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sábado, 22 de septiembre de 2018

Maldeojos. Presunto culpable


Presunto culpable
(Artículo publicado el martes, 18 de setiembre, en diarios del grupo EPI PRESS)

     Cada vez que veo y escucho una entrevista que realiza Ana Pastor a quien sea me da la sensación de que la periodista trata al entrevistado como culpable de algo, de lo que sea. Y eso está bien, me gusta, así tiene que ser si cambiamos lo de culpable por necesidad de que cuente, nos cuenta a los espectadores, lo que esa persona no quiere contar, no quiere desvelar, no quiere que se hable de eso. Ocurre también que los resabiados de la política se saben los trucos, y aunque quien entrevista pregunte por la luna, el invitado responde con el sol. Le pasó al señorito Albert Rivera, el que ve chanchullo en las tesis ajenas pero no dice este baile en mi currículo es mío aunque hoy sea doctor, mañana deje de serlo, hoy tengo un máster y mañana haya desaparecido. Hay quien va al plató buscando el titular barato, pero sin responder a lo que se les pregunta, como Rivera, que acusó a la periodista de TV3 de manipulación, pero no respondía a lo preguntado.

      Cada vez que veo y escucho una entrevista de Ana Pastor me da la sensación de que la periodista trata al entrevistado como culpable de algo. Pero hija, ya te lo dijo con mucha calma hace tiempo Manuela Carmena, “tus preguntas no sirven de nada si no dejas responder”. Tuve la sensación de que eso mismo le pasó a Pedro Sánchez el domingo en su paso por El objetivo, aunque le dio tiempo a dejar claro que en el rollo inventado por el populista y vacuo Rivera en torno a su tesis no hay chicha que cortar. Otro que sí sale a la pista como sospechoso es Miguel Ángel Muñoz, que esta noche estrena serie en Antena 3 como Presunto culpable, que es la historia en torno al crimen de su novia. Los guionistas seguro que le darán tiempo para ver si es o no culpable.  

viernes, 28 de abril de 2017

Maldeojos. ConvenZido



ConvenZido
(Artículo publicado el martes, 25de abril, en diarios de EPI PRESS)

     Mientras Ana Pastor organizaba la tertulia con representantes de partidos políticos de aquí sobre las elecciones de allí, se oían los rugidos en el pueblo de los seguidores no de Le Pen o Macron sino de Messi, que se erigió en otro rey del domingo. Mientras Sandra Barneda decía en mitad del plató de Supervivientes que estaba feliz estrenando “nuevo look”, y saludando a mogollón de patanes para defender o machacar a los concursantes en no sé qué isla hondureña, Antena 3 emitía La extraña que hay en ti, de Neil Jordan, de 2007, con Jodie Foster encarnando a una locutora de radio que quiere vengarse de la muerte de su novio de espaldas a la justicia. Mientras en La 1 se asaban unas aves al calor de unos carbones, Jordi Cruz le pedía al cocinero y modisto mongol que le hiciera un terno con piel de conejo –¿conejos morenos?, contestó el concursante sin percatarse de que el lascivo jurado jugaba con las palabras-, Jesús Calleja estrenaba otra edición en Cuatro de Planeta Calleja con Jorgeja como invitado.

     Como vemos, platos para todos los gustos. Pero culillo de mal asiento empecé a darle al mando. Y llegué a Be Mad. Y llegué a Convénzeme, y llegué a Mercedes Milá, y llegué a su programa de libros. Hablaba con Pilar Rahola, y luego con Torito, y luego con una friqui que tiene un canal en Youtube, y salió Carlota Corredera –presentaba y dirigía Sálvame y ahora, creo, Cámbiame-, y me quedé a ver qué era aquello, qué podía salir de mezcla tan explosiva donde el combustible lo pone la productora, La fábrica de la tele, la misma que la saga de los Sálvame y otros truños. ¿Una exquisitez? No, pero juntar libros, Mediaset, Milá, y La fábrica de tele podía ser de traca. Y es, pero digerible.



