Mostrando entradas con la etiqueta Torres en la cocina. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Torres en la cocina. Mostrar todas las entradas

lunes, 7 de enero de 2019

Maldeojos. Los Torres dicen adiós


Los Torres dicen adiós
(Artículo publicado el domingo, 23 de diciembre, en diarios del grupo Prensa Ibérica)

     Han anunciado que se van, que lo dejan, que ya no juegan a pelearse como chiquillos con los delantales puestos mientras cortan rabos de zanahoria. Sergio Torres y Javier Torres se despiden en La 1 de Torres en la cocina, el programa de ídem que con mucha discreción pero con divertidos y eficaces resultados ha estado en la televisión pública tres años y medio. No son Carlos Arguiñano, que está en otra dimensión. Ni peor ni mejor, es otra cosa. El cocinero vasco, a eso de la una y media del día se pone su careta de bufón, suelta el chiste, su particular monólogo de presentación como hacen los del Club de la comedia o Andréu Buenafuente en su show nocturno, se lava las manos, y empieza a cocinar. Los Torres tiran de calmada ironía, sin alharacas ni sermones, y se centran en sus recetas fáciles y asequibles como norma de la casa. Se van, pero no ya. Lo anunciaron hace unos días, pero es un anuncio de futuro. Que se van, si, pero hacia marzo del año que viene. Por proyectos que tienen entre manos. Torres en la cocina es como un teatro para cocinillas que hacen de público, un poco agobiado, es verdad. Si se despistan les salpica el aceite de freír los calamares. Ahora, como es lógico y hacen los cocineros de todas las cadenas, se ponen locos haciendo recetas navideñas. El otro día hicieron unos huevos rellenos de gambas que los prueba Quim Torra el esloveno y se le quita toda la tontería. Seguro que el malagueño Dani García –tres estrellas Michelín, es decir, que roza el cielo gastronómico-, muy conocido por sus visitas a Masterchef y por otros programas de televisión como Cocineros al volante, también en TVE, o Top chef, en Antena 3, nos enseña a cocinar para creernos que, ya que no podemos comer en los comedores del restaurante del hotel Puente Romano de Marbella donde elabora sus exquisiteces, en casa también podemos sentirnos gastrónomos de exquisito paladar y discreta cartera cuando sustituya en marzo a los Torres.

Paquirrín también
     También nos enteramos de otra lumbrera que se va. Siento mucho tener que anunciar esta triste, insospechada noticia. Prepárense. Agárrense a lo que tengan a mano porque se les puede venir el mundo encima. Advertidos quedan. Paquirrín, el de la Pantoja, el pinchadiscos y eminente cantante de letras de una altura que roza la gloria verbal de los más grandes poetas del firmamento –tu amor me lleva al cielo, y tú me haces volar, si me dices te quiero, no dejo de soñar, o esta otra quizá más sublime, vamos pa´la playa que hace calor a bañarnos en cuero, quiero ver tu cuerpo cómo se mueve que no me entero, vamos pa´la playa que hace calor a bañarnos en cuero, quiero ver tu cuerpo cómo se mueve que no me entero-. Ya se lo advertí. ¿Sin habla, no? Pues bien, el señor de tanta gloria musical y literaria, don Kiko Rivera, se retira de los escenarios porque  “tiene bajón anímico y le es imposible actuar”, se leía en un titular arrasador y temible en Sálvame. ¿Qué les dije? Espero no haberles causado mucho estropicio neuronal. Sin embargo al que no lo bajan ni con agua caliente de los escenarios es a Jorge Javier Vázquez –se quejaba hace poco de que la Academia de Televisión aún no le ha dado el premio que merece. No me ha premiado, dice, siendo uno de los mejores profesionales de este país-, aunque la gira con su última función teatral no ha sentado nada bien en el pueblo tinerfeño de Güímar, cuyo ayuntamiento del PP lo contrató por 31.000 euros, cantidad que a la versión isleña de Podemos le sabe a promoción personal de su alcaldesa, que tiene fascinación con la órbita Sálvame ya que no hay fiesta que no pregone o Lidia Lozano, o Carlota Corredera, el director del chiringuito, David Valdeperas, o el que hace los recados y le lleva el café a la abotagada Belén Esteban. ¿Qué sería de la enganchada audiencia de esta indigesta diversión si a los obreros cualificados del circo les diera un vahído general y tuvieran que dejar el tajo de Sálvame como los Torres la cocina de TVE, se dice ahora que por baja audiencia? Entonces sí sabría la derecha ultramontana e hipócrita lo que significa desestabilizar España.

