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viernes, 23 de junio de 2017

Maldeojos. Zapping Neox



Zapping Neox
(Artículo publicado el sábado, 17 de junio, en diarios de EPI PRESS)

     Neox, la cadena de Antresmedia en TDT, apunta a las altas cumbres de los imitadores patrios rescatando, parece ser que para quedarse, Homo zapping, el mítico programa de Antena 3 que puso en órbita, entre otros, al hoy encumbrado Paco León, que hizo de su imitación libérrima de Raquel Revuelta anunciando los estrenos de cine un túmulo a la hilaridad y al despiporre. En Youtube siguen vivos aquellos minutos de alta televisión. Las nuevas entregas de Neox siguen la misma idea, es decir, imitar a los personajes de hoy que pululan por la pantalla. Los programas de la tele han cambiado quizá el formato en relación a la tele de principios de siglo –se emitió entre 2003 y 2007-, pero la idea es la misma. Incluso algunos imitados siguen ahí, como si tal cosa. Maritere Campos es tan incombustible que no sólo merece una imitadora de cabecera sino que la ministra Fátima Báñez, la de pelo y jeta de hormigón, le cuelguen la Medalla al Mérito en el Trabajo. Será un momento di-vi-no.
     Gracias a la señora Campos, que además de gran dama de la pantalla ha dado al mundo la impagable llegada de Terelu, he conocido a Olga Hueso, su actual imitadora. Olga ha hecho que no echemos de menos a Yolanda Ramos, que hizo de su Maritere otra Maritere chispeante, divertida, mejor que la original. Esta nueva temporada de Homo zapping no cuenta ni con Paco León ni con José Corbacho, pero sí con Silvia Abril. La actriz ha ido creciendo por sí sola, sin necesidad de, en apariencia, estar bajo la sombra o tutela de nadie. Atrapó al público de Tu cara me suena, y se llevó los aplausos como concursante de Master Chef Celebrity en La 1. Ahora, en Neox, tampoco falla.

viernes, 24 de febrero de 2017

Maldeojos. ¿Otra vez?



¿Otra vez?
(Artículo publicado el martes, 21 de enero, en diarios de EPI PRESS)

     Lo veo, lo escucho, y no me lo creo, no doy crédito, me parece una broma, un chiste de los buenos. Mejor, mucho mejor, que lo que entienden por chiste y gracia los encartados y la cadena, Cuatro. Hace ocho años Florentino Fernández y Dani Martínez hicieron una cosa llamada Tonterías las justas donde se jactaban de ser “tontacos”, y prometo por mi honor que lo conseguían, y el programa también. Mediaset no les renovó el truño y se fueron con el mismo cuento a Neox, de Atresmedia, pero llamándolo Otra movida. Mentira, era la misma caca. Pero que no veían ni los primos dándoles un bocata de atún. Fracaso. Aún así Cuatro volvió a contar con el señor Martínez para hacer otro disparate llamado Guasap! Sin comentarios. Eran programas, digo yo, pensados para un perfil de gente joven, sin duda, y vejestorios como yo no formamos parte del grupo al que iban destinadas sus memeces, vale, pero ¿tan estúpidos y memos creen los lumbreras que son los jóvenes?

     Pues bien, teniendo en cuenta estos despiporres, Cuatro vuelve a la carga. Las tardes no son el fuerte de la cadena. Hace nada cerraba otro de sus morrocotudos fracasos, Hazte un selfi, una estúpida idiotez que no había por dónde coger. Cerraron el garito, la blanca risa de Uri Sabat y Adriana Abenia se congeló reviviendo el Diario de Patricia cutre y sin fuste, y Cuatro volvió a sus series. ¿Qué van a hacer ahora? Contar de nuevo con Florentino y el otro. Al principio pensé que era una broma de los “tontacos”, pareja que siempre pone la misma cara de estar feliz y hacer gracia, una máscara como maneja el maestro en esto, don Santiago Segura, de falsedad infinita. En fin, adelanto fiasco.

martes, 24 de enero de 2017

Maldeojos. Prestigiosos analfabetos



Prestigiosos analfabetos
(Artículo publicado el domingo, 22 de enero, en diarios de EPI PRESS)

