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lunes, 13 de marzo de 2017

Maldeojos. Tu jeta me suena, mucho o



Tu jeta me suena, mucho
(Artículo publicado el domingo, 5 de marzo, en diarios de EPI PRESS)

     Creo que Antena 3 lleva haciendo semifinales de Tu cara me suena desde que el mundo es mundo, o desde que José Antonio Sánchez, presidente murciano, imputado que ha de vérselas el lunes con el juez –supuestos chanchullos en la construcción de una cosa llamada auditorio, cosa que en Puerto Lumbreras, donde el magín era alcalde, es asunto principal- lleva diciendo que no dimite porque no es una imputación por corrupción sino una imputación administrativa, o que una cosa es bailar y otra ¡Mira quién baila!, que una cosa es la música y otra El gran reto musical, que una cosa es la tertulia política y otra La Sexta noche, que una cosa es el periodismo y otra Eduardo Inda. Basta, coño, dicen los de Ciudadanos, se acabaron las Escenas de matrimonio entre PP y lo del bomboncito Albert Rivera. Lleva razón el presidente panocho. Una cosa es lo que firmas para que te apoyen y otra lo que hagas después. Vamos, el si te he visto no me acuerdo de toda la vida. Lo de Antena 3 es normal. Hace audiencias que superan los 3 millones, y lleva un porrón de semanas que se come por las patas a los de Sálvame, y eso que se inventan las tonterías más alucinantes que alguien en su sano juicio pueda soportar. Pues ni por esas. Es lógico que Antena 3 también estire el chicle de Tu cara me suena para no perder ese bocado.  Por cierto, en lo de Murcia, como en tantas otros negociados del PP en el resto del país, Mariano Rajoy dijo en Telecinco, que no va a entrar en discusiones con Ciudadanos y que el presidente de Murcia no va a dimitir por su imputación. Chimpún, le respondió Cristina Pardo, periodista de La Sexta. Su jeta me suena, señor Rajoy.

Violadores marcianos
     El filón de los artistas imitando a otros artistas en Antena 3 la noche del viernes ha llegado al final. Pero eso no quiere decir nada. Muerto Tu cara me suena, viva Tu cara no me suena todavía, que ya se anuncia para el viernes próximo con una retahíla de concursantes anónimos que, al menos en las promociones, tienen unas voces que ya quisieran para sí algunos de nuestros más ilustres vende discos. Por ejemplo David Cibera, que canta torciendo la boca en Hora punta para promocionar su último disco, el mismo bofetón al arte que el primero, un chico amable, educado, seguro que buen padre, pero un señor que aportará a la historia de la música lo que el matrimonio real formado por Cristina de Borbón e Iñaki Urdangarín a la historia de la decencia de este país. El papá de la hermana del rey dijo, tapándose la boca para no descojonarse, que la justicia es igual para todos. Así es. De hecho, al apuesto marido de la infanta lo esperan en las cárceles patrias como agua de mayo para poder decir, cuando pasee su miembro empalmado camino de las duchas, esa polla me suena. Así va esto. El cuñado de Felipe VI no se arredra. La justicia está para perpetuar el orden natural de las cosas. Y él lo sabe. Así que, tranquilo, colega. No veremos a Cristina hacer uso del vis a vis carcelario, con lo bien que quedaría la dama abriendo telediarios saliendo en chándal del trullo después de echar un quiqui con el maromo. Pero Paolo Vasile no es Iñaqui, y el italiano sí está un poquito acojonado. Como los de Sálvame se hunden el viernes un poco más cada semana hasta pasar a ser una cosa sin relevancia han decidido copiar a la competencia. La nueva sección de esa basura se llama Ahora todos cantan, y es para partirse el lomo. Leticia Savater hace de profesora de Belén Esteban para imitar a Michael Jackon. Sin comentarios. Es todo tan grotesco e insultante, tan pedestre y atroz que casi me hacen reír. Igualito que cuando el cantamañanas Javier Garrido dice en Cuarto Milenio, el programa de risas de ÍKer Jiménez, que hay que legislar porque hay un vacío legal para perseguir las violaciones a humanos de extraterrestres ya que esta banda será marciana, pero el pijo les pica como a un mandril, y como abducen al personal que da gusto, zas, el personal es violado sin darse cuenta. Lleva razón. Que Rafael Catalá, el ministro de la cosa, deje de entrometerse en el caso del presidente panocho y se ponga con lo importante, con la legislación que persiga las violaciones por abducción marciana. Dicen que el friqui Íker puso cara de “esto es demasiado, chaval”. Tu tongo me suena.

