Mostrando entradas con la etiqueta Mónica Cruz. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Mónica Cruz. Mostrar todas las entradas

viernes, 20 de octubre de 2017

Maldeojos. Hipnotizados como ranas



Hipnotizados como ranas
(Artículo publicado el domingo, 1 de octubre, en diarios de EPI PRESS)

     Las ranas seguro que no son hipnotizables, pero me redondea el titular porque la idea era decir que las ranas son hipnotizables como los famosos que acuden como ratas a la llamada de Hipnotízame a través de su profeta en Antena 3 Jeff Toussaint, que se lo lleva crudo cada vez que lo llaman para montar el numerito. Y con respuesta burra de audiencia, que se traga los desvanecimientos de Rosa López, Arévalo, o Mónica Cruz. Desconozco si Samanta Vallejo-Nájera se hipnotiza sola o ayudada, pero algo toma. Al menos, comida de la que hace la nueva conca de famosos en Mastercherf. Sobre esa comida dice, “Un día me salió del alma –entiéndase del chichi- decir que el plato era una mierda”. Uhh, qué atrevida. No habla por su boca, seguro que habla como la niña del exorcista, como médium del demonio. El plato era una mierda. Qué fuerte, prima, qué valor, qué atrevimiento, eres el Gabriel Rufián de los fogones. Así se habla, con coraje, contundencia, y poniendo el delantal como se ponen los ovarios sobre la mesa. A mí también me parece una mierda. No un plato en particular, no, me parece una mierda Masterchef. Sí, ya lo he dicho, y prometo que ni Jeff Tousanit me ha tocado un pelo ni me he dado a la bebida después de ver las imágenes de la escena de la chimenea entre el loco Donald Trump y el pelanas Mariano Rajoy, sólo superadas por la escena de los dos huevones en el exterior día de la White House. Madre mía. Hasta en el programa matinal de Antena 3, Espejo público, analizaban el miércoles eso que se llama lenguaje no verbal. Resumo. Que al majara pero peligroso Trump le importa un truño lo que estaba diciendo el tipo que le pusieron al lado, y por eso miraba al fondo, y ponía los labios así, apretados, y los carrillos así, como una chochona, y parecía pensar en sus cosas porque la independencia de Cataluña, aunque le parece “una tontería”, se la sopla. Vamos, como a mí cualquier imagen en donde aparezca Mario Vaquerizo. ¿Qué ha pasado para que Masterchef , con celebridades, niños de escuela, o aspirantes de verdad a cocineros, me resulte flatulento, pesado, agrio, malencarado? Muy fácil. El jurado, el ritmo del programa, el formato, ha hecho que cocinar pierda su parte social, arrase con la cocina como celebración de la vida, y apueste por la vacua competición, por la cocina como ejercicio militar dirigido por señores, y señora, de gesto adusto y sentencias tan lapidarias que dan mal rollo. Así que sí, Masterchef celebrity me parece una penosa mierda.

Infelices sin trato
     Sigo en La 1, que no para. Falta un episodio en el que viajen media hora al pasado y Alpacino amordace a Cárdenas para salvar el horario de @MdT_TVE, decía un tuit el otro día por el cabreo descomunal que los seguidores de El ministerio del tiempo viven  cada semana ante el cebo, la trampa, la falsedad y el descaro de TVE, que anuncia el principio de la excelente serie de la pública a una hora, pongamos a las 10’30 o 10’45 de la noche, y luego empieza cerca de las 11, es decir, que obliga a los fieles a soportar Hora punta, programa en la antítesis del producto creado por Javier Olivares y su hermano Pablo. O sea, calidad frente a telebasura exhibida con desfachatez y aplomo de un presentador cuya media lengua hacen aún más patéticos unos contenidos que te sacan a empellones de la posible hipnosis que arrastraras del Telediario, nacido para adormecer al respetable. Y ya despiertos, en esta locura de pantallas que echan humo, piden paso Los Morancos, eminentes y carismáticos analistas de la cutre actualidad en donde César Cadaval es Mariano Rajoy, cada vez más Marianico el Corto, y Jorge Cadaval Carles Pugdemont, cada vez más una especie de fantasma que ya no sirve ni para asustar a viejitas sin pensión. Vean la parodia que han montado poniéndole nueva letra a una música infame, hortera, como casi todas las de ese cariz, que firma un tal Maluma –Felices los cuatro-, que hace las delicias en los chiringuitos discotequeros de alto voltaje macarra. Música basura que Los Morancos usan para echarse unas risas a costa del referéndum de Catalonia.

