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sábado, 25 de agosto de 2018

Maldeojos. Ya es chismorreo


Ya es chismorreo
(Artículo publicado el domingo, 19 de agosto, en diarios del grupo EPI PRESS)

     No soy más listo que nadie. Lo digo sin ironía, sin el aplomo con que Pablo Casado el Aznarín es capaz de hacer el populismo demagógico que, como mal cristiano, ve como viga en ojo ajeno la pajita en el suyo, por ejemplo, a cuenta del terror de los terroristas y del dolor de las víctimas de ETA. El líder del nuevo PP no duda en usar la desvergüenza para, ante un acto de partido, apropiarse de las víctimas y criticar al Gobierno por lo mismo que hicieron todos los gobiernos, incluidos los del PP, es decir, aplicar la ley en relación al acercamiento de presos etarras a cárceles del País Vasco. De nuevo, el cinismo de este grupo es morrocotudo. Pero es agua bendita para su clientela. No soy más listo que nadie, digo, pero llevo en esto mucho tiempo y, al igual que el PP es el PP y uno sabe lo se espera de él, Telecinco es Telecinco y uno sabe que dice una cosa pero hará lo que tenga que hacer si flaquean sus datos de audiencia.

     Hablo de Ya es mediodía, el programa que presenta Sonsoles Ónega antes del informativo y que pretendía, suprimido en Cuatro Las mañanas de Cuatro, enfrentarse al consolidado Al rojo vivo de La Sexta. El fracaso se olía, se intuía, y en estas piezas quedó constancia escrita. El perfil de audiencia que ha criado Telecinco es alérgico a nada que no sea tumulto, famosillos baratos, chismes de semen, chuminadas de sus colaboradores, peleas reales o fabricadas, en fin, universo Mediaset en el que política, actualidad, y tertulia sobre ellas apenas tienen cabida. Así que Ya es mediodía, con audiencias ridículas, ya ha virado sus contenidos. Y de la cacareada actualidad política  ha dado paso a “la actualidad” de Ya es chismorreo. Y Sonsoles tragando quina.


miércoles, 25 de octubre de 2017

Maldeojos. La cabra y el monte



La cabra y el monte
(Artículo publicado el domingo, 22 de octubre, en diarios de EPI PRESS)

     Hay que tener valor. O, permítanme que lo diga como hay que decirlo. Hay que tener más cojones que La 1 para darle a Carlos Herrera un rinconcito en la pública sabiendo que le iban a llover los guantazos. Hay que tener la testosterona del chaval virgen en amores para que Telecinco, mientras este país vive horas de incertidumbre y algunos compatriotas se vayan a la cama con dolor de patria, siga impasible, como si la lluvia catalana le resbalara por su cuerpo calloso. Es tan valiente y tozuda la cadena, es tan pasota y vehemente Paolo Vasile, que incluso viendo que La Sexta le come terreno, una aprendiza que aún no tiene la mayoría de edad, Telecinco sigue erre que erre. Ya lo dijo el gurú, “nuestra televisión no tiene como objetivo cambiar al secretario general de un partido”. O “la gente viene a Telecinco a informarse y a La Sexta a formarse”. Pedro Piqueras, el cabeza caliente de la rama “informativa” de la casa, es una cabra cuyo monte es cristalino, información clínex, periodismo de consumo rápido, noticias para entretener, curiosidades de sala de dentista. Quizá la cadena hace bien contraprogramando los especiales de Antena 3 sobre el monstruo o los monográficos de Más vale tarde con teatros y chismes, con alaridos y cabreos de impostadas actrices de mesa camilla. Sabe el capo que esto es pasajero porque no hay dios que aguante tanta traca. Es más, pase lo que pase, ya hay quien padece, ojo, “rumiación”. Como suena. El síndrome de la rumiación ha llegado, ¿para quedarse? Oh, no. Escucho con la cabeza en blanco a una redactora irónica de Las mañanas de Cuatro hablar de rumiación del pensamiento –sobre la situación política-, un bucle tremendo en el que mucha gente cae y pasa noches en vela, está irascible, y vive en permanente y desasosegante estrés. Ay, Puigdemont, ay, Rajoy, la que habéis liado, listillos, para tapar vuestras miserias.

