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lunes, 28 de octubre de 2019

Maldeojos. Mala praxis


Mala praxis
(Artículo publicado el martes, 1 de octubre, en diarios del grupo Prensa Ibérica)

     Nada de perro no come perro, o como se diga para referirse a que alguien de un gremio, el que sea, no debe de atacar a otro alguien del mismo gremio, expresión que se usa en muchos casos en el gremio del periodismo, y así nos va, creo. Los de Todo es mentira han conseguido muchas cosas, y notables algunas. Han conseguido que Cuatro no sea el hazmerreir de la programación vespertina con chuscos programas. Todo es mentira, el programa de Risto Mejide, con una relevante Marta Flich como vice, se ha hecho notar por su apuesta por una actualidad política tratada con ironía y humor, y apelando a eso que llamamos espectadores informados, con criterio –para distinguirlos de los que su criterio los lleva a elegir otros productos, véase Mujeres y hombres o Gran Hermano. En política, los de  derechas tendrían aquí una clara razón para decir que es otro caso de “arrogancia de la izquierda y su superioridad moral”, pero no quiero liarme más-.

     El otro día, en la presentación de algo a lo que acudió Bop Pop, el brillante subdirector de Late Motiv, en #0, un reportero del programa de Cuatro, viendo que Bop se acercaba “con mi bastón y mi cojera”, le dijo, “huy, parece que andas jodido, como la izquierda española”. Bop, por supuesto, no se calló. “Pero qué clase de pregunta es esta, pero qué mierda de entradilla, ¿es que vas a usar mi cuerpo como metáfora de la política española? La cosa podía acabar ahí. Pues no. En defensa de su colega de programa salió Mejide, y la cagó. Ni caso, escribió refiriéndose al reportero Fabián Pérez, ellos hablan cuando ya te has ido, siempre han sido así de cobardes, los estupendos. Tú sigue preguntando con total libertad, buen trabajo. No, Risto, es un trabajo que avergüenza. Mal trabajo.

miércoles, 11 de septiembre de 2019

Maldeojos. Han vuelto


Han vuelto
(Artículo publicado el jueves, 5 de setiembre, en diarios del grupo Prensa Ibérica)

     Ya están casi todos en sus puestos. Empieza la temporada otoño invierno. El PP, sin embargo, vive en su eterno infierno de corrupción cuyas brasas jamás se apagan. Ha sido empezar la nueva temporada de Todo es mentira en Cuatro –ya con Risto Mejide al frente de la nave-, empezar El intermedio, empezar Los desayunos en TVE después del parón veraniego, y con un Xavier Fortes impecable, empezar Zapeando en la Sexta con su nuevo timonel -¿tendrá Dani Mateo tiempo de ir a casa, de tomarse algo en un sitio que no sea la barra de Atresmedia, de amar, de tumbarse a la bartola, de ir al cine, de no hacer nada, tendrá tiempo de salir corriendo de Zapeando y llegar a tiempo a El intermedio, le merece la pena este nuevo trabajo teniendo que codearse con alguien tan repipi como Josie?-, y el PP, con sentido del espectáculo, no falla, ahí está.

     Siempre tiene un giro de guión que, aunque intuido, no deja de sorprender en su serie estrella, esa en la que todos los presidentes de la comunidad de Madrid, además de un puñado de segundones, están pillados, cazados, imputados, sospechados, o en vías de serlo. Desde Ignacio González a la gran rana Esperanza Aguirre, y por supuesto a la roba cremas de mercadillo Cristina Cifuentes, y por supuesto, para seguir con la manía de los guionistas del clan de Pablo Casado, la nueva, Isabel Díaz Ayuso, que apenas ha tocado sillón y ya hay sobre su mirada de vaca una sombra de sospecha sospechosa. Los programas y magacines, y los informativos y programas de investigación, que han puesto en marcha la nueva temporada, se frotan las manos. Habrá mucho juego, mucho que ver, mucha tralla. Espe ha vuelto. Y lo ha hecho como merece, con olor a  chorizo.  


miércoles, 20 de febrero de 2019

Maldeojos. Qué pena, Risto, qué pena


Qué pena, Risto, qué pena
(Artículo publicado el domingo, 10 de febrero, en diarios del grupo Prensa Ibérica)

