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jueves, 22 de agosto de 2019

Maldeojos. Frases de papel


Frases de papel
(Artículo publicado el domingo, 18 de agosto, en diarios del grupo Prensa Ibérica)

     Aquí estamos, hasta el coño de patriarcado, dice muy envalentonada Nairobi, una potente Alba Flores aunque a veces sobreactuada. No, nunca más voy a hablar del coño de mis compañeras, dice con los ojos muy abiertos, con un cañón de pistola metido en la boca, Palermo, el actor argentino Rodrigo de la Serna, que hace del personaje alguien odioso por su cinismo y por su gélida incapacidad para la empatía. Soy Miguel Fernández Tarandilla, de Totana, Murcia, becario de sistemas, vamos, informático, dice este rehén de los ladrones que tratan de robar el oro del Banco de España, liderados por el Profesor, Álvaro Morte. Joder, voy a romper aguas del gusto, suelta la voz melosa, rijosa, suave pero de arenas movedizas con su reconocible timbre bajo Najwa Nimri en el papel de la sádica y adictiva inspectora Alicia Sierra, con un preñado de primer nivel.

     Este golpe no es una apología de la belleza, es nuestra obra maestra, dice Berlín, el personaje de Pedro Alonso. El mejor sexo del mundo es el gay, ¿y saben por qué?, por una obviedad, porque no hay mujeres, de nuevo expele Palermo. ¿Tú sabes lo que es maravilloso?, pregunta Tokio, Úrsula Corberó, los polvazos que echamos las mujeres, y podemos hacerlo diez veces seguidas o más, matiza Raquel, la actriz Esther Acebo. Multiorgásmicas, corona la charla Nairobi. ¿Crees que somos adorables peluches con caretas de Dalí?, pregunta Palermo a un rehén con acento andaluz, que responde sin titubeos, lo que yo creo es que eres un hijo de puta, sudaca, y maricón. Come sano, come coño vegano, reflexiona Nairobi. En fin, no se pierdan la tercera parte de La casa de papel, un castillo de fuegos de artificio tan inocuo como atractivo.


lunes, 22 de junio de 2015

Maldeojos. Vis a vis



Vis a vis
(Artículo publicado el sábado, 22 de junio, en diarios de EPI PRESS)

Imparable. Así va la serie Vis a vis, así va la acción, así van sus actores, y así sube su audiencia cada semana, como un cohete, imparable. Cuando veo a Maggie Civantos, la protagonista de la serie de Antena 3, para mí un auténtico descubrimiento, me sigue recordando a Claire Danes como Carrie Mathison en Homeland, rubia, como ida, ese tipo de personas suaves de apariencia pero que son auténticas bombas de relojería que se pueden activar en un momento. De hecho, la transformación de Macarena dentro de la cárcel ha empezado ya, y sí, tiene un lado salvaje y oscuro que dará mucho juego a su personaje. El jueves pasado ascendió un poquito más en su escalada, y se enfrentó con un orgullo sin fisuras al fútbol –España contra Costa Rica, en Telecinco-. Dice mucho de un producto. En concreto de una ficción. Sobre todo si es española.
No es de ahora mi defensa del nuevo rumbo que algunas series firmadas en nuestro país han iniciado, y para bien, para muy bien. Vis a vis es una de ellas. Al fin Globomedia, la mamá de la criatura, se quita el talco familiar de su clásico pasado –Médico de familia, Policías, o Los Serrano- y se tira al barro incierto de un guión poco complaciente. Sus personajes, además del de la asombrosa Maggie Civantos, están trazados con un pulso narrativo sin fisuras. Odioso, inquietante, e interpretado con magistral nervio, el de Najwa Nimri, el fresco y atormentado de Alba Flores, el frío y dañino de Inma Cuevas, en fin, un plantel de excelentes actrices y actores al servicio de una trama cuya estética, puesta en escena, y producción responden a un nuevo tiempo. Lo bueno de todo esto es que una vez que se da el paso adelante, volver atrás es más difícil.

Grandes actrices -y enormes actores- en el reparto de Vis a vis. Hacía tiempor que un personaje, como el que borda cada semana Najwa Nimri, no me escocía tanto, no me daba tan mala hostia y, por tanto, no me atraía tanto. La actriz hace un gran trabajo. Igual que el resto. Es una lástima que aún cueste valorar lo que hace nuestra gente. Estoy convencido de que muchos de los que desprecian lo hacen por inercia, siguiendo el tópico de "otra españolada" o, cuando está bien, "no parece española la serie". Vis a vis, de arriba abajo, demuestra lo contrario. Y hay que decirlo.