El culo de Sardá
     Sin salir de Las mañanas de Cuatro, donde hacía tiempo que no me detenía, veo que Javier Ruiz, el presentador, ha claudicado y al final se ha dejado barbilla, barbilla no de cabra sino de chivo, y le queda bien al jodío. Lo de Telecinco y el terreno que va perdiendo este mes es tan clamoroso que incluso Susana Griso ha trepado al cardado inmarcesible, intocable, marmóreo y apocalíptico, tipo el último grito de Cristo en su Gólgota, de Ana Rosa Quintana, con lo mirada que es para su peinado de señora congresista recién salida de la peluquería del economato de sus señorías. Verdad verdadera es que la matraca del sí pero no a la marcha de Cataluña es un furúnculo que le ha salido a la pantalla, que te despiertas y está Pastor al habla con Ferreras, que da brazadas al aire con la palma de sus manos llamando a Pastor, Pastor, adelante, y que Pastor, móvil en mano –conectada, periodista total, informada hasta el flequillo- seria como un ajo, habla con Ferreras. Verdad verdadera es que comes y ahí siguen los dos, te vas a la calle, vuelves, te duchas, y no se han ido, cenas, lees un poco, vuelves, y al filo de la media noche, coño, ahí está todavía esta pareja hablando de Junqueras en vez de irse a la cama y ejercer el sagrado deber del matrimonio. Hasta Javier Sardá se reveló la otra tarde en directo. No hay legislación que ampare al tertuliano, y menos si trabaja en La Sexta. Dice Ana Belén como la mala entre las malas de Traición, que ya anuncia La 1, que las ratas son las primeras en irse del barco. Sardá se levantó la otra tarde, así, como un resorte, mientras opinaba sobre la conveniencia, necesidad, oportunidad o no, de aplicar al artículo 155 de la Constitución en Cataluña y le plantó a Ferreras, firmado y todo, un papel para “independizarse” del programa. Al Periodista De Arriba a Abajo se le pararon hasta las manos. Coño, que tengo el culo que no hay quien lo aguante, dijo Sardá con ironía pero con la verdad por delante. No hay duda de que Xavi es otra cabra que a veces tira al monte del espectáculo y te hace un Crónicas marcianas en pleno Al rojo vivo.

Mora, Inda
     Eso es verdad. Pero tampoco es normal que pongas Telecinco una tarde, la tarde en que este país se iba al carajo –como lleva yéndose desde el 1 de este mes-, y veas la imagen atroz de Belén Esteban repantigada en un sofá enseñando muslo, poniendo cara como sólo las pone una ex cajera de supermercado, pasando hasta de la pelea que tocaba esa tarde, creo que contra Kiko Matamoros, que al parecer, no sé si por cabra o rata, se fue del barco de Sálvame. No hay mejor cabra que Jorge Javier Vázquez, que siempre tira a su monte como el sediento a la cerveza helada. La cabra no siempre es loca. Jorgeja ha dejado claro que está hasta el escroto del trasiego de presentadoras que pasan cada tarde por el muladar vespertino de Telecinco. Unas veces la horrísona Paz Padilla, otras, la calmada Corredera, otras, la histérica María Patiño, e incluso en ocasiones se ha visto como dueña del cortijo a Terelu, eso sí, si ha tenido una tarde buena y no se ha quedado frita en el sofá, con la cabeza reclinada como se vence cualquiera en el comedor de su casa. Con tanta nena presentando lo que hasta ahora le pertenecía ha visto reducir sus ingresos porque la publicidad directa que hacen se paga aparte. La de Cataluña es una guerra que a Telecinco y sus mariachis les queda lejísimos. Pero ojo, colegas, el señor Ferreras y la señora Pastor son voraces. De La Sexta a Telecinco sólo hay un peldaño de nada, y no me extrañaría que este par de chotas del periodismo sin fin invada el plató de Sálvame dejando noqueada a la ex cajera, o a Rafa Mora, al que he visto algunos días tratando de soltar sus paridas con la misma solemnidad que hablan los colgados del avispero catalán/español, un tipo listo este Mora, autor de “me gustan las chicas que tengan buen culo, y la que no, que se quede en su casa”. A éste le dan cuatro clases y se come a Inda, que a su vez podría hacer carrera en Sálvame. A ver si al final Al rojo vivo es el Sálvame de La Sexta y Vasile lleva más razón que la cabra de la Legión. ¿Me explico, o me estoy liando?