     Cuando llegó Todo es mentira a Cuatro vi el estreno con un asomo de gozo, luchando conmigo mismo para combatir el prejuicio que me despierta el nombre de La fábrica de la tele, la productora del formato que, en teoría, nació para desmontar noticias falsas con el acelerador del humor, productora que también firma programas basura como Sálvame o Socialité, chuminadas de mucho octanaje donde la exageración, el amaño, y la mentira organizada en un sumario atroz y circense mantiene a su audiencia con la dosis de toxicidad suficiente para seguir pidiendo más y más. La fábrica de la tele es maestra en fabricar espectadores basura. Así que al saber que Todo es mentira es de La fábrica de la tele, negocio que es a Telecinco como Casado a Aznar, se me erizó la testuz, se me nubló la dignidad, me afilé las uñas, y casi empecé a escribir antes de ver la función, pero no, me contuve y esperé a ver qué hacía Risto Mejide y su equipo. Y juro por san Paolo Vasile, que está en el cielo abriendo las puertas del chiringuito de Mediaset, que me gustó. Pero me gustó unas horas, apenas un suspiro. La audiencia de la cadena, acostumbrada a urdiembres pestosas y gruesas como un cuesco de los tócame la flor de Gran hermano,  o de Hombres y mujeres y viceversa, miró a otros estercoleros menos irónicos, menos exigentes, con menos necesidad de al menos estar al corriente de la actualidad social, política o económica, y empezó a perder la batalla contra Zapeando, su adversario natural, al segundo encontronazo. Malo. Esta empresa lo tiene claro. Cuando un programa no tira, toma un camino. El mismo camino. Echar mano de La fábrica de la tele en todo su esplendor, haciendo lo que sabe hacer, es decir, elevar el chisme y la información gruesa a categoría de entretenimiento facilón. Y entonces llegó la claudicación alucinante de Todo es mentira. Y no porque el formato se haya metido el rabo entre las patas sino porque Risto Mejide, tan quisquilloso, tan duro, tan farruco cuando habla con sus invitados en Chester –la ministra Margarita Robles, a su paso por el programa, dice la web de la cadena, esquiva las balas de Risto- se haya bajado los gayumbos como una Sonsoles Ónega cualquiera, que hizo lo propio con su Ya es mediodía, que de anunciarse en Telecinco como un programa serio de actualidad y debate político quedó en cuanto bajó la audiencia en la mierda que es hoy, otra memez que habla con la importancia que merece con chusma como una señora ordinaria llamada Alba Carrillo y otras criaturas fabricadas por Mediaset.

Revancha de Tania
     Si en el mismo instante en que Risto Mejide y sus colegas de Todo es mentira vieron en el guión que iban a tratar la salida de Íñigo Errejón de Podemos para meterse bajo las enaguas de la abuela Manuela Carmena y Más Madrid como lo tratan Ya es mediodía o Sálvame hubieran dado un salto, hubieran abandonado en bloque el plató, y hubieran hecho una monumental peineta, Todo es mentira quizá ya no estaría en antena, pero sin duda la dignidad de la cadena, del presentador, de los colaboradores, y de la audiencia hubieran alcanzado cotas de magia catódica nunca vistas. ¿Fue así? Está claro que no. ¿Y qué hizo el Sálvame versión Todo es mentira, el Socialité de una inenarrable María Patiño versión Todo es mentira?  Por cierto, ¿es que le interesa a Socialité, esa cita con el chisme de baja catadura, la política? Me parto. Le interesa la política como al nuevo  Todo es mentira hacer de sus guiones un formato con garra e ironía. El programa de la mari Patiño se entristeció al enterarse de que la familia de Zaplana –ya libre, con sus millones a resguardo, dice la jueza- no vive su mejor momento ya que, tocada por la desgracia, no sólo tiene leucemia él sino que la misma enfermedad se le ha detectado a su mujer, Rosa Barceló, reportaje que firmó con la felicidad de un carnívoro ante un filete de vaca, Javier de Hoyos. Vuelvo al tratamiento en Todo es mentira de la salida de Errejón de Podemos. Que ha sido por despecho de Tania Sánchez –anterior pareja de Pablo Iglesias-. Esta teoría, rancia, ridícula y machista, es una afrenta para cualquier espectador con un mínimo de dignidad. Esto se va pareciendo más a Betty la fea, decían, mezclado con la venganza del Conde de Montecristo. El cavernícola del periodismo bufo ultraconservador Jiménez Losantos apunta la misma idea, que otros medios digitales, sin prestigio pero rancios como un aceite pasado, llevaron en sus titulares.

