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martes, 20 de diciembre de 2016

Maldeojos. Sinvergüenza



Sinvergüenza
(Artículo publicado el sábado, 17 de diciembre, en diarios de EPI PRESS)

     No es la primera vez que Esperanza Aguirre, portavoz del PP en el ayuntamiento de Madrid, se queja de que los políticos no cobran tanto como la gente cree. Esta pájara, y pido de antemano perdón por si alguien cree que son calificativos gruesos, no tiene ni una pizca de vergüenza. Los políticos no ganan tanto como piensa la gente, dijo hace unas horas tratando de defender a Soraya Sáez de Santamaría, la vicepresidenta, que dejó el coche oficial en el carril bus para hacer unas compras en Primark, al parecer un negocio con precios populares, es decir, al alcance de bolsillos que no pueden permitirse el lujo de ir a tiendas exclusivas. Dijo la sinvergüenza Aguirre que “los sueldos de los políticos no dan para mucho y donde podemos ir es a tiendas ‘low cost’ como Primark”. Esta señora gana al año cerca de 95.000 euros del ala. Al mes, unos 7.900 euros.

     Quiso la casualidad que en el sumario de Más vale tarde, La Sexta, donde vi la noticia, detrás de esta provocación de la señora que sabe de todo menos de la corrupción que la rodeó cuando era presidenta de Madrid, iba una crónica sobre la reivindicación de afectados, asociaciones, y algunos partidos políticos, de la Ley de dependencia, que Míster Rajoy se encargó de gangrenar hasta dejarla cojita, desmejorada, y con fiebre, a punto de fenecer. Habla para el programa una luchadora valenciana que lleva años en la batalla, Elvira Murcia, que padece la enfermedad de huesos de cristal, guerrera por una causa admirable y colectiva. Esta mujer cobra unos trescientos y pico euros. Si Aguirre tuviera un mínimo de decencia, de vergüenza, de empatía, no sólo cerraría el pico sino que dejaría la política por la puerta de atrás, como las ratas.

miércoles, 16 de diciembre de 2015

Maldeojos. Cospedal-Villa



Cospedal-Villa
(Artículo publicado el martes, 15 de diciembre, en periódicos de EPI PRESS)

      Seguro que aquí lo comenté alguna vez, incluso dos, o tres, o cinco. Tuvo y sigue teniendo importancia, por lo que supuso en su momento y por lo que vino después. Hablo de la reprimenda que doña María Dolores de Cospedal I de Castilla-La Mancha le echó en directo a la periodista Ana Pastor durante la emisión de Los desayunos –en 2011- cuando le dijo que TVE era una televisión al servicio del Gobierno, una televisión sin independencia, manipuladora y sin crédito. La periodista no sólo salió en defensa de la tele pública sino de una visión contraria a la secretaria general del PP, visión que en aquellos días, en aquellos años, hablaba de una televisión como nunca la hubo en el país por su credibilidad e independencia y cuyos informativos fueron premiados como los mejores del mundo –con Zapatero, ojo- por los TV News Awards de 2009.

      Ana Pastor, para saber lo que Doña Cospedal entendía por televisión pública imparcial, le preguntó si TeleMadrid, en manos de Esperanza Aguirre, era un ejemplo a seguir. Se escabulló, la muy tunanta. Ella iba a meter su cínico mensaje. Lo demás le importaba un mojón. Con el tiempo, la señora tuvo su televisión, y tuvo la oportunidad de poner en práctica sus ideas de televisión pública independiente y plural. Nombró a uno de los machos alfa del periodismo de pandereta, ciego y radical de extremo centro, don Nacho Villa, con un par. La RTVCM ha estado desde el minuto uno al servicio del PP, y de la Señá Loli. Fue sonado su descaro manipulador. Por si faltara algo ahora se va sabiendo que la Visa del señor Villa –con dinero público- echaba humo. Cospedal I calla y sonríe. La muy cínica. Los esbirros tienen su precio, y ella lo sabe, y lo sabía.

lunes, 7 de diciembre de 2015

Maldeojos. Macho, joder, coño



Macho, joder, coño
(Artículo publicado el sábado, 5 de diciembre, en periódicos de EPI PRESS)