La guinda
Se desinfla
Tengo entendido que Gran hermano, bastión invencible de Telecinco, se apaga en una lenta y agónica pérdida de audiencia. Al parecer, ni los trucos, ni los giros de guionistas en acción, ni los líos de cama, ni las provocadas situaciones al límite desde la regiduría de este estercolero social están haciendo espabilar a los espectadores. Bien, muy bien por Jorge Javier, cuya llegada a la factoría ha logrado lo que parecía imposible.

martes, 24 de enero de 2017

Maldeojos. Prestigiosos analfabetos



Prestigiosos analfabetos
(Artículo publicado el domingo, 22 de enero, en diarios de EPI PRESS)

     No es novedad, no invento el mundo, es más, insisto en lo obvio. No es que en la tele sólo veamos gente no cultivada, es que la tele es lo que es, o como decía Malfalda en una de sus míticas tiras donde reflexionaba sobre la televisión. Mamá, dice a su madre, ¿habrá algo bueno  en la televisión? Y empieza como loca a cambiar de canal. Al rato, harta de ver distintas cadenas, vuelve a decirle a su mamá, ¡nada!, en todas hay televisión. Pues eso. La tele es lo que es. No es la Escuela de Atenas, y por tanto no vendrá ningún Rafael a pintarla de nuevo. Hasta ahí todo bien, todo en orden. ¿Pero tiene que ser, tal como vemos, un nido de analfabetos, desinformados, y además elevados a una categoría que huele a prestigio y brillo social? Veamos. El otro día los de Zapeando pasaron un momento del concurso de Antena 3 que presenta por las tardes, con sus chistes y sus cosas, Arturo Valls, Ahora caigo. Entre dos chicos jóvenes se dilucidaba quién sería el que participaría en el concurso. Antes, por tanto, había una prueba eliminatoria. Se van dando pistas hasta que uno tiene la respuesta. La leyenda genérica es Historia. Arturo da la primera pista. Sucedió, dice, en el siglo XX. La segunda. Conflicto social, político y bélico. La tercera. La Pasionaria. El presentador, para relajar el ambiente, suelta su primer chiste. Ahora mismo estáis más perdidos que un pedo en un jacuzzi. Cuarta pista. Inspiró el Guernica de Picasso. Quinta. Hubo un alzamiento. Sexta… ¿Levantamiento del 2 de mayo? , interrumpe el concursante. Oh, my God, suelta el presentador, que no da crédito. Bueno, pues ni por esas. Hasta diez pistas hay que darles a los chicos, eso sí, monísimos, conjuntados, con cortes de pelo de pasarela, pero incapaces de acertar. Hasta que se dijo que a consecuencia de ella mucha gente se había exiliado no supieron que se hablaba de la guerra civil española. Es verdad que este ejemplo no retrata el total, y que en el magma de la tele sólo es indicativo. Pero…

