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sábado, 23 de abril de 2016

Maldeojos. Top Dance



Top Dance
(Artículo publicado el domingo, 17 de abril, en diarios de EPI PRESS)

     El título ya me pone enfermo. Top Dance. ¿Eso qué coño es? ¿La parte superior del baile? ¿La cima de la danza? ¿El mejor baile? Nada, Top dance. Hay que echar mano del inglés para darle a la mamarrachada el prestigio y el atractivo con que sus ideólogos intentan adornar este programa, que no deja de ser eso, un programa de entretenimiento de género trillado, agotado, visto por arriba y por abajo. Uno más de gente que aspira a ser famosa, quince minutos antes de pasar a olvidos pesados, dramáticos y certeros. Top Dance se estrenó hace unas semanas en Antena 3 emitiendo esa fase de elegir a la peña para darle emoción al triste cotarro. Ahora se avienta como la llegada del mesías en tutú y se emiten las galas en directo. Oh, emoción. Apenas puedo sujetar mi corazón, que late vestido con el tanguita para que mis saltos no dañen la huevera. De ahí al olvido, un par de horas. Me descuajaringo, pero entero hasta la médula, cuando el presentador, desatado, poniendo la voz como si anunciara la llegada de la cabra, nos dice que estamos ante el concurso de baile más exigente, duro y competitivo de la televisión. Al tiempo, el realizador pincha planos de chicos que se contorsionan, ponen caras de dolor, o de chicas que hacen piruetas cabeza abajo saltando sobre una mano. El que presenta es Manel Fuentes, el Jorge Javier Vázquez de Atresmedia. En su desasosegante alocución recuerda que el concursante tendrá una única oportunidad para alcanzar la fama porque, oh, no, que no lo diga, por favor, que no lo diga, la fama cuesta, por dios, lo ha dicho, la fama cuesta. ¿Han acabado los tópicos? No, acaban de empezar. Sólo uno será el ganador, dice, y se queda tan a gusto. Luego suelta una falacia. Dice que del concurso saldrá “el mejor bailarín de país”. No, querido, del concurso saldrá el ganador de Top Dance, que es distinto, amor.

El jurado
He visto algunos bailes, algunos contorsionistas, algunos mamarrachos, y digamos que emoción, emoción, esa que te sobrecoge y engurruñe el corazón, como que no. Tengo alma seca para estas exhibiciones, alma adusta, como el gesto de Mónica Cruz, que se pone intensa porque ella se toma muy en serio lo de ser jurado de Top Dance. Hablemos del jurado. Además de la hermanísima está Rafael Amargo. Malo. Allá donde esté este señor tratará de que su ego brinque por la espalda de quien lo rodee hasta coronarse como la más lista, la más ocurrente y divertida, la que más sabe, la que más concede, un Pablo Iglesias de la danza, porque mira que Pablo Iglesias, el mártir, es desprendido, es un anacoreta, es capaz de conceder y conceder, de quitarse el bocado –de vicepresidente o ujier de puticlub- y entregárselo a los demás porque él no quiere glorias terrenales sino dar su vida por nosotros, oh, mesías, échate un tango y pega la vuelta. Completa el tridente David Bustamante. Es, digamos, el normal. Él tiene la misma idea que yo de danza, pero él es Bustamante, y cuando hace conciertos lleva algunos bailarines en su equipo. ¿Cómo se ha quedado, querido lector, querida lectora? Prometo ante la Carta Magna que una de las razones que se le ocurrió a Manel Fuentes para contar con el cántabro fue esa, que se toma muy en serio lo del baile porque en sus conciertos siempre va acompañado de bailarines. Lo dijo la semana pasada en la mesa redonda “Famosos fuera de onda” que organizó la edición de primavera del FesTVal en Albacete. Una de las asistentes comentó que no veía razonable esa presencia porque Bustamante no es bailarín sino cantante. Yo, con todo respeto y cariño, estuve a punto de saltar. Estúpida, esto es televisión.

