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miércoles, 27 de septiembre de 2017

Maldeojos. Retoquitos de orfebre



Retoquitos de orfebre
(Artículo publicado el domingo, 24 de setiembre, en diarios de EPI PRESS)

     Soy el fuego que arde tu piel, soy el agua que mata tu sed, el castillo, la torre, yo soy la espada que guarda el caudal, tú el aire que respiro yo, y la luz de la luna en el mar, la garganta que ansío mojar, que temo ahogar de amor. Lo que acaban de leer –quizá hasta le suene- es la letra de la sintonía de una de las series más violentas y sanguinarias, con visos de realidad, que se han visto y se siguen viendo. Es Narcos. Una delicia de música y letra original de Rodrigo Amarante, cantante brasileño, con el que se abre el telón del infierno, de las despiadadas venganzas, de la muerte como moneda de cambio, del crimen como herramienta de gigantescas fortunas. No me canso de escuchar esa dulce melodía, ese compás lento, esa voz sugerente que habla de la pasión en susurros. Ni todas las nuevas voces, ni ese ciego apoyo a la música que pretende hacernos colar de nuevo TVE con la inminente apertura de la academia de Operación Triunfo, donde el galán de la testosterona a borbotones Carlos Lozano da paso a Roberto Leal, sabrán emocionar una milésima parte de lo que consigue la voz mecida de Amarante en la sintonía de Narcos. Todavía no ha comenzado OT y ya tengo empacho. Es lo que nos pasa a muchos con Francisco Marhuenda, que rechazamos el original y amamos la copia que ha creado el humorista Raúl Pérez. Nos lo encontramos a todas horas y en todas las cadenas, y aún así va el tipo y se cabrea porque lo han echado de 13tv. Si la música de Narcos te engatusa y engaña porque jamás imaginarías que abre las puertas del apocalipsis, saber que la nueva temporada de La mañana de La 1, cuyas novedades se presentaron la semana pasada, incluye “estar muy pendiente de los `realities´ de la casa, Masterchef y Operación Triunfo”, te da un bajón del quince por mucho que lo diga María Casado, o justo porque lo dice ella, que volvió el lunes. Al fin.

Periodismo de hienas
     Lo digo porque la imagen de Silvia Jato dominando la escena en el plató del programa ha sido tan dura como un balazo de los criminales. La señora presenta de pie, estricta, agria, con ese puntito de altivo desprecio y evidente arrogancia, con gesto de hacer ver que aquí mando yo, quizá ayudada por ese pelo trenzado en moño alto que deja la nuca al aire como una cigüeña malhumorada. No me gusta, ya lo he escrito otras veces, sigue sin gustarme cuando la vi el otro día hablando de pamplinas impropias de una tele pública malgastando un tiempo de oro con una solemnidad insultante. Me resulta más repelente que otras caras del universo de las estiradas, y las hay que me desestabilizan. Soy así de vulnerable, amores. Toc, toc, llama Ana Rosa Quintana. Ella sabrá si por estirada o fatua, solemne o doña de corral. No sé ustedes, si es que la ven por la mañana en Telecinco dejando que el broncas Eduardo Inda –periodismo de hienas-se apodere del tiempo excretando sonidos para impedir que se escuche la opinión ajena, no sé si ustedes se han dado cuenta de que algo ha pasado en la cara de Ana Rosa. Es como si vemos a la reina de verdad, a Letizia Ortiz. Parece la de antes, la que salía en TVE con el manipulador Alfredo Urdaci –fastidia, señora mía, que ni una reina pueda borrar vídeos, wikipedias, fotos, en fin, el pasado para que no quede constancia tan chunga-, pero no es la misma. La cara de hoy ha pasado por todos los talleres para que los orfebres hayan dado con la imagen actual. Pues con Ana Rosa, igual. Es la misma, pero con las mejillas infladas, el acordeón arrugado de su cuello como estirado, y sus ojeras como si no le diera vergüenza hablar de la nueva edición de Gran Hermano. Y sin dejar de hablar de caras, y de jetas, se confirma que Fátima Báñez está hasta su higo chumbo de que la confunda con Millán Salcedo, Martes y 13, hasta el iPhone nuevo, ese de reconocimiento facial, siendo ella la que posee melena con denominación de origen y la que de verdad agradece a las vírgenes lo bien que va su ministerio.