Risto y ella
     Pongamos que también sea indicativo la elección “de la mujer más famosa de España” para sentar su potorro en el Chester in love de Risto Mejide, que Cuatro estrenó, tras su aventura en Atresmedia, el domingo pasado. Risto ya habló en G20, que recuerdo como uno de los programas más necios que hayan salido por la cajita de sorpresas casera, con la ex cajera, pero Belén Esteban tiene un bagaje emocional, intelectual y de influencia tan poderoso que merece una y mil entrevistas en profundidad para que no escape nada nuevo que pudiera haber criado esa cabecita suya tan imprescindible. Pues eso. Es otro ejemplo de supino, abstruso, premiado y reconocido analfabetismo ejerciente. Dice la cadena y la productora, La fábrica de la tele –Sálvame, Sálvame de Luxe, Cámbiame, Cazamariposas, y otras cumbres de la televisión basura- que en esta nueva etapa, Risto preguntará a los ocupantes del sofá por cuestiones temáticas como la fama, el amor, o el gran tema de temas, dios. Ya os lo digo, pimpollo y pimpolla, me importa una cagarruta lo que piense esta señora sobre nada. Pero algo está claro, cada vez que Mediaset la trata como una diva, como una eminencia, como un referente, como un ejemplo a seguir, un niño muere de agobio, una estrella deja de iluminarnos, un río se seca, una tormenta de arena se echa encima, y un castigo del cielo se fragua para exterminarnos. So tontos. Que sois muy listos.  Hace poco hablé aquí de la vuelta puntual de Homo zapping, en Neox, y escribí que el especial consiguió ser uno de los programas más interesantes de la oferta navideña. Uno de los gags brilló por su rocambolesco planteamiento, que tiene que ver con la ignorancia, premiada con horas y horas de televisión hasta convertir lo que representa Mujeres y hombres y viceversa en modelo a seguir.

Baroja y Alberti
     Tamara y Rubén, dos aspirantes a tronista, que creo que es lo máximo a lo que se aspira en el programa de Emma García, no han tenido una buena experiencia tras su primera cita fuera del plató. El motivo del desencuentro es casi imposible de solucionar. Tamara es defensora a muerte de la Generación del 27. Rubén defendería con su último aliento de vida la Generación del 98. Toca hacer una valoración de vuestra cita, dice la doble de Emma García, que borda su imitación. Pues si quieres te le resumo en dos palabras, le contesta la choni Tamara sin dejar de mascar chicle, una mierda. Tú te crees que en la primera cita va y me dice que no le gusta la Generación del 27. Mira Emma, salta sin poder aguantar, el despechugado Rubén, un tete de piernas abiertas y paquete a juego, si me dice la del 98 pues nos hubiéramos entendido porque ahí sí, ahí hubo innovación tanto estética como sistemática, pero la del 27, nano… Que no, joé, le interrumpe la culta poligonera, no me puedes comparar El árbol de la ciencia con Marinero en tierra. El gag no tiene desperdicio. Es feroz. Según datos de los editores españoles, dato que se repite de forma recurrente cada año, en nuestro país 4 de cada 10 ciudadanos ni siquiera toca un libro, yo creo que por si quema, o te vuelve majara, o te contagia algo malo, coño, que las páginas las carga el diablo. Además, que somos criaturas de un dios que nos hizo racionales, inteligentes, es decir, con posibilidad de elección. Lo dice, mucho mejor que yo, Joaquín Prat, “las televisiones no atontamos a la gente, es el público el que decide”. Y lleva razón. Si el pescado no se vende, el comerciante no lo pone en su tienda. Si la carne con olor a podrido es lo que tira, hala, a vender carne corrompida. Es la ley de la oferta y la demanda. La culpa, por tanto, de la audiencia. A la empresa le da igual una cosa que la otra, siempre que gane dinero, a espuertas si es posible. ¿Pero las teles privadas no consiguieron su licencia porque no podían olvidar que también eran un servicio público? Pues eso, pues claro que sí. ¿Parece poco servicio público atontar al respetable, llenarle la cabeza de pájaros, hacer de la ignorancia un valor en alza, alentar chuminadas, y crear “belenes esteban” a cascoporro como modelos a imitar?

La guinda
¿Desfranquizar?
El Gobierno no ve franquismo en el Valle de los Caídos. No hay que “desfranquizar” lo que no existe. Es la respuesta que da el ingenioso equipo que lidera Mariano Rajoy a una pregunta que se le hizo en el Congreso. Javier Ruiz, en Las mañanas de Cuatro,  y con un cachondeo rabioso, emite imágenes de los fascistas de turno gritando vivas a Franco en la explanada. Pero el Gobierno nos toma, de nuevo, por imbéciles. Qué asco.   

martes, 28 de junio de 2016

Maldeojos. Mariano, y Trancas y Barrancas



Mariano, y Trancas y Barracas
(Artículo publicado el domingo, 19 de junio, en diarios de EPI PRESS)

