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lunes, 21 de noviembre de 2016

Maldeojos. Soy Laurel de Honor



Soy Laurel de Honor
(Artículo publicado el domingo, 20 de noviembre, en diarios de EPI PRESS)

     Verán, soy Laurel de Honor al Mejor Cronista de Televisión. Escribo todas las palabras con mayúscula para darle más empaque a la mentira. Todo empezó hace unas fechas. Y como suelen ser algunas cosas, de la forma más inesperada, tonta e imprevisible que se pueda imaginar. Una mañana encuentro en mi cuenta de Twitter el mensaje de un lector diciéndome, textual, “Confirmado. Acabas de obtener el laurel de Honor al mejor cronista de televisión. Enhorabuena”. Me lo escribió Juan Guillamón, diputado del PP en la Asamblea Regional de Murcia. Se ve que en un arrebato de lector agradecido, ese tipo de reacciones que tenernos cuando nos ha gustado algo, Juan decidió dirigirse a mí para dejar constancia de ese momento. A mí me pareció divertido y sin más, copiando el mensaje, me fui con el reciente “premio” a mi muro de Facebook donde subo artículos para mi blog. Así da gusto empezar el día, escribí. Y coloqué el tuit de Guillamón tal como él me lo envió. Para mí estaba claro que se entendería el guiño. Cerré el ordenador y me olvidé del asunto. Hasta que en grupos de Whatsapp, ya en las primeras horas de la noche, empiezan a felicitarme, incluso algunas primas van dejando claro su orgullo por “tener un primo tan famoso”. Casi al mismo tiempo, con los ojos como cacerolas, suena el timbre de casa. Me asomo a la terraza, y desde abajo vuelven a felicitarme “por el premio”. Me explican que es algo de la tele, y ahora sí, acabo de caer. Ya sé de qué se trata. Corro al ordenador y, en efecto, un montón de contactos me dan la enhorabuena. Me resulta todo tan tierno, tan bonito, tan emocionante, pero montado sobre una falacia, que no sé qué hacer. Decido escribir una entrada explicando la confusión, dejando claro que no he recibido más premio que el de un lector que acaba de leer el Maldeojos del domingo y expresa su satisfacción con un mensaje cachondo en el que me nombra nada menos que Laurel de Honor al mejor cronista de televisión. Me tranquiliza saber que se ha deshecho el entuerto. Ja.

García Márquez
     Esa explicación provoca un torrente aún mayor de apoyos. Prefiero callar las cosas que me dicen algunas personas porque me ruborizan. Está claro, resumo, que si no existe el Laurel de Honor al mejor cronista de televisión hay que crearlo, y me lo tienen que dar. El delirio es una bola de nieve que va rodando y haciéndose tan grande que salta, como anécdota, a una sección de La Opinión de Murcia, que se hace eco de la historia. Que a día de hoy, y a pesar de las explicaciones, todavía tiene vida. Cuento todo esto, con todo lujo de detalles, y me he convertido en protagonista de esta columna, para que el lector tenga todos los datos. Hasta aquí lo que ha dado de sí la ingenuidad de contar algo en internet, en las redes sociales, y no prever sus consecuencias. Hecho que, pasados los primeros momentos de sorpresa, me condujo a una reflexión más inquietante. ¿Cuántos bulos, bolas, mentiras, ideas, mensajes, y maldades se cocinan a conciencia desde eso que se llama el poder, o los partidos, o cualquier gilipollas al que se le ocurra inventarse lo que le venga en gana? Da miedo pensarlo. Todavía hay gente que sigue dando por verdadera cualquier cosa que venga de la pantalla. Hoy por hoy, de la que sea, de la que tenga a mano, ordenador, tableta, o móvil. Internet es un nido de mentiras, un territorio donde la primera víctima es la verdad. Hay todavía gente que de vez en cuando sube a la Red la “carta de despedida de García Márquez”, y gente que, como loca, le da al “me gusta”. Semejante patraña, un texto que jamás podría haber escrito el maestro, no sólo es algo ajeno al mundo de un escritor que construyó geografías únicas con un lenguaje y sintaxis prodigiosas sino que es un texto mal escrito que cuando el Nobel leyó sólo acertó a decir, “lo que me puede matar es que alguien crea que escribí algo tan cursi”.

