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miércoles, 24 de enero de 2018

Maldeojos. La muerte en directo



La muerte en directo
(Artículo publicado el domingo, 14 de enero, en diarios del grupo EPI PRESS)

    Es una putada que no pudiéramos ver en directo, mientras todo ocurría, en el instante preciso, en el segundo cabal, es una putada que no pudiéramos asistir a la muerte en vivo, a la muerte en directo de Diana Quer, que ocupa nuestra vida de espectadores hostigados desde el 16 de agosto de 2016, manda cojones. La otra mañana, a punto de acabar la semana, el magacín de Telecinco se volvía loco, igual que ha seguido estos días. Y lo que nos quedará por ver. Presentaba el programa de Ana Rosa no la señora Quintana, que las divas necesitan dejar que sus greñas descansen sin bañarse en laca y sus pieles sepan qué aspecto tienen sin embadurnarse en potingues, sino Joaquín Prat, al que descubro sin sus rizos, rapado como un legionario. De repente, en una de las celdillas en que las televisiones dividen la pantalla dando la sensación de que lo que está ocurriendo tiene muchos perfiles y todos son importantes, se ve al reportero en mitad de un camino de barro pidiendo paso porque acaba de pasar un coche de la policía y “hay que ver a dónde va”. Te toca correr, le comenta desde el plató un nervioso presentador, que corta en seco las ocurrencias que dicen los llamados expertos, que van cambiando sus argumentos como cambia el tiempo. Y así es. El reportero emprende la carrera seguido por el cámara al que no le da tiempo ni de limpiar el sirimiri que llena de gotas el objetivo, así que la imagen es bella, potente, cine dogma, temblorosa, retratando paisajes desolados en una mañana fría de invierno que aún tiene una sorpresa de las gordas que ofrecer a los espectadores. Al fin, reportero y cámara llegan a la meta. Allí, frente a una verja, está la policía local de una parroquia de Rianxo. Agente, agente, ¿qué hacen? Nada, se vuelve el policía, ponemos el candado que alguien ha quitado de la verja de la nave –donde estaba el pozo al que José Enrique Abuín lanzó el cuerpo de Diana-. ¿Noticia de primera magnitud? Sin duda. Si no fuese así, ¿a qué ese despliegue, ese nervio, esa tensión, ese quitarse la palabra unos a otros en el estudio?

La otra vida
     Cambio de canal. Y de semana. Me voy a Antena 3, donde después de estar Esther Vaquero en Espejo público ya está la titular, Susanna Griso. Se suceden los mismos, parecidos reportajes, que si la madre de El Chicle, apodo del sospechoso, que si vuelta a los expertos de la UCO, que si la tía del sospechoso abomina de su sobrino, que si de nuevo la imagen temblando porque el cámara sigue a la mujer de José Enrique, que camina por la acera tapándose la cara, que si la reportera, en directo, a la salida de los juzgados donde parece que declararán los protagonistas de la película, asegura que la policía le está pidiendo que se quite de en medio, coño, que impide la entrada de vehículos, y todo eso regado con el vino agrio de los tertulianos, que no paran, que van y vienen, que parecen esos voceros del fútbol que se quedan afónicos cuando un muñequito en el campo mete un gol, gol, gol, goooool. Por si faltara algo para rellenar la pantalla, también dividida en pantallitas, en huecos de latente información banal, de explosiva actualidad fatua, van colando otros rutilantes cebos –en directo desde la calle donde vive una chica que denunció una agresión, en directo desde el barrio donde viven los futbolistas de otro caso de abusos, también sexuales-. Lo malo, la putada, la gran putada, es que esos cebos, esos asuntos, estos temas, estas agresiones, estas muertes, no son banales, ni fatuas, ni de poca monta, lo malo, la putada, la gran jugarreta es que todos ellos, juntos como un ramillete de espinas, son tratados como un gran espectáculo, convertidos por ese periodismo que apuesta por el dramatismo, tanto de lo tratado como por la forma de tratarlo, en mero consumo. Luego, cada veinte o treinta minutos, esa actualidad eléctrica, nerviosa, de imágenes en directo, temblorosas y sin editar, tensionadas, de apariencia truculenta como castillos artificiales, de opiniones de aluvión, se suspende de golpe dando paso a una catarata de anuncios donde la vida es bella, placentera, ideal.