Chorizo Top
Por eso el programa, la forma de presentarlo, la selección de historias y concursantes, el plano intercalado con las reacciones del público, y las caras de oh, esto es increíble, del jurado, apuntan al corazón, pero… El baile no es nuestro fuerte como país. Me apuesto ver cinco días seguidos Sálvame, aunque lo presente Paz Padilla, a que ni usted, que lee con tranquilidad este artículo, es capaz de hacer una lista con tres nombres de bailarines españoles. Venga, una lista con dos. ¿Nada? ¿Ni con uno? ¿A quién se le ocurre hacer un programa de baile? Aquí puede funcionar echarse unas risas viendo a famosos como patos mareados en ¡Mira quien baila! por si Falete -¿o era Ana Obregón?- acaba por los suelos despatarrado y soltando plumas. Pero un programa para descubrir al próximo Ángel Corella, Nacho Duato, Blanca Li o Tamara Rojo –bendito San Internet-es más complicado. Yo que las cadenas, y según los soponcios que nos regala cada tarde en las Noticias de La Sexta Cristina Saavedra, señalando el desagüe de las empresas “fuera de la costa” de Panamá, pondría en marcha un concurso con nombrados en las offshore, implicados en corrupción, llamados a declarar, sospechosos de blanqueo, ladrones con pedigrí, aspirantes a vivir del cuento, y jetas que ya viven de él, y sin piedad, los metía en una jaula tipo Guadalix de la Sierra donde se premiara la mejor justificación, que no tendría que ser la verdadera, por la que se robó, esquilmó, defraudó, corrompió, mintió, o evadió. Estoy deseando saber en qué queda la última pieza cazada al PP, José Torres Hurtado, el alcalde de Granada, el autor de “las mujeres, cuanto más desnudas, mejor, más elegantes”, otro campechano de libro, detenido por presunto chalaneo urbanístico. A ver qué dice, sabiendo que la justicia, lenta pero implacable, comenzó a mordisquear la puntita de la manta. Las justificaciones de unos y de otros para hacer esto o lo otro es lo que valoraría el público en el plató –sólo si un sinvergüenza alcanza al menos el 60% de apoyo, como en Top Dance, el jurado podría decidir el futuro del quinqui-. Bertín dice que todo lo hizo porque le dio la gana. El dimitido ministro Soria que todo es un error. Pilar de Borbón que no hay irregularidades. Rita Barberá que la financiación irregular del PP es falsa. Y el dios Aznar, callado. A ver, Manel Fuentes, maneja este Chorizo Top.

La guinda
PacoCop
Lo que le faltaba. A Paco Marhuenda. A Jorge Fernández Díez, ministro que ejerce de ministro para lo que le sale de la flauta pero está en funciones, como el resto, si hay que dar explicaciones en el Congreso. Y lo que le faltaba a los espectadores de este país. Un tertuliano, comisario de policía. De honor, pero comisario. Las redes sociales, a tope. Me quedo con PacoCop y “si antes hizo el indio, ahora hace de vaquero”.

miércoles, 16 de septiembre de 2015

Maldeojos. De Lope a Jorge Javier



De Lope a Jorge Javier
(Artículo publicado el domingo, 13 de setiembre, en periódicos de EPI PRESS)

      De la reina Isabel nació Juana la Loca, de Juana la Loca, Carlos V. Palabras mayores. De ¡Qué me dices! nació Sálvame. De la misma madre de Sálvame nació Cámbiame, y de Cámbiame, Cámbiame Premium. Una descomposición de su creador, una cagalera, el fruto de una noche de farra, el reto de un tipo que se apostó con los guardianes del estercolero que eso también colaba. Y coló.  Es decir, la audiencia de Telecinco no sólo no remilgó el morro con cara de asco y enfado sino que premió la gorrinada con cifras mareantes. La audiencia de Telecinco tendría que estar en los altares de Mediaset. Es de las más devotas, de las más ciegas, de las que todo lo ven bien si viene de arriba, aunque de arriba caigan purines. Ya saben que Cámbiame es ese programa en el que hacen que creas que quitarte los rizos y teñirte las greñas de negro es hacer de ti otro yo, adquirir de golpe otra identidad, y que pases de la desdicha a la felicidad absoluta, lágrimas y moqueo incluido. Ya se imaginan el tipo de criaturas que acuden a la llamada de estos benefactores sociales. A mí me da una pena sin fisuras. Y una rabia de babuino al que le tocan las pelotas. El material ha de llegar hecho un adefesio. Los eligen a conciencia. Cuanto más desaliño, mejor. Cuanto más drama esconda esa “imagen” que hay que cambiar, mejor, muuuucho mejor. Veamos. En el plató, como si no tuvieran ni puta idea de nada, hablan tres amigas, tres soldados de ese pequeño ejército que luchará contra los pelos arrasados por tintes bajunos y barateros, contra las gafas más inverosímiles, contra los vestidos más hilarantes. Son Pelayo Díez, Cristina Rodríguez, y Natalia Ferviú. Son los estilistas. Oh. Son los expertos. Son dios.
Tan fácil como eso, quítese usted esa ropita deportiva y hala, se acabó la mujer que "revienta a la gente". Ah, y para ir a la tele se arregla una el pelo. ¿O es que le obligaron a ir hecha un andrajo? Ya entiendo, ya entiendo. Cuanto más desaliño mejor, muuuuuucho mejor.

