Mostrando entradas con la etiqueta Marta Ferrusola. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Marta Ferrusola. Mostrar todas las entradas

domingo, 14 de mayo de 2017

Maldeojos. Yo también robo



Yo también robo
(Artículo publicado el domingo, 7 de mayo, en diarios de EPI PRESS)

     El que no roba es tonto, pero tonto de remate, más tonto que un chiste o un gag o lo que sea que hagan Dani Martínez y Florentino Fernández en Dani&Flo pretendiendo ser los más graciosos del bloque, porque esa es otra, los ve tan poca peña que toda cabría en el cerebro de Alba Carrillo, eso sí, la audiencia de Dani&Flo, por mucha que fuera, ni se rozaría si la metieran en la barriga de Juan Miguel Martínez, el peluquero feliz, ex de Karina, ambos, Alba y Juan Miguel, trabajando en Honduras en una de las pistas de Jorge Javier Vázquez. El que no roba en este país de pillos es tonto. Hasta la religión de más tirón ve al canalla, al afanador de lo ajeno, no negándole el saludo y el billete al paraíso sino dándole una palmadita, castigándole con la terrible condena de rezar unos cuantos padrenuestros y, para redondear, si el ladrón confeso llena la bolsa del templo, ni mancha queda. Perdón total. Llevamos unos años, unos meses, unas semanas, que el paseíllo a los juzgados, a las prisiones, los registros en casas y empresas, en despachos institucionales, y en cajas fuertes de peces gordos, es algo tan familiar como la sonrisa encalada de Jordi Hurtado en las siestas españolas con el runrún de Saber y ganar de fondo. De siempre, sin pasar por el concurso, el clan de don Jordi Pujol y doña Marta Ferrusola, dos pajarracos de patrias tomar, han demostrado saber y ganar. Qué puñetas. Los hijos, lo primero, que la pela es la pela, tú. Hay un chiste que corre en las redes que retrata muy bien la situación del que fuera considerado como un hombre de estado de maneras exquisitas, colaborador con las instituciones, aliado de los gobiernos tanto de unos –socialistas, González- como de otros –conservadores, Aznar-. Se ve al Jordi papá con la cara enfurruñada, cara del tipo,  “¿UDEF, qué coño es la UDEF?, y dice que va a pedir pruebas de ADN para saber si de verdad el hijo que no está imputado es o no suyo. Vamos, la oveja negra, la vergüenza de una familia que cada vez se parece más a una “organización criminal”, según el juez. 

Moneda y Timbre
     El martes de esta semana, ya que estamos en la harina del robo, de llevárselo más crudo que un guión de Cámbiame, más repetido que Pelayo y sus amiguitas de programa, llegó a Antena 3 el esperadísimo estreno de La casa de papel, que es como hacer un homenaje con reggaeton y todo, con perreo de chonis y melodías de una pachanga insondable, de un machismo a la altura de Pablo Motos –su deriva de machito molón con preguntitas de salido playero a las mujeres que lo visitan tiene el mismo tufillo atocinado que tiene su colega Norberto Osborne- y de una ordinariez avara, pues eso, que La casa de papel es como hacer un homenaje al corazón, a la atracción fatal, a la perdición de los Ignacio González, de los Rodrigo Rato, al papá dinero. Vamos, que los quinquis de la serie, liderados por el guapo Álvaro Morte, se van a la Casa de Moneda y Timbre, al corazón del sistema, pero no para dejarla tiritando sino para, encerrados en esa coraza de alta seguridad, fabricar billetes por valor de 2. 400 millones de euros –una minucia, es verdad, comparada con la extorsión rampante a la que nuestros delincuentes de la política someten a las cuentas públicas, o llevándoselo entre algodones o no pagando los impuestos que sí apoquinamos el resto, o dándoselo a espuertas a los pobres bancos a fondo perdido-. Rehenes, policía de élite, impacto mediático, frenesí narrativo, actores de una grandeza interpretativa sobresaliente –el mentado Morte, Pedro Alonso, Úrsula Corberó, Alba Flores, Kiti Mánver, Jaime Lorente…-, un tratamiento visual potente y cuidado, una puesta en escena de un realismo cautivador, es decir, una maquinaria que se pone a velocidad de cohete desde el minuto uno. Hace poco, unas semanas, parte del equipo viajó a Burgos para presentar el trabajo dentro de las actividades del FesTVal en su edición de primavera en la ciudad castellanoleonesa, y sí, como truhanes, me robaron el corazón. Creo que estamos ante un producto sobresaliente que también le ha robado el corazón a la audiencia –más de 4 millones vieron el primera capítulo de La casa de papel-.

