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martes, 14 de junio de 2016

Maldeojos. Imágenes de impacto



Imágenes de impacto
(Artículo publicado el domingo, 12 de junio, en diarios de EPI PRESS)

      Escribía Ryszard Kapuscinsky en Estrellas negras –ahora reeditado, Anagrama- una anécdota espeluznante sobre racismo extremo, ese que a ningún ser sano ni siquiera se le ocurre. Habla el periodista polaco –década de los 60 del siglo pasado- de un hijo de puta integral, el por entonces primer ministro de Rodesia Roy Welensky, -hijo de un emigrado también polaco- que se reúne con otro energúmeno, el criminal congoleño Moisés Tshombe, para escuchar su delirante propuesta de incorporar Katanga, al sur de Congo, a Rodesia y así controlar las explotaciones mineras de cobre. Roy pesa 130 kilos, media vida dedicada al boxeo, y la otra, antes de primer ministro, ferroviario. Es, dice Kapuscinsky, uno de los peores canallas africanos, y su racismo, “absolutamente patológico”. En su opinión, “la mayor desgracia de África es que hay demasiados negros y por eso es imposible matarlos a todos, aunque, por otra parte, ¿quién iba a trabajar?”. ¿A que repugna? Pues bien, cambiemos a la morsa de origen polaco Roy Welensky por los chinos de hoy que se están haciendo con la riqueza natural del continente a cambio de algunas migajas constructivas y de llenar el bolsillo de los dirigentes políticos al frente de gobiernos pelele, vendidos al mejor postor blanco. En un anuncio de detergente emitido en China se ve a un negro guapísimo haciéndole cucamonas a una joven a punto de poner una lavadora. Ella lo mira y le hace así con la mano, el chico se acerca para darle un beso, pero la chica, hija de su puto padre, mala como una serpiente de colores, le pone una pastilla de detergente en la boca, le coge el cuello, y con fuerza lo introduce en el tambor de la máquina. Y oh, se produce el milagro. De la lavadora, tras unos gritos desasosegantes, sale un chico blanco, chino, que conquista el corazón de la malvada, que sonríe sin asomo de culpa. La firma Qiaobi ha tenido que retirar semejante basura –seguro que sus creadores sólo verían un gag sin mala fe, la mar de divertido- al ver el revuelo que los acusa de racismo extremo y gratuito, como todos, claro. Son imágenes de verdad perturbadoras por su aparente inocencia.

De putas y perritos
Sin reponerme del asco y la perplejidad, me entero de que Aramís Fuster, la bruja más fullera, la vidente de chichinabo, entró en barrena económica y acabó como acabará un servidor si hay alguien a quien le guste el esplendor de la carne devenido en carne ajada, haciendo guardia en las esquinas al mejor postor. De puto. Yo no soy prostituta, dice muy digna Aramís, soy dómina, claudicando como parte de las chaperas de un negocio de señoritas y señoras de carne mofletuda y temblona. Ella es dominatrix. Qué canguelo. Yo voy buscando alguien que me domine en la batalla sexual, y por muy retorcido que tenga el gusto me aparece la Fuster con las tetas fuera, las lorzas desparramadas, el aquelarre de su chichi abierto como una breva, y doy un pingo, le suelto la guita a la madama, y sin despedirme, como auto penitencia extrema, llego a casa y me pongo a ver Supervivientes sin rechistar, aunque sé que allí también emiten imágenes de una dureza límite. Me explico. He visto la secuencia de Yola Berrocal colgada de un palo en una prueba de resistencia, pero la señora no tiene tetas, tiene dos perolas llenas de látex, y la gravedad hizo el resto. Al puto suelo. Esta mujer se quita el sujetador de talla monstrua, mueve esos enfermos bultos a un palmo de tus ojos, por casualidad te da un lengüetazo con una mama, y estás perdido, es una imagen atroz que jamás olvidarás, peor que la de los simpáticos niños de Ana Rosa, la Quintana, adiestrados como monitos en 26J. Quiero gobernar. Dejen en paz a los niños, no los prostituyan, no les perviertan, ha clamado Isabel San Sebastián, otra dómina del extremo centro mediático con la que, por una vez, estoy de acuerdo. No es fácil de digerir ver a nuestros peques usados como perritos simpáticos, como loros que repiten las frases del dueño, como micos que hablan de lo guapo que es Pedro Sánchez y de que Rajoy es su héroe porque no subirá el impuesto de las chuches. Demasiado.