El Maldeojos
     La verdad es tan flaca como el descaro con el que se manipula y pisotea. Insisto, el vago territorio de internet, tan poderoso, con sus redes sociales echando espumarajos cada segundo, abonado por perfiles reales o inventados que se agazapan en la oscuridad y se envalentonan porque nadie va a pedir explicaciones, es una huerta idónea para la insidia y la mentira. Contra eso, la apuesta sin descanso por la credibilidad. Decía hace poco el periodista Iñaki Gabilondo, en una visita a El intermedio, que no es de ningún partido, por más que le duela, y mucho, la situación del PSOE. Yo no soy de ninguna cadena, de ninguna tele, por más que me duela, y me duele como ciudadano y como comentarista, la situación de TVE, y por más que tenga mis cadenas preferidas. Lo digo porque, igual que hoy huyo de los informativos de Telecinco, a los que Pedro Piqueras ha llevado a cotas de basura tan abultada como la audiencia que tienen, hubo un tiempo, dirigidos por Juan Pedro Valentín, con nombres como  Ángels Barceló, Juan Ramón Lucas, o Monserrat Domínguez, que eran la salvación informativa, el oasis de la dignidad frente al fango y el descaro de Antena 3 y TVE, entregadas como zorritas al Gobierno de Aznar, incluyendo a Alfredo Urdaci, acusado, con sentencia firme, de manipulador. La misma cadena, Telecinco, que tuvo aquella época de esplendor informativo, está hoy entregada a un “periodismo” fatuo y de mero entretenimiento. En esta columna jamás, salvo pequeñeces, he recibido la llamada de mis directores para decirme que por ahí no. Jamás. He escrito con tino o no, pero lo que me ha salido de la flor, y así desde que a Ramón Ferrando, mi primer director –en 2018 hará 30 años- se le ocurriera pedirme una columnita comentando un programa de la tele. Gustó, y me pidió continuidad y nombre. Llamé a la cosa Maldeojos –todo junto, correctores, todo junto-. Y hasta hoy. Por cierto, mi familia me hizo una entrega sorpresa encasquetándome la otra noche una corona de laurel entre risas de hermanos, primos, sobrinos y chiquillería. Y hay fotos, créanselo. No miento. Soy Laurel de Honor. Por ustedes, queridas, queridos lectores. 


(Las fotos no engañan...)






La guinda
Al metro
En nuestra hambre y en nuestra dignidad mandamos nosotros. Lo dice Carlos OlallaLa embajada, El Príncipe, Cuéntame-, que junto a su madre, la escritora Cristina Maristany, 83 años, han bajado al metro para recitar poemas, pero porque no llegan a fin de mes. Vamos, que ponen la mano. No me asusta nada ser pobre, dice la madre. Cristina, cuidado, algunos pobres incluso arden en sus casas.

domingo, 16 de junio de 2013

Maldeojos extra. Los de la a (2)



Los de la a (2)

Hace unas semanas dediqué una columna a algunos periodistas que tienen la costumbre de decir a sin venir a cuento ante palabras que no deberían llevar esa vocal. Es como un horror al silencio, que tratan de rellenar metiendo ese tic en el discurso, que además de surrealista es farragoso. Me pasa a veces que estoy tan pendiente de cómo hablan que apenas me entero de lo que dicen. Centraba aquella columna en los corresponsales de TVE David Picazo, en París, y Luis Pérez, en Colombia. Ayer, a raíz de la liberación de los dos españoles secuestrados en Bogotá, fue un día de gloria para Luis. Veamos.

Así le daba paso en la entradilla Raquel Martínez –edición de las 3 de la tarde de ayer sábado, 15 de junio- desde el plató del Telediario:

-Los dos españoles fueron secuestrados el 17 de mayo, cuando se dirigían de vacaciones hacia la zona turística de Cabo de la Vera. Luis Pérez está en Bogotá. 

Y habla Luis Pérez, el corresponsal de TVE:

-Ángel Sánchez y Concepción Marlaska están ya en libertad en manos de la a policía antisecuestro de Colombia. Ese cuerpo de la policía los ha liberado esta madrugada a las a doce y media de la madrugada hora colombiana, siete y media de la madrugada hora española en un operativo de rescate que tuvo lugar en la zona rural de Maicao, junto a la frontera con a Venezuela. Las mismas fuentes a policiales nos aseguran que los españoles están a bien de salud aunque, eso sí, muy cansados y con signos a deshidratación. Los españoles a van ahora mismo rumbo a la ciudad colombiana de Santa Marta. De ahí se espera que en las próximas horas tomen un vuelo con destino a Bogotá.

Aquí os dejo el enlace. La primera intervención, hacia el segundo 59 de inicio del Telediario.
  


