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miércoles, 15 de noviembre de 2017

Maldeojos. La fama y sus cosas



La fama y sus cosas
(Artículo publicado el domingo, 12 de noviembre, en diarios de EPI PRESS)

     La fama es cambiante, veleta, horrenda a veces, otras, hermosa como el rocío, castigo para algunos, un regalo para el resto. ¿Quién no conoce a Lidia Lozano? Hasta la reina, por más que Letizia Ortiz no se ponga a eso de las cinco de la tarde frente al plasma de su palacio para tragarse otra sesión de Sálvame, una de las ficciones más estropajosas de la pantalla, un programa de realidad inventada donde cada tarde se levanta un altar para mejor honrar al dios de la humillación, del despropósito, de la falta de piedad, de la más artera exhibición de falta de respeto. En esa caldera de cal viva han estado unas semanas con el cuento de si echar o no a Terelu y a Lozano por bajo rendimiento. Los tipos que desde la sombra manejan el hilo del estrambote, llamados La Cúpula, han decidido, tal como tenían decidido desde que se inventaron el tormento, seguir contando con ambas. La fama de Lidia es una fama sin prestigio, una fama de mercadillo dominical. Fuera de ese pozo séptico, ¿quién es Lidia Lozano, quién es Terelu Campos? Distinto es el caso de Paco León, al que un fan le envía un mensaje donde dice que le gustaría masturbarlo y, llegado el caso, “y con todo respeto”, hacerle una felación como dios manda porque aunque “soy hetero y tal… hace un tiempo que empecé a probar con otros tíos por curiosidad y…”. Y vamos, que al hetero le gusta hoy un buen pepino más que a Leticia Sabater una ración de salchipapa gigante. Es que hay cosas que no se pueden probar, amigo, que luego pasa lo que pasa, que ya no se puede parar y hasta te ofreces para darle gustillo a tu ídolo. Paco León, todo un caballero, con humor, le respondió que “no se puede tener más arte para pedir una cosa así, todo un ejemplo a seguir”. ¿Qué me dicen? Paco León ha dejado atrás al Luisma de Aída sin olvidarse de él, alcanzó la fama total, pero supo manejarla como un grande.

El oído y el pene
     También ocurre que de famas desprestigiadas surjan trabajos si no deslumbrantes sí al menos llamativos, rociados por la ironía y la sorpresa, trabajos que provocan cómplice sonrisa. Netlifx es una de las plataformas de contenidos visuales de entretenimiento más potentes del mundo, con ficciones de gran peso –House of cards, Narcos, Orange is the new black-. Pues bien, para promocionar la segunda temporada de Stranger things la plataforma norteamericana ha rozado la locura, o la genialidad, al contar nada menos que con alguien del submundo famoso como la mentada Leticia Sabater disfrazada como un personaje de la ficción. Son apenas 60 segundos, pero el resultado, la imagen de la señora, ahora recién operada de su bizquera, es brutal. Leticia ha sabido darle la vuelta a su fama demediada, sin crédito, y se ha instalado en ese lado sucio, hortera, canalla, vulgar y chabacano, donde está creando una criatura del subsuelo que le da de comer. Ha hecho de su cuerpo, de su mensaje, de sus canciones imposibles con salchipapas y pepinazos un arte de zangolotinos, salidos de discoteca de polígono, y se ha convertido en la reina del pajillero vocacional. La fama de Nacho Vidal, siendo casi igual, nada tiene que ver con la ex musa infantil. A éste la fama le cuelga, o se le levanta en forma de indemnización en diferido –la que reciben sus espectadores cuando el actor porno se pone a trabajar con su pajarito encabritado- alcanzando longitudes que van más allá de los tópicos, que no típicos, 21 centímetros. Es tan famoso que también tuvo su momento acoso sexual. Lo contó, cómo no, en Sálvame ante un atónito y expectante  Jorge Javier. Fue un médico colombiano cuando fue a su consulta con dolor de oídos. ¿Perdona? Hay que tener imaginación, doctor, para decirle a un tío que se baje los pantalones, magrearle las pelotas, y “tocarme el pene” cuando ese tío llega a tu consulta con los oídos taponados.