      Había que dramatizar, enfatizar, exagerar, aprovechar los hilillos de chispeante sosería de Mariano Rajoy para dar la sensación de que es un tío la mar de chistoso y la mar de divertido, coño, macho, no me digas, jajajajaj. Pero nada. Bertín Osborne, ni puesto hasta el culo de albariño, le sacaba punta al presi, como acabó diciéndole en un alarde de insípida camaradería. El encuentro en la casa de Bertín, en el mismo sofá en el que habló con Pedro Sánchez –me sorprendió más Pedro, porque no me lo esperaba así, dijo el anfitrión cuando el invitado le preguntó que quién le caía mejor- fue tedioso, machista, antiguo, a la altura del presi. Bertín tenía que fingir que lo que decía el invitado le hacía una gracia descomunal hasta retorcerse de la risa. Literal.

      Como cuando un Mariano en campaña contaba que había recorrido España entera y daba cuenta de los nombres de los lugares visitados, desde Olula del Río a Motril, desde Huércal a Lucena, joder, joder, joder, como yo, se descoyuntaba el cantante melódico, abriendo la boca y moviendo la cabeza mientras se carcajeaba a lo loco. ¿En serio eso es chistoso? Más. El gallego cuenta que estudió en León, y que uno de sus hermanos llegó a estudiar en el mismo colegio que Zapatero, “y con muy buenas notas, que lo he visto yo, nadie me lo ha contado”. Joder, joder, joder. Bertín tirado por el sofá. De la risa. Y aún no había tenido lugar la delirante escena de la cocina ni habían probado el albariño. Los carcamales echaron su ratito. El deseo de Rajoy esperando que lo conociéramos mejor se cumplió. Joder, joder, joder, es peor de lo imaginado. 

Escena de la cocina. Interior. Noche. Dos amigotes en apuros. Ay, canalla, qué atrevido. ¿Pero esto qué es? A ver si explota, cari, y nos lleva por delante. Mira que tener que poner nosotros los mejillones a cocer habiendo mujeres por ahí que seguro se están tocando la flor.

miércoles, 1 de julio de 2015

Maldeojos. Mediocre decadencia en TVE



Mediocre decadencia de TVE
(Artículo publicado el domingo, 28 de junio, en diarios de EPI PRESS)

      El mayor problema para solucionar un problema es no ver que hay un problema. Si tú reconoces que bebes más que los personajes de Amar es para siempre, que no paran de echarse al coleto hasta el agua de los floreros, ya estás encaminado, dispuesto a imponer una estricta ley seca en tu garganta o a engrosar el grupo de los alcohólicos anónimos. Todo el mundo sabe que esto es así. Sea el problema que sea y se dé en el campo en que se dé. En TVE también. Pero la tele y la radio públicas van muy atrasadas. Aún no han visto el problema, o dicen no verlo. Es decir, les falta mucho para solucionar el lío. Y lío, hay. Por si faltaran manos para embarullar el ambiente llegó con su simpleza y vaguería habitual para encarar los asuntos Mariano Rajoy, que despachó el problema de RTVE apoyando como un cretino ciego a su presidente, José Antonio Sánchez al decir que aunque el presidente de la corporación vote al PP no afecta a la independencia del medio público. Desde el propio José Antonio Sánchez al director de informativos de TVE, José Antonio Álvarez Gundín, se partirían el lomo retorcidos con la ocurrencia del jefe supremo. No hay más que ver el tratamiento informativo que se le está dando a los primeros días de gobierno de Manuela Carmena en el ayuntamiento de Madrid. El día que saltó la noticia del “tuit” de Guillermo Zapata y sus bromitas con la ceniza de 600 judíos se empezó a disparar a la cabeza de la alcaldesa con balas informativas de más de 10 minutos y con el honor de abrir sumario, lo nunca visto para casos de pestosa corrupción del PP. Hoy por hoy, el ayuntamiento de Madrid casi se ha convertido en sección del Telediario. Todo interesa, por muy nimio que sea si es para poner a caldo a Carmena. Pero esta es la cara evidente, la que se nota en cuanto pones La 1. Sabes que esa información está amañada, que no es independiente, que sí tiene que ver lo que vota el presidente del cortijo con el tufo a olla podrida que sale por la ventana de la casa.

