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jueves, 14 de junio de 2018

Maldeojos. Adiós, política, adiós


Adiós, política, adiós
(Artículo publicado el domingo, 10 de junio, en diarios del grupo EPI PRESS)

     La semana que entra, con la llegada como un tsunami del Mundial de fútbol, el viento huracanado se llevará por delante el último baluarte, la última trinchera, las únicas horas que Cuatro dedicaba a la política. El griterío de los campos por medio mundo, luchando unos con otros para llevarse el premio a casa, cerrará el pico al griterío de la tertulia, y Las mañanas de Cuatro dirá, adiós, amores, adiós para siempre. Y con el programa se irá Javier Ruiz, un señor íntegro, un periodista cabal, un tipo honesto, un peleón, así que hay que sentirlo y dolerse por la decisión de la cadena. Se quiso vender la burra de que el programa se iba porque el fútbol es un Armagedón que todo lo arrasa, que deja sin aire el aire que le rodea. Pero qué va. Detrás hay razones de empresa. Yo creo, como pasó con su anterior presentador, Jesús Cintora, que incluso puede haber ruido de eso tan tenebroso como el apagado pero incesante roce de pasos sobre las moquetas de este y aquel despacho, como el repiqueteo amortiguado, codificado y negado de teléfonos que suenan a altas horas de la madrugada. Y también, quizá en la misma cota de porque yo lo valgo, porque a Paolo Vasile, que es un maestro Joao del espectáculo, un Rappel que huele el quemado del horno antes de que la dorada se chamusque, ha visto que Cuatro no es cadena para que analistas como Antón Losada, en una esquina del mundo, en la izquierda, o Alfonso Merlos, en la otra, en la derecha a la derecha del padre, se tiren los trastos ideológicos a la cabeza cuando para eso, y con excelencia, ya lo hacen en la misma casa abducidos por los anabolizantes como los maniquíes, con pito o con chichi, de Mujeres y hombres y otros besugos. El eclecticismo televisivo puede tener más o menos cabida en modelos de televisión que no sean el de Mediaset. Pase, quizá por imperativo legal –aunque lo ideológico se lo pase por el negro que los viernes se ponen presentadores como protesta por el servilismo de la dirección del ente ante el Partido Popular-, que TVE tenga una parrilla diversa, y que Atresmedia, sobre todo Antena 3, indague en diferentes formatos para diversificar su oferta, pero Cuatro se ha quitado la careta. Y se deshace de lo que emborrona y desdibuja su perfil de cadena pensada para audiencias, digamos, con espíritu friqui, raro, extravagante, que disfruta con realidades paralelas, con entretenimiento alejado del Parlamento, de la Bolsa, de la religión, o de la cultura.

Ya es mediodía
     Poderes económicos, poderes políticos, intereses económicos, intereses políticos… si lo hemos conseguido o no, juzguen ustedes, decía el otro día Javier Ruiz confirmando que el día 14 se cancelaba para siempre Las mañanas de Cuatro, es decir, que no volvería ni cuando terminara el Mundial. Las mañanas de Cuatro no es menú de audiencia que se pone hasta el cogote con filetes de Los Gipsy King, con encurtidos como el mentado de los hormonados, con vísceras del restaurante de First dates, con chicharrones al corte de Granjero busca esposa o de lomitos a la sal de ¿Quién quiere casarse con mi hijo? Eso sí, la política sí interesa en Telecinco. Que se quite Elisa Beni o José María Calleja de Cuatro, que la politóloga Belén Esteban analizó en “mi programa”, con la hondura y capacidad deductiva que la caracteriza, la nueva situación con el cambio de presidente y Gobierno. “No quiero que esté Pedro Sánchez de presidente”, dijo. Punto pelota, digo yo. Con la Esteban y cuatro más del club de Ana Rosa, Telecinco va sobrada. No hace falta ni que Sonsoles Ónega se estrelle cuando el viernes estrene Ya es mediodía para combatir a la imbatible La ruleta de la suerte, donde reina a la misma hora en Antena 3 el monarca Jorge Fernández. ¿La audiencia interesada en el chismorreo de personajillos de Supervivientes o el programa de irrealidad de turno en lo de Quintana se va a quedar arrobada con los tertulianos políticos de Ya es mediodía –anda que el nombrecito-? Lo dudo, pero Vasile, el Sandro Rey de Mediaset, sabe del negocio más, mucho más que yo, que no tengo ni idea. A la vista está dedicándome a esto.

