lunes, 11 de abril de 2016

Maldeojos. Viva el vino



Viva el vino
(Artículo publicado el sábado, 9 de abril, en diarios de EPI PRESS)

      No quiero ser exagerado y decir que desde que Bertín Osborne no está, y por ahora ni se le espera en TVE, se respira mejor en la tele pública. La tele pública tiene más miga que la presencia o ausencia de un mediocre cantante melódico. La tele pública lleva años en estado de agonía. Fíjense si no levanta cabeza, si TVE, que debería de ser el músculo de todas las televisiones, el referente en todos los sentidos, fíjense si es irrelevante, si está perdiendo el norte, como Antena 3 lo ha ganado trasladando Allí abajo a los martes, que El caso, una de sus ficciones más potentes, mejor logradas, se ha desinflado a la tercera semana con una audiencia que no alcanza ni los dos millones. O sea, que el medio, es decir, el soporte que emite la serie que narra los sucesos del régimen franquista, o sea, La 1, es irrelevante. Falla el medio, no el mensaje.

     La audiencia, de manera mayoritaria, se informa y se entretiene en otras cadenas que no son TVE. En tu casa o en la mía era la excepción. Hacía audiencias mareantes. Pero en este caso fallaba el mensaje, impropio de una televisión pública, por mucho que nos llame gilipollas el señorito jerezano a quienes pensamos así. Ya no está, y sí, de alguna manera se respira mejor en la tele pública. Ya era hora. La rabia, la tristeza, es que se haya ido él por cuestión de dinero y no haya sido TVE quien lo haya puesto de patitas en la calle, por mucho que saque pecho diciendo lo contrario. Ya está en Telecinco. Y ha comenzado a grabar Mi casa es la tuya. Francisco Rivera, el torerito, su primer compadre. Sin novedad en el frente. Bueno sí, el donjuán que vende quesos, se embolsa 30.000 euros por la escena del sofá. Viva el vino.

viernes, 8 de abril de 2016

Maldeojos. Los vecinos



Los vecinos
(Artículo publicado el jueves, 7 de abril, en diarios de EPI PRESS)

     Sí, pero no. Quizá sea más no que sí. Hablo de La que se avecina, que estrenó Telecinco el martes por la noche contra los elefantes de Cristina Pedroche en Pekín Exprés, en la Sexta. Va por su novena temporada, y sus personajes se han convertido en un paisaje de la tele, y fuera de ella. Recuerdo la que armó Nacho Guerreros, Coque en la serie, en su visita al festival de televisión de Vitoria –ayer se inauguró la edición de primavera en Albacete, donde TVE estrenó El hombre de tu vida, comedia familiar y romántica con mucha ternura, se dice en las promociones, con la asistencia de sus protagonistas, José Mota, Malena Alterio, Paco Tous y Norma Ruiz-. La que se avecina para mí es sí, pero no, decía. Puede ser sí porque parece una serie fresca, con un puntito de locura que se amarra a la realidad, incluso a la actualidad.

     A veces la realidad, y la actualidad, son tan surrealistas, descacharrantes, y cutres como se ve en la serie, y eso, o por eso, que se desarrolla en la urbanización de “alto standing” Montepinar, donde casi nada es lo que parece sino, en crudo, lo que aparece. Y aparecen una serie de personajes estrambóticos a los que, alguna vez, o muchas, hemos visto en la vida. Puede ser que La que se avecina sea sí porque el humor siempre viene bien, más si lo que nos rodea es turbio y desasosegante. Puede ser sí si en la serie está Ernesto Sevilla, José Juis Gil, o Nathalie Seseña. Pero por dios y por los santos, es no si en la serie está Paz Padilla. Es no si en la serie gritan como gritan. Es no si actúan, todos, con el mismo patrón. Es no si la iluminación es un dolor. Es no si el intento de copiar la realidad sale sin matices, tan espeso. Y tan zafio. Resumo, no quisiera esos vecinos.

jueves, 7 de abril de 2016

Maldeojos. Dietas



Dietas
(Artículo publicado el martes, 5 de abril, en diarios de EPI PRESS)

     Me tragué entero, sin pestañear, la entrega en La Sexta que el Equipo de investigación dedicó a las dietas, sometidas por el equipo a examen. Me sigue si no estorbando sí notándola un poco fuera de lugar la forma de narrar de Gloria Serra, que me resulta afectada, cantarina, intensa hasta la parodia. Pero es el mal menor. El resto del espacio es de una seriedad y rigor sin paliativos. El dedicado a las dietas lo traigo aquí porque demostró que se puede hacer buena televisión haciendo buen periodismo, que se puede entretener sin caer en el morbo, en la charlotada de los reportajes más amarillos. Ahí está Soy noticia, con Nacho Medina como especialista de un reporterismo de estruendo huero. En “Las dietas, a examen”, el equipo de investigación del programa de La Sexta entró en el proceloso charco de internet, escaparate ideal para milagros muy peligrosos.