Segunda intervención, en directo:

Véase a partir del minuto 08´09. Sin desperdicio. Se le va la olla con la a. 

lunes, 11 de marzo de 2013

Maldeojos. Iglesia in, iglesia on. Domingo, 10 de marzo de 2013



Iglesia in, iglesia on

      La semana pasada, en la misa del domingo, el cura Andrea Maggio, de Castelvittorio, un pueblecito de Italia que linda con la frontera francesa, empezó su misa como siempre lo hizo, pero de repente se dirigió a un candelabro, cogió la foto que había cerca, y sin decir nada le prendió fuego. El retratado era el ex jefe de su empresa. Luego dijo que un papa no puede abandonar a su rebaño. Por ahora, que yo sepa, no hay documento visual que acredite esa performance religiosa ante el rebaño de ancianas. Normal. Las beatas de cierta edad no suelen llevar en sus bolsos teléfonos con cámara incorporada por si ese día ocurre algo interesante que grabar en la misa para colgar luego en Youtube. La iglesia católica está on pudiendo estar in. ¿Se imaginan, ahora que al parecer los grandes marranos de Mercedes Milá apenas interesan, que el club de hombres más oscuro del mundo, reunidos en cónclave, decidieran de una vez por todas poner cámaras hasta el día del humo blanco? Eso sí que sería un pelotazo, y no lo de Falete tirándose al vacío de la piscina de Antena 3. Desde ya os lo digo, eminencias cardenalicias, mataría por veros en la Sixtina, con los musculosos hombretones de Miguel Ángel Buonarrotti iluminando vuestras despiadadas luchas, buscando al Espíritu Santo para cortarle el pescuezo si no se aviene a vuestros deseos. Menudo reality show, colegas. Sería tan, tan enternecedor ver al pío Rouco Varela correr al confesionario para decirle al Súper que se la están metiendo y que no se deje engañar porque hay lagartas que van de santas pero a la hora de la verdad son unos zorrones que se entienden con el diablo. Ralph Napierski, el falso obispo que logró colarse en la piara cardenalicia, casi consigue la proeza de convertir ese festival del oscurantismo y la soterrada violencia en algo bueno para el mundo, divertirlo, coño, rasgar la telaraña del siniestro teatro del Gran Papado.

Un tal Fernández

      Quien sí llevó cámaras a otra capilla fue Íker Jiménez, que se metió en el Museo del Prado buscando miedos de la mano de Javier Sierra, que va contando ante algunas obras obviedades retorciéndolas un poquito para hacer de la copia de Penni de La Transfiguración, de Rafael, un cuadro tan televisivo que al sensible Íker se le pone “la carne de gallina porque estoy viendo el retrato de tantas personas incomprendidas que ven más allá de lo ordinario”. Como él, me digo esturreando la saliva. Pero qué va, se trata de algo más prosaico, vender el libro de Sierra con una promoción de bandera. De noche, con el museo cerrado, van de obra en obra a ver cuál es más rara, misteriosa, perturbadora, demoníaca, horripilante, terrible, atroz, espeluznante, espectacular. Estilo Pedro Piqueras, pero en turbio. O estilo ministro de Interior, un tal Fernández, que está el hombre cagadito de miedo por si se acaba la especie con tanto maricón suelto casándose pero no preñándose, que es que tienen perejiles estos tíos. Claro que el tal Fernández lo que ha hecho, como dice Mamen Mendizábal en el Más vale tarde de La Sexta, es la estrategia del torpe peón de tercera formando follón para distraer un rato a la grey a ver si les escampa un poco y dejamos de mirarlos con la fijeza que los miramos. Va a ser que no. Hablando de lo que no quieren que hablemos, en España aún hay quien tiene más dudas que Falete –me tiro, no me tiro- para tirarse a la piscina de la denuncia. Hace más de un mes que el león andaluz Javier Arenas amenazó como sólo él sabe hacerlo, con la ceja de punta y levantada, pero la ceja buena, no la de Zapatero, que iban a por Luis Bárcenas con querellas en tromba. Le siguieron casi todos en el PP. Que se prepare, que lo que dice Floriano es ley, que lo que promete Rajoy no tiene vuelta atrás, que lo que anuncia González Pons es… Un estruendo de carcajadas irrumpe en el montaje de El Intermedio, que uno al propio porque a día de hoy la querella contra el mensajero –El País-  dice más que sus patéticas escenitas. Ah, para el tal Fernández. A ver si lo de la extinción de la especie va por los curas, que ni pueden preñarse ni preñar. Que lo sepas, guapo.