Culo y futuro
     Ante panorama tan despejado en la mañana de Cuatro, el que se frota las manos, más, es el ventilador humano Antonio García Ferreras, que se pondrá loquito de contento al quedarse solo como un jabato ante las hordas de la política, qué jugada, qué gran jugada de Paolo Vasile. A los espectadores naturales de Telecinco, criados con tesón y mimo por la cadena con productos de charcutería de zoco medieval, les interesa la política tanto como al tronista de turno la poesía oriental. Eso sí, en el resto del espectro donde el espectáculo puede sobrevivir, incluso en ambientes de toxicidad manifiesta para los no iniciados, está la empresa. Me entero de que el mentado maestro Joao, como vidente, brujo, liante, impostor, sacacuartos, pintamonas, cantamañanas, y un largo etcétera de naderías, adivina el futuro de los Supervivientes leyéndoles las nalgas. Unos leen lo por venir en el poso del café y el Joao este se agarra al culo de los jóvenes y les saca toda la pringue que la decencia televisiva permite. Yo también lo haría, qué puñeta. Si el mercado de la carne está fatal en Supervivientes, me invento lo que haga falta para pillar cacho, eso es política posibilista,… ¿Leen culos en Supervivientes, se preguntaba el maestro Andréu Buenafuente? Eso es televisión, sentenció. Joao dijo de un tal Alejandro Albalá, después de meterle un poquito el dedo en la raja del culo, que tiene culo de emperador, y que se sentará en sillas muy importantes. Está claro, Joao es un crack. Eso es televisión. También lo es el milagro de hacer como que importa lo que diga, haga, piense, sentencie, rumie, excrete, dispare, beba o clame Rosa Benito –en Viva la vida, lo de Toñi Moreno-, que de peluquera de Rocío Jurado dio el triple salto vital al estrellato. Para qué le hace falta la política a Mediaset si tiene en nómina a peluqueras pintureras y a un señor que lee el futuro viendo la forma del culo ajeno.

La guinda
Jalis el enviado
El jueves se emitió en La Sexta el último Enviado especial, que Jalis de la Serna defiende con sobrada capacidad. Toda la temporada ha estado marcada por el común denominador de “viajar al futuro” para saber cómo será viendo lo que ya es realidad en algunos lugares. Como en Estonia, el país más digitalizado del mundo.  Enviado especial demuestra que el periodismo de investigación puede ser muy atractivo.

viernes, 26 de febrero de 2016

Maldeojos. Tiempos de "streaming"



Tiempos de “streaming”
(Artículo publicado el domingo, 21 de febrero, en diarios de EPI PRESS)

      Yo digo como decía en Más vale tarde Miguel Ángel Aguilar. Yo quiero “streaming”, yo quiero “streaming”. El periodista de melenita blanca, ondulada, es un cachondo, y su sonrisa, a estas alturas del análisis, es un editorial. Cuando escucha a los políticos, el realizador del programa abre una ventana al lado con la cara y los gestos de Aguilar, y si al final de la perorata del político Miguel Ángel se sonríe como un conejillo, malo, pinta mal la cosa. Si él quiere streaming –ya sin comillas-, yo también quiero streaming. Es la nueva ola. Contra el presidente plasmado, los aspirantes transparentes. Contra la política de las grutas tenebrosas, la política del ventanal. Se reúnen, y a los dos segundos ya están ahí, en casa, ante los micrófonos y las cámaras. Es lo último. Nada de reuniones secretas en tugurios de tiniebla y sofoco de humaredas. Ahora se vive la política como Cristina Pedroche vivió la Nochevieja, con el chotillo al aire. Nuestros políticos más jóvenes le han cogido el gusto a ir corriendo al confesionario, como concursantes de Gran Hermano, para ser los primeros y chivarlo todo. En el Congreso de los Diputados hay un set en cualquier rincón, y da la sensación de que hay colas esperando a que Susana Griso termine con Pablo Iglesias para que entre al programa de Ana Rosa antes de que se lo lleve Antonio García Ferreras, que habla con Albert Rivera porque luego no puede ya que Javier Ruiz lo tiene en el sumario de Las mañanas de Cuatro, a donde veo como tertuliano, por cierto, al sin par Alfonso Merlos, un crack que hace del periodismo un karaoke donde importa un truño el rigor porque lo que se busca es la francachela con los amigotes. Hoy, el periodismo en televisión es el periodismo del minuto y resultado. Está pasando, se está contando. Está pasando, se está viendo. Como ha escrito mi colega Rosa Palo, el destape era esto.

