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martes, 1 de octubre de 2019

Maldeojos. La cara de los coches


La cara de los coches
(Artículo publicado el domingo, 29 de setiembre, en diarios del grupo Prensa Ibérica)

     Perdonen mi tozuda insistencia, mi pertinaz soplapollez, mi estúpida rebelión, perdonen que vuelva a lo mismo, pido disculpas por dejarme llevar por mis prejuicios, pero ciego de rabia y más tonto que un maíz, no puedo, no quiero hacer otra cosa. Me resisto a usar la palabreja, no me sale, no quiero acostumbrarme a escribir “coaches” y pronunciar con mucho bombo, solemnidad, y burricie “couch” como si fuera normal, y no, no lo es, no es normal llamar “couches” al jurado de un concurso de talentos canoros. Me da igual el tipo de concurso, de grandes, de pequeños, o de todos en la misma cama. Así que los “coaches” no pueden ser otra cosa que coches, dónde va a parar. De golpe, en apenas un par de elecciones, en apenas otra visita al monarca –papá, se ve en una foto manipulada a Felipe VI, me dijiste que cada cuatro años, pero cada dos por tres se me llena la casa con esta peña-, en apenas dos semanas la tele se ha llenado de coches diciendo sandeces de mucho calibre y haciendo unos gestos más repetidos que la letanía de Pedro Sánchez para no decir que en el fondo, con el inestimable apoyo de Pablo Iglesias, ha trabajado duro para hacer presidente a Pablo Casado, ayuda de escoba en Moncloa al guiñol  Albert Rivera, y bruja para noches de tormenta a los vaqueros de Abascal. Puestos a votar todos los años, se comenta también en redes, prefiero Eurovisión. Mientras sí es sí o no es no, Antena 3 se ha puesto hasta arriba de farsantes que se lo llevan crudo en ese tinglado comercial que lleva por nombre La voz kid. Menuda broma. No valoro a los que salen porque son niños, y no me da la gana entrar en el juego de esa loca oca, allá papá y mamá con su responsabilidad. Me quedo con los adultos y sus pantomimas, tan falsas como los nervios de David Bisbal con la mano detenida en el puto botón para elegir a los niños de su equipo, tan alucinantes como los “mi vida” de Rosarillo, la más petarda de las Flores, la más jipi de pacotilla, la de los piños encalados, en fin, que el huevón Melendi me deja hielo en la pantalla de la tele. ¿Es que alguien se cree a Eva González, que no es coche sino presentadora, en la escena detrás del cristal, con el papá y la mamá, y la abuela y quizá el hermano mayor del nene que canta por Lola Flores? Es, como dicen los políticos de los otros, un teatrillo.

Frío rencor
     La otra cadena puso el reló de la caza del distinto a la velocidad de la luz para conseguir que Got talent se estrenara el mismo día que La voz kid y hacer pupa, claro. Dice quien lo conoce que Paolo Vasile es un tipo sin piedad, un tipo frío y rencoroso, ese tipo de personas que si no te la dan a la entrada te la dan a la salida. No le va mal a Telecinco con él. Es más, le va de perlas. No hace ascos a nada, si ve que hay negocio. Como tiene que ser en una sociedad de capitalismo radical. A lo que voy. En Got talent no existe la figura del coche, en el sentido que se le da al coche en La voz kid, pero sí hay jurado tal como uno entiende que es un jurado, es decir, quien dictamina, quien decide si sigues o no sigues sobre la pista. Y también hay primeros planos con la cara de Risto Mejide, el candidato Mejide –ya se lo contaré otro día, pero así, resumida, la cosa consiste en que, tal como estoy diciendo, en Telecinco, y en La fábrica de la tele, cualquier cosa sirve para hacer caja, negocio, meter bulla, y rebajar la solemnidad de algunas cuestiones sin que les tiemble el pulso ridiculizando, parodiando, o descojonándose de las mismas sin complejos, y es cuando surgen ideas chocantes, como la de Todo es mentira, programa que  ha creado su propio partido político con intención de presentarse a las elecciones con un nombre que no deja lugar a la duda, Peor no lo haremos, o sea, el PNLH-, pues eso, que en Got talent también hay primeros planos con las cejas hirvientes de Risto, con su gesto de indiferencia o asco, con la dulce sosería de Edurne, con la cara de sardesca de Paz Padilla, con la de “pasmao” del nuevo, Dani Martínez, que no sé por qué se le relaciona con el humor cuando lo suyo siempre ha sido eso, ser “un tontaco” de libro, un sin gracia, un pesado.

