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lunes, 27 de junio de 2016

Maldeojos. Las víctimas



Las víctimas
(Artículo publicado el sábado, 25 de junio, en diarios de EPI PRESS)

     La Ley del Menor tiene unas líneas rojas, y cuando ha dicho no es que el programa las ha traspasado, y al traspasarlas, por mucho “ánimo social y de ayuda que haya” –lo de las comillas es mío por ver si se entiende la ironía-, y hay un huevo, como lo hay en el negocio de la tele, la Fiscalía del Menor –de Madrid, Cádiz y Segovia- ha dicho no, no se puede emitir Proyecto Bulling. Mediaset, abanderada del rigor, de los informativos que son ejemplo de credibilidad, con programas de calidad contrastada, preparó la cosa para Cuatro –Supernanny, Hermano mayor, ejemplos de lo que la cadena entiende por ayuda a niños y jóvenes, o Granjero busca esposa, pensando ya en carlancones-. El jueves escribía una columna sin haber visto el programa, aunque me temía lo peor, y dejé escrito que si cambiaba de opinión al verlo el miércoles, escribiría el desagravio.

     No va a ser necesario. Me reafirmo. Proyecto Bulling es una buena ideaque intenta ayudar a escolares, niños o adolescentes a superar el insoportable acoso escolar que viven en sus aulas, algo que nuestra sociedad, desde padres, colegios, o fiscalías del menor han de erradicar educando desde la base, tomándose en serio las denuncias al menor atisbo. Desde la base, digo. Educando. Proyecto Bulling es una buena idea pero hay un pero. Es un programa de televisión. Ni siquiera se justifica el uso de niños, y digo uso en todo su significado, aunque lo presente Jesús Vázquez –acosado cuando crío por ser gordo, con gafas, y con pluma, un tipo sensato y razonable, coño, parezco Rajoy- . Claro que hay que abrir un debate sobre el acoso escolar. Pero que Cuatro no se convierta en víctima. Las víctimas, en manos de una cadena, vuelven a ser los niños.

viernes, 24 de junio de 2016

Maldeojos. Acosados, oh



Acosados, oh
(Artículo publicado el jueves, 23 de junio, en diarios de EPI PRESS)

      Ninguna Fiscalía de Menores de las provincias donde se grabó Proyecto Bulling, que pretendía denunciar cuatro casos de acoso escolar, dio permiso a Mediaset para que pudiera emitir los programas en Cuatro. Así serían, queridos reyes magos, corderitos de mis entretelas. No hace falta ser muy estirado de neuronas para levantar las orejas como un zorro en cuanto se juntan términos como niños, Mediaset, ayuda, acoso escolar, tele, Jesús Vázquez, y Paolo Vasile, el colega que sabe convertir el entretenimiento en oro, el tipo que dijo que Mediaset sabe lo que tiene que emitir para “ser la televisión que más gana”. Legítimo. Pero no me vengan con marrullerías, con repentinos programas para que los niños, al contar su caso de acoso y dolor inadmisibles, salgan de ese túnel. Ahí hay tomate. Ahí hay dinero. Y para eso alguien tiene que dar espectáculo.

      ¿Los niños, los adolescentes? Daños colaterales, coño, brama desde su despacho Vasile, el empleado avispado de Berlusconi. ¿Ha acatado Mediaset la prohibición de no emitir Proyecto Bulling? ¿Estamos locos? No emitirá los programas grabados, pero anoche emitió un Proyecto Bulling haciéndose la víctima, y nada menos que tratando de hacer un paralelismo entre el acoso a niños y adolescentes en las escuelas e institutos y, oh, el acoso de las instituciones a Mediaset para que no se grabara ni se emitiera semejante basura –esto es cosa mía-. O sea, han cogido el pescuezo del perro y ya no lo sueltan hasta que le quede una gota de sangre. Esta gente es así. Como el lector deducirá, este comentarista no vio anoche el programa, así que se está columpiando con la columna de hoy. Dejo escrito que si me equivoco en mis prejuicios,  escribiré otra en desagravio.




martes, 17 de mayo de 2016

Maldeojos. Nacidos para ganar



Nacidos para ganar
(Artículo publicado el domingo, 15 de mayo, en diarios de EPI PRESS)