El pelucón
Pero a mí me mosquea tanto tul informativo, tanta aparición de políticos en pelotas con el corazón en la mano sólo envuelto en gasas, organza, o muselinas. ¿Qué hay detrás? No hay mejor forma de ocultar algo que dar la sensación de que vas en bolas. A algunos les pilla esta racha con el pie cambiado, y por eso ahora vemos a Mariano Rajoy con el ojo perdido, desbocado, sacado a la arena a empujones, sabiendo, como dijera Ortega Cano en su hit “Estamos tan agustito”, que repantigado en el sofá vería caer de la parra a estos jovenzuelos de la transparencia y otras bobadas, que él es perro viejo y en los últimos meses ha criado costra de gran cínico. Y por eso se pasa las ruedas de prensa por el sobaco, casca como una cotilla de José Mota, pierde el tiempo disparando el primero y atontando con sus soflamas a la jauría de noqueados informadores, da voz al periodista pijo Pablo Montesinos, onda PP, corazón de gaviota, y así se quita de golpe las preguntitas toca pelotas sobre la corrupción, y en cuanto la cosa se pone fea, hala, con cara de debate, o con amago de abrocharse la chaqueta para no saludar a Pedro Sánchez, dice adiós o, usando sus propias palabras, ha sido un encuentro notable, pero hasta aquí hemos llegado. Y se va con viento fresco. Rajoy entiende la transparencia informativa como un intrusismo en su intimidad, al estilo, menos rabalero, de Marta Ferrusola, que la entiende mandando a la mierda a la reportera que le pregunta. O callando ante el juez, puñetas, qué se habrán creído estos españoles. Vuelvo al principio. Quiero streaming, sí, pero para saber cómo consigue ese pelucón la esposa de Alfonso Rus. Notable. ¿Esconderá 10.000, 11.000, 12. 000 euros, dos millones de peles? Ya ven, me conformo con pocas cosas como espectador televisivo.

Eres el mejor
Pero no todo va a ser exhibición. Frente a la transparencia y el escaparate, la huida y el escondite. Memorable la actitud de Pepa Flores, que enterró para siempre a Marisol y jamás la sacó del sarcófago. Tiró la llave al mar de Málaga. Hace unos días le otorgaban la Medalla de Oro del Círculo de Escritores Cinematográficos, pero la tía, coherente, no apareció. Ese mundo ya no es su mundo. Decidió ser anónima. Pepa, hermosa en su silencio, es una estrella de Neruda que titila a lo lejos. No así Fátima Báñez, perdón, lector, por susto tan morrocotudo. A esta señora le pagamos entre todos el sueldo, está a nuestro servicio, pero jamás ha concedido una entrevista en la tele para explicar su trabajo más allá de un aquí te pillo aquí te pregunto en una rueda de prensa ventilada en unos minutos. A la colega no hay hurón mediático que la saque de su madriguera. Miento. Ha salido dos veces para pasárselo pipa en su plató favorito. Siempre el mismo. Siempre en 13tv. Siempre para hablar con Antonio Jimenez, el que le pone el cascabel al gato de la izquierda. La primera visita fue en junio del pasado año. La segunda, hace dos semanas. Ella no se mueve si no se lo pide o este gatero amante de las gaviotas o la virgen del Rocío. Así que nada de streaming, ¿Dijo algo vital para este país? Sí, basura de mitin. Bravuconadas de fantasma en un partido que desde el domingo, después de misa de 12, se deshilacha, ahora sí en directo, ante la atónita audiencia. Got Talent, pareció murmurar de sí misma Esperanza Aguirre en su oración de despedida. La pecadora enviaba recados a un Rajoy catatónico manejando un PP a la deriva. La lideresa sí tuvo corazón de streaming mucho antes de los tiempos del streaming. Se va como presidenta del PP madrileño, hasta nueva dimisión, guiñándole sus ojillos a Mariano Mariano, señalándole la puerta de salida, ay, qué hombre. Mira que si nos da el chasco y, en un alarde de modernidad, va y dimite rodeado de cámaras y micros en hora de máxima audiencia. Si se da prisa incluso puede hacer bolos en Gran Hermano VIP. Ah, hace unos días pasó por Murcia el hombre plasmado. Me imagino a Ramón Luis Válcárcel, ex presidente autonómico, rezar por lo bajini para que el Gran Lider no le dijera, “Ramón, eres el mejor”, palmadita que se ha convertido en la antesala de la sospecha, el banquillo, o la cárcel.

