Mostrando entradas con la etiqueta Ana Morgade. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ana Morgade. Mostrar todas las entradas

martes, 29 de marzo de 2016

Maldeojos. Hipnotizado total



Hipnotizado total
(Artículo publicado el domingo, 27 de marzo, en diarios de EPI PRESS)

Como es habitual en él, Manel Fuentes irrumpió en el plató como si corriera del fuego, como si anunciara una catástrofe bíblica, a voces, dando alaridos, gesticulando, algo así como un potro desbocado que entra en tu casa dejándote ante dos opciones, o te tiras al mando y le bajas el volumen a la tele, o te tiras al mando, porque no puedes taparle la boca, y cambias de canal. Decía hace poco Paula Vázquez que le sentó muy mal que la echaran de Pekín Express, y de Fama, entonces en Mediaset, y que ve en el machismo rampante la razón de su expulsión. Sólo hay que ver, dice, el número de presentadores de entretenimiento frente al número de presentadoras. Pones Antena 3, continúa, y no hay mujeres. Arturo Valls tiene dos espacios, y Jorge Javier Vázquez, en Telecinco, 18. Y a los 40 estás liquidada. No le falta razón a Paula Vázquez, que recuerda que mujeres brillantes como Ana Morgade o Anna Simón son colaboradoras, sin más. Así que Manel Fuentes, con el que empezamos, se suma a la lista de presentadores de entretenimiento que suman varios programas. Ha dado muchas voces Manel desde que fue reportero de Caiga quien caiga hasta 1,2,3, hipnotízame, el especial de estas fiestas de primavera que emitió el miércoles Antena 3. ¿Más? Sin duda. La maquinaria de una cosa llamada Top Dance ya está en marcha, así que ya sé que la noche que lo emitan mi menda dará unos pingos sobre la pista de mi salón y saldrá cortando a la cama por muy Manel Fuentes que grite y por mucho Manel Fuentes que me haga cucamonas. En lo de la hipnosis de esta semana, a Manel le ayudó Jandro, de El hormiguero. Presentaban a los famosos, como se presentó Jesús ante el patíbulo, a Jeff Tousaaint, el hipnotizador. Me daba un poco de vergüenza ver en fila como corderitos, por unas cuentas monedas, seguro que más de las 30 por las que vendió Judas al jefe de la banda cristiana, al orondo y nada apolíneo  Alberto Chicote, al esquelético, nada apetecible, y siempre cargante Mario Vaquerizo, al campechano y molón David Bustamante, y así unos cuantos pringados más.

Tertulianos y Evangelio
 El hipnotizador se ponía delante de los insurrectos, y con sólo tocarles la frente, zas, caían fulminados como el rayo que no cesa. Luego les ordenaba hacer cosas peregrinas bajo el poder de su poder. Y entonces descubrí que a mí me pasa otra cosa notable. Me hipnotizo sin un Jeff Tousaint que me maneje. Me pasa cada vez que oigo a Mariano Rajoy, el hombre que no mueve un músculo, pide sensatez, dígase arrastrando las eses como él lo hace, y cree que no hacer nada es hacer algo en política. Es difícil no caer, y derrumbarse sin fuerza en los músculos, si oyes a tu presi decir en público que “tenemos que fabricar máquinas que nos permitan seguir fabricando máquinas”, quizá, pensará el prohombre, porque “somos sentimientos y tenemos seres humanos”. Es muy grande este hipnotizador. Le pones a Anabel Alonso el tomo de las obras completas de las frases de Rajoy y no tiene que ir a 1, 2, 3, hipnotízame para caer muerta y rematada. Otra peña que no ha de acudir a hipnotizador alguno, porque lo tienen en casa, es la feligresía de 13tv, cadena que si durante el año expele efluvios como para aniquilarte de un tortazo ideológico de extremo centro católico, ahora, en estas fiestas de capirotes, inciensos, tambores, lagrimones, vírgenes dolorosas, cristos llagados, ceras y saetas, y tíos como castillos disfrazados con sayones y velos, o tapados con cucuruchos como la temible banda del Ku Klux Klan, han tirado la casa por la ventana y han llenado su parrilla de procesiones, misas, curas, obispos, velas, responsos, y mensajes de amor y fe, y caridad y esperanza para compensar a los ingenuos que creen que 13tv es una cadena blanca, de misa diaria y hora del ángelus, oh, dios, aparta de mí el cáliz de la hipocresía, y señala a los que te usan con mucha pompa y cinismo en vano. Tanta procesión y misa estos días en 13tv –y en Canal Sur, olé, qué arte tiene-, tanto incienso que llega al sofá de casa con la potencia de la mejor adormidera, no me hipnotiza tanto como para olvidar que 13tv es un fábrica ideológica de extrema derecha que se financia con dinero público, con el mío, con el suyo, a través del pastizal que da el Estado a sus dueños, que pastorean a la peña como un Jeff Toussaint con sotana, con una mano con la lumbre de sus tertulianos, y con la otra con el fuego del Evangelio. ¿Quién no se hipnotiza, chato?

