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domingo, 5 de marzo de 2017

Maldeojos. Eurorrisión sí que puede



Eurorrisión sí que puede
(Artículo publicado el domingo, 26 de febrero, en diarios de EPI PRESS)

     Lo que no consigue la manipulación, lo consigue Eurovisión. Ni el PSOE de la gestora más molona a este lado de la derecha, ni el Ciudadanos más de donde sople el viento de ese lado de la oportunidad, ni el Podemos más ladrador de ese perro de la unidad y de la humildad mientras sea yo el que mande y para rubricarlo pongo caras muy severas, han dicho esa televisión del PP es un insulto y debemos unirnos para terminar con la historia de una tele pública al servicio ciego de un Gobierno encantado de tener un artefacto tan molón. Nada. Al Consejo de Informativos le duele la lengua de gritar el sesgo y la falta de rigor y credibilidad que impera en TVE, y que un espectador no muy avezado huele hasta con máscara, pero como el apóstol que predicaba en el desierto, la oposición mira a otro lado como si ese atropello no fuera suyo. De ahí a la complicidad, un suspiro. Y ya van unos pocos. Lo descacharrante de lo que viene a continuación es lo que viene a continuación, que diría el alcalde de Bienvenido Míster Marshall, cualquiera de los hermanos Marx, o el mismísimo Mariano Rajoy, talento innato para frases marcianas de verborrea hueca, como la de los jurados que proliferan en los chiringuitos que cada cadena tiene a bien montarnos para castigar a una audiencia entontecida y alelada y a un arte machacado en vano, como los que nombran a un dios en ídem. Yo os maldigo y os recuerdo que un gatito muere cada vez que Eva Hache abre la boca sabiendo que está en plano para dar a entender que el etcétera que se comerá el olvido la está asombrando, o cada vez que Risto Mejide se pone intenso para justificar su sueldo, o cada vez que Javier Cárdenas, con su media lengua, decía muy serio no sé qué del concursante que aspiraba a ir a Kiev para la cita eurovisiva. Y aquí viene lo gordo, lo bueno, lo que nos llena de pasmo y perplejidad como a un monarca zumbado de la vieja escuela le llena de orgullo y satisfacción.

Falla bananera
     Ha tenido que ser el lío que se ha formado con la elección de un tal Manel Navarro para ir al festival de Eurovisión 2017 el que ha destapado una caja que atruena y apesta. Aquella noche, tal como aquí comenté hace unos días, hubo lío, ruido, furia, hooligans de unos y de otros, presiones, malos modos, se dice que golpes, amenazas, intereses y amistades entre un jurado, Xavi Martínez, y el ganador, cláusula que según las bases de RTVE hace incompatible a ese miembro con la función que de él se espera, corte de mangas con chulería del elegido a quienes gritaban tongo, tongo, tongo, y todo ello en el marco de una gala bochornosa. Qué pena que Virginia Díaz, la presentadora de 180 grados en RNE y de Cachitos en La 2 formara parte del sahumerio. De hecho ha dicho que se le han quitado las ganas de volver a participar en el jurado. Más. La hija de Toñi Prieto, directora de entretenimiento de TVE, y por tanto una de las responsables de Eurovisión, está vinculada al equipo de Manel Navarro ya que trabaja para Sony Music, la discográfica del cantante catalán. Vamos, un desatino de sur a norte y de este a oeste, y que la cara desencajada y la sonrisa como untada de gas nervioso del presentador que perpetró Objetivo Eurovisión, Jaime Cantizano, reveló en cada plano que le pinchaba el realizador. Dicho lo anterior, centrémonos en lo importante. Todos los partidos, todos los partidos, que se dice pronto, han pedido explicaciones para que la dirección de TVE explique qué ha pasado con la elección del representante español, porque el asunto es, cómo decirlo, de vital importancia. ¿En serio? ¿Es de vital importancia que todos los grupos políticos se unan para averiguar si hubo tongo, si no lo hubo, si el representante español es el mejor, o si TVE ha perdido credibilidad con esta falla bananera?

