miércoles, 11 de septiembre de 2019

Maldeojos. Camilo el Grande


Camilo el Grande
(Artículo publicado el martes, 10 de setiembre, en diarios del grupo Prensa Ibérica)

     A la velocidad del rayo, como un lince, La 2 de TVE reaccionó el domingo emitiendo un Imprescindibles dedicado a Camilo Sesto el mismo día de su muerte. Para eso está el archivo de la casa, para tirar de él, sobre todo si viene tan bien, si encaja tan bien, si gusta tanto en un día que dejó a la mayoría tan noqueada. Viendo el programa, viéndolo con la atención debida ya que sabías que ese Imprescindibles ya sería otra joyita que no podría retocarse con nuevas intervenciones del protagonista, te das cuenta de que detrás del personaje en que Camilo convirtió a Camilo Sexto, un personaje patético y deforme, obsesionado con una torpe lucha por el paso del tiempo, un hombre de expresión nula, de rostro plastificado, viendo el programa, digo, que no entró en ese aspecto, descubres una trayectoria impecable apuntalada por una seguridad que no necesitó abuela.

     Sus triunfos le dan la razón. Casi desde el principio de los tiempos Camilo Sesto, que cantaba, producía, y escribía sus canciones, llevó al número uno la mayoría de esa obra que, incluso hoy, pasadas las décadas, se ha convertido en auténticos himnos populares reconocidos y cantados por todo tipo de gente, desde gente con más edad a gente joven, tal como vimos en un reportaje que emitió Antena 3 Noticias. En el Imprescindibles de La 2, que se estrenó en mayo de este año como Camilo sinfónico. Vivir así, dirigido por Óscar García Blesa, participaron cantantes –Mónica Naranjo, Pasión Vega, Ruth Lorenzo o Sergio Dalma- que reconocieron la valía del artista de Alcoy. En la España del 1975, como Jesucristo Superstar, Camilo el Grande le tocó al agónico franquismo las pelotas. Esa gesta añadió, engrandeciéndola, matices heroicos a su carrera.



Maldeojos. El Cejas, en GH VIP


El Cejas, en GH VIP
(Artículo publicado el domingo, 8 de setiembre, en diarios del grupo Prensa Ibérica)

     Hola, soy El Cejas –dice El Cejas con una insoportable voz de pito en un vídeo que podría ser el que vemos de algunos políticos pidiendo el voto de los ciudadanos- . Chavales, os voy a decir una cosita –dice El Cejas moviéndose con esa chulería del saco de hormigas, enseñando los piños- este año por fin en Gran Hermano ha entrado un concursante que vale. Chavales, este, el menda lerenda, el cejitas, ¿vale?, así que os quiero ver a todos apoyando a muerte aquí al menda por las redes sociales, por los teléfonos, por los SMS, que os gastáis más en el chino de abajo en cuatro chuches, ¿vale? –dice El Cejas retador, señalando con el dedo, apuntando con el dedo, sin dejar ese bailecito, ese cabeceo de perdonavidas de barrio- , así que más os vale estar ahí votándome porque, bueno, es que, es que, no sé qué más deciros, es que voy a entrar yo. Quitando a los cuatro “pangorines”  que hay dentro, no tenéis más votos que dar, así que, cuidadito, chavales, como no me apoyéis os lleváis dos placas, ¿eh?, ojito. –termina este repulsivo ejemplar su arenga pidiendo el voto cuando se vote en GH VIP-. Este tipo, conocido como El Cejas, tiene nombre de carné, Diego, un chico de familia humilde que hizo el ridículo en un programa de barraca de feria como Got  talent. Pero dio en la diana y como buen buscavidas, listo, con hambre de fama y dinero, sin el más mínimo pudor ni vergüenza –términos que no forman parte del vocabulario de estas manadas-, aprovechó su resuelta y provocadora ignorancia para medrar en el mundo de la fama del mediocre, de consumo tan rápido que sólo los muy fuertes son capaces de sobrevivir porque la selección natural en este zoo es dramática, dura, a muerte. Y ellos los saben. El Cejas lo sabe. Cuando la casa de Guadalix abra sus puertas y este chico se vea en ella sabrá que ha merecido la pena, que sus vídeos de mierda, con chicas que mueven culo y tetas mientras él canta al lado con la gorrita ladeada como está prescrito en la imagen de estos memos, y se agarra el paquete, y dice bárbaras ideas como que le roba la novia a quien sea metiéndole “un marmitaco en to los piños, que le tumbo”, cuando ocurra todo eso, este payaso también sabrá que la necedad, la estupidez, el mal gusto y la arrogante ignorancia tienen su premio en esta sociedad en descomposición. Da asco él, su música repulsiva, sus letras insoportables, lo que representa y por qué se premia a alguien como él en vez de mandarlo a la escuela y reiniciarlo.

Gallinas violadas
     Lo siento, no puedo, estoy incapacitado para tomarme a broma a este tipo de productos. Ni siquiera, como hace mucha gente y es legítimo, me justifico diciendo que después de un día complicado con los problemas de la vida lo que me pide el cuerpo es relajarme en casa ante la tele sin darle muchas vueltas a la cabeza viendo estas mamandurrias. Por lo pronto El Cejas ha dicho que le gustan mayores, “pero no tanto como Mila”. Esa Mila es Mila Jiménez, y lo dice porque la sardesca, que también pasó por el quirófano para quitarse mil arrugas con la idea estúpida de quitarse años, va a estar en la misma casa que el angelito –es la reina, la que más va a cobrar-. Lo malo de pavos como El Cejas es que crea opinión, fomenta valores sin alma, despista, resta dignidad, promueve el mal gusto, se burla de los artistas y universaliza lo chabacano como se esparce la grasa sobre el agua. Es todo tan parodiable, ese estilo de música con base infernal, que da igual que se llame reguetón, rap, o trap. Y que lo firme Lola Índigo, Rosalía, o C. Tangana. Hasta Arturo Valls y Silvia Abril, sustituta del primero durante el verano en Ahora caigo echaron mano de la ironía musical para pasar el testigo del programa a su dueño habitual y en un abrir y cerrar de chinda chinda armaron una copla que podría haber firmado cualquiera de los mentados, incluyendo al Cejas ese. Qué pena que el vídeo de las chicas que denuncian que las gallinas son violadas por gallos se haya conocido hace apenas unas horas, suficientes, en una tele de chichinabo, para alcanzar el podio. Seguro que en Gran Hermano VIP encajarían como el pepinillo que viola a la aceituna. Esto se nos va de las manos, en serio.

