Como
el cerdo
(Artículo publicado el jueves, 11 de diciembre, en diarios de EPI PRESS)
A Pablo Iglesias le pasa como a los
cerdos. De ellos todo se aprovecha. Del líder de Podemos, también. Se aprovecha
lo que dice cuando se pone frente a quien le pregunta, y se analiza al
milímetro cuando es él quien se pone a preguntar, como hace en Otra vuelta de tuerka –véase en
Youtube-. En la última entrevista llevó a Iñaki
Gabilondo a su austero plató, de negro riguroso y elegante iluminación, sin
más artificio que una mesa entre ambos, sillas, y unos vasos de agua. Estoy,
dice el político entrevistador, intimidado. Quiere decir que Iñaki le parece un
peso pesado, es casta buena del mejor periodismo. Iñaki le contesta que él está
allí con una gran dosis de curiosidad por ver qué pasa porque es la primera vez
que le entrevista el secretario general de un partido.
La conversación
transcurre por los cauces normales. Es decir, pregunta, respuesta, uno escucha,
otro habla, no hay tensión, ni agresividad, se respira paz. Pero ojo, que nadie
se engañe, escuchando a los conversadores, el educado encuentro no es un
chupeteo de colegas. Iñaki Gabilondo, sin levantar la voz, discrepa, acentúa,
matiza, recuerda, pide al joven político que no irrumpa en la sociedad como un
elefante en una cacharrería, y que le molestaría que el encarnizamiento
impidiera el entendimiento. Pablo Iglesias alabó el que Iñaki Gabilondo, en sus
entrevistas, jamás mirara un papel. En la entrevista que me hizo Ana Pastor, recordó Pablo, estuve a
punto de decirle que dejara de mirar papeles y lo mirara a él porque “perder el
contacto visual” es muy molesto. Pablo miró a Iñaki, y no usó papeles. Temblad,
periodistas, si no sale por el norte saldrá por el sur.
Un momento de la entrevista de Pablo Iglesias a Iñaki Gabilondo en Otra vuelta de tuerka, que recogía el programa de Jesús Cintora. |
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