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lunes, 26 de agosto de 2019

Maldeojos. ¿Resentidos?


¿Resentidos?
(Artículo publicado el sábado, 24 de agosto, en diarios del grupo Prensa Ibérica)

     Los más maduritos del lugar seguro que recuerdan al “hombre del tiempo”. No hablo de los más tutankamones como servidor, que por recordar recordamos como si aún saliera en la pantalla en blanco y negro a Mariano Medina, aquel toledano serio, seco, preciso e imaginativo que suplía las carencias con resuelta eficacia y te dibujaba en directo, con una tiza en la mano, las isobaras y las borrascas sobre el mapa que elaboraba él mismo.  Un poco más moderno, además de los clásicos Manuel Toharia o Paco Montesdeoca, es José Antonio Maldonado, de la esfera de TVE, como los mentados. El hombre fue apartado de la pantalla por la criba laboral que se hizo en RTVE con la herramienta más que infalible de un ERE. Y no, al físico, y meteorólogo, distinción académica que lleva con orgullo, no le sentó nada bien. Normal.

     Ahora, a sus 75 años, sigue enredado con la meteorología en diversas historias, aunque no en la tele. Pero en una entrevista le preguntan por la tele, por lo que opina de la gente que hoy da el tiempo en las distintas cadenas, por la evolución en la puesta en escena de esa información. Pues no, no le gusta nada. Ni le gustan sus colegas “porque ninguno es meteorólogo”, que una cosa es ser físico y otra meteorólogo, ni le gusta esa moda de emitir fotografías de los espectadores porque enseñar unas nubes o un amanecer por muy bonito que sea no es científico ni aporta nada. Vaya, vaya como se las gasta Maldonado. Un poco más y se parece –permítame la broma- al primo Bertín Osborne, el más feminista del barrio, que llama mamarrachos a Julia Otero y a Gabriel Rufián por afearle su machismo recalcitrante. ¿Resentido? No, es otra cosa. Que callo.


lunes, 7 de enero de 2019

Maldeojos. La Vox


La Vox
(Artículo publicado el jueves, 3 de enero de 2019, en diarios del grupo Prensa Ibérica)

     La última noche del año en la tele es, desde hace varios, la cosa tonta de ver si Cristina Pedroche acaba enseñando el chichi. Este tampoco lo enseñó. Y también si Alberto Chicote seguirá adelgazando. A ver en qué quedan asuntos tan capitales cuando termine el que acaba de comenzar. Ya ni siquiera interesa saber cómo lo hizo Roberto Leal en su estreno en La 1 –qué traje más feo le pusieron-, junto a la maestra Anne Igartiburu. Y por supuesto, las uvas en Telecinco son un agujero negro televisivo. Han pasado no sé cuántos días y aún no me he enterado de quién puso la cadena para acompañar a su audiencia. La nochevieja no es nada de eso. La nochevieja es, también desde hace algunos años, el especial de La 2 de Cachitos de hierro y cromo. Podría ahorrarme esta pieza yéndome a mi archivo, copiar el artículo del pasado año, y publicarlo hoy.

     Junto al especial de José Mota, Cachitos de hierro y cromo, copando las dos cadenas públicas nacionales, es lo mejor de la noche. Pero lo mejor, con abismal diferencia, con descojonante diferencia. El Cachitos que marida archivos de RTVE, que echa mano de gente de Radio 3, y que presenta Virginia Díaz, alcanzó una cota de humor que rozó la gloria este año, una combinación de ingenio, inteligencia, chispa, hilaridad, complicidad y arañazo social que consiguió que muchos no pudiéramos irnos a la cama a la hora en que nos hubiera gustado para estar frescos y escuchar en pijama el Concierto de Año Nuevo del día siguiente, el otro gran clásico de estos días. Valga este ejemplo. Mientras cantaba Bertín Osborne el New York de Frank Sinatra, se leía en los rótulos La Vox. Resumir en una palabra tanta mala uva es cosa de ingenio, acidez y tino. Qué grandes.


jueves, 8 de septiembre de 2016

Maldeojos. Rajoy y la BBC



Rajoy y la BBC
(Artículo punblicado el domingo, 4 de setiembre, en diarios de EPI PRESS)

