viernes, 25 de marzo de 2016

Maldeojos. Cintora, a la calle



Cintora, a la calle
(Artículo publicado el sábado, 19 de marzo, en diarios de EPI PRESS)

      Lo echaron de la casa cuando Las mañanas de Cuatro alcanzaba un éxito desconocido. Jesús Cintora, con su periodismo ágil, no complaciente, consiguió hablarle de tú a Antonio García Ferreras y a Al rojo vivo, que ofrecía una oferta similar en La Sexta. Hace un año de aquello, cuando al PP le llovían, como sigue hoy, revelaciones de una corrupción que parecía no tener límite. El Gobierno tenía que conceder nuevas licencias de canales de televisión. A Mediaset también. Con eso lo digo todo. Las gallinas que entran, por las que salen. Total, Cintora a la puta calle. Por malo. Por impertinente. Por periodista, chato, por tonto, que todo tiene un límite. Como un chulo de putas, Mediaset tragó, y en su lugar colocó a Javier Ruiz, actual presentador del magacín político.

     Que no, que sigue en Mediaset, que hay un proyecto para él, se dijo entonces. El lunes volvió Jesús Cintora a Cuatro con un nombre inquietante que habla del programa pero uno cree que también habla de él, Cintora, a pie de calle. Y tanto. Cintora se echa a la calle para hacer un periodismo un poco huero que busca el lado bufonesco de la información. El numerito de andar por Suiza con Ekaizer, con un maletín cebo, entrando a bancos para saber del dinero de Bárcenas fue descorazonador, además de un fracaso porque ningún banco se los tomó en serio –eh, decía Jesús mirando a las cámaras de seguridad, que traemos un maletín, que aquí hay pasta, un momento patético que enlaza más con el Soy noticia de Nacho Medina que emitieron después que con el periodismo serio-. En fin, más que a pie de calle, a Jesús lo veo en la calle. Ojalá me equivoque.



jueves, 24 de marzo de 2016

Maldeojos. El Caso



El Caso
(Artículo publicado el jueves, 17 de marzo, en diarios de EPI PRESS)

      Desde el minuto uno me atrapó. Hablo de El Caso, que estrenó La 1 el martes. Salvo los muy jóvenes, todo el mundo sabe qué era El Caso. El periódico para porteras, se decía con desprecio. Tal vez fuera así. Jamás lo leí, no porque no fuera portera, quién no lleva una dentro, sino porque andaba en otras cosas. Visto hoy, con distancia, aquel periódico retrató con una crueldad y sordidez una España que nada tenía que ver con los mundos que el franquismo se encargaba de propalar, mundos de gente feliz que vivía en una paz decretada. El Caso, la serie de La 1, me enganchó desde el primer plano por su fuerza, por su cuidada ambientación, por la potencia del primer caso, un crimen en el que se vio implicado personal de la base americana de Torrejón. O sea, la bomba.

      El primer capítulo exhibió un brío indesmayable. Aunó tensión dramática con retrato de aquella España machista donde los discursos oficiales estaban cargaditos de palabras tan hueras como perversas sus intenciones. Dando empaque a la historia, al caso publicado, un puñado de periodistas encarnados por una excelente Verónica Sánchez y un, quizá, en exceso arquetípico Fernando Guillén Cuervo –de él es la idea-. En realidad destaca todo el equipo, desde Fernando Cayo al siempre buen malo Antonio Garrido o Marc Clotet, que se desvela como un casado –con hembra, claro- que oculta unos gustos sexuales que en la España del franquismo, de tan condenables, ni se podían imaginar. La banda sonora es potente, cuidada, y subraya sin atosigar los grandes momentos. Detrás de este tinglado, dos grandes artífices, Aitor Gabilondo y César Benítez –El príncipe, Allí abajo-. Dirigió el capítulo Iñaki Mercero. El Caso, oro puro en La 1.



miércoles, 23 de marzo de 2016

Maldeojos. Perra, zorra, puta



Perra, zorra, puta
(Artículo publicado el domingo, 13 de marzo, en diarios de EPI PRESS)