Cámbiame entera

      Que seas un poco dios y tu palabra vaya a esa misa de mercadillo no quiere decir que además digas cosas interesantes, reflexiones para matrícula de honor, e interpretes tu guión como un actor consumado, que también esta peña forma parte del mediocre tinglado y se ven las costuras al momento. Se ve que el narrador cuenta un poco la razón por la que Pepita o Periquito van al programa. A Cámbiame diario acudió esta semana Pepa, o sea, el caso de Pepa, una valenciana que ha hecho del culturismo su forma de vida. ¿Y? Pues que asusta a los hombres. A por ella, que venga. Hay tema. Huy, a mí me encantaría ver a una chica musculosa, dice Pelayo, vamos, fliparía, ya, pero es que a mí, rebate con argumentos irrefutables Natalia, el músculo en exceso… Ya está. En ese momento la puerta de Cámbiame se abre para recibir a… Pepa. Sí, soy culturista, dice, y mujer, ya sé que el culturismo está enfocado a los hombres, “cosa que a mí no lo veo bien porque yo soy una mujer, vale, no una revienta personas, porque cuando voy por la calle la gente me señala y dice, mira, esa me coge y me revienta, y no, ¿por qué tengo que reventar a nadie?, soy una mujer…”. Es el nivel. A partir de esa exposición en alto vendrá el nudo y el desenlace. No quiero olvidarme de un detalle, supongo que esencial. Pepa se dedicó con todos sus músculos al culturismo “a raíz de la muerte de mi madre, y a raíz de mi perrito también” –sic-. Al final, como dice Marta Torné, la presentadora, va a ser todo cuestión de emoción. Y de risa. Y aquí está el problema. Que yo no me río.
Son la bomba, son los expertos, son dios... Dan vida a esta enorme farsa que tanto fascina al mismo tipo de audiencia.



Caras de vinagre

      Yo no me río con esas pobres gentes. Me enfado cuando veo que famosillos de media chinche como una tal Makoke, esposa de Kiko Matamoros, va al programa como si de verdad tuviera un problema enorme por ser “una rubia explosiva”, con el deseo de que los expertos la cambien. Esta tipa acude ahí por dinero, por un pastón, y no como Pepa, la valenciana, y no va desaliñada, ni tiene traumas, ni arrastra su vida por un sendero de amargura, qué va, esta señora va a divertirse y a cobrar, y cuando sale del plató se quita la peluca que le han puesto o se vuelve a teñir de rubio si le sale del moño. Esta peña cree que el espectáculo lo justifica todo. Así ocurre hasta en los mejores teatros, a donde está llegando el concepto televisivo de entretenimiento popular, entendido por darle bazofia al respetable si el respetable llena el aforo consumiendo mierda. El presentador de los truños más destacados y descarados de purines Telecinco, entre ellos el mentado Cámbiame Premium, culmen de la idiotez y la estupidez, ha tenido el capricho de jugar a ser actor, y como se lo puede pagar ha llevado su vida a escena después de llevarla a los libros. Jorge Javier Vázquez puede hacerlo, que para eso se pasa casi cinco horas de pie, con lo malo que es para las varices. En Cámbiame Premium lo han sentado y le han puesto chaqueta aunque sin corbata, que hay pescuezos que no soportan yugo tan atroz. Jorge Ja llenó el Teatro Cervantes de Málaga como tal vez no haya llenado nunca Lope de Vega o ningún autor contemporáneo. Después del estreno entró en directo en su altavoz natural, en Sálvame de Luxe, toda una parábola de este tiempo decadente y vulgar, grosero y chabacano. Dicen que el presentador, escritor, promotor cultural, actor y empresario, el eminente Jorge Javier Vázquez se mueve por el escenario como por el plató, con lentitud, como si le apretara la faja. Pues los programadores de la red de teatros públicos se lo rifan. El Teatro Circo de Cartagena ya lo tiene anunciado como un plato irresistible para bochorno y alarma de la profesión, claro que no desentona con otras funciones previstas como la de Bertín Osborne -ni en su casa ni en la mía- y Arévalo, toma castaña. ¿Quién dijo crisis cultural? Quien lo ve así es un cenizo, un avinagrado con cara de acelga. Vi a una chica con pelo ahí abajo y fui a comérselo, dijo en otro programa de la cadena Nacho Vidal, que desde que salió en Supervivientes su herramienta de trabajo se torció como una alcayata, literal. Es, resumió el follador por horas, “una polla con problemas”. Nacho, lo tienes fácil, pásate por el plató de Jorge ja, que seguro que tiene la solución pata ti, como para el resto si no nos ponemos estupendos, que la vida hay que tomársela como la entiende Telecinco. Y Jorge ja. 