Cásate conmigo
La maquinaria electoral está dejando, además del mentado despropósito, sello Telecinco, un reguero de vídeos fabricados por los propios partidos donde la simpleza del mensaje habla del concepto que los ideólogos de la propaganda tienen del ciudadano, a ras del perfecto tronista, un cacho de carne esculpida con porquerías anabolizantes. Ciudadanos ha montado un anuncio con un vago, ludópata y caradura que  lleva coleta y, oh, más casualidad, se parece a Pablo Iglesias. Por si quedara alguna duda de quién es el malo, el haragán, al final del anuncio, el coletas, levanta el botellín y pide al camarero que le ponga otro, joder, macho, dice el camarero, todos los días con “la misma coletilla”. Ya lo tenemos. Del Coletas al coletilla. El PSOE convierte a Rajoy en Mariano el mercero, que vende cosas malas que no está dispuesto a cambiar. El PP echa mano de 122 gatos porque, aunque no le gustan, está “en contra de los perros”. ¿Burdo, grotesco? Hace unos meses, hipters. Hoy, gatos. TVE también padece el síndrome de pasarse la audiencia, y la ley, por el sobaco. ¿Hay algo más extremo y violento, unas imágenes de impacto más tremendas, que una corrida de toros? La 1 lo volvió a hacer. La semana pasada, desde Albacete, TVE volvió a apostar por su emisión –con Miguel Ángel Perera como torturador-. Apenas 800.000 personas de audiencia. ¿Y? TVE sabe lo que hace. Los toros es la apuesta por la fiesta de toda la vida, por la España de siempre, por “nuestras” señas de identidad. Es una cuestión ideológica. Acabo con otra imagen de verdadero impacto, la que emitió El hormiguero, aliado con un chico que, con la ayuda de Eduardo Noriega desde la pantalla del cine al que acudió con su novia, le pidió que se casara con ella ante los espectadores de la sala. O le cortas los huevos, o le dices que sí, claro. La chica dijo que sí.

La guinda
¡Boom!
Lo consiguieron. Los Rockcampers, formado por cuatro colegas, han hecho historia en eso del concurso televisivo cuyo premio es una cantidad de dinero. Nada menos que 2 millones y pico de euros. Y en Antena 3, en ¡Boom!, que presenta con gracejo Juanra Bonet. Nunca antes una bomba de cuchufleta, de vivos colores al estallar, ha dejado un rastro más dulce. El miércoles el programa superó el 20% de audiencia. Enhorabuena.

martes, 18 de agosto de 2015

Maldeojos. Oración



Oración
(Artículo publicado el domingo, 9 de agosto, en periódicos de EPI PRESS)

      Dios redentor, redímeme y ten misericordia de mí. Jesús salvador, sálvame deluxe. Virgen intercesora, intercede por mí con el resto de tu familia frente a un buen capítulo de Los Simpson. Ana Blanco, no cambies nunca de peinado ni muestres frío o calor ya estés en el polo norte o en mitad del Sahara. Jesusito de mi vida, no soy niño como tú, pero como lo fui igual que lo fue Paloma Gómez Borrero, ayúdame a ver el Telediario sin blasfemar cada dos minutos. Incluso te pido con humilde vocecilla que si algún día, por equivocación, me topo con Amigas y conocidas, y por casualidad el realizador, sin advertencia ni nada, pincha un plano de Isabel San Sebastián y, embelesado ante su arrebatadora belleza, sapiencia, y profundidad intelectual caigo en sus redes, por favor, por favor te lo pido, arrebátame el mando de mis manos o haz la tele indestructible.