El niño Errejón
     Seguro que lo saben, pero el niño del tambor ya no es el niño del tambor de hojalata de Günter Grass sino Hugo, Hugo Molina, nacido en las ascuas sin piedad de Mediaset y paseado como trofeo por la cadena después de hacer que Santi Millán, otro que pone unas caras muy estudiadas detrás de las cortinas de Got talent en planos como robados, dijera al tamborilear la criatura una pieza con olor a semana santa, “me cago en diez”, es decir, joder con el nene, no me lo puedo creer, vaya talento, o vaya “talent”, siguiendo con la nomenclatura de estos concursos, que arrinconan el español porque en inglés parece que el talento de los “kid” es menos rotundo que si dices “talent”, que es la releche. Total, que nació una estrella, otra para usar y tirar. De hecho, el chiquillo, con papá y mamá de su mano, ya se sentó junto a Emma García –aún no como hormonado de esa peste llamada Mujeres y hombres y viceversa- en Vida la vida, cita en Telecinco que recoge residuos que ella genera. Hablando de críos, y de talentos y habilidades, ha irrumpido en las últimas horas uno que lo está petando más que el Huguito del tambor en Telecinco, o que el otro chiquillo de la semana, Hugo Sánchez, esta vez en Antena 3 con una saeta. Mediaset y Atresmedia, en guerra con la pasión de Cristo. Una pone el tambor, la otra la saeta. Y Bisbal, de nuevo, el ridículo. ¿Qué virgen llevas colgada?, pregunta la Flores. Es mi Jesús Nazareno, dice el niño, ole, dice Rosario. El niño saca una estampa, la besa, mira al cielo, y empieza a hacer pucheros. Ay, corazón, mi vida, qué bonito, dice la que tiene un gato que hace ay, ay, ay. Todos corren a abrazar al chiquillo. Bisbal, inspirado, suelta un “qué bonito que te emociones con Jesús”. Es el momento en que mi cabeza explota. Del niño Íñigo Errejón, que irrumpió como un tornado, si eso, hablamos otro día y vemos a qué concurso va.

La chispa

Está viva
La tercera temporada de Estoy vivo –jueves, La 1- ha vuelto tan viva y adictiva como la primera. Una vuelta de tuerca, un apocalipsis en la trama, se llevó por delante a tres de los personajes más emblemáticos. Pero seguro que no es lo que parece. Javier Gutiérrez y el maravilloso Alejo Sauras como el Enlace entre la tierra y la realidad paralela de La Pasarela se han quedado como caras visibles de una serie emocionante y valiente.  

miércoles, 11 de septiembre de 2019

Maldeojos. El Cejas, en GH VIP


El Cejas, en GH VIP
(Artículo publicado el domingo, 8 de setiembre, en diarios del grupo Prensa Ibérica)

