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miércoles, 9 de noviembre de 2016

Maldeojos. El debate



El debate
(Artículo publicado el sábado, 5 de noviembre, en diarios de EPI PRESS)

     Venga, me uno a la corriente. Seguro que ustedes, más de una lectora y más de un fiel lector, estarán ya del rollo este hasta la pezuña del cerebelo -¿existe?-. El lunes tuvo lugar en el Palau Sant Jordi el concierto de los concursantes de Operación Triunfo a los quince años de haber terminado el programa. Durante este tiempo ha dado lugar a que Rosa López pula su cuerpo afilando su figura sin apenas grasa a la vez que se dejó por el camino parte de su intensa voz. Ha dado tiempo a que David Bisbal haya cambiado de pareja unas cuantas veces, siendo la primera Chenoa, otra chica de OT. Y ha dado tiempo a que TVE se hunda en un barro espeso de descrédito. La idea de reunir a los triunfitos ha sido un triunfo en audiencia, en comentarios, y ha vuelto a colocar a la televisión pública en un peldaño del que se bajó hace años. Negocio redondo.

     Este país va tan a la deriva, su corazón está tan roto, necesita tanto mimo y cuidados de mamá entregada, que ha hecho de la anécdota un debate nacional en medios, redes, y ha sido tratado por el Telediario de la televisión pública como si de verdad el beso no beso de Chenoa a Bisbal, después de cantar “Escondidos” ante un auditorio embobado, fuese una noticia de alcance y como jamás trató ningún caso de corrupción del PP. Hasta las cadenas de la competencia han participado en esta pueril disquisición. Me pregunto si Hora punta, ya saben, el programa de Javier Cárdenas, el señor al que se le entiende sólo la mitad de lo que dice, seguirá llevando a Álex Casademunt, de 35 años, o sea, un tío hecho y derecho, para que siga contando tonterías del encuentro. Para cobra, la de Rajoy a Jorge Fernández –ex de Interior- y a su ángel Marcelo, el aparcacoches. 

lunes, 7 de noviembre de 2016

Maldeojos. Triunfitos sin traka tra



Triunfitos sin traka tra
(Artículo publicado el domingo, 30 de octubre, en diarios de EPI PRESS)

     Este país es la bomba. Después de 15 años va la televisión pública y resucita el espíritu de Operación Triunfo para levantar una audiencia que ni con viagra reaccionaba. Hubo en algún momento de OT. El reencuentro casi 10 millones de espectadores ante la tele por si se obraba el milagro. La cosa iba de ver juntos, de nuevo, a David Bisbal y a su ex, doña Chenoa. Se montó una batalla de Lepanto en las redes porque apenas hubo roce, rollo, miradas, besitos, y se comentó muchísimo cómo el de Almería corrió para abrazar a Rosa, tan sensible, dejando a Chenoa así, como mustia, arrinconada, y se dijo que el de los ricillos de oro, avemaría, por qué no te irías, ni siquiera la miró, es decir, practicó el más absoluto de los desprecios, y las tertulias, y los magacines, y las páginas web y las redes sociales empezaron a hervir, incluso por encima del miedo que Rajoy el Invencible, el que sabe gobernar sin mover un músculo viendo pasar el cadáver de sus adversarios con el puro en la boca, metió en el cuerpo de las abuelas al decir que la hucha de las pensiones se la llevó el tío del saco, y que la cosa se agota el año que viene. Qué mal se porta conmigo Twitter, dice Bisbal moviendo la cadera saltando como una cabra serrana. Ha sido tanto el revuelo en la última semana que a un tris estuvo, digo yo, de meterlo en la escaleta Ferreras, que volvió a generar energía eólica con sus manos estos días de especiales dedicados a la investidura y al PSOE, el nuevo amiguito del PP. Los que sí han visto un filón, una pieza que no piensan soltar, son los de Hora punta. Cada día llevan a un triunfito para que cuente interioridades del encuentro convirtiendo la tele pública en un Sálvame hediondo  gracias al magisterio indiscutible en cuestiones de frívola banalidad del lengua de trapo Javier Cárdenas, el pimpollo que aconseja a los que le criticamos que “sigan en su mundo de mierda desde la amargura”.  

