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sábado, 21 de octubre de 2017

Maldeojos. Esto no está pagado



Esto no está pagado
Artículo publicado el domingo, 8 de octubre, en diarios de EPI PRESS)

     Me imagino que conocen ese anuncio donde vemos varias escenas en las que sus protagonistas soportan diferentes situaciones para convenir que ninguna de ellas está pagada por aguantar al compañero que no deja de hacer un ruidito insoportable con el bolígrafo o por aguantar al otro que siempre te da el chasco por detrás. La voz en off nos dice entonces que ese trabajo, teniendo que soportar a semejantes colegas no está pagado. Con esa simple idea caminaré por el sendero de la luz que hoy emana de la pantalla, espero que iluminada como ya dijimos que hace Tamara Falcó en cuanto piensa un poquito en su Santo Ángel, sea por lo de Cataluña, sea por el bolso Vuitton que se cuelga del brazo a 900 euros la pieza porque ella lo vale. No está pagado, querida beata, soportar tus arrebatos de mística pija, o sí, que a veces los descreídos necesitamos una dosis de vesania para venirnos arriba. Tampoco que Pablo Motos se someta a la machada de depilarse un poco de pie para que la audiencia vea en directo lo mucho que duele, aunque te lo haga la mofletuda Mónica Cruz. Paréntesis. Hablo de mofletes porque la señora Cruz, hermana de Pe, se ha puesto unas mejillas más infladas que un pez globo asustado. La madre que la parió. ¿Qué edad tiene esta mujer? Miro en mi libro de cabecera. 40 años. ¿Y ya se echa mierdas en la cara para estirarse? Cierro paréntesis. Mónica ha encontrado acomodo como colaboradora en El hormiguero. Un fiasco. Flojita, querida, flojita. Hacerle a estas alturas a Motos la mascarada de la cera es menos serio que un referéndum dirigido por Puigdemont y Junqueras, esas junteras que huelen a pecado mortal, a zoofilia guarra. Ni Javier Cárdenas en Hora punta, cuyos espectadores no están pagados soportando las memeces del sumario –se ha sabido que la bajeza del personaje ha llegado al límite tratando de negociar con algunos medios para que no hablen mal ni de él ni de su zurullo catódico-, llegaría tan lejos amparando semejante patochada. Huy, huy, decía Motos, como si acabara de parir tras el tirón de la cera. Machismo estúpido. Tontería cuando hasta los adolescentes de hoy se hacen la cera hasta en sus huevecillos peludos.  

El sueldo real
     Hoy en día ni ser rey está pagado. Lo vimos a principio de semana. Sacaron a Felipe VI de su rutina, lo llevaron a un despacho, le colocaron la cámara, y hala, lo echaron a los leones. Y se lo han comido. Vivo. ¿A quién se le ocurriría la idea de ponerle de nuevo el traje a las nueve de la noche, cuando a esa hora lo que hace el hombre en bata es tocarle el culo a la reina al voleo, viendo que las niñas están en sus deberes y no en carantoñas de casados, mientras Letizia hace las tortillas de la cena? Lo de Cataluña está haciendo estragos. Es como una apisonadora. Quienes estábamos en casa pendientes del último capítulo de El incidente no sólo nos tragamos antes el texto de Su Graciosa Majestad firmado letra a letra por el Gobierno para mejor honrar al nacionalismo catalán, una fábrica de hacer independentistas por segundo, sino que apareció la cara de Vicente Vallés en vez de la de Pepa Aniorte como policía a lo Frances McDorman en Fargo, la mítica de Joel Cohen, en el especial dedicado a lo mismo, ustedes me entienden. Al final, ni como ciudadanos ni como espectadores nos merecemos esto. No, no estamos pagados. Sólo nos queda trillar fuera de la era. Y el humor. Me han pasado, íntegro, el discurso del rey, escribe un tal Mark Alexandre en Twitter. Aquí va: “Catalanes, no os vayáis porque me bajarán el sueldo. Tengo mujer y dos hijas que mantener, dos hermanas tontas y unos cuñaos que no dan palo al agua. Es triste pedir pero más triste es de robar. Y el abuelo se funde en putas la herencia”. Y otro. Urdangarín le dice a Cristina, “que dice tu hermano que quien no cumpla la ley tendrá que asumir las consecuencias”. A lo que responde la mujer del duque empalmado, “siempre fue un cachondo el chiquitín”. Como vemos, esto de sacar al rey a la arena del circo asomándose a la pantalla fuera de temporada –lo suyo es en Navidad, con las gambas, el jamón, y la suegra piripi-, a la altura de María José Campanario y Belén Esteban –a la gresca de nuevo, algo así como la guerra entre independentistas y españolistas– es una temeridad. No está pagado. Ser rey en la España de hoy no está pagado.