El mismo perro
     Casi todo lo dicho arriba podría repetirlo si me voy a Cuatro –acertada, desternillante y oportuna la imitación que hizo José Mota en su especial de Nochevieja en La 1 de Javier Ruiz, que presenta Las mañanas de Cuatro- , si me voy a Cuatro, digo, o cambio a la Sexta y veo Al rojo vivo, el tratamiento informativo es el mismo, idéntico, dos gotitas de agua, cada una con su rollo. Así, en vez de la nave precintada, la calle de las niñas agredidas, las carreras detrás del familiar del sospechoso, la pantalla se llena de imágenes de archivo con bucles del tripón Oriol Junqueras caminando una y otra vez por el patio del edificio de la Generalitat, de otra celdilla con la imagen del analista y de su oponente ideológico que apenas aguanta su turno para dar su opinión, mas otra con la reportera que espera para entrar en directo y contar lo que ya han dicho veinte veces, que está a la espera de novedades, y vuelta a empezar, todo ello sin olvidar otros focos de interés, otros cebos. Luego, cada veinte o treinta minutos, dejando el caso Púnica, la trama del PP, la comparecencia del altivo Rodrigo Rato en el Congreso como si aún fuese vicepresidente del Gobierno, la regalada vida de Carles Pugdemont como mártir de luxe en Bruselas mientras prepara su investidura, las chorradas que dice el fenómeno Gabriel Rufián rodeado de un enjambre de cámaras, quizá la parca y siempre solemne declaración de la revolucionaria “influencer” de la moda Anna Gabriel –imposible no verla ya como tan bien la recreó Mota-, digo que después de veinte o treinta minutos de drama expositivo, contado con tensión delirante y músicas épicas, se suspenden las opiniones de riada, las imágenes temblorosas, y la pantalla, ahora sí entera, sin particiones, se llena de anuncios donde la vida es bella, placentera, e ideal. Un día y otro y otro. A la espera de la traca perfecta, del espectáculo total que cerraría el círculo a la espera de la muerte en directo, simbólica, o no tanto.

La guinda
No, MasterChef
Sí, chef, dicen con ímpetu marcial los niños, los famosos, y los anónimos que pasan por la churrería sin fin de MasterChef.  No, MastercChef, dice el que firma esto. No y no. Y digo no por un detalle –no es poco someter a críos de menos de 12 años a presión tan gratuita y ajena a su edad-. ¿Es normal que la televisión pública haga de su final infantil –ganó la granadina Esther- una maratón a ver quién aguanta más horas despierto?

viernes, 14 de abril de 2017

Maldeojos. Burgos, catedral de la tele



Burgos, catedral de la tele
(Artículo publicado el domingo, 2 de abril, en diarios de EPI PRESS)

     Claro que habría, claro que hay que preguntarse, como hace años se preguntaban si existía Teruel, si existe Burgos. ¿Existe Burgos? Existe. Dices Burgos y piensas en eso, en su catedral. La catedral de Burgos. Piensas, y ves, porque lo has visto muchas veces, en las afiladas agujas góticas de sus torres, en las filigranas como de encaje mimado de sus ventanales y rosetones góticos y en su figura a punto de elevarse al cielo, leve como una nave del espacio. Y se acabó. En Burgos no ocurren ni sucesos de los que pasan en sitios que tampoco existen salvo para conexiones en directo cuando hay algún crimen de sangre, o cuando Pedro Antonio Sánchez, el presidente murciano, abre informativos en todas las cadenas por sus líos con la justicia, aunque ni eso es suficiente para que a TVE le llame la atención. Es que TVE es muy suya, como sabemos. Esta semana Murcia se ha vuelto a convertir en la catedral de la vergüenza. Perrea, perrea, el chiquichiqui mola mogollón, lo bailan en la China y también en Alcorcón, lo bailan los brothers, lo baila mi hermano, lo baila mi mulata con las bragas en la mano. Era Chuiquilicuatre. Qué tiempos. Ahora se baila el nuevo tema. ¿El pepinazo de Leticia Sabater? No, por dios, eso es gloria bendita. ¿El último bombazo de Paquirrín, que acumula discos de oro a cascoporro con unas letras que dan más asco que su música? Tampoco. Ahora, gracias al presidente panocho, se baila el ¡Murcia, a tope! Murcia no salía antes en la tele y ahora se ha convertido, sin FesTVal ni nada, en otro destino de reporteros y fotógrafos persiguiendo al de Puerto Lumbreras para que cante lo que sabe cuando intentó pagar con dinero público a una empresa para que su nombre en internet en vez de a mierda oliera a lentejas con chorizo. Murcia, a tope, catedral del chanchullo. ¿Han visto las tremendas imágenes de un tipo placando a una reportera de La Sexta cuando la mujer trataba de hacer su trabajo preguntando al presidente por esta cuestión? Sus modales de orco para proteger al jefe de la peligrosa periodista producen bochorno. Si ese guardián es periodista tendría que explicar cuándo dejó de serlo para convertirse en un matoncillo de barrio. No es de extrañar que Wyoming y sus guionistas la tomen con Murcia para echar unas risas. Lo tocapelotas es que son sus dirigentes políticos los que ensucian el nombre de una tierra hermosa y una gente que no los merece. O sí, porque los votan.

