sábado, 23 de abril de 2016

Maldeojos. Top Dance



Top Dance
(Artículo publicado el domingo, 17 de abril, en diarios de EPI PRESS)

     El título ya me pone enfermo. Top Dance. ¿Eso qué coño es? ¿La parte superior del baile? ¿La cima de la danza? ¿El mejor baile? Nada, Top dance. Hay que echar mano del inglés para darle a la mamarrachada el prestigio y el atractivo con que sus ideólogos intentan adornar este programa, que no deja de ser eso, un programa de entretenimiento de género trillado, agotado, visto por arriba y por abajo. Uno más de gente que aspira a ser famosa, quince minutos antes de pasar a olvidos pesados, dramáticos y certeros. Top Dance se estrenó hace unas semanas en Antena 3 emitiendo esa fase de elegir a la peña para darle emoción al triste cotarro. Ahora se avienta como la llegada del mesías en tutú y se emiten las galas en directo. Oh, emoción. Apenas puedo sujetar mi corazón, que late vestido con el tanguita para que mis saltos no dañen la huevera. De ahí al olvido, un par de horas. Me descuajaringo, pero entero hasta la médula, cuando el presentador, desatado, poniendo la voz como si anunciara la llegada de la cabra, nos dice que estamos ante el concurso de baile más exigente, duro y competitivo de la televisión. Al tiempo, el realizador pincha planos de chicos que se contorsionan, ponen caras de dolor, o de chicas que hacen piruetas cabeza abajo saltando sobre una mano. El que presenta es Manel Fuentes, el Jorge Javier Vázquez de Atresmedia. En su desasosegante alocución recuerda que el concursante tendrá una única oportunidad para alcanzar la fama porque, oh, no, que no lo diga, por favor, que no lo diga, la fama cuesta, por dios, lo ha dicho, la fama cuesta. ¿Han acabado los tópicos? No, acaban de empezar. Sólo uno será el ganador, dice, y se queda tan a gusto. Luego suelta una falacia. Dice que del concurso saldrá “el mejor bailarín de país”. No, querido, del concurso saldrá el ganador de Top Dance, que es distinto, amor.

El jurado
He visto algunos bailes, algunos contorsionistas, algunos mamarrachos, y digamos que emoción, emoción, esa que te sobrecoge y engurruñe el corazón, como que no. Tengo alma seca para estas exhibiciones, alma adusta, como el gesto de Mónica Cruz, que se pone intensa porque ella se toma muy en serio lo de ser jurado de Top Dance. Hablemos del jurado. Además de la hermanísima está Rafael Amargo. Malo. Allá donde esté este señor tratará de que su ego brinque por la espalda de quien lo rodee hasta coronarse como la más lista, la más ocurrente y divertida, la que más sabe, la que más concede, un Pablo Iglesias de la danza, porque mira que Pablo Iglesias, el mártir, es desprendido, es un anacoreta, es capaz de conceder y conceder, de quitarse el bocado –de vicepresidente o ujier de puticlub- y entregárselo a los demás porque él no quiere glorias terrenales sino dar su vida por nosotros, oh, mesías, échate un tango y pega la vuelta. Completa el tridente David Bustamante. Es, digamos, el normal. Él tiene la misma idea que yo de danza, pero él es Bustamante, y cuando hace conciertos lleva algunos bailarines en su equipo. ¿Cómo se ha quedado, querido lector, querida lectora? Prometo ante la Carta Magna que una de las razones que se le ocurrió a Manel Fuentes para contar con el cántabro fue esa, que se toma muy en serio lo del baile porque en sus conciertos siempre va acompañado de bailarines. Lo dijo la semana pasada en la mesa redonda “Famosos fuera de onda” que organizó la edición de primavera del FesTVal en Albacete. Una de las asistentes comentó que no veía razonable esa presencia porque Bustamante no es bailarín sino cantante. Yo, con todo respeto y cariño, estuve a punto de saltar. Estúpida, esto es televisión.