     La imagen del verano, en el apartado gañán de la elección, es el braceador que más me tiene pillado. Yo creo que no hay nadie en el país, quizá en el mundo, que camine así, que mueva los brazos así, que ponga la cara y los labios así, que de tanta grima, coño, y acabe uno torciendo el gesto cuando ve a Mariano Rajoy en una de sus caminatas. No tengo que extenderme mucho en la descripción porque este verano, mientras el tío iba y venía por los andurriales gallegos pidiéndole a san Santiago apóstol que ni de coña se forme Gobierno, que se está como dios en funciones, que haces lo que te sale de la bola y no das explicaciones ni a María Patiño que te las pidiera, por mucha vena que inflara apelando al verdadero periodismo, pues eso, que este verano hemos visto al gallego más de una vez braceando como sólo él bracea en el mundo, doblando los brazos a la altura de las lorzas en un estricto ángulo de 45 grados, es decir, el braceo va del hombro a la raya del ombligo dando la imagen atroz de un muñeco articulado que provoca hilaridad y angustia. ¿No hay nadie que le diga que así no se echa uno al monte, que así no hay quien te tome en serio, que así hasta los perros de la Moncloa se parten la mandíbula a espaldas del presidente cada vez que por la mañana sale el huevón con esos andares de estrambótico militar de circo? Bien, pues siendo esto grande –notable diría mi hombre-, no es nada comparado con lo que sale por su boca. En campaña electoral los políticos dicen que bajarán la luna para que los enamorados se la rifen, que habrá langosta para todos, y que por desear, tus deseos son órdenes, incauto votante. Cada cual se queda con lo que le interesa. Los del fútbol con que será gratis. Los profesores con que volverán a ser prestigiosos. Los pensionistas con que subirán las pensiones, y que si votan al otro no sólo no subirán sino que peligran. Yo me quedé con el ojo torcido con el braceador Mariano Rajoy. Dijo don Mariano que lo que deseaba, soñaba, y le excitaba era tener una tele en España como la BBC. Tuvo cuatro años para conseguirlo, pero hay que ser canalla y un cínico de manual para decir eso con un brazo y dar mamporros con el otro para derribar RTVE, para desprestigiar el tinglado público, para desmantelar una tele hasta hacerla irrelevante, y el hazmerreir del resto.

Tú serás mi esbirro

     Ya me imagino a Rajoy renegando de sus palabras en cuanto le pusieran delante al Stephen Sackur español en su media hora de Hardtalk, una entrevista para BBC World News en donde el periodista no pide permiso para preguntar sino que, tranquilo, sin alzar la voz, acorrala con educada maestría al invitado, que se puede retorcer como una alimaña, pero acaba de nuevo frente a la pregunta del principio. Rajoy quiere una TVE como la BBC como yo un cuadro en mi salón pintado por Humberto Janeiro, como yo ver juntos a Bertín Osborne y a Paz Padilla, como yo creerme los arrumacos por el cambio entre el maduro Rajoy y el bombón Albert Rivera. Abramos un apartado para este tipo, ese joven eléctrico que transmite un nerviosismo de adolescente pajillero que sólo piensa en meter. Nunca sabe si reír o ponerse serio, así que siempre aparece en la tele como inquieto, como si le picara algo por dentro, y no sabe si sacarse el puño de la camisa, abrocharse la chaqueta o mandar a la mierda la corbata. No para. Tiene azogue. Es lógico, en ese sinvivir interno de ríos revueltos y demonios cojoneros, que hoy diga que a Rajoy ni agua y mañana le llene palanganas de almíbar y néctares exquisitos. Es lógico que se haga la foto con el Consejo de Informativos de TVE el 14 de octubre de 2015 para garantizarles que si tocaba poder exigiría que la elección de la dirección de RTVE se haría si era aprobada por, al menos, dos tercios del Congreso, es decir, volver a ley que aprobó Zapatero y que llevó a TVE a su etapa más brillante, respetada, y con mejores informativos, premiados y reconocidos dentro y fuera del país, y al tiempo, en la escena de la firma con Rajoy para la no investidura, el acuerdo entre Ciudadanos y PP hable de que se nombrará a la dirección del emporio público “en base a criterios de profesionalidad y excelencia”. O sea, que volverá a ser el Gobierno quien saque su dedo y nombre a su esbirro.