300.000 euros
Hay otras fascinaciones hipnóticas. Cuento 1, 2, 3, y reto al más duro a no quedarse así, con los ojos como lagunas, si escuchas a Anne Igartiburu hablando en andaluz. Ella es vasca, y no está haciendo ningún personaje de Allí abajo, pero se enamoró y se casó con el director de orquesta granaíno Pablo Heras-Casado, como el vasco Aritz, de Gran Hermano, se lió con Han, el chino de Armilla. Bien. El matrimonio tiene un carmen con vistas a la Alhambra, y aunque a veces la señora –hola, corazones- pasea por Granada, me quedé hipnótico total escuchándola en el programa de Juan y Medio en Canal Sur, en Menuda noche, donde los protagonistas son los niños, al contrario del que hace a diario, La tarde, aquí y ahora, donde hipnotiza a los pensionistas andaluces buscándoles pareja, el muy celestino. Anne Igartiburu escuchó las preguntas de los nenes, y cuando fue a responder, ay la hostia, pareció decir el personaje de Joan Plazaola en la serie de Antena 3, ¿qué le ha pasado a esta tía, por qué habla así? Su andaluz era tan cerrado, tan sonoro, que un servidor, a su lado, parece hablando de Valladolid. Alguien tiene que decirle a la señora que en “Graná no hablamos asín”. Y termino. Lo hago con un dato que ha revelado el Consejo de Informativos de TVE. Con la llegada del PP se creó lo que se conoce como “redacción paralela” –periodistas contratados a dedo que no son de la casa para mejor servir al partido y al Gobierno-. Sólo cuatro de sus máximos jefes se embolsan más de 300.000 euros. Yo por ese dinero ensalzo a unos y critico a otros, y sin hipnosis ni mariconadas.

La guinda
Perlas y PP
Claro que sí, apoyo a IU, y a Alberto Garzón. Soy de Vallecas. ¿Qué esperas, que me ponga perlas y vote al PP? Lo dijo hace unos días Cristina Pedroche, recién llegada de tierras lejanas donde ha grabado otra edición de Pekín Express –lo emitirá La sexta-. La vallecana respondía así, sin medias tintas, porque está harta, dice, de que la traten como imbécil, acostumbrada a insultos del tipo “guarra, zorra, foca, y gorda”.


viernes, 27 de noviembre de 2015

Maldeojos. 500



500
(Artículo publicado el martes, 24 de noviembre, en periódicos de EPI PRESS)

      Televisión dentro de la televisión, o al menos la televisión que habla de la televisión sin ser una crítica de televisión. Es Zapeando, que ayer lunes celebró sus 500 emisiones. Un éxito rotundo al que este impaciente le dio pocas semanas porque los primeras tardes, y ahí están en la videoteca, eran un lío del copón. El programa chirriaba por todas partes. Recuerdo la grima que me daba Santi Villas, sí, el hermano de la brillante Thais, quizá porque no entendió el formato o porque el formato se andaba buscando. La audiencia le dio la espalda porque Zapeando no era ni una cosa ni la otra, como Albert Rivera, y así me explico bien. Los colaboradores ejercían de críticos de televisión de los vídeos de los programas emitidos el día anterior. Pero recuerdo aquellas primeras tardes como un lío de gallinas donde cada cual cacareaba como podía.