 La tele de Zapatero
      Lo menos evidente, aunque sea su consecuencia, es otro tipo de dolor, es la constatación de la muerte lenta hasta una irrelevancia notoria, de la tele pública. Sólo hay que fijarse en los últimos programas puestos en marcha por La 1. Desde su concepción, apuntaban maneras. Ese tipo de televisión sólo se le ocurre al enemigo. Lo que ocurre es que quien imaginó que José Luis Moreno podría resucitar la noche del sábado resucitando la tele de hace décadas no es un enemigo de fuera sino un enemigo interior. Son los peores, y eso lo sufre el propio PP, que tiene dentro una cosa llamada Esperanza Aguirre. Como era de esperar La alfombra roja Palace –nombre alambicado, estúpido, trillado, rancio- no aguantó ni cuatro pases de modelos, aunque sí dio tiempo a sentir el sudor atroz del bochorno al ver al cantante Francisco encabezando una pantomima folclórica de valencianismo insultante. Otra apuesta que rodó por el despeñadero de los fracasos, como si alguien esperara otra cosa, es la apenas cancelada vuelta, cancelada también por baja audiencia, es decir, por indiferencia ciudadana, de Ernesto Sáez de Buruaga, que ni siquiera se preocupó por renovar el corte de sus trajes, de un clásico turbio, igual que su papel como moderador, de un vigilante vehemente para que nada escapara a su ojo y los testimoniales discrepantes de plató salieran por peteneras hablando mal del partido. Era todo tan grosero que Así de claro no lo veía ni la familia de los que lo hacían. A la calle. Otro fracaso. Esto hay que arreglarlo, decían. Decían, cuando irrumpieron en la radio y televisión públicas en tromba, que había que “arreglar el desaguisado de la tele de Zapatero”, la mejor época de la televisión pública jamás vista nunca en nuestro país, la más independiente y premiada por público, crítica, y organismos internacionales.

La tele de Rajoy
      Ver hoy las tardes de la televisión pública es un dolor. Ni siquiera trabajos decentes y dignos como las series de sobremesa Acacias 38 y Seis hermanas resaltan porque están en un medio, La 1, irrelevante, desmontado a conciencia por quien dice defenderlo. Sus tardes son un dolor. Mientras Más vale tarde le toma el pulso al país en La Sexta con Mamen Mendizábal y Manu Marlasca, y emiten en directo aquello que es de interés político y social, nuestra televisión pública orbita espacios muy imaginativos justo para lo contrario, y eso que su colega se llama España directo, con el simpático y molón Roberto Leal y la risueña Sandra Daviú, que se columpian hablando del tiempo, de fiestas, de escapadas, y de recetas. Un desatino. Tratando de levantar la tarde estrenó La 1 Jugamos en casa, el concurso de Los Morancos. Ya lo ha retirado. Otro fracaso. Esta semana, después de las series, cine. O sea, una tarde mortecina en la pública, sin chispa, grabada, sin vida. Son tan malos estos gestores que apenas sirven para servir al amo. En el PP lo saben, y en el Gobierno también. Les falla la comunicación, dicen. Lo demás, como dios, es decir, la decencia, la mano dura contra la corrupción, el paro, las ayudas a los que no tienen, todo eso va como la seda, así que falla la comunicación. Pues se pone al depredador con piel de cordero y ojitos de conquistador Pablo Casado –tuitero feliz que hizo chistes con las víctimas del franquismo, pero sigue en su puesto- y se quita al amojamado Floriano, se olvidan de TVE, y a ver si se cuece de verdad el gran grupo mediático de la derecha que sirva de una puta vez al Gobierno –Vocento, Cope, 13tv, y Unidad Editorial, publicaba el otro día El Confidencial- para contrarrestar el efecto de las teles desafectas. Ya se sabe que “donde hay una buena manipulación informativa no es necesario el fraude electoral”, decía El Roto en uno de sus certeros latigazos. Así es. Mientras, asistimos con un dolor no disimulado sino aireado a la mediocre decadencia de la televisión pública de Rajoy. Qué pena.