     El reportaje se centró en cuatro dietas que, al parecer, son las reinas de moda. Dieta del sirope de savia, dieta hiperproteica, dieta de las 500 Kcal con la hormona HCG, y la dieta detox. ¿Por qué se ponen de moda estas dietas?, se pregunta el programa. Es fácil la respuesta. Todas tienen detrás, para su elaboración, un producto asociado con el que se hace el negocio, un negocio que genera cientos de millones de euros. En el tinglado, como el que mira para otra parte, hasta pueden intervenir médicos que las aconsejan. Lo que no dicen esos médicos es lo que cobran de las empresas madre por aconsejar esta u otra dieta. Sin embargo, cuidadito. El programa habló con especialistas en nutrición y todos advirtieron del peligro de este tipo de remedios sin control. Esta historia es, otra vez más, una de las caras más oscuras de esta sociedad tan enferma.

miércoles, 6 de abril de 2016

Maldeojos. Niños, a la mesa



Niños, a la mesa
(Artículo publicado el domingo, 3 de abril, en diarios de EPI PRESS)

      Recuerdo la voz de mi madre llamándonos para comer. Al principio era algo rápido. Se asomaba a la calle, y casi sin mirarnos soltaba su reclamo. Ninguno le hacíamos caso, y seguíamos retozando en la tierra del bancal o correteando por el cerro. La segunda vez era de otra manera. Se apostaba en la esquina, miraba a uno, y sin decir nada señalaba la puerta de la casa con el dedo tieso. Al final, con la alpargata en la mano, empezaba la fiesta volando sobre nuestras cabezas un obús que a veces se podía esquivar y otras, las más, estallaba en la espalda o te ponía los muslos de salmonete. La comida era sagrada. La comida es sagrada. No es sólo alimentarse. Es algo más. En nuestro país, muchísimo más. Forma parte de nuestra vida, se piensa en comer aunque estés en la mesa, se planea la cena con delectación, se piden recetas que te han gustado, y sabes valorar si un plato está rico, o bien porque te sorprende la primera vez que lo pruebas o bien porque te recuerda a aquellos sabores de la infancia. El gusto y el olfato tienen un poder tan evocador que nos conforman. La televisión sabe eso, y por eso la cocina, las recetas, la alimentación, los consejos para comer bien, y barato, y fresco, salpican la programación de todas las cadenas. Perdón, menos Telecinco, que desde que dejó de contar con Carlos Arguiñano sólo sirve platos grasientos, tóxicos, vulgares, basura. Hubo un intento de contar con otro programa de cocina muy en la línea de la cadena, pero ni siquiera el cocinero vasco, el cachondo David de Jorge, que ofrecía verdaderos alardes de mal gusto, pudo remontar esa hora de la mañana, así que la cadena cortó el chorizo, el tocino, el morcón y la fritanga del cocinero de las “guarrindongadas” y puso otras vísceras, las que ahora trajina Emma García con el nombre de Mujeres y hombres, pero dejemos estos esputos alejados de nuestra mesa por ahora.

La BBC, en España
Que la cocina y sus alrededores interesan parece claro. La 1 siempre atendió estos menesteres. Incluso en exceso. En el magacín de la mañana, con sección propia, y en el magacín de la tarde, cuando los de España directo hacían la ruta del restaurante español allá por donde tocara –no sé si lo siguen haciendo porque ni siquiera sé si todavía hacen el programa, que acabó presentándolo Roberto Leal, programa que nació decadente y ahora es un símbolo del derrumbe de la tele pública al que no hace caso nadie-. Hablar hoy de programas de cocina en La 1 es hablar de Torres en la cocina, que presentan los gemelos Javier y Sergio Torres, un par de tipos que poco a poco han sabido sacarle chicha a la tele porque al principio, las primeras veces que salían en Cocina2, en un viaje gastronómico por las recetas más llamativas de cada zona del país, parecían no estar en su ambiente, como sobrepasados por lo que tenían alrededor. El programa se emitía después de Masterchef, otro de cocina que ha hecho mucho para que los fogones interesen a grandes y pequeños –con Masterchef junior-. Y como no hay cocinero catódico sin libro, los gemelos Torres también tienen ya el suyo. En Antena 3, para resumir, está Carlos Arguiñano, ese campeón que lleva años divulgando la buena alimentación, que no tiene que ver ni con lo caro ni con lo difícil. Pero la tele, lo digo una vez más, es espectáculo. Y aquí llega Alberto Chicote, el hombre orquesta. Lo mismo hace aspavientos, con el morro así, para abajo, como los toros antes de la embestida, mirando a cámara con ojos de morlaco exagerando el asco que le da lo que ha visto en el restaurante de Pesadilla en la cocina, que se deja hipnotizar en el teatrillo de 1, 2, 3, hipnotízame, presenta con maneras de gran show Superalimentos, como hizo el lunes para Antena 3, en la misma línea de Mitos de los alimentos, o lleva la batuta en Top Chef. El tío es listo, dice que su producto fetiche, ese que no puede faltarle, y que cuando viaja va con él, es el aceite de oliva virgen extra. Yo también lo hago. El aceite fue uno de los alimentos que se analizaron en el programa, quedando claro que tomar buen aceite es como si regaras tus arterias con agua de la sierra. Interesa tanto lo que ponemos en la mesa que hasta The trip, programa de BBC Two, grabará en España su tercera temporada, que cuenta con Steve Coogan y Rob Bridon, actores que recorrerán nuestro país para descubrir, entre risas, nuestros tesoros culinarios.