Mediocracia
     Como El Cejas, una tal Anabel Pantoja vive del cuento –literal- de contar cosillas de su tía la cantante, pero tiene que darse prisa para convertirse en una atracción en sí misma porque la chacha, en la órbita de Mediaset, agarrada por la coleta por el zorro Vasile, no necesita ya portavoces ni  exégetas que la interpreten. Isabel Pantoja, desde que descendió como mortal que defeca en la isla escondiendo los excrementos debajo de la arena dejó de ser diosa para convertirse en una mercancía más del zoco de Telecinco. Pues bien, la pantojilla Anabel también entra en Gran Hermano, como Dinio, el ex de Marujita Díaz, el hombre cuyo mérito es, según dicen, tener un badajo a la altura de su burricie. Dice el filósofo y profesor canadiense de la universidad de Montreal Alain Deneault en su libro Mediocracia -Ed. Turner- que la mediocracia es la antesala de una revolución. La guerra ya no es sangrienta –que también- sino anestésica, diseñada al milímetro para aupar a los mediocres a la cresta de la política –véanse algunos líderes fantoche, insulsos, gente joven y preparada, pero preparada para no ir más allá de lo que se espera de ella, véase a Pablo Casado, véase al veleta y sin sustancia Albert Rivera, véase a Isabel Díaz Ayuso y su sonrisa encajada como parte de un rostro con mirada de vaca, incluso véase a Pedro Sánchez, hoy aquí, y mañana en la cara opuesta de la luna-, para aupar y premiar a los más mediocres llevándolos al centro del foco de manera que su luz, que lo ocupa todo, deje en penumbra, o en la oscuridad total, a quienes sí tienen algo que decir. Todo el tiempo que el puto Cejas –traído aquí como símbolo, como parábola- salga en la tele es un tiempo robado a la dignidad. Y al futuro. Es un peldaño más que vamos subiendo antes de despeñarnos por el precipicio.


La chispa
Terelu se va
Se rumorea que Terelu Campos deja la órbita Mediaset y se abraza a la otra religión. Está a punto de firmar con Atresmedia un contratito para ir tirando como colaboradora en Espejo público, que Susanna Grisso también tiene su corazoncito, y en la temporada que comienza lo va a demostrar dando más cabida a temas del chichi. Seguro que “la hija de” lo agradece. En Mediaset los contratos se firman para ser pasto de hienas. 

Maldeojos. Lo de Blanca


Lo de Blanca
(Artículo publicado el sábado, 7 de setiembre, en diarios del grupo Prensa Ibérica)

     Perdonen que despache la desaparición y luego encuentro, aunque ya sin vida en la alta montaña, de Blanca Fernández Ordóñez con un simple “lo de Blanca”. Pero creo que después de tantos días, con sus mañanas, tardes, y noches, entrando en casa desde la tele con una presencia machacona, lo de Blanca es eso, un tema, un género, una serie, y sin duda un atropello, un puñetazo, un exceso, un espectáculo. Podría, sin miedo a equivocarme, ir a mi archivo y hurgar, cortar, y pegar algunos textos escritos referidos a “temas” como el de hoy para decir más o menos lo mismo. En los coletazos del mes de agosto, como un milagro, la tele se iluminó con un asunto que la haría revivir de un letargo que daba vueltas al calor, a la inseguridad en Barcelona, a la barba de Casado, a los navajazos entre Sánchez e Iglesias, o a la listeriosis en la carne mechada.

     Nada de estos asuntos, por importantes que sean, se ponen al nivel de “lo de Blanca”, primero porque es quien es, la primera mujer española con medalla olímpica, y luego porque esa desaparición estaba destinada a lo que ha sido, a rellenar horas y horas de televisión de saldo. En el campamento base, desde donde se organizaban las batidas para dar con Blanca, había más reporteros y cadenas de televisión que policías. Hay que preguntarse de nuevo si tanta conexión en directo, tanto despliegue, tanto experto en el sitio o en el plató, está justificado. No. Sin duda, no. Las conexiones, la información ha sido durante estos días paja, humo, entretenimiento, marear la perdiz. ¿Estamos buscando a Blanca o buscando audiencia? La oportuna reflexión la hizo el humorista Alfonso Arús en Aruser@s –matinal de La Sexta-. Vale para cualquier cadena.



Maldeojos. Han vuelto


Han vuelto
(Artículo publicado el jueves, 5 de setiembre, en diarios del grupo Prensa Ibérica)

     Ya están casi todos en sus puestos. Empieza la temporada otoño invierno. El PP, sin embargo, vive en su eterno infierno de corrupción cuyas brasas jamás se apagan. Ha sido empezar la nueva temporada de Todo es mentira en Cuatro –ya con Risto Mejide al frente de la nave-, empezar El intermedio, empezar Los desayunos en TVE después del parón veraniego, y con un Xavier Fortes impecable, empezar Zapeando en la Sexta con su nuevo timonel -¿tendrá Dani Mateo tiempo de ir a casa, de tomarse algo en un sitio que no sea la barra de Atresmedia, de amar, de tumbarse a la bartola, de ir al cine, de no hacer nada, tendrá tiempo de salir corriendo de Zapeando y llegar a tiempo a El intermedio, le merece la pena este nuevo trabajo teniendo que codearse con alguien tan repipi como Josie?-, y el PP, con sentido del espectáculo, no falla, ahí está.

     Siempre tiene un giro de guión que, aunque intuido, no deja de sorprender en su serie estrella, esa en la que todos los presidentes de la comunidad de Madrid, además de un puñado de segundones, están pillados, cazados, imputados, sospechados, o en vías de serlo. Desde Ignacio González a la gran rana Esperanza Aguirre, y por supuesto a la roba cremas de mercadillo Cristina Cifuentes, y por supuesto, para seguir con la manía de los guionistas del clan de Pablo Casado, la nueva, Isabel Díaz Ayuso, que apenas ha tocado sillón y ya hay sobre su mirada de vaca una sombra de sospecha sospechosa. Los programas y magacines, y los informativos y programas de investigación, que han puesto en marcha la nueva temporada, se frotan las manos. Habrá mucho juego, mucho que ver, mucha tralla. Espe ha vuelto. Y lo ha hecho como merece, con olor a  chorizo.  


Maldeojos. Erkenci kus


Erkenci kus
(Artículo publicado el martes, 3 de setiembre, en diarios del grupo Prensa Ibérica)

     Si hablo de El pájaro soñador seguro que no le suena de nada. Si escribo Erkenci kus, tal vez tampoco. Pues bien, son la misma cosa. El pájaro soñador es la traducción del nombre turco Erkenci kus, una telenovela que está poniendo patas arriba las audiencias, yo creo que por mor de su protagonista, un maromo de aspecto fornido pero no en plan mole sino con mirada dulce de chico mimoso en una cara de una belleza equilibrada y varonil, una auténtica pasión turca, diría con su acentito arrastrado y pícaro Antonio Gala. El guapo actor se llama Can Yaman, protagonista, junto a Demet Özdemir, de la historia de amor, seguro que arrebatada. Con estas mimbres los de Viajeros Cuatro hicieron la maleta el domingo y se plantaron en el set de rodaje de la telenovela en Estambul, y además de hablar con los protagonistas, nos contaron cosas interesantes.