La divina, y a veces burra y divertida Victoria Abril, se ha dado un garbeo por España promocionando su última película. Victoria Abril es un cañón verbenero a la que no veo desde la edad del hielo de la Primavera Cinematográfica de Lorca en su décima edición. Era marzo de 2006, y la actriz presentaba en el Teatro Guerra uno de sus caprichos de consentida, su primer disco, “Putcheros de Brasil”. No, no es lo mejor que he escuchado en mi vida, pero tenía gracia su voz ronca dándole al portugués brasileiro y chispeante. Han pasado 10 años. 10 años de tantas cosas. En Likes, el programa de Raquel Sánchez Silva para el canal #0 de Movistar, producido por 7 y Acción, la de Pablo Motos, dicen que ven la vida “a través de las redes sociales”, y que quiere ser “entretenido, divertido, informativo y viral”. Pero va a ser que no, al menos el día que toca “si no quieres caldo, toma dos tazas”. Nada es así si en el plató está Mario Vaquerizo, ese ser estrambótico y patético. Y está. Este avispado habla en femenino, pero no como revulsivo, no para reivindicar eso del lenguaje igualitario –pamplina ridícula del todos y todas, españoles y españolas, obreros y obreras, o el lenguaje y la lenguaja, como circula por la red una coña sobre el asunto- sino porque ella, seguro que le gusta el femenino, es la más moderna, la más descarada, la más guarra y perdularia. Vamos, para vomitar. Sólo tienen que verla como jurado –o jurada- en Levántate. All start, el último mojón de Telecinco, copia china de Tu cara me suena. Pues bien, a Likes acudió Victoria Abril para hablar de “Nacida para ganar”, comedia de Vicente Villanueva, con Alexandra Jiménez y Cristina Castaño, pero donde más me gustó fue en su visita a Late Motiv, lo de Andréu Buenafuente.

Say yay, yay, yay…
Junto a la malagueña, que vive en Francia, donde trabaja en una serie de mucho éxito, se sentó la mujer de Buenafuente, Silvia Abril, parodiando a Victoria. Consiguieron unos minutos de televisión memorable, cómplice, inteligente, esa televisión que te deja buen sabor de boca, esa que de repente, sin darte cuenta, hace que te descubras en un ambiente plácido donde te dejas llevar sin estar tenso. Lo contrario a lo que sentí viendo lo poco que vi de la última entrega del mencionado Levántate. All stars. Hay que tener cuajo para soportar las caras de vieja desdentada y loca de Vaquerizo, para no esputar cuando oyes sus estúpidos comentarios. Hay que tener inmensas tragaderas para no salir cortando cada vez que Alaska se pone intensa evaluando la actuación de un tal Toño Sanchís, el que fuera representante de Belén Esteban, o para no llorar de incredulidad cuando aparecen Los Chunguitos dejando su rastro de premiada ignorancia, de estulticia alabada, su perfil de cromañones servidos como pasto de una audiencia conquistada, abducida y catequizada por los valores que fomenta con soltura Telecinco, nacida para ganar –50 millones este primer trimestre del año trasegando espectáculos basura-. Jamás volveré a sentarme delante del televisor para ver esa mamarrachada que presenta con alucinante naturalidad Jesús Vázquez, que ha dicho que está feliz porque, al fin, tiene un programa donde se siente más él que nunca, y que Vaquerizo es puro espectáculo, oro puro –de verdad que me pregunto si el equivocado soy yo, que seguro que sí-. No acaba mi drama ahí. Otra que nació para ganar –menos Eurovisión, seguro-, es Baréi, ya saben, la del festival. En realidad se llama Bárbara, pero ella es distinta, tiene edad de señora, pero hace cosas de niñata, pone caritas a la cámara, y abre sus deditos así, con la v de victoria, o se tapa la boquita así, como la enfermera del cartel que pide silencio, o baila liando sus pies como una trilera trasnochada. En el año del 400 aniversario de la muerte de Cervantes, TVE se pasa el español por el chichi y en Estocolmo permite que  Barbarita cante, Say yay,  yay, yay. Ni Los Chunguitos, nacidos para espantar.

El pujante Pujalte
Pero el que esta semana ha dicho aquí estoy yo, que lo tiro, ha sido Mariano Rajoy. No se ha ido la campaña electoral del 20D cuando ya tenemos encima la del 26J. Así que el vídeo de Rajoy, como el nuevo caso aislado diario de corrupción, blanqueo de dinero, o financiación ilegal del PP valenciano, que no falla, ha llegado a casa. Buff, la leche. Es ese tipo de vídeos que te hace vibrar, que te levantan del asiento, que si fueras público de Levántate. All Stars no te sentaba de nuevo ni tu madre a cogotazos. Es ese en que, maquillado como un travesti de burdel barato, habla desde la Moncloa –uso indebido de instituciones públicas, dicen desde el PSOE- para recordarnos que el fin del mundo está cerca si el personal, gilipollas, vota lo que no debe. Los ojos de Rajoy, que siguen con dificultad el texto que le han puesto delante, son un poema descarriado. Su lengua baila en la boca, y su gesto de permanente espanto y despiste acaban siendo el mensaje. El resultado, un hombre acabado, monocorde, tramposo, mortecino, frío, antiguo, cansino, gris, un tipo nacido para aburrir. Cuando el martes firmaban Pablo Iglesias y Alberto Garzón la alianza entre Podemos e IU el cielo se desgarró manando el veneno de la birra del pacto, y Rajoy el indecente, y Pedro Sánchez el ruiz y mezquino, se miraron con amor pensando en el yogurín Rivera para encamarse la misma noche del 26J. Oh, pero nadie contaba con el pujante Pujalte, don Vicente Martínez Pujalte, el payaso de la política, el tipo que iba en nombre del PP de plató en plató para hablar de decencia y honradez con su puntito chocarrero que ahora descubrimos como estrategia de despiste, para enmascarar sus tropelías, este tipo, este murciano choricero, es un pillo de libro. Investigado por presuntos delitos de falsedad documental y cohecho, el pájaro, ahora exdiputado, se contrataba a sí mismo gracias a ingenierías financieras de sinvergüenza que pone el cazo simulando que trabaja. Vamos, un perla. Nacido para estafar. Como el personaje de Victoria Abril en la peli mentada.

