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miércoles, 11 de septiembre de 2019

Maldeojos. Camilo el Grande


Camilo el Grande
(Artículo publicado el martes, 10 de setiembre, en diarios del grupo Prensa Ibérica)

     A la velocidad del rayo, como un lince, La 2 de TVE reaccionó el domingo emitiendo un Imprescindibles dedicado a Camilo Sesto el mismo día de su muerte. Para eso está el archivo de la casa, para tirar de él, sobre todo si viene tan bien, si encaja tan bien, si gusta tanto en un día que dejó a la mayoría tan noqueada. Viendo el programa, viéndolo con la atención debida ya que sabías que ese Imprescindibles ya sería otra joyita que no podría retocarse con nuevas intervenciones del protagonista, te das cuenta de que detrás del personaje en que Camilo convirtió a Camilo Sexto, un personaje patético y deforme, obsesionado con una torpe lucha por el paso del tiempo, un hombre de expresión nula, de rostro plastificado, viendo el programa, digo, que no entró en ese aspecto, descubres una trayectoria impecable apuntalada por una seguridad que no necesitó abuela.

     Sus triunfos le dan la razón. Casi desde el principio de los tiempos Camilo Sesto, que cantaba, producía, y escribía sus canciones, llevó al número uno la mayoría de esa obra que, incluso hoy, pasadas las décadas, se ha convertido en auténticos himnos populares reconocidos y cantados por todo tipo de gente, desde gente con más edad a gente joven, tal como vimos en un reportaje que emitió Antena 3 Noticias. En el Imprescindibles de La 2, que se estrenó en mayo de este año como Camilo sinfónico. Vivir así, dirigido por Óscar García Blesa, participaron cantantes –Mónica Naranjo, Pasión Vega, Ruth Lorenzo o Sergio Dalma- que reconocieron la valía del artista de Alcoy. En la España del 1975, como Jesucristo Superstar, Camilo el Grande le tocó al agónico franquismo las pelotas. Esa gesta añadió, engrandeciéndola, matices heroicos a su carrera.



martes, 13 de diciembre de 2016

Espinete, ¿existe Íker?



Espinete, ¿existe Íker?
(Artículo publicado el domingo, 11 de diciembre, en diarios de EPI PRESS)

     De nuevo, el clon supera al original. Raúl Pérez es un Himalaya, la nueva cumbre de los imitadores patrios. ¿Dónde estaba este tipo? No lo conocía hasta que lo vi una noche en plena forma en Late Motiv haciendo de Antonio García Ferreras mejor que el tal porque el imitador descubre cosas, al acentuarlas, que se nos escapan del primigenio. Es tronchante. El clon Ruiz supera de nuevo al original Íker Jiménez, tan fácil de parodiar con su boquita así, pequeña, entumida, y sus ojos así, redondos, achicados, para darle misterio al misterio, y su frente así, ancha, despejada, para que su pelo al fondo, casi a mitad de cráneo, parezca una corona inquietante, por supuesto oscura y misteriosa, y su nariz, su nariz de águila imperial, mastodóntica, sideral, estratosférica, visible desde el espacio, y alguien tendrá que explicar por qué, otee el horizonte y su plaga de hechos, cosas, personas, espíritus, ectoplasmas y fantasmas que nunca encontraron una puta y razonada explicación. Joder, Íker, vamos, tú puedes. El trabajo se te acumula, y eso que Cuatro no sólo te da, os da a Carmen y a ti, la noche inquietante del domingo subidos a la proa azotada por los vientos de la nave del misterio, como los tortolitos del Titanic, sino que has engatusado a tus jefes con la majadería de Cuarto milenio Zoom y os han dado la tarde. Qué grande eres, canalla. Y Carmen Porter, tu Carmen, otra campeona. Los de Sálvame ocupan la tarde, la noche, el día, la madrugada, la semana y el fin de semana, y se dejan la vida en el plató de Telecinco. Hacéis bien en colonizar poco a poco la parrilla de Cuatro. Cuarto milenio, Cuarto milenio Zoom, Cuarto milenio y mitad, Cuarto milenio de luxe, Cuarto milenio de trapillo. ¿Qué me decís? Hay pocos programas de humor, jolines, y para eso estáis vosotros. Y lo hacéis genial, de verdad os lo digo. Lo hacéis tan bien cuando habláis de, por ejemplo, asesinar por no dormir, el sonambulismo extremo, el ser que cayó del sol en Francia, o una sombra no me deja abrir la puerta, que tenéis los santos cojones de no reíros ni un poquito.

