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martes, 6 de junio de 2017

Maldeojos. La tele que hace pop



La tele que hace pop
(Artículo publicado el domingo, 28 de mayo, en diarios de EPI PRESS)

     Hay una tele que hace pop todo el rato, o chop, chop, o que suena a cascabel, o que es la alegría de las ondas, o lo que quiera que sea por donde emita la tele, cable, satélite, tam, tam, o el alambre de toda la vida. Cero, o #0, la de Movistar, es la tele que me gustaría ver casi todo el rato. Tiene una oferta en abierto dinámica, gamberra, vanguardista, con programas y programitas que son pequeñas joyas de atrevimiento visual y de contenidos que suelen darle la vuelta a los contenidos del resto de cadenas. No tiene informativos, es verdad, pero tiene otros programas que toman posición ideológica, y no muy a favor de la banda de Rajoy, para entendernos. Detrás está Telefónica, la actual Movistar, así que no nos volvamos locos tampoco. No es Podemos, para seguir entendiéndonos. Y menos mal. No es En clave de tuerka, ese truño pesadísimo y dogmático que presenta sin soltura ni gracia un almidonado Juan Carlos Monedero, y que emite Público TV por internet. Lo he visto, lo he buscado para hacer este comentario, y juro y perjuro ante el mosqueo de la Faraona del Guadalquivir que no lo volveré a hacer. Qué sieso de tío. Y qué tía más resentida Susana Díaz, la que iba a coser el PSOE –si ganaba, se le olvidó decir a la faraona-. Monedero es como Pablo Iglesias, más sentido, sin una concesión a la vil sonrisa, a la humana distensión. Toma el bolígrafo entre sus manos, mira a cámara así, con las cejas enfurruñadas, y te suelta una perorata sobre lo que toque ese día que te levanta a pulso las ganas de ver televisión. Televisión plof plof. Ni para el enemigo. El atrevido Carlos Cuesta, un saltimbanqui del circo de la tele obispal 13tv que pagamos usted, el vecino del quinto, y servidor, está en la Australia ideológica del circunspecto Monedero, pero el muy pillín es tan delirante en sus actuaciones que hasta te levanta una sonrisa ya que su imaginación y su imparable capacidad para la trola son de una notoriedad que hasta puede enganchar. Ora tele que hace plof plof, seguido de amén, o sea, plof plof, amén, que para eso estamos donde estamos.

Susanita y el marrón
     Por cierto, ya que hablo de personajes irresistibles hagan lo que hagan no me resisto a traer aquí al gran, al inigualable, al eterno, al siempre ocurrente y más endemoniado que la silicona que le chorrea desajustada por la cara deforme a Bibiana Fernández –si no me creen, véanla en esa tele esperpéntica por la que apuesta TVE en uno de sus últimos desvaríos llamado Fantastic dúo- al sin par cardenal ultracatólico, rancio, beligerante y arrogante pecador Rouco Varela. Palabras mayores. Ha dicho en Murcia, en reunión con seminaristas, según Religión Digital, que el papa Francisco no le llega ni a la altura del betún comparado con Juan Pablo II y que éste le superaba con creces en capacidad evangelizadora. Allá ellos y sus guerras. Eso sí, esta banda va en serio, a navajazos a cielo abierto, que no es lo mismo, siendo igual, como diría José Mota en el desinflado El acabose, la iglesia de Francisco que la iglesia que representa Rouco y su banda. Para guerras abiertas pero para echarse unas risas las que propone David Broncano en Loco mundo. Esta semana, el programa de #0 ha tratado sobre el FBI. Y la anterior sobre la eutanasia, y otro día sobre trabajos distintos compartiendo el mismo local. Y aún otro, con Dani Rovira, elucubrando sobre la posibilidad de que Plutón no sea un planeta y el propio planeta no lo sepa porque aún no ha llegado la nave que le informará sobre ese nuevo estatus. En fin, momentos de alta televisión. Y como siempre, entre bofetada surrealista e hilaridad descacharrante, ración de realidad. Véase siguiendo este criterio, sin salir de #0, Ilustres ignorantes, donde Javier Coronas ha sentado su panceta junto al siempre ocurrente Javier Cansado y al salido Pepe Colubi, el de pene festivo. Era de esperar que Late Motiv –seguimos en #0- con un redivivo y magistral Buenafuente y su tropa trataran el “tema primarias del PSOE”, como lo ha hecho El Intermedio, que vistió a Wyoming, Sandra Sabatés, Dani Mateo y a Thais Villas como personajes de Ferraz en tiempos revueltos. Los de Andréu salieron a la pista del programa como los míticos payasos de la tele, Gabi, Fofó, y Miliki, dando lugar a un momento brillante, de esos que te pegan al sillón. “Susanita tiene un marrón, y no es un marrón chiquitín…”, cantaban vestidos con sus batones rojos y sus zapatones de gigante. Tele efervescente.

