tiempo a ver si esturreas la bola, y luego te entretienes explicando su misterio. En fin, el Gordo no suple a nadie, pero un año más ha pasado de largo, el muy cabrón. Maldita navidad.

La guinda
Vale, y La voz
Esta semana no sólo terminó Velvet por todo lo alto –con bodorrio, claro- sino que lo hizo La voz, una pachanga para descubrir talentos que se comerán al mundo, pero que sus bocados apenas notará nadie. A Telecinco le importa la música y los artistas como a mí Telecinco. A ver, en serio, ¿quién recordará, dos días después de haber ganado La voz, el nombre del ganador? Es más, ¿quién ha ganado?