     Hola, soy El Cejas –dice El Cejas con una insoportable voz de pito en un vídeo que podría ser el que vemos de algunos políticos pidiendo el voto de los ciudadanos- . Chavales, os voy a decir una cosita –dice El Cejas moviéndose con esa chulería del saco de hormigas, enseñando los piños- este año por fin en Gran Hermano ha entrado un concursante que vale. Chavales, este, el menda lerenda, el cejitas, ¿vale?, así que os quiero ver a todos apoyando a muerte aquí al menda por las redes sociales, por los teléfonos, por los SMS, que os gastáis más en el chino de abajo en cuatro chuches, ¿vale? –dice El Cejas retador, señalando con el dedo, apuntando con el dedo, sin dejar ese bailecito, ese cabeceo de perdonavidas de barrio- , así que más os vale estar ahí votándome porque, bueno, es que, es que, no sé qué más deciros, es que voy a entrar yo. Quitando a los cuatro “pangorines”  que hay dentro, no tenéis más votos que dar, así que, cuidadito, chavales, como no me apoyéis os lleváis dos placas, ¿eh?, ojito. –termina este repulsivo ejemplar su arenga pidiendo el voto cuando se vote en GH VIP-. Este tipo, conocido como El Cejas, tiene nombre de carné, Diego, un chico de familia humilde que hizo el ridículo en un programa de barraca de feria como Got  talent. Pero dio en la diana y como buen buscavidas, listo, con hambre de fama y dinero, sin el más mínimo pudor ni vergüenza –términos que no forman parte del vocabulario de estas manadas-, aprovechó su resuelta y provocadora ignorancia para medrar en el mundo de la fama del mediocre, de consumo tan rápido que sólo los muy fuertes son capaces de sobrevivir porque la selección natural en este zoo es dramática, dura, a muerte. Y ellos los saben. El Cejas lo sabe. Cuando la casa de Guadalix abra sus puertas y este chico se vea en ella sabrá que ha merecido la pena, que sus vídeos de mierda, con chicas que mueven culo y tetas mientras él canta al lado con la gorrita ladeada como está prescrito en la imagen de estos memos, y se agarra el paquete, y dice bárbaras ideas como que le roba la novia a quien sea metiéndole “un marmitaco en to los piños, que le tumbo”, cuando ocurra todo eso, este payaso también sabrá que la necedad, la estupidez, el mal gusto y la arrogante ignorancia tienen su premio en esta sociedad en descomposición. Da asco él, su música repulsiva, sus letras insoportables, lo que representa y por qué se premia a alguien como él en vez de mandarlo a la escuela y reiniciarlo.

Gallinas violadas
     Lo siento, no puedo, estoy incapacitado para tomarme a broma a este tipo de productos. Ni siquiera, como hace mucha gente y es legítimo, me justifico diciendo que después de un día complicado con los problemas de la vida lo que me pide el cuerpo es relajarme en casa ante la tele sin darle muchas vueltas a la cabeza viendo estas mamandurrias. Por lo pronto El Cejas ha dicho que le gustan mayores, “pero no tanto como Mila”. Esa Mila es Mila Jiménez, y lo dice porque la sardesca, que también pasó por el quirófano para quitarse mil arrugas con la idea estúpida de quitarse años, va a estar en la misma casa que el angelito –es la reina, la que más va a cobrar-. Lo malo de pavos como El Cejas es que crea opinión, fomenta valores sin alma, despista, resta dignidad, promueve el mal gusto, se burla de los artistas y universaliza lo chabacano como se esparce la grasa sobre el agua. Es todo tan parodiable, ese estilo de música con base infernal, que da igual que se llame reguetón, rap, o trap. Y que lo firme Lola Índigo, Rosalía, o C. Tangana. Hasta Arturo Valls y Silvia Abril, sustituta del primero durante el verano en Ahora caigo echaron mano de la ironía musical para pasar el testigo del programa a su dueño habitual y en un abrir y cerrar de chinda chinda armaron una copla que podría haber firmado cualquiera de los mentados, incluyendo al Cejas ese. Qué pena que el vídeo de las chicas que denuncian que las gallinas son violadas por gallos se haya conocido hace apenas unas horas, suficientes, en una tele de chichinabo, para alcanzar el podio. Seguro que en Gran Hermano VIP encajarían como el pepinillo que viola a la aceituna. Esto se nos va de las manos, en serio.

Mediocracia
     Como El Cejas, una tal Anabel Pantoja vive del cuento –literal- de contar cosillas de su tía la cantante, pero tiene que darse prisa para convertirse en una atracción en sí misma porque la chacha, en la órbita de Mediaset, agarrada por la coleta por el zorro Vasile, no necesita ya portavoces ni  exégetas que la interpreten. Isabel Pantoja, desde que descendió como mortal que defeca en la isla escondiendo los excrementos debajo de la arena dejó de ser diosa para convertirse en una mercancía más del zoco de Telecinco. Pues bien, la pantojilla Anabel también entra en Gran Hermano, como Dinio, el ex de Marujita Díaz, el hombre cuyo mérito es, según dicen, tener un badajo a la altura de su burricie. Dice el filósofo y profesor canadiense de la universidad de Montreal Alain Deneault en su libro Mediocracia -Ed. Turner- que la mediocracia es la antesala de una revolución. La guerra ya no es sangrienta –que también- sino anestésica, diseñada al milímetro para aupar a los mediocres a la cresta de la política –véanse algunos líderes fantoche, insulsos, gente joven y preparada, pero preparada para no ir más allá de lo que se espera de ella, véase a Pablo Casado, véase al veleta y sin sustancia Albert Rivera, véase a Isabel Díaz Ayuso y su sonrisa encajada como parte de un rostro con mirada de vaca, incluso véase a Pedro Sánchez, hoy aquí, y mañana en la cara opuesta de la luna-, para aupar y premiar a los más mediocres llevándolos al centro del foco de manera que su luz, que lo ocupa todo, deje en penumbra, o en la oscuridad total, a quienes sí tienen algo que decir. Todo el tiempo que el puto Cejas –traído aquí como símbolo, como parábola- salga en la tele es un tiempo robado a la dignidad. Y al futuro. Es un peldaño más que vamos subiendo antes de despeñarnos por el precipicio.