Grotesca homofobia
     En Mediaset apenas han pasado por el taller del orfebre no sólo la presente edición de Gran Marrano por mucho que hablen, también con pompa pero sin sustancia, de GH revolution sino a ¿Quién quiere casarse con mi hijo? En Gran Hermano no hay más revolución que la de saber cuándo se tirará el primer cuesco alguno de los exiliados del país de Rajoy o del país de Puigdemont. Lo demás, hastío, frío y sed, tele de abuela, inventos, guionistas en acción, cadena antigua. En ¿Quién quiere casarse con mi hijo?, Cuatro, la novedad la pone el vestuario de la alcahueta Luján Argüelles. Lo demás, guionistas desatados, friquis de manual, ansia de foco, perfiles intercambiables con Firts dates, el propio GH, o los vecinos majaras de Ella es tu padre, donde por sacar cosa vista, leña quemada, pareja insoportable, sacan a Alaska y a su liendre, Mario Plomizo Vaquerizo. No veo la serie, y eso que Carlos Santos está inmenso como señora a lo Doubtfire, no porque Rubén Cortada apenas sirva como cosa decorativa  fruto de orfebrería cara sino por si, en un descuido, sale Vaquerizo con su boca torcida. Los que no tienen arreglo ni en el mejor de los atelier son los de Intereconomía, que no saben qué hacer para llamar la atención. El ridículo Eduardo García Serrano, el tipo que llamó zorra y guarra a una consejera catalana, participa en un gag que pretende ser cómico y sólo es patético haciendo el saludo fascista y dando pasos marciales por el plató para demostrar que es español porque no es marica y le gustan los toros, o algo así. Grotesco, de verdad. La vida, como la tele, iba en serio, venía a decir Jaime Gil de Biedma. Esta peña cutre, facha y delirante, vive en su mundo protegido por la libertad de expresión –Podemos los ha denunciado-. Que la tele va en serio, volviendo a Narcos, lo ha sabido muy bien Carlos Muñoz, que localizaba escenarios para la serie, al perder su vida a manos de sicarios en Méjico. Su cabeza agujereada por los disparos no podrá ser remendada por ningún orfebre aunque su vida sí podrá ser recordada cada vez que se oiga la dulce voz de Rodrigo Amarante en la sintonía de Narcos.

La guinda
Celebridades
Queda dicho en esta página. El martes se estrenaron dos bombazos. Gran hermano en la cadena añeja, Telecinco, y Masterchef celebrity, en La 1 –que ganó la noche-. Por allí andaba Bibiana Fernández. Qué putada. Qué pena, hablando de orfebres de la cara, lo que le han hecho a esta señora por el afán de la misma de luchar contra el tiempo, con lo guapa que era. Está claro que en esa lucha ha perdido. Qué fea la dejó el bisturí, coño.

domingo, 3 de septiembre de 2017

Maldeojos. Miriam



Miriam
(Artículo publicado el martes, 29 de julio, en diarios de EPI PRES)

     Si te llamas Miriam, te apellidas Hatibi, llevas un pañuelo en la cabeza –no como las monjas, que lo llevan, pero las monjas son buenas, son de las nuestras, no creen en religiones raras-, eres mujer y además musulmana, jo, no acudas a la llamada de TVE, mucho menos a la llamada de La mañana, y ni se te ocurra acudir por nada del mundo si la que te llama es Silvia Jato, que no es musulmana, es presentadora postinera de la tele pública, y sabe acorralar como es debido a sus invitadas, sobre todo si llevan pañuelo en la cabeza, son musulmanas, y se llaman Miriam Hatibi. Pasados los días tal vez no debería haber traído aquí el agravio a la joven española. Ah, esa es otra. Miriam Hatibi lleva pañuelo, es musulmana, y es española, en concreto, catalana. Vamos, lo peor de lo peor para la línea editorial de TVE, cuya única línea editorial debería de ser ninguna, es decir, la única posible, o sea, la independencia y el rigor, y la calidad y el compromiso, único y exclusivo con sus dueños, es decir, con la audiencia, con los ciudadanos, jamás con el PP, o con el partido que estuviera en el poder.
     Miriam Hatibi sí dijo sí a la llamada de La 1, de La mañana, y de la monísima, repipi, y españolísima Silvia Jato, que quiso saber hace unos días “si te sientes integrada en este país”. A Miriam por poco si se le cae el pañuelo. “Yo he nacido y crecido aquí, en Barcelona, ¿tú te sientes integrada?”, le respondió con esa pregunta envenenada la chica perpleja. Si la presentadora se coronó con preguntas que rallaban la impertinencia y el racismo, los colaboradores alcanzaron cotas de vejación dolorosa. La vergüenza y el bochorno inundaron las redes, pero el oleaje no alcanzó la dirección de TVE.

sábado, 3 de septiembre de 2016

Maldeojos. El terremoto



El terremoto
(Artículo publicado el sábado, 27 de agosto, en diarios de EPI PRESS)

     Donde se ponga un buen terremoto que se quite ese paripé que celebran con profusión de gestos gruesos PP y Ciudadanos a costa de la corrupción. De acabar con ella en el planeta mundo el asunto se va quedando en por favor, por favor, la puntita nada más. Y así, hasta la firma del tocomocho y más allá. Rajoy está dispuesto a todo, a firmar lo que le pongan por delante. Total, luego “ya veremos”. Y Albert Rivera, con tal de abrir un telediario más es capaz de cambiar de disco siete veces en una mañana. Y luego, sin que le tiemble el mono de trabajo, escenificar el sacrificio con ampulosos gestos de don Juan de barrio caro. ¿A quién interesa este desparrame veraniego? En el sumario de los magacines de la mañana ha de ocupar un poquito, claro, y ahí se tiran los expertos un rato con la monserga descifrando los matices y la cosa. Pero aburren a las bestias.