¿Protestar?
     Me parece un disparate de los gordos, de los sonados, de los que pasarán a la historia de la política como panocha podrida, como fiesta de amigotes, como perversión de la cosa pública con dinero de todos. Me recuerda a ese clamor que echa a la calle a miles, miles de ciudadanos que protestan porque la Seguridad Social o Hacienda o quien quiera que sea denuncia que algunos clubes de fútbol nos deben pasta a todos al no pagar lo que sí paga cada menda como usted y yo. Nunca entendí esas protestas callejeras apoyando al estafador, al que se burla de la gente, en vez de apoyar la investigación para pillarlos y, denunciados –clubes, instituciones, particulares, empresas- que paguen hasta el último euro. Pues con esto de Eurovisión, “Eurorrisión”, se dijo en Más vales tarde, igual. Los partidos, todos, se unen pidiendo explicaciones a TVE por el fiasco en la elección de un cantante, pero callan ante la descarada degradación de la tele pública. Javier Maroto, vicesecretario nacional del PP, declarado fan del festival, nombró cada mesa de su boda con Josema Rodríguez, boda gay a la que asistió Rajoy, con artistas que habían pasado por el festival. Raudo, en el colmo de la extravagancia y el delirio, ha movido ficha para interesarse por el tema. No de la manipulación e independencia de RTVE sino por el sistema de votación y las circunstancias de la elección de Manel Navarro. El diputado del PSOE José Manuel Camacho pregunta en el Congreso por el “tongo” del que usted habla, diría Mariano el fuerte. Y así todos los demás. Mientras, luchador, solo, el Consejo de Informativos lleva a esa plaza 2.225 firmas para protestar contra el descaro manipulador de la actual dirección de TVE y por tanto contra la falta de libertad con la que trabajan los periodistas que no tienen la lengua larga y sedosa, como los elegidos para masajear el culo del Gobierno y el PP. Así que es lógico pensar, como cada vez más se piensa, que hay connivencia y complicidad con la dirección de TVE, y que los partidos apoyan su rumbo y su línea. Es un asunto menor. Eso sí, que nadie toque el festival de Eurovisión. Los partidos se unen para pedir transparencia y rigor, coño, que nos jugamos mucho. Los directivos de TVE, retorcidos, se descojonan de la risa.

La guinda
Aquí la tierra
Hasta en fin de semana. Aquí la tierra no sólo se ha asentado de lunes a viernes en La 1,  con audiencias fenomenales, sino que ahora amplía su emisión al domingo. Excelente idea. Aquí la tierra es un programa que ha sabido hacer de la información del clima, del planeta, la naturaleza, la gastronomía, o las profesiones olvidadas un espacio atractivo. A Jacob Petrus lo sustituirá en domingo el risueño Quico Taronjí. Larga vida.

jueves, 7 de julio de 2016

Maldeojos. PP, todos gays



PP, todos gays
(Artículo publicado el domingo, 3 de julio, en diarios de EPI PRESS)

      Pasó el desfile del Orgullo, pasó una Noche Temática memorable en La 2 recordando el 28 de junio de 1968 en Stonewall, el bar neoyorquino frecuentado por homosexuales donde la policía hizo redadas, provocando el inicio de protestas cuyo eco, a lo largo del mundo, en algunos lugares con consecuencias terribles, aún perdura, una historia de largo recorrido por conseguir lo obvio, que la condición sexual no marque a los ciudadanos, que las leyes no discrimen por esa cuestión, que si se apela al orgullo es porque a más de un preboste, político o religioso, le gustaría seguir sometiendo, siempre dentro del armario, ocultos, a esta banda, un “imperio que quiere acabar con la familia”, decía hace nada Antonio Cañizares, el arzobispo de Valencia, al que sólo le falta encaramarse a una carroza, con sus sedas rojas y sus arreos, para integrarse.

      Pasó todo eso, y pasó hace unos días un extraordinario Late Motiv en #0, convertido, cadena y programa, en auténticos dulces para el espectador. Andréu Buenafuente hizo su especial Noche temática dedicando el programa al colectivo LGTB. Monólogos, el coro de voces, los invitados, todo tuvo un contenido divulgativo, de concienciación, normalización y visibilidad, y de diversión, claro. Entre los invitados, el waterpolista Víctor Gutiérrez, un campeón deportivo que ha tenido el arrojo de hacer públicos sus gustos sexuales para hacer ver que también en ese campo –como en todos, válgame el cielo- hay miembros del “imperio”, y el joven árbitro de fútbol, la hostia, de fútbol, Jesús Tomillero. Y del PP. El mundo tembló. Dijo que el 99% de los del partido son gays. Sabíamos de Javier Maroto, pero ¿Cospedal también? Ay, que me da.