Murcia, qué dócil eres

     Carlos Alsina, el hoy renombrado y reconocido periodista, ese que sin levantar la voz, pero sin soltar la presa, puso en ridículo varias veces a Mariano Rajoy no porque fuese su intención sino porque su interlocutor se mostró noqueado ante preguntas tan fáciles de responder pero tan difíciles de asumir por alguien acostumbrado al escapismo, ese, preguntado por la relación entre periodistas y poder dice que el poder quiere muñecos de ventrílocuo, y a ser posible que no se note que maneja el muñeco. Vaya. Según la famosa grabación que circula por redacciones, redes, diarios digitales, despachos, y saltado de un amigo a otro, Juan de Dios Martínez, responsable de RTVE en Murcia, ha descorchado el champán y ha dejado salir al ventrílocuo que lleva dentro al servicio del PP. Qué vergüenza. Cuando doña Cospedal I de Castilla se encocoraba contra la tele pública de Zapatero reclamaba en realidad un modelo de televisión como el que ahora dice representar el murciano Juan de Dios, es decir, tener a mano un ventrílocuo eficaz, a tope con la causa, dispuesto a todo, y que no se note, joder, y mucho menos que lo reconozcas –la información la doy como yo quiero darla, dice el murcianico, o sea, que la manipula a su antojo-, aunque sea en un corte robado. Ya puede el amante súbito de la BBC, mi Cid braceador, mi braceador campeador preferido, poner en práctica su amor, llegar con la escoba, el recogedor, la fregona y el amoniaco, y hacer limpieza profunda. Y que baje a Murcia, qué dócil eres. Por cierto, ¿ha dimitido ya Juande?

La guinda
Misterio zoom
Lo de Íker Jiménez sí que es un misterio. No sólo se sube cada domingo a la nave de Cuarto Milenio, esa en donde pone caras muy serias para no descojonarse echando por tierra su mascarada sino que ahora, Cuatro, y va por la 12 temporada, le regala otro tiempo al que llama Cuarto Milenio Zoom que se emite antes del original. ¿Qué hay detrás de la histeria de Pokemon Go? Íker lo cuenta el domingo. Aguantando la risa.

viernes, 15 de abril de 2016

Maldeojos. En la suya



En la suya
(Artículo publicado el jueves, 14 de abril, en diarios de EPI PRESS)

      A ver, tengo una duda, dice por la mañana, recién levantado, recién duchado, recién desayunado y recién tocado el paquete Bertín Osborne. ¿En la tuya o en la mía, se pregunta el jerezano con el gracejo del sobrado? Bah, qué gilipolleces, responde antes de que pueda venirse abajo el negocio, en Panamá, coño, en Panamá. Juro por lo que juramos los que no juramos sobre el Evangelio que mi corazón intuía que este español que ama el vino, las mujeres, los toros, y vota a la derecha como dios manda hablaba de patriotismo con una mano y le sudaba la patria con la otra, que su patria puede estar en las Islas Caimán o en Panamá. Hala, a correr, pillado, mariquita el último, ah, no, que seguro que al chicarrón ya no le hacen ni puta gracia los chistes de maricas que hasta ayer reía con su compadre Arévalo.

      La otra pata del sofá que se renueva cada tarde a las 8 en punto en El Confidencial y en las Noticias de La Sexta, la pone José Manuel Soria –o Imanol Arias, o Almodóvar y los que vengan- que no es cantante folclórico sino ministro, y sobre todo el gran tenor de los ultras, ese dandi casposo de gomina altiva desde la pantalla de Intereconomía –la otra noche sacaron su sillón vacío, sniff- y responde por Mario Conde, el prohombre. Lo recuerdo, y quizá usted si tenía a bien irse a la cama con gana de coger el fusil y liarse a tiros contra los enemigos de la Essspaña que dibuja esa peña biliosa, dando clases de moral, de integridad ciudadana, como si el tipo no llevara años dirigiendo un tinglado financiero para regresar a Essspaña la guita que sacó de Banesto en los 80, estafando a sus accionistas. Este pájaro también lo tiene claro. El dinero, en la suya.