Chorizo Top
Por eso el programa, la forma de presentarlo, la selección de historias y concursantes, el plano intercalado con las reacciones del público, y las caras de oh, esto es increíble, del jurado, apuntan al corazón, pero… El baile no es nuestro fuerte como país. Me apuesto ver cinco días seguidos Sálvame, aunque lo presente Paz Padilla, a que ni usted, que lee con tranquilidad este artículo, es capaz de hacer una lista con tres nombres de bailarines españoles. Venga, una lista con dos. ¿Nada? ¿Ni con uno? ¿A quién se le ocurre hacer un programa de baile? Aquí puede funcionar echarse unas risas viendo a famosos como patos mareados en ¡Mira quien baila! por si Falete -¿o era Ana Obregón?- acaba por los suelos despatarrado y soltando plumas. Pero un programa para descubrir al próximo Ángel Corella, Nacho Duato, Blanca Li o Tamara Rojo –bendito San Internet-es más complicado. Yo que las cadenas, y según los soponcios que nos regala cada tarde en las Noticias de La Sexta Cristina Saavedra, señalando el desagüe de las empresas “fuera de la costa” de Panamá, pondría en marcha un concurso con nombrados en las offshore, implicados en corrupción, llamados a declarar, sospechosos de blanqueo, ladrones con pedigrí, aspirantes a vivir del cuento, y jetas que ya viven de él, y sin piedad, los metía en una jaula tipo Guadalix de la Sierra donde se premiara la mejor justificación, que no tendría que ser la verdadera, por la que se robó, esquilmó, defraudó, corrompió, mintió, o evadió. Estoy deseando saber en qué queda la última pieza cazada al PP, José Torres Hurtado, el alcalde de Granada, el autor de “las mujeres, cuanto más desnudas, mejor, más elegantes”, otro campechano de libro, detenido por presunto chalaneo urbanístico. A ver qué dice, sabiendo que la justicia, lenta pero implacable, comenzó a mordisquear la puntita de la manta. Las justificaciones de unos y de otros para hacer esto o lo otro es lo que valoraría el público en el plató –sólo si un sinvergüenza alcanza al menos el 60% de apoyo, como en Top Dance, el jurado podría decidir el futuro del quinqui-. Bertín dice que todo lo hizo porque le dio la gana. El dimitido ministro Soria que todo es un error. Pilar de Borbón que no hay irregularidades. Rita Barberá que la financiación irregular del PP es falsa. Y el dios Aznar, callado. A ver, Manel Fuentes, maneja este Chorizo Top.

La guinda
PacoCop
Lo que le faltaba. A Paco Marhuenda. A Jorge Fernández Díez, ministro que ejerce de ministro para lo que le sale de la flauta pero está en funciones, como el resto, si hay que dar explicaciones en el Congreso. Y lo que le faltaba a los espectadores de este país. Un tertuliano, comisario de policía. De honor, pero comisario. Las redes sociales, a tope. Me quedo con PacoCop y “si antes hizo el indio, ahora hace de vaquero”.

viernes, 22 de abril de 2016

Maldeojos. De citas



De citas
(Artículo publicado el sábado, 16 de abril, en diarios de EPI PRESS)

      Se lo han limpiado. Al fin. No es que la casa se haya adecentado de repente, pero algo es algo. A los tarambanas histéricos, sobreactuados y repelentes de Gym Toni, que han agotado hasta el ridículo su agonía, no les han renovado. Ni la cadena sabía qué hacer con una serie tan majara, pero majara sin gracia ninguna. Se acabó. En su lugar, a eso de las 9’30 de la noche, llega Primeras citas. Ah, no, perdón, que la cosa hay que decirla en inglés, que queda más… Que queda así, First dates. Es como cuando en los anuncios de detergentes o cremas hidratantes te meten términos en inglés tratando de realzar con esa literatura acomplejada los beneficios de su uso. Vale, First dates. Es el regreso a la casa -¿que lo parió?- de Carlos Sobera, que vuelve a Mediaset a través de Cuatro. El juego es simple. No te conozco, no me conoces, pero quedamos en un restaurante para conocernos, y lo que surja.