     La serie la emite Divinity –órbita Mediaset-. Nos contaron que Turquía es hoy algo así como el Hollywood o el Bollywood de las telenovelas no sólo para el ámbito árabe sino para el resto del planeta, y a la vista está. En cifras se destaca que se producen más de 100 historias al año y se distribuyen a 156 países. La reportera de Viajeros Cuatro habla con la profesora de español Ezgi Seçik, que traduce la charla con Can Yaman, rudo pero suave robinson que habla “un poquito de español” , y con Demet Özdemir, una muñequita “diseñada” para ese amor de suaves impulsos y contenidos deseos acaramelados. Dicen vaguedades en dos minutos –el resto del programa se centra en Estambul-. Por cierto, veo un poco de Erkenci kus. Alucino. Es un disparate. Las actuaciones, histriónicas, de telenovela, como tiene que ser. En fin, un buen Callejeros.



Maldeojos. Amar en tiempos de KOZ


Amar en tiempos de KOZ
(Artículo publicado el domingo, 1 de setiembre, en diarios del grupo Prensa Ibérica)

     Que Amar es para siempre es un barco que flota en mitad de las tormentas más gordas e iracundas parece que no tiene discusión. El barco sigue ahí, en las tardes de Antena 3, y cada nueva temporada tiene su afán. Se renueva el barrio, el Asturiano, el interior de las casas, el hotel, las tramas. Y ahí me detengo. Desde principio de año los guionistas han metido una historia de amor entre mujeres, entre Luisita y Amelia, o sea, Paula Usero y Carol Rovira. Eso que se llama la comunidad LGTBI está encantada, y lo deja claro en las redes sociales, sobre todo por el empuje en dirección contraria a esa normalización y visibilidad sin tapujos que desde el partido ultraconservador del tío de la mula y fieles se lleva a cabo, como si amar a quien te salga del corazón y de la ingle necesitara el visto bueno de esta gente. Lo que pasa es que la realidad es un camión que pasa por encima y se lleva por delante a estos obsesos del amor si no encaja con sus valores. Pero no todo es idílico, romántico, y reivindicativo. Me pregunto si el amor en estos tiempos locos, de KOZ o de payasos en acción, es ir por el mundo enseñando algo para celebrar algo. Es hacerse un “paco león”, o sea, ponerte en bolas para celebrar que tienes un millón de seguidores en Instagram o en el viejo Twitter. Lo cierto es que Paco León ya se ha hecho su foto del verano con la manguera en la mano como antes se inauguraban las vacaciones con el posado de Ana Obregón al borde del mar. El otro día fue el guapo Adrián Lastra –el Pedro de Velvet- el que, escribía, se hacía #UnPacoLeonPorDetrás, es decir, enseñaba el culo. ¿Esto es amor? Sus seguidores creen que sí, y quieren más, quieren que lo enseñe todo, sobre todo la manguera. Rosa López, la de Eurovisión, sin enseñar, lo enseña todo. Forma parte de las nuevas entregas de Gourmet edition, lo más parecido a Supervivientes o a Gran Hermano que ahora tiene Telecinco como pasto de su audiencia. Conmueve ver a Rosa de España hablar de amor, de su falta, diciendo que hay chicos que lo confunden con su paquete. Que no será el de esa cosa repelente llamada Aless Gibaja, lo más opuesto a la sensualidad y el deseo que alguien pueda imaginar. Para completar el cuadro, Rosa tiene las paredes de su casa infestadas de corazones rojos atravesados con flechas. Eso sí, que nadie se confunda. Pese a mi apariencia, dice Rosa, soy una fiera en la cama. Oído.

Bertín zurró
     Resultaría raro, extraño, sesgado, increíble, insensato, inmoral y pecaminoso, además de inquietante, surrealista, troglodita, neandertal y cromañón, renacentista y pitiminí, cara de haba y dama de las camelias, revolucionario y fascista, resultaría todo eso y un carro de tonterías como las mentadas no mentar aquí hablando del amor en los tiempos de KOZ a un cabestro como Bertín Osborne, el donjuán ajamonado de la tele que cuando trata de salir del huerto con fango en el que se ha metido, de nuevo a vueltas con la cosa esa del feminismo, se hunde aún más en su propio esputo el jerezano que se echa mano de los huevos para hablar de mujeres. La gente, sobre todo de izquierdas, sobre todo si son Julia Otero o Gabriel Rufián, no sólo son iluminados sino mamarrachos, dice el chulo y arrogante presentador de una casa, que nunca sé si es la suya o la de otros. Los de Todo es mentira, en Cuatro, con Marta Flich –qué bien lo hace- hasta el regreso de Mejide, lo levantan a pulso, aunque el resto de Mediaset calla, y sólo otorga indecencia y bochorno. Además,  mucha gente anónima se ha enfadado con el machito. Y ha hurgado en los archivos. Y ha recuperado una joya en TVE. Se llama De la mano de, programa de 1985, con un encorsetado y fumador –alucina hoy ver eso- Jorge López Pedrol, que pregunta si nuestro patético caballero es machista, a lo que Bertín responde que “las machistas son ellas porque no quieren perder el estatus que les hemos dado los hombres”, En realidad, remata con una sonrisita condescendiente, “es el hombre el que está sometido”. Tanto, concluye, que “lo que debería de haber es un movimiento de liberación del hombre”. La cara de Pedrol es la de un gato escaldado con agua helada, pero se repone y sigue. ¿Te consideras muy moro en tus relaciones? No, qué va, dice con sonrisita tonta, pero es que a las mujeres les gusta que seamos machistas. Total, y ahí va la joya de la corona que retrata a este tipo de personajes, y así doy por finalizada la cosa, que la mano del machito que acarició la piel de tanta hembra también sirvió para zurrarles. Sí, contesta el sobrado personaje, alguna vez pegué a una mujer. Toma y toma, que lo sepáis, feminoides mamarrachas.

