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lunes, 21 de diciembre de 2015

Maldeojos. Flipo



Flipo
(Artículo publicado el sábado, 19 de diciembre, en diarios de EPI PRESS)

      El martes que viene termina la primera temporada de Mar de plástico, que ven cerca de cuatro millones de espectadores en Antena 3, otra de sus grandes ficciones. Se sabe que esa noche se resolverá el gran misterio que ha sido el motor de la trama. ¿Quién mató a Ainhoa, la hija que tuvo el terrateniente Juan Rueda –el acertado Pedro Casablanc, por encima de la media de los actores de la serie- con la alcaldesa de Campoamargo? Menos mal, porque el guión empezaba a dar vueltas, a estirarse como un chicle gastado. Desde el principio, la relación entre los personajes de Rodolfo Sancho –sargento de la guardia civil- y Belén López –ingeniera agrícola- ha sido un parche, y en los últimos capítulos empezaba a hacer aguas, pero de aluvión. Lo del rollo de Afganistán con el marido de la ingeniera liado con los talibanes puede dar mucho juego, pero hay que enderezar la cosa.

     Como saben quienes siguen la serie, entre los actores también están Luis Fernández, guardia civil raso, y Jesús Castro, el de ojos verdes, morros saliditos, y enamorado de Fara, inmigrante negra. A los dos, el día que Atresmedia presentaba su nuevo canal, Atreseries, les hacían una entrevista. Dicen “yo flipé” cuando les preguntaron qué sintieron al saber quién fue el asesino de Ainhoa. ¿Y qué te ha emocionado del rodaje?, preguntan al actor de “El niño”, al morritos. El calor, dice –¿cómorr?-, y trabajar con gente que es la hostia. ¿Qué pensáis de las críticas? Siempre va a haber críticas, dice Fernández moviendo el cuerpo y casi poniendo los dedos así, como los raperos. Si es para hacer daño, dice Jesús, me la suda, pero mucho, ¿eh? Aunque se la sude al chaval, sus actuaciones no difieren mucho de las contestaciones del macarra que llevan dentro.


Es lo más. Este gesto, esa mirada, esos ojos mirando como enfadados, y ese morrito apretado es la expresión comodín del niño. Sirve para un roto y un descosido. A lo largo de los capítulos se ha ido colocando en el lugar que le corresponde. Tiene mucho que aprender Jesús Castro, que dice que las críticas no constructivas -entiéndase las malas- se la sudan. Hijo, debes de tener los huevos y el pito encharcados.

martes, 3 de marzo de 2015

Maldeojos. Y española



Y española
(Artículo publicado el sábado, 28 de febrero, en diarios de EPI PRESS)

      Aquí trabajan funcionarios españoles de distintas épocas con la misión de que la historia no cambie, nuestros funcionarios viajan a la época donde se ha producido una alteración del tiempo y la corrigen. O sea, una máquina del tiempo, y además española, le dice el personaje de Rodolfo Sancho al de Jaime Blanch, alto funcionario del ministerio. Qué va, eso no existe, contesta el subsecretario, existen las puertas del tiempo. El origen del Ministerio del tiempo se remonta a la época de los Reyes Católicos gracias a un rabino que para no ser expulsado reveló que había una serie de puertas que conectaban con el pasado de los reinos españoles. Hablo de El Ministerio del tiempo, la serie que estrenó esta semana La 1. Por cierto, el rabino no fue expulsado, pero la Inquisición, santa y pía, lo quemó por brujo.
 
      En el piloto, dos franceses del XIX llegan al XXI, se enteran de que Francia perdió la guerra de 1808 contra España y quieren volver para reescribir la historia. Es el primer trabajo de los tres reclutados –Rodolfo Sancho, enfermero del SAMUR, un espadachín del XVI, Nacho Fresneda, y Aura Garrido, mujer adelantada a su siglo, el XIX-. Su viaje hasta el Madrid ocupado por los franceses logra que la historia no cambie. España  ganó la guerra de la Independencia. El Ministerio del Tiempo es una serie, al menos el primer capítulo, con guión e idea original que mezcla ciencia ficción, aventura, historia, intriga, y altas dosis de ironía. Cuidada ambientación, vestuario, iluminación, música, buenos actores, en fin, todo a su favor. Véanla. Sólo los muy apretados de culo seguirán diciendo eso de “no está mal para ser española”. Y así es, no está mal. Está muy bien.  

Una imagen de El Ministerio del Tiempo, serie de producción nacional que emite La 1 los lunes. Sus protagonistas son una mujer de finales del siglo XIX, universitaria, adelantada a su tiempo -Aura Garrido-, un espadachín del XVI -Nacho Fresneda-, y un bombedro del SAMUR -Rodolfo Sancho-. Son reclutados, cada cual en su época, por el Ministerio del Tiempo para intervenir, gracias a las puertas del tiempo, y conseguir que la historia no cambie sus líneas tal como las conocemos. Es una idea original y una ejecución impecable.