El Cristo de los pobres

      Y como si me estuviera leyendo, Jesús Mariñas –sigue en el plató de Espejo público recogido como se manipula un hueso de dinosaurio- dice que él y Carlos Herrera –el de las ondas- tienen un secreto, el beso negro. Huy, se alarman en el corrillo. No da más detalles. Mas no hay lascivia. Ni mariconeo. La noche antes, en El Hormiguero, Pablo Motos invita “al hombre que personifica una nueva radio, Carlos Herrera”. Rugidos del público. Nada como cuando “el mejor locutor de España” entra al plató. Lo hace como los machos, levantando la mano, detenido en seco e iniciando un saludo torero. Ole, ole, se oye. Luego se ponen serios, ya sentados frente a las hormigas para dar el toque de solemnidad adecuado, y analizan la actualidad. Aunque Motos trata de frivolizarla con pildoritas que hacen del Rey, de Corinna, o de Bárcenas, grandes muñecos de guiñol, el andaluz apela a su experiencia para arrogarse como prudente “en estas cosas, y hasta que los procesos no acaban, y los jueces dictaminan, yo prefiero no meter toda la mano” en esos asuntos. Impecable. Lo malo de esa prudencia es que “al mejor locutor de España” se le pueden poner cortes de audio de su propia cosecha en los que, oh, escupe fuego y dinamita contra otros personajes, partidos e ideas que, quizá, no merecieran prudencia similar. Pelillos a la mar. No vamos a liarla. Eso, Tenemos que hablar, dice metiéndose donde no la llaman Ana García Lozano, que ha vuelto a La 1 para hacer un programa que, bueno, cómo explicarlo, es la revolución de los formatos televisivos. Uno de testimonios. Lástima que Antena 3, la muy zorra, emitiera El diario, otro de testimonios con Patricia Gaztañaga hace años. En esta iglesia todo vale si funciona. Es cosa de encontrar al dios. En Venezuela una compungida locutora lo tenía claro en la muerte de Hugo Chávez. Es el cristo de los pobres. A ver si la iglesia in va por ahí. 

La guinda                                                                                                   
Factoría Almodóvar
Está de nuevo en todas partes. Con película de estreno, su factoría echa fuego. Sigue haciendo las mejores promociones en este país, con permiso del cansino Santiago Segura, que es la versión torrente-patético de la promoción. Los amantes pasajeros saltaron a los informativos. La Sexta 3 le dedica un ciclo de 12 películas. Dos cada noche. Y La 1 emite la penúltima, Los abrazos rotos. Ahora viene el gran paseíllo.

domingo, 10 de marzo de 2013

Maldeojos. El gañán y la otra. Sábado, 9 de marzo de 2013



El gañán y la otra

      Me dice un amigo viendo a Carmen Lomana que “esta mujer acabará hablando como Cayetana de Alba”. Mal. Ya lo hace, apunto. Pues irá a peor en cuanto sus labios se le queden atascados, insiste. Veo a la responsable de cultura de +Gente, como saben los que aún ven +Gente no es una broma, conversando con Anne Igartiburu en +Gente, en donde deja claro que ya no puede más, que está hasta la gargantilla, que se rinde, que ya ha alcanzado su tope, que por dios por dios alguien ponga freno al desmedido uso del escote palabra de honor. Si eminencia cultural como Lomana dice que hay que poner freno a los escotes palabra de honor, o tintar de rojo las telas rosa polvo, o laminar de cemento la cara de estas chonis de plató, se pone freno sin piar. Para demostrar que en +Gente lo de la cultura no es broma, además de la presencia de Lomana, invitan a…

     …Paquirrín. Es un primor. Tan mono. Al fin he encontrado mi lugar en el mundo, dice el hijo de la Pantoja –memorable la mala leche que le echó el Moranco Jorge Cadaval a su paso por el especial de Tu cara me suena-. La música es lo mío, dice el artista, que “lo lleva en la masa de la sangre, qué arte”, añade la sensible Igartiburu. Va por ustedes, se arranca el músico. Y empieza la función. Recordemos que eso lo vi en La 1, la tele pública. Lo que se oye es brutal. Kiko Rivera DJ inicia una espeluznante mascarada ante un teclado, enjaezado con sus cascos de música y ese movimiento mimético de los DJ, lo que merece un temazo como Chica loca, cénit de la música española.  Ni el choteo de ver a este gañán en el mismo plató que la choni de Chanel los justifica en TVE. Por lo pronto, Lomana sigue empeñada en la cultura y se pone el bañador para Antena 3.