A por las Campos
     Enseguida, a raíz del fuego desatado, siempre hay un caballero dispuesto a inmolarse frente al batallón de perras con o sin flauta. El eurodiputado de VOX, Herman Tertsch, no cree que grabar las bragas de las mujeres en el metro colocándoles el móvil debajo sin que se den cuenta “sea un problema mundial”, se encara con Anabel Alonso. Sin comentarios, hijo de KOZ. Así que como a estas alturas lo que se dice el amor no sale bien parado, husmeo por los alrededores de María Teresa Campos y Edmundo Arrocet, el del bigote. La cosa está que arde, y como la veda contra las Campos se ha abierto en Mediaset, el pim pam pum es un no parar. Los de Sálvame no sueltan la presa. Enfrente, los de Viva la vida, la defienden y no ven en las fotos de mujeres saliendo “del pisito de soltero de Edmundo” prueba de infidelidad. O sí. Lo que es seguro es que Viva la vida se ha “salvamizado”. No es raro. Su nuevo director, Raúl Prieto, antes en Sálvame, con La fábrica de la tele, se abrazó a Cuarzo, la competencia, responsable del magacín. Se abrazó a Cuarzo y al arquitecto Joaquín Torres, que dejó a su mujer por su maromo. En resumen. La ficción –en Amar en Amar es para siempre y otras- y la realidad son un tren imparable, cuando de deseos y amores se trata, que se lleva por delante a los tarugos de KOZ.


La chispa
García Aguado
Que la tele no te cambie, le decía a una tal Dakota Pedro García Aguado. La chica es una problemática joven que empezó a enderezarse tras su paso por Hermano mayor, que presentaba en Cuatro Aguado, y que acabó, en carrera fulgurante, en Supervivientes. Al mismo tiempo el propio Pedro ha acabado tras su paso por la tele como director general de Juventud en el gobierno de Díaz Ayuso. Vaya si la tele cambia la vida, y mucho.


Maldeojos. Sandra Barneda


Sandra Barneda
(Artículo publicado el sábado, 31 de agosto, en diarios del grupo Prensa Ibérica)

     No es que esta señora, Sandra Barneda, la recuerde como el paradigma de televisión de primera, no es eso, pero tampoco la tengo ubicada en mi memoria como neto personaje de la televisión basura. Ahora no tengo duda. Ha aprendido rápido. Uno de los rasgos de esta especialidad, la de formar parte con brillo y magisterio de la televisión basura, es manejar los bodrios, los desechos, la sin sustancia, el humo y el invento, la nada, como si se tratara de una comida excelente, un bocado exquisito. Es la técnica de solemnizar el detritus con despliegue de gestos, silencios dramáticos y miradas teatrales para darle un empaque de profundidad y valor. Es lo que hacen los grandes maestros del género, lo que hace el gran Jorge Javier Vázquez, Carlota Corredera –otra que aprendió rápido-, el propio Carlos Sobera, o la mismísima Ana Rosa Quintana.

     La señora Barneda creo que dio el salto cualitativo en su carrera a la charca de purines en la que hoy se mueve presentando  De buena ley –una impostura que recreaba juicios reales y polémicos con actores, aunque “este detalle” no se decía, y sí, se manejaba con la soltura debida-. Luego saltó a La noria –de infausto recuerdo-, y se precipitó por los desagües más infestos hasta coronarse con las ediciones de los debates de la auténtica televisión basura en la órbita de los grandes hermanos y mamandurrias similares. La suya ha sido una carrera lenta, pasito a pasito, sin grandes codazos, sin ser una estrella del firmamento top, pero tampoco una don nadie que anda por los platós. Es un poco más que una de segunda fila. Confirmo que aprende con rapidez admirable. Véanla en Viva la vida. Su elegancia y hueca solemnidad trasegando mierda es pasmosa.


viernes, 30 de agosto de 2019

Maldeojos. El emérito


El emérito
(Artículo publicado el jueves, 29 de agosto, en diarios del grupo Prensa Ibérica)

     Sigamos la bromita del pobre anciano de 81 años llamado Juan Carlos que fue operado de corazón hace unos días después de una larga espera y tras sortear kilométricas listas de ídem, aunque el achacoso varón no ha perdido el tiempo y ha ido como un picaflor, como un yayo sin descanso, de palacio al yate, del yate a los toros, de los toros a cenas con copita y puro, de homenaje en homenaje y…  ya sabemos lo que es ser emérito. El anciano Juan Carlos es eso, un emérito al que, con dinero público, la sanidad le está dejando un motor estupendo. Vale, es lo que hay. Estos días, además, hemos visto en la tele, en todas, en informativos, magacines, tertulias y barras de bar con menú para elegir primero, segundo y postre, una romería de coches caros, de los blindados, con chófer y aparato de seguridad, de los que se van bajando allegados del paciente que, amables, con sonrisas lelas, contestan a la prensa vaguedades que todo el mundo espera como si fuese lo más normal sabiendo que no habrá preguntas “fuera de tono”.

     Es siempre lo mismo. La esposa del anciano Juan Carlos, Sofía, se dirige como una bala al círculo, al inmenso círculo de periodistas que recogen el maná de la nada, es decir, sí, se ha despertado, sí, se ha incorporado y está sentado en un sillón, no, aún no puede andar, sí, sí, ya toma comida triturada,  claro, claro, poco a poco irá viniendo el resto de la familia. No han posado todos a la puerta del hospital privado donde el paciente se recupera, algunos, incluso, por estar en el trullo, pero la recua ha sonreído, insisto, con sonrisa lela, hueca, y contestado humo que de inmediato ha alcanzado titulares en los informativos de todas las cadenas. ¿De verdad que esto es periodismo, y necesario?


miércoles, 28 de agosto de 2019

Maldeojos. El poder


El poder
(Artículo publicado el martes, 27 de agosto, en diarios del grupo Prensa Ibérica)

     Los telediarios y magacines, apurando la última semana de agosto, se vuelven locos, o quizá no tanto, analizando lo que da de sí la cumbre de los poderosos, esa cosa llamada G7 que ha traído a Biarritz, a un puñado de kilómetros de San Sebastián, a la flor y a la nata de quienes parten el bacalao en el planeta. El Gobierno español, con orgullo, saca un poco de pechito no sólo por el triunfo de su colaboración con la policía francesa en la estratosférica seguridad que se despliega en este circo sino porque Emmanuel Macron, el presidente francés, invitó al español Pedro Sánchez a la cena de gala que clausuraba las jornadas. Maravilloso. Es lógico pensar que estos alardes con trasiego de políticos de aquí y de allí al más alto nivel se hacen por nuestro bien. Pero sabemos que no. El poder sólo trabaja para el poder.

