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lunes, 6 de mayo de 2019

Maldeojos. Desayuno, comida, y cena


Desayuno, comida, y cena
(Artículo publicado el domingo, 5 de mayo, en diarios del grupo Prensa Ibérica)

     No hagan leña del árbol Casado. Ya empezamos. Han pasado siete días, pero el tornado no para. El vendaval de chistes, tortazos, zascas, collejas, memes, inventos, mala, buena baba, ingenio, ironías, creatividad y cachondeo contra los líderes del PP, centrado todo en don Pablo, ha sido, es, apoteósico. Para el desayuno, comida, merienda, cena. No hay descanso para los perdedores bíblicos. ¿Vieron la noche electoral al trío de fúnebres sepultureros, todos vestidos de riguroso negro, en el no balcón, gélido y hostil, vacío y triste, de Génova? ¿Quién vistió a los tres prohombres? En vez de contratar a Palomo Spain  para dar imagen de glamurosos horteras parece que pillaron a Ruth Myers, la diseñadora de vestuario de La familia Adams. Ni a caso hecho. ¿Nadie les dio un cogotazo antes de salir como salieron ante las cámaras? La sonrisa ancha y la lluvia en el pelo se tornaron en mueca falsa y rictus de enterradores a tiempo completo. Allí estaba el tirador de huesos de aceituna, un Teo García de dura quijada, apretando su rabia y desolación, allí estaba el FRAcasado, y allí estaba el cuentachistes Adolfo Suárez, componiendo la postal del derribo. Excuso decir cómo hervía, y aún resuena, el chisporroteo, el cachondeo en las redes. Venga, vamos, de verdad, no hagáis leña del árbol CAsado. Sigo con la noche electoral. Gran salto, y no al vacío, el de TVE. Qué gran programa hizo. Con un plató, sí, espectacular, brindó tensión, profesionalidad, brío, nada que ver con las aburridas, lacias, inanes, insulsas y pacatas noches electorales del pasado, cuando TVE parecía, de entrada, pachucha, sin fuerza, derrotada, otra dama que se enterraba a sí misma antes de acabar la función. La noche del día 28 fue un resurgir de la televisión pública en su apuesta por la información de alta calidad, con grafismos modernos, con pantallas gigantes, con eso que se llama realidad aumentada o realidad fingida, con conexiones al segundo para no perderse nada, con un equipo de tertulianos de primer nivel, con los presentadores, Carlos Franganillo y Ana Blanco dando una lección de fortaleza periodística, de nervio informativo. Vamos, una cena electoral como hacía tiempo no veíamos en la tele pública que, para más sorpresa, y de la buena, este lunes La 1 emitió un programa especial matutino con el infalible Xavier Fortes para analizar los resultados. Algo está cambiando. Ya era hora.

Vaya pastel
     Que cada cadena tiene su programa, a su manera, de cocina, es una evidencia. Y llegan a empachar, sean programas de fogones de verdad o de fogones figurados. De cocinillas estoy hasta el sobaco. Hasta Mediaset, que trilla por libre, tiene una cosa que se llama Bake off, no me pregunten por qué. No me pregunten por qué se llama ese sindiós ni me pregunten quién es el lumbreras que echa mano de estas tontunas para llamar en inglés a lo mismo que podemos llamar en español, señalándolo con matizadas certezas. Como Bake off es algo que nadie entiende, el programa añade una coletilla que dice así, Bake off, el gran pastelero, o al revés, El gran pastelero, Bake off. Creo yo que si el Bake off este lo ve alguien en Cuatro, lo más que dice es que ha visto el programa ese de dulces que presenta uno de los comodines del emporio, Jesús Vázquez, quizá porque la otra pata del banco de Mediaset, Jorge Javier Vázquez, está embebido con las peripecias que le llegan de Honduras. Cuatro tiene, además, uno de los restaurantes de mentirijilla más surrealistas de la tele porque, alucino, lo de menos son las cenas. En First dates lo de menos es la comida, y lo que más, las barrabasadas que digan los comensales en busca de un amor tan espatarrado como el que fomenta Carlos Sobera, el señor de la ludopatía. El filete da igual que esté quemado, la lubina ni se mira, lo que importa es que algún comensal enamoradizo cuente que  pilló a su novio con otro en su propia cama y ni por esas conquiste al pretendiente y los pajaritos vuelen cada uno por su sitio. O que la gorda rechace al gordo porque “a mí sólo me va la gente que se cuida”.