      Pero el equipo, y la cadena, reaccionaron rápido y, sobre todo, confiaban en el programa y no se rindieron –otro caso de tozuda apuesta, pero patética, es el de Un tiempo nuevo, que en Cuatro se desangra cada semana desde hace muchas-. Ajustaron colaboradores, remozaron el decorado, y atinaron en la exposición de contenidos. Miki Nadal, Quique Peinado, Cristina Pedroche, Ana Morgade, o Anna Simón forman un conjunto muy bien avenido. Se divierten allí, y nos divierten en casa. Zapeando es hoy una de las citas más frescas de la tele, y encaja como un guante en el espíritu de La Sexta. Para celebrar los 500 programas, Frank Blanco, que ha sabido pastorear al ganado de colaboradores adoptando el rol de anti presentador, se tatuó ayer algo en su cuerpo. La audiencia se ha convertido hoy en otro cómplice de Zapeando, y ahí reside otro puntal de su fortaleza. 

Equipo visible de Zapeando, que celebra sus 500 programas de emisión.


viernes, 11 de septiembre de 2015

Maldeojos. Maderos




Maderos
(Artículo publicado el jueves, 10 de setiembre, en periódicos de EPI PRESS)

      Los olmos, los robles. Maderos. Como Olmos y Robles, la serie que La 1 estrenó el martes. El cabo Olmos y el teniente Robles son Pepe Viyuela y Rubén Cortada. Unas Pili y Mili picoletas. Es una pareja rara, rebuscada, como casi todo lo que se ve en la serie, hasta el tricornio de tópicos. Alguien tendrá que explicar por qué el cabo siempre viste de paisano y el otro, el chulazo Cortada, el teniente Robles, con traje completo de guardia civil y empaque de pasarela. En el primer capítulo Olmos descubre en una cabaña un cadáver. El hecho hace que entre en contacto esta pareja formada, con toda la intención del mundo, por una de aceite y una de agua. El feo y el guapo. El lelo que encuentra el hilo del crimen con el mismo despiste cachondo que lo hacía Laura, la de Los misterios de Laura, y el atildado que parece estar ahí por ser guapo, punto.

      Lo digo ya. Rubén Cortada chirría desde el plano uno. Ha construido su personaje con todos los tópicos que conocemos del poli de la tele. Va forzado. Suelta de carrerilla su texto, y tiene dificultades para sincronizarlo con los movimientos de manos, salvo que las mantenga así, en jarras, como en una sesión de fotos. No es lo peor. La serie parece no arrancar nunca. Y eso que los guionistas se curran unos saltos que ni en el circo. Así, porque sí, Olmos descubre que en el culo del cadáver hay un mensaje cifrado. Y mete la mano. Y allí está el mensaje en un rollito de papel. ¿Es mala de remate? No. Pero algo que falla. Y no es la excelente fotografía, ni los secundarios, desde Ana Morgade a Asunción Balaguer o Álex O´Dogherty. El estreno reunió al 19% de la audiencia. Bingo. Eso sí, hay que aplaudir la apuesta por la ficción nacional de la tele pública.

Así es. El guapo teniente, impecable, listo para subir a la pasalera. El cabo feo, nada, de trapillo, ni uniforme ni puñetas. Son Olmos y Robles, Pepe Viyuela y Rubén Cortada. Algo tiene esta serie que, sin ser mala de remate, que no lo es, no acaba de ser buena en su plenitud....



miércoles, 26 de agosto de 2015



Rotando
(Artículo publicado el domingo, 23 de agosto, en periódicos de EPI PRESS)