A por ellos, oé
     No cabían más idiotas en la pantalla estos días a costa de la misma cosa. La pantalla se llenó de imbéciles con banderita española enarbolada al grito unánime de “a por ellos, oé” para despedir a la Guardia Civil en sus ciudades con destino Cataluña como si despidieran al ejército con destino a la guerra del fin del mundo. Tiene cojones que esta gente, seguro que gente de firmes convicciones –sea lo que sea esto-, que ve sin tapujos Sálvame, 13 tv, va a misa de 12,  se pone hasta el culo de cerveza, echa sus polvos en la oscuridad fosforescente del puticlub, ama hasta los pedos de toreros como Fran Rivera o se pone tierna con las canciones absurdas de copleros casposos, decimonónicos, como José Manuel Soto, tiene su aquél que esta gente que grita “a por ellos, oé” a la Guardia Civil, siendo ellos los catalanes, no gritaran en las calles “a por ellos, oé” para protestar por la corrupción de un lado y del otro, por el saqueo de la banca a ojos vista, o por el culito mojado de Rodrigo Rato. Viendo estas imágenes se vuelve uno independentista, marciano, y hasta del Club Deportivo Azerbayán. Qué vergüenza, troncos. Los mafiosos de aquí y de allí, de una bandera y de otra, se frotan las manos y se huelen la mierda del culo porque alucinan viendo cómo el pueblo, “el catalán” y “el español”, entra al trapo y convierte la guerra de estos malhechores, profesionales de la trampa y de la estafa, del robo  y la extorsión, en su guerra. Burros. No hay nada que regocije tanto a los Mas, Pujoles, Rajoys, Puigdemones y otros canallas que ver la pantalla hasta el sobaco de idiotas moviendo banderitas al grito unánime, en catalán, y en español, de “a por ellos, oé, oe, oé, a por ellos”, según en el bando que convenga. Idiotizados e hipnotizados. Es lo mismo, y el domingo, su día grande.

La guinda
Me suena
Acaba de empezar la sexta temporada de Tu cara me suena, que le echa el pulso a La voz, tan cascada y cansina, de Telecinco. El plató de Manel Fuentes lo han remozado y se ha convertido en un solar donde caben más de 600 personas. El programa funciona bien, y ha pasado a la historia no sólo por ser el formato español más vendido a otras televisiones del mundo sino el que acabó con el Sálvame de los viernes. Qué gustito.

sábado, 23 de abril de 2016

Maldeojos. Top Dance



Top Dance
(Artículo publicado el domingo, 17 de abril, en diarios de EPI PRESS)

     El título ya me pone enfermo. Top Dance. ¿Eso qué coño es? ¿La parte superior del baile? ¿La cima de la danza? ¿El mejor baile? Nada, Top dance. Hay que echar mano del inglés para darle a la mamarrachada el prestigio y el atractivo con que sus ideólogos intentan adornar este programa, que no deja de ser eso, un programa de entretenimiento de género trillado, agotado, visto por arriba y por abajo. Uno más de gente que aspira a ser famosa, quince minutos antes de pasar a olvidos pesados, dramáticos y certeros. Top Dance se estrenó hace unas semanas en Antena 3 emitiendo esa fase de elegir a la peña para darle emoción al triste cotarro. Ahora se avienta como la llegada del mesías en tutú y se emiten las galas en directo. Oh, emoción. Apenas puedo sujetar mi corazón, que late vestido con el tanguita para que mis saltos no dañen la huevera. De ahí al olvido, un par de horas. Me descuajaringo, pero entero hasta la médula, cuando el presentador, desatado, poniendo la voz como si anunciara la llegada de la cabra, nos dice que estamos ante el concurso de baile más exigente, duro y competitivo de la televisión. Al tiempo, el realizador pincha planos de chicos que se contorsionan, ponen caras de dolor, o de chicas que hacen piruetas cabeza abajo saltando sobre una mano. El que presenta es Manel Fuentes, el Jorge Javier Vázquez de Atresmedia. En su desasosegante alocución recuerda que el concursante tendrá una única oportunidad para alcanzar la fama porque, oh, no, que no lo diga, por favor, que no lo diga, la fama cuesta, por dios, lo ha dicho, la fama cuesta. ¿Han acabado los tópicos? No, acaban de empezar. Sólo uno será el ganador, dice, y se queda tan a gusto. Luego suelta una falacia. Dice que del concurso saldrá “el mejor bailarín de país”. No, querido, del concurso saldrá el ganador de Top Dance, que es distinto, amor.