La guinda
Cambalaches
No es que esté a la deriva, pero se parece mucho a ese concepto. Cuatro no sabe qué hacer, con qué puñetas rellenar la conocida como hora de acceso a la hora de máxima audiencia. La hora que ocupa El Intermedio en La Sexta y El hormiguero en Antena 3, o Gym Toni en Cuatro. Pero desde el lunes Cuatro cambia de rollo y saca a Miguel Ángel Oliver al grito de Toma partido. Si lo que mola es el churro, se venden churros. Punto.


lunes, 27 de abril de 2015

Maldeojos. El Gobierno y la tele



El Gobierno y la tele
                    (Artículo publicado el domingo, 26 de abril, en diarios de EPI PRESS)


       Vaya, vaya, vaya. La que se avecina. No es el nombre de la serie de Telecinco, es la que se barrunta en TVE, otra vez. Esta gente no para. No está contenta. Creo que el lector sabe que por esta gente me refiero a La Moncloa. Están nerviosos. El año trepida que da gusto. Y terror. Se acaba el pastel. Si llegamos a mediados de año y el cuento del pan y los peces de la economía no acaba de llegar a las neveras de la peña, y la corrupción en el PP es lo cotidiano, malo, muy malo. Y como hay muchas vías que tapar, el Gobierno, el PP, y sus allegados, no dan abasto cerrando agujeros. Algo hay que hacer. Ya. No haré una pregunta que ni yo mismo respondería si no fuese por la bendita Wikipedia. Así que la hago sólo de manera retórica. Desde que llegó Rajoy al Gobierno, -parece cosa de demonios, pero sólo lleva tres años y medio-, ¿cuántos directores generales de RTVE han pasado por la Corporación, cuántos directores de TVE sufrimos, cuántos relevos de peso ha habido en informativos, en áreas calientes como economía, política, exteriores? Yo tampoco lo sé sin consultar. Lo de menos es el número. Lo que alarma es el hecho en sí. ¿Por qué tanto cambio y tan seguido, si en televisión los cambios no se pueden dar de la noche a la mañana? Por la impaciencia de quien cree que la televisión pública es un servicio, pero del Gobierno. Los gobiernos autonómicos piensan igual, y actúan en consecuencia. Luego nos asomaremos a la verja para ver lo que se cuece en la olla de la tele murciana, otra máquina que ha de ponerse a hervir como una loca porque el mes que viene la gente volverá a las urnas y, enarbolando el voto como un látigo, hay que dirigírselo al casillero correcto.
Le quedan tres telediarios al frente de TVE. Es José Ramón Díez. No le ha dado tiempo ni a calentar el sillón. Pero el año electoral es un ciclón. Y el ambiente no pinta bien. La tele pública tiene un objetivo, como todos sabemos, servir al Gobierno. Y el servicio ha de ser a muerte, sin matices, con toda la máquina trabajando. Así que si este director no vale, se busca otro. Ya.