      He visto las promociones de la cadena. Puro Cuatro. O sea, puro Mediaset. ¿Dónde escogen a los concursantes, o como haya que llamar a la fauna que se presta a la gran mascarada? ¿Es que esta gente, la cadena, no ve gente normal por la calle? Hasta la camarera del anuncio es de pega, con la faldita picardía que le llega al ombligo. Otra burla con el amor como excusa. Sin piedad. ¿Cuántos de los que se sentarán frente a frente van buscando el amor o, rechazados en decenas de selecciones para otro tipo de programas, se han colado por ver si ahora sí suena la flauta? Con su pan se lo coman. El estreno, el domingo, es en todo Mediaset. Luego se quedará en Cuatro contra El hormiguero y El intermedio. Veremos si la audiencia pasa de la primera cita.  

viernes, 15 de abril de 2016

Maldeojos. En la suya



En la suya
(Artículo publicado el jueves, 14 de abril, en diarios de EPI PRESS)

      A ver, tengo una duda, dice por la mañana, recién levantado, recién duchado, recién desayunado y recién tocado el paquete Bertín Osborne. ¿En la tuya o en la mía, se pregunta el jerezano con el gracejo del sobrado? Bah, qué gilipolleces, responde antes de que pueda venirse abajo el negocio, en Panamá, coño, en Panamá. Juro por lo que juramos los que no juramos sobre el Evangelio que mi corazón intuía que este español que ama el vino, las mujeres, los toros, y vota a la derecha como dios manda hablaba de patriotismo con una mano y le sudaba la patria con la otra, que su patria puede estar en las Islas Caimán o en Panamá. Hala, a correr, pillado, mariquita el último, ah, no, que seguro que al chicarrón ya no le hacen ni puta gracia los chistes de maricas que hasta ayer reía con su compadre Arévalo.

      La otra pata del sofá que se renueva cada tarde a las 8 en punto en El Confidencial y en las Noticias de La Sexta, la pone José Manuel Soria –o Imanol Arias, o Almodóvar y los que vengan- que no es cantante folclórico sino ministro, y sobre todo el gran tenor de los ultras, ese dandi casposo de gomina altiva desde la pantalla de Intereconomía –la otra noche sacaron su sillón vacío, sniff- y responde por Mario Conde, el prohombre. Lo recuerdo, y quizá usted si tenía a bien irse a la cama con gana de coger el fusil y liarse a tiros contra los enemigos de la Essspaña que dibuja esa peña biliosa, dando clases de moral, de integridad ciudadana, como si el tipo no llevara años dirigiendo un tinglado financiero para regresar a Essspaña la guita que sacó de Banesto en los 80, estafando a sus accionistas. Este pájaro también lo tiene claro. El dinero, en la suya.

jueves, 14 de abril de 2016

Maldeojos. Anastasia



Anastasia
(Artículo publicado el martes, 12 de abril, en diarios de EPI PRESS)

      Su nombre verdadero coincide con el de su personaje. La niña Anastasia Azaranca se hizo con la pantalla al minuto de estar en ella. Apenas tiene 8 añitos, pero desde que Anastasia apareció como la infanta Leonor en el especial Un país de cuento, antes de las campanadas de la Nochevieja de 2014, conquistó a la cámara y conquistó a la audiencia. La traigo ahora aquí porque La 1, después de la emisión original de José Mota presenta, suele repetir programas de la anterior temporada, y allí está la niña haciendo de Ana Pastorcilla en la sección El objetivillo. El viernes pasado o presté más atención o me sedujo de forma más irresistible. Lo cierto es que me quedé cuajado con su aplomo y su capacidad interpretativa. Le daba la réplica a José Mota como podría dársela una actriz de muchas tablas, y sin pestañear.