miércoles, 23 de septiembre de 2015

Maldeojos. La boda gay



La boda gay
(Artículo publicado el domingo, 20 de setiembre, en diarios de EPI PRESS)

      La boda gay. Así se refería la Bien Peinada a la boda que hace unas horas tenía lugar en Vitoria –si los novios no se han echado para atrás- entre Javier Maroto y su ya marido Josema Rodríguez. Javier Maroto fue alcalde de Vitoria, un alcalde muy votado, hasta las últimas municipales, y ahora, dentro del PP, es vicesecretario sectorial, como suena, un cargo enorme creado a la medida del vitoriano, cargo que lo ha catapultado al núcleo duro del partido aunque nadie sepa bien qué es ser vicesecretario sectorial. Un premio, es un premio. Hablaba Ana Rosa Quintana de boda gay ante la ultra liberal Esperanza Aguirre, y se dilucidaba si era conveniente o no, si iría o no, si tendría que ir o no a la boda del amigo Mariano Rajoy, que recurrió ante el Constitucional las bodas gais por “desnaturalizar el matrimonio” ya que el demonio Zapatero quería destrozar desde la palabra el matrimonio de toda la vida, el único, el que se da entre un hombre y una mujer, un matrimonio como dios manda. Haya ido o no haya ido Rajoy, que ha ido, el ridículo está hecho. Tal como aquí dijimos, igual que lo dijeron millones de personas, la realidad acabaría desbaratando la ceguera política, el empecinamiento y la hipocresía por amarrar unos cuantos votos del lado más conservador y católico de la derecha más rancia. Y con la boda de Javier Maroto se ha hecho visible ese cinismo, se han colocado en el lugar que les corresponde aquellas soflamas, aquel rasgarse las entrañas, aquellas declaraciones teatrales, aquel temblor de monja asustada que teme que el matrimonio entre un hombre y una mujer se hunda porque el matrimonio entre personas del mismo sexo lo que pretende es obligar, a cañonazos, a que todo el que tenga pito se case con el que tenga pito, y la que tenga rajita se case con la que tenga rajita, obligar a que se case el secretario con el ministro Jorge Fernández, y la telefonista con Fátima Báñez

En la misma imagen dos personas que hicieron mucho en este país por normalizar, con la ley en la mano, lo que en la calle ya era normal. Pedro Zerolo fue un activista que no dejó de pelear por la igualdad entre ciudadanos al margen de sus gustos sexuales, y José Luis Rodríguez Zapatero el presidente de un Gobierno que, pese a quien pese, abrió de manera imparable una ventana en este país que de repente se hizo más respirable y justo aprobando la ley de matrimonios entre personas del mismo sexo con los mismos derechos que los matrimonios heterosexuales.


Hombre y perro

      La realidad, de nuevo, revolcando en la arena del desprestigio la mera estrategia política hecha no de sinceras convicciones sino de cálculos electorales. Ahora Rajoy y algunos más de su cuadrilla han viajado a Vitoria a la boda de su amigo maricón. Y este país sigue en pie aunque las manzanas se unan con manzanas y el caldibache de las peras maduras manche la comisura de las fauces hediondas de Ana Botella. Mira que esta gente dijo barbaridades. Como las dijo y dice la empresa católica. Llegará el día, y lo vuelvo a escribir aquí, que los gerifaltes religiosos, esos que encienden los púlpitos con provocaciones de una simpleza intelectual parecida a la de Mariló Montero, unirán en santo matrimonio a hombre con hombre y mujer con mujer. Será en cuanto la clientela les dé, más, la espalda y vean que el negocio, oh, no es el que era. Al tiempo. A mí me da igual que Mariano Rajoy haya ido a la boda de Maroto con su novio, pero me alegra que el presidente de mi Gobierno lo haga. Se la ha tenido que envainar. Que se joda. Sí, suena fuerte, pero se lo merece. Es lógico que los medios de comunicación, y la tele sobre todo, destaquen lo que apenas destaca nadie en la vida ordinaria, en el día a día. La gente va a bodas. Punto. Que sean bodas entre hombres o entre mujeres –y no, no son entre hombre y perro o mujer y rana, como decían algunos alcaldes del PP, que se negaban a casar a “esta gente” o que había que “tomar  bicarbonato para digerir todo esto”, o como aquel que decía en Pontones que él no casaría a personas del mismo sexo porque tienen los mismos derechos pero son “personas taradas que nacen con una deformación física o síquica”-, que sean bodas entre hombres o entre mujeres hoy no es relevante en este país que acuchilló la tarima enmohecida de un PP meapilas. 