      Se fue una semana de vacaciones, pero el programa rodaba con la misma soltura. Frank Blanco es el presentador oficial de Zapeando, el que maneja al equipo de colaboradores pero en ningún momento da a entender que es el dueño del cortijo en el sentido en que sí lo hace Jorge Javier Vázquez, que a la misma hora pastorea otro tipo de ganado. En la cloaca de Sálvame suelen tirar de Paz Padilla, una estricta gobernanta con mascarilla de simpática, para que el gran señor descanse un poquito de su agotadora condena. Hay quien ve Sálvame como un programa de humor. No lo vivo así. Hace mucho tiempo que no veo ese picadero, pero es imposible no mancharse con los lamparones de sangre y veneno que escupen sus reptiles, amaestrados, e insensibles ya, para sus despiadados ataques, por muy circenses que sean, y lo son.


      Frente al cansino Sálvame, los de Zapeando tienen ingenio hasta para irse de vacaciones los canallas. En la semana de descanso de Frank fueron los colaboradores, todos, los que se sentaron en la silla principal. Y todos lo hicieron bien. Desde Ana Morgade a la última incorporación, Irene Junquera, colaboradora a su vez de Jugones, esa barra de bar con serrín en el suelo donde a voces se enfrascan en guerras de fútbol. Durante la semana la audiencia ha fluctuado según el presentador fuese Quique Peinado, Miki Nadal o Sara Escudero. Parece que Sara hizo los datos de audiencia más bajos, unas décimas menos que sus colegas, siempre en torno a la media del programa. Es baladí ese dato. Escudero tiene un sentido del humor finísimo, una ironía que da mucho juego. Le queda mucho por demostrarnos. Ánimo, equipo. 

Sara Escudero, del equipo de Zapeando, maneja una ironía muy especial. Y sabe decir sus textos son la soltura de quien les aporta naturalidad y fuerza.


viernes, 21 de noviembre de 2014

Maldeojos. Desmiéntemelo



Desmiéntemelo
(Artículo publicado el jueves, 20 de noviembre, en diarios de EPI PRESS)

      Un año de Zapeando. En La Sexta. Es una buena noticia. El programa empezó como los bebés, gateando, debilucho, pero como en casa no lo dejaron que se estrellara en uno de los batacazos, al final acabó fortalecido, sobre todo después de quitarse algunos lastres como la presencia de Santi Villas, la cruz de su hermana Thais, que no encajaba nada en ese festival gamberro que han conseguido montar a diario. Como saben, Zapeando va de eso, de darle a lo que emiten las cadenas un segundo vistazo para echar unas risas.  Lo curioso es que a estas alturas, cuando esta semana el programa cumple un año, es que cada vez importa menos la elección de los vídeos y más la forma de hablar de ellos. Se ha conseguido ahormar guiones e intérpretes. Y eso se percibe como complicidad, entre el equipo y con la audiencia.

      A esa hora La Sexta no había tenido un éxito de audiencia desde Sé lo que hicisteis, y el programa de Frank Blanco lo está consiguiendo. Junto a él, una peña divertida que ha hecho suyos los guiones. Me gustan mucho Ana Morgade y Quique Peinado, y por su discreta pachorra Sara Escudero. Miki Nadal me gusta menos, pero es una cuestión de piel, putas manías de espectador. Y Cristina Pedroche puessss, sí, es mona. Zapeando tiene además una serie de colaboradores que ponen su chispita. Uno es Françoise Gallardo, un tipo que ha hecho de su tonta extravagancia la corona del personaje que ha creado, un señor parsimonioso que habla ralentizado, se atusa las gafas, finge beber de una taza y, mirando a cámara, da una predicción futbolera con el dedo tieso diciendo… y si no, desmiéntemelo. Al parecer hace mucha gracia. A mí no, y si no, desmiéntemelo. 

Una imagen del equipo de Zapeando, que el martes celebró su primer aniversario. Este programa de La Sexta es ejemplo de programa que ha ido haciéndose cada día, quitando y poniendo, puliendo y abrillantando. Y al final, ahí está, un programa chispeante que cumple su cometido, entretener sin recurrir a lo zafio. Huy, eso es muchísimo en televisión. Si lo sabré yo.