El presentador, escritor, empresario, columnista, bailarín, ufff, y actor Jorge Javier Vázquez... parece que camina por el escenario como por el plató, como si le apretara la faja. Dicen que la obra es un despropósito, un homenaje a un ego desbordado, pero los teatros públicos se lo rifan. El Teatro Circo de Cartagena ya lo tiene programado junto a Bertín y Arévalo. Que siga la fiesta. Que no falte de ná.





La guinda
Petra Lazlo
Petra Lazlo es una mala persona. Y por tanto una mala periodista. No hacía falta que el maestro Ryszard Capuscinski dijera que una mala persona no puede ser un buen periodista, pero lo dijo, y acertó. Esta tipa que patea a refugiados sirios, que pone zancadillas a papás con niños en brazos, no merece llevar una cámara en la mano porque es una vergüenza para la profesión. A la puta calle. Por mala. Y cerda.

miércoles, 26 de agosto de 2015



Rotando
(Artículo publicado el domingo, 23 de agosto, en periódicos de EPI PRESS)

      Se fue una semana de vacaciones, pero el programa rodaba con la misma soltura. Frank Blanco es el presentador oficial de Zapeando, el que maneja al equipo de colaboradores pero en ningún momento da a entender que es el dueño del cortijo en el sentido en que sí lo hace Jorge Javier Vázquez, que a la misma hora pastorea otro tipo de ganado. En la cloaca de Sálvame suelen tirar de Paz Padilla, una estricta gobernanta con mascarilla de simpática, para que el gran señor descanse un poquito de su agotadora condena. Hay quien ve Sálvame como un programa de humor. No lo vivo así. Hace mucho tiempo que no veo ese picadero, pero es imposible no mancharse con los lamparones de sangre y veneno que escupen sus reptiles, amaestrados, e insensibles ya, para sus despiadados ataques, por muy circenses que sean, y lo son.


      Frente al cansino Sálvame, los de Zapeando tienen ingenio hasta para irse de vacaciones los canallas. En la semana de descanso de Frank fueron los colaboradores, todos, los que se sentaron en la silla principal. Y todos lo hicieron bien. Desde Ana Morgade a la última incorporación, Irene Junquera, colaboradora a su vez de Jugones, esa barra de bar con serrín en el suelo donde a voces se enfrascan en guerras de fútbol. Durante la semana la audiencia ha fluctuado según el presentador fuese Quique Peinado, Miki Nadal o Sara Escudero. Parece que Sara hizo los datos de audiencia más bajos, unas décimas menos que sus colegas, siempre en torno a la media del programa. Es baladí ese dato. Escudero tiene un sentido del humor finísimo, una ironía que da mucho juego. Le queda mucho por demostrarnos. Ánimo, equipo. 