Rosa de España
     Pero esta semana, para pasmo de seguidores y alegría de un país que premia la rapiña y la corrupción, Bisbal y Chenoa no sólo ensayaron para contar juntos su, dicen, mítico Escondidos, canción donde se cogieron de la mano hace 15 años, se miraron como dos tórtolos, y saltaron chipas de amor, sino que se abrazaron. Lloraron hasta las abuelas, olvidándose  de que el Gobierno, que decía que la crisis y esas mamandurrias fueron superadas, se fundió los ahorros como un putero se gasta la paga en vez de pagar la hipoteca. En la segunda entrega de OT. El reencuentro se ha visto a un Bisbal integrado, alegre, casi con ganas de formar parte del grupo que los triunfitos tienen en Whatsapp, otro de los asuntos más debatidos en un país que sabe elegir muy bien lo que preocupa y lo que no. Así que Bisbal de divino alicaído, nada. Divino, divino. ¿Y Rosa, qué me dicen de Rosa López? De ser la Rosa de España pasó a profesional de concursos. ¿Pasapalabra, Saber y ganar? No, además de OT y Mira quién baila, ahora Tu cara me suena. Rosa dejó de ser un patito feo, dejó de ser la Mary Beard de Armilla por desgarbada, por sus toscas maneras y su escasa elegancia, y ahora sonríe sin poner los labios así, apretados, tan raros como los ponía, tratando de tapar sus paletas desparejas, su complejo de niña de pueblo sin cultura ni maneras, ahora sonríe porque el dinero le sirvió para arreglarse los piños, cuidar su cuerpo, quemar las mil arrobas de grasa que le sobraban y sacar la mujer guapa que siempre llevó dentro, pero… Pero Rosa se olvidó de su voz. Es una auténtica diosa menor, una mujer que pudo ser divina y sólo, por ahora, es divina a medias.

Bande-Ritas
     Eh, eh, que yo estoy aquí, grita dando a entender que sigue siendo divina Rita Barberá, la Bande-Ritas valenciana, la fallera con menos arte del Cabanyal y más allá, que cuelga en sus ventanas un puñado de banderas como las locas hurgan en la basura no por necesidad sino para llamar la atención. Tiene que ser duro serlo todo y de golpe, divina demediada y en apuros, tener que salir de casa no sin antes asegurarte de que espera el taxi para no tener que decirle a los soplapollas reporteros, gracias, a ver, ¿me dejas pasar?, por favor, ¿me dejas pasar?, y salir por patas, con la corona por los suelos, enfurruñada, porque el 21 de noviembre,  sí o sí, tendrá que sentarse ante el juez como imputada por blanqueo de dinero –supuesto- cuando la hoy senadora –manda cojones que estos lagartos doren sus lomos, y sus cuentas, tocándose la seta en su escaño- era alcaldesa del PP. Yo que ella, para cambiar de vida y hacer de mi presente algo tan potente que borre mi pasado, haría como ha hecho el apuesto, circunspecto  y almidonado presentador de la FOX, que se ha echado al porno duro entre señores. Hasta hace nada era Jim Walker, pero no sólo dejó el cue y el pinganillo por un pinganillo de 20cm sino que se ha convertido en un reputado actor de picha brava conocido como Dallas Steele, chico duro que se cruza el pecho con correas de cuero, mira torvo a cámara, y enseña unas tetas tan duras como el gesto de nuestra divina valenciana. ¿Se imaginan que hiciera algo parecido Vicente Vallés o, dios no lo quiera, Pedro Piqueras, o ya puestos en modo pide por esa boca Pedro Sánchez? Por cierto, hablando de guarrerías, notición. ¿El PSOE se ha retirado a un convento de clausura para expiar sus muchas faltas y redimirse ante sus votantes? Tonterías. Se estrenó esta semana Super Shore en MTV. Me quedo, pero loco de atar, con una tal Manelyk o algo así. Es una especie de reina de burdel de carnes duras que canta letras profundas sobre la condición humana en Todo lo hago rico, papi. Ahí va. “A ver cuánto mide lo que traes ahí –y su mano, en el vídeo,  desabrocha la bragueta de un hormonado-. Nah, eso no vale pa ná. Tú no traes traka tra. Tú eres puro bla, bla, bla”. Temblad, triunfitos, os espera un futuro de divinos alicaídos que no valéis pa ná porque no traéis traka tra.

La guinda
La puntilla
En serio, ¿alguien ve Hazte un selfi en las tardes de Cuatro? El programa que presenta Uri Sabat empezó como un Diario de Patricia para jóvenes. No coló. Reformaron la cosa, contaron con Adriana Abenia y metieron contenidos con sello Mediaset, es decir, empezó el declive hablando de Gran Hermano y otras estupideces. Esta semana han ido más lejos. Cuentan con una tal Laura Matamoros, hija del ídem. Sin comentarios.

miércoles, 2 de marzo de 2016

Maldeojos. Chicas de Dior



Chicas de Dior
(Artículo publicado el jueves, 25 de febrero, en diarios de EPI PRESS)