     San Prepucio Bendito, por lo que más quieras, mándame como un mareíllo, como un vahído oportuno, como una nube en mis entendederas para no disparar mi tensión a niveles de colapso si alguna tarde, por esas cosas del destino, me topo con el anuncio, o con la señora ejerciendo de presentadora, donde se ve a Paz Padilla vendiéndonos un colchón que le viene muy bien a su espalda. Prepucio bendito, óyeme. De rodillas te lo pido. Guárdame de aprender siquiera el nombre de los presentadores de una cosa llamada Cazamariposas. Reconozco que soy un soberbio sin límites, y que esa cosa está pensada para divertir a mis semejantes con chuminadas de gente inventada. Reconozco que me tomo la tele muy a pecho, por eso, con los brazos en cruz, os imploro que Jordi Hurtado siga intacto, sabiendo elegir el tono de sus tintes de pelo. Amén.

miércoles, 18 de febrero de 2015

Maldeojos. El show político



El show político
(Artículo publicado el domingo, 15 de febrero, en diarios de EPI PRESS)

       A raíz de una usurpación de su cuenta de Twiter al insigne Alfonso Merlos le hacen decir que una foto de la pinga de un actor porno es su favorita. Vayamos por partes. Alfonso Merlos es el periodista que cuando habla de los logros del PP, que son todos, se entrega sin matices en un orgasmo ante la cámara sin tener la precaución de quitarse el traje por si en la euforia del ay, ay, el terno sale manchado. En 13tv tiene su revista de humor, que él desgrana con la solemnidad de un informativo. Es el que hace meses, todo serio, con la quijada aún más adelantada en plan el PP es mi guía, y Mariano mi profeta, dijo que se alegraba por los que habían encontrado trabajo y por los que luchan para “ganarse un mendrugo de pan”. ¿Un mendrugo de pan? Ni Rodrigo Rato, ahora que se ha puesto la cofia de la caridad, habla así de los hambrientos. Menudo mendrugo está hecho este trajeado que explica en su cadena, como Belén Esteban explica en la suya sus cosas, que lo de la usurpación es el no va más de la delincuencia. Y no digo yo que no, pero tampoco hay que ponerse así porque un lunático se haya hecho pasar por él eligiendo como favorito los 25 centímetros de carne del actor porno Chris Diamond, un chaval sevillano que ha sabido sacarle partido a lo único que lo distingue, un pito como una catedral. Merlos no sólo se enreda en una soporífera historia sobre libertad de expresión, periodismo, delito, daños, moral, y “que lo lleven en su conciencia” quienes hayan dado pábulo al bulo, sino que, al abrir el plano, el realizador muestra a quienes acompañan al agraviado. Ahí van. Antonio Jiménez, Alfonso Rojo, y Carlos Cuesta. Menudo trío. No hay vez que abran la boca que no parezca que se han fumado con avaricia el periodismo del bulo, de la desfachatez y de la inmoralidad. Lo que ahora traen con Podemos es de traca. 
Alfonso Merlos es el periodista que cuando habla de los logros del PP, que son todos, se entrega sin matices en un orgasmo ante la cámara sin tener la precaución de quitarse el traje por si en la euforia del ay, ay, el terno sale manchado.


El pajarito de Varoufakis
       Claro que Juan Carlos Monedero, el tercero de Pablo Iglesias, se lo está currando desde dentro para que les den tortas así de grandes. Lo sacan en Más Vale tarde, en La Sexta, para recordar que lleva dos semanas desaparecido después de haberse puesto al día con Hacienda. Hacen un montaje recordando que Iglesias dijo que ellos siempre darían la cara y no repetirían las maneras de la casta. El tal Monedero las está repitiendo punto por punto. Y así lo soltó otra mendruga exquisita, la truculenta, desvergonzada, y atrevida Esperanza Aguirre en su impactante paso por Salvados. La noble sexagenaria tuvo el cuajo de decir que en Madrid no ha habido recortes. Yo creo que semejante afirmación pilló tan desprevenido a Jordi Évole que lo dejó con la pata quebrada. Lo mismo que le ha pasado a Antonio Miguel Carmona, el candidato socialista a la alcaldía madrileña, que se quedó hecho un chusco de pan cuando Pedro Sánchez desmontó el miércoles el PSOE en Madrid expulsando del carro, ¿o vendría mejor decir tranvía?, a Tomás Gómez. ¿A quién defenderá ahora el tertuliano Carmona? Es fácil imaginarse la reacción de Mariano Rajoy al enterarse. Que me traigan otro puro, coño, diría, viva el vino, y hasta la polla de Chris Diamond, sí señor, así se hace, este líder de la oposición es un talento a tener en cuenta en nuestras filas. Esto de la política es más divertido que cualquier ocurrencia que le hagan decir a los chungos Chunguitos, los racistas y homófobos hermanos Salazar que Mediaset, en un ataque de dignidad para hacer más caja, expulsó de Gran Hermano VIP pero metió enseguida en Los Gipsy King, programa-insulto a los gitanos desde Cuatro.  Estar al tanto de los mendrugos que habitan nuestros partidos políticos es tan divertido como ver a los dirigentes europeos tratar a la última estrella mediática, el ministro griego de finanzas, Yanis Varoufakis, el chulazo que los pone mirando a Cuenca con la mirada y la chulería del yogur maduro. Seguro que otra forma de humillar al pobre Merlos sería decir que Varoufakis es su favorito, aunque no saque su pajarito por la bragueta. 
Seguro que otra forma de humillar al pobre Merlos sería decir que Varoufakis es su favorito, aunque no saque su pajarito por la bragueta. Yanis Varoufakis reserva ese pavor cuando le da la mano a los carcamales europeos, que tiemblan como colegiales no sólo ante las maneras de estos griegos sin complejos sino ante lo que significa su irrupción en unas moquetas, despachos, y salones que ellos creían reservados en exclusiva hasta la eternidad.