Wyoming I
     Como vamos viendo, si ser rey es un bluf, un monigote al servicio de una ameba nociva como Rajoy, y la tele pública una zorra abierta de patas al servicio de su señor, ser espectador de La 1, tampoco es una bicoca. Que sí, que llega Carlos Herrera, y eso sí que no está pagado. Y perdonen que termine con lo peor. No está pagado tener cerca, o lejos, a un energúmeno como Eduardo Inda. Que se lo pregunten a la reportera Mayka Navarro, que pretendía hacer su trabajo sin darse cuenta de que este hooligan estaba en el plató impidiendo, como hace siempre, que se cuele algún dato u opinión que no le venga bien. Pasó que Mayka trataba de explicar el caso de Marta Torrecillas –la mujer que dijo haber sufrido la violencia de la policía en Barcelona ya que ésta le partió los dedos “uno a uno”-, matizando las primeras declaraciones de la señora. Ah, amiga, pero estaba la hiena para cortarla en seco, para interrumpir, para hacerse la víctima, y para reprender a Mayka, que se derrumbó en lágrimas ante el golfo Inda. No está pagado, Ana Rosa de los cojones, ni para tus cronistas ni para los espectadores, contar con alguien tan chungo como ese tipo. Así que en esta situación de turbiedad y España partida hagamos caso a quien pide que en vez de gritar dialoguemos. Viva Wyoming I, que pone luz dando discursos reales mejores que el original encajado entre las fotos de Sonia Monroy, vestida de bandera española, y Karmele Marchante, con bandera catalana. Y para terminar, apelo a mi mismidad. Lo mío, llevar a casa con honrada dedicación a la pantalla el pan que me como, tampoco está pagado. Snif, snif.

La guinda
El virus
Lo de Cataluña, permítaseme reducción tan zopenca, está propagando uno de los peores virus, el de la manipulación y la mentira. La prensa suele acabar afectada por ese infame bichito, y en vez de informar como debería se coloca en uno de los “dos bandos”. Un reportero de Telemadrid, creyendo que aún no estaba en el aire, pidió a un manifestante que mostrara la bandera de España. ¿Es TV3 el ejemplo a seguir en el bando contr?

viernes, 20 de octubre de 2017

Maldeojos. Hipnotizados como ranas



Hipnotizados como ranas
(Artículo publicado el domingo, 1 de octubre, en diarios de EPI PRESS)

     Las ranas seguro que no son hipnotizables, pero me redondea el titular porque la idea era decir que las ranas son hipnotizables como los famosos que acuden como ratas a la llamada de Hipnotízame a través de su profeta en Antena 3 Jeff Toussaint, que se lo lleva crudo cada vez que lo llaman para montar el numerito. Y con respuesta burra de audiencia, que se traga los desvanecimientos de Rosa López, Arévalo, o Mónica Cruz. Desconozco si Samanta Vallejo-Nájera se hipnotiza sola o ayudada, pero algo toma. Al menos, comida de la que hace la nueva conca de famosos en Mastercherf. Sobre esa comida dice, “Un día me salió del alma –entiéndase del chichi- decir que el plato era una mierda”. Uhh, qué atrevida. No habla por su boca, seguro que habla como la niña del exorcista, como médium del demonio. El plato era una mierda. Qué fuerte, prima, qué valor, qué atrevimiento, eres el Gabriel Rufián de los fogones. Así se habla, con coraje, contundencia, y poniendo el delantal como se ponen los ovarios sobre la mesa. A mí también me parece una mierda. No un plato en particular, no, me parece una mierda Masterchef. Sí, ya lo he dicho, y prometo que ni Jeff Tousanit me ha tocado un pelo ni me he dado a la bebida después de ver las imágenes de la escena de la chimenea entre el loco Donald Trump y el pelanas Mariano Rajoy, sólo superadas por la escena de los dos huevones en el exterior día de la White House. Madre mía. Hasta en el programa matinal de Antena 3, Espejo público, analizaban el miércoles eso que se llama lenguaje no verbal. Resumo. Que al majara pero peligroso Trump le importa un truño lo que estaba diciendo el tipo que le pusieron al lado, y por eso miraba al fondo, y ponía los labios así, apretados, y los carrillos así, como una chochona, y parecía pensar en sus cosas porque la independencia de Cataluña, aunque le parece “una tontería”, se la sopla. Vamos, como a mí cualquier imagen en donde aparezca Mario Vaquerizo. ¿Qué ha pasado para que Masterchef , con celebridades, niños de escuela, o aspirantes de verdad a cocineros, me resulte flatulento, pesado, agrio, malencarado? Muy fácil. El jurado, el ritmo del programa, el formato, ha hecho que cocinar pierda su parte social, arrase con la cocina como celebración de la vida, y apueste por la vacua competición, por la cocina como ejercicio militar dirigido por señores, y señora, de gesto adusto y sentencias tan lapidarias que dan mal rollo. Así que sí, Masterchef celebrity me parece una penosa mierda.