Cordero de Vox
     Tonterías, clama sin apenas mover un músculo de la cara el líder vigoroso que, a pesar de ir como una bala por el mundo repartiendo sus sabios y caros consejos, descendió a la tierra y, entre otros mensajes, le dio varios, y muy sonoros, con trascendencia que aún colea en periódicos, radios, televisiones y redes sociales, a Vicente Vallés y Diario de Mallorca. Cordero de Vox que quitas el pecado del mundo, salmodió el cura Wyoming en una misa delirante del aznarismo con Dani Mateo de monaguillo, misa que echó mano de imágenes de la conversación con el líder que se bajó de los escenarios de la política para no irse jamás de ella mediante representantes de su religión en la tierra. Qué cansino este tipo. Es más arrogante que un carabinero fresco frente a un langostino congelado del ultramarinos de la esquina para la cena de mañana. El que sí se ha bajado de la escena ha sido Chiquetete, que ha dicho adiós para siempre a los 70 años, hecho que, como un Pablo Casado oportunista, deslenguado y cínico con la traumática muerte  de la chica Laura Luelmo, haciendo política con el cadáver de la zamorana, ha dado sentido a la presencia en Sálvame de la absurda Raquel Bollo, ex mujer del cantante de coplas aflamencadas acusado de maltratar a la colaboradora. Es verdad que la muerte de su ex le ha sobrevenido, pero también que le vale para justificar unos días su patética inanidad en su vuelta al plató del dramaturgo Jorgeja. La que sí me da penita es la gran Carmen Sevilla –cómo me mofaba de ella sin saber que ya empezaba a tener síntomas de esa corrosión de la memoria que la está destruyendo, ay-, que se está despidiendo del mundo, olvidándose de todos y de sí misma, puto Alzheimer. Los guionistas del tito Wyo podrían hacer chistes con el adiós de los Torres y con el cordero de Vox del PP aznariano, pero alguna lagrimilla soltarían con el irremediable de Carmen. Ay.

La guinda
Triunfitos
Si no ha habido cambios de última hora ayer los concursantes de Operación Triunfo, ganadores y perdedores, con la triunfadora de 2017 Amaia Romero y Famous, el de este año al frente, estarían grabado la gala especial de estas fiestas –sí, de estas fiestas, que así lo decía el que escribe antes de que la diputada del PP le afeara a Pedro Sánchez que dijera fiestas en vez de navidad- para el 26 en La 1. Ánimo, el olvido se acerca.

martes, 3 de enero de 2017

Maldeojos. Cansinos



Cansinos
(Artículo publicado el martes, 27 de diciembre, en diarios de EPI PRESS)

     Empiezo a estar cansado del trío. El trío se está haciendo más pesado que la reposición interminable de Aquí no hay quien viva, que sí, que sigue emitiéndose en Neox, órbita Atresmedia. El trío es Samantha Vallejo-Nájera, Pepe Rodríguez, y Jordi Cruz. No acaban de cerrar una edición de Masterchef y ya está La 1 con otra. Si hace unas horas veíamos cómo Miguel Ángel Muñoz pasaba de no saber freír un huevo a cocinar magra de pato con cerezas rellenas de queso, ganar el concurso, y clausurar la edición, La 1, en un alarde de leña al mono que no se entera, ha abierto de nuevo los fogones y ya tiene otra en marcha, versión críos de escuela. No sé si habrá que mandar a Chicote a revisar las neveras, los extractores tan caros a la grasa, y las despensas, porque está claro que no ha dado tiempo a nada, ni a ventilar. El humo de las planchas aún revolotea por la pantalla. Ni una semana de descanso.