No me toque
     Por si faltaba algo en la debacle, en el derrape hacia territorios de exageración, llevando el modelo de Sálvame, que hace de la nada un mundo, una impostura, al plató de Todo es mentira, intentan hacerse las víctimas y hablan de censura. De censura política. En el estudio se ponen tensos e intensos, con caras largas, como si fuera otro show de la gran actriz Mila Jiménez en uno de sus dramáticos diálogos con el insustancial Rafa Mora, y uno de los colaboradores da paso al vídeo diciendo que Natalia Lombardo, nuestra reportera, acude a Guadalajara donde Pablo Casado visita un centro de empresarios, pero hete aquí que alguien de su equipo impide que la periodista le pregunte “porque ya habéis tenido ocasión de hacerlo en la rueda de prensa y ahora tiene una conversación privada y no es momento”, pero la intrépida reportera insistía metiéndose con el micro como una culebra entre la gente al estilo de Caiga quien caiga, aunque, viendo la escena creo que buscaba eso, que alguien la frenara, y ocurrió, y entonces vino el consabido “no me toque, yo sólo hago mi trabajo”. Bingo. Ya está. Las preguntas al líder del PP a quién le importan ya. Tienen lo que querían, como cuando hace tiempo los de Aquí hay tomate perseguían y tocaban los cojones de los famosos hasta que estos, cabreados como monas, se revolvían y se cagaban en lo más sagrado. Esa era la noticia. ¿Qué productora estaba detrás de Aquí hay tomate? Nuevo bingo. La fábrica dela tele. La misma escena, con el mismo diálogo –sólo estoy realizando mi trabajo, no me toque, no me empuje- consiguió la misma reportera cuando trató de hablar con la alcaldesa Manuela Carmena. Risto, hombre, a ver si es verdad que todo es mentira.

La guinda
¿TVE libre?
Da gusto ver por la mañana la tertulia de Xavier Fortes, que ha dado a Los desayunos de La 1 la dignidad, pluralidad, y olfato periodístico que perdió con el mamporrero del PP Sergio Martín, que en olvidada vida viva. El otro día dio la enhorabuena a Jordi Évole por su exclusiva mundial con la entrevista a Nicolás Maduro. Pues bien, la Plataforma TVE libre se indigna por ello y pide nada menos que su dimisión o cese. Qué cínicos.

martes, 22 de enero de 2019

Maldeojos. Buenas mentiras


Buenas mentiras
(Artículo publicado el jueves, 10 de enero, en diarios del grupo Prensa Ibérica)     


     Pedrete, Pedrete, si no sabes exhumar pa qué te metes, dijo con soltura Elsa Ruiz, la trans del pueblo, tal como ella se definió en el estreno de Todo es mentira, vespertino que Cuatro estrenó el martes con muy, pero que muy poco éxito de audiencia si lo comparamos, que hay que hacerlo, con Zapeando, su rival natural de La Sexta. Esta chica, la trans del pueblo, junto a Marta Flich, Miguel Lago, Antonio Castelo, y la actriz Itziar Castro, de gordura infinita, desmesura anatómica que ella misma usó como elemento de humor durante el programa sin asomo de complejo, forma parte del equipo del nuevo intento de la cadena por reflotar su hundida tarde, bueno, y hundida mañana, y hundida noche, pero esta es otra película. Al frente de Todo es mentira, el que intenta ser el Frank Blanco de la competencia, don Risto Mejide, casi ausente, en un papel a medio gas que no acaba de encajarle o no acaba de dominar, aunque algo raro observo.
     El programa, lo digo rápido, quiere ser un Zapeando pero no lo consigue. Y ese es su error. Igual que Ese programa del que usted me habla, La 2, crece a diario también con el humor como materia prima, Todo es mentira ha de afinar su apuesta y ahormar su desarrollo porque de los formatos en esta franja es de lo mejor que Cuatro ha estrenado. Cada colaborador tiene su sección, pero no todas funcionan igual. Vuelvo al principio. Me quedo con el descubrimiento –no sabía de su existencia- de Elsa Ruiz. Curiosa fue la entrevista que le hizo al último embalsamador vivo de Paquito Franco. Además le propuso al director del Museo de Cera de Madrid, con mordaz seguridad, cambiar al Franco de cera por el original del Valle de los Caídos. Pueden tener futuro. A ver.