      Hacía José Mota de Jordi Évole, y entablaron un diálogo tan surrealista y delirante, tan bien desarrollado por la pequeña, que hasta notas cómo el propio humorista flipa con la capacidad de la mocosa. ¿Entonces, pregunta el Évole de mentira, crees que José Mota suplanta la personalidad de políticos, y gente del mundo del espectáculo? Sí, responde Anastasia sin mover un músculo. Esto es grave, replica Jordi. Así es, dice la niña. ¿Y por qué no lo habías contando antes? Porque no me lo habían preguntado, contesta ella iniciando un viaje descacharrante donde la exagerada gesticulación del falso Évole, muy bien armada para fijar al original, contrasta con la contenida de Anastasia. Sin duda, un gran descubrimiento. Ah, el parecido con la infanta Leonor llega a ser inquietante. Así que cuando vea a la hija del rey siempre me preguntaré si será Anastasia. 



miércoles, 13 de abril de 2016

Maldeojos. Mira, un famoso



Mira, un famoso
(Artículo publicado el domingo, 10 de abril, en diarios de EPI PRESS)

      De Albacete conocía lo justito. Ahora también. La primera vez que pasé una noche en Albacete fue en el año 1984. Ese día, por la tarde, Francisco Umbral me entregaba un cheque con 100.000 pesetas como ganador del Primer Premio Internacional de Poesía Barcarola, que organizaba el ayuntamiento y la diputación de la ciudad y aún se celebra. Ahora he vuelto a la ciudad, que esta semana acoge la segunda edición del FesTVal en primavera. Me hago la misma pregunta que me hice en Murcia, que celebró la primera en un visto y no visto. Intuí que podía ser un delirio de políticos en campaña electoral, que al no gastar dinero de su bolsillo echaban mano del famoso de la tele para hacerse la foto y así tener presencia en los medios. Una estafa al ciudadano. Que no haya una segunda edición en Murcia confirma mi pálpito, que escribí en columna reciente. Pero nadie en el Ayuntamiento, en manos del PP, ha dado explicaciones. José Ballesta, su alcalde actual, seguro que pondrá el mismo gesto que pondría alguien al que preguntan por el cultivo del arroz en climas desérticos. Este año el evento ha viajado a Albacete, la ciudad de las navajas. Y de Constantino Romero, la voz más profunda de la pantalla, la pequeña en concursos memorables, y la grande doblando a Arnold Schwarzenegger –oh, sayonara baby- como “Terminator” o al mejor Clint Eastwood –ay, “Los puentes de Madison”-. Y también la ciudad de otros jóvenes talentos que, salidos de ese rincón manchego, hoy pueblan los programas más prestigiosos. Ernesto Sevilla, Raúl Cimas, y ese genio de la parodia, Joaquín Reyes, el trío de Albacete, hicieron del humor garrulo un túmulo al surrealismo como seña de identidad chanante –no la busquen, no está en la RAE-.