      Si no fue, malo. Y si va, también malo. Si manda a Soraya a que baile como una gogó un poco torpe, plomiza, graciosilla pero cortada, y hace la coreografía del pasito aquí y el pasito allí, si la vice se pone en plan colega que te cagas y termina besando la calva del calvo, mal, muy mal, porque el jefe la envió a ella con la misma indiferencia con la que la envió a la plaza del debate a cuatro del 20-D mientras él, repantigado en el mejor sofá de la Moncloa tal vez leyera el Marca o se fuera a la cama retirándose con desgana de la barba los restos de pan de la cena sin ver a su segunda, ni falta que le hizo. Y si es él el que acude al plató de El hormiguero, peor, mucho peor. Si Mariano Rajoy acude a la llamada de Trancas y Barrancas hay que echarse a temblar. Este país está peor de lo que nos dicen, y eso que Fátima Báñez predica la bajada del cielo de una época dorada como jamás hemos visto en esta España al borde del precipicio si, por un casual, el voto de la gente se va a donde no debe. La ministra salió de su cubil y se sentó una mañana en el plató de La 1 para desayunar con María Casado, donde soltó uno de sus mítines sin que pelo y cara de cemento se resquebrajaran. Pues no. España está mal, muy mal, si no a cuento de qué va a decir sí el señor de la Moncloa a Pablo Motos. Lo digo porque, si no recuerdo mal, y creo que no recuerdo mal, cuando en la pasada legislatura trató el equipo del programa de invitar al inquilino monclovita, una de las respuestas de peso para decir no fue la siguiente, “¿cómo va a hablar el presidente con dos hormigas?”. Es incontestable. Un presidente, ejerciente, en funciones, o que aspire a serlo, no puede acudir a un programa de entretenimiento donde la estrella, según la estrella Motos, son dos hormigas de peluche. Y si lo hace, este país se va al carajo.

Líder Profidén

      El presidente tiene que resultar cercano, tan familiar como la coleta del Coletas, tan de la casa como Albert Rivera, que aunque apagues la tele, coño, sigue ahí. Lo vimos el miércoles con Susana Griso, versión maletita rosa, en 2 días y 1 noche, y lo vimos con Ana Rosa, o sea, dispuesto a todo, es decir, que confirma mis temores, España se va al carajo. Cuando Jorge Moragas, jefe de campaña del PP, apareció ante los periodistas inflado, abotagado, brillante de sudor mantecoso, diciendo que les iba a presentar una “versión del himno del PP latina”, y que habían dudado entre reguetón y merengue, y que al final, los cerebritos, optaron por la versión merengue, me volvieron a temblar las piernas. Y la puso. Y sonó el himno del PP con ritmos latinos a lo merengue. La horda periodística, en planos demoledores, se quedó frita. Se miraba sin dar crédito. ¿Campaña inane que convierte la anécdota en categoría?, se preguntaba con inteligente ironía Javier Ruiz en Las mañanas de Cuatro, que veía cómo, mientras se habla de las hormigas, del merengue –música venezolana, válgame el cielo-, del color de los logotipos, o de payasadas muy bien orquestadas, no se habla de corrupción, de paro, de pobreza, de fraude fiscal, de evasión de capitales. Bingo. Por su parte, Pedro Sánchez, el Líder Profidén, no hace falta que vuelva al plató de Trancas y Barrancas ni juegue al baloncesto con Motos, aunque volvió el lunes. Este hombre vive en un permanente El club de la comedia, en su mundo, respondiendo a lo loco, contando cuentos de la señora que le cuenta en Ávila lo que le contó la misma en Córdoba, y lo que le contará Loli en Galapagar de Abajo. En el programa de Iñaki López, en su sección de las familias preguntando a los líderes, una chica de 23 años, Cristina Albadalejo, quiso saber por qué rechaza que le entreviste Ana Pastor en El objetivo de La Sexta. Sin cambiar el rictus, enseñando sus blanqueados piños, riendo como sonríe un lelo, respondió que tiene muchos compromisos, y  que no se preocupe porque será ella a quien le conceda “la primera entrevista como presidente”. Ah, no, eso sí que no, reaccionó rápido Iñaki, “esa promesa ya me la hizo a mí”. Bueno, se atragantó el Sonrisitas, lo que digo es que “ella será la primera vez que entreviste a un presidente de Gobierno”. ¿Cómorrrr? Supera eso, guionista de Trancas. Y siguió sonriendo y tal.