Nuevo, viejo
     Las cadenas actúan a la voz de acción –de la competencia- y reacción –de ellas-. Por eso ante el triunfo de Tu cara me suena, o el intuido la próxima semana de Tu cara no me suena todavía, Telecinco ha decidido mover del viernes al sábado Sálvame de Luxe, es decir, ha reconocido su derrota, y en su lugar estrenará La voz kids. Van tres ediciones. Yo sigo pensando que este tipo de programas son a la música y al arte lo que el sexo a tenerlo por internet. ¿Qué voces ganadoras de las ediciones pasadas les suenan todavía? Eso sí, las exageraciones, las simplezas, las frases hechas, las cursiladas, los gestos de intensa vacuidad, las pamplinas de David Bisbal, Antonio Orozco o Rosariyo, trío que forma el jurado, sí permanecen, y seguro que son intercambiables con lo dicho y hecho en anteriores ediciones. Que les aproveche. Un programa menos que atender. Igual que pasará con Jugando con las estrellas, que La 1 ya promociona. Jaime Cantizano, que aún mantiene la sonrisa lela de Objetivo Eurovisión, presenta el nuevo martirio familiar por donde pasarán los famosos con sus criaturas. Menos mal que al tener condicionante –no sólo hay que ser famoso sino tener prole- nos evitamos el castigo de ver, como en todo estreno que se precie en este país, a Mario Vaquerizo. Esté o no esté, La 1 está más perdida que un Pujol haciendo algo legal –Buenafuente en Late motiv sobre otro asunto- No estará en Jugando con las estrellas, pero lo han fichado en Zapeando, como suena, un sindiós porque Zapeando es humor, chispa, rapidez de reflejos, y Vaquerizo el plomizo es a todo eso lo que el PP a honradez y decencia. Hay que renovar jetas, que las actuales están muy vistas.

La guinda
Pedante
Se lo dicen los votantes de Podemos a Pablo Iglesias. No de espaldas, no en uno de sus adorados tuit, no, a la cara, en un círculo de hombres y mujeres frente al líder organizado por la entrega de esta semana de Salvados –La Sexta- que sigue haciendo uno de los programas más interesantes e imaginativos de la televisión en España. No sólo pedante sale por la boquita de los votantes del partido, que no se cortan.

viernes, 10 de febrero de 2017

Maldeojos. Otra tele fue posible



Otra tele fue posible
(Artículo publicado el domingo, 5 de febrero, en diarios de EPI PRESS)

     Hace unos días, coincidiendo con la emisión de un nuevo capítulo de Cuéntame en La 1, la televisión pública emitió otra entrega de Ochéntame otra vez, un repaso nostálgico e informativo que va pegado al rastro de los contenidos de la serie madre hablando de la tele de aquellos años, de los ochenta. En Ochéntame otra vez se habla de programas, de invitados, de gente allegada a los equipos, y se echa mano de quien lo vivió para hablar de aquella forma de hacer televisión. Entre la gente que pasó por la entrega mentada esa noche está Mercedes Milá, que habló de su paso por TVE en una época en la que fue referente de televisión de calidad. Y salió el “tema Gran Hermano”. ¿Cómo es posible, le preguntaba la gente pasados los años, que hagas televisión basura, que se vuelque en Gran Hermano alguien que ha hecho una televisión de tanta calidad? Muy fácil, contestó, porque no veíais las entrevistas, cabrones. Es decir, que los distintos programas que luego haría Milá, incluso en otras cadenas, no alcanzaron la audiencia necesaria, había que seguir comiendo, y llegó Paolo Vasile con el cheque en la mano, se lo puso delante, y La Merche corrió tras el capo como un corderillo. Legítimo. O sea, cosa de dinero, como siempre pensé. Por cierto, Mercedes Milá es la nueva Torrente, o mejor, el nuevo Santiago Segura. ¿Recuerdan a este señor con sus camisetas, sus dedos en v, su sonrisa falsa, y su manera de promocionar los mojones de la saga de sus pelis? Pues doña Merche, igual. Programa al que la invitan, programa al que acude con la ropa de promocionar Convénzeme, su programa de animación a la lectura, sí, sí, como suena, o sea, lectura de libros, que emite B Mad, del emporio Mediaset, o promocionando su librería. La vi en Ochéntame con su camiseta blanca y el logo del programa, y la volvimos a ver hace unos días en su paso por El hormiguero hablando del programa y de su negocio. Mercedes Milá es como los chicos-cartel que vemos por las calles con pancartas colgadas donde se lee “compro oro”. Propaganda activa. Dio espectáculo en lo de Pablo Motos, que consigue trofeos muy llamativos.