Porno político
     No dejamos el porno. Hay otro actor, Willy Toledo, famoso por ser experto en pornografía política, que flipa en colores cada vez que abre la boca. Ha hecho de su fama un burdel barato donde el polvo se echa en catres de mala muerte, sórdidos y pestosos, con tanto manchurrón de semen y mugre que, por elevación, ha creado un estilo, el estilo delirante de Willy el loco. Lo último que he visto y oído de él ha sido en la televisión venezolana, tenía que ser Venezuela. Dice el actor -7 vidas, El club de la comedia, Cuestión de sexo- que la gente de Venezuela no intente venir aquí porque las libertades de allí, sociales, políticas, culturales, o económicas, “son una utopía en España”, un país donde todo el mundo está sometido “a un sistema esclavista, de economía salvaje”. Si hablamos de fama en esta pieza, y hablamos de sus cosas, no podía faltar una semana más Toñi Moreno. Ah, qué mujer. Consigue lo que no consigue nadie. Consigue, como hace unos días, que Antonio Hidalgo –feliz con su fama modesta, murcianica- se baje el pantalón, sin acoso ni nada, y enseñe unas piernas que ya cautivaron a Ana Rosa Quintana cuando hacían juntos Sabor a ti y su fama era una fama nacional. Quien lea con asiduidad esta columna sabrá que la ley Sálvame se ha vuelto a cumplir. Va al programa de invitado quien fue y hoy apenas es. Qué triste que lo haya hecho María Jiménez, confirmando la decadencia de esta cantante poderosa que pelea por una fama polvorienta y chuchurrida, y que lo haga con historias de otro siglo volviendo a hablar de su ex marido Pepe Sancho, muerto hace años. ¿Cabía más tristeza? Sí, la propia imagen de la artista, una hostia de realidad que te deja mudo. Para profundizar en la propia miseria contó que cobra 408 euros de pensión de viudedad gracias a Sálvame ya que Matamoros “me abrió los ojos para arreglar los papeles al hacerme ver que yo no estaba divorciada de Pepe sino sólo separada”. En fin, terrible. Boris Izaguirre aún sirve para un Mi casa es la tuya. Ojalá no mendigue un Sálvame. Ni haya que recordarlo como ahora hacen con La Veneno, a la que le ponen placa en el Parque del Oeste, donde fue puta. Ay, ay, destino, aparta de mí esa fama.

La guinda
Chiquito
No sirve de nada, lo sé. Pero tampoco resta traerlo aquí. Chiquito de la Calzada sigue en el Carlos Haya de Málaga. La cosa no va todo lo bien que él quisiera. Hace unas semanas salió del hospital, pero su reingreso ha vuelto a poner en alerta a su ejército de admiradores. Este hombre, ahora enfermo, tocado por la soledad, revolucionó el humor de este país con una bocanada de hilaridad, surrealismo y maestría únicos. Ánimo, maestro. Nota: Chiquito murió en la madrugada del sábado.

martes, 28 de junio de 2016

Maldeojos. Guarrillas en verano



Guarrillas en verano
(Artículo publicado el domingo, 26 de junio, en diarios de EPI PRESS)

     Leí hace unos días, quizá unas semanas, que Ana Obregón volvía del olvido. Se cargó  nuestro descanso con su regreso. En carne mortal y en versión catódica. El jueves, si la fecha de tan memorable acontecimiento no ha variado, se puso al borde del mar para que las olas, deseosas, ansiosas, desmedidas, nerviosas, maleducadas por ver quién es la primera, pudieran lamer sus ubres como lo hacen desde que el mundo se volvió majara. Es el rito de su posado veraniego. Esta señora siempre me dio un poco de grima. Ahora me resulta inquietante. No sabe uno en qué parte de su ser hay más silicona, si en el cerebro, en las mejillas, o en las tetas. Total, que empieza el verano y ella, la bióloga, lo ha inaugurado para que este país tenga la creencia de que, salga lo que salga en las urnas –me temo lo peor- funciona, no se viene abajo. ¿Hay más? Hay más. Anuncia –hay que estar pendiente, que las trolas las carga el diablo- que empieza a grabar un programa como el de las hermanas Kardashians, vamos, otro puto Alaska y Mario. Ah, no, sonríe muy ofendida Ana la de los 7, no es como lo de las Kardashians porque “lo mío es más profundo, yo soy actriz y ellas no”. Acabáramos. Dice que hace el programa –en Dkiss, responsable de hitos como Mi secreto al desnudo, 90 días para casarte, o Enterrado en mi basura - para que la conozcamos mejor. Esta tía flipa. Y la cadena también. Creo que una de las promociones decía que emitía programas protagonizados por “gente real para mujeres sin prejuicios”. Alto ahí. Ana Obregón y gente real no casan. Aunque es verdad que no hay que tener ni un resto de prejuicio para tragarte lo que quiera que haga esta señora cada día. Lo mío es más profundo, yo soy actriz y ellas no. No me canso de repetirlo. Lo mío es más… en fin. Estas pájaras son la caraba.