Suck it
A esta ciudad llego y enseguida me topo con Eladio Jareño, el recién colocado en la dirección de TVE sustituyendo a José Ramón Díez, el anterior vocero del PP y del Gobierno en la tele pública. He decir que no, que Eladio, que pasó por el festival para hablar de la programación especial de TVE en el 400 aniversario de la muerte de Miguel de Cervantes, no llevaba chapita en la solapa del PP por mucho que el señor trabajara como jefe de prensa de Alicia Sánchez Camacho, hoy disfrutando su retiro dorado como senadora. Pero lo gordo, el río de conocidos, empezaría más tarde, por la noche, con el estreno de El hombre de tu vida, que veremos en La 1. Mira, mira, los famosos, decía la gente apoyada en las vallas que marcaban el territorio del ciudadano, con su móvil echando chispas, y el de José Mota, Pepe Tous, o Malena Alterio-. El famoso no es nada si no hay espectadores. Y el FesTVal se monta, entre otras cosas, para que tenga lugar ese apareamiento feliz. Luego están, como saben, los famosos efímeros, los famosos de tres al cuarto, el famoso tipo clínex, el de los quince minutos que dura en pantalla y al que se olvida como se olvida apagar la luz de la cocina. El martes, por ejemplo, se estrenó en La Sexta Pekín Espréss –sexta temporada, segunda presentada por “la transparente” Cristina Pedroche, que está hasta la mismísima y más íntima pedrería de “tener que dar explicaciones por todo”, y doy fe, mucho más que el presidente del Gobierno y que cualquiera de sus ministros, que viven en unas vacaciones de lujo en las que ni han de rendir cuentas, los bribones-. Entre los concursantes está un tal Jonan Perrea, dicen que “conocido influencer” –toma y toma, “influencer”, o sea, hombre de influencia, y no llega ni a 20 años-. Pues el tal “influencer” aparece en una foto con la camiseta levantada enseñando la barriga y el calzoncillo y una frase escrita en inglés, “suck it”, chúpala, con una flecha que baja hasta el mismísimo calabacín del nene. Este Jonan valenciano es un símbolo del nuevo famosillo, ególatra, ombliguero, ese que hace de sus regüeldos y pedos mentales, de su intrascendente vida, una tendencia en Twitter, colgando en Youtube las veces que se mira al espejo y pone locas a las chotas que lo siguen en su desmedido culto al yo. 

La Esteban y Llosa
Me pregunto dónde colocar a Mariano Rajoy, el presidente que recuerda lo leído en el Marca pero olvida hasta el título de lo leído en novela. Como crítico literario no tiene precio. Sobre Cinco esquinas, de Mario Vargas Llosa –en los papeles de Panamá, esos que compatibilizan el paraíso del amor y las lecciones de patriotismo con los paraísos fiscales-, dijo que “está bien”, y sobre la novela de Eduardo Mendoza, que “va sobre una modelo, no recuerdo el título, pero relaja, descansa mucho y es bonita” –habla de El secreto de la modelo extraviada-. El simplón no tiene límite. Es muy famoso, y mucho famoso, pero es una máquina sin alma, un registrador de la propiedad nato al que han colocado dentro de la valla de la fama. Al salvaje, y a veces maleducado Frank Cuesta le pasó igual. De la nada, a Discovery Max –también ha presentado en Albacete Wild Frank, una exhibición de choteos con todo tipo de animales-. Hablamos de famosos, y el FesTVal va y organiza en la ciudad manchega un encuentro con Famosos fuera de onda en el que intervienen famosos muy en la onda como Manel Fuentes –es el rey de Antena 3, el Jorge Javier Vázquez del entretenimiento en Atresmedia, Ana Morgade, y Carlos Recio. Hablaron de los programas en los que al famoso se le pone a prueba para ver si tiene talentos desconocidos –cantar en Tu cara me suena, bailar en ¡Mira quién baila!, o actuar en El club de la comedia-. Pero el plato gordo llegó el viernes de la mano de La embajada para Antena 3 –Bambú Producciones-, con el paseíllo de los famosos por la alfombra naranja. El delirio con Belén Rueda, Abel Folk, Tristán Ulloa, Alicia Boorachero y, sobre todo, Maxi Iglesias, que ya no es un niñato pero aún arranca más de un suspiro. Tonterías, en el caso de Belén Esteban, que se ríe de todos estos famosillos de tres al cuarto. Famosa, ella, que vende más libros que Vargas Llosa.

La guinda
India, Sri Lanka
Fascinante la vuelta de Pekín Exprés, y más fresca la actual presentadora del formato, Cristina Pedroche. Se ha quitado el peso de “directora de carrera”, se ha soltado la melena, y se ha dejado llevar por el momento, por la emoción, por el bellísimo paisaje, por los concursantes y la dinámica endiablada del programa, que ahora emite La Sexta la noche del martes. Pekín Exprés, la ruta de los elefantes, sigue mereciendo la vista.