jueves, 25 de agosto de 2016

Maldeojos. Timoneles



Timoneles
(Artículo publicado el sábado, 13 de agosto, en diarios de EPI PRESS)

     Igual que Telecinco flaquea en audiencia sin el “reality” de turno, a pesar de que las cacas que quedan se lo toman muy en serio y abanderan la maquinaria de la empresa esforzándose en rellenar sus contenidos suplentes con el mejor detrito, La Sexta está notando el bajón de audiencia sin sus mascarones de proa. A La Sexta le quitan la buena televisión que cada domingo hace Jordi Évole, con sus crónicas imprescindibles de este tiempo, y de repente se tambalea. A La Sexta le quitas la gotita que añade Ana Pastor con El Objetivo, que sin ser imprescindible aporta calorías al menú, y notas cómo parte del edificio se resquebraja. Pero, sobre todo, a La Sexta le quitas El intermedio, julio y agosto se llevan por delante a El Gran Wyoming y a su equipo, y el chiringuito entra en coma. Estos meses son terribles para la cadena, para la audiencia.

      Si te acostumbras a que te analicen el día a día desde ese prisma corrosivo y lúdico, si te acercas a El intermedio buscando el lado más canalla y, al final, más real de la política, y no lo tienes en la oferta, La Sexta no te vale a esa hora. Y te vas a otra pantalla o te vas de la tele. Así de radical es la relación con ese programa. La competencia, Cuatro, que no sabía qué hacer con esa hora, que lo ha probado todo, que ha estrenado espacios que ha clausurado a las pocas semanas, ha visto el cielo abierto, ha vuelto a creer en dios siendo Carlos Sobera su profeta con una biblia visual que se puede ver sin esputar demasiado. Hablo de First dates. Estas primeras citas le están dando muchas alegrías a la cadena pequeña de Mediaset. Hay días que hace un 12% de audiencia, es decir, lo que hacía El intermedio un día normal. Que vuelvan los timoneles, que La Sexta zozobra.

lunes, 4 de julio de 2016

Maldeojos. Brangelina



Brangelina
(Artículo publicado el jueves, 30 de junio, en diarios de EPI PRESS)

      Son los Brad Pitt y Angelina Jolie del periodismo patrio. O lo parecen. Creo que sin decir nada ya sabe usted de quién estoy hablando. Hablan de periodismo como se habla de una religión, de una patria, de un sentido de la vida. Hablan de periodismo como si ellos fueran el periodismo hecho carne, una con más grasa, la otra más escurrida. Ellos son la pareja más activa en la pantalla. ¿Estoy hablando del señorito Carlos Herrera y la insufrible Mariló Montero? Herejía. Ni para cronistas en revistas de chismes sirve este dúo de titiriteros del periodismo comparado con ELLOS. Por separado te envuelven en un halo de pasión, de gusto por el contraste, por el rigor sin fisuras, por el asco a todo lo que no sea datos, datos, datos, “que la conclusión es de ustedes”, dice la señora. Pero si van juntos, bueno, si van juntos son la repanocha, el no va más, el orgasmo cósmico.

     Ya está, lo tengo, dirá usted chasqueando los dedos. Ana Rosa y Joaquín Prat. ¿No se puede comparar más bajo? Creo que no me he explicado bien. Son los Brangelina, coño, del periodismo catódico. Pues claro. Antonio García Ferreras y Ana Pastor. Estos días de estruendo político y resultado carnavalesco y, sobre todo, fallero –en Valencia el PP, organizado como una gran familia siciliana, gana dos diputados más- han paseado por el plató de La Sexta Noche promocionando el especial Elecciones del domingo, un espacio donde Ferreras daba paso a “Pastor, adelante con los datos”, y Pastor daba paso a “Ferreras con el análisis y el pactómetro”. ¿En casa también son Pastor y Ferreras, o los PERIODISTAS no tienen vida privada y eso ni siquiera se supone? Y sobre todo, ¿Ferreras siempre lleva puesto el mono de trabajo, chaqueta y camisa negra?