     Depende del perfil de dirigente que represente a este u otro país eso se hace más patente o no, con más eufemismo o con más descaro. Ninguna reunión en la que se acomode el culo de Donald Trump o del fascista Jair Bolsonaro puede ser beneficiosa para nadie que no sea la élite, los conglomerados económicos, las grandes multinacionales. Son la cara del poder despiadado, inhumano, y obsceno. El G7 trabaja para mantener los privilegios de la crema del café, de la guinda de la tarta. En paralelo, aquí, en España, a un anciano de 81 años llamado Juan Carlos lo operan de corazón después de una larguísima temporada aguantando paciente las salvajes listas de espera, eso sí, se ha entretenido en regatas, siestas en palacio, y cócteles en su honor –El Jueves-. No sé por qué, pero siendo cosas distintas, al final es lo mismo. El poder trabaja para el poder.


lunes, 26 de agosto de 2019

Maldeojos. Basura


Basura
(Artículo publicado el domingo, 25 de agosto, en diarios del grupo Prensa Ibérica)

     Tengo la tele encendida pero sin volumen mientras trabajo. Es una rutina. Voy de una pantalla a otra aunque a ninguna la atiendo como cuando sigues una peli de suspense. De repente, al levantar la cabeza, veo que los ojos de Lorena García, que sustituye este mes a Susanna Griso en el Espejo público de Antena 3, se abren más de la cuenta, es decir, este espectador interpreta lo único posible, o sea, que está dando paso a algo de primer nivel. Matizo. En realidad no abre los ojos, sólo los coordina con su gesto, con su rostro serio para redondear el mensaje que quiere transmitir. Y espero a ver. En la pantalla, vestida con una camiseta y un bodi rojos, una señora a la que le han pixelado la cara, se baja el pantalón y frente a la ventana de un bar, se pone a orinar. Terminada la exhibicionista micción, la dama de velado rostro da una coz al cristal y lo rompe.

     Restituyo el volumen para saber más, atrapado, como es lógico, por imágenes tan, tan impactantes. Y eficaces. Resulta que se trata de una mujer con trastorno bipolar que “anda suelta”, el entrecomillado es mío, por Alcalá de Henares. Como el programa se ha tomado en serio la pieza, enlazan la escena de la meada con otras en las que la misma mujer, en un paso de cebra, se levanta el vestido, enseña el potorro, se encara sonriendo a los coches, que la jalean para que no decaiga el espectáculo, y hasta se acerca al capó de los vehículos para trabar conversaciones con sus ocupantes. Luego hablan con ella en un reportaje donde centran al personaje, le piden su opinión sobre los hechos, y en el plató entra el experto de turno para situarnos y hablar de razones, trastornos, medicinas, actuaciones posibles y farfolla verbal. El montón de basura es irrespirable.


Maldeojos. ¿Resentidos?


¿Resentidos?
(Artículo publicado el sábado, 24 de agosto, en diarios del grupo Prensa Ibérica)

     Los más maduritos del lugar seguro que recuerdan al “hombre del tiempo”. No hablo de los más tutankamones como servidor, que por recordar recordamos como si aún saliera en la pantalla en blanco y negro a Mariano Medina, aquel toledano serio, seco, preciso e imaginativo que suplía las carencias con resuelta eficacia y te dibujaba en directo, con una tiza en la mano, las isobaras y las borrascas sobre el mapa que elaboraba él mismo.  Un poco más moderno, además de los clásicos Manuel Toharia o Paco Montesdeoca, es José Antonio Maldonado, de la esfera de TVE, como los mentados. El hombre fue apartado de la pantalla por la criba laboral que se hizo en RTVE con la herramienta más que infalible de un ERE. Y no, al físico, y meteorólogo, distinción académica que lleva con orgullo, no le sentó nada bien. Normal.

     Ahora, a sus 75 años, sigue enredado con la meteorología en diversas historias, aunque no en la tele. Pero en una entrevista le preguntan por la tele, por lo que opina de la gente que hoy da el tiempo en las distintas cadenas, por la evolución en la puesta en escena de esa información. Pues no, no le gusta nada. Ni le gustan sus colegas “porque ninguno es meteorólogo”, que una cosa es ser físico y otra meteorólogo, ni le gusta esa moda de emitir fotografías de los espectadores porque enseñar unas nubes o un amanecer por muy bonito que sea no es científico ni aporta nada. Vaya, vaya como se las gasta Maldonado. Un poco más y se parece –permítame la broma- al primo Bertín Osborne, el más feminista del barrio, que llama mamarrachos a Julia Otero y a Gabriel Rufián por afearle su machismo recalcitrante. ¿Resentido? No, es otra cosa. Que callo.


jueves, 22 de agosto de 2019

Maldeojos. Poliodio


Poliodio
(Artículo publicado el jueves, 22 de agosto, en diarios del grupo Prensa Ibérica)

     Viendo el First dates de Carlos Sobera –es el Francisco Marhuenda de la pantalla, el tipo que no descansa, el que no falla, ese que siempre está ahí- aprende uno cosas, no sé si buenas, malas, o sólo eso, cosas. Aprende uno no sólo que hay gente que no tiene con una pareja sino que quiere tener más de una y llevarlas a todas adelante, y sin ocultar nada, es decir, que todo el mundo está en el ajo. No es, para explicarme, la traspasada y desleal puesta de cuernos ni la machista poligamia que se practica en algunas culturas. Ni la rancia, turbia y ofensiva existencia de “la otra”, de la querida con nidito de amor incluido. No, se trata del poliamor, de querer a una, a uno, y a otra u otro, y todos a la vez, y sabiendo unos de otros, pero sin camas redondas ni puñetas, parejas como dios manda, pero en casas y circunstancias distintas.

     En la otra orilla, y también en lo de Cuatro, hay parejas que se forman no unidas por el amor y el deseo, que también, sino por sus odios comunes. Pasó la otra noche. Eran dos chicas que se prendaron una de la otra por su odio a Rosalía, tra tra. ¿Increíble? Es lo que hay. Estoy seguro de que saldrían parejas como chinches si el criterio para formarse fuese odiar a Marcos de Quinto, ex directivo de Cocacola, ahora diputado por Cs, tipo con menos sensibilidad y empatía que una araña esquinera. A los migrantes del Open Arms –vergüenza y perplejidad causa lo que está pasando con ellos- los llama pasajeros bien comidos, y luego que la “piadosa teocracia izquierdista envía a la hoguera” a los que critiquen a esa ONG, además de llamar troll de mierda y cretino a un anónimo en Twitter. ¿Cuántas parejas unidas por odiar a Marquitos se formarían en First dates?


Maldeojos. Frases de papel


Frases de papel
(Artículo publicado el domingo, 18 de agosto, en diarios del grupo Prensa Ibérica)

     Aquí estamos, hasta el coño de patriarcado, dice muy envalentonada Nairobi, una potente Alba Flores aunque a veces sobreactuada. No, nunca más voy a hablar del coño de mis compañeras, dice con los ojos muy abiertos, con un cañón de pistola metido en la boca, Palermo, el actor argentino Rodrigo de la Serna, que hace del personaje alguien odioso por su cinismo y por su gélida incapacidad para la empatía. Soy Miguel Fernández Tarandilla, de Totana, Murcia, becario de sistemas, vamos, informático, dice este rehén de los ladrones que tratan de robar el oro del Banco de España, liderados por el Profesor, Álvaro Morte. Joder, voy a romper aguas del gusto, suelta la voz melosa, rijosa, suave pero de arenas movedizas con su reconocible timbre bajo Najwa Nimri en el papel de la sádica y adictiva inspectora Alicia Sierra, con un preñado de primer nivel.