     No es novedad, no invento el mundo, es más, insisto en lo obvio. No es que en la tele sólo veamos gente no cultivada, es que la tele es lo que es, o como decía Malfalda en una de sus míticas tiras donde reflexionaba sobre la televisión. Mamá, dice a su madre, ¿habrá algo bueno  en la televisión? Y empieza como loca a cambiar de canal. Al rato, harta de ver distintas cadenas, vuelve a decirle a su mamá, ¡nada!, en todas hay televisión. Pues eso. La tele es lo que es. No es la Escuela de Atenas, y por tanto no vendrá ningún Rafael a pintarla de nuevo. Hasta ahí todo bien, todo en orden. ¿Pero tiene que ser, tal como vemos, un nido de analfabetos, desinformados, y además elevados a una categoría que huele a prestigio y brillo social? Veamos. El otro día los de Zapeando pasaron un momento del concurso de Antena 3 que presenta por las tardes, con sus chistes y sus cosas, Arturo Valls, Ahora caigo. Entre dos chicos jóvenes se dilucidaba quién sería el que participaría en el concurso. Antes, por tanto, había una prueba eliminatoria. Se van dando pistas hasta que uno tiene la respuesta. La leyenda genérica es Historia. Arturo da la primera pista. Sucedió, dice, en el siglo XX. La segunda. Conflicto social, político y bélico. La tercera. La Pasionaria. El presentador, para relajar el ambiente, suelta su primer chiste. Ahora mismo estáis más perdidos que un pedo en un jacuzzi. Cuarta pista. Inspiró el Guernica de Picasso. Quinta. Hubo un alzamiento. Sexta… ¿Levantamiento del 2 de mayo? , interrumpe el concursante. Oh, my God, suelta el presentador, que no da crédito. Bueno, pues ni por esas. Hasta diez pistas hay que darles a los chicos, eso sí, monísimos, conjuntados, con cortes de pelo de pasarela, pero incapaces de acertar. Hasta que se dijo que a consecuencia de ella mucha gente se había exiliado no supieron que se hablaba de la guerra civil española. Es verdad que este ejemplo no retrata el total, y que en el magma de la tele sólo es indicativo. Pero…

Risto y ella
     Pongamos que también sea indicativo la elección “de la mujer más famosa de España” para sentar su potorro en el Chester in love de Risto Mejide, que Cuatro estrenó, tras su aventura en Atresmedia, el domingo pasado. Risto ya habló en G20, que recuerdo como uno de los programas más necios que hayan salido por la cajita de sorpresas casera, con la ex cajera, pero Belén Esteban tiene un bagaje emocional, intelectual y de influencia tan poderoso que merece una y mil entrevistas en profundidad para que no escape nada nuevo que pudiera haber criado esa cabecita suya tan imprescindible. Pues eso. Es otro ejemplo de supino, abstruso, premiado y reconocido analfabetismo ejerciente. Dice la cadena y la productora, La fábrica de la tele –Sálvame, Sálvame de Luxe, Cámbiame, Cazamariposas, y otras cumbres de la televisión basura- que en esta nueva etapa, Risto preguntará a los ocupantes del sofá por cuestiones temáticas como la fama, el amor, o el gran tema de temas, dios. Ya os lo digo, pimpollo y pimpolla, me importa una cagarruta lo que piense esta señora sobre nada. Pero algo está claro, cada vez que Mediaset la trata como una diva, como una eminencia, como un referente, como un ejemplo a seguir, un niño muere de agobio, una estrella deja de iluminarnos, un río se seca, una tormenta de arena se echa encima, y un castigo del cielo se fragua para exterminarnos. So tontos. Que sois muy listos.  Hace poco hablé aquí de la vuelta puntual de Homo zapping, en Neox, y escribí que el especial consiguió ser uno de los programas más interesantes de la oferta navideña. Uno de los gags brilló por su rocambolesco planteamiento, que tiene que ver con la ignorancia, premiada con horas y horas de televisión hasta convertir lo que representa Mujeres y hombres y viceversa en modelo a seguir.