Por el morro
    Lo que no consiga Pablo Motos no lo consigue nadie en este país. Hay que rendirse a sus encantos. Con el ji ji, ja ja, se lleva el gato al agua como el que mea, o como el que absorbe un litro y medio de agua por vía anal, como le dijera Camilo José Cela a Mercedes en una de sus entrevistas que ya son parte de la historia de la televisión, y que Ochéntame otra vez volvió a recordar. Claro que nadie traga por el culo agua, pero Cela era un escritor que llevó a la práctica la idea de que se tiene que hablar de ti, aunque sea para mal. La mirada no hay que ponerla, decía en Ochéntame, en el que escandaliza sino en el que se deja escandalizar. Otro eminente escritor que cultivó su personaje con tanto afán como sus columnas fue Francisco Umbral, cuyo “aquí he venido a hablar de mi libro” no sólo ha pasado a los momentos memorables de la tele sino que se ha instalado en el uso cotidiano para ir al grano, para centrar la conversación, para dejar claro que si alguien va a un plató a vender libro, película, teatro o música, hay que hablar de libro, película, teatro o música, o programa de tele, como dejó claro la propia Milá. O como puso de condición Isabel Pantoja para acudir al plató de las hormigas, que se hablara de su disco. Eso está hecho, dijo Pablo, incluso no hay problema en grabar el programa y emitirlo en diferido, otra condición de la mamá de Paquirrín. Lo que quiera Isabel, la más deseada después de Bárbara Rey. Fue tan rentable su presencia en El hormiguero que no sólo arrasó en audiencia sino que se llevó el mes. La cadena de Paolo Vasile es tan fétida, su desprestigio es tan monumental, y su apuesta por el mal gusto y la bronca barriobajera tan aburrida y tan esperpéntica que para llevar delincuentes a sus platós ha de sacar la billetera como saludo. Es una afrenta que Isabel hable con unas hormigas por el morro, sin cobrar un euro. Toma, Vasile.

Paloma Chamorro
    Contaba hace unos días el crítico de televisión Antonio Sempere, uno de los invitados de Ochéntame otra vez para recordar aquellos años de televisión, que el programa sólo quería desempolvar una forma de hacer las cosas y que marcaron una época, pero  con un matiz, una época en la que la televisión pública era el referente al que mirar, por su calidad, en general, y por estar a la vanguardia. Hoy sería impensable programas como el de Terenci Moix Más estrellas que en el cielo, que entrevistó a Lauren Bacall, Kirk Douglas, Gina Lollobrigida, Francisco Nieva, Torrente Ballester o Carmen Martín Gaite. Y en hora de máxima audiencia. O programas como Viaje con nosotros, un gran y sonado escupitajo, una provocación, la irreverencia personificada que encarnaba cada semana un histriónico e inspirado Javier Gurruchaga, que hacía de la tele pública un laboratorio de propuestas que elevaban el concepto de programa de entretenimiento a categoría de obra de arte. Hoy la tele pública, La 1, con esa estúpida premisa de la castrante corrección sin matices apuesta por cuchufletas de una estupidez insultante como Hora Punta, con un Javier Cárdenas sin fuste, o El gran reto musical, un sahumerio oficiado por la inane e impersonal aunque mona Eva González, ejemplo de lo que vengo diciendo, presentadora de tele ñoña, facilona, que no hace daño ni molesta –a mí, y seguro que a millones de callados espectadores, sí-, que se consume sin piar, que llega a casa y resbala sin más. Justo en el momento en que escribo esta pieza me entero de la muerte de Paloma Chamorro, mujer que simboliza esa época dorada donde otra televisión fue posible. Por algo La edad de oro se llamó así visto desde nuestros días y comparada con lo que hoy se entiende por apoyo a la música, la cultura, y la creación en general. Apoyo que lideran blasfemias como La voz, Got talent, Tú sí que sí, y parecidos engendros en hora de máxima audiencia.