     Este golpe no es una apología de la belleza, es nuestra obra maestra, dice Berlín, el personaje de Pedro Alonso. El mejor sexo del mundo es el gay, ¿y saben por qué?, por una obviedad, porque no hay mujeres, de nuevo expele Palermo. ¿Tú sabes lo que es maravilloso?, pregunta Tokio, Úrsula Corberó, los polvazos que echamos las mujeres, y podemos hacerlo diez veces seguidas o más, matiza Raquel, la actriz Esther Acebo. Multiorgásmicas, corona la charla Nairobi. ¿Crees que somos adorables peluches con caretas de Dalí?, pregunta Palermo a un rehén con acento andaluz, que responde sin titubeos, lo que yo creo es que eres un hijo de puta, sudaca, y maricón. Come sano, come coño vegano, reflexiona Nairobi. En fin, no se pierdan la tercera parte de La casa de papel, un castillo de fuegos de artificio tan inocuo como atractivo.


Maldeojos. Paquita Salas


Paquita Salas
(Artículo publicado el sábado, 17 de agosto, en diarios del grupo Prensa Ibérica)

     Charo –es el personaje terroso y limpio de la siempre formidable Gracia Olayo-, ya que estamos diciéndonos las verdades, que sepas que llevo años follándome a tu marido, dice Paquitas Salas –Paquita Salas es Brays Efe, no podría ser otro- a la vecina del pueblo de toda la vida y ante la madre de Paquita, de cuerpo presente. La frase forma parte de un capítulo de la tercera temporada de Paquita Salas, obra magna de Javier Ambrossi y Javier Calvo y que emite Netflix. Para mí, la mejor. Supongo que tiene que ver que la producción huele a dinero, a presupuesto generoso que permite florituras, rodaje fuera  de estudio, despliegue de caras de la pantalla de antes, de ahora, y de siempre, caras sobre todo femeninas, homenajes muy sentidos, continuos guiños, y ya les digo que a veces sin filtros, con descaro, descarnados y atrevidos, como el hilo de la trama donde Belinda Washington… en fin, no levanto ninguna alfombra.
      Sin complejos, eclécticos, Los Javis disfrutan con casi todo tipo de programas, sobre todo los considerados populares, o sea, rayando en la basura catódica, así que  la pareja más influyente del cine español convierte a especímenes de esa órbita como la conocida Terelu Campos en una estrella que da vida a Bárbara Valiente, que regenta una cosa que en el mundo moda se llama shworoom, o sea, un local para mostrar cosas, pero showroom es tan, tan petardo que resulta irresistible. En la nueva Paquita Salas hay de todo, ternura, ironía, buena fotografía, diversidad de personajes, nervio sintáctico y narrativo, un friso musical de alto nivel y sensibilidad, excelentes interpretaciones, o sea, un personaje potente sobre el que gira un mundo bien urdido y adictivo.


Maldeojos. ¿Explorar Marruecos?


¿Explorar Marruecos?
(Artículo publicado el jueves, 15 de agosto, en diarios del grupo Prensa Ibérica)

     Hoy, cuando usted lea esta pieza sobre los Grandes Documentales de La 2 dedicado al país vecino del sur, a ese Marruecos que celebra estas fechas el vigésimo aniversario de la llegada al trono de Mohamed VI –no hay avenida principal ni negocio de barrio, sea barbería u oscura tetería en cualquier medina que no lleve su nombre o cuelgue la foto del monarca alauita- el que escribe estará en Marruecos. El reportaje lleva un subtítulo llamativo, “Nacido explorador: Marruecos, pueblo secreto”. El explorador es Richard Wiese, neoyorquino de 60 años que ha hecho de los viajes su profesión, y seguro que su razón de ser. Envidia, y mucha, que me da. Así que el tal Richard lo mismo te explora Namibia que la medina de Fez, y ya les aseguro, sin conocer Namibia, que no es igual. Como viajar también es leer sobre viajes, imagínese lo que es ver el lugar de destino.

     Se dice en el reportaje que el viajero callejeará por las tortuosas, estrechas, y excitantes callejuelas de la medina –casi intacta desde su creación en la edad media por la dinastía Idrisid- y también visitará una aldea bebeber jamás visitada por occidentales –bueno, un poco fuerte suena eso- para asistir a una boda tradicional. Así que, hala, me voy de viaje de la mano de Wiese y de La 2. Para situar al espectador, el narrador aporta datos sobre el país, su gente, sus costumbres, la religión, los increíbles contrastes –costa, montaña y nieve, oasis, valles fértiles, desierto-, y se deja llevar por el río de la vida que sucede a cada paso. Pero no, no me diga que el zoco de los curtidores de Fez es un lugar poco conocido. Es el lugar más conocido, campeón. Vi el reportaje entero, claro, porque si es Marruecos, me encanta. Pero habría que cambiar explorar por visitar. No es lo mismo.

miércoles, 21 de agosto de 2019

Maldeojos. Gil y tal y tal


Gil y tal y tal
(Artículo publicado el martes, 13 de agosto, en diarios del grupo Prensa Ibérica)

     A la rica mierda. Perdonen que empiece así, pero es lo que me pide el corazón en cuanto se habla de Jesús Gil, que en hoguera eterna esté. Si sus fechorías como político no tienen perdón, sus guarradas como personaje de televisión no serán perdonadas por el que esto firma así viviera la misma eternidad de las brasas en las que espero se esté recociendo. El canal norteamericano HBO, que vende sus productos por suscripción, y en su negocio europeo, grabó una serie documental de cuatro episodios, El pionero, en los que Jesús Gil y sus cositas son el protagonista, la razón del trabajo, la estela infame que dejó en Marbella. Dirigida la serie por Enric Bach y producida por Justin Webster relata la vida del ex alcalde, empresario, fanfarrón, populista, y presentador televisivo de una cosa de notorio mal gusto llamada Las noches de tal y tal, de infausto recuerdo.

     Seguro que recuerdan al tipejo desparramando su grasiento cuerpo en el famoso jacuzzi donde Telecinco, la cadena perversa, metía a cuatro o cinco doncellitas espigadas, con mucho aparato de pechuga y lomo de primera, como decoración de semejante disparate. Hay muertos que están bien muertos, pero hay cadenas y medios que no dejan que los olvidemos. Lo digo porque al hilo de esta nueva resurrección catódica de Gil –aún no he visto El pionero- Telecinco, y por supuesto a través de Sálvame, y por supuesto gracias a la Fábrica de la tele, desde la semana pasada se ha creado una sección en el programa llamada, oh, Sálvame Marbella. A falta de grandes hermanos, supervivientes al peso, y otras cuadras de parecido hedor, el verano hay que rellenarlo con productos de similar aroma. A la rica mierda es la consigna. Pues hala, a disfrutarla.