Es la imagen del cinismo, y de la claudicación. Muchos de los presentes en la foto, y otros cientos que no aparecen, todos del PP, se llenaron la boca de anatemas, se rasgaron sus vísceras anunciando el apocalipsis, vislumbraron un mundo catastrófico, el fin de la civilización, la madre que los parió. Y ahí están, como si nada. Modernos y sonrientes. Felices. Haciendo uso de una ley -bienvenidos a la realidad- contra la que lucharon hasta hace dos minutos. Mintieron a sabiendas, como en tantas ocasiones. Ahora, después del daño y sufrimiento causados, se limpian las manos como el que se quita el polvillo de encima.



El pobrecito Han

       Si no hubiera sido por todo lo dicho, por la cizaña con la que cargaron contra la ley de Zapatero de la que ahora, como es lógico, se aprovechan, la boda gay mentada de la que la tele ha hecho un tema específico, nadie hablaría de ella, salvo como un eco de sociedad por la relevancia del casado. A tragar quina, señora Mariloli Cospedal, bruja. Bertín Osborne, el eminente vocalista de rancheras, dice que si te bajas los pantalones una vez –si hubiera bajado su caché para hacer de entrevistador en En su casa o en la mía, esa vergüenza por la que pasó Jesulín de Ubrique o la nieta de Franco- ya no te los puedes subir nunca. Lleva razón el “machoman”. El PP se los ha bajado tantas veces que a estas alturas sería capaz de decir que la ley del matrimonio homosexual es cosa de ellos. Y que Mariano es la loca más loca del reino. Hubiera sido un puntazo ver al presidente a lo Priscilla por las calles de Vitoria, con taconazos, rímel, y peluca. Y ya puestos, y sin salirnos mucho del corral popular, hablemos de Mariló, una vez más. Dice la sandia que “los periodistas no tomamos parte ni de un lado ni de otro” al tiempo que defendía la celebración del salvaje alanceamiento –ya está en la RAE- del llamado Toro de la Vega haciendo comparaciones de necia entre la muerte del toro y la de, por ejemplo, el pollo o el pescado como alimentos. O sea, resumiendo con las palabras del magín de la criatura, que al toro se le han dado buenos piensos, “ha vivido bien, y todos comemos carne”. ¿Cuándo la echan, oiga? Totalmente, diría David Bisbal con muchos aspavientos  poniendo los ojos en blanco, como en trance, cuando ni su lengua ni su cerebro tienen nada que decir, de ahí que todo el rato esté como ido en La voz kids. Y como otro ego criado con sebo no puede estarse quieto, salta Mercedes Milá desde su pista para retomar el tema gay. Ay, soltó la sardesca refiriéndose a un tal Han de HG16 “si además de chino es gay… pobrecito”. Válgame, don Javier Maroto y don Josema Rodríguez, menos mal que ustedes son sólo gais. No son ni chinos ni, mucho peor, catalanes, y que la boda es en Vitoria y no en Barna. La imagen de Rajoy con barretina ya sería demasiado. 

Estos pájaros no pueden faltar en este resumen de imágenes que recuerda dónde estaba cada uno. Insisto, esta peña acabará casando en sus templos a personas del mismo sexo. Al tiempo. Es un negocio del que no pueden estar ajenos.


La guinda
¿Bingo?
Estoy convencido de que la dirección de TVE tiene callos en las manos de frotárselas. La otra noche En tu casa o en la mía fue el programa más visto. Hizo un 15%, casi 3 millones de personas. Fantástico, ¿no? Pues no. Ese programa es indigno de una tele pública. Ni el presentador, Bertín Osborne y su zafia naturalidad, ni el perfil de los invitados –el último, Jesulín de Ubrique- tendrían que ocupar ese tiempo en La 1.