La guinda
Dani y Goya
Otro año Dani Rovira presenta la gala de los Goya del cine español. TVE lleva días promocionando la cita con divertidos anuncios en los que el actor malagueño no sabe qué hacer. Llega a tener hasta pesadillas. Se ha convertido en la Rosa María Sardá del evento más importante de nuestro cine en su versión más festiva, y con el apoyo de la audiencia. Si Rajoy fuera a ver cine español ya sería la leche.

miércoles, 1 de febrero de 2017

Maldeojos. Los pilarees de la tele



Los pilares de la tele
(Artículo publicado el domingo, 29 de enero, en diarios de EPI PRESS)

     Las tres grandes cadenas, por acotar la historia, nos tienen acostumbrados a darnos dos, cinco, o veinte tazas de caldo si por un casual probamos una y no la arrojamos con el mando a distancia al rincón más oscuro de la casa sino que la acogimos con gusto, sin saber que se nos revolvería hasta convertirse en una pesadilla. Por eso hemos llegado a este punto. La 1 se ha vuelto loca con todo lo que rodea a las recetas, a la cocina y los cocineros, a la comida y al fomento de ese mundo, que ya empieza a tocarnos la nuez. Hasta en el Telediario, con cara de Trump ha hecho una de las suyas, Ana Blanco, seria como una cazuela de gambas sin cayena, te suelta que en Masterchef no sé qué niño fue despedido entre lágrimas, o que “esta noche sabremos quién es el ganador de la edición de Masterchef Junior”. Ya se han soltado de manos. Los vaivenes internos de un espacio de entretenimiento han escalado el sumario del noticiario principal de la tele pública de forma tan natural como depredadora. Lo de Masterchef, da igual si es para escolares, para famosos, o adultos anónimos, le ha dado la vuelta a la paciencia. Por si fuera poco, por si no tuviéramos bastante con el programa, tenemos a Jordi Cruz anunciando yogures, a Pepe Rodríguez pastas, y a Samantha Vallejo tomate en lata, yo qué sé. ¿Estos no eran cocineros? ¿Cuándo cocinan, si no salen del plató? ¿Termina ahí el amor de TVE por los fogones? Al contrario, va en aumento. España directo, como sabemos, y a pesar de que ahora está loquito con el temporal, echando a sus reporteros y reporteras a los puertos de montaña, a las calles más ventosas y a las ciudades más gélidas para que nos cuenten que hay nieve, que hay viento, y que la sensación es gélida que te cagas, siempre tiene tiempo para meterse en el restaurante de turno y cocinar en un pis pas. ¿Falta algo? Pues sí, el programa de recetas clásico. Y para eso están los cocineros Sergio y Javier Torres, Torres en la cocina. Hasta en el informativo sobre medio ambiente, Aquí la tierra, hacen lo mismo.