Como la BBC
      Es lo que le pasa a Santiago Segura, tenía que ser él, cuya presencia echa la persiana al fiasco de audiencia que ha resultado ser El hombre de tu vida, serie donde José Mota era un gigoló que trataba de conquistar a señoras con problemas sentimentales, que le proporcionaba  su cuñada, Malenia Alterio, para quedarse con su pasta. Segura, venga o no a cuento, sonríe como Pedro Sánchez, a piñón fijo, con la careta encasquetada, y no te crees a ninguno. TVE ha decidido quitarse la serie de en medio vomitando el jueves pasado los tres últimos capítulos. ¿Quién es el lumbreras en La 1 que decidió estrenar una serie cuya emisión se toparía con la Eurocopa y con del verano, que trastoca el consumo televisivo? Podría ser Trancas o Barrancas, y daría el mismo resultado. Es lo que le pasó a Rajoy en su visita el miércoles a El hormiguero. Tiene que superarse a sí mismo. Sin necesidad de ir a divertirse al hormiguero catódico el autor de “un vaso es un vaso y un plato es un plato” nos acaba de regalar una de las reflexiones más emotivas que hemos oído en la campaña, que ve una alcachofa, dice, y zas, no falla, se emociona, sniff, pásame un clínex, joder. Pero cuando más gracia me ha hecho, hasta revolcarme por los suelos, es cuando el autor de haber eliminado la elección de la dirección de RTVE por consenso político, tal como funcionó en la etapa de Zapatero, la mejor, la más premiada, la más independiente, el responsable del descrédito actual, con el Consejo de Informativos en pie de denuncia por manipulación, va y pide una tele y radio públicas “independiente, como la BBC”. Me mata. Este menda es un genio. Su jeta y cinismo son proverbiales. Para divertirnos no tiene ni que pasar por El hormiguero.



viernes, 25 de marzo de 2016

Maldeojos. Cintora, a la calle



Cintora, a la calle
(Artículo publicado el sábado, 19 de marzo, en diarios de EPI PRESS)

      Lo echaron de la casa cuando Las mañanas de Cuatro alcanzaba un éxito desconocido. Jesús Cintora, con su periodismo ágil, no complaciente, consiguió hablarle de tú a Antonio García Ferreras y a Al rojo vivo, que ofrecía una oferta similar en La Sexta. Hace un año de aquello, cuando al PP le llovían, como sigue hoy, revelaciones de una corrupción que parecía no tener límite. El Gobierno tenía que conceder nuevas licencias de canales de televisión. A Mediaset también. Con eso lo digo todo. Las gallinas que entran, por las que salen. Total, Cintora a la puta calle. Por malo. Por impertinente. Por periodista, chato, por tonto, que todo tiene un límite. Como un chulo de putas, Mediaset tragó, y en su lugar colocó a Javier Ruiz, actual presentador del magacín político.

     Que no, que sigue en Mediaset, que hay un proyecto para él, se dijo entonces. El lunes volvió Jesús Cintora a Cuatro con un nombre inquietante que habla del programa pero uno cree que también habla de él, Cintora, a pie de calle. Y tanto. Cintora se echa a la calle para hacer un periodismo un poco huero que busca el lado bufonesco de la información. El numerito de andar por Suiza con Ekaizer, con un maletín cebo, entrando a bancos para saber del dinero de Bárcenas fue descorazonador, además de un fracaso porque ningún banco se los tomó en serio –eh, decía Jesús mirando a las cámaras de seguridad, que traemos un maletín, que aquí hay pasta, un momento patético que enlaza más con el Soy noticia de Nacho Medina que emitieron después que con el periodismo serio-. En fin, más que a pie de calle, a Jesús lo veo en la calle. Ojalá me equivoque.