En seis segundos
     La que hace pop, lo hace hasta sus últimas consecuencias. Cuando ves en la pantalla a un maestro como Iñaki Gabilondo hablando en el presente del futuro en Cuando ya no esté se te cae la baba y se te enciende la bilis. Ese tipo de tele la quiero en la tele de todos, pero en la pública, en La 1, cuando gana Pedro Sánchez, la conexión prevista desde Ferraz se anula y sigue Masterchef como si tal cosa, y el lunes, en Los Desayunos del inentendible Sergio Martín llevan a la esfinge, cínica, ministra de Empleo Fátima Baños y le hacen un traje de entrevista a medida de su cara dura, sin que nadie le diga que ya está bien, que conteste a lo preguntado. Claro que eso va en un PP y un Gobierno que se ríe de los periodistas que tratan de hacer su trabajo con honestidad. También esta semana hemos visto cómo el presidente Mariano Rajoy, sin vergüenza, con desprecio y arrogancia, respondía a tres preguntas de Cristina Pardo –La Sexta- tras el Comité Ejecutivo del PP, y lo hacía, ni más ni menos, en seis segundos, “estoy muy tranquilo –sobre la corrupción-, la segunda ya la contesté –si la victoria de Pedro Sánchez tendrá consecuencias en la legislatura-, y la tercera pregunta, razones de agenda –por no llamar a Sánchez- Tócate la flor, maricarmen. Me centro, que si me descuido me quedo sin papel. Que el miércoles se estrena en 0# Pop, una historia de música y televisión, un recorrido por la música popular española desde los 50 a nuestros días de la mano de los programas de la tele. Creo que demostrará que, a pesar del empacho de programillas “musicales”, la música jamás estuvo peor en nuestro país. Mariano diría, “si eso ya tal”.


La guinda
Pulso
El miércoles las dos grandes cadenas estrenaron productos muy diferentes. Telecinco optó por una serie, Perdóname, Señor, que no sólo no arriesga en el fondo –narcos y drogas- sino que se queda en una forma sin chispa, muy vista. Antena 3, sin embargo, apostó una vez más por el riesgo en Lo que la verdad esconde si no en el fondo, el Caso Asunta –la niña asesinada por sus padres sí en la forma, sorprendente, adictiva.

miércoles, 6 de abril de 2016

Maldeojos. Niños, a la mesa



Niños, a la mesa
(Artículo publicado el domingo, 3 de abril, en diarios de EPI PRESS)

      Recuerdo la voz de mi madre llamándonos para comer. Al principio era algo rápido. Se asomaba a la calle, y casi sin mirarnos soltaba su reclamo. Ninguno le hacíamos caso, y seguíamos retozando en la tierra del bancal o correteando por el cerro. La segunda vez era de otra manera. Se apostaba en la esquina, miraba a uno, y sin decir nada señalaba la puerta de la casa con el dedo tieso. Al final, con la alpargata en la mano, empezaba la fiesta volando sobre nuestras cabezas un obús que a veces se podía esquivar y otras, las más, estallaba en la espalda o te ponía los muslos de salmonete. La comida era sagrada. La comida es sagrada. No es sólo alimentarse. Es algo más. En nuestro país, muchísimo más. Forma parte de nuestra vida, se piensa en comer aunque estés en la mesa, se planea la cena con delectación, se piden recetas que te han gustado, y sabes valorar si un plato está rico, o bien porque te sorprende la primera vez que lo pruebas o bien porque te recuerda a aquellos sabores de la infancia. El gusto y el olfato tienen un poder tan evocador que nos conforman. La televisión sabe eso, y por eso la cocina, las recetas, la alimentación, los consejos para comer bien, y barato, y fresco, salpican la programación de todas las cadenas. Perdón, menos Telecinco, que desde que dejó de contar con Carlos Arguiñano sólo sirve platos grasientos, tóxicos, vulgares, basura. Hubo un intento de contar con otro programa de cocina muy en la línea de la cadena, pero ni siquiera el cocinero vasco, el cachondo David de Jorge, que ofrecía verdaderos alardes de mal gusto, pudo remontar esa hora de la mañana, así que la cadena cortó el chorizo, el tocino, el morcón y la fritanga del cocinero de las “guarrindongadas” y puso otras vísceras, las que ahora trajina Emma García con el nombre de Mujeres y hombres, pero dejemos estos esputos alejados de nuestra mesa por ahora.