Riqui, riqui, riqui
     Hay que tener más templanza que Mariano Rajoy cuando ve entrar a La generala con la escopeta al hombro a la reunión de ministros, para decir un sumario como el que os salió el domingo pasado donde no faltó de ná. Hasta andaban buscando a un ángel, tal como les cuento, que “guió, ayudó, y desapareció”. Dicen estos liantes del misterio, estos farsantes de lo oculto y la superchería, que un niño, o sea, un ángel para estos enormes guionistas, fue faro para los rescatadores de los posibles sobrevivientes del accidente de avión en la selva colombiana, entre cuyos pasajeros iba el equipo del Chapecoense. Y de ahí, sin condón ni vaselina, a husmear en la mojama revolucionaria de Fidel Castro porque, además de con sociedades secretas como los ilumínati, “hay cierta documentación que revela que era un agente de la CIA”. Señales extraterrestres, fenómenos paranormales, exorcismos, ovnis, fauna misteriosa, misterios 4.0, y lo último en el ranquin del pitorreo, de la francachela, de la burla, del choteo y la jarana del matrimonio más acojonante de la pantalla. Se habla mucho de Íker Jiménez pero nos olvidamos con frecuencia, y con injusta desmemoria, de Carmen Porter, que para mí es total. A esta pareja, los Ferreras-Pastor del misterio y lo paranormal, me gustaría verla en casa, cuando no trabajan. Yo creo que se parten el culo. De verdad. No puede ser de otra manera. Yo creo, como hacen los del PP, ahora sin disimulo, que cada día dan un paso más en sus majaderías por ver si cuela, y cuelan, cielo, la gente se lo traga, amor, esto es la bomba, como los del PP, que por muchas fechorías que hagan, nada, la gente los vota a espuertas, y ellos se parten el lomo por las esquinas y piensan en la próxima barbaridad a ver si cuela, y cuela, Soraya, cuela, me meo. Vuelvo a la nave del lío y el misterio. Contaba Carmen la otra noche, con su cargamento de abalorios y joyas de la buena suerte, y más seria que un ajo, que en Cancún hay un fantasma que hace pesas en uno de sus parques. No esturreen todavía la saliva, que Carmen lo cuenta así. Así he titulado Mundo insólito, fantasma gimnasta, dice la copresentadora, y es que en Cancún, en un parque de niños, de repente la máquina, ella sola, riqui, riqui, riqui. Y Carmen acompaña el sonido, riqui, riqui, riqui, moviendo sus brazos como lo hace la gente que esquía o como hacemos cuando queremos decir que anoche tuvimos juerga de cama y nos pasamos las horas dándole al riqui, riqui, riqui. Me troncho, colega, me troncho.

El pene de Ghana
     Escuchadme, amiguitos. Seguro que os interesa la siguiente historia. Encaja como un condón apretadito, que viene al pelo, en la sección de Carmen, en su mundo insólito. Te garantizo que podrás seguir diciendo riqui, riqui, riqui como una reina. Verás, resulta que en Ghana el obispo Daniel Obinim dice que fue agraciado con poderes especiales y si quieres, con sólo tocarte, como aquí hacen el papa o los curas santos, te puede alargar el pene o agrandarte las tetas. Vamos, que el menda le da a la carne y al pescado. Pone a los fieles en fila, les toca el manubrio, y lo bendice para que la cosa llegue a un tamaño considerable. Toma, Carmen, eso sí que es un mundo insólito. Riqui, riqui, riqui. Os propongo otro misterio. Lo desvelaba, aunque no explicaba, en Late Motiv, Andréu Buenafuente. Tiene que ver con Camilo Sesto. Qué miedo tú, decía Andréu. Pero no sólo si te lo encuentras de noche, no. De día también. Ponen unas imágenes recientes de Camilo y sí, acojonan, con esos labios a lo Carmen de Mairena. Dice Andréu que Camilo se está “tucaramesuenizando, y es verdad, el tipo es clavado a alguien que no es él, maquillado de él. Llegados a este punto lo que de verdad habría que preguntarse, sabiendo que Espinete no existe –La 1, los domingos, con Javier Aldán- es si existe Íker Jiménez, o es un muñeco, un extraterrestre, o el fantasma que le hace a Carmen Porter por las noches riqui, riqui, riqui mientras se ríen a carcajada limpia de sus fieles en Cuarto Milenio.