Premio o castigo

Hace nada se nombró a José Ramón Díez director de TVE, pero se ve que su impronta no es la que esperaban los que se consideran dueños del cortijo. Las cuentas no les salen porque las encuestas van como vacas sin cencerro. Ya digo, son muchas piqueras que tapar. Se pudo domar un poquito los estragos diarios que causaba Jesús Cintora dando metralla en Las mañanas de Cuatro a esa bruja llamada Sor Lucía Caram, un tipa con los arreos de una monja que no tiene pelos en la lengua y, dirigiéndose al presidente del Gobierno le suelta “Rajoy, la gente está harta, escucha el clamor de la gente, millones no pueden vivir con dignidad, trabajo ya”. Mediaset se tragó el veneno y sustituyó a Cintora por el más templado Javier Ruiz, un periodista muy didáctico que lo hace muy bien, de eso no hay duda, pero no se comenta aquí su trabajo sino por qué pasó a Las mañanas de Cuatro de un día a otro. El hartazgo del Gobierno y del PP con el programa matinal de la cadena era evidente, y en ocasiones quedó claro en rifirrafes impropios de un político con el presentador de un programa, como el caso de Rafael Hernando, que es el portavoz del PP en el Congreso, diciéndole a Cintora que mucha gente aún no cree que la crisis es pasado porque el periodista y su programa se encargaban de recordar los peores datos sociales en vez de resaltar los positivos en economía, es decir, el diputado del PP no hace más que seguir la estela de altos políticos de ese partido enmendando la plana a sus entrevistadores cuando consideraban que éstos insistían revoloteando como cuervos en heridas que no beneficiaban a su formación. Recuérdese la vergonzante reprimenda que María Dolores de Cospedal echó a Ana Pastor cuando ésta hacía Los desayunos de La 1, o las impertinencias de Esperanza Aguirre cuando en Al rojo vivo le han preguntado en clave periodística por los escándalos propios o de sus allegados –Ignacio González, Francisco Granados- y no, por ejemplo, por el taller que le hiciera su vestido de chulapa. El Gobierno, y mangoneando detrás el PP, tiene ahora la sartén, que enarbola como premio o castigo, de la concesión de nuevos canales de televisión.

Este momento ha pasado a la historia de la ignominia política porque recuerda la soberbia y el concepto que se tiene de la televisión pública de una señora como María Dolores de Cospedal, que abroncó a la presentadora del programa por no parecerle que hacía su trabajo como a la secretaria general del PP le hubiera gustado. Bochornoso. ¿Han cambiado algo los dirigentes de este partido en su relación con los medios, y sobre todo con los medios públicos? No, así de rotundo.




Que aproveche
La decisión del reparto de 6 canales, y por los que optan grandes y pequeños grupos, es una zanahoria en manos del Ejecutivo. Si eres bueno, dócil, y no nos haces demasiada pupa, serás recompensado. Si te empeñas como canal en seguir una línea editorial muy agresiva contra el Gobierno, prepárate. Todos se juegan mucho. Las cadenas, y el Gobierno, que tiene 6 meses para decidir, más o menos el tiempo hasta las elecciones generales. A TVE no le da abasto tapar los agujeros que crean los medios que no comulgan con la información amañada, filtrada, lavada y expuesta que hace cada día el Telediario. Frente a la lectura triunfal e impúdica de los datos económicos –cada día hay un bloque dedicado a ellos en positivo, sin matices, sin “daños colaterales”- sale su equivalente en una tele con los ciudadanos que lo pasan mal. Es tal el malestar interno en TVE con la manipulación que el Consejo de Informativos llevó el asunto hace unos días a Bruselas. En este marco de angustia, en donde se hace casi imposibles soslayar casos como el de Rodrigo Rato, Rita Barberá, Trillo o Pujalte, aunque se lleva a Lola I de la Mancha a los Desayunos para que diga que el PP es la campeona contra la corrupción y que Rato ya no es el del redil, se enmarca la prevista destitución del actual director y el nombramiento para junio –según Formula TV- de Ángel Martín Vizcaíno, director general de TeleMadird, una tele que simboliza como pocas la peor televisión pública y la manipulación informativa. Vamos con Murcia, con su autonómica. La de antes se cerró. Ahora se ha abierto otra. Es urgente que empiece a funcionar a velocidad de cohete. Queda un mes para la cita de mayo. Se dice que uno de los espacios estrella, un debate político, lo llevará Alfonso Merlos. Anímense, pillen vídeos del tarambana en su “informativo” de 13TV. Dice cosas que ponen los pelos de punta sin que su mandíbula estalle en pedazos. Es la ultraderecha de la ultraderecha. Y será la estrella de 7RM. La elección no es casual. Que aproveche, murcianicos, que ya lo hace el PP. 

Es un fake, claro. Me da igual. Viene bien al caso. Este señor podrá tener una lengua incontenible, de escopetilla de plomos. Pero detrás de esa apariencia de payaso que sale mucho porque la tele le encanta y no tiene vergüenza se esconde un personaje más tenebroso, maquiavélico, urdidor, trepa, manipulador, ese que va engrosando su cartera al límite de la legalidad, pero sin duda emponzoñando la ética y la decencia. TVE no da abasto tapando estos agujeros negros que le salen al PP en un año donde se juega mucho esta peña. 