     Querido papá, te hablo desde el vientre de mamá, pero te advierto de que para cuando tenga 14 años los chicos de mi clase me habrán llamado perra, zorra, puta, y muchas otras cosas. Es sólo una broma, por supuesto. Cosas que hacen los chicos. Así que a ti no te preocupa, y entiendo eso. Quizá tú hacías lo mismo cuando eras joven para impresionar a los otros chicos. Estoy segura de que no lo hacías con mala intención, aún así, algunas personas no entenderán la broma. Para cuando cumpla 16, algunos de los chicos habrán metido la mano en mi pantalón cuando esté tan ebria que no los pueda parar. Aunque diga que no, sólo se reirán. Es gracioso, ¿no? No te extrañe que a los 21 sea violada. Camino a casa en un taxi conducido por el hijo del tipo con quien ibas a nadar todos los miércoles, el tipo que siempre decía bromas groseras, pero por supuesto sólo eran bromas, así que te reías. Si hubieras sabido que su hijo me violaría le habrías dicho que se controlara. Pero ¿cómo ibas a saberlo?, sólo eran bromas. Además, sólo querías ser agradable. Así que su hijo, que creció con esas bromas, se convertirá en mi problema. Luego conozco al tipo perfecto, y estás tan feliz por mí, papá, porque me ama y es inteligente, tiene un gran trabajo, y va a esquiar tres veces a la semana como tú, pero un día deja de ser el tipo perfecto, y no sé por qué. Espera… ¿estoy exagerando? Sé que no soy el tipo de mujer que es víctima. Me criaron para ser una mujer fuerte e independiente, pero una noche él se siente abrumado con el trabajo, la familia, y la boda que se acerca, así que me dice puta, tal como tú le dijiste puta a una chica en la escuela. Luego, otro día, me pega. Yo lo amo y lo odio, y no estoy segura de si hice algo mal. Un día casi me mata y todo se vuelve negro. Por mi posición nadie pensaría que eso me iba a ocurrir. Querido papá, este es el favor que te quiero pedir. Una cosa lleva a la otra, así que detenlo antes de que comience. No dejes que mi hermano llame putas a las chicas, porque no lo son, pero un día, un niño pequeño puede que piense que es verdad. No aceptes bromas groseras de tipos raros en la piscina, o incluso de amigos. Querido papá, sé que me protegerás de leones, tigres, armas, o carros sin pensar en el daño que te puedan hacer a ti, pero querido papá, seré una niña, así que por favor intenta que ese no sea el mayor peligro de todos.

Bromas sin importancia
Querido lector, querida lectora, si ha llegado hasta aquí es que de verdad está interesado en el tema. El tema, que quizá ya conozca, es un vídeo que se hizo viral el año pasado. Fue la noruega Care Noway quien lanzó la campaña Dear Daddy, querido papá, para concienciar sobre los estragos de la violencia sexual contra las mujeres. El vídeo puede resultar un poco tremendista, agorero, exagerado, quizá cursi por momentos, quizá no, quizá sea que no queramos ver una realidad que si nos pilla lejos tratamos de verla de una forma pero si nos coge de cerca, la ficción se queda corta. De nuevo, por los azares de la actualidad, el vídeo se ha vuelto a poner en órbita. Las agresiones, las violaciones, no se detienen, y en lo que va de año, hasta ahora, las mujeres asesinadas por sus parejas duplican la cifra del año pasado en las mismas fechas. Hace unas fechas era Alejandro Sanz el que detenía un concierto en Rosarito, en el estado mejicano de Baja California cuando, desde el escenario, vio cómo un pendejo acosaba a una mujer. El cantante bajó y se encaró al hijo de puta hasta que el servicio de seguridad lo expulsó como se tira la basura en una noche de tormenta, rápido y sin contemplaciones. La escena de apenas unos segundos dio la vuelta al mundo, y la acción se convirtió en tendencia mundial en Twitter. Como sabrán, también hace nada, durante la gala de entrega de los Oscar, Lady Gaga levantó del asiento a los espectadores al cantar Tilt it happens to you –Hasta que te pasa a ti-, canción que trata del abuso sexual a las mujeres, y que estaba nominada a un Oscar. La artista terminó su actuación recibiendo en escena a un puñado de mujeres con mensajes de apoyo a las víctimas de la violencia machista. El auditorio se quedó sin aliento e irrumpió en aplausos de apoyo. Pero hay otra cara, la B. Es la cara que señala el vídeo de la campaña noruega, el de ese machismo que se mama desde la infancia, ese que vemos en algunos programas de televisión y que ni llama la atención porque se ve como “normal”, como un desahogo. ¿Recuerdan las palabras de una estrella de El gato al agua, en Intereconomía? El señorito Eduardo García Serrano llamó puerca, zorra y guarra a la socialista Marina Geli, entonces titular de Salud de Cataluña. Y, por cierto, maricón a Pedro Zerolo, que al no tener aún la edad de Antonio Gala se libró de ser “maricona vieja”, como llamó en otra ocasión al escritor y dramaturgo. Bah, cosas que se dicen, bromas sin importancia.

¿Cerró bien las piernas?
Tal vez piense que la columna de hoy es un delirio, un capricho del columnista atacado por un arrebato feminista, algo que no encaja ni en la actualidad ni en la realidad, que no es tan excesiva, vamos, una especie de pose intelectual, un ejercicio de onanismo al margen de todo. Y en estas nos enteramos –La Sexta Noticias, Más vale tarde, algunos magacines- de que María del Carmen Molina Mansilla, no olviden el nombre, nada menos que titular del juzgado de violencia contra la mujer número 1 de Vitoria, y ante una víctima de violación que denunció la agresión, va y hace la pregunta que te deja frito a ti, que ni te han violado ni nada, así que es fácil imaginar lo que pensó la víctima cuando esta tipa quiere saber si “¿cerró las piernas, cerró toda la parte de los órganos femeninos?”, vamos, lo que viene siendo el coño y eso, le faltó decir a esta servidora de la justicia. Pero doña Maricarmen no es tan monstrua. Podía haberle dicho a esa mujer agredida que no es para tanto, chica, no seas tan estrecha, que tu agresor ni siquiera de llamó perra, zorra, puta. Si es que, señoría, me la como a besos. Pero relájese, que al chichi no llego.