sábado, 26 de diciembre de 2015

Maldeojos. Lío



Lío
(Artículo publicado el martes, 22 de diciembre, en diarios de EPI PRESS)

     Tenía que haber estado Alejandra Avenia en la sede del PP detrás de las bambalinas para contarnos qué ocurría allí, igual que hace en los concursos de Telecinco. Pasadas las doce de la noche me temí lo peor. O le estaban dando collejas al líder para que saliera de una vez o sopesaron la posibilidad de sacar un plasma con muelles para que saltara de alegría por haber ganado las elecciones. Al final, por no soportar los pellizcos en la curcusilla que Esperanza Aguirre le daba a Rajoy éste salió derrochando alegría, tal como vimos en su cara. Estaba radiante. Tanto que dio dos saltos. Uno, y dos. Y ahí paró en seco la celebración del triunfo. Su mirada perdida y su risa lela parecían decirle a Visi, cielo, qué coño hacemos aquí, vámonos a casa. Fin de la cita.

     La noche electoral dio más de sí. Es la primera vez que España cierra los colegios, hace recuento de votos, y se va a la cama sin presidente seguro. No es la primera vez en estos últimos años que de nuevo La Sexta demuestra su poderío informativo para vergüenza de la televisión pública, que fue vapuleada por la privada. A Ana Pastor la premiaron con un plató la mar de divertido. Daba vueltas, el canalla. A veces, mientras Ferreras le daba paso, pensé que se le iba la olla al que manejaba el columpio, apretaba el botón, y convertía en un tiovivo perverso el absurdo juguete esturreando a los analistas por el suelo. Me fui a la cama refunfuñando. No es senadora Carmen Lomana, por todos los dioses. Este país no tiene remedio. Menos mal que Pablo Iglesias me alegró la noche. Entendí todo lo que dijo en su “speech” a los medios anglosajones. O su nivel de inglés es tipo Paco Martínez Soria o en enero le digo a mi profe que sí, que sí se puede.
Han ganado las elecciones. Y eso se nota por dentro y por fuera. ¿O es que no se ve en sus miradas desbordadas de alegría?

miércoles, 16 de diciembre de 2015

Maldeojos. Cospedal-Villa



Cospedal-Villa
(Artículo publicado el martes, 15 de diciembre, en periódicos de EPI PRESS)

      Seguro que aquí lo comenté alguna vez, incluso dos, o tres, o cinco. Tuvo y sigue teniendo importancia, por lo que supuso en su momento y por lo que vino después. Hablo de la reprimenda que doña María Dolores de Cospedal I de Castilla-La Mancha le echó en directo a la periodista Ana Pastor durante la emisión de Los desayunos –en 2011- cuando le dijo que TVE era una televisión al servicio del Gobierno, una televisión sin independencia, manipuladora y sin crédito. La periodista no sólo salió en defensa de la tele pública sino de una visión contraria a la secretaria general del PP, visión que en aquellos días, en aquellos años, hablaba de una televisión como nunca la hubo en el país por su credibilidad e independencia y cuyos informativos fueron premiados como los mejores del mundo –con Zapatero, ojo- por los TV News Awards de 2009.

      Ana Pastor, para saber lo que Doña Cospedal entendía por televisión pública imparcial, le preguntó si TeleMadrid, en manos de Esperanza Aguirre, era un ejemplo a seguir. Se escabulló, la muy tunanta. Ella iba a meter su cínico mensaje. Lo demás le importaba un mojón. Con el tiempo, la señora tuvo su televisión, y tuvo la oportunidad de poner en práctica sus ideas de televisión pública independiente y plural. Nombró a uno de los machos alfa del periodismo de pandereta, ciego y radical de extremo centro, don Nacho Villa, con un par. La RTVCM ha estado desde el minuto uno al servicio del PP, y de la Señá Loli. Fue sonado su descaro manipulador. Por si faltara algo ahora se va sabiendo que la Visa del señor Villa –con dinero público- echaba humo. Cospedal I calla y sonríe. La muy cínica. Los esbirros tienen su precio, y ella lo sabe, y lo sabía.