El jurado
He visto algunos bailes, algunos contorsionistas, algunos mamarrachos, y digamos que emoción, emoción, esa que te sobrecoge y engurruñe el corazón, como que no. Tengo alma seca para estas exhibiciones, alma adusta, como el gesto de Mónica Cruz, que se pone intensa porque ella se toma muy en serio lo de ser jurado de Top Dance. Hablemos del jurado. Además de la hermanísima está Rafael Amargo. Malo. Allá donde esté este señor tratará de que su ego brinque por la espalda de quien lo rodee hasta coronarse como la más lista, la más ocurrente y divertida, la que más sabe, la que más concede, un Pablo Iglesias de la danza, porque mira que Pablo Iglesias, el mártir, es desprendido, es un anacoreta, es capaz de conceder y conceder, de quitarse el bocado –de vicepresidente o ujier de puticlub- y entregárselo a los demás porque él no quiere glorias terrenales sino dar su vida por nosotros, oh, mesías, échate un tango y pega la vuelta. Completa el tridente David Bustamante. Es, digamos, el normal. Él tiene la misma idea que yo de danza, pero él es Bustamante, y cuando hace conciertos lleva algunos bailarines en su equipo. ¿Cómo se ha quedado, querido lector, querida lectora? Prometo ante la Carta Magna que una de las razones que se le ocurrió a Manel Fuentes para contar con el cántabro fue esa, que se toma muy en serio lo del baile porque en sus conciertos siempre va acompañado de bailarines. Lo dijo la semana pasada en la mesa redonda “Famosos fuera de onda” que organizó la edición de primavera del FesTVal en Albacete. Una de las asistentes comentó que no veía razonable esa presencia porque Bustamante no es bailarín sino cantante. Yo, con todo respeto y cariño, estuve a punto de saltar. Estúpida, esto es televisión.

Chorizo Top
Por eso el programa, la forma de presentarlo, la selección de historias y concursantes, el plano intercalado con las reacciones del público, y las caras de oh, esto es increíble, del jurado, apuntan al corazón, pero… El baile no es nuestro fuerte como país. Me apuesto ver cinco días seguidos Sálvame, aunque lo presente Paz Padilla, a que ni usted, que lee con tranquilidad este artículo, es capaz de hacer una lista con tres nombres de bailarines españoles. Venga, una lista con dos. ¿Nada? ¿Ni con uno? ¿A quién se le ocurre hacer un programa de baile? Aquí puede funcionar echarse unas risas viendo a famosos como patos mareados en ¡Mira quien baila! por si Falete -¿o era Ana Obregón?- acaba por los suelos despatarrado y soltando plumas. Pero un programa para descubrir al próximo Ángel Corella, Nacho Duato, Blanca Li o Tamara Rojo –bendito San Internet-es más complicado. Yo que las cadenas, y según los soponcios que nos regala cada tarde en las Noticias de La Sexta Cristina Saavedra, señalando el desagüe de las empresas “fuera de la costa” de Panamá, pondría en marcha un concurso con nombrados en las offshore, implicados en corrupción, llamados a declarar, sospechosos de blanqueo, ladrones con pedigrí, aspirantes a vivir del cuento, y jetas que ya viven de él, y sin piedad, los metía en una jaula tipo Guadalix de la Sierra donde se premiara la mejor justificación, que no tendría que ser la verdadera, por la que se robó, esquilmó, defraudó, corrompió, mintió, o evadió. Estoy deseando saber en qué queda la última pieza cazada al PP, José Torres Hurtado, el alcalde de Granada, el autor de “las mujeres, cuanto más desnudas, mejor, más elegantes”, otro campechano de libro, detenido por presunto chalaneo urbanístico. A ver qué dice, sabiendo que la justicia, lenta pero implacable, comenzó a mordisquear la puntita de la manta. Las justificaciones de unos y de otros para hacer esto o lo otro es lo que valoraría el público en el plató –sólo si un sinvergüenza alcanza al menos el 60% de apoyo, como en Top Dance, el jurado podría decidir el futuro del quinqui-. Bertín dice que todo lo hizo porque le dio la gana. El dimitido ministro Soria que todo es un error. Pilar de Borbón que no hay irregularidades. Rita Barberá que la financiación irregular del PP es falsa. Y el dios Aznar, callado. A ver, Manel Fuentes, maneja este Chorizo Top.

La guinda
PacoCop
Lo que le faltaba. A Paco Marhuenda. A Jorge Fernández Díez, ministro que ejerce de ministro para lo que le sale de la flauta pero está en funciones, como el resto, si hay que dar explicaciones en el Congreso. Y lo que le faltaba a los espectadores de este país. Un tertuliano, comisario de policía. De honor, pero comisario. Las redes sociales, a tope. Me quedo con PacoCop y “si antes hizo el indio, ahora hace de vaquero”.