     Una cosa es que a La 1 el invento de los cocineros le sea rentable en audiencia y otra que estire la cosa hasta entrar en un bucle infinito. E insoportable. Y desgastador. Ya no me creo ni una cara de Pepe Rodríguez, ni un comentario de Jordi Cruz, y cada vez que abre la boca Samantha sé que habla siguiendo un guión, o el pinganillo. Han pasado a ser una factoría que incluye a la presentadora, Eva González. Si a esta la ponen al lado de un fantoche como Santiago Segura para la gala de después de las uvas, a Pepe y a Jordi los ponen de comparsa de Anne Igartiburu para darnos las uvas. Todo lo mismo. Órbita Masterchef. Lo de Jordi y Pepe es como lo de los hermanos Torres en la cocina. Hacen gracia, pero a veces la tienen donde los pepinos. Y se repiten. Y cansan.

miércoles, 6 de abril de 2016

Maldeojos. Niños, a la mesa



Niños, a la mesa
(Artículo publicado el domingo, 3 de abril, en diarios de EPI PRESS)

      Recuerdo la voz de mi madre llamándonos para comer. Al principio era algo rápido. Se asomaba a la calle, y casi sin mirarnos soltaba su reclamo. Ninguno le hacíamos caso, y seguíamos retozando en la tierra del bancal o correteando por el cerro. La segunda vez era de otra manera. Se apostaba en la esquina, miraba a uno, y sin decir nada señalaba la puerta de la casa con el dedo tieso. Al final, con la alpargata en la mano, empezaba la fiesta volando sobre nuestras cabezas un obús que a veces se podía esquivar y otras, las más, estallaba en la espalda o te ponía los muslos de salmonete. La comida era sagrada. La comida es sagrada. No es sólo alimentarse. Es algo más. En nuestro país, muchísimo más. Forma parte de nuestra vida, se piensa en comer aunque estés en la mesa, se planea la cena con delectación, se piden recetas que te han gustado, y sabes valorar si un plato está rico, o bien porque te sorprende la primera vez que lo pruebas o bien porque te recuerda a aquellos sabores de la infancia. El gusto y el olfato tienen un poder tan evocador que nos conforman. La televisión sabe eso, y por eso la cocina, las recetas, la alimentación, los consejos para comer bien, y barato, y fresco, salpican la programación de todas las cadenas. Perdón, menos Telecinco, que desde que dejó de contar con Carlos Arguiñano sólo sirve platos grasientos, tóxicos, vulgares, basura. Hubo un intento de contar con otro programa de cocina muy en la línea de la cadena, pero ni siquiera el cocinero vasco, el cachondo David de Jorge, que ofrecía verdaderos alardes de mal gusto, pudo remontar esa hora de la mañana, así que la cadena cortó el chorizo, el tocino, el morcón y la fritanga del cocinero de las “guarrindongadas” y puso otras vísceras, las que ahora trajina Emma García con el nombre de Mujeres y hombres, pero dejemos estos esputos alejados de nuestra mesa por ahora.