La guinda
La trampa
Que los ciudadanos elijan al presidente de RTVE si no se consiguen los dos tercios del Congreso necesarios para su elección, tal como legisló el gobierno de Zapatero. Es la propuesta presentada por el partido de Pablo Iglesias. ¿Los ciudadanos eligiendo un cargo tan específico? Ahí hay truco. Al final lo que Podemos quiere es que se vote lo que el partido propone. No nos mareen. La ley existe. Actívenla. No vendan burras.

lunes, 21 de marzo de 2016

Maldeojos. Cagaditas



Cagaditas
(Artículo publicado el sábado, 12 de marzo, en diarios de EPI PRESS)

      En los encuentros menos formales es donde los invitados se relajan, y al no tener el chip de la defensa encendido se sueltan de manos y, a veces, la cagan. Literal. Le pasa al señor Coletas. Mucho. Don Pablo Iglesias va suelto, muy a lo loco, muy chistoso. Tan loco va, tan sobrado, que confunde el piloto rojo del micro del Congreso con el piloto rojo de la cámara de un plató, y por eso, como Dinio, confundido perdido, la caga. Hace unos meses, cuanto más salía en televisión, más crecía su poderío político y mediático. Ahora, cuanto más ejerce de diputado, más se le tambalea el sombrajo. Se ha relajado. Y dice cosas de apariencia banal que retratan con fiera descarnadura un interior que te deja, me deja, cada vez más perplejo. La tele es una jodida maga que te hipnotiza, pero también una estricta gobernanta que recoge hasta lo que no quieres que se vea.

     Hace unas noches, en distintos días, en El Hormiguero, acudieron como invitados la presidenta de Madrid, Cristina Cifuentes, y Antonio Velázquez, protagonista de la serie Buscando el norte, en Antena 3. Estaba Cifuentes tan relajada, tan divertida, tan suelta, que dijo que el nombramiento caciquil del nuevo director de TVE, don Eladio Jareño, responde a la tendencia de politización de las televisiones públicas porque los gobiernos han considerado que sus directores eran altos cargos. ¿Eran? No, guapa, son. Y en TVE, hasta el bochorno. Sin complejos, coño, sin complejos, dice altivo desde la esquina de la pantalla el dúo Pimpinella Aznar-Cospedal. Por su parte el joven actor, entre risa y risa, aseguró que una vez “hice mis cosas en un váter de mentira, era parte del decorado, y no había agua, claro”. O sea, que también la cagó.

viernes, 18 de marzo de 2016

Maldeojos. La autoestima



La autoestima
(Artículo publicado el jueves, 10 de marzo, en diarios de EPI PRESS)

     Qué daño está haciendo a este país la autoestima. Lo dice Joaquín Sabina. Yo también lo creo. Los concursos que pueblan las pantallas, de toda clase y condición, de los que aspiran a cantar, o de los que se encierran para exhibirse porque sí en casas que hieden a perro muerto, a idea frita y achicharrada. Cuántas veces hemos oído a un cretino decir que en su puta vida, por ejemplo, ha leído un libro, que él es así, que no piensa cambiar, y ha recibido un montón de mensajes de apoyo en los que le animaban a eso, a “sigue así, no cambies nunca”. ¿Que no cambie nunca un penco que sólo tiene la barriga hecha tabletas pero la cabeza le funciona con el culo? Cuando veo a esos chiquillos que apenas tienen 12 o 13 años cantando en Got talent, o en La voz kids, o en cualquier otra infamia repetir como papagayos que el premio es estar ahí, y que van a darlo todo, y que ellos son así, se me eriza el pelo, y pienso, otra vez, en lo mal que lo estamos haciendo.

   Qué daño está haciendo a este país la autoestima. Como eres así, pues nada, te quieres como a nadie, y está bien, pero esa ceguera impide que veamos nuestras carencias. A las redes salta de vez en cuando una frase-idea que no deja de ser un retrato feroz de nuestra sociedad. En una pizarra, de las que hay a la puerta de los bares y restaurantes de menú, se lee esta frase, “no olvides nunca que sabes leer y escribir gracias a los maestros, no a los futbolistas”, dice la sentencia. Cambiemos futbolistas por figuras de la canción ligera, o peor, por referentes salidos de concursos como Gran Hermano o de encharcados platós como el de Mujeres y hombres y otros berzas, donde todos, pero todos, tienen la autoestima cerca de Plutón. Un Nobel de Medicina no la tiene así.