Sara Escudero, del equipo de Zapeando, maneja una ironía muy especial. Y sabe decir sus textos son la soltura de quien les aporta naturalidad y fuerza.


martes, 23 de septiembre de 2014

Maldeojos. Toñi, Pedro, Jorge y Pablo



Toñi, Pedro, Jorge y Pablo
(Artículo publicado el domingo, 21 de setiembre, en diarios de EPI PRESS)

      Estoy que lo tiro. Me podría poner estupendo y decir que la vuelta de Toñi Moreno, a la que le di tartazos verbales hasta debajo de sus muelas, ha sido más de lo mismo, y que quien lleva en sus genes un tipo de televisión no puede hacer otro. Eso es falso de toda falsedad. La prueba fehaciente, doliente y pestilente la tenemos en la brava Mercedes Milá, que lleva en sus genes un tipo de televisión –buen periodismo, buenas entrevistas- de primer nivel pero ha demostrado que en sus genes también llevaba dormida la crisálida de la tele más zafia y petarda, la más chabacana y enloquecida. Y hasta un poquito de cinismo, de pasotismo, de que de verdad le suda el bolo o como quiera que la señora lo diga, y de pérdida del norte. Se podría haber callado, pero no. Su fresca desvergüenza es tan llamativa que dice que no entiende a la gente que dice que no le parece bien la irrupción en la tele de alguien tan necio y absurdo como la hija de Isabel Pantoja porque la estulta señorita “es muy valiente”. ¿En serio, Merche? Esta garrula, este aborto mediático, esta pesadilla social, esta afrenta ciudadana, esta ilustre borrica no es valiente por aceptar “un trabajo” por el que se embolsará más de 7.000 euros. Sólo faltaría que ahora ser valiente lo elevarais al cielo de los mártires como sinónimo de aguantar carros y carretas, críticas a destajo, objeciones y desprecios a una presencia que da grima. No, señora Milá, valiente hoy en día en un país arrasado por la injusticia es otra cosa si se refiere a una chica de apenas 18 años. Y usted lo sabe. Y por eso, defensas maternalistas como la suya suenan a todo lo contrario, a opinión de cobardes. Entiendo que la Merche lleve unas semanas de bolos vendiendo su regreso porque otra vez le dieron la llave número 15 de la gran marranera, pero en esa zahúrda sí es verdad que no entro. No soy tan valiente. Pero no, señora, no insulte.

Pedro Sánchez llama en directo a 'Sálvame'
Momento estelar en que Jorje Javier Vázquez habla en "privado" con Pedro Sánchez, deteniendo por un momento el teatro chabacano y chusco del programa. El secretario general del PSOE hizo bien en llamar. El presentador de Sálvame tiene mucha influencia, y acababa de decir, sobre el Toro de la Vega, que dejaría de votar a ese partido, el suyo, por esa atrocidad -el alcalde de Tordesillas es socialista-.

Te sin te
Vuelvo atrás y recupero a Toñi Moreno, que volvió a La 1 con T con T, un nombre tonto como otro cualquiera. Podría haberse llamado La Tarde con Toñi, pero no, ha quedado en T con T, un ten con ten para olvidar Entre todos, aquel nefasto programa, impropio de una televisión pública –en Canal Sur, muy alucinante todo, se mantiene Tiene arreglo, donde Fernando Díaz el Conseguidor es la presidenta de la mesa de caridad catódica haciendo de la desgracia una basura de televisión, un bochorno diario-. En T con T se demuestra que Toñi Moreno es capaz de hacer otras cosas, y que el equipo que tiene detrás, también sabe hacerlas. Y por eso si van a Sierra Leona, en un Viaje al corazón del Ébola, el resultado es un reportaje de primer nivel, propio de una televisión pública que aspira a la excelencia. Esta crónica se emitió el miércoles por la noche como programa propio, aunque T con T ha ido dosificando el trabajo con la emisión de pequeños bloques. En ese reportaje vimos a una Toñi Moreno distinta, pero idéntica a la que conocíamos, cercana, implicada, sin maquillar, arriesgada, dispuesta a que el ébola vuelva a ser actualidad porque en África no dejó de serlo por mucho que los focos se apagaran con el traslado peliculero y posterior muerte, contada en directo, del misionero Miguel Pajares. Buen trabajo. ¿Pero qué es T con T? No es Entre todos, que ya es mucho, pero… Pero tampoco es un programa con garra. Creo que aún están tratando, desde dentro, de averiguar qué es. Arranca con una entrevista que suele dar pie a un posterior desarrollo -la visita de Mariló Montero en el estreno salió rana. Esta señora cada vez que abre la boca la caga, pero tanta peste cansa-. Otro día invitaron a algunos de Operación triunfo. Y otro a los actores de Isabel. Suelen acabar con una tertulia. Pero… Pues eso, que igual de deslavazado y sin fuste que me está quedando esta columna me parece T con T.
Toñi Moreno viaja al corazón del ébola en 'T con T'
Toñi Moreno en una imagen distinta, como reportera, en Sierra Leona, a donde se fue con el equipo de T conT para hacer un trabajo sobre la situación del ébola. Y lo hicieron bien, y les salió una crónica sentida, detallada, bien trabajada, y Toñi demostró que la calle, como ella dice, le gusta. Sabe tratar a la gente. Y eso en televisión es fundamental. T con T, el programa vespertino de La 1, no es Entre todos, aquel infame espacio de caridad catódica inaceptable en una televisión pública -Canal Sur, y no se le cae la cara a cachos, mantiene Tiene arreglo, del que salió la copia emitida en la nacional-. T con T no es Entre todos, pero tampoco saben muy bien lo que quieren ser. 