Que me detengan
     Creo que en la mecánica de Supervivientes existe un castigo por el que se envía a alguien a la llamada Zona Muerta, como zombi. Y como tal tiene que tratar de afanar lo que pille para sobrevivir. Creo que una concursante, no sé el nombre, ni me importa, cayó en esa zona y comentó que no sabía cómo pillar alimentos ajenos. ¿Que es difícil robar?, pues vente a España, dijo desde el plató Jorge Javier, que dicen que pierde el oremus por el modelo Eliah Cohen, icono gay o algo así, un robacorazones con pechos modelados a cincel. Ay, recuerdo cuando Eduardo Zaplana, el cartagenero moreno, dorado con luz de luna, dorado con luz de luna, carta-genero moreno, salía y entraba como un donjuán ya de alcalde, ya de senador, ya de diputado, de portavoz del PP, de ministro de Aznar, de presidente valenciano, oh, qué tiempos de tibias noches de luna cuando le besaba la brisa el cascabel de su risa, don Eduardo, y nada, salía de aquí y se metía allí sin apenas roces, como un caballero, eso sí, con el bolsillo no caliente sino hirviendo, que Telefónica no se anda con chiquitas y da a sus empleados de postín un potosí, pero hete aquí que ahora anda en los papeles por mor de Ignacio González, uno de los batracios más pintureros de doña Espe Aguirre, imputado en la operación Lezo por la tontería esa de malversar fondos públicos –desfalcar, defraudar, vamos, lo que viene siendo el robo de toda la vida-. Don Eduardo no tendrá los pechitos del mentado icono gay, pero es otro superviviente. Y nada, estoy seguro de que entrará por aquí y saldrá por allí sin despeinarse ni tanto así ni perder su cascabelera sonrisa cuando le bese la brisa. Por cierto, yo también robo. En serio. No tengo jarrones para tanta rosa que pillo en mis caminatas. Que me detengan, que soy un mentiroso, malvado y peligroso...

La guinda
Por fin
Han mareado el asunto más de la cuenta. Pero parece que el lunes, 15 de mayo, vuelve la tercera temporada de El ministerio del tiempo, donde sus personajes van y vienen en unos viajes que evitan que nuestra historia, o la de Goya, Cervantes, y personajes de primer nivel, sea alterada tal como la conocemos.  Javier Olivares, creador junto a su hermano de la serie, le pone la guinda irónica y humorística que la caracteriza.

viernes, 26 de febrero de 2016

Maldeojos. Tiempos de "streaming"



Tiempos de “streaming”
(Artículo publicado el domingo, 21 de febrero, en diarios de EPI PRESS)

      Yo digo como decía en Más vale tarde Miguel Ángel Aguilar. Yo quiero “streaming”, yo quiero “streaming”. El periodista de melenita blanca, ondulada, es un cachondo, y su sonrisa, a estas alturas del análisis, es un editorial. Cuando escucha a los políticos, el realizador del programa abre una ventana al lado con la cara y los gestos de Aguilar, y si al final de la perorata del político Miguel Ángel se sonríe como un conejillo, malo, pinta mal la cosa. Si él quiere streaming –ya sin comillas-, yo también quiero streaming. Es la nueva ola. Contra el presidente plasmado, los aspirantes transparentes. Contra la política de las grutas tenebrosas, la política del ventanal. Se reúnen, y a los dos segundos ya están ahí, en casa, ante los micrófonos y las cámaras. Es lo último. Nada de reuniones secretas en tugurios de tiniebla y sofoco de humaredas. Ahora se vive la política como Cristina Pedroche vivió la Nochevieja, con el chotillo al aire. Nuestros políticos más jóvenes le han cogido el gusto a ir corriendo al confesionario, como concursantes de Gran Hermano, para ser los primeros y chivarlo todo. En el Congreso de los Diputados hay un set en cualquier rincón, y da la sensación de que hay colas esperando a que Susana Griso termine con Pablo Iglesias para que entre al programa de Ana Rosa antes de que se lo lleve Antonio García Ferreras, que habla con Albert Rivera porque luego no puede ya que Javier Ruiz lo tiene en el sumario de Las mañanas de Cuatro, a donde veo como tertuliano, por cierto, al sin par Alfonso Merlos, un crack que hace del periodismo un karaoke donde importa un truño el rigor porque lo que se busca es la francachela con los amigotes. Hoy, el periodismo en televisión es el periodismo del minuto y resultado. Está pasando, se está contando. Está pasando, se está viendo. Como ha escrito mi colega Rosa Palo, el destape era esto.