     Aspiran a ser chicas de dios, y si no, ya que están con el lío de cámaras y esas cosas, chicas de Dior. O de Interviú. El friquismo no para. No tiene límites. Quiero ser monja se llama el nuevo “docurreality” de Cuatro, cien por cien caca de Mediaset. Yo cuando oigo estas cosas sólo pienso en cantar como un loco “quiero ser santa, quiero ser beata, quiero ser carbonizada, azotada, flagelada, levitar por las mañanas y en el cuerpo tener llagas”. Se me viene a la cabeza Parálisis permanente y su tremenda canción de los 80 del siglo pasado, cuando aún había artistas que escribían letras y componían músicas que, por fortuna, todavía no conocían la plaga llamada flamenquito, y no existían ni Pitingo ni Andy y Lucas. Por no existir no existía ni David Bisbal. Lo de Quiero ser monja es el último delirio que anuncia Cuatro. Que no falte de nada a sus fieles.

     El amor por Alberto es casi como el amor de Dios, dice una de las aspirantes. Ya está la tensión creada. O carne de macho o potente e irrefrenable llamada del espíritu. Esa es la nuez que han de romper las aspirantes a monja. O el pecado de la calle o la seguridad de los muros del convento. Dice la cadena que para que las cinco aspirantes, y las cámaras, traspasen los muros del cenobio, cuentan con el permiso del arzobispado de Alicante, Granada, y Madrid, escenarios de esa misa a muerte, como todo espectáculo catódico por la audiencia, entre el mundo, el demonio y la carne. Estas chicas van a tener más suerte que las adolescentes indias que llegaron a las Mercedarias de Santiago y no han visto la calle hasta que una que consiguió salir denunció la situación. Esta historia sí que tiene un documental. Pero sin chicas Dior.
Sin comentarios. La imagen rezuma fe y amor a Dios -¿o Dior?-. Esta gente no conoce los límites. La foto es de la versión inglesa del programa, según me apunta una hermana en Dior. O no. Ni me molesto en comprobarlo. Me encanta pecar.




martes, 29 de diciembre de 2015

Maldeojos. Ropa vieja



Ropa vieja
(Artículo publicado el domingo, 27 de diciembre, en periódicos de EPI PRESS)

      Cada zona tiene su forma de decirlo y hacerlo. Me refiero a una de las formas de ahorro que se aplica a la economía familiar, esa que un día lleva a la mesa de hoy la comida sobrada de ayer. Que si restos de cocido, que si cazuela, que si tortilla o caldo, o que si lentejas y un poco de pollo. ¿Le suena? Se hace en todo el mundo. Se llame como se llame. Sobras, ropa vieja, en fin, que no se puede tirar nada, que es a lo que voy. A la carne del otro día le picas unos ajitos, la deshebras, le das una vuelta, y hala, parece otro plato. Aquí no se tira nada, ni un maldito confeti. De hecho TVE lleva años poniendo idéntico plato por estas fechas, se llame como se llame, pero sabe a lo mismo porque lleva idéntico condimento, Raphael, una presencia tan poco televisiva como la del rey, platos rancios, enquistados, familiares, sí, pero con idéntico destino. Se pasan el mismo día, la Nochebuena, pero nadie ve ni a uno ni a otro. Es al día siguiente cuando TVE vuelve a emitir el tostón de los villancicos del andaluz y los telediarios te resumen el discurso de Felipe VI y te enteras de lo que dijo anoche. TVE también nos pone ropa vieja cada Navidad. ¿Desde cuándo, se llame como se llame, vemos Telepasión? La columna de hoy está trazada con la idea de recuperar restos, ideas en el cajón, ropa vieja que no se debe tirar, programas que acabaron pero merecen mención ya que en su día, enmarañados por otras columnas, no fueron atendidos. En estas dos o tres últimas semanas han desaparecido de la parrilla algunos programas sin que hayan producido conmoción en la audiencia. No arrastraban multitudes, no generaban demasiado ruido, pero se fueron para siempre o acabaron su temporada con un silencio injusto. 