La BBC, en España
Que la cocina y sus alrededores interesan parece claro. La 1 siempre atendió estos menesteres. Incluso en exceso. En el magacín de la mañana, con sección propia, y en el magacín de la tarde, cuando los de España directo hacían la ruta del restaurante español allá por donde tocara –no sé si lo siguen haciendo porque ni siquiera sé si todavía hacen el programa, que acabó presentándolo Roberto Leal, programa que nació decadente y ahora es un símbolo del derrumbe de la tele pública al que no hace caso nadie-. Hablar hoy de programas de cocina en La 1 es hablar de Torres en la cocina, que presentan los gemelos Javier y Sergio Torres, un par de tipos que poco a poco han sabido sacarle chicha a la tele porque al principio, las primeras veces que salían en Cocina2, en un viaje gastronómico por las recetas más llamativas de cada zona del país, parecían no estar en su ambiente, como sobrepasados por lo que tenían alrededor. El programa se emitía después de Masterchef, otro de cocina que ha hecho mucho para que los fogones interesen a grandes y pequeños –con Masterchef junior-. Y como no hay cocinero catódico sin libro, los gemelos Torres también tienen ya el suyo. En Antena 3, para resumir, está Carlos Arguiñano, ese campeón que lleva años divulgando la buena alimentación, que no tiene que ver ni con lo caro ni con lo difícil. Pero la tele, lo digo una vez más, es espectáculo. Y aquí llega Alberto Chicote, el hombre orquesta. Lo mismo hace aspavientos, con el morro así, para abajo, como los toros antes de la embestida, mirando a cámara con ojos de morlaco exagerando el asco que le da lo que ha visto en el restaurante de Pesadilla en la cocina, que se deja hipnotizar en el teatrillo de 1, 2, 3, hipnotízame, presenta con maneras de gran show Superalimentos, como hizo el lunes para Antena 3, en la misma línea de Mitos de los alimentos, o lleva la batuta en Top Chef. El tío es listo, dice que su producto fetiche, ese que no puede faltarle, y que cuando viaja va con él, es el aceite de oliva virgen extra. Yo también lo hago. El aceite fue uno de los alimentos que se analizaron en el programa, quedando claro que tomar buen aceite es como si regaras tus arterias con agua de la sierra. Interesa tanto lo que ponemos en la mesa que hasta The trip, programa de BBC Two, grabará en España su tercera temporada, que cuenta con Steve Coogan y Rob Bridon, actores que recorrerán nuestro país para descubrir, entre risas, nuestros tesoros culinarios.

15.000 al mes
Hace unos días veíamos con horror al moranco César Cadaval muy sonriente sujetando un rifle de caza, sin ser Juan Carlos de Borbón, ante un guepardo abatido. ¿Piensa el humorista carnívoro zamparse unos lomos de ese cadáver, o sólo mata bellos ejemplares como un rey salvaje por amor a la caza? En El chiringuito de Pepe, lo más cercano en la cadena de Paolo Vasile a la gastronomía clásica, es decir, lo que entra por la boca para alimentar tu cuerpo, dejando al margen lo que entra por tu cabeza para intoxicar tu coco, no ponen lomos de guepardo, y hasta el aceite traspasa la pantalla y huele a fritanga, a grasa revenida, a tufo de rancho. Seguro que Dani Rovira habrá pensado en ese asco para quedarse hecho un fideo, tal como lo hemos vistos en fotos para adaptarse al nuevo personaje que interpreta en “100 metros”, Ramón, enfermo de esclerosis múltiple. No es que el malagueño tuviera lorzas como para repartir jamón a la puerta del cine, pero más de un kilo ha perdido, y se nota. Según hemos sabido, quienes no pasarán hambre conociendo lo que ganan al año es la gente de esta lista. Ana Rosa Quintana, unos 4 millones. Pablo Motos, otros tantos. Jesús Vázquez, 3, como Jorge Javier Vázquez. Y así hasta los 2 millones de Matías Prats o el millón y pico de Bertín Osborne en su salto a Telecinco. De modo que los 360. 000 euros de Wyoming son migajas. Para qué hablar de lo que gana la pobre Mariló Montero, que se conforma con poco más de 170.000. Qué injusta es la vida con Mariló ¿Quién puede vivir con 15.000 euros al mes? ¿Qué pones para comer? ¿Cómo les dices a tus hijos vamos, que la mesa está puesta?