Maldeojos. A los 80


A los 80
(Artículo publicado el domingo, 11 de agosto, en diarios del grupo Prensa Ibérica)

     Nada está perdido, todo está por llegar. Incluso a los 80 años. Es lo que trata, entre risa y risa, de demostrar Por el mundo a los 80, nombre descriptivo de programa donde los haya que emite Antena 3 los jueves por la noche. La cosa va de lo siguiente. Un grupo de octogenarios quieren si no recuperar el tiempo perdido, falacia que sólo es un bello pero trágico imposible, sí al menos echar una canica al aire, un soltarse la melena, un darse el gustillo que quizá hasta ahora no pudieron darse, y para eso nada menor que irse de viaje para descubrir mundo. O sea, estamos ante un formato que mezcla varios formatos, el de la convivencia con mayores y el de viajes. No van solos. Va el tío de las campanillas, el guasón titulado Arturo Valls, cara de la cadena que encaja muy bien con el espíritu del programa, que huye del drama, aunque a veces salten chispas en los ojitos de los participantes porque a veces, aunque todo es un ji ji ja ja, “la procesión va por dentro”, y se echa de menos a quienes les faltan en su vida.
     Está claro que en sus visitas a países lejanos  -la pasada semana fue a Japón, a Tokio en concreto, donde una de las señoras emulaba la forma de hablar de las chicas japonesas que le sirvieron el desayuno haciendo el sonido chi, chi, chi, ay, parecen ratillas cuando hablan, decía- hay que resaltar la sorpresa, el choque cultural, la comedia de la situación y la frescura de los comentarios sin filtros de los viajeros. Si viajan a Japón  se destacará el perfil gigantesco de Tokio, su envolvente tecnología conviviendo con sus milenarias tradiciones, y si lo hacen a Méjico habrá guacamole y mariachis. Por el mundo a los 80 es lo que es, un formato agradable que no superará la barrera del verano.




Maldeojos. Jorge Fernández


Jorge Fernández
(Artículo publicado el sábado, 10 de agosto, en diarios del grupo Prensa Ibérica)

     No soy de concursos, en todo caso soy de quien los presenta. Me mola Pasapalabra, pero en realidad quien me retiene ante la pantalla, si me retiene, es Christian Gálvez. Me encanta Saber y ganar, pero es Jordi Hurtado, el único representante vivo sobre la tierra del periodo Cámbrico, el que me fascina. No se me pongan estupendos. Está claro que es una salida de tono, una boutade. Pero no muy descaminada de la realidad. Lo que sí es cierto es que no soy de concursos, que no soy fiel seguidor, que no me engancho. Soy, eso sí, del vasco alicantino Jorge Fernández. Desprende eso que se resume en una expresión muy gráfica, es un tipo que despierta buen rollo. Se le nota en La ruleta de la suerte, convertido en el rey de su horario, invencible, alegre, dominando con suelta y fresca naturalidad la mecánica del ya clásico concurso matinal de Antena 3.

     Ahora, con acierto, tanto por la audiencia, que ha respondido con satisfacción, como por el concurso en sí, Antena 3 le ha regalado la presentación de El juego de los anillos, y en hora de máximo consumo televisivo, o sea, el nocturno estelar del miércoles, formato que “se puede ver en familia”. El juego de los anillos es un anillo a medida para Jorge Fernández, un cascabel para la pantalla. Producido por Globomedia, las pruebas, la dinámica, la realización, el protagonismo espectacular de la solería en forma de círculo, una gigantesca pantalla que se destaca en los planos cenitales, junto con el presentador, hacen de este concurso un producto ameno, dinámico, bien resuelto, una oferta para el verano que, por qué no, podría tener un recorrido más allá de agosto. Pero vuelvo al principio, no soy de concursos, aunque me mola Jorge Fernández.




Maldeojos. Tupper sex


Tupper sex
(Artículo publicado el jueves, 8 de agosto, en diarios del grupo Prensa Ibérica)

     Si no fuese suficiente revulsivo, un repelente natural si veo a la absurda Rosa Benito, que como saben es siempre en Telecinco, verla con un artilugio para gustillo sexual, llevándose el aparato no al chirrín sino a la nariz, es demasiado. La escena hilarante ocurrió en el cierre de la novena edición de Gourmet edition, que estaba en Cuatro pero como parecía que la audiencia respondía, Mediaset se la llevó a la casa de la reina madre. Y ahí está, otra fábrica de humor estilo Vasile. En esta edición, que ganó la Benito con un gazpacho y un filete –palabras envenenadas de una recauchutada Irma Soriano, más retocada que el Eccehomo de Borja,  es verdad que como Belinda Washington y Loles León, que completaban el cuadro de señoras cocineras- la anfitriona de la última cena, Belinda, organizó una sesión de tuppersex al estilo de principios de siglo.

    Una asesora llegó con su cargamento de juguetitos sexuales y fue la bomba. Señoras como niñas saltando sobre los sobres de lubricante creyendo que eran condones –se los llevo a mis críos, decía Benito-, atesorando bolitas de diverso uso, tocando consoladores como si de verdad fuesen lo que un buen consolador imita, en fin, una fiesta de fin de curso tirando a picante. En este formato, aunque todo parece girar en torno a la cocina, la comida importa poco. Pero la cosa no acabó ahí. Cuando se cerraba la presente coña, Telecinco ya anunciaba el siguiente Gourmet edition. ¿Se puede superar una edición que se cierra con señoras reunidas en torno a una exhibición de juguetes sexuales? Sí, sólo hay que saber que llega un alien patético como un tal Aless Gibaja –cero dramas, siempre “smile- para esputar a gusto.