     Donde se ponga un terremoto que se quite lo demás. Y la fatalidad ha hecho que haya terremoto. Si usted leyó una columna de hace unas fechas dedicada a la presentadora de La mañana, lo de La 1, es fácil saber cómo ha calificado el cataclismo la señora Silvia Jato. Así es, terrorífico. Lo dijo. Juro que lo dijo el miércoles. Terrorífico. En el resto de cadenas también hubo alarde de conexiones, crónicas en directo desde el centro de la tragedia, tertulianos que de repente dejaban de lado sus reflexiones políticas para, oh, convertirse en eminencias telúricas. Las pantallas se iban llenando de conmovedoras y tiernas imágenes de rescate de personas y animales, de gente deambulando al borde de las carreteras cubiertas con mantas, de datos sobre daños, heridos, y muertos, y la bola se hacía grande y “terrorífica”. El terremoto en Italia ha revitalizado los sumarios.

viernes, 26 de agosto de 2016

Maldeojos. Terrorífica



Terrorífica
(Artículo publicado el domingo, 14 de agosto, en diarios de EPI PRESS)

      A raíz del incendio en La Palma el martes pasado, con el fuego desbocado y en manos del tiempo, de la humedad, de los vientos, me paré un poquito en La mañana. Allí, en La 1, estaba una repeinada Silvia Jato. Al principio, su aspecto me pareció uno más, es decir, que respondía al capricho del equipo de maquillaje, que va cambiando la imagen de las presentadoras. Hoy, pelo lacio, mañana, rizado, al otro, en perifollo cardado. Pero descubrí que ese pelo engominado, hacia atrás, tirante, no era sólo un capricho sino un atinado retrato sicológico de la presentadora que ahora, por 1.200 euros al día, sustituye a Mariló Montero. Ha leído bien. 1.200 euros cada día se lleva la presentadora mejor pagada –sin duda- de la televisión pública, una auténtica provocación. ¿Qué tiene Silvia Jato que no tengan otras, qué aporta, qué imagen da?

      Me resulta dura, mandona, cortante, dejando claro que ella es la jefa de pista, usando palabras gruesas, sensacionalistas, para hablar del “terrorífico” incendio, al más puro estilo de Pedro Piqueras -que tiene la habilidad de hacer los informativos más vistos y los de menos credibilidad, los más irrelevantes-. También es terrorífica para Jato una reyerta entre clanes de la droga, y terrorífico el resultado del mismo. La presentadora tiene una vocecita afinada, nerviosa, inquieta, ese tipo de presentadores que hablan y hablan como si les diera miedo el silencio, rellenándolo de reflexiones al tuntún. Pero la que me mató, hablando del incendio mentado, fue la petición a la audiencia, y supongo que a todo bicho viviente, incluido su novio Alberto Fabra –ex presidente valenciano- de “rezar para que el incendio acabe”. ¿Rezar para controlar el fuego? Mariló, baja.

lunes, 22 de agosto de 2016

Maldeojos. Premiado



Premiado
(Artículo publicado el domingo, 7 de agosto, en diarios de EPI PRESS)

     Si se confirma, tenemos entretenimiento para rato. Este comentarista tiene aseguradas algunas piezas, y seguro que de primer nivel. ¿Conocen a Sergio Martín? No, no es el Matías Prats ni el Pedro Piqueras de TVE, pero algunas pifias han salido de su magín, siempre esquinado, dependiente, vehemente contra todo lo que no sea apoyar sin matiz al Gobierno de Mariano Rajoy aprovechando su tribuna desde la tele pública, y dirigir el Canal 24 horas y presentar en él la tertulia política La Noche no es poco.  El señor Sergio Martín se rodea en esa tertulia de lo más granado de opinantes asilvestrados del tipo Alfonso Rojo, un profesional de la provocación y el escupitajo que jamás debería de haber pisado, ni pisar, la televisión pública. Con el verano y, sobre todo, con Mariló Montero fuera de La 1, hay que reorganizar las mañanas de la casa.

      Se ha descartado la continuidad de Silvia Jato, la señora que se embolsa por mañana  1.200 euros, el doble que ganaba la navarrica. Sobre esa burrada cabría columna aparte, pero es tan sucio todo, tan obsceno, tan descabellado, que prefiero morderme la lengua para no intoxicarme con mi propio veneno. Se habla de María Casado, es decir, que se buscaría para La mañana un perfil más informativo, más periodístico –sueño con que en setiembre, sea quien sea, no vuelva con el sumario anacrónico, gastado, tedioso, visto hasta el delirio, de la pérdida de orines, de la tensión, de la diabetes, de los huesos-. ¿Y quién se haría con Los desayunos de TVE, la entrevista matinal, diaria, de La 1, esa que recoge el pulso de la actualidad política, social y económica del país? Así es, don Sergio Martín. Su elección garantiza no el mejor periodismo, pero sí el mejor control.