martes, 16 de mayo de 2017

Maldeojos. O no



O no
(Artículo publicado el jueves, 11 de mayo, en diarios de EPI PRESS)

     Vaya, empieza con uno de sus sermoncillos con aspiraciones poéticas, las de un hombre que urde sus párrafos con ideas contrapuestas del tipo “quién soy para hablar de amor si la última vez que hice algo por alguien fue dejarlo, si siempre he acumulado más fracasos que éxitos, igual no debería hacerlo, y menos a unos meses escasos de decirle al mundo que por fin la encontré, no, yo no soy nadie para hablar de amor, pero todos somos alguien para intentarlo… o no”. Ohhhh. Quien habla, con sus gafas de taparse puestas, es Risto Mejide, como las grandes folclóricas que se tapaban la papada, las arrugas y el cuello amojamado con grandes, enormes pañuelos, o poniendo la mano cerrada debajo de la barbilla, un recurso el de las gafas que va resultando ridículo y tontín. Don Risto, o sea, Ricardo Mejide, estrenó anoche programa. Que no idea nueva. Es más, por mucho que All you need is love… o no, se envuelva en palabrería inglesa es el Lo que necesitas es amor de toda la vida.

     Era la época dorada de la gran Isabel Gemio, ay, que se desmaya, ay, que le da, que la divina, ELLA, hacía audiencias para parar los planetas, y el público del plató acudía a los directos para poder tocarla, y ELLA, medio turulata por la emoción de conocerse, se dejaba rozar mientras ponía unas caras del copón. Era 1993. Luego la sustituyó Jesús Puente, y así hasta 1999, cuando Antena 3 encerró la carreta del amor. Y hasta hoy, que la desempolva Telecinco para seguir arreglando parejas. O no, como ahora recalca el señor Mejide, la nueva alcahueta. ¿Qué puedo decir? Que me interesa lo mínimo. Y que tanto Risto, es demasiado. Y que el amor es otra cosa. Eso lo tengo claro. O no. ¿O no?

lunes, 17 de abril de 2017

Maldedojos. Soy el centro del mundo



Soy el centro del mundo
(Artículo publicado el domingo, 9 de abril, en diarios de EPI PRESS)

     Yo soy así, lo voy a dar todo, no cambies nunca. Cuántas veces hemos escuchado estas sonajas en la tele, ese altavoz que acumula simplezas que se repiten hasta hacerse así de grandes y hermosas, así de nocivas. Telecinco, viendo que el huevo de oro de Got talent se le cascaba, y a pesar de que ha hecho de ese concurso una barraca de monstruos que hasta pueden alzarse con el premio –véase un tipo llamado El Tekila, que se alzó con el premio para asombro de concursantes serios y para disgusto del jurado Risto Mejide, que se largó un poquito por no querer formar parte de “esta payasada”-, pues eso, que al ver que el concurso de payasadas culminó entronizando a un pobre diablo se ha sacado de la ingle ediciones infantiles. Ha nacido de los carbones olvidados de la historia Got talent junior, tirando de pruebas de selección de otras ediciones y montando el circo a toda prisa para que Eva Hache pueda seguir poniendo esas caras que pone con los ojos muy abiertos como si de verdad lo visto en el escenario la elevara a otra dimensión. En esa olla de cocción comercial, de consumo rápido, se meten unos cuantos chiquillos, se les jalea un poquito con la ayuda inestimable de papá y mamá, colaboradores necesarios y a los que la justicia algún día les meterá mano, y hala, a pelear por la vida, que la cosa está muy malita, a hacerles ver que son el centro del mundo, que no cambien, que lo den todo, que se den por ganadores aunque hayan perdido, que el premio es estar ahí, que no pasa nada si no ganan, que pueden intentarlo una y otra vez, que tengan en cuenta lo que les dice una autoridad en esto del arte como es Jorge Javier Vázquez, que tal vez algún día, como él mismo, podrán pastorear en un plató a un ganado que explota lo peor de la condición humana. Además, si el violín o el piano, o la canción o la danza, o los juegos en el alambre no funcionan y no te hacen triunfar en unos meses, nada, no te desesperes, mira a ver si te pillan para Mujeres y hombres, te depilas, te pones el peinado así, como ellos, o hablas así, como ellas, con la boca llena de carmesí, pero de carmesí hasta las amígdalas, y no mires atrás, créete lo que eres, el que mejor folla aunque no seas el que mejor preparado esté, di que tú eres así y que nadie te cambiará. Sé útil, forma parte del engranaje que alguien, rascándose los huevos, ha diseñado para que tú te lo creas, para que la rueda de su negocio no deje de sonar, gilipollas.