La guinda
Al fin fuera
Se ha ido como llegó. Ni interesó su nacimiento, ni su muerte. La alfombra roja palace fue otro subproducto de José Luis Moreno que jamás debió de atender una televisión pública seria, y TVE lo era hasta hace un par de años. Cuatro entregas se han emitido, a cual más deplorable y estúpida. Claro que el entretenimiento ha de tener cabida en la pública. Pero no el entretenimiento insultante. No haya paz para sus culpables.

miércoles, 18 de febrero de 2015

Maldeojos. El show político



El show político
(Artículo publicado el domingo, 15 de febrero, en diarios de EPI PRESS)

       A raíz de una usurpación de su cuenta de Twiter al insigne Alfonso Merlos le hacen decir que una foto de la pinga de un actor porno es su favorita. Vayamos por partes. Alfonso Merlos es el periodista que cuando habla de los logros del PP, que son todos, se entrega sin matices en un orgasmo ante la cámara sin tener la precaución de quitarse el traje por si en la euforia del ay, ay, el terno sale manchado. En 13tv tiene su revista de humor, que él desgrana con la solemnidad de un informativo. Es el que hace meses, todo serio, con la quijada aún más adelantada en plan el PP es mi guía, y Mariano mi profeta, dijo que se alegraba por los que habían encontrado trabajo y por los que luchan para “ganarse un mendrugo de pan”. ¿Un mendrugo de pan? Ni Rodrigo Rato, ahora que se ha puesto la cofia de la caridad, habla así de los hambrientos. Menudo mendrugo está hecho este trajeado que explica en su cadena, como Belén Esteban explica en la suya sus cosas, que lo de la usurpación es el no va más de la delincuencia. Y no digo yo que no, pero tampoco hay que ponerse así porque un lunático se haya hecho pasar por él eligiendo como favorito los 25 centímetros de carne del actor porno Chris Diamond, un chaval sevillano que ha sabido sacarle partido a lo único que lo distingue, un pito como una catedral. Merlos no sólo se enreda en una soporífera historia sobre libertad de expresión, periodismo, delito, daños, moral, y “que lo lleven en su conciencia” quienes hayan dado pábulo al bulo, sino que, al abrir el plano, el realizador muestra a quienes acompañan al agraviado. Ahí van. Antonio Jiménez, Alfonso Rojo, y Carlos Cuesta. Menudo trío. No hay vez que abran la boca que no parezca que se han fumado con avaricia el periodismo del bulo, de la desfachatez y de la inmoralidad. Lo que ahora traen con Podemos es de traca. 
Alfonso Merlos es el periodista que cuando habla de los logros del PP, que son todos, se entrega sin matices en un orgasmo ante la cámara sin tener la precaución de quitarse el traje por si en la euforia del ay, ay, el terno sale manchado.