Morcilla y queso
     Volvemos a la ciudad castellanoleonesa. De Burgos también se sabe -¿se sabe?- que el Cid Campeador está enterrado en la mentada catedral. Y como ésta es una página sobre televisión, de televisión hablamos hablando de Burgos, del Cid, y de la catedral. ¿Y el queso, el queso de Burgos? ¿Y la morcilla de Burgos? Al final conocemos más cosas de las que creíamos. De todo eso, de cultura, tradiciones, y gastronomía burgalesa, se ha visto en la edición de Primavera del FesTVal en Burgos que se celebró esta semana. En el apartado gastronómico pasó por los fogones el chef Sergio Fernández, que grabó ante el público el programa Cocinamos contigo  para Canal Cocina, y también Julius Bienert y Gonzalo D´Ambrosio, que hicieron una demostración de sus habilidades culinarias ante los burgaleses congregando a la gente como si se tratara de estrellas del balón. La televisión tiene un poder de fascinación acojonante. Quizá por eso, aunque con la excusa de su afonía, Andréu Buenafuente no acudió a la presentación del especial Late Motiv de Cero sobre jóvenes españoles que han emigrado a otros países pero sin lo guay del Paraguay de Españoles por el mundo, y apareció, como Rajoy, en versión Buenafuente plasmado. Me di una vuelta mañanera por una de las sedes del FesTVal en Burgos, la del Teatro Principal, y la gente formaba colas que llegaban a la calle para ver el estreno de Clan, en el Forum Evolución, de Los Lunnis de leyenda, con la vital Lucrecia. La misma locura para ver el estreno del inminente concurso de duras pruebas, presentado por Arturo Valls, Manolo Lama y Pilar Rubio, Ninja Warrior, que emitirá Antena 3. Es un programa estilo japo. De hecho el programa es una copia de Sasuke, de una tele japonesa. Son pruebas no aptas para los corazones delicados ni las barrigas de tocino y morcilla, por mucho queso de Burgos que te zampes luego.

Se masturba
     Y perdonen que les revuelva las tripas mezclando la comida con lo siguiente. El deber es el deber, y la responsabilidad de mantenerlos al tanto del tanto me obliga a darles la mañana, a revolverles el estómago, a ponerles el gesto como el que va al retrete y no puede. Lo suelto rápido para que el nudo no se haga muy asfixiante. Terelu Campos se masturba. A veces, puntualiza. Y cuando le dan, gusta que le den por delante, “que por detrás te dan a cualquier sitio que vayas”. Ya. Puede respirar. Espero que lean esto con el estómago vacío. Lo siento, pero ya digo, soy responsable y me debo a mis lectores, que no tienen que ver ni oír según qué cosas porque para eso estoy yo. Para tragarme estos sapos y esa culebra. No, por Burgos ni pasó ni se esperaba a esta mari. Tampoco a su mamá. Bastante tenemos, quien las aguante, con saber que María Teresa Campos ha firmado “un contrato de larga duración con Mediaset” una vez que ¡Qué tiempo tan feliz! pasó a ¡Menudo chasco me has dado, Paolo Vasile, cabrón! quitándome lo que más quería, excepción hecha de Las Campos, un producto tan otoñal como humillante. Y una última cosa. Un mensajito a los llamados “jóvenes de la CUP”, con la lideresa montaraz versión vándala Anna Gabriel al frente en su asalto a la sede del PP catalán. Vi las imágenes de baja calidad en una tele, pero suficiente para revolverme el cuajo. ¿De qué va esta chusma? Cualquier razón que pudieran tener la van perdiendo en un rastro de infamia y asco. Me quedo con la imagen dulce, fresca y cristalina del río Arlanzón a su paso por Burgos, catedral de la tele esta semana en España.

La guinda
Arriesgando
Es verdad que la plataforma de Movistar, y Cero, su canal de referencia, no están tan sujetas como el resto de cadenas a la audiencia, pero también que podían hacer otro tipo de apuestas. Han optado por el riesgo y lo novedoso. En el FesTVal de Burgos Quique Peinado y Miguel Burque presentaron Radio Gaga, un producto original y sencillo que sigue la línea de renovación de Cero, vital, joven, con pulso.