Leti y la salchipapa
      El verano acaba de empezar y ya tenemos exceso de candidatos a panolis del mes. Los que fabrica la productora Lime Pictures como concursantes de Gordie Shore para la cadena británica MTV son espuma de choni, gemelos de nuestros compi yogui Mujeres y hombres y otros berzas. Serán “british”, pero son tan huecos como los que exhibieron su vulgaridad en nuestro Gandía Shore. Tanto, y tan mala imagen dan allende nuestras fronteras que en las Baleares, desde el Govern a los ayuntamientos, -Calvià, Magaluf-, o a los empresarios del ramo, han dicho no a la productora, negando permisos para grabar semejante bochorno de guarrillos en acción. No quieren dar la única imagen de que por sus costas y sus pueblos  corren el semen, el alcohol, y el desenfreno más gañán. Según Diario de Ibiza están grabando sin permiso en San Antoni. Digo guarrillas y enseguida sale en mi buscador la Leti. Tras el éxito sideral de “Mr. Polisman” y “Yo quiero fiesta” llega la “Salchipapa”, un eructo de cutres marranas que mueven sus lorzas en clubes para ganaderos y campesinos. Qué pena que la cincuentona, Leticia Sabater, no enseñe su himen zurcido mientras, con esos labios de comer muchas salchipapas, canta su último rebuzno. Tiki tiki, tiki taka, lo bailan en la playa, lo bailan en las discos, lo bailan en las fiestas, salchipapa, lo bailan en los bares, tiki tiki tiki, tika tika taka. Portentoso. Se me salían los ojos. ¿Esto va en serio?, me decía. Y me puse a reír, la madre que la parió. ¿Dignidad? Por favor, ¿es que la tiene alguien que se jala una salchicha bien gorda que chorrea lo que tiene que chorrear? Seguro que para Carles Simarro, concejal del PP y ex alcalde de Sóller, esa joyita de pueblo mallorquín, el vídeo sería apto para verse cuando España celebre “el día del machote” o, mejor, “el día de la señorita de toda la vida”, esa que se traga la salchipapa del machote sin rechistar, por decreto divino, joder, que una guarrilla es una guarrilla y un tío es un tío, no eso de LGTB ni cojones.

Juego de conejitos
     Cómo terminar la columna, hablando de cerdas, sin meter a Silvio Berlusconi, yonqui del bisturí, poseído por la atracción del implante. Salió de su última operación no para inyectarse silicona en las mejillas o en los labios, ni para ponerse más pelo en la tupida cabellera de Il Cavaliere, sino a corazón abierto, a vida o muerte, y lo hizo como un chaval de 15, comiéndose todo lo que hubiera delante. Y delante estaba Cristina, una enfermera española que atendió al capo en perpetuo estado de viagra. El articulado donjuán, pasando por encima de su empleado Paolo  Vasile, vaciló un poquito a la paisana ofreciéndole, si quería, un puesto en Telecinco. ¿De enfermera, para atender los vahídos vespertinos de la peña de Sálvame, de Mama Chicho, de barrendera del plató de Ana Rosa Quintana, esa dama acostumbrada a hollar la basura como si no fuera con ella? No queda claro. Berlusconi ha hecho un Maritere Campos. Es decir, confunde su vida privada con la pública, convirtiéndose en una titiritera 24 horas al día en nombre del espectáculo. La malagueña lo hizo de nuevo en la última edición de ¡Qué tiempo tan feliz! Convaleciente de una operación de vesícula, como su jefe Berlusconi para que le reemplacen la válvula aorta, celebró su 75 cumpleaños soplando velas en su casa, con parte del equipo, plantando un set en su comedor, al estilo Bertín –¿se ha puesto más fondón en Telecinco, se sube el pantalón al sobaco, ha dado rienda suelta, ahora sin el corsé de la tele pública, a su lado más pedestre, si cupiera la posibilidad?-, junto a su amor, Bigote Arrocet, esa dentadura, esa melena. Pero aquí hemos venido a hablar de guarrillas, hombre, se oye a Paco Umbral tronar desde su tumba. Un empresario de Nevada, EEUU, ha tenido una idea. Alrededor de El rancho del conejo, un burdel para los amantes de Juego de tronos, ha creado su particular “camino de la vergüenza”, y en vez de Cersei Lannister, la bella Lena Headey, pasean por la calle los clientes en bolas. Las chicas se forman viendo escenas de sexo de la serie para luego estar a la altura del cliente. Aquí hemos venido a hablar de guarrillas, gritan desde la isla, donde defecan detrás de los cocoteros, Steisy, Mila, y Yola. No sé si me explico. Fin de la cita.

La guinda
TVE, otra vez
Lo han vuelto a hacer. La dirección de Informativos, amparada por la de TVE, no se rinde. Fiel a su amo sigue hasta los límites de la indecencia periodística y las reglas del juego político protegiendo los asuntos del PP. La última, la charla entre el ministro Jorge Fernández y el jefe de la Oficina Antifraude de Cataluña tratando de buscar escándalos contra ERC y CDC. Pues bien, para el Telediario, la víctima es el ministro.