La chispa
Terelu se va
Se rumorea que Terelu Campos deja la órbita Mediaset y se abraza a la otra religión. Está a punto de firmar con Atresmedia un contratito para ir tirando como colaboradora en Espejo público, que Susanna Grisso también tiene su corazoncito, y en la temporada que comienza lo va a demostrar dando más cabida a temas del chichi. Seguro que “la hija de” lo agradece. En Mediaset los contratos se firman para ser pasto de hienas. 

lunes, 29 de enero de 2018

Maldeojos. El talento



El talento
(Artículo publicado el sábado, 27 de enero, en diarios de EPI PRESS)

     Creo que la nueva temporada de Got talent en Telecinco le está echando un pulso, y creo que hasta le gana en audiencia, a Tu cara me suena, que emite Antena 3 la noche del viernes. Del segundo programa me desenganché hace tiempo, y no por bajada de calidad, qué va, el programa de Manel Fuentes es un disparo certero en la diana del buen entretenimiento, sino por mero cansancio, o por nada concreto, porque sí, como ocurre con otros tantos programas. Del segundo no me he tenido que desenganchar porque jamás me enganché. Y ahí sigo. Pero he hecho un esfuerzo para escribir esta entrada. Hala, voy a ver Got talent, no en directo, que esa prueba sé que no la paso, sino en la web de la cadena. Veo que dura la cosa dos horas y media, así que, de entrada, ya sé que lo veré a cachos. ¿Quién aguanta dos horas y media….a ver, pero qué es eso?

     Oh, no, Santi Millán, el presentador, aparece en un coche escuchando Despacito, una de esas carracas mundiales que a mí me sacan de quicio, imagen que se mezcla con la de chicos y chicas coreografiando la canción en Sevilla, en Barcelona, o en Madrid, y por si fuera poco con imágenes de Edurne  tarareando la copla mientras la maquillan, pero no es lo peor. También se escucha canturrear a otro miembro del jurado antes de entrar a la ducha, así que en el siguiente plano es un desnudo Jorge Javier Vázquez el que me enciende todas las alarmas. ¿Aún no ha empezado el Got talent este y ya estoy agotado? Total, que cuando sale de verdad el presentador al ritmo del puto Despacito diciendo, ¿qué tal?, bienvenidos a Got talent, yo he tirado la toalla. Así que cuando abren la barraca y salen los monstruitos, el talento me sale claro por abajo.


lunes, 17 de abril de 2017

Maldedojos. Soy el centro del mundo



Soy el centro del mundo
(Artículo publicado el domingo, 9 de abril, en diarios de EPI PRESS)

