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martes, 13 de febrero de 2018

Maldeojos. Marisa Paredes



Marisa Paredes
(Artículo publicado el martes, 6 de febrero, en diarios de EPI PRESS)
      Qué alegría. Marisa Paredes, Goya de Honor de nuestro cine. Creo que es un honor incuestionable, no sólo para ella, que vi cómo lo agradecía en un previo del Telediario, sino un honor para nuestro cine. No es vanagloria, pero tuve hace unos años mucho roce con la gran actriz, que desde la plaza Santa Ana, en Madrid, en la portería de su edificio, veía cómo llegaban al Teatro Español los actores antes de la función, y ella, pequeña, lo tenía cada vez más claro, quería ser actriz. Es cuando, dice la leyenda, su padre le dijo, ¿pero qué se ha creído esta niña, que es el Lola Flores? No fue Lola Flores, fue mucho más, fue Marisa Paredes. Se le ha considerado una actriz divina, altiva, fría, distante, y es posible que todo eso imprima a sus personajes, eso y ese punto de cómica arrogancia, de ordinaria exquisitez salpicada siempre por una elegancia extrema, radical y natural.
     Conocí a Marisa gracias al profesor Joaquín Cánovas, Universidad de Murcia, y fue en la Semana de Cine Español de esa ciudad, en 1986, cuando me dejó arrobado como la Griselda de Tras el cristal, de Agustí Villaronga, una joya asfixiante, un artefacto perfecto de oscuridad, un retrato terrible de la condición humana. Luego, para resumir sus excelentes años de teatro, incluidos los míticos Estudio 1, vino Almodóvar y la convirtió no en una chica más sino en su musa, y de su mano fue Sor Estiércol, Vicky del Páramo, o Huma Rojo. Por cierto, la gala, con Ernesto Sevilla y Joaquín Reyes, para olvidar. Sosa, desganada, y pelma. La peor gala en años. Le quitas a Paquita Salas, y te cortas las venas. Que san Luis Larrodera, maestro en el FesTVal, obre el milagro. Hasta Marisa Paredes estuvo mal. Ni se emocionó ni emocionó. Qué desastre, coño.

lunes, 3 de agosto de 2015

Maldeojos. De cine



De cine
(Artículo publicado el sábado, 1 de agosto, en periódicos de EPI PRESS)

      Qué gran programa de cine es Historia de nuestro cine, que cada día, desde mayo, emite La 2. Cada día, una película. De lunes a viernes. Justo a las 10 de la noche, después de una breve presentación de Elena S. Sánchez, que conversa con diferentes críticos, empieza la función. Los lunes están dedicados a la década de los 30 y 40, el martes a la de los 50 y 60, y así. Asomarnos a este pozo es un gozo. Claro que hay pelis que te interesan menos, pero todas acaban explicando aspectos de este país, ya sea desde lo bizarro a lo exquisito, desde el drama a la comedia. El miércoles emitieron una película rara, inquietante, una especie de relectura de Los pájaros, la clásica de Hitchcock, pero en vez de con aves que atacan a los humanos, con niños asesinos, ¿Quién puede matar a un niño? La firma Narciso Ibáñez Serrador.

       El jueves pasaron Tras el cristal, la otra cara de la moneda. Cuenta la historia del doctor Klaus, Günter Meisner, que durante la II Guerra Mundial torturó y abusó de miles de críos en los campos de concentración nazis. Acabó conectado a un respirador, un sarcófago de cristal del que depende las 24 horas. Su mujer, una Marisa Paredes fría, adorable y arrebatadora, lo cuida… Hasta que aparece un joven que inicia con el nazi una relación de deseo y venganza. Es una obra maestra de Agustí Villaronga. Cuento estos detalles porque estos ejemplos de cine no tan conocido, pero de altura, conforman, junto a cintas más populares –anoche, Tesis-, el corpus de esta Historia de nuestro cine. Insisto. Muy recomendable. Si no tienen mejor plan, en casa lo encuentran a golpe de mando. Ya saben, La 2, siempre La 2.

Diferentes imágenes de Tras el cristal -1987-, la inquietante historia de Agustí Villaronga con una puesta en escena potente, evocadora y asfixiante.