El pelucón
Pero a mí me mosquea tanto tul informativo, tanta aparición de políticos en pelotas con el corazón en la mano sólo envuelto en gasas, organza, o muselinas. ¿Qué hay detrás? No hay mejor forma de ocultar algo que dar la sensación de que vas en bolas. A algunos les pilla esta racha con el pie cambiado, y por eso ahora vemos a Mariano Rajoy con el ojo perdido, desbocado, sacado a la arena a empujones, sabiendo, como dijera Ortega Cano en su hit “Estamos tan agustito”, que repantigado en el sofá vería caer de la parra a estos jovenzuelos de la transparencia y otras bobadas, que él es perro viejo y en los últimos meses ha criado costra de gran cínico. Y por eso se pasa las ruedas de prensa por el sobaco, casca como una cotilla de José Mota, pierde el tiempo disparando el primero y atontando con sus soflamas a la jauría de noqueados informadores, da voz al periodista pijo Pablo Montesinos, onda PP, corazón de gaviota, y así se quita de golpe las preguntitas toca pelotas sobre la corrupción, y en cuanto la cosa se pone fea, hala, con cara de debate, o con amago de abrocharse la chaqueta para no saludar a Pedro Sánchez, dice adiós o, usando sus propias palabras, ha sido un encuentro notable, pero hasta aquí hemos llegado. Y se va con viento fresco. Rajoy entiende la transparencia informativa como un intrusismo en su intimidad, al estilo, menos rabalero, de Marta Ferrusola, que la entiende mandando a la mierda a la reportera que le pregunta. O callando ante el juez, puñetas, qué se habrán creído estos españoles. Vuelvo al principio. Quiero streaming, sí, pero para saber cómo consigue ese pelucón la esposa de Alfonso Rus. Notable. ¿Esconderá 10.000, 11.000, 12. 000 euros, dos millones de peles? Ya ven, me conformo con pocas cosas como espectador televisivo.

Eres el mejor
Pero no todo va a ser exhibición. Frente a la transparencia y el escaparate, la huida y el escondite. Memorable la actitud de Pepa Flores, que enterró para siempre a Marisol y jamás la sacó del sarcófago. Tiró la llave al mar de Málaga. Hace unos días le otorgaban la Medalla de Oro del Círculo de Escritores Cinematográficos, pero la tía, coherente, no apareció. Ese mundo ya no es su mundo. Decidió ser anónima. Pepa, hermosa en su silencio, es una estrella de Neruda que titila a lo lejos. No así Fátima Báñez, perdón, lector, por susto tan morrocotudo. A esta señora le pagamos entre todos el sueldo, está a nuestro servicio, pero jamás ha concedido una entrevista en la tele para explicar su trabajo más allá de un aquí te pillo aquí te pregunto en una rueda de prensa ventilada en unos minutos. A la colega no hay hurón mediático que la saque de su madriguera. Miento. Ha salido dos veces para pasárselo pipa en su plató favorito. Siempre el mismo. Siempre en 13tv. Siempre para hablar con Antonio Jimenez, el que le pone el cascabel al gato de la izquierda. La primera visita fue en junio del pasado año. La segunda, hace dos semanas. Ella no se mueve si no se lo pide o este gatero amante de las gaviotas o la virgen del Rocío. Así que nada de streaming, ¿Dijo algo vital para este país? Sí, basura de mitin. Bravuconadas de fantasma en un partido que desde el domingo, después de misa de 12, se deshilacha, ahora sí en directo, ante la atónita audiencia. Got Talent, pareció murmurar de sí misma Esperanza Aguirre en su oración de despedida. La pecadora enviaba recados a un Rajoy catatónico manejando un PP a la deriva. La lideresa sí tuvo corazón de streaming mucho antes de los tiempos del streaming. Se va como presidenta del PP madrileño, hasta nueva dimisión, guiñándole sus ojillos a Mariano Mariano, señalándole la puerta de salida, ay, qué hombre. Mira que si nos da el chasco y, en un alarde de modernidad, va y dimite rodeado de cámaras y micros en hora de máxima audiencia. Si se da prisa incluso puede hacer bolos en Gran Hermano VIP. Ah, hace unos días pasó por Murcia el hombre plasmado. Me imagino a Ramón Luis Válcárcel, ex presidente autonómico, rezar por lo bajini para que el Gran Lider no le dijera, “Ramón, eres el mejor”, palmadita que se ha convertido en la antesala de la sospecha, el banquillo, o la cárcel.

La guinda
Cambalaches
No es que esté a la deriva, pero se parece mucho a ese concepto. Cuatro no sabe qué hacer, con qué puñetas rellenar la conocida como hora de acceso a la hora de máxima audiencia. La hora que ocupa El Intermedio en La Sexta y El hormiguero en Antena 3, o Gym Toni en Cuatro. Pero desde el lunes Cuatro cambia de rollo y saca a Miguel Ángel Oliver al grito de Toma partido. Si lo que mola es el churro, se venden churros. Punto.