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viernes, 27 de noviembre de 2015

Maldeojos. 500



500
(Artículo publicado el martes, 24 de noviembre, en periódicos de EPI PRESS)

      Televisión dentro de la televisión, o al menos la televisión que habla de la televisión sin ser una crítica de televisión. Es Zapeando, que ayer lunes celebró sus 500 emisiones. Un éxito rotundo al que este impaciente le dio pocas semanas porque los primeras tardes, y ahí están en la videoteca, eran un lío del copón. El programa chirriaba por todas partes. Recuerdo la grima que me daba Santi Villas, sí, el hermano de la brillante Thais, quizá porque no entendió el formato o porque el formato se andaba buscando. La audiencia le dio la espalda porque Zapeando no era ni una cosa ni la otra, como Albert Rivera, y así me explico bien. Los colaboradores ejercían de críticos de televisión de los vídeos de los programas emitidos el día anterior. Pero recuerdo aquellas primeras tardes como un lío de gallinas donde cada cual cacareaba como podía.

      Pero el equipo, y la cadena, reaccionaron rápido y, sobre todo, confiaban en el programa y no se rindieron –otro caso de tozuda apuesta, pero patética, es el de Un tiempo nuevo, que en Cuatro se desangra cada semana desde hace muchas-. Ajustaron colaboradores, remozaron el decorado, y atinaron en la exposición de contenidos. Miki Nadal, Quique Peinado, Cristina Pedroche, Ana Morgade, o Anna Simón forman un conjunto muy bien avenido. Se divierten allí, y nos divierten en casa. Zapeando es hoy una de las citas más frescas de la tele, y encaja como un guante en el espíritu de La Sexta. Para celebrar los 500 programas, Frank Blanco, que ha sabido pastorear al ganado de colaboradores adoptando el rol de anti presentador, se tatuó ayer algo en su cuerpo. La audiencia se ha convertido hoy en otro cómplice de Zapeando, y ahí reside otro puntal de su fortaleza. 

Equipo visible de Zapeando, que celebra sus 500 programas de emisión.


viernes, 21 de noviembre de 2014

Maldeojos. Desmiéntemelo



Desmiéntemelo
(Artículo publicado el jueves, 20 de noviembre, en diarios de EPI PRESS)

      Un año de Zapeando. En La Sexta. Es una buena noticia. El programa empezó como los bebés, gateando, debilucho, pero como en casa no lo dejaron que se estrellara en uno de los batacazos, al final acabó fortalecido, sobre todo después de quitarse algunos lastres como la presencia de Santi Villas, la cruz de su hermana Thais, que no encajaba nada en ese festival gamberro que han conseguido montar a diario. Como saben, Zapeando va de eso, de darle a lo que emiten las cadenas un segundo vistazo para echar unas risas.  Lo curioso es que a estas alturas, cuando esta semana el programa cumple un año, es que cada vez importa menos la elección de los vídeos y más la forma de hablar de ellos. Se ha conseguido ahormar guiones e intérpretes. Y eso se percibe como complicidad, entre el equipo y con la audiencia.

      A esa hora La Sexta no había tenido un éxito de audiencia desde Sé lo que hicisteis, y el programa de Frank Blanco lo está consiguiendo. Junto a él, una peña divertida que ha hecho suyos los guiones. Me gustan mucho Ana Morgade y Quique Peinado, y por su discreta pachorra Sara Escudero. Miki Nadal me gusta menos, pero es una cuestión de piel, putas manías de espectador. Y Cristina Pedroche puessss, sí, es mona. Zapeando tiene además una serie de colaboradores que ponen su chispita. Uno es Françoise Gallardo, un tipo que ha hecho de su tonta extravagancia la corona del personaje que ha creado, un señor parsimonioso que habla ralentizado, se atusa las gafas, finge beber de una taza y, mirando a cámara, da una predicción futbolera con el dedo tieso diciendo… y si no, desmiéntemelo. Al parecer hace mucha gracia. A mí no, y si no, desmiéntemelo. 

Una imagen del equipo de Zapeando, que el martes celebró su primer aniversario. Este programa de La Sexta es ejemplo de programa que ha ido haciéndose cada día, quitando y poniendo, puliendo y abrillantando. Y al final, ahí está, un programa chispeante que cumple su cometido, entretener sin recurrir a lo zafio. Huy, eso es muchísimo en televisión. Si lo sabré yo.