El pajarito de Varoufakis
       Claro que Juan Carlos Monedero, el tercero de Pablo Iglesias, se lo está currando desde dentro para que les den tortas así de grandes. Lo sacan en Más Vale tarde, en La Sexta, para recordar que lleva dos semanas desaparecido después de haberse puesto al día con Hacienda. Hacen un montaje recordando que Iglesias dijo que ellos siempre darían la cara y no repetirían las maneras de la casta. El tal Monedero las está repitiendo punto por punto. Y así lo soltó otra mendruga exquisita, la truculenta, desvergonzada, y atrevida Esperanza Aguirre en su impactante paso por Salvados. La noble sexagenaria tuvo el cuajo de decir que en Madrid no ha habido recortes. Yo creo que semejante afirmación pilló tan desprevenido a Jordi Évole que lo dejó con la pata quebrada. Lo mismo que le ha pasado a Antonio Miguel Carmona, el candidato socialista a la alcaldía madrileña, que se quedó hecho un chusco de pan cuando Pedro Sánchez desmontó el miércoles el PSOE en Madrid expulsando del carro, ¿o vendría mejor decir tranvía?, a Tomás Gómez. ¿A quién defenderá ahora el tertuliano Carmona? Es fácil imaginarse la reacción de Mariano Rajoy al enterarse. Que me traigan otro puro, coño, diría, viva el vino, y hasta la polla de Chris Diamond, sí señor, así se hace, este líder de la oposición es un talento a tener en cuenta en nuestras filas. Esto de la política es más divertido que cualquier ocurrencia que le hagan decir a los chungos Chunguitos, los racistas y homófobos hermanos Salazar que Mediaset, en un ataque de dignidad para hacer más caja, expulsó de Gran Hermano VIP pero metió enseguida en Los Gipsy King, programa-insulto a los gitanos desde Cuatro.  Estar al tanto de los mendrugos que habitan nuestros partidos políticos es tan divertido como ver a los dirigentes europeos tratar a la última estrella mediática, el ministro griego de finanzas, Yanis Varoufakis, el chulazo que los pone mirando a Cuenca con la mirada y la chulería del yogur maduro. Seguro que otra forma de humillar al pobre Merlos sería decir que Varoufakis es su favorito, aunque no saque su pajarito por la bragueta. 
Seguro que otra forma de humillar al pobre Merlos sería decir que Varoufakis es su favorito, aunque no saque su pajarito por la bragueta. Yanis Varoufakis reserva ese pavor cuando le da la mano a los carcamales europeos, que tiemblan como colegiales no sólo ante las maneras de estos griegos sin complejos sino ante lo que significa su irrupción en unas moquetas, despachos, y salones que ellos creían reservados en exclusiva hasta la eternidad.


TVE, a lo suyo
TVE, por su parte, ha dado con la forma de humillar a los ciudadanos. Pero sin condón. A pelo. Queda poco para tanta convocatoria electoral y no hay tiempo para andarse con melindres. Si la televisión pública trabaja sin desfallecer para el PP, según dice todo el mundo, a qué esconderse, dice la dirección. Las mañanas de La 1 dedican su tiempo al humo, a tontunas alejadas de la actualidad, un magacín tirado a la basura gracias a un sumario que sonroja y a una Mariló Montero al servicio de la causa. Por si durante el insulso tiempo del mustio magacín no hubiera habido bastante, al final, para coronar el agravio, llega Fernando Ramos, tan simpático, dando vida a su sección, Ramos News. ¿Noticias sobre desahucios, reacciones airadas de alguno de los doce millones de pobres cuando escuchan a Rajoy decirle a Cayo Lara que no reconoce el país del que habla, noticias sobre el mendrugo ministro de Hacienda Cristóbal Ricardo y su desprecio por las formas? No, Ramos News es una de vídeos impactantes. Para partirse el culo. Luego llega Amigas y conocidas, donde han sustituido a Loles León, de lengua demasiado larga, por la moderada radical de extrema derecha Isabel San Sebastián, que completa el cuadro de damas de la caridad. Y así hasta el Telediario, donde han metido a 11 nuevos hooligan del periodismo, algunos salidos de Intereconomía, ejemplo y guía para saber qué no hay que hacer en la profesión. Chúpate esa, audiencia quisquillosa, se regocija Cospedal, la de ahora sí es una tele pública al servicio del Gobierno. No falla. El Telediario reserva unos minutos, cada día, a hablar de crecimiento económico, de bajada de la morosidad, de aumento de ventas de casas, de las familias comprando como locas. Alfonso Merlos se recoloca el paquete, el suyo, no el de Chris, satisfecho por esta España feliz. Los pobres, doce millones, que tratan de llevarse un mendrugo a la boca agachan la cabeza, miran a otro lado, y ya ni se ríen con los chistes de los políticos. 

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Este es el tal Chris Diamond, y esa pieza, sujetada al peso, es de lo que venimos hablando. Alguien, haciéndose pasar por el murcianico en su cuenta de Twitter, puso como "favorito" el rabo del sevillano, un actor porno que se echa mano a la pistola antes de saludarte.


La guinda
Corea feliz
En la entrega esta semana de En tierra hostil, que consiguió récord de audiencia con el reportaje firmado por Jalís de la Serna y su equipo sobre Corea de Norte, llamó tanto la atención lo que se vio como lo que no se pudo ver. Cuanto más ideal resultaba el país que enseñaba el español Alejandro Cao, esperpéntico personaje al servicio de la cruel dictadura, más delirante y terrible imaginaba uno la realidad de aquella ratonera.