La guinda
Gran lección
Te voy a dar un consejo. Para que realmente sean útiles tus preguntas, hay que esperar a que te las pueda responder, le decía con su temple proverbial en este tiempo de calambres Manuela Carmena a una no impertinente Ana Pastor sino a una maleducada periodista que desprecia la respuesta de la invitada como si lo que de verdad importara es su pregunta, un ejercicio perverso y pervertido del periodismo.

domingo, 29 de marzo de 2015

Maldeojos. La España perfecta



La España perfecta
(Artículo publicado el domingo, 22 de marzo, en diarios de EPI PRESS)

      Vamos por buen camino. Y la tele es testigo de ese cambio portentoso. Los telediarios cuentan con un archivo que vale más que las operaciones hacia el travestismo mariquita de Maradona, esa señorona que ama la silicona y el botox sobre todas las cosas, que recoge los inicios, el desarrollo, y la conclusión de una legislatura trazada con previsión de futuro, con vocación de asentar sus desastres sociales. Primero fue la bronca, aquello de que vivíamos por encima de nuestras posibilidades, estrategia para ladrar primero y, acobardada la gente, ocultar mejor que fueron los bancos, algunas empresas gordas, los propios políticos, la administración y sus delirantes despilfarros, los defraudadores tan profesionales como patriotas, los que habían esquilmado, robado, y dilapidado el tesoro como se esquila una oveja con mala faca, a trasquilones, a golpes de usura, a la fuerza. Ya teníamos la crisis ahí, en nuestras puertas, un río que fue creciendo como una vaca sin cencerro ante los ojos torpes de Zapatero y que eclosionó con el nuevo Gobierno, que desde el minuto uno sabía qué había que hacer. Se inició el segundo paso. Eso de a río revuelto ganancia de poderosos. Despidos por la cara, contratos vejatorios, miedo laboral, desahucios, sanidad pública asediada, ministros embravecidos por creencias privadas tratando de imponer sus crucifijos ya sea en las aulas, en los sexos ajenos, o en el vientre de las mujeres, leyes al servicio de los chiringuitos del IBEX, y una carrera contrarreloj porque la meta, el final del ataque a los derechos y libertades conseguidos durante décadas tenía una fecha de caducidad, este año, 2015, año electoral, unos meses cruciales para vender lo que ya se sabía de antemano porque todo estaba previsto, o sea, que los mismos que provocaron esta ruina económica, y de paso social, se presentan ahora como salvadores. ¿Cuántos años han de pasar para recuperar de nuevo derechos que creíamos inamovibles? Esa es la clave de este arco en un país descompuesto. 

Los telediarios cuentan con un archivo que vale más que las operaciones hacia el travestismo mariquita de Maradona. En esos archivos encontramos de todo, más de lo que los políticos bocazas quisieran. 



Las bárbaras


      Me dirán que exagero, pero la realidad es tozuda. ¿Cómo, si no, un nefasto presidente, una sombra, un fantasma, alguien sin alma ni sangre en las venas, alguien que no da explicaciones, que a lo largo de la legislatura se ha escudado en una pantalla de plasma, amparado por un partido de corrupción radial, Murcia, Valencia, Baleares, Alicante, Madrid, es capaz de hablar de transparencia, de recuperación, de honradez sin que sus propios se le echen encima y lo acobarden dejándolo sin merienda en el último rincón de la casa? No sólo eso. El PP sigue siendo el partido más votado. Es como Telecinco. Es la cadena más criticada, la que más sanciones por diversos tipos de vulneración legal tiene, la que emite más programas de mal gusto, la que nadie quiere y la que nadie ve, pero es la cadena con más audiencia. Ni Íker Jiménez le mete mano a este misterio. Vivimos en un país donde una señora dice hoy que deja la política y que jamás luchará por la alcaldía de Madrid y mañana se mueve como una culebra para ser candidata, por eso Esperanza Aguirre, esa serpiente con sonrisa de mamífero, es una estrella que se rifarían en cualquier reallity, por rubia, por pizpireta, por falsa y maquiavélica, por ser capaz de rebanar la garganta de Mariano Rajoy en directo si la ocasión saliera a su camino sin dejar de sonreír. Este ejemplar dirigió desde su despacho de presidenta de la Comunidad de Madrid la televisión autonómica con mano de limpiadora de pueblo, de esas que nunca ven brillante el horno de quemar adversarios, manipulando, endeudando y desprestigiando tanto el medio que, grotesco y enclenque, ni siquiera sirve al interés del amo. Por el mismo camino, bárbara y cínica, se mueve Mariloli Cospedal en su tele castellana. Y se movieron en Valencia hasta arrasar Canal 9. Y en Murcia, con una tele de chirigota que de nuevo intentan poner en marcha a pesar de la orden de suspensión del concurso de adjudicación del gobierno murciano al Grupo Secuoya. Estos vaivenes, este derroche de dinero público, no los paga de su bolsillo el que delira sino nosotros.