TVE, a lo suyo
TVE, por su parte, ha dado con la forma de humillar a los ciudadanos. Pero sin condón. A pelo. Queda poco para tanta convocatoria electoral y no hay tiempo para andarse con melindres. Si la televisión pública trabaja sin desfallecer para el PP, según dice todo el mundo, a qué esconderse, dice la dirección. Las mañanas de La 1 dedican su tiempo al humo, a tontunas alejadas de la actualidad, un magacín tirado a la basura gracias a un sumario que sonroja y a una Mariló Montero al servicio de la causa. Por si durante el insulso tiempo del mustio magacín no hubiera habido bastante, al final, para coronar el agravio, llega Fernando Ramos, tan simpático, dando vida a su sección, Ramos News. ¿Noticias sobre desahucios, reacciones airadas de alguno de los doce millones de pobres cuando escuchan a Rajoy decirle a Cayo Lara que no reconoce el país del que habla, noticias sobre el mendrugo ministro de Hacienda Cristóbal Ricardo y su desprecio por las formas? No, Ramos News es una de vídeos impactantes. Para partirse el culo. Luego llega Amigas y conocidas, donde han sustituido a Loles León, de lengua demasiado larga, por la moderada radical de extrema derecha Isabel San Sebastián, que completa el cuadro de damas de la caridad. Y así hasta el Telediario, donde han metido a 11 nuevos hooligan del periodismo, algunos salidos de Intereconomía, ejemplo y guía para saber qué no hay que hacer en la profesión. Chúpate esa, audiencia quisquillosa, se regocija Cospedal, la de ahora sí es una tele pública al servicio del Gobierno. No falla. El Telediario reserva unos minutos, cada día, a hablar de crecimiento económico, de bajada de la morosidad, de aumento de ventas de casas, de las familias comprando como locas. Alfonso Merlos se recoloca el paquete, el suyo, no el de Chris, satisfecho por esta España feliz. Los pobres, doce millones, que tratan de llevarse un mendrugo a la boca agachan la cabeza, miran a otro lado, y ya ni se ríen con los chistes de los políticos. 

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Este es el tal Chris Diamond, y esa pieza, sujetada al peso, es de lo que venimos hablando. Alguien, haciéndose pasar por el murcianico en su cuenta de Twitter, puso como "favorito" el rabo del sevillano, un actor porno que se echa mano a la pistola antes de saludarte.


La guinda
Corea feliz
En la entrega esta semana de En tierra hostil, que consiguió récord de audiencia con el reportaje firmado por Jalís de la Serna y su equipo sobre Corea de Norte, llamó tanto la atención lo que se vio como lo que no se pudo ver. Cuanto más ideal resultaba el país que enseñaba el español Alejandro Cao, esperpéntico personaje al servicio de la cruel dictadura, más delirante y terrible imaginaba uno la realidad de aquella ratonera.