     Yo soy así, lo voy a dar todo, no cambies nunca. Cuántas veces hemos escuchado estas sonajas en la tele, ese altavoz que acumula simplezas que se repiten hasta hacerse así de grandes y hermosas, así de nocivas. Telecinco, viendo que el huevo de oro de Got talent se le cascaba, y a pesar de que ha hecho de ese concurso una barraca de monstruos que hasta pueden alzarse con el premio –véase un tipo llamado El Tekila, que se alzó con el premio para asombro de concursantes serios y para disgusto del jurado Risto Mejide, que se largó un poquito por no querer formar parte de “esta payasada”-, pues eso, que al ver que el concurso de payasadas culminó entronizando a un pobre diablo se ha sacado de la ingle ediciones infantiles. Ha nacido de los carbones olvidados de la historia Got talent junior, tirando de pruebas de selección de otras ediciones y montando el circo a toda prisa para que Eva Hache pueda seguir poniendo esas caras que pone con los ojos muy abiertos como si de verdad lo visto en el escenario la elevara a otra dimensión. En esa olla de cocción comercial, de consumo rápido, se meten unos cuantos chiquillos, se les jalea un poquito con la ayuda inestimable de papá y mamá, colaboradores necesarios y a los que la justicia algún día les meterá mano, y hala, a pelear por la vida, que la cosa está muy malita, a hacerles ver que son el centro del mundo, que no cambien, que lo den todo, que se den por ganadores aunque hayan perdido, que el premio es estar ahí, que no pasa nada si no ganan, que pueden intentarlo una y otra vez, que tengan en cuenta lo que les dice una autoridad en esto del arte como es Jorge Javier Vázquez, que tal vez algún día, como él mismo, podrán pastorear en un plató a un ganado que explota lo peor de la condición humana. Además, si el violín o el piano, o la canción o la danza, o los juegos en el alambre no funcionan y no te hacen triunfar en unos meses, nada, no te desesperes, mira a ver si te pillan para Mujeres y hombres, te depilas, te pones el peinado así, como ellos, o hablas así, como ellas, con la boca llena de carmesí, pero de carmesí hasta las amígdalas, y no mires atrás, créete lo que eres, el que mejor folla aunque no seas el que mejor preparado esté, di que tú eres así y que nadie te cambiará. Sé útil, forma parte del engranaje que alguien, rascándose los huevos, ha diseñado para que tú te lo creas, para que la rueda de su negocio no deje de sonar, gilipollas.

Volver a Bambi
     Hasta hace unos meses el PP se creía, y así actuaba, que el mundo era su factoría. Desde que ganó las elecciones en 2011, y a pesar de que Mariano Rajoy, sí, bueno, ya, mire usté, decía que actuarían sin partidismos y pensando en el común, en todos y cada uno de los españoles, lo primerito que hizo fue, como en los regímenes más oscuros, hacerse con el control de los medios públicos. Y cambió la forma de elegir al presidente de RTVE que tantos y tan buenos resultados dio con el maldito Zapatero, culpable aún de todos los males que asolan el país –sólo hay que leer a algunos nostálgicos opinantes para ver lo malvado que fue Bambi-. José Luis puso en marcha una forma de elección, la de contar con dos tercios del Congreso para nombrar por más que consenso al jefe de la radio y la tele pública para evitar que, aunque se tuviera mayoría absoluta, el partido gobernante creyera que el mundo era él. El maldito presidente consiguió que bajo sus legislaturas TVE diera un salto olímpico y se pusiera a la cabeza de las televisiones del mundo, por su calidad y por su independencia reconocidas. Los cabreos de Mariloli Cospedal, que por entonces no era la Generala, eran un paripé, una teatralización, eran la asunción de un personaje para dar por culo. Farfolla, humo, ruido. ¿Qué hizo Rajoy en cuanto pisó la alfombra monclovita? Cambiar el sistema de elección, bastando con que la mayoría del Congreso eligiera al capo de RTVE. Es decir, bastaba con que el Gobierno dijera mis santos cojones, mis henchidos ovarios, mandan aquí. Y hasta hoy. Es decir, hasta la ruina total. De credibilidad, de hazmerreír, de manipulación, de servilismo al gobernante y al partido que lo sustenta. Una mierda. Pero las tornas en las urnas cambiaron. Y el PP no tiene mayoría. Resumo. Que los partidos de la oposición han dicho, por fin, y a iniciativa del PSOE, hasta aquí hemos llegado, hay que cambiar la ley y volver a la de antes. Se han sumado todos, incluyendo el PP. Escuchar las razones que ha dado el cómico del PP Rafael Hernando para sumarse a la mayoría es para cortarse las venas en la plaza mayor. O ponerse el traje de gitana y montarse en globo. Lo que ha hecho el PP, para entendernos, es ponerse una bomba de gas de la risa en el culo para volar su propia ley. Da igual. Que se cambie.