Volver a Bambi
     Hasta hace unos meses el PP se creía, y así actuaba, que el mundo era su factoría. Desde que ganó las elecciones en 2011, y a pesar de que Mariano Rajoy, sí, bueno, ya, mire usté, decía que actuarían sin partidismos y pensando en el común, en todos y cada uno de los españoles, lo primerito que hizo fue, como en los regímenes más oscuros, hacerse con el control de los medios públicos. Y cambió la forma de elegir al presidente de RTVE que tantos y tan buenos resultados dio con el maldito Zapatero, culpable aún de todos los males que asolan el país –sólo hay que leer a algunos nostálgicos opinantes para ver lo malvado que fue Bambi-. José Luis puso en marcha una forma de elección, la de contar con dos tercios del Congreso para nombrar por más que consenso al jefe de la radio y la tele pública para evitar que, aunque se tuviera mayoría absoluta, el partido gobernante creyera que el mundo era él. El maldito presidente consiguió que bajo sus legislaturas TVE diera un salto olímpico y se pusiera a la cabeza de las televisiones del mundo, por su calidad y por su independencia reconocidas. Los cabreos de Mariloli Cospedal, que por entonces no era la Generala, eran un paripé, una teatralización, eran la asunción de un personaje para dar por culo. Farfolla, humo, ruido. ¿Qué hizo Rajoy en cuanto pisó la alfombra monclovita? Cambiar el sistema de elección, bastando con que la mayoría del Congreso eligiera al capo de RTVE. Es decir, bastaba con que el Gobierno dijera mis santos cojones, mis henchidos ovarios, mandan aquí. Y hasta hoy. Es decir, hasta la ruina total. De credibilidad, de hazmerreír, de manipulación, de servilismo al gobernante y al partido que lo sustenta. Una mierda. Pero las tornas en las urnas cambiaron. Y el PP no tiene mayoría. Resumo. Que los partidos de la oposición han dicho, por fin, y a iniciativa del PSOE, hasta aquí hemos llegado, hay que cambiar la ley y volver a la de antes. Se han sumado todos, incluyendo el PP. Escuchar las razones que ha dado el cómico del PP Rafael Hernando para sumarse a la mayoría es para cortarse las venas en la plaza mayor. O ponerse el traje de gitana y montarse en globo. Lo que ha hecho el PP, para entendernos, es ponerse una bomba de gas de la risa en el culo para volar su propia ley. Da igual. Que se cambie.

