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viernes, 10 de agosto de 2018

Maldeojos. Jareño y TVE


Jareño y TVE
(Artículo publicado el martes, 7 de agosto, en diarios del grupo EPI PRESS)

     A ver, Rosa María, a ver si nos centramos. Venga, Rosa María Mateo, mujer cabal, cabeza amueblada con maderas caras, administradora única de RTVE, algo ha pasado que no entendemos ni poco ni mucho. Digamos que dentro de la casa, de TVE, de la gente que se lo curra delante, detrás, al lado y en los rincones de ese medio público atacado sin piedad durante la anterior etapa por una dirección política cuyo única razón era el apoyo al Gobierno de Mariano Rajoy y al PP que lo sujetaba, se vio con buenos ojos tu decisión de quitar de en medio a José Antonio Álvarez Gundín como director de informativos porque alguna responsabilidad tendría en la descarada manipulación y falta de pluralidad de los mismos, así que, digo, se vio con buenos ojos, con buenísimos, el nombramiento en su lugar de Begoña Alegría, saludada por los colegas con palmas y parabienes –contaremos la verdad al margen de cualquier otro interés, dijo a modo de saludo a la redacción de infolrmativos-.

     Pero hija, por dios, musa de aquellos años, lectora del mítico discurso en defensa de las libertades y la democracia después del intento de golpe de estado del 1981, Rosa María, a ver, qué ha pasado, qué efecto perverso tiene el aire del despacho, cómo ha sido eso, ¿lo has decidido tú solita o te han puesto navajas de plata en tu escultural pescuezo? ¿Es normal que dejes como director de TVE a, atención, Eladio Jareño, el que había, el que ha hecho de la tele pública un lupanar sin crédito, el que ha mantenido programas grotescos como el de Javier Cárdenas y el que bendijo la manipulación y dio alas a la censura. Ni CCOO ni el colectivo Mujeres RTVE lo entienden. Servidor, tampoco.



lunes, 30 de julio de 2018

Maldeojos. Cascajo


Cascajo
(Artículo publicado el domingo, 30 de julio, en diarios de EPI PRESS)

     Hay programas, muchos programas, que se arman con material de derribo, con sobras, con cascajo, con gente que fue pero hoy apenas es, con gente que tuvo tirón y hoy la fama loca, la fama clínex, la fama de quita y pon, se los llevó por delante como el viento fuerte se lleva lo que pilla. No quiere esto decir, ni mucho menos, que esa gente, estos famosos, no tengan una trayectoria, un haber, una cosa, una obra, qué va. Pero hay famas y famas. Por ejemplo, no es igual, pero ni por asomo, la fama que cubre entera, y con rayos de luz muy potentes, a Rosa María Mateo –qué espléndidos 76 años-, propuesta como administradora única de RTVE por el Gobierno, retirada pero en segundos recordada y reconocida, que la fama un poco cutre de Agustín Bravo o la fama innecesaria de la absurda Raquel Bollo.

     No hablemos de Ángel Garó, estrella del siglo pasado devenida en parodia de sí mismo, hambriento de platós a cualquier precio, redivivo de su justo olvido gracias a líos de convivencia con su pareja como un vulgar vecino del quinto, cuya fama fue pero hoy sólo es una fama muerta. Y así hasta una momificada Olivia Valere, reina, decían, de la noche marbellí, es decir, una fama de macarras y horteras con mucho pedigrí. Y Melody. Que no falte Melody, la del gorila, ay, dios, que me da un soponcio. Como verán, Málaga está que se sale. Pues bien, con este material de derribo los de Ven a cenar conmigo, versión veraniega, han viajado a la bella ciudad andaluza y los han puesto a trabajar para entretener al pueblo. Seguro que si sacan trapos sucios en las veladas se garantizarán algunas horas de plató futuras. Qué cosita dan estos famosillos.