15.000 al mes
Hace unos días veíamos con horror al moranco César Cadaval muy sonriente sujetando un rifle de caza, sin ser Juan Carlos de Borbón, ante un guepardo abatido. ¿Piensa el humorista carnívoro zamparse unos lomos de ese cadáver, o sólo mata bellos ejemplares como un rey salvaje por amor a la caza? En El chiringuito de Pepe, lo más cercano en la cadena de Paolo Vasile a la gastronomía clásica, es decir, lo que entra por la boca para alimentar tu cuerpo, dejando al margen lo que entra por tu cabeza para intoxicar tu coco, no ponen lomos de guepardo, y hasta el aceite traspasa la pantalla y huele a fritanga, a grasa revenida, a tufo de rancho. Seguro que Dani Rovira habrá pensado en ese asco para quedarse hecho un fideo, tal como lo hemos vistos en fotos para adaptarse al nuevo personaje que interpreta en “100 metros”, Ramón, enfermo de esclerosis múltiple. No es que el malagueño tuviera lorzas como para repartir jamón a la puerta del cine, pero más de un kilo ha perdido, y se nota. Según hemos sabido, quienes no pasarán hambre conociendo lo que ganan al año es la gente de esta lista. Ana Rosa Quintana, unos 4 millones. Pablo Motos, otros tantos. Jesús Vázquez, 3, como Jorge Javier Vázquez. Y así hasta los 2 millones de Matías Prats o el millón y pico de Bertín Osborne en su salto a Telecinco. De modo que los 360. 000 euros de Wyoming son migajas. Para qué hablar de lo que gana la pobre Mariló Montero, que se conforma con poco más de 170.000. Qué injusta es la vida con Mariló ¿Quién puede vivir con 15.000 euros al mes? ¿Qué pones para comer? ¿Cómo les dices a tus hijos vamos, que la mesa está puesta?


La guinda
Évole&Rajoy
Choque de trenes. O ya veremos. Ya no es un aquí te pillo esquinero y aquí te mato sino un encuentro formal, con luces preparadas, con sonido controlado, con cita previa, o sea, “lo que viene siendo” –decían en Los Serrano- una entrevista en condiciones. Al fin lo consiguieron en Salvados, que regresa este domingo después del parón de las fiestas de primavera. Al fin consiguió Jordi Évole sentarse tranquilo frente a Mariano Rajoy.

lunes, 4 de abril de 2016

Maldeojos. El poder



El poder
(Artículo publicado el sábado, 2 de abril, en diarios de EPI PRESS)

      Hace unos días los programas de crónica pálida nos contaron la crónica del cumpleaños del premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa. Lo hicieron, claro, en clave rosa. Las amigas de Inés Ballester hasta elucubraron sobre ese amor renacido en la pareja, tanto por parte del octogenario –muy guapo, muy buena planta, decía Rosa Villacastín-, como por parte de la ex de Julio Iglesias, como si la vida les diera otra oportunidad, quizá la última, aunque con Isabel Preysler, apunto yo, nunca se sabe. La noticia de ese evento personal adquirió categoría de noticia de alcance que escaló hasta un cachito de los informativos, y por supuesto muchos minutos en los magacines. Aún colea la cosa, que se analizó desde el punto de vista de la frívola banalidad. Los invitados, cerca de 400, eran saludados por el anfitrión a la puerta del hotel de celebración.

     Dicen las crónicas que había presidentes de Gobierno, ex presidentes, políticos, artistas, gente del showbisnes, banqueros. Vi a Rajoy, Aznar, González, Rosa Díez, o Rivera, es decir, la derecha política, con sus ministros y sus cosas. Gente del Íbex. Ninguno de los 400 invitados tiene problemas para llegar a fin de mes, para pagar la luz, pero más de cuatro y más de veinte y más de cincuenta de los que andaban por el Villa Magna de Madrid han trabajado para que millones de españoles tengan dificultades para llegar a fin de mes y no puedan encender la calefacción. Nada que objetar a la felicidad que da el amor, nada que objetar a la celebración personal de tu 80 cumpleaños. Otra cosa es la exhibición del poder, su descarnada representación, tan pornográfica en lo económico, tan obscena en lo social.