miércoles, 7 de agosto de 2019

Maldeojos. Toma salami


Toma salami
(Artículo publicado el martes, 6 de agosto, en diarios de grupo Prensa Ibérica)
    Me da asco el nombre, o mejor, su intención. Salami es un tipo de salchichón, pero si a un programa de televisión se le llama Toma salami la cosa cambia porque mi sucio coco sólo ve guarradas. Y no, si quiero salami, lo busco, que no quiero porque creo que este embutido lleva mezcla de vacuno, carne que rechaza mi paladar desde chiquitillo, así que ni el olor soporto. Como nombre de programa también me alerta. Si algo se llama Toma salami, se emite en verano, y ese algo está en Telecinco porque hasta las arañas de los equipos de Gran Hermano o Supervivientes tienen que descansar, la cosa no pinta bien. Si el embutido salami, primo del salchichón, mezcla carnes, Toma salami hace lo propio, así que ya saben, Toma salami se cocina con material de la cadena recuperando viejas glorias, momentos inolvidables que deberían de olvidarse, y escenas de series que marcaron si no una época sí al menos la prehistoria de nuestra ficción.
     Es, para explicarme mejor, como el Viaje al centro de la tele de La 1, pero echando la caña de pescar en el archivo de Telecinco, que no, no es TVE. Si Viaje al centro de la tele cuenta con la voz de Santiago Segura –a pesar de mi aversión es preferible a ese torpe, inadecuado, estúpido TVemos, lerda sucesión de vídeos de Youyube con que la tele pública despacha la parrilla hasta el programa estrella de la noche-, Toma salami echa mano de Javier Capitán como narrador. Hay quien viendo Toma salami pueda hacer palmas con las orejas viajando al 2000 para ver por primera vez en Telecinco a Mercedes Milá manejando la barca de aquel “experimento sociológico” que nacía con Gran Hermano. Pero yo me voy de vareta sabiendo lo que vino después. Y así todo.


Maldeojos. Casheyyyetana


Cashyyyetana
(Artículo publicado el domingo, 4 de agosto, en diarios del grupo Prensa Ibérica)
     Los de Todo es mentira, sin Risto Mejide, con Marta Flich al frente, y muy bien, por cierto, como portavoz del PP en el Congreso de Cayetana Álvarez de Toledo, doña Cashyyyetana, si es que este galimatías se acerca a lo que escucharíamos si dijera su nombre ella misma, ha sido recibido por el equipo como un regalo, algo parecido a lo que sentían los de El intermedio con san Luis Bárcenas, paseado por el plató como lo que era, un maná para la audiencia. Con la señora  marquesa, de cuello tan estirado que es difícil mantener la mirada en otro sitio que no sea su modiglianesco pescuezo, hará el programa masa de hojaldre, mayonesa con ajo, guacamole, harina de habas y hasta mil programas a cual más divertido a su costa. Para felicitarla, un reportero se acercó con un ramo de flores, regalo envenenado que la altiva dama rechazó con frialdad de mármol.
     La otra tarde, ya en un tono desbaratado, Cristina Fallarás soltó en directo que la única diputada del PP por Barcelona le causa vómitos en cuanto la ve y la escucha, lo mismo que cuando oye a la ciudadana Inés Arrimadas. Como espectador seguro que gracias a este tipo de programas también estoy de enhorabuena. Doña Cashyyetana es de las que casi llegan al orgasmo escuchándose, disparando bilis, aunque llega al puesto con una intención, hacer oposición indómita y racional, pero no histérica. Para demostrarlo, a los tres segundos ya estaba diciendo que Pedro Sánchez es capaz de juntarse con una amalgama de populistas, separatistas, presuntos delincuentes, y filoterroristas con tal de mantenerse en el poder, y que ella preferiría volver a las urnas. La aristócrata con aires de jirafa colérica dará a la tele momentos sublimes. Y al PP otra patada a la derecha.


Maldeojos. Sin ellas


Sin ellas
(Artículo publicado el sábado, 3 de agosto, en diarios del grupo Prensa Ibérica)

     Bernuy de Porreros –no sean mal, o bien pensados- es un pueblecito de la provincia de Segovia que ni dios sabía de su existencia, salvo sus habitantes y allegados. Pero llega TVE y lo pone en el mapa vivito y coleando gracias a 7 días sin ellas, otro experimento sociológico nivel televisión. La cosa consiste en dejar al pueblo, o mejor, a las familias, o mejor a los hombres de algunas familias, y durante una semana, sin ellas, es decir, sin sus mujeres –que se van de vacaciones-, para que los hombres sepan de verdad lo que es llevar una casa, se den cuenta de lo mucho que hay que hacer y, sobre todo, lo poco que se valora el trabajo callado, rutinario, sin aspavientos, “del ama de casa” en la intimidad del hogar. Es el planteamiento. Se apuntaron al experimento cuarenta mujeres, que dejaron atrás no sólo el móvil sino preocupaciones y obligaciones.

     Aunque la igualdad es un concepto del que muchos hombres presumen, como en toda España, la realidad es que son las mujeres, en general, las que cargan con más horas de trabajo y responsabilidad que nadie, dice la voz de la narradora, que ha ido presentando a las familias participantes con sus peculiaridades. Hablando de igualdad, uno de los hombres se descojona cuando habla de lo que él hace en casa, creyendo de verdad que limpia los baños como lo hace su mujer. Es un retrato que ejemplifica que una cosa es la realidad y otra la que tú crees que es. Claro que también se ven píldoras tan conocidas como la de la madre controladora, la madre fiscal, la que prefiere hacer las cosas a su manera antes de que el hijo o el marido las hagan mal, según su criterio, o sea, el machismo de las mujeres. 7 días sin ellas es un envoltorio bonito, pero ahí se queda.


viernes, 2 de agosto de 2019

Maldeojos. Andrea Ropero


Andrea Ropero
(Artículo publicado el jueves, 1 de agosto, en diarios del grupo Prensa Ibérica)

     No hago más que despedirte, y volveremos juntos en taxi a casa, le dijo con su elegante y fino sentido del humor Iñaki López a su colega, dueña de su corazón –perdonen la cursilada- Andrea Ropero el sábado pasado en La Sexta Noche. Después de seis años en el programa de debate político de la cadena roja Andrea Ropero forma parte del tablero de ajedrez que la empresa puso en marcha con la despedida de Jordi Évole de Salvados, la llegada en su lugar de Fernando González, Gonzo, lo que significa dejar su puesto en El intermedio, y el fichaje de Ropero para ocupar la sección de reportajes que con acierto, interés periodístico, y talento comunicador venía haciendo el gallego. En sus años como copresentadora de La Sexta Noche, Andrea Ropero nos acostumbró a rebajar los excesos de la jauría de galgos que ladraban en la tertulia con datos para ampliar, explicar, centrar, o dar el pistoletazo de salida a un nuevo asunto en la tertulia moderada por Iñaki, y sí, también tuvo tiempo en esos seis años de amarrar su corazón al de López –perdonen de nuevo el comentario-, cobrando así sentido lo que se lee al principio de esta pieza. La noche del pasado sábado fue una noche de despedida del equipo y de los espectadores, y como es lógico de emociones porque la dirección del programa preparó el típico reportaje con los momentos más destacados de la periodista, emisión que arrancó algún brillo en sus ojos. Pasar de La Sexta Noche, tertulia política con vocación de entretenimiento de masas, a El intermedio, formato que apuesta por el mejor humor informativo, es un regalo. Igual que Gonzo puede ser el mejor sustituto de Évole, Ropero lo será de Gonzo. Suerte.