La guinda
Otra menos
Los de Sálvame se están quedando helados, tiritando. Tengo entendido que a la gatera se le ha ido otra estrella. Primero fue la absurda Rosa Benito, esa dama de la ignorancia arrogante, luego la patética Raquel Bollo, ese bocado de inmunda necedad, y ahora, por la puerta de atrás, Karmele Marchante, que dice haber abandonado la cloaca sin más, sin despedidas ni arrumacos. La fábrica de purines no para. Nadie las echará de menos.

domingo, 16 de octubre de 2016

Maldeojos. Antiguos



Antiguos
(Artículo publicado el jueves, 13 de octubre, en diarios de EPI PRESS)

     Chorraditas con cámara oculta –un chico roza la mano de otros hombres y pone caras de deseo mientras él baja y los otros suben unas escaleras mecánicas-. Chorradas de vídeos curiosos sacados de Youtube. Chorraditas con gente famosa, que si el peor vestido, que si el más deseado. Pamplinas curiosas sobre el exceso de la cirugía, que de estética, y en un pis pas, puede pasar a monstruosa, como el enganche enfermizo y enloquecido al que se han subido dos hermanos que eran guapos de atar hasta que empezaron a meterse en sus mejillas litros de silicona y hoy son dos criaturas horribles, pero horribles de asustar. En la lista de destrozados no podía faltar nuestro Camilo Sesto. Hablo de Hora punta, el programita que estrenó La 1 a la hora en que hasta ahora emitía Desafía tu mente, que con solvencia presenta Antonio Lobato. Vamos, después del Telediario 2.

     Es un batiburrillo de curiosidades sin ton ni son. Para no mancharse mucho, una huida de la realidad. Menos mal que lo presenta Javier Cárdenas, que forma parte con derecho propio del club a los que se les entiende la mitad. La otra mitad se la come. Se come las sílabas con ganas de gordo de sumo, o sea, sin compasión. No está solo. Le acompaña un coro traído del programa que Cárdenas hacía en la radio, y no sé para qué. Decía que a este hombre apenas se le entiende nada, y eso que no para de hablar, pero quizá tenga que ver con el propio programa, uno de los disparates más tontos que se pueden ver en la tele de hoy. Un programa añejo que pretende ser moderno. Un programa que huele a tele antigua. Un programa que no veré si tengo que elegir entre lo de Pablo Motos o El intermedio. Hora punta podía durar mil horas, pero con media ya estás harto.

jueves, 22 de octubre de 2015

Maldeojos. Camilo Sesto



Camilo Sesto
Artículo publicado el jueves, 15 de octubre, en periódicos de EPI PRESS)

      Antes, hace unos años, había un cantante muy conocido que se llamaba Camilo Sesto. Ahora hay un cantante que se llama Camilo Sesto y no conoce nadie. Pobre Camilo. Camilo dejó de ser Camilo el día que fue abducido por la atracción fatídica, irreversible y adictiva del bisturí. Pobre. Él, coaligado con cirujanos con alma fría de chacal, acabó convirtiéndose en un monstruo. Eso es lo que yo siento cuando lo veo. Estoy seguro al cien por mil de que no es su opinión. Es más, estoy convencido de que cuando este hombre se mira al espejo no ve lo que yo veo, no ve lo que ve la gente. Camilo Sesto no ve al tipo patético que hoy es. De verse como lo cuento, de saberse deforme, sin expresión, convertido en el muñeco de cera que nadie quisiera ser, no acudiría a la tele. Si lo hace es para exhibirse como la que desea que le alaben sus nuevas tetas.

     La imagen de Camilo Sesto cuando irrumpió en el plató de ¡Qué tiempo tan feliz! fue de las que dejan sin palabras a la más dicharachera. Qué bien te veo, dijo María Teresa Campos, palabras que sonaron a chufla, a ironía refinada de anfitriona un poco lagarta. Mientras, el artista, antes de sentarse, se pavoneó ante el público, se quitó la chaqueta con estudiada desgana, se dejó caer, y dejó que la otra le soplara al oído mentiras sobre su inmarchitable belleza. Cuando el realizador escogió un plano corto del invitado, la audiencia, yo, dio un respingo como el que escucha a Julio Iglesias, atirantado con más tacto, diciendo que lo que diga el ministro de economía, Cristóbal Montoro, le importa tres cojones. Un primer plano de Camilo Sesto es lo peor que se le puede hacer a Camilo Sesto. Lo que dijera o dejara de decir desde ese momento ya no importaba nada. 
No creo que hagan falta comentarios.