Qué canguelo
     De haberlo hecho ya, no hubiéramos tenido que asistir a otra nueva afrenta informativa del Telediario de La 1 contra los ciudadanos a cuenta de la dimisión de José Antonio Sánchez, el presidente huertano, historia que se dio protegiendo al PP para no hacerle mucho daño. Creyéndose el mesías, el de Murcia salió a la plaza pública diciendo que se iba para salvar a los murcianos. El esturreo de risa fue general. Martínez Maíllo, el heraldo de Rajoy con la misión expresa de quitarlo de en medio, le echó la mano por encima y le dijo, hala, prenda, tú sí que vales, eres el más guay, no cambies nunca, sé tú mismo, apúntate a Got talent, pero deja paso al siguiente. Y casualidades de la parrilla, el siguiente que también tiene aire de mesías, de salva patrias con un ego que no cabe en la pantalla, es José María Aznar, que irrumpió en la casona de Norberto Juan Ortiz Osborne con unas botellitas de aceite de oliva, “por supuesto español”, advirtió con la sonrisa ladeada como sólo él sabe ponerla, a lo que el anfitrión, enfatizando la gracia, contestó, “por supuesto, por supuesto, aquí todo lo que hay es español”. ¿Vieron el encuentro de estrellas? No llegué ni a la foto de las Azores. Si cuando está serio me da miedo, cuando sonríe me da un canguelo insuperable. Por cierto, la peor audiencia de Mi casa es la tuya. Está claro que este tipo ya no es el centro del mundo.

La guinda
Gánster
Hasta pronto, gánster, dijo ahuecando la voz como un actor de serie b, Gabriel Rufián, diputado de ERC en la comisión de investigación al ex ministro Jorge Fernández, acusado de conspirar contra otros políticos. Hasta pronto, gánster, nos vemos en el infierno, le dijo al exjefe antifraude de Cataluña sabiendo que las cámaras se lo rifarían. Pero el vanidoso, en su afán de epatar, al convertirse en foco, desenfocó el verdadero.

lunes, 14 de marzo de 2016

Maldeojos. Tienes talento, colega




Tienes talento, colega
 (Artículo publicado el domingo, 6 de marzo, en diarios de EPI PRESS)


      Volvió El príncipe a Telecinco. No defraudó. La serie la ven cuatro millones como el que canta una nana. Es su última temporada, y la cosa está en ver si Khaled Ashour, el personaje del actor francés Stany Coopet, será cazado como terrorista. Y en ver si al fin los personajes de Hiba Abouk y Álex González foguean los pinchazos del amor como está mandado, no como adolescentes que se pellizcan o retozan a quemarropa, por si los pillan. Hasta ahora, en cada capítulo, los guionistas han encontrado una razón de risa para justificar que Álex González se quite la camisa y enseñe sus tetas, tan marcadas y gordas como las de un muñeco inflable. Sin embargo, Álex, además de tetas, posee otro talento. No es el que más destaca como actor, pero tampoco está a la cola. ¿Quién es el que tiene el incuestionable talento de ser el peor de la clase, el número uno por la cola? Si usted ve la serie convendrá conmigo que ni esos extras a los que hacen pasar una y otra vez como habitantes del barrio ceutí de el Príncipe son tan malos como el colega Jesús Castro, tío, qué horror, eres tan actor como Rita Barberá senadora o fiscal del Estado el fiscal Horrach, un gatito de terciopelo preguntando a Iñaki Urdangarín, el talentoso duque empalmado. Pues tú, Jesús, igual, tronco, qué malo eres, tío. La otra noche, viéndote en uno de los planos que eligió el director de ti, casi me atraganto, dios. ¿Conoces ese anuncio para Fiat de Ben Stiller que pone caritas, y mira a cámara una y otra vez con el morro apretado? Pues igual, colega, pero todo el rato. Cámara y acción, gritará el director, y tú, hala, morro apretado y mirada torva, la única que tienes. Una foto tuya en vez de tú sería un acierto, incluso se tomaría como algo humorístico. He llegado a la conclusión de que te llaman porque los directores saben que por muy malo que sea el elenco que te rodea siempre será mejor que tú. Te pones tan intenso, nene, como Gloria Serra narrando el guión de Equipo de investigación –5 años en antena, 200 programas en La Sexta, los viernes-.