Qué canguelo
     De haberlo hecho ya, no hubiéramos tenido que asistir a otra nueva afrenta informativa del Telediario de La 1 contra los ciudadanos a cuenta de la dimisión de José Antonio Sánchez, el presidente huertano, historia que se dio protegiendo al PP para no hacerle mucho daño. Creyéndose el mesías, el de Murcia salió a la plaza pública diciendo que se iba para salvar a los murcianos. El esturreo de risa fue general. Martínez Maíllo, el heraldo de Rajoy con la misión expresa de quitarlo de en medio, le echó la mano por encima y le dijo, hala, prenda, tú sí que vales, eres el más guay, no cambies nunca, sé tú mismo, apúntate a Got talent, pero deja paso al siguiente. Y casualidades de la parrilla, el siguiente que también tiene aire de mesías, de salva patrias con un ego que no cabe en la pantalla, es José María Aznar, que irrumpió en la casona de Norberto Juan Ortiz Osborne con unas botellitas de aceite de oliva, “por supuesto español”, advirtió con la sonrisa ladeada como sólo él sabe ponerla, a lo que el anfitrión, enfatizando la gracia, contestó, “por supuesto, por supuesto, aquí todo lo que hay es español”. ¿Vieron el encuentro de estrellas? No llegué ni a la foto de las Azores. Si cuando está serio me da miedo, cuando sonríe me da un canguelo insuperable. Por cierto, la peor audiencia de Mi casa es la tuya. Está claro que este tipo ya no es el centro del mundo.

La guinda
Gánster
Hasta pronto, gánster, dijo ahuecando la voz como un actor de serie b, Gabriel Rufián, diputado de ERC en la comisión de investigación al ex ministro Jorge Fernández, acusado de conspirar contra otros políticos. Hasta pronto, gánster, nos vemos en el infierno, le dijo al exjefe antifraude de Cataluña sabiendo que las cámaras se lo rifarían. Pero el vanidoso, en su afán de epatar, al convertirse en foco, desenfocó el verdadero.

domingo, 5 de marzo de 2017

Maldeojos. Eurorrisión sí que puede



Eurorrisión sí que puede
(Artículo publicado el domingo, 26 de febrero, en diarios de EPI PRESS)

     Lo que no consigue la manipulación, lo consigue Eurovisión. Ni el PSOE de la gestora más molona a este lado de la derecha, ni el Ciudadanos más de donde sople el viento de ese lado de la oportunidad, ni el Podemos más ladrador de ese perro de la unidad y de la humildad mientras sea yo el que mande y para rubricarlo pongo caras muy severas, han dicho esa televisión del PP es un insulto y debemos unirnos para terminar con la historia de una tele pública al servicio ciego de un Gobierno encantado de tener un artefacto tan molón. Nada. Al Consejo de Informativos le duele la lengua de gritar el sesgo y la falta de rigor y credibilidad que impera en TVE, y que un espectador no muy avezado huele hasta con máscara, pero como el apóstol que predicaba en el desierto, la oposición mira a otro lado como si ese atropello no fuera suyo. De ahí a la complicidad, un suspiro. Y ya van unos pocos. Lo descacharrante de lo que viene a continuación es lo que viene a continuación, que diría el alcalde de Bienvenido Míster Marshall, cualquiera de los hermanos Marx, o el mismísimo Mariano Rajoy, talento innato para frases marcianas de verborrea hueca, como la de los jurados que proliferan en los chiringuitos que cada cadena tiene a bien montarnos para castigar a una audiencia entontecida y alelada y a un arte machacado en vano, como los que nombran a un dios en ídem. Yo os maldigo y os recuerdo que un gatito muere cada vez que Eva Hache abre la boca sabiendo que está en plano para dar a entender que el etcétera que se comerá el olvido la está asombrando, o cada vez que Risto Mejide se pone intenso para justificar su sueldo, o cada vez que Javier Cárdenas, con su media lengua, decía muy serio no sé qué del concursante que aspiraba a ir a Kiev para la cita eurovisiva. Y aquí viene lo gordo, lo bueno, lo que nos llena de pasmo y perplejidad como a un monarca zumbado de la vieja escuela le llena de orgullo y satisfacción.