La BBC, en España
Que la cocina y sus alrededores interesan parece claro. La 1 siempre atendió estos menesteres. Incluso en exceso. En el magacín de la mañana, con sección propia, y en el magacín de la tarde, cuando los de España directo hacían la ruta del restaurante español allá por donde tocara –no sé si lo siguen haciendo porque ni siquiera sé si todavía hacen el programa, que acabó presentándolo Roberto Leal, programa que nació decadente y ahora es un símbolo del derrumbe de la tele pública al que no hace caso nadie-. Hablar hoy de programas de cocina en La 1 es hablar de Torres en la cocina, que presentan los gemelos Javier y Sergio Torres, un par de tipos que poco a poco han sabido sacarle chicha a la tele porque al principio, las primeras veces que salían en Cocina2, en un viaje gastronómico por las recetas más llamativas de cada zona del país, parecían no estar en su ambiente, como sobrepasados por lo que tenían alrededor. El programa se emitía después de Masterchef, otro de cocina que ha hecho mucho para que los fogones interesen a grandes y pequeños –con Masterchef junior-. Y como no hay cocinero catódico sin libro, los gemelos Torres también tienen ya el suyo. En Antena 3, para resumir, está Carlos Arguiñano, ese campeón que lleva años divulgando la buena alimentación, que no tiene que ver ni con lo caro ni con lo difícil. Pero la tele, lo digo una vez más, es espectáculo. Y aquí llega Alberto Chicote, el hombre orquesta. Lo mismo hace aspavientos, con el morro así, para abajo, como los toros antes de la embestida, mirando a cámara con ojos de morlaco exagerando el asco que le da lo que ha visto en el restaurante de Pesadilla en la cocina, que se deja hipnotizar en el teatrillo de 1, 2, 3, hipnotízame, presenta con maneras de gran show Superalimentos, como hizo el lunes para Antena 3, en la misma línea de Mitos de los alimentos, o lleva la batuta en Top Chef. El tío es listo, dice que su producto fetiche, ese que no puede faltarle, y que cuando viaja va con él, es el aceite de oliva virgen extra. Yo también lo hago. El aceite fue uno de los alimentos que se analizaron en el programa, quedando claro que tomar buen aceite es como si regaras tus arterias con agua de la sierra. Interesa tanto lo que ponemos en la mesa que hasta The trip, programa de BBC Two, grabará en España su tercera temporada, que cuenta con Steve Coogan y Rob Bridon, actores que recorrerán nuestro país para descubrir, entre risas, nuestros tesoros culinarios.

15.000 al mes
Hace unos días veíamos con horror al moranco César Cadaval muy sonriente sujetando un rifle de caza, sin ser Juan Carlos de Borbón, ante un guepardo abatido. ¿Piensa el humorista carnívoro zamparse unos lomos de ese cadáver, o sólo mata bellos ejemplares como un rey salvaje por amor a la caza? En El chiringuito de Pepe, lo más cercano en la cadena de Paolo Vasile a la gastronomía clásica, es decir, lo que entra por la boca para alimentar tu cuerpo, dejando al margen lo que entra por tu cabeza para intoxicar tu coco, no ponen lomos de guepardo, y hasta el aceite traspasa la pantalla y huele a fritanga, a grasa revenida, a tufo de rancho. Seguro que Dani Rovira habrá pensado en ese asco para quedarse hecho un fideo, tal como lo hemos vistos en fotos para adaptarse al nuevo personaje que interpreta en “100 metros”, Ramón, enfermo de esclerosis múltiple. No es que el malagueño tuviera lorzas como para repartir jamón a la puerta del cine, pero más de un kilo ha perdido, y se nota. Según hemos sabido, quienes no pasarán hambre conociendo lo que ganan al año es la gente de esta lista. Ana Rosa Quintana, unos 4 millones. Pablo Motos, otros tantos. Jesús Vázquez, 3, como Jorge Javier Vázquez. Y así hasta los 2 millones de Matías Prats o el millón y pico de Bertín Osborne en su salto a Telecinco. De modo que los 360. 000 euros de Wyoming son migajas. Para qué hablar de lo que gana la pobre Mariló Montero, que se conforma con poco más de 170.000. Qué injusta es la vida con Mariló ¿Quién puede vivir con 15.000 euros al mes? ¿Qué pones para comer? ¿Cómo les dices a tus hijos vamos, que la mesa está puesta?


La guinda
Évole&Rajoy
Choque de trenes. O ya veremos. Ya no es un aquí te pillo esquinero y aquí te mato sino un encuentro formal, con luces preparadas, con sonido controlado, con cita previa, o sea, “lo que viene siendo” –decían en Los Serrano- una entrevista en condiciones. Al fin lo consiguieron en Salvados, que regresa este domingo después del parón de las fiestas de primavera. Al fin consiguió Jordi Évole sentarse tranquilo frente a Mariano Rajoy.