Pedro Sánchez, no te embales
Y en estas irrumpe el secretario general del PSOE Pedro Sánchez. Lo ha clavado. Nunca se habló tanto de él. Antes de nada, de liarme como creo que me estoy liando hoy, lo digo. Me pareció estupendo que llamara, ojo, no a Sálvame, sino a Jorge Javier Vázquez. No es pequeño el matiz. Aunque da igual. Alguien le dice que Jorge Javier está diciendo en directo que dejará de votar a los socialistas porque, de alguna forma, consienten salvajadas como la de Tordesillas y el toro ajusticiado por el gentío. Y Pedro Sánchez llama en directo al presentador para decirle que promoverá leyes contra el maltrato animal. Y Jorgeja vuelve al redil y asegura que, si es así, el PSOE tendrá de nuevo su voto. Por la noche, para completar la ronda, acude a la casa de Trancas y Barrancas, y Pablo Motos anuncia que Pedro Sánchez viene a divertirse al hormiguero. Otro éxito. También de audiencia. Otro berrinche, gordo, para un PP que no se esperaba “tanto populismo” y que hace que sus voceros hagan el ridículo diciendo que donde tenía que estar el líder de la oposición es en su despacho trabajando, y no viendo o saliendo en la tele. La falta de credibilidad de Alfonso Alonso o del cada vez más sobreactuado González Pons es tremenda porque lo dice alguien que está en la tele, en Espejo público, y que estará sentado en cualquier plató, ¿menos en esos programas tan populacheros? Coincido con Juan Carlos Herrero, que comenta la jugada con Mamen Mendizábal en Más vale tarde. Tanto la llamada inesperada y desconcertante a Sálvame como la entrega absoluta al espíritu de El Hormiguero forman parte de una rentable estrategia de comunicación, actos que pueden ser los primeros síntomas de que este país ha entrado en campaña electoral. Eso sí, sin cuelgues. Que no se enganche ahora el guaperas al efecto sorpresa y lo veamos platicar de madrugada con Sandro Rey, copón. Vivimos donde vivimos y la tele está ahí. ¿O sólo Pablo Iglesias sabe usar la pantalla a su favor? Por cierto, Toñi, ¿y si invitáis a Rajoy por si da la sorpresa, se deja hacer, y mientras centráis el programa descubrimos a un tipo fascinante?
 
 
Alonso: La decisión de Cameron de hacer un referéndum es irresponsable
Tiene cojones que este menda, el tal Alfonso Alonso, vocero del PP, arremeta contra Pedro Sánchez, igual que lo hizo el sobreactuado González Pons, por acudir a un programa de televisión en "vez de estar trabajando en su despacho por España", y lo diga, el muy jeta, en un programa de televisión, Espejo público, es decir, desde un plató,  "en vez de estar trabajando bla, bla, bla..., " podemos decir los demás.




La guinda
Gloria Serra
Presenta Equipo de investigación los viernes en La Sexta. Es el programa estrella de la cadena esa noche en horario de máxima audiencia. Este viernes inició nueva temporada con un asunto de actualidad, el de los Cazadores de deudas. Algo dramático en un país con cifras de paro insostenibles. Pero escuchando a su presentadora, Gloria Serra, me pongo muy nervioso. ¿Sólo yo la encuentro demasiado intensa e histriónica?