Falla bananera
     Ha tenido que ser el lío que se ha formado con la elección de un tal Manel Navarro para ir al festival de Eurovisión 2017 el que ha destapado una caja que atruena y apesta. Aquella noche, tal como aquí comenté hace unos días, hubo lío, ruido, furia, hooligans de unos y de otros, presiones, malos modos, se dice que golpes, amenazas, intereses y amistades entre un jurado, Xavi Martínez, y el ganador, cláusula que según las bases de RTVE hace incompatible a ese miembro con la función que de él se espera, corte de mangas con chulería del elegido a quienes gritaban tongo, tongo, tongo, y todo ello en el marco de una gala bochornosa. Qué pena que Virginia Díaz, la presentadora de 180 grados en RNE y de Cachitos en La 2 formara parte del sahumerio. De hecho ha dicho que se le han quitado las ganas de volver a participar en el jurado. Más. La hija de Toñi Prieto, directora de entretenimiento de TVE, y por tanto una de las responsables de Eurovisión, está vinculada al equipo de Manel Navarro ya que trabaja para Sony Music, la discográfica del cantante catalán. Vamos, un desatino de sur a norte y de este a oeste, y que la cara desencajada y la sonrisa como untada de gas nervioso del presentador que perpetró Objetivo Eurovisión, Jaime Cantizano, reveló en cada plano que le pinchaba el realizador. Dicho lo anterior, centrémonos en lo importante. Todos los partidos, todos los partidos, que se dice pronto, han pedido explicaciones para que la dirección de TVE explique qué ha pasado con la elección del representante español, porque el asunto es, cómo decirlo, de vital importancia. ¿En serio? ¿Es de vital importancia que todos los grupos políticos se unan para averiguar si hubo tongo, si no lo hubo, si el representante español es el mejor, o si TVE ha perdido credibilidad con esta falla bananera?

¿Protestar?
     Me parece un disparate de los gordos, de los sonados, de los que pasarán a la historia de la política como panocha podrida, como fiesta de amigotes, como perversión de la cosa pública con dinero de todos. Me recuerda a ese clamor que echa a la calle a miles, miles de ciudadanos que protestan porque la Seguridad Social o Hacienda o quien quiera que sea denuncia que algunos clubes de fútbol nos deben pasta a todos al no pagar lo que sí paga cada menda como usted y yo. Nunca entendí esas protestas callejeras apoyando al estafador, al que se burla de la gente, en vez de apoyar la investigación para pillarlos y, denunciados –clubes, instituciones, particulares, empresas- que paguen hasta el último euro. Pues con esto de Eurovisión, “Eurorrisión”, se dijo en Más vales tarde, igual. Los partidos, todos, se unen pidiendo explicaciones a TVE por el fiasco en la elección de un cantante, pero callan ante la descarada degradación de la tele pública. Javier Maroto, vicesecretario nacional del PP, declarado fan del festival, nombró cada mesa de su boda con Josema Rodríguez, boda gay a la que asistió Rajoy, con artistas que habían pasado por el festival. Raudo, en el colmo de la extravagancia y el delirio, ha movido ficha para interesarse por el tema. No de la manipulación e independencia de RTVE sino por el sistema de votación y las circunstancias de la elección de Manel Navarro. El diputado del PSOE José Manuel Camacho pregunta en el Congreso por el “tongo” del que usted habla, diría Mariano el fuerte. Y así todos los demás. Mientras, luchador, solo, el Consejo de Informativos lleva a esa plaza 2.225 firmas para protestar contra el descaro manipulador de la actual dirección de TVE y por tanto contra la falta de libertad con la que trabajan los periodistas que no tienen la lengua larga y sedosa, como los elegidos para masajear el culo del Gobierno y el PP. Así que es lógico pensar, como cada vez más se piensa, que hay connivencia y complicidad con la dirección de TVE, y que los partidos apoyan su rumbo y su línea. Es un asunto menor. Eso sí, que nadie toque el festival de Eurovisión. Los partidos se unen para pedir transparencia y rigor, coño, que nos jugamos mucho. Los directivos de TVE, retorcidos, se descojonan de la risa.

La guinda
Aquí la tierra
Hasta en fin de semana. Aquí la tierra no sólo se ha asentado de lunes a viernes en La 1,  con audiencias fenomenales, sino que ahora amplía su emisión al domingo. Excelente idea. Aquí la tierra es un programa que ha sabido hacer de la información del clima, del planeta, la naturaleza, la gastronomía, o las profesiones olvidadas un espacio atractivo. A Jacob Petrus lo sustituirá en domingo el risueño Quico Taronjí. Larga vida.