Folclórica religión
     Finiquitado Masterchef, por ahora, La 1 no puede prescindir de la columna sobre la que ha montado a Eva González, su presentadora de cabecera, que empieza a brillar más que la clásica Anne Igartiburu. Muerto Masterchef, viva El gran reto musical –los lunes, como también anunció esta semana Ana Blanco en el Telediario principal de la cadena-. Sin contemplaciones. Una pavada. O sea, confirmación de lo que pensamos y venimos diciendo desde hace tiempo, que a este país lo están convirtiendo en territorio programado de cocineros, cantantes, futbolistas, o tronistas de polígono. Y con el moño bien alto para recibir a los de siempre en platós intercambiables que se desmontan en lo de Paolo Vasile y su Telecinco pimpante y al segundo se montan en la tele pública, con las caras de siempre y sus gestos de siempre y sus tontunas de siempre, y por eso se ha abierto un mercado en el que siempre trasiega Santiago Segura, Falete, o Pitingo, que en el nuevo programa de La 1 tratan de acertar quién canta la música que se oye. No hay mucho que decir. Entretenimiento de rancho militar trasnochado por mucho brillo y relumbre que tenga el “maravilloso plató”, según Eva, que ha dejado a los copleros de Canal Sur sin su juncal figura, pero también en esa tele lo tienen claro, no pueden bajar la guardia. Muerta un poquito Eva González en la tele andaluza, que viva María del Monte. Si antes era la copla, ahora son las sevillanas. La cuestión es no dejar de tocar las palmas, de abrir la boca, cerrar los ojos, darle a la guitarra, y hacer un bucle de la programación donde el cante, el baile, y la folclórica religión no paren un momento. Es una pesadilla, créanme. Igual que cuando pones Telecinco sólo ves a un Gran hermano despatarrado en el asiento y a un familiar en el plató gritando algo, o a una de Sálvame chillando como una mona, en Canal Sur siempre te sientes acorralado por alguien que te canta algo. Es su columna vertebral.

Los gritos de Manel
     El empacho de ver siempre lo mismo, con apenas variaciones sobre idéntico tema, como decía al principio, es cosa de todas las cadenas. Lo de Telecinco, o Cuatro, es fácil. Si te paras en el esqueleto de su parrilla, en los pilares que sujetan su programación, le das la vuelta con facilona burla y desgana si no formas parte de su feligresía porque en pocos segundos compruebas que el mundo Sálvame te es ajeno y la selva de Gran Hermano te pilla tan lejos que si alguna mañana recalas en el reino de Ana Rosa y certificas que allí también dedican tiempo a semejantes bolsas de basura te hundes y tardas en volver a esa geografía de la infamia y la abyección televisiva. Y si por casualidad abren la mano y se olvidan de esos pilares, acuden a la era trillada del cazatalentos. Y te sale el Got talent por la curcusilla del ojete. Y te rindes cuando ves, otra vez, una vez más, a Jorge Javier en su faceta de jurado al que le importa una breva lo que allí pasa, a una Eva Hache en caída libre, a un Risto Mejide que se pone la máscara del personaje pero está deseando de que termine de una vez la pasarela de los fenómenos de barraca. ¿Quién ganó el Got talent de la anterior temporada? Pues eso. Son programas clínex. Se usan, se tiran, nada cambia. Antena 3 ha diversificado más su sustento, es innegable. Sólo hay que ver la parrilla de la tarde, donde se suceden nada menos que dos series y dos concursos. Pero lo de Tu cara me suena está empezando a empachar porque está estirando su presencia más allá de lo aconsejable. De hecho cuando veo a Manel Fuentes gritar –Manel sólo grita, para todo, en todo momento- anunciando que ya se está seleccionando al grupo de anónimos que quieran concursar en Tu cara no me suena todavía, me echo a temblar. ¿Cuántos cocineros, cantantes, folclóricos y tronistas soporta un país razonable? No lo sé, dice Rajoy, que nunca sabe nada, aunque sí que la lluvia bajará el recibo de la luz, pero esa sí que es otra historia. 

La guinda
Bimba
La mugre de algunos corazones se ha revelado esta semana con la muerte de la modelo Bimba Bosé, de 41 años. Él exceso de veneno y odio gratuito se ha disparado no sólo contra ella sino contra su tío, Miguel Bosé –el columnista Antonio Burgos escribió suciedades que sólo pueden salir de una mala persona-. Se han escrito frases en la Red que avergüenzan y destapan una España atroz que pone los pelos de punta.