Baroja y Alberti
     Tamara y Rubén, dos aspirantes a tronista, que creo que es lo máximo a lo que se aspira en el programa de Emma García, no han tenido una buena experiencia tras su primera cita fuera del plató. El motivo del desencuentro es casi imposible de solucionar. Tamara es defensora a muerte de la Generación del 27. Rubén defendería con su último aliento de vida la Generación del 98. Toca hacer una valoración de vuestra cita, dice la doble de Emma García, que borda su imitación. Pues si quieres te le resumo en dos palabras, le contesta la choni Tamara sin dejar de mascar chicle, una mierda. Tú te crees que en la primera cita va y me dice que no le gusta la Generación del 27. Mira Emma, salta sin poder aguantar, el despechugado Rubén, un tete de piernas abiertas y paquete a juego, si me dice la del 98 pues nos hubiéramos entendido porque ahí sí, ahí hubo innovación tanto estética como sistemática, pero la del 27, nano… Que no, joé, le interrumpe la culta poligonera, no me puedes comparar El árbol de la ciencia con Marinero en tierra. El gag no tiene desperdicio. Es feroz. Según datos de los editores españoles, dato que se repite de forma recurrente cada año, en nuestro país 4 de cada 10 ciudadanos ni siquiera toca un libro, yo creo que por si quema, o te vuelve majara, o te contagia algo malo, coño, que las páginas las carga el diablo. Además, que somos criaturas de un dios que nos hizo racionales, inteligentes, es decir, con posibilidad de elección. Lo dice, mucho mejor que yo, Joaquín Prat, “las televisiones no atontamos a la gente, es el público el que decide”. Y lleva razón. Si el pescado no se vende, el comerciante no lo pone en su tienda. Si la carne con olor a podrido es lo que tira, hala, a vender carne corrompida. Es la ley de la oferta y la demanda. La culpa, por tanto, de la audiencia. A la empresa le da igual una cosa que la otra, siempre que gane dinero, a espuertas si es posible. ¿Pero las teles privadas no consiguieron su licencia porque no podían olvidar que también eran un servicio público? Pues eso, pues claro que sí. ¿Parece poco servicio público atontar al respetable, llenarle la cabeza de pájaros, hacer de la ignorancia un valor en alza, alentar chuminadas, y crear “belenes esteban” a cascoporro como modelos a imitar?

La guinda
¿Desfranquizar?
El Gobierno no ve franquismo en el Valle de los Caídos. No hay que “desfranquizar” lo que no existe. Es la respuesta que da el ingenioso equipo que lidera Mariano Rajoy a una pregunta que se le hizo en el Congreso. Javier Ruiz, en Las mañanas de Cuatro,  y con un cachondeo rabioso, emite imágenes de los fascistas de turno gritando vivas a Franco en la explanada. Pero el Gobierno nos toma, de nuevo, por imbéciles. Qué asco.   

jueves, 4 de diciembre de 2014

Maldeojos. Sinvergüenzas



Sinvergüenzas
(Artículo publicado el martes, 2 de diciembre, en diarios de EPI PRESS)

     Lo tengo claro. Si hoy en día decimos “sinvergüenzas”, la gente piensa en un tipo de ellos, en los políticos. Razones hay. No hay día que no salga uno nuevo. Mariano Rajoy, el león que lucha con una ferocidad jamás conocida contra la corrupción y la sinvergonzonería, tal como decía en el Congreso, cree que la culpa de que la gente tenga esa opinión no es del sinvergüenza que comete tropelías sino de quien las publica por si al sinvergüenza le da vergüenza, lo reconoce, es juzgado y, de camino, deja el cargo. ¿Ven? Decir Rajoy, como todo el mundo sabe, es decir el enemigo número uno de los corruptos. En el PP tiemblan como ciervos en cuanto habla. Pero lo siento, presidente, hoy no le voy a dar la razón. En este rincón no se va a hablar de sinvergüenzas al uso.  

      Hablemos de otro sinvergüenza, hablemos de Santi Millán. Además de El chiringuito de Pepe en Telecinco y de colaborar con la competencia en El hormiguero, el tío, un sinvergüenza de tomo y lomo, hace un programa para Neox en el que, con un pinganillo y desde una furgoneta, dirige, ayudado por Javi Sancho, a los aspirantes al grupo selecto, al de los sinvergüenzas. Así se llama el programa, Sinvergüenzas. ¿Tienen que robar a las arcas de sus ayuntamientos, aceptar sobornos, pagar con dinero público viajes para polvos privados, hacer obras en las sedes de sus partidos con dinero negro procedente de comisiones? No, lo siento, presidente, estos sinvergüenzas son unos pardillos. Organizan entuertos en la calle implicando a gente con cámara oculta y, divirtiéndose, nos divierten. Entre los aspirantes a sinvergüenza, el alicantino Enzo Vizcaíno. Sinvergüenzas así sí quiero a mi lado. 

Los Sinvergüenzas de Neox, un programa divertido de cámara oculta en el que Santi Millán y Javi Sancho, en el centro, ordenan desde una furgoneta, a través del pinganillo, a los aspirantes a sinvergüenzas, lo que tienen que hacer en la calle.