Infelices sin trato
     Sigo en La 1, que no para. Falta un episodio en el que viajen media hora al pasado y Alpacino amordace a Cárdenas para salvar el horario de @MdT_TVE, decía un tuit el otro día por el cabreo descomunal que los seguidores de El ministerio del tiempo viven  cada semana ante el cebo, la trampa, la falsedad y el descaro de TVE, que anuncia el principio de la excelente serie de la pública a una hora, pongamos a las 10’30 o 10’45 de la noche, y luego empieza cerca de las 11, es decir, que obliga a los fieles a soportar Hora punta, programa en la antítesis del producto creado por Javier Olivares y su hermano Pablo. O sea, calidad frente a telebasura exhibida con desfachatez y aplomo de un presentador cuya media lengua hacen aún más patéticos unos contenidos que te sacan a empellones de la posible hipnosis que arrastraras del Telediario, nacido para adormecer al respetable. Y ya despiertos, en esta locura de pantallas que echan humo, piden paso Los Morancos, eminentes y carismáticos analistas de la cutre actualidad en donde César Cadaval es Mariano Rajoy, cada vez más Marianico el Corto, y Jorge Cadaval Carles Pugdemont, cada vez más una especie de fantasma que ya no sirve ni para asustar a viejitas sin pensión. Vean la parodia que han montado poniéndole nueva letra a una música infame, hortera, como casi todas las de ese cariz, que firma un tal Maluma –Felices los cuatro-, que hace las delicias en los chiringuitos discotequeros de alto voltaje macarra. Música basura que Los Morancos usan para echarse unas risas a costa del referéndum de Catalonia.

A por ellos, oé
     No cabían más idiotas en la pantalla estos días a costa de la misma cosa. La pantalla se llenó de imbéciles con banderita española enarbolada al grito unánime de “a por ellos, oé” para despedir a la Guardia Civil en sus ciudades con destino Cataluña como si despidieran al ejército con destino a la guerra del fin del mundo. Tiene cojones que esta gente, seguro que gente de firmes convicciones –sea lo que sea esto-, que ve sin tapujos Sálvame, 13 tv, va a misa de 12,  se pone hasta el culo de cerveza, echa sus polvos en la oscuridad fosforescente del puticlub, ama hasta los pedos de toreros como Fran Rivera o se pone tierna con las canciones absurdas de copleros casposos, decimonónicos, como José Manuel Soto, tiene su aquél que esta gente que grita “a por ellos, oé” a la Guardia Civil, siendo ellos los catalanes, no gritaran en las calles “a por ellos, oé” para protestar por la corrupción de un lado y del otro, por el saqueo de la banca a ojos vista, o por el culito mojado de Rodrigo Rato. Viendo estas imágenes se vuelve uno independentista, marciano, y hasta del Club Deportivo Azerbayán. Qué vergüenza, troncos. Los mafiosos de aquí y de allí, de una bandera y de otra, se frotan las manos y se huelen la mierda del culo porque alucinan viendo cómo el pueblo, “el catalán” y “el español”, entra al trapo y convierte la guerra de estos malhechores, profesionales de la trampa y de la estafa, del robo  y la extorsión, en su guerra. Burros. No hay nada que regocije tanto a los Mas, Pujoles, Rajoys, Puigdemones y otros canallas que ver la pantalla hasta el sobaco de idiotas moviendo banderitas al grito unánime, en catalán, y en español, de “a por ellos, oé, oe, oé, a por ellos”, según en el bando que convenga. Idiotizados e hipnotizados. Es lo mismo, y el domingo, su día grande.

La guinda
Me suena
Acaba de empezar la sexta temporada de Tu cara me suena, que le echa el pulso a La voz, tan cascada y cansina, de Telecinco. El plató de Manel Fuentes lo han remozado y se ha convertido en un solar donde caben más de 600 personas. El programa funciona bien, y ha pasado a la historia no sólo por ser el formato español más vendido a otras televisiones del mundo sino el que acabó con el Sálvame de los viernes. Qué gustito.