La guinda
Lujuria adolescente
Al cabo de los años nos enteramos de que los jovencillos de Física o Química, la mítica serie de Antena 3 para adolescentes carpeteros, era una bacanal después de la grabación. Todos con todos. Lo dijo hace tiempo Úrsula Corberó, que trabajó en la serie y ahora es la hija del embajador español en Tailandia –La Embajada, miércoles, Antena 3-. Pero ahora la noticia ha sido recuperada. Y arrasa en las redes. El sexo es un valor seguro.

viernes, 12 de junio de 2015

Maldeojos. La sonrisa de Zerolo



La sonrisa de Zerolo
(Artículo publicado el jueves, 11 de junio, en diarios de EPI PRESS)

      Se ha ido. El martes murió Pedro Zerolo. El puto cáncer lo venció al final. Todas las televisiones llevaron a primera la pérdida, la gran pérdida del político y activista social, que está claro son dos conceptos que deberían ir unidos pero la práctica política, y alguna clase de políticos, han separado de manera nauseabunda, tal como vamos viendo. Íntegro, decente, honesto, decía recordándolo Jesús Vázquez desde la emoción del que agradece su lucha, que culminó en 2005 con la aprobación de la ley de matrimonio entre personas del mismo sexo y con todos los derechos, sin matices, una conquista que se convirtió en referente mundial gracias al apoyo, también sin fisuras, del presidente José Luis Rodríguez Zapatero, un picha blanda para algunos pero un político con cojones como el Espartero. No, no todos los políticos son iguales, y no, no todos los partidos son iguales en según qué tipo de asuntos.

      En todas las cadenas hemos visto el beso de Pedro Zerolo a su marido Jesús Santos el día en que casaron. Es más que una mera imagen, y por eso la rescatan del archivo. En ella se ve al activista, al político socialista, luciendo una flor blanca en el ojal del traje y levantado los dedos abiertos formando una v, la de la victoria. Y sonriendo. La sonrisa de Pedro Zerolo quizá sea también uno de sus legados. Lo recordaremos así, sonriendo, hablando con dulce calma, con lucidez, con la firmeza del convencido pero sin la rabia y el odio del que apenas maneja más argumento que el exabrupto. El nombre de Pedro Zerolo limpia el nombre de la política. No es poco en un mundo que apesta a ciénaga. 




Gran triunfo como país. Pedro Zerolo se casaba con su marido, Jesús Santos.




sábado, 21 de febrero de 2015

Maldeojos. No me fío



No me fío
(Artículo publicado el jueves, 19 de febrero, en diarios de EPI PRESS)

      Creo que si ves Levántate, otro invento con niños que cantan, esta vez acompañados por adultos de la familia, no tienes ni que mear. De tanta lágrima como sueltas. Es empezar y no parar. Así es Telecinco. Está en todo. Y cuando se pone fina es que se derrite. Si como cadena zafia y chabacana es la reina del espectro, capaz de crear chusma en sus diferentes negociados a una velocidad inigualable, como cadena sensible que te dobla el espinazo por la emoción tampoco tiene rival. Es tan sensible y delicada, y se dirige a corazones tan finos, que en su estreno, Levántate contó con Adrián, un niño de apenas 10 años con hidrocefalia que puso en pie al público, al jurado, al presentador. ¿Por qué un programa de entretenimiento cuenta con un niño que tiene hidrocefalia? Porque Telecinco es una cadena que quiere llegar a los corazones desde la emoción.

      Por eso en Levántate se habla de emociones a flor de piel, lágrimas, vellos de punta, y se ve a Jesús Vázquez, el presentador de tan emotivo concurso canoro, lloriquear, y se le escucha decir que no puede hablar al terminar la actuación de, por ejemplo, David y su madre Paqui, que se arrancan por Rocío Jurado diciéndose uno al otro Como yo te amo. Una de las juradas, Ruth Lorenzo, hipó tanto que apenas se le entendió, y cuando se recuperó, al hablar de su madre, trilló una parva llena de tópicos, lugares comunes, y exaltaciones de adolescente desatada. Pedro García, el hermano mayor, también está de jurado, lo que deja claro que la música importa una mierda. No me fío. Eso es lo que quiero decir. No me fío de Telecinco. No me fío cuando se pone sensible. Levántate es como Hay una cosa que te quiero decir, pornografía sentimental. 

Cuando hay niños en medio, y además anda Telecinco manejando, no me fío. El paso de la chabacanería más burda de una programación para consumidores muy exigentes con la calidad de la basura a otra que apela a las lágrimas me pone en tensión. Creo que es la misma mierda.