sábado, 3 de febrero de 2018

Maldeojos.



Impasible
(Artículo publicado el jueves, 1 de febrero, en diarios del grupo EPI PRESS)
     Creo que sólo me ha pasado, o me pasa, con el fútbol. Si no te engancha algo desde el inicio, malo. Después, todos los intentos serán vanos, y en vez de alegrías y contentos te llevarás hartura e indiferencia. Me ha pasado con la vuelta de Operación triunfo, uno de esos éxitos que tan bien le viene a la tele pública, tan depauperada, tan denostada, con razón, y con tanto descrédito encima. En audiencias ha barrido, se ha tragado al resto de cadenas sin misericordia, y eso me alegra. Pero a estas alturas de emisión, cuando sólo quedan los últimos estertores del programa, apenas sé algún nombre de concursantes. Sé que Amaia y Alfred representarán a TVE en Lisboa en Eurovisión este año, y que más de tres millones de espectadores vieron el final del concurso presentado por Roberto Leal, pero poco más. Eso sí, lo intenté. Me acerqué de vez en cuando al directo, pero…
 Pero cuando no estás en lo que estás sólo ves chicos jovencitos cantando cosas cursis, legitimando músicas banales con letritas facilonas, aspirantes a estrella amarraditos de la mano de una industria feroz y voraz, y no, lo que en el seguidor nato del concurso llega a emocionar a mí me deja no sólo indiferente sino frío como un témpano. Sé que es cosa mía, y no quito mérito a la cadena, que ha sabido enganchar a un público joven que apenas visitaba La 1, que las redes sociales, desde Twitter a Youtube han sido unos perfectos aliados muy bien manejados desde TVE, no quito mérito a la excelente producción, a la exuberante puesta en escena, a la gracia natural del presentador, incluso a los concursantes, pero no, cuando algo, y más un programa de televisión, no te seduce desde el inicio, malo, das la enhorabuena, pero te quedas impasible.

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