Este trío representa a la perfección el cinismo, el engaño, la estafa política, la desvergüenza. Cospedal se indignaba en TVE acusándola de falta de libertad cuando Ana Pastor la entrevistaba en Los desayunos, la misma señora que ahora dirige su tele castellana en la que aparece las cuatro primeras noticias están dedicadas a ella, sin matices, sin discrepancias, sin oposición. Esperanza Aguirre miente antes de abrir la boca. Fue la que llevó a Telemadrid a la ruina económica y a la irrelevancia social. Y el señor del centro, bueno, ya sabéis, un inútil al servicio de las grandes empresas que se escuda en un plasma.



Vota y calla
La descomposición orquestada no puede ser perfecta si la televisión pública nacional no viaja a la misma velocidad que el poder político. La sincronía es conmovedora. Hace pocos días hablaba aquí de la vuelta a TVE de Bertín Osborne, y nada menos que con un género que es todo un tratado periodístico, la entrevista. Hace poco, en el Congreso de Periodismo Digital celebrado en Huesca, Soledad Gallego-Díaz, periodista lúcida y cabal, dijo que los que provocaron la crisis no son ni listos ni tontos sino tipos sin escrúpulos. Los que desde TVE viajan a la misma velocidad del Gobierno, enseñando a los votantes el mismo paisaje que ve el Ejecutivo y el partido que lo sustenta desde su interesada atalaya, no es gente ni más lista ni más tonta sino tipos sin escrúpulos. Gente que está apostando por el pasado enmascarado de presente o, más cruel y atrevido aún, de futuro. Como escribía el colega Pérez de Albéniz, “han llegado para quedarse, para recordarnos quiénes somos y de dónde venimos”. Bertín Osborne haciendo entrevistas En tu casa o en la mía para la televisión pública nacional es un agravio, y no es gratuito. No interesa el periodismo que investiga, analiza, pregunta y repregunta, no interesa el periodismo incómodo, ni el debate plural. Bertín Osborne en horario estelar en las noches de la pública será una fanfarria, un divertimento de moscas, sangre, escapularios, arena, golpes de pecho, penitentes, y putas. Para completar las trazas y el desbarre, la falta de escrúpulos de los tipos al servicio de la idea, la misma cadena vuelve a contar con José Luis Moreno, al que le pone La alfombra roja. O sea, machismo, represión sexual, estulticia a espuertas, músicas enlatadas, entretenimiento de saldo, chistes de mariquitas, de gangosos, las gracias de toda la vida, como dios manda, coño, la España perfecta, joder con tanta tontería. Vota, ríe, y calla, gilipollas.

Como no hay periodistas de prestigio y crédito, La 1, siempree tan atenta, tiene la solución para su programa de entrevistas en hora de máxima audiencia, contar con Bertín Osborne, el de arriba.
      

            
La guinda
Venezuela
Juro por Hugo Chávez, que todo lo ve y todo lo sabe, que detesto la gobernanza de su país, una Venezuela en manos de un acólito lunático. ¿Vieron En tierra hostil dedicado a Venezuela? Mamá, qué miedo. El retrato que hizo Alejandra Andrade y el equipo fue terrible, con una música de fondo espeluznante. Quisieron crear tanto clímax que ni se entendía lo que decían. ¿Todo en ese país es como nos lo enseñó Antena 3?