La guinda
Évole&Rajoy
Choque de trenes. O ya veremos. Ya no es un aquí te pillo esquinero y aquí te mato sino un encuentro formal, con luces preparadas, con sonido controlado, con cita previa, o sea, “lo que viene siendo” –decían en Los Serrano- una entrevista en condiciones. Al fin lo consiguieron en Salvados, que regresa este domingo después del parón de las fiestas de primavera. Al fin consiguió Jordi Évole sentarse tranquilo frente a Mariano Rajoy.

jueves, 3 de septiembre de 2015

Maldeojos. Hormiguitas



Hormiguitas
(Artículo publicado el martes, 1 de setiembre, en periódicos de EPI PRESS)

      Pero bueno, ¿qué ha pasado? ¿Cómo hace El hormiguero una promoción de su nueva temporada donde no está Will Smith, tan de las hormiguitas como Pablo Motos? El programa estrella, que tan buenos resultados le da a Antena 3 –el lince Paolo Vasile seguirá tirándose pellizcos y cagándose en los guionistas de Gym Tony, porque esa mamarrachada es la que compite a la misma hora en Cuatro con Trancas y Barrancas, dejadas escapar por unos ceros en el cheque-, empezó anoche su nueva temporada, y para promocionarla han grabado un vídeo cargado de estrellas amigas. Desde Dani Rovira a Antonio Banderas o José Coronado, pero también políticos como Albert Rivera o Pedro Sánchez. Y Nicole Kidman, y Ricardo Darín y Ricky Martin. Y Susana Griso, y Jordi Évole. Hasta Isabel Preysler.

      ¿Quién da más por menos? El hormiguero no paga a sus invitados por muy estrellas que sean, y eso que Preysler no sale de su casa con el polvo de la eterna juventud echado si no le ponen en la mano algo más que una bandeja de bombones, por muy dorados que estén. Pero ella es lista, y huele lo que da prestigio y lo que quita. Ir al hormiguero “a divertirse” da prestigio. Que te nombren siquiera en Sálvame –a mí me nombraron cuando la muerte de Aquí hay tomate y aquí me tienen- te lo quita. Isabel Preysler lo sabe, y por eso ignora y se le pone el bótox de punta en cuanto huele el pestazo de los de Telecinco, pero adora y se presta al juego de las grandes estrellas de El hormiguero. Es un gran formato, un gran espectáculo, pura televisión. Eso sí, soy incapaz de verlo entero, pero el problema es mío. Me divierto en otros hormigueros.   

jueves, 12 de febrero de 2015

Maldeojos. Los orcos



Los orcos
(Artículo publicado el martes, 10 de febrero, en diarios de EPI PRESS)

      Seguro que desde el sábado han leído, visto, y escuchado algo no sólo sobre la gala de los premios Goya sino sobre los Goya y los orcos, en concreto los orcos del estado. Fue, como saben, una equivocación, o no, del presentador. Dani Rovira empezó a hablar como si disparara verbos, ideas, reproches, frases y gestos dirigidos al ministro presente en la sala, al del ramo de la cultura –Pedro Almodóvar, menos elegante, dijo que Juan Ignacio Wert no estaba incluido, y aquello sonó como un latigazo-, y le hizo ver que si el cine va bien, “los orcos del estado también lo notan”. Cambió orcos por arcas. Pero sonó muy bien. Ese orco irrumpió en el primer monólogo del cómico, que como actor se llevó el Goya al actor revelación por Ocho apellidos vascos, formando parte de uno de los comienzos más potentes de la gala de los premios del cine español.

      La irrupción en el escenario en riguroso playback de buenas voces combinando canciones de hoy con coplas de ayer fue vibrante, todo un alegato que acabó en uno de los momentos álgidos de la noche, el de todos cantando con la estática rotundidad de las reivindicaciones el clásico y siempre eficaz Resistiré del Dúo Dinámico. Impresionante. El público entendió el mensaje y se puso en pie. Creo que es la primera vez que pasa. En casa se vivió con idéntica emoción. Lo que no entiendo bien es qué pasó después para que la gala se precipitara de lo sublime hacia un abismo de lánguida grisura. Hasta el chispeante Álex O’Dogherty naufragó como un fardo pesado. Hasta Miguel Poveda estuvo fuera de lugar cuando faltaban los cuatro premios más importantes. A ver si los orcos de verdad hicieron de las suyas. Ah, Dani, soberbio. 

Ahí está. Quizá uno de los momentos más emocionantes de la gala de los Goya. Un arranque potente, con mensaje claro pero delicado y sutil. Resistiré. Sin embargo, todo fue cayendo hacia el precipicio donde habita la somnolencia y el desinterés. Y durante más de cuatro eternas horas.