lunes, 11 de abril de 2016

Maldeojos. Viva el vino



Viva el vino
(Artículo publicado el sábado, 9 de abril, en diarios de EPI PRESS)

      No quiero ser exagerado y decir que desde que Bertín Osborne no está, y por ahora ni se le espera en TVE, se respira mejor en la tele pública. La tele pública tiene más miga que la presencia o ausencia de un mediocre cantante melódico. La tele pública lleva años en estado de agonía. Fíjense si no levanta cabeza, si TVE, que debería de ser el músculo de todas las televisiones, el referente en todos los sentidos, fíjense si es irrelevante, si está perdiendo el norte, como Antena 3 lo ha ganado trasladando Allí abajo a los martes, que El caso, una de sus ficciones más potentes, mejor logradas, se ha desinflado a la tercera semana con una audiencia que no alcanza ni los dos millones. O sea, que el medio, es decir, el soporte que emite la serie que narra los sucesos del régimen franquista, o sea, La 1, es irrelevante. Falla el medio, no el mensaje.

     La audiencia, de manera mayoritaria, se informa y se entretiene en otras cadenas que no son TVE. En tu casa o en la mía era la excepción. Hacía audiencias mareantes. Pero en este caso fallaba el mensaje, impropio de una televisión pública, por mucho que nos llame gilipollas el señorito jerezano a quienes pensamos así. Ya no está, y sí, de alguna manera se respira mejor en la tele pública. Ya era hora. La rabia, la tristeza, es que se haya ido él por cuestión de dinero y no haya sido TVE quien lo haya puesto de patitas en la calle, por mucho que saque pecho diciendo lo contrario. Ya está en Telecinco. Y ha comenzado a grabar Mi casa es la tuya. Francisco Rivera, el torerito, su primer compadre. Sin novedad en el frente. Bueno sí, el donjuán que vende quesos, se embolsa 30.000 euros por la escena del sofá. Viva el vino.

domingo, 13 de marzo de 2016

Maldeojos. El delantal



El delantal
(Artículo publicado el sábado, 5 de marzo, en diarios de EPI PRESS)

     Tal vez lo vieron, y tal vez ni se dieron cuenta. O tal vez lo vieron, y al darse cuenta dieron un respingo de asco, como el que sabe que por aquí hemos pasado ya, y vuelta a empezar. ¿Y esto para qué sirve?, se preguntaba un lacio Íker Casillas cogiendo con temor el delantal que le daba Bertín Osborne en su entrega de En la tuya o en la mía. Los chicarrones venían de la escena del sofá, pero esa escena apenas tiene gracia, y eso que el cantante melódico se parte el culo por cualquier chuminada, que con sus risotadas eleva a cosa insuperable, a anécdota tronchante, vamos, a descojone. Del sofá partieron bromeando a la cocina, adelantándose a la mundial que “vamos a organizar, porque tú de cocina, ¿qué tal?, preguntaba el señorito al portero adivinando lo que le diría, que nada, que ni idea, que la cocina es un reino lejano, ignoto, de otros.

     Mejor, de otras. ¿Y esto para qué sirve?, respondió el señor futbolista sabiendo que era un chiste, una broma. ¿Y esto para qué sirve?, dijo Íker. Vamos, no me jodas, creo que le respondió el campechano más campechano de los campechanos. En ese no me jodas, Norberto Juan Ortiz Osborne dejaba claro que eso era demasiado, que se puede ser un poquito machista, pero lelo y machista es como insoportable. Rieron la gracia y pasaron a otra cosa. ¿A otra cosa? Tú que eres la que sabe, ¿cómo ves esas patatas?, preguntó Norberto a la esposa del portero, Sara Carbonero, que entró a escena por no hacer el feo, sobrepasada por el hedor a macho. Sólo el que piensa que la mujer es “la que sabe de patatas” es capaz de preguntarlo. Tanto machismo en la tele pública da un asco inabarcable. Pero Bertín nos llamó hace unas horas gilipollas a quienes lo creemos así.