El tío de la cabra
El jurado de Got talent es otro que se pone intenso, cardíaco, afrodisíaco, dionisíaco, juncal, pinturero, tontorrón, malote, pedorro, cursi, falso, compasivo, vamos, que hace lo que tenga que hacer un jurado que está ahí para lo que está, para hacer el paripé y elegir al tío de la cabra. Supongo que ese ritual, esa liturgia de la elección va en el guión, viene de fábrica. Como hemos visto en mil zapping conocemos la cara lela, la cara de asombro, los ojos abiertos o muy abiertos y brillantes, de los miembros del jurado del programa británico, los gestos de Simón Cowell, Amanda Holden, Alesha Dixón, y David Walliams, esas caras cuando encuentran diamantes en piedras brutas de apariencia ruda y desgarbada como Susan Boyle cantando hasta la lágrima “I drimed a dream” o a Paul Pott, el mofletudo, obeso, con pinta de camarero de chiringuito de playa, cantando como un ángel bajado de los cielos “Nessun Dorma”. Todo eso ya lo hemos visto. Por eso, ahora, cuando veo a Jorge Javier Vázquez con los ojos abiertos no puedo dejar de ver al Jorge Javier Vázquez que parodia con soberbio magisterio José Mota. No me lo creo. La verdad es que no me creo a ninguno de los miembros del jurado. Veo en Eva Hache, en Edurne y en Jesús Vázquez un jurado de pega, como si cada uno de ellos estuviera más pendiente de poner caritas para su cámara por si los pincha el realizador que de seguir a la mujer barbuda del escenario. Porque esa es otra característica del Got Talent español. ¿Tienen que ser los concursantes tan llamativos? ¿Por qué sacan a tanta chica rebozada en chicharrones, a niños en sillas de ruedas que hacen piruetas de ballet clásico, a tullidos simpáticos, a la tía que mueve las tetas como si tuvieran vida propia, ahora la izquierda, luego la derecha, ahora las dos, arriba, abajo, y vuelta a empezar? Y otra cosita. ¿Qué pinta ahí entre bambalinas Santi Millán? Ah, vale, nada, pero también pone caras raras y abre mucho los ojos mirando a cámara cuando huele el talento a distancia. Es un sabueso del talento.

A las urnas
Pero para talento natural, y sin pasar por Got talent ni puñetas, el de Nacho Villa. No es el tío de la picha con cabeza de serpiente ni canta por Antonio Molina como si fuera un eunuco. Es el ex director de la tele manchega, esa en la que Mariloli Cospedal vio la luz hecha carne y símbolo de la tele pública independiente. El amigo Nacho se fundió tirando de tarjeta unos 155.000 euros, según una auditoría , que dice que el menda se tiró a los puros caros, a la langosta, y al buen vino, como un pobre al comedor social. Para manipular hay que tener la barriga llena. Mientras esta gente se metía entre pecho y espalda un cochinillo, saboreaba las delicias de la langosta fresca, y bebía caldos de varios ceros, se esquilmaba la sanidad pública o se recortaba en educación. Hay que tener talento para hacer esas fechorías y decir lo contrario. Luego están los sindicalistas Cándido Méndez e Ignacio Fernández Toxo, esa pareja tan mona, tan mayores pero tan bien avenidos, pareja que demuestra una vez más que la convivencia sincroniza ritmos, gustos, y prioridades. Monísimos los dos enganchados a sus teléfonos mientras Pedro Sánchez soltaba su discurso de investidura con una convicción que al presidente valenciano Ximo Puig le parecía menos interesante que lo que veía en su móvil. La escena del aburrimiento en el gallinero del Congreso, completa con Amparo Rubiales recostada mientras se mira la mano, y García Page dormitando, puede resumir estos últimos días de trasiego político. Ya lo dijo Shakespeare, mucho ruido y pocas nueces. Viendo las sesiones de investidura me preguntaba si los diputados creían estar ante el jurado de Got talent. Gritos, chulerías, desplantes, sorderas, autismo, egos inflamados, gallos de corral, colegas. Al jurado casero de este Got talent político se le ha quedado cara de Jorgeja viendo a las chicas “XL de la oda al michelín” mientras da su veredicto. Venga, troncos, nos vemos en las urnas.

La guinda
Qué pesadilla
Es una plaga. ¿Creíamos que los programas caza talentos habían tocado fondo? Ni lo sueñe. Esto sigue. Ahora es Antena 3 la que anuncia nuevo peñazo. La cosa va de buscar al mejor bailarín, y por eso se llama Top Dance. ¿Tiene jurado? Eso ni se duda. Mónica Cruz, Rafael Amargo y David Bustamante. Ah, los danzantes mostrarán su vida en la academia donde reciben clases. Sólo de contarlo me aburre. Qué pesadilla.