La Pantoga
    No salgamos de Mediaset, que ha hecho de Supervivientes, ahora sí, un sinfín con el que te da desayuno, comida y cena. La feligresía, encantada. La noche de las elecciones, como antes no faltaba en los telediarios la imagen de la monjita con su voto, se supo que enganchados al serial hondureño manifestaron su enfado por el programa especial de Piqueras, Sonsoles Ónega y Carme Chaparro retrasando Supervivientes. “Ya está bien, hasta el nabo de política”, decía uno. “Metedle caña al recuento, joder, quiero que empiece Conexión Honduras”, decía otro, o “Cansada de escuchar tonterías”, decía una tercera. Yo no dudaba de que los 80.000 chirimbolos semanales de la Pantoga –ay, aquellas imitaciones que hacía Martes y Trece de Isabel y Encanna Sánchez, la fascista que hoy estaría a la derecha del partido del tío de la mula-, serían explotados a tutiplén por Vasile. Se veía venir que la presencia de la tonadillera más loca, la que se lió con Julián Muñoz cuando era alcalde de Marbella y las bolsas de basura atestadas de dinero iban y venían de aquí para allá, sería un sinfín, un empalagoso desayuno, comida y cena, y además en sus cadenas principales. Ahí está Sobera dando a los seguidores de su fe la sopa de la noche. Las primeras cucharadas en Telecinco, las últimas en Cuatro, pasando Tierra de nadie de una a la otra. Lo llaman, ajústense el kimono, televisión transversal. O sea, pasar el camión de la basura de Telecinco a Cuatro. Por lo demás, ya saben, son desayunos, comidas y cenas donde el plato exquisito es tan caro –insisto, 80.000 pavos a la semana- que el resto es sólo relleno, colección de etcéteras, carne podrida, morralla. Ver a la Pantoga hasta el chichi de barro, y resoplar para ganarse la vida como una temporera marroquí es un placer entre el vómito, la hilaridad y el descojone. Una payasa divirtiendo al pueblo, que tanto la ama. Y termino, ¿tiene La 1 bastante con Masterchef o Hacer de comer –lo de Dani García-? No, amor. Por eso también emite Cena con mamá, pero de eso, si eso, hablo otro día.

La guinda
La Alhambra, eurovisiva
La noche del 18 de este mes, cuando haya cantado La venda Miki Núñez en lo de Eurovisión, más de 200 millones de espectadores de todo el mundo podrán ver no sólo a Nieves Álvarez diciendo que “los doce puntos van para…” sino que lo hará desde uno de los lugares más bellos del país, desde Granada, y teniendo como fondo La Alhambra, ese palacio nazarí que desde el Albaicín aparece imponente y majestuoso.  

miércoles, 20 de febrero de 2019

Maldeojos. El okupa, en TVE


El okupa, en TVE
(Artículo publicado el martes, 19 de febrero, en diarios del grupo Prensa Ibérica)

     No, el okupa de san Telmo no ha viajado a Madrid, no, Bonilla el estupefacto, ese que ni en sus mejores noches de farra imaginó ser presidente andaluz, no acudió anoche al Telediario ni  respondió a las preguntas de Carlos Franganillo. Lo hizo otro luchador o, como él dice, otro resistente. Pedro Sánchez eligió la televisión pública en su primera entrevista después del anuncio de adelanto electoral. Y eligió bien. Fue una decisión acertada. Quiero pensar que lo hizo para apoyar ese servicio público de primer nivel. Como es lógico no sé si salió airoso, o si fue una entrevista de guante sedoso como las que hacía la ínclita y entregada Gloria Lomana en Antena 3 cada vez que invitaba a Mariano Rajoy o, con más ardor desbragado, al hoy guía espiritual de sus aventajados cachorros Josemari Aznar, bendito sea el señor por siempre y alabado.

     Nada de eso sé, pero intuyo que fue una buena entrevista, tocando todos los palos como hace un buen cantaor. Lo que sí sé es que acudir a TVE, la televisión pública, como no se cansa de decir Xavier Fortes a sus invitados de Los desayunos, es un guiño a RTVE, tan falta de cariño y respeto de los partidos políticos. El apodado okupa de la Moncloa por los tres jinetes de la derecha y su comparsa mediática inició así la campaña electoral que llevan iniciada sus adversarios desde el primer día de la breve legislatura. Lo que ya no tiene vuelta atrás, lo que nos espera, sí que es el gran Juego de juegos sin la eléctrica Silvia Abril –Antena 3, viernes, mal sustituto parece de Tu cara me suena-, el Grand Prix sin la capa de Ramonchu, o el Humor amarillo sin puta gracia por más que asome por la pantalla la sonrisa iracunda de Pablo Casado. Así que larga y buena vida a TVE.



lunes, 26 de noviembre de 2018

Maldeojos. Telediario de museo


TD de Museo
(Artículo publicado el jueves, 22 de noviembre, e diarios del grupo EPI PRESS)

     Allí estaba Carlos Franganillo ante Las meninas, de espaldas a la obra de Velázquez, y en directo, a las 9 de la noche, abriendo el Telediario –la otra noche, aunque desde el plató de Torrespaña, fue cazado por el realizador cuando no debía bebiendo un trago de agua de un botellín, fallos que a mí me gusta vivir en directo porque humanizan la, a  veces, necesaria imagen de estatua de este tipo de presentadores-. Me emociona como espectador que la televisión pública traslade al Museo del Prado, pinacoteca que celebra el próximo año su bicentenario, a todo un equipo para abrir el informativo desde una de sus salas más visitadas. Fue el lunes, y convirtió en primera noticia el cumpleaños del museo cantado por sus trabajadores. Esta novedosa visita de TVE a nuestro museo nacional más conocido mostró las obras más visitadas, entre las que está El jardín de las delicias, de El Bosco, obra ante la que, se dijo, la gente pasa más rato en su recorrido.
     También se aprovechó la ocasión para enseñarnos algo que apenas nadie ha visto, y que se conoce como “los peines”, paredes móviles en las que se cuelgan joyas que esperan a ser expuestas y que descansan en los sótanos del edificio, reportaje que firmó Carlos del Amor. A la emoción de convertir en plató de televisión el Museo del Prado en su 200 aniversario, elevando la cultura a la categoría e importancia que merece –más allá de la mera gestualidad, y desde luego como otro rasgo del nuevo aire que se vive en los informativos de TVE- hay que añadir uno de los momentos más vibrantes de la noche, el apagado de las luces del museo, tal como se hace a diario, para dejar en penumbra obras que tanta belleza y luz irradian. Fue un Telediario para enmarcar.