Vaya, Santiago Segura. Con este tipo me pasa igual. Es como la nata, la leche, la mantequilla -puafff- el queso que no me gusta en las comidas. En cuanto huelo que una comida lleva alguno de esos ingredientes, fuera, se acabó, ni la pruebo. Lo vea donde lo vea, para mí se acabó el programa.
Órbita Laika
En las cocinas de La 2 se preparaba un plato divertido para consumir ciencia de forma tragable. Seguro que los puristas –se reía hace poco Pablo Motos de ellos hablando del sonido de la guitarra flamenca con Richard Gere, enamorado del instrumento español- retorcerán el morro con el espíritu del programa Órbita Laika, que hablaba de ciencia sin perder el sentido del humor. Presentado por Ángel MartínSé lo que hicisteis, La Sexta, junto a Patricia Conde- no es el que más me gustaba para esa empresa. Es un señor que hace broma pero hay un trasfondo de tristeza en sus maneras, un tipo que no parece poder controlar su enfado con el mundo, un descreído casi profesional que hace de la ironía un vinagre no siempre agradable. En el último programa de su segunda y, quizá, última temporada, se habló de nuevos materiales, del funcionamiento del gusto, es decir, de cómo funciona la lengua, ese enjambre de células, papilas, glándulas, una herramienta asombrosa que nos permite saborear, humedecer la boca, hablar, o sentir. Se habló de la sociedad antes de la llegada del dinero, y de cómo, aún sin haberlo, ya había ricos y pobres. Lo mejor de Órbita Laika, sus colaboradores, América, José Cervera, Antonio Martínez Ron, o Clara Grima. Es un programa de nivel que la televisión pública debería de mantener, incluso mimar. Pero… Pero no es seguro que sea así, como tantos otros programas de calidad maltratados por una dirección no sólo errática sino enemiga de la propia televisión pública. Es un dolor que RTVE esté al albur del último Gobierno, que su rumbo dependa de Moncloa. Claro que si en asuntos tan principales como la Educación, con mayúsculas, saltan los garrotazos goyescos y cada cambio de Gobierno supone un cambio en los planes educativos, ya me contará el lector lo que les importará –más allá de que esté a su servicio- la calidad de la radio y televisión públicas.  
Colaboradores y presentador de Órbita Laika

Bisbal en Nepal
Otro que se fue, pero por un tiempo, es Planeta Calleja, de lo poco que aún se puede ver junto a Las mañanas de Cuatro, que presenta Javier Ruiz con buen pulso, en una cadena que ha ido dibujando un perfil de bordes difusos. Vi la entrega dedicada al viaje a Nepal después del terremoto. Iba Jesús Calleja acompañado de David Bisbal, y juro por el flequillo de Ana Blanco que fue un programa hermoso, intenso, emotivo, uno de los mejores que he visto de la serie. Hasta el niño de Almería me pareció normal. Con eso lo digo todo. El viaje tenía un motivo, llevar a Nepal materiales de construcción, ayuda humanitaria, “devolverle a Nepal lo que Nepal me dio”, decía un emocionado Calleja. David Bisbal no dio ni un brinco, no puso sus caras de farsante como las que pone en La voz, no comentó nada por encima de sus posibilidades, vamos, se mostró el joven sin artificios que aún aletea en los rincones del artista que lo abduce. Es  lo que le pasó a Un tiempo nuevo, que abducido por el espíritu de Telecinco le fue difícil luchar contra el espíritu de Cuatro, donde tampoco encajó, y al final, después de unos meses de agonía, fue clausurado. Silvia Intxaurrondo lo hacía bien, pero ni la laca de Ana Rosa Quintana, socia principal de Cuarzo, la productora del programa, eliminaba el hedor a periodismo amarillo con el que trataron de cambiar de rumbo cuando ya era demasiado tarde. A la audiencia natural de Cuatro ese tipo de programas le resbala. Cría friquis y te escupirán si les das Un tiempo nuevo, que en paz descanse. Por cierto, entre mis apuntes tenía este dedicado a los políticos. Les preguntaron, para respuestas cortas, por cuestiones varias. Fue una encuesta a cámara fija y las mismas preguntas, y para Cuatro, a Rajoy, Sánchez, Rivera e Iglesias. Desde sus series favoritas a sus creencias –menos Rajoy, todos ateos-. ¿Saben cuál es la serie favorita de Rajoy? Me gusta la de Luján Argüelles, dijo el entonces candidato, “que no es una serie, pero es simpático”. Se refiere, tráguense lo que tengan en la boca, a ¿Quién quiere casarse con mi hijo? ¿No les parece brillante? Ya me lo imagino repantigado ojeando el Marca y recordándole a Visi, su serena dama, que cambie de canal, que empieza “eso tan simpático de Luján”. Que los partidos apoyen la investidura de Rajoy, por favor. España no puede prescindir cuatro años más de un presidente tan friqui, ropa vieja en todo su esplendor.
Vi el programa de la vuelta de Jesús Calleja a Nepal un año después del terremoto y me encontré con un David Bisbal que me pareció normal, no sé si me explico.


La guinda
Morosos y TVE
Hace unos meses dijimos que José Antonio Sánchez, presidente de RTVE, escudero del PP, dijo solemne que TVE no contrataba a quien no estuviera al día con Hacienda. Ja. Por aquel entonces José Luis Moreno, uh, uh, uh, vendía a la pública la basura Alfombra roja, un delirio de mal gusto y grasa. Ahora hemos sabido que el pájaro debe al fisco casi 4 